Sunday, November 29, 2009

ARCHIVO ADJUNTO




Para: sol@sur.com



Querida amiga:


Inesperadamente recibí tu correo, cambiaron el destino del viaje, quedamos gratamente sorprendidos.

Quiso la casualidad que se alojaran en el mismo hotel que hace un par de años estuvimos nosotros.

Inevitable no recordar las farolas que iluminan el sendero que lleva a la entrada, parecen luciérnagas gigantes con sombreros transparentes.

Las noches portorriqueñas son mágicas, pocos cielos muestran tal cantidad de estrellas, la cadencia de la música invita a bailar.

Los lugareños maravillosos, siempre tienen en su casa un árbol de infinitas flores color naranja, su nombre es flamboyán, si al despedirse de ti, te obsequian un flor quiere decir que volverás a la Isla del Encanto.

Nunca mejor puesto el nombre, por donde mires hay belleza.

Quedé fascinada con el color turquesa de las aguas límpidas, donde se pueden reflejar hasta los pensamientos.

No olviden visitar el castillo del morro, está edificado sobre un acantilado, no muy lejos de la ciudad.

Por fuera es sencillo, la sorpresa la encontrarás en su interior, no quiero adelantarte mucho, solo te digo que sentirás estar viajando en el tiempo.

No quiero despedirme sin agradecerte que hayas conseguido las vacantes en la escuela para tus sobrinos del alma.

En pocos meses estaremos disfrutando de nuestro lugar en el mundo.

Deleitense con este momento que les regala la vida, para ello han elegido una de las sucursales que el paraiso tiene en la tierra.

Recibe un beso enorme,


Luna


PD: En el archivo adjunto encontrarás las fotos que hemos tomado en las fumarolas y géiseres del desierto.


http://www.youtube.com/watch?v=Ch31uFbvZfE&feature=related

Friday, November 27, 2009

TROFEO




Recuerda cuando su abuelo la llevó a elegir el regalo de cumpleaños, la vieja camioneta estacionó en un rodeo.

Grabó en su alma las imágenes de los caballos, debía optar por uno, eligió el de pelaje negro como el azabache, en el pecho una mancha blanca similar a un corazón, le otorgaba más belleza.

La mirada del animal parecía decirle, seré tu compañero de aventuras.

Trofeo sería el nombre del equino.

Fiel amigo, recibía con gozo un terrón de azúcar, cuando sus patas casi no rozaban el suelo para dejarla en horario en la escuela.

Otras, al trote se dirigían al lago, le gustaba ver a su potrillo reflejado en el agua o bien alimentándose con hierbas.

Parecía saber que no debía lastimar las flores silvestres.

Manso se quedaba al lado de su dueña cuando los rayos de sol invitaban a dormitar, en esos instantes se sentía plena, incorporada al paisaje.

Trofeo, para su deleite, aprendió a sortear obstáculos.

Suavemente y con firmeza saltaba las vallas.

Esa tarde sería diferente, mientras ella reposaba sobre un colchón fabricado por la naturaleza, observando los dibujos que formaban las nubes, Trofeo se mostraba inquieto.

Al levantarse para acariciar a su caballo notó que con las patas delanteras empujaba un objeto de metal.

Las manos recorrían el pelaje brillante, su compañero se mostraba intranquilo.

Había encontrado una llave, el tamaño hacía pensar que no se adaptaba a cualquier puerta.

Seguramente pertenecía a una propiedad importante.

El color del cielo indicaba la hora del regreso.

El cuero de la montura que había construido el abuelo era suave como una caricia recién nacida.

Dejó a Trofeo en el establo, asegurándose que tuviera suficiente cantidad de comida y agua.

Más mimos para despedirse hasta el día siguiente.

La misteriosa llave quedaría escondida en un morral.

Besó a su abuelo antes de subir la escalera para comenzar el descanso.

Dejó la ventana entre abierta, por ella entrarían los destellos de la luna, el reflejo plateado, celoso, cuidaría sus sueños.

Las sábanas tenían el perfume de la pradera.

No tardaría en dormirse.

Trofeo en el establo no sentía los achaques propios de la edad.

Quería mantenerse vivo en el recuerdo de su dueña, para siempre.

En ese instante se transformó en Pegaso, el caballo alado capaz de recorrer todas las distancias con el único objetivo de arrancarle una sonrisa a su amiga de tantos años.

Ambos han emprendido un largo viaje.

Visitarán un espacio donde los relojes no miden el tiempo, no se parecerá en nada a la tierra.

Desde allá, lejos en el cielo, los dos esperan que el mundo terreno cambie.

La llave encontrada en el lago les permitirá abrir las puertas de un lugar donde reine el entendimiento.


http://www.youtube.com/watch?v=UHtpLSG5__o&feature=fvw

Monday, November 23, 2009

LA TELARAÑA



Hace un año le contaba a su hombre que entre la bugambilia de color rosa intenso y el rosal que abrazaba el muro una telaraña unía ambas plantas.
Los destellos de sol hacían brillar la prolija red, según ella manifestaba la observaba trabajar incansable.
Curioso su esposo se acercó a las flores para comprobar que no había nada que pudiera representar un peligro.
Cuando el atardecer cubría el cielo con sus tonos púrpuras y morados ella miraba el espacio que separaba la enredadera del rosal, preocupado le decía que la supuesta red estaba en su mente, un sofisma como tanto otros, juntos se acercaron al cantero, elevaron las manos unidas como si fueran caricias, recorrieron el espacio desierto.
Preocupado supo que esta vez no se trataba de tonterías nacidas en la imaginación de su esposa.
Decidió que era necesario visitar un médico con el firme propósito que les dijera verdades por crueles que fueran.
La derivación a un especialista fue inmediata, dos exámenes de alta complejidad trajeron la solución.
Nada grave ocurriría si la protagonista de este cuento tenía constancia, unas gotas agregarían lágrimas artificiales a sus grandes ojos de mirada y color profundo como el océano.
Han pasado varios meses, la enfermedad silenciosa que produce la ceguera ha sido controlada.
Pronto festejarán cuarenta años de matrimonio, lo harán en un paisaje lejano donde la bruma y la llovizna intentan ocultar la belleza del follaje y las manos de los fiordos extendiendo sus brazos se internan en el mar hasta desaparecer en el baile armonioso de las olas.
Vestidos de ayer seguirán tejiendo sueños, las redes de la telaraña se ocultaron para siempre.

Friday, November 20, 2009

UNA ROSA SIN EDAD




Hace siglos escribí un libro, tal vez haya pensado que el mismo sería leído solo por los niños debido al nombre.

Muchos imaginaron que mi contenido sería solo comprendido por los bajitos.

Poseo una edición ilustrada que heredé de mi familia, las tapas son de cuero y las hojas finitas como las alas de las mariposas.

Hoy la tienen mis hijos, ellos no entienden mucho de valores, precisamente porque son niños.

Reciben y absorben todo los que con amor y paciencia se les explica.

Con ese libro tuvieron la posibilidad de ver esa rosa mágica que podían encontrar cerca de las estrellas.

Muchas tardes caminamos por la playa, es nuestro refugio cuando queremos distendernos o soñar con el futuro sin dejar de lado el presente.

Es verdad los nenes no se acostumbran a la lectura si los mayores no los incentivan.

De cada página se leen algunos párrafos, es inevitable dejar de compararlos con la realidad que viven muchos príncipes y princesas que pueblan la tierra.

Es justo el momento para enseñarles que todos tienen derecho a una vida digna, que es muy difícil ver a un niño descalzo o peor aún que llora por hambre, por desidia de quienes deberían prestarles atención más allá de sus padres.

Seguramente en algún momento de tu vida has accedido a mi lectura, no importa que edad tenías.

Te propongo un ejercicio, cuando estés cansado de la rutina, del malestar que te provocan las calles obstruidas por los que reclaman con razón o sin ella, te tomes un tiempo para releerme.

Entiendo que sos grande, que venís cansado/a del trabajo, sé que los utensilios de cocina te esperan, tenés que preparar la cena para recibir a tu familia, estar alerta para que tus hijos no lleguen demasiado tarde de sus obligaciones.

Ello te preocupa y está bien que así sea.

Solo cierra los ojos por un instante sin pensar en el reloj que autoritario te acosa.

Recuerda mi contenido.

Sí, ese aroma que percibes es el de las amapolas o el de las flores que más te gusten.

¿No te gustan las rosas?.

Carece de importancia, permítete soñar con un mundo diferente en el que no haya espinas.

Concédete un minuto solo para vos, acude a tu memoria.

Comprobarás que todo es posible si tenemos la intención de cambiar para que el mundo sea diferente.

Cuando sientas pena estaré para reconfortarte, no olvides que sigo vigente, no me fijo en la edad de mis lectores.

Mira, en el dintel de la ventana te dejé una rosa, tómala entre tus manos cansadas, juntos seremos el principio del entendimiento.


http://www.youtube.com/watch?v=HcH69MKu1FQ

Thursday, November 19, 2009

INVITACIÓN



Te invito a que leas mi último libro.
Soy un anciano al que siempre le gustó escribir, no dejé demasiados libros.
Debo confesar que algunos fueron leídos, otros no tanto.
No tengas preconceptos, pienso que esta obra casi póstuma te va a gustar.
Entrarás a una retrospectiva de mi vida.
No dudé al crearlo en otorgarle detalles que hablan de mi paso por esta vida.
No tengas preconceptos.
Hoy soy un joven de la tercera edad que utiliza anteojos de cristales gruesos, si, ya lo sé el marco es antiguo, de mi época.
Matilde mi mujer que mira cada paso que doy en la tierra, me enseñó a conservar casi todo.
Camino apoyado en un bastón.
Lentamente me acerco a las glicinas que ornamentan la casa en que vivo desde siempre.
Siento la fragancia que emana de la enredadera, casi no veo los racimos de flores, los conservo en mi alma hasta que Dios me lleve a su lado.
En ese espacio eterno me encontraré con mi primer, mi único amor, la mujer que logró que me sintiera fuerte y valiente cuando el niño de cabellos negros que apenas podía sostenerse en sus piernitas, balbuceaba la palabra papito.
No creo que puedas imaginar ese instante, es como tocar el cielo con las manos, aún cuando esté tan lejos, tan cerca.
La edad no me permite dedicarme a esa otra pasión que tengo, las plantas que generan vida cuando nace un pimpollo.
Sufrí, me quebré cuando el destino me arrancó a uno de mis hijos, lloré hasta que mis ojos se convirtieron en cuencos secos.
Atribulado jamás acepté esa pérdida, generalmente son los hijos los que despiden a sus padres.
No sufras, todo el dolor lo transformé en nostalgia y letras.
Tengo tantos recuerdos que cuando me llegue la hora de dejar la vida, transitaré el camino a la eternidad en compañía de ellos.
Me reuniré con mis amigos, escritores de toda la vida que sin ver escribían poesías y cuentos.
Será un placer volver a abrazarlos, nunca fui enemigo de mis pares, eso es otro cuento, gozaron de mi estima por compartir sus valores y la magia de las letras.
No dudes, para conocer más de mi vida te invito a leer mi último libro ”Antes del fin”.
Solo Dios sabe cuando llegará ese instante, mientras tanto podemos compartir tu avidez por la lectura y mi pequeña obra.

Tuesday, November 17, 2009

DOMINÓ




Podríamos decir que Bergen tiene la edad del tiempo, demasiado joven para ser anciano, mayor para ser un niño.

Comerá con ansias el plato de comida sabrosa que preparó Ava, mujer de mediana edad que eligió para que lo acompañara a recorrer los senderos de la vida.

Esa tarde hace frío en Berlín,besa a su mujer al despedirse.

Majestuosas se levantan las puertas de Branderburgo, símbolo de la ciudad unida.

Es temprano, sube al monumento para no perderse nada del espectáculo.

El sol del atardecer, intenta abrigarse con un manto de nubes blancas.

En pocos minutos aparecerá el maestro a ejecutar las más bellas melodías, esas que por su belleza forman surcos en el alma.

Trozos del muro derribado forman una calle adoquinada.

El tren llega a Berlín sin hacer sonar su silbato, respetuoso llega en silencio.

Los turistas llegados de distintas partes del mundo no quieren perderse el festejo que abrió el camino de la libertad.

Como un pájaro sin alas se deposita a su lado una tarjeta, puede leer el siguiente texto:


"Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo."

Rabindranat Tagore.


Ignora que uno de los turistas le acercará una invitación para visitar Buenos Aires, conocerá otras culturas.

No existen divisiones propias del idioma desconocido, el espíritu de libertad es solo uno.

Enjuga las lágrimas emocianadas.

Con la ayuda de Ava prepara las maletas, mientras el sol generador de vida se esconde para dar paso a una luna redonda, capaz de unir todos los continentes.

El vuelo llega en horario, se aloja en un hotel de la Avenida de Mayo.

Le agrada el paisaje, las copas de los árboles se abrazan sin pedir permiso.

No entiende que las vallas colocadas son para contener al público.

Llega la hora de prepararse.

El amigo argentino le explica que muchos niños han dejado sus dibujos en planchas de telgopor que parecen gigantes dormidos, acostados en la calle.

Disfruta viendo el colorido, por primera vez observa que esos rectángulos tienen los colores de las banderas argentina y alemana.

Todo es algarabía.

El tenor quiebra los murmullos de los asistentes, su voz infinita se eleva.

Lentamente caen las piezas del dominó, es igual a cuando se quiere recobrar la libertad de los pueblos, se hace sin prisa y sin pausa.

Se suma al aplauso interminable, comprende que el valor más preciado es capaz de unir a todos, sin tener en cuenta razas, credos o religiones, la libertad asoma en todos los hombres y niños que quieren tenerla para siempre.




http://www.youtube.com/watch?v=dma4r9ymDC4

Saturday, November 14, 2009

EL ÚLTIMO PASAJERO



Faltan dos cuadras para llegar a la estación, el niño sortea el camino de adoquines como si estuviera jugando a la rayuela.

En segundos se suelta de la mano de su abuela, una mujer de mediana edad que conserva toda su belleza.

El anciano sonríe al observar al pequeño, le pide no se adelante.

Las barreras bajan los brazos de madera.

La mujer apura el paso siente la cercanía del tren que anuncia con un silbato la llegada.

Parados en el andén observan a los turistas que llegan desde Pintado, el nombre obedece a la belleza del paraje.

La arena del desierto corre al lado de las vías, se desprenden de su hábitat para formar nubes doradas, pronto se recostarán en la ladera de la cordillera.

Los pasajeros del tren turístico han inaugurado el primer viaje, capturan el paisaje con modernas cámaras fotográficas.

El nene muestra su tristeza, esperaba ver la máquina a vapor del famoso trencito de trocha angosta, ese en el que había viajado tantas veces recorriendo allá en el sur los parques de alerces, la turba que coloreaba las hierbas que crecían al borde las vías mostrando los matices grises.

¿Cómo conformar a un niño que extraña otros paisajes, sus amigos?

El último pasajero trae en su mochila una carta, de lejos no lo reconocen, tiene el cabello más largo, no viste el traje que utilizaba todos los días.

Martín los abraza, sorprendidos lo recuerdan, no dirá nada hasta que lleguen a la casa.

Desandan el camino, los grillos escondidos cantan una melodía.

Reunidos en el jardín entrega al padre de familia un sobre lacrado, es portador de buenas noticias.

En pocos meses regresarán a la patria querida.

Risas y llantos de alegría acompañan la copa de vino.

Ella agrega a la mesa un plato de comida.

Todos han trabajado mucho para cumplir este sueño.


http://www.youtube.com/watch?v=WnIeHxqoS-Q

HORIZONTE




Como todas las tardes saldrá a caminar, en el bolsillo la radio encendida, tal vez el amigo locutor traiga una buena noticia.
Sentado en el borde de los acantilados admira la puesta de sol, abajo el agua en su incesante ir y venir logra que las piedras canten armoniosamente.
El paisaje invita a soñar o tal vez a hacer un balance de su vida.
El sol iluminará el pasado hasta traerlo al presente.
Recuerda la niñez, de la mano de su padre hacían el mismo camino, muchas veces adelantaba el paso, sabía hasta donde tenía permitido avanzar para evitar el peligro.
Las anécdotas que contaba su papá lo hacían reír, algunas eran verídicas otras nacían en la imaginación prodigiosa del que hace no mucho decidió que era hora de partir.
Cuánto lo extraña.
Puede sentir el brazo tibio cuando se fue a la ciudad para estudiar, su querido viejo quería un futuro promisorio para él.
Allá se alojó en una posada estudiantil.
Conocía el sacrificio de su progenitor, guardaba parte de la mensualidad que recibía al principio de cada mes, ello permitiría gozar de momentos de esparcimiento.
La biblioteca de la universidad era completa, allí encontraba todo el material para edificar su porvenir.
Ella apareció pocos meses antes de terminar la carrera.
Mujer de singular belleza, los cabellos rubios como el trigo enmarcaban una cara cincelada por un escultor.
No tardaron en concretar el amor.
Le contó de sus planes, al principio ella no quería dejar la ciudad, los sentimientos pudieron más.
En el campo nacerían los hijos de la pareja.
Tuvieron épocas de esplendor, la tierra sembrada era un concierto de matices verdes.
El ganado pastaba mansamente.
La casa se llenaba de risas.
Hoy los chicos hicieron el mismo camino de sus padres, están lejos, cerca del corazón.
Nubes blancas intentan ocultar el sol, desanda el camino, con el mate tibio lo espera la mujer de su vida, la eterna compañera.
La abrazará como ayer, juntos en el jardín rogarán que ese manto de nubes a punto de cubrir el sol, se conviertan en lluvia, así la hierba nuevamente volverá a renacer.