Sunday, July 12, 2009

HOMENAJE




Parral escucharía por primera vez su llanto, la comadre secaba las perlas de sudor que cubrían el rostro lívido de quien estaba por dar a luz a uno de los más grandes poetas latinoamericanos.

La tuberculosis había minado el cuerpo de la parturienta, nadie aseguraba la sobre vida del niño por nacer.

La naturaleza acompañaba el difícil momento.

Entre brumas se adivinaba la silueta de los fiordos recortados que dejaban morir sus manos imaginarias en el océano.

La vida fue empañada por la muerte prematura de la madre.

Como pudo el empleado de ferrocarriles atendió al recién nacido, fruto de un amor inmenso.

A tan corta edad los bebés necesitan la atención de una mamá.

Sentada en la playa, Trinidad espera a su futuro marido, en un bolso lleva mantas para proteger al niño del frío invierno sureño.

Lo ama como si lo hubiera llevado en sus entrañas.

Más grandecito conocerá la historia de su nacimiento.

Una mamá lo vigila desde lo alto, lejos en el cielo, la otra a la que llamará mamadre, será quien lo acompañe a transitar la vida.

Atenta a los avances del pequeño que siempre había demostrado su amor por las letras.

Cualquier ámbito era bueno para que aparecieran sus musas, en sus alas traerían las más bellas poesías.

El paso de los años propició que desempeñara las más diversas funciones, hasta incursionar en política, pero siempre teniendo un tiempo para escribir los más sentidos versos.

Reconocido conservó el don que solo tienen los grandes, la sencillez.

Pablo enfermó, no tenía miedo a la muerte, era un escritor famoso y su obra trascendería a la vida.

Hoy en todos los rincones del país trasandino se lo recuerda.

Comparte la misma estrella con quien le diera vida, a ella le lee uno de sus tantos poemas.

A ese grande de la literatura, a Pablo Neruda, mi pequeño homenaje.


http://www.youtube.com/watch?v=Dz6YQMEOIug

Saturday, July 11, 2009

EL ARTISTA PLÁSTICO



Fui prácticamente despedida de mi trabajo por toser, no pude explicar que se debía al fuerte olor de los disolventes que se utilizan para diluir las pinturas.

En pocos minutos estaba encerrada en una cabina de acrílico.

Los electrodos pegados a mi cuerpo lograban acelerar los latidos de mi corazón.

Intenté hacer ejercicios de relajación, no entendía por qué todos corrían sin rumbo cierto.

Cerré los ojos, logré dormirme.

Un perfume a rosas recién cortadas inundaba el sitio.

En un parque de sutil belleza, Él acomodaba la tela sobre el atril, en una banqueta alineaba los pomos de pintura.

La mano izquierda sostenía la paleta en la que mezclaría los colores que darían vida a su obra.

Trazos ligeros asemejaban sus manos al aleteo de los pájaros.

Pocas veces volteó su rostro para observarme, aún así pude admirar su hermosa y plácida sonrisa, esa que se dibuja en la cara de las personas cuando están inmersas en una tarea que los hace felices.

Los pinceles bailaban sobre la tela, los colores se casaban entre sí haciendo nacer los más bellos matices.

La brisa rompió las paredes que contenían mi cuerpo, en un instante los electrodos desaparecieron.

Libre pude acercarme al artista plástico, maravillada miraba el crepúsculo plasmado en el óleo, rosas y violetas incrustados en un cielo azul.

Él no entendía las palabras que pronunciaba.

Desde entonces nos comunicamos con el lenguaje de las miradas.

No quiero despertar de este sueño, nos espera la casa rodeada de verdes colinas.

En su interior, junto al crepitar de los leños nacerá la pasión.

Thursday, July 09, 2009

EL CANDIDATO




Quejoso Romero hacía un pozo para enterrar una vaca, había perdido la cuenta de cuántas estaban en las entrañas de la tierra.

La sequía había convertido el campo en un páramo.

Las hierbas secas no servían para alimentar a los animales, debajo de lo cueros se notaba la osamenta.

El río alguna vez caudaloso era un hilito brillante bajo los rayos del sol.

Entró a la casa, el peón le preparó unos amargos, mientras él sacaba cuentas que no cerraban.

Llevar los animales al campo vecino demandaba erogar dinero que no tenía.

Los pocos ahorros se los había dado a su mujer para que se instalara en la Ciudad con sus hijos, eso le permitiría ahorrar unos pesos con el propósito que los jóvenes continuaran sus estudios.

Enfrascado en los números no advirtió la camioneta que había estacionado cerca de la tranquera.

Los ayudantes del funcionario que se transportaba en ella, bajaron una caja.

Les comunicó que no había pedido nada, leyó la prolija tarjeta lo esperaban en el municipio el jueves anterior a las elecciones.

Los despidió con desconfianza.

No sabía por qué le habían mandado un pluviómetro, en ese lugar hacía tiempo que la seca hacía estragos.

Una burla más de los que no saben nada y se presentan como candidatos.

Asistió a la cita acordada.

Vistió las viejas bombachas, el cinturón con monedas de plata, el facón cruzado en la espalda, el sombrero negro anudado en la barbilla.

El aspecto de la oficina contrastaba con la miseria que se vivía en el sitio.

Escuchó miles de promesas.

Devolvió el aparato para medir la lluvia.

Hombre de pocas palabras le recordó al funcionario que un par de años atrás habían pagado por riego artificial que nunca había llegado.

Le contó de las reses muertas por falta de alimento, la necesidad de vender vientres que nunca más darían leche a los necesitados.

Arrogante el candidato le restó importancia a todos los reclamos del chacarero.

Harto de promesas incumplidas, con la cara encendida por la injusticia desenfundó el facón, el puntazo certero acabó con la vida del mentiroso.

Sabe que deberá cumplir una larga condena por homicidio, asegura que no fue premeditado.

No buscará abogados, honesto irá a la cárcel, prefiere estar allí, antes que vender su alma al diablo.

Espera que su acción sea un alerta para muchos candidatos.

Tuesday, July 07, 2009

TORNADOS




Despertó cansada, el viejo aire acondicionado transpiraba como ella.

El color anaranjado del amanecer por primera vez le produjo temor.

Nunca lo había visto así.

No la había despertado el gorjeo de los pájaros.

Todo estaba cubierto por un manto de silencio.

Le gustaba vivir en la hacienda.

El campo recién plantado presentaba figuras geométricas parecidas a un laberinto.

Si un pintor hubiera buscado todos los matices verdes, seguramente estaban allí, más allá el azul del lago.

Las montañas se miraban en el espejo de agua.

La casa era confortable ladrillos blancos tejas negras, alegradas por las flores que ella cultivaba en los canteros.

Habitaciones grandes, decoradas como cualquier casa campestre.

A media mañana observó la negrura del cielo surcado por saetas violetas, preludio del grito de los truenos.

Rápidamente encerró a los animales que pastaban.

Procedió a tapiar puertas y ventanas.

El ojo de la puerta de entrada le permitía ver cómo desde la tierra se elevaban figuras cónicas, formaban embudos casi perfectos que todo arrasaban.

Se escondió en un lugar de la casa, la furia del tornado se había llevado el techo, aterrorizada lloraba las ausencias, su cuerpo mojado se arrastraba entre los escombros.

Comprendía que era el reto de la naturaleza a los hombres que habían abusado de ella.

Perdió la conciencia.

Horas más tarde el ulular de las sirenas cortaba el silencio.

Las brigadas de rescate buscaban vida entre la destrucción.

Nadie podía explicarse por qué las cañas del jardín de invierno no habían sufrido el embate del furioso viento.

El reloj de péndulo boca abajo entre las piedras.

Al levantarlo los rescatistas observaron las agujas, marcaban la hora del deceso de su dueña.

Monday, July 06, 2009

PIES DESCALZOS



En ese sitio los instrumentos de medición no existen.

La hora la señala la salida del sol o el gris del amanecer.

Encontré al niño toba tirando piedritas en el agua.

Su única distracción era ver los círculos que agitaban el espejo quieto, sucio.

El cabello desordenado asemejaba a un cepillo, esos que el pequeño quien sabe si alguna vez conocerá en su vida.

Me siento a su lado, conmovida miro los harapos que cubren su cuerpo.

Al principio no habla, los ojitos negros muestran desconfianza, hasta que por fin comienza a responderme.

Me cuenta que son muchos hermanos, las zapatillas rotas, enlodadas le quedaron chicas, serán la herencia deshilachada que reciban los más chicos.

Hace frío, caminamos hacia la casa que habita, paredes de lona, techos de paja, juguetes de la tormenta para dejarlos a la intemperie.

Dice que cada tanto el hombre blanco llega con una camioneta a entregarles algo para subsistir, alcanza solo para unos días, el resto del año le quitarán algún fruto al agua.

La madre acuna a un niño protegido con lo que alguna vez fue una frazada.

Ellos no saben de “la peste”, así la llaman, que azota las grandes ciudades.

Milagrosamente no ha llegado a ellos.

Creyentes le rezan a la tierra, adoran el sol que calienta los cuerpos casi desnudos.

No quiero que me vean llorando de impotencia, la rabia se ha transformado en lágrimas.

El monte no tiene caminos, añosos árboles los protegerán en verano.

Hojas perennes acompañarán el silbido del viento en el invierno.

Camino hasta llegar a un caserío con aspecto más humano, compro mercadería para llevarles.

Me reciben con los brazos abiertos.

Mañana cuando llegue a Buenos Aires golpearé las puertas de los funcionarios que pareciera desconocen que los tobas también son argentinos.

No aceptaré promesas, me quedaré en las lujosas oficinas donde todo huele a perfume importado, hasta que vea que una fila de camiones se dirige al Impenetrable con todo lo que se necesita para comenzar a paliar la miseria.

Tengo tiempo, ellos no.

Friday, July 03, 2009

CARAMELOS




¿Sabés qué gusto tiene la dulzura?

Muchas veces no quieres interpretarlo, está encerrado en el envoltorio de un caramelo.

Imagino que muchas veces en la semana de la dulzura lo has recibido.

Con apuro lo guardaste en el fondo de tu cartera o mochila.

Comprendo que no tenías tiempo.

Hoy cuando lo buscas el papel está pegoteado, es como si hubiera llorado ante la indiferencia.

Lo sé, nosotros no lloramos en público.

Tus uñas esmaltadas tratan de despegar un simple papelito.

A veces no puedes lograrlo, con enfado lo tiras en un papelero.

Ello ocurre cuando todo te harta.

Vas por la vida despotricando contra el sistema que te tocó vivir.

Quiero confesarte algo, ese caramelo que tiraste con ira, en su interior contenía un espejo para que te reflejaras en él.

Intentaba que por un momento te despojaras de las miserias que opacan al ser humano.

Sé que trabajas para sobrevivir, muchas veces no alcanza.

No culpes a la vida, el caramelo intentó endulzar un instante tu boca para que de ella borraras palabras cargadas de ira.

Percibo que la bondad está en tu corazón.

¿ No quieres verla?

No sabes lo que te pierdes.

Detente un momento.

El pasado quedó atrás, entierra el dolor, solo recuerda.

Con tranquilidad quita el papel que me viste.

Te pido que me disfrutes, deja que el sabor inunde tu boca.

Por algo se empieza.

Te aseguro que la vida será diferente.

Por favor no estés peleado con ella, pese a todas las contingencias, comprobarás que la vida es bella.

No ahorres caricias.

Di lo que sientas, te aseguro bonanza, te saludo y me despido hasta el próximo caramelo.

LOS AMANTES




Tiene intención de remodelar la casa, el parque es demasiado grande, solo dejará unos metros al aire libre, los que se encuentran cercanos a la parrilla y el corredor de lajas que lleva a la piscina.

Realizó varios bosquejos, no es diseñadora, aún así sabe aprovechar los espacios.

Desde hace un tiempo quiere tener un lugar para ella, íntimo, acogedor.

El frío de la mañana invernal le ayuda a despertarse.

Campera y gorro para abrigarse, jean, botas bajas, sonríe al tomar el estuche que contiene las gafas, son grandes, ante la crítica risueña de sus amigas les dice que las compró de ese tamaño, para descartar el maquillaje.

Enciende la radio de la camioneta, las noticias se repiten, opta por un CDs que le regalaran hace tiempo.

No hay tráfico, ello le permitirá llegar en pocos minutos al puerto de frutos de Tigre.

Encuentra objetos hermosos.

Cañas en el jardín de invierno ocuparán una de las paredes, en la otra un tapiz azteca, despojada la que tendrá los cuadros que pinta y no quiso vender con el único objetivo de aprisionar recuerdos.

El amplio ventanal dejará ver las plantas, tal vez un pájaro busque refugio en los árboles.

Imagina la noche, cientos de luciérnagas iluminarán los canteros.

Carga todo en el vehículo.

En pocas horas el espacio estará listo.

Paredes de cañas sorprenderán a su amor.

Esta noche crepitarán los leños, una copa de vino encenderá pasiones reprimidas.

Tal vez comparta para siempre el jardín de invierno con el hombre que transita sus sueños.

Mudo testigo el fuego que alimenta los cuerpos de los amantes.

VIOLENCIA FAMILIAR




Está harta, diez años han pasado desde su casamiento.

Al principio todo parecía normal, un matrimonio casi perfecto.

Entre los dos compraron la casa que habitaban.

Cuando le anunció el nacimiento del primer hijo, él comenzó a cambiar su carácter.

Con dureza le exigió que renunciara al trabajo, no aceptó.

Poco le importaba que la tildara de feminista, siempre decidiría sobre sus derechos y tener un hijo no significaba ningún impedimento.

Su marido se mostraba molesto, agresivo hasta que un día comenzó a golpearla.

Inmediatamente le pidió divorcio.

Sobrevino un tiempo de calma, cargado de promesas que nunca se cumplirían.

Nació una niñita bella como su madre.

Se reiteraron los episodios violentos, ella disimulaba con maquillaje la marca de los golpes.

Las denuncias se repetían, lo llevaban detenido por unas horas, cuando regresaba mostraba toda la bestialidad contenida en la celda.

El juicio de divorcio fue rápido, en el dictamen se aclaró que el hombre no podría acercarse a la casa, debería existir una distancia de doscientos metros.

Cada quince días tenía la posibilidad de ver a sus hijos, acompañado de una persona especializada.

Ella en su tiempo libre dirige una fundación, allí orienta a las víctimas de violencia familiar.

Se les recuerda cada día que hombres y mujeres tienen los mismos derechos.

Ante la primer amenaza deben concurrir a formular la denuncia.

Las mujeres que integran la organización sin fines de lucro no son feministas, intentan ser justas.

Thursday, July 02, 2009

EL COLECCIONISTA




Poco se sabe de la vida del hombre solitario que habita la mansión.

Está alejada del resto de las edificaciones, como si se hubiera construido para ese ser taciturno, solitario, de belleza singular.

Todos los días del año a la misma hora, sale a caminar por la calle empedrada.

Cualquiera diría que en su andar parsimonioso y elegante cuenta las piedras grises gastadas por el escaso tránsito y el paso del tiempo.

Consulta su reloj es hora de visitar al dueño del barcito, éste lo recibe con una sonrisa, sin preguntar, sabe que deberá acercarle un cortado y el periódico.

Hojea el diario, observa los titulares que hace mucho tiempo son repetitivos lo dobla con prolijidad.

Antes de devolverlo lee los avisos clasificados quiere constatar si algún coleccionista desea vender un reloj que la casualidad haya repetido.

En el celular anota un número telefónico.

Sobre la mesa deja el dinero de la consumisión .

Saluda con un movimiento de cabeza.

Los jardineros han concluido su trabajo, el césped parece una alfombra.

Las glicinas que adornan la entrada obsequian color y perfume.

Antes del almuerzo pasará por la sala principal, alineados los relojes esperan ser ajustados.

Es en el único momento que se escucha la voz del hombre.

Habla con ellos como si fueran personas, cada uno marcó un suceso importante de su vida.

Al salir del salón se comunica con el número que sacó del diario.

Concreta una entrevista para la tarde.

El reloj que quiere agregar a su colección es majestuoso.

Tallado en oro, en el interior contiene una figura femenina rodeada de minúsculas flores.

Una tapa de cristal la protege.

Extiende un cheque a nombre del vendedor.

Enciende su pipa, por última vez controlará llaves y cerraduras, como siempre se despedirá de sus relojes.

Se acuesta pensando que tiene que comprar una mesa nueva para apoyar la reciente adquisición.

Duerme profundamente, quien sabe qué sueños dibujan en su cara la mueca de una sonrisa.

Despierta sobresaltado, los ruidos que escucha parecen haberse originado en la sala de relojes.

Cubre su cuerpo con una bata.

Aparentemente todo está en orden.

Siente dos brazos que rodean su cuello, huele el suave perfume, los acaricia con sus dedos, los recorre con sus labios.

Las bocas se unen como antes cuando vivía su esposa.

Los canales de televisión esperan noticias sobre la misteriosa desaparición del coleccionista.

El ama de llaves declara durante varias horas, un fragmento de la declaración dice textualmente "El señor esta tarde compró un reloj de mesa muy fino, recuerdo que tenía la silueta de una bella mujer.

Esta mañana fui al escritorio a servir el desayuno, debajo de la tapa de cristal, encontré los contornos de dos cuerpos amándose”.

Las señales de cable imprevistamente son cortadas.

Los amantes, sin interrupciones terrenas, estarán juntos hasta la eternidad.