En la soledad de la biblioteca Marcia prepara su exámen final .
En unos días será arqueóloga, mientras memoriza apuntes, busca un libro, al sacarlo, del estante cae un periódico, en la primera hoja aparece la foto del siglo queda impactada con la imágen, en la arena descansan restos fósiles de un hombre y una mujer abrazados.
Cierra los ojos y emprende un viaje imaginario.
Está en un bote que se desliza por un río cristalino, las aguas cantan antes de romper en los mil sonidos de una cascada, la vegetación es abundante,los troncos de los árboles parecen rodeados de mil brazos de flores, entre sus hojas se posan los pájaros, algunos celosamente cuidan sus nidos.
Silenciosa acerca su bote a la playa, su arena blanca tiene lunares de nácar.
Un árbol le regala frutas y sombra.
Más allá un hombre esbelto de brazos fuertes saca de su canoa el producto de la pesca, no advierte la presencia de ella hasta que siente el roce de los cabellos renegridos de la mujer de sus sueños.Hablan con gestos, sus manos son como pájaros reconociendo sus siluetas.
Cae la tarde, una fogata eleva al cielo sus lenguas de fuego, quieren alcanzar un destello de luna, aprisionarlo en la playa.
Ellos siguen allí, recostados en la arena, entregados a sus caricias, sus bocas se buscan, entrelazan sus piernas, de pronto el viento comienza a levantar nubes de arena hasta cubrirlo todo, el paisaje se muestra árido, las figuras desaparecen.
Un relámpago atraviesa el cielo.
Marcia despierta, sabe que todo fue un sueño, quiere para ella todo lo que sintió tan vivo a su lado, recorta la foto del diario, la guarda en su cartera,será el amuleto que le traiga suerte en el momento de rendir su examen.
Se levanta temprano, en el camino hacia la facultad repasa la última materia.
Termina su exposición, sale al jardín de la universidad, mientras espera a sus compañeros busca la foto guardada en su cartera, no se cansa de admirarla, sabe que esos restos fósiles son la expresión del amor más allá de todos los tiempos.
Friday, February 16, 2007
UN LUGAR EN EL MUNDO
Naoh y Agho están enfrentados por el amor de Gammla, una bella mujer que habita la tribu.
Su belleza morena trasciende las peleas de fuego, ella sabe que su poder radica en su cuerpo esbelto.
Su mirada felina se asemeja a la punta de las flechas que con sus filo matan al enemigo y atemorizan a las mujeres de lugar.
Una noche le propone a Naoh huir, él le explica que es imposible ya que Agho también la desea.
Ella sabe que si se quedan en ese sitio nunca podrán cumplir sus sueños, le pide a Naoh encontrarse a solas, tiene un plan y con ayuda de la anciana de la tribu cree poder lograrlo.
Mientras las estrellas parecen querer desprenderse del cielo, le dice a su amado que intentará dormir a Agho para poder escapar, éste la invita a tomar un jugo de frutas, lo que no sabe es que dentro de la vasija, Gammla puso unas hierbas que lo mantendrán dormido bastante tiempo, comienza un juego de seducción, solo puede regarle un beso.
Agho cae pesadamente en el interior de la choza, ella corre, junta una pocas cosas que le alcanzarán para emprender la fuga, su hombre la espera en la embarcación, no sabe cuanto durará el viaje ni cuál será su destino, llevan frutas, pieles para abrigarse en la travesía, agua limpia y el resto se lo brindará la naturaleza.
En su viaje los acompaña el aleteo de las gaviotas, guían su camino orientándose con la imágen de las estrellas.
Pasa el tiempo, el cielo ha sido testigo de sus encuentros.
El amanecer se tiñe de colores rosados, no muy lejos divisan una isla, deciden que ese será su lugar en el mundo.
El mar encrespado mece la embarcación, la sujetan y bajan a tierra, hace frío, el la abriga con pieles, sus brazos infunden calor a su cuerpo, encuentran una cueva,ésa será su casa.
Los días transcurren en plenitud, mientras él con su arpón se dedica a la pesca, ella realiza algunos cacharros en cerámicas, fueron bienvenidos a este lugar del mundo, pueden intercambiar el producto de sus labores con los lugareños.Gammla sabe como encender el fuego, esa noche será especial en sus vidas, corta frutos del bosque y hace una tintura para escribir en las paredes, primero plasmará manos de diversos tamaños, no la conforma, mientras su amor permanece en el mar, ella prepara la sorpresa, en su idioma escribirá en las paredes de la cueva que ya no serán dos viviendo en la tierra que acuna el viento con su silbido.
Para cuando él llega,Gammla cubre su cuerpo de pieles, arregla la cascada de sus cabellos, en diferentes vasijas sirve una cena, el dueño de su vida le pregunta que esconde detrás de unas ramas que embellecen el gris de las piedras con la agilidad de una gacela quita las hojas doradas y allí entiende que otra vida crece en el vientre de su enamorada.
Pasan nueve lunas acompañadas de nubes y estrellas, al atardecer el mar aquieta su danza hasta convertirse en un espejo de plata, mientras afila con una piedra su arpón, un pájaro se apoya en su hombro, siente la caricia de sus plumas, más allá un llanto quiebra el silencio, ha nacido Ona.
Su belleza morena trasciende las peleas de fuego, ella sabe que su poder radica en su cuerpo esbelto.
Su mirada felina se asemeja a la punta de las flechas que con sus filo matan al enemigo y atemorizan a las mujeres de lugar.
Una noche le propone a Naoh huir, él le explica que es imposible ya que Agho también la desea.
Ella sabe que si se quedan en ese sitio nunca podrán cumplir sus sueños, le pide a Naoh encontrarse a solas, tiene un plan y con ayuda de la anciana de la tribu cree poder lograrlo.
Mientras las estrellas parecen querer desprenderse del cielo, le dice a su amado que intentará dormir a Agho para poder escapar, éste la invita a tomar un jugo de frutas, lo que no sabe es que dentro de la vasija, Gammla puso unas hierbas que lo mantendrán dormido bastante tiempo, comienza un juego de seducción, solo puede regarle un beso.
Agho cae pesadamente en el interior de la choza, ella corre, junta una pocas cosas que le alcanzarán para emprender la fuga, su hombre la espera en la embarcación, no sabe cuanto durará el viaje ni cuál será su destino, llevan frutas, pieles para abrigarse en la travesía, agua limpia y el resto se lo brindará la naturaleza.
En su viaje los acompaña el aleteo de las gaviotas, guían su camino orientándose con la imágen de las estrellas.
Pasa el tiempo, el cielo ha sido testigo de sus encuentros.
El amanecer se tiñe de colores rosados, no muy lejos divisan una isla, deciden que ese será su lugar en el mundo.
El mar encrespado mece la embarcación, la sujetan y bajan a tierra, hace frío, el la abriga con pieles, sus brazos infunden calor a su cuerpo, encuentran una cueva,ésa será su casa.
Los días transcurren en plenitud, mientras él con su arpón se dedica a la pesca, ella realiza algunos cacharros en cerámicas, fueron bienvenidos a este lugar del mundo, pueden intercambiar el producto de sus labores con los lugareños.Gammla sabe como encender el fuego, esa noche será especial en sus vidas, corta frutos del bosque y hace una tintura para escribir en las paredes, primero plasmará manos de diversos tamaños, no la conforma, mientras su amor permanece en el mar, ella prepara la sorpresa, en su idioma escribirá en las paredes de la cueva que ya no serán dos viviendo en la tierra que acuna el viento con su silbido.
Para cuando él llega,Gammla cubre su cuerpo de pieles, arregla la cascada de sus cabellos, en diferentes vasijas sirve una cena, el dueño de su vida le pregunta que esconde detrás de unas ramas que embellecen el gris de las piedras con la agilidad de una gacela quita las hojas doradas y allí entiende que otra vida crece en el vientre de su enamorada.
Pasan nueve lunas acompañadas de nubes y estrellas, al atardecer el mar aquieta su danza hasta convertirse en un espejo de plata, mientras afila con una piedra su arpón, un pájaro se apoya en su hombro, siente la caricia de sus plumas, más allá un llanto quiebra el silencio, ha nacido Ona.
Wednesday, February 14, 2007
CAMBIO DE PLANES
Frente a este intenso dolor, decidí cambiar el rumbo de mi vida.
Hasta que encontrara la casa soñada no vendería mi departamento, pedí unos días de licencia y me dispuse a buscarla.
Ví muchas en el recorrido, algunas se orientaban al sol que por la mañana sería el mejor alimento de mis plantas, otras reflejaban en sus frentes enrejados majestuosos, la obra de artistas anónimos.
No era una casa con rejas lo que quería, necesitaba un lugar donde la libertad se respirara.
Caminé varios días y con sorpresa tuve frente a mis ojos la casa que había imaginado en más de un sueño.
Estaba ubicada en la ladera de una montaña, un jardín cuidado invitaba a quedarse, el fondo de la vivienda tenía un amarradero, sobre las aguas color esmeralda descansaba un yate, demasiado grande para mi uso personal y el de mi familia.
Me impactó el nombre que lucía en unos de sus costados, con letras brillantes que imitaban el azul del cielo se leía “Embarcación para los duendes”.
Durante un rato absorta contemplaba los paisajes del lago,verdes y azules teñían la copa de los árboles, los pájaros que la habitaban obsequiaban su melodía.
Consulté mi reloj, me quedaba una hora para visitar la inmobiliaria, apuré mi paso y en ese instante reparé que la casa no tenía puertas ni ventanas.
Llegué a la inmobiliaria, ésa era la casa que quería, mis ahorros alcanzaban para comprarla.
Mientras esperaba miraba las flores recién cortadas que encerraba un florero, algunas estaban vestidas de rocío, me acerqué a ellas para sentir su perfume.
En ese momento apareció un anciano, su barba de plata emanaba sabiduría, apoyaba su humanidad en un bastón con empuñadura de oro.
Le expliqué que estaba dispuesta a invertir en la casa de mis sueños, una sonrisa pobló su cara, era de tal belleza que borraba el paso del tiempo.Con infinita paciencia me explicó que a esa casa no se le podía agregar nada que cercenara la libertad, alli entendí que no tendría puertas ni ventanas.
Me explicó que era una especie de condominio que podría habitarlo todas las veces que quisiera, a cualquier hora sin importar la época del año, sólo debería aprender a compartir con los otros habitantes.
Una noche de luna llena cuando el universo nos regalaba las estrellas decidí mudarme a ese sitio encantado.
Para mi sorpresa se celebraba una fiesta, todos estaban vestidos con túnicas blancas, las mujeres coronaban con flores sus cabellos.
En un salón contiguo al lugar donde se celebraba el evento, había otro más grande, sus cielorrasos representaban el universo.
Aparecieron los invitados, cada uno en sus manos llevaba un papel, leí algunos, eran cuentos.
El clima era agradable las copas retenían las burbujas del champagne, la música era ejecutada por ángeles que al desplegar sus alas nos unían a todos.Encontré gente querida que habita más allá del océano, otros vivían cruzando un río de aguas marrones al que curiosamente llamaban Río de la Plata.
Comprendí en ese momento la ausencia de puertas y ventanas, todos vivían a su manera en libertad, los que se expresan y aquellos que la vida los torna indiferentes.
Con alegría recibimos cada día a nuevos habitantes, aquellos que quieran compartir risas, sueños y otros sentimientos en ésta casa.
En este instante de nuestras vidas solo pretendemos desnudar nuestras almas.
Estamos en proceso de cambiarle el nombre al salón, se llama “Forum”, mañana tal vez se llame “El rincón de los sueños
Hasta que encontrara la casa soñada no vendería mi departamento, pedí unos días de licencia y me dispuse a buscarla.
Ví muchas en el recorrido, algunas se orientaban al sol que por la mañana sería el mejor alimento de mis plantas, otras reflejaban en sus frentes enrejados majestuosos, la obra de artistas anónimos.
No era una casa con rejas lo que quería, necesitaba un lugar donde la libertad se respirara.
Caminé varios días y con sorpresa tuve frente a mis ojos la casa que había imaginado en más de un sueño.
Estaba ubicada en la ladera de una montaña, un jardín cuidado invitaba a quedarse, el fondo de la vivienda tenía un amarradero, sobre las aguas color esmeralda descansaba un yate, demasiado grande para mi uso personal y el de mi familia.
Me impactó el nombre que lucía en unos de sus costados, con letras brillantes que imitaban el azul del cielo se leía “Embarcación para los duendes”.
Durante un rato absorta contemplaba los paisajes del lago,verdes y azules teñían la copa de los árboles, los pájaros que la habitaban obsequiaban su melodía.
Consulté mi reloj, me quedaba una hora para visitar la inmobiliaria, apuré mi paso y en ese instante reparé que la casa no tenía puertas ni ventanas.
Llegué a la inmobiliaria, ésa era la casa que quería, mis ahorros alcanzaban para comprarla.
Mientras esperaba miraba las flores recién cortadas que encerraba un florero, algunas estaban vestidas de rocío, me acerqué a ellas para sentir su perfume.
En ese momento apareció un anciano, su barba de plata emanaba sabiduría, apoyaba su humanidad en un bastón con empuñadura de oro.
Le expliqué que estaba dispuesta a invertir en la casa de mis sueños, una sonrisa pobló su cara, era de tal belleza que borraba el paso del tiempo.Con infinita paciencia me explicó que a esa casa no se le podía agregar nada que cercenara la libertad, alli entendí que no tendría puertas ni ventanas.
Me explicó que era una especie de condominio que podría habitarlo todas las veces que quisiera, a cualquier hora sin importar la época del año, sólo debería aprender a compartir con los otros habitantes.
Una noche de luna llena cuando el universo nos regalaba las estrellas decidí mudarme a ese sitio encantado.
Para mi sorpresa se celebraba una fiesta, todos estaban vestidos con túnicas blancas, las mujeres coronaban con flores sus cabellos.
En un salón contiguo al lugar donde se celebraba el evento, había otro más grande, sus cielorrasos representaban el universo.
Aparecieron los invitados, cada uno en sus manos llevaba un papel, leí algunos, eran cuentos.
El clima era agradable las copas retenían las burbujas del champagne, la música era ejecutada por ángeles que al desplegar sus alas nos unían a todos.Encontré gente querida que habita más allá del océano, otros vivían cruzando un río de aguas marrones al que curiosamente llamaban Río de la Plata.
Comprendí en ese momento la ausencia de puertas y ventanas, todos vivían a su manera en libertad, los que se expresan y aquellos que la vida los torna indiferentes.
Con alegría recibimos cada día a nuevos habitantes, aquellos que quieran compartir risas, sueños y otros sentimientos en ésta casa.
En este instante de nuestras vidas solo pretendemos desnudar nuestras almas.
Estamos en proceso de cambiarle el nombre al salón, se llama “Forum”, mañana tal vez se llame “El rincón de los sueños
Tuesday, February 13, 2007
LOS SENTIMIENTOS
Son contradictorios.
Juntos recorrimos los caminos del mundo, todos los paisajes estallaban en mil colores ante nuestra vista.
Veíamos el amanecer en la playa, el sol que recién salía del agua parecía cansado, apenas mostraba un semicírculo antes de animarse a subir lentamente al cielo para iluminarnos, en ese instante nos encontraría jugando en el agua.
Como tantas otras veces nos encontraría abrazados dando rienda suelta a nuestros sentimientos.
No usábamos reloj pero sabíamos que era hora de regresar a casa, siempre me quedaba en el jardín observando las orquídeas que caprichosas colgaban de los árboles regalando sus matices, en los canteros crecían flores del lugar, de a poco fuimos aprendiendo sus nombras, crecían solo en ese lugar del Caribe.
Los días transcurrían en paz y sosiego, todo era perfecto, el clima, la brisa que acariciaba nuestros cuerpos.
Una tarde decidimos visitar el pueblo necesitábamos comprar provisiones y recuerdos del lugar para nuestros amigos.
Solté tu mano y entré a un negocio para elegirte un regalo, de pronto se escuchó el grito de un trueno, el cielo se transformó en una noche anticipada, la luz de los relámpagos iluminaba el universo, el aullido del viento sembraba miedo.
No estabas, corrí por las calles buscándote, te encontré en un pequeño bar, con dolor observé que no estabas solo, te acompañaba una mujer medianamente joven, en su falda tenía sentada una niña, te mostrabas cariñoso con ellas, supe que era tu pequeña hija que te regalaba sonrisas de caramelo.
En ese momento mi corazón se rompió en mil pedazos, como pude llegué a la casa, armé mi maleta en forma desordenada, un auto me dejó en el aeropuerto, supe que había terminado nuestra historia.
Atrás quedaban las horas compartidas, tus palabras eran murmullos lejanos, solo tu recuerdo sería mi compañía.
Me llevará tiempo cerrar las heridas, nada es imposible cuando uno se lo propone, lo que nunca he podido aprender es a compartir mis sueños.
Juntos recorrimos los caminos del mundo, todos los paisajes estallaban en mil colores ante nuestra vista.
Veíamos el amanecer en la playa, el sol que recién salía del agua parecía cansado, apenas mostraba un semicírculo antes de animarse a subir lentamente al cielo para iluminarnos, en ese instante nos encontraría jugando en el agua.
Como tantas otras veces nos encontraría abrazados dando rienda suelta a nuestros sentimientos.
No usábamos reloj pero sabíamos que era hora de regresar a casa, siempre me quedaba en el jardín observando las orquídeas que caprichosas colgaban de los árboles regalando sus matices, en los canteros crecían flores del lugar, de a poco fuimos aprendiendo sus nombras, crecían solo en ese lugar del Caribe.
Los días transcurrían en paz y sosiego, todo era perfecto, el clima, la brisa que acariciaba nuestros cuerpos.
Una tarde decidimos visitar el pueblo necesitábamos comprar provisiones y recuerdos del lugar para nuestros amigos.
Solté tu mano y entré a un negocio para elegirte un regalo, de pronto se escuchó el grito de un trueno, el cielo se transformó en una noche anticipada, la luz de los relámpagos iluminaba el universo, el aullido del viento sembraba miedo.
No estabas, corrí por las calles buscándote, te encontré en un pequeño bar, con dolor observé que no estabas solo, te acompañaba una mujer medianamente joven, en su falda tenía sentada una niña, te mostrabas cariñoso con ellas, supe que era tu pequeña hija que te regalaba sonrisas de caramelo.
En ese momento mi corazón se rompió en mil pedazos, como pude llegué a la casa, armé mi maleta en forma desordenada, un auto me dejó en el aeropuerto, supe que había terminado nuestra historia.
Atrás quedaban las horas compartidas, tus palabras eran murmullos lejanos, solo tu recuerdo sería mi compañía.
Me llevará tiempo cerrar las heridas, nada es imposible cuando uno se lo propone, lo que nunca he podido aprender es a compartir mis sueños.
Monday, February 12, 2007
VIAJE SIN RETORNO
Frente a este intenso dolor, Marcia decide viajar al encuentro de su amado.
Hace frío, es la primera vez que manejará kilómetros por una ruta desconocida y tantas horas..
La impulsa el deseo de encontrarse con una persona diferente, tal vez ese soñado encuentro le ayude a corregir errores recientes, que aún mantienen abiertas sus heridas, nada le importa, por la ventanilla de su camioneta observa un paisaje despojado, campos de trigales apuntan su dorada silueta al cielo, más adelante el verde se transforma en la paleta de un pintor, la naturaleza sabia ha sabido mezclar los colores, todos los verdes son diferentes, unos le recuerdan el mar que tanto la atrae y otros las laderas de la montaña.
De tanto en tanto la monotonía se rompe ve las flores de los girasoles que se orientan buscando el abrigo del sol.
Pone música para no adormecerse con la calidez de las palabras que tantas veces escuchó, tiene suerte la ruta está solitaria, Flavio le dice que juega un partido la selección de su país.
Sigue manejando, decide almorzar en un paraje de casas bajas, sus frentes son blancos las tejas rojas le recuerdan las rosas que esperó sin suerte recibir de él, nada importa.
Detiene su camioneta para almorzar, el viento sopla con fuerza, sus cabellos dorados vuelan con la libertad de los pájaros, en media hora retomará la ruta de sus sueños.
El sol se esconde detrás de los girasoles, pareciera que quiere abrigar los campos con su fuego, más allá la luna comienza a iluminar su camino.
Decide descansar para retomar este viaje sin fin en otro pueblo, partirá a encontrarse con el dueño de sus sentimientos, con las luces violetas y azules del alba.
Es temprano, necesita decirle al amor de su vida cuanto lo ama, entra a un locutorio para informarle a Flavio que su viaje no ha tenido inconvenientes, mientras espera respuesta, juega con la computadora, en una página se enfrenta a la traición, ese hombre a quien pensaba regarle su vida, llenarla de abrazos la traiciona con el pensamiento, otra mujer como ella lee las mismas palabras de amor eterno, la historia se repite.
Marcia decide descansar y no llegar a destino, aún cuando cantan los grillos vuelve a la ruta, una tenue llovizna acompaña su regreso, no sabe si llora el cielo o su alma.
El paisaje es desierto, no se parece en nada al camino de ida, ese que prometía amor y proyectos, las flores descansan, los pájaros duuermen en sus nidos, nada es igual, solo soledad, aferrada al volante, desandando el camino sabe que nunca podrá luchar con fantasmas.
Hace frío, es la primera vez que manejará kilómetros por una ruta desconocida y tantas horas..
La impulsa el deseo de encontrarse con una persona diferente, tal vez ese soñado encuentro le ayude a corregir errores recientes, que aún mantienen abiertas sus heridas, nada le importa, por la ventanilla de su camioneta observa un paisaje despojado, campos de trigales apuntan su dorada silueta al cielo, más adelante el verde se transforma en la paleta de un pintor, la naturaleza sabia ha sabido mezclar los colores, todos los verdes son diferentes, unos le recuerdan el mar que tanto la atrae y otros las laderas de la montaña.
De tanto en tanto la monotonía se rompe ve las flores de los girasoles que se orientan buscando el abrigo del sol.
Pone música para no adormecerse con la calidez de las palabras que tantas veces escuchó, tiene suerte la ruta está solitaria, Flavio le dice que juega un partido la selección de su país.
Sigue manejando, decide almorzar en un paraje de casas bajas, sus frentes son blancos las tejas rojas le recuerdan las rosas que esperó sin suerte recibir de él, nada importa.
Detiene su camioneta para almorzar, el viento sopla con fuerza, sus cabellos dorados vuelan con la libertad de los pájaros, en media hora retomará la ruta de sus sueños.
El sol se esconde detrás de los girasoles, pareciera que quiere abrigar los campos con su fuego, más allá la luna comienza a iluminar su camino.
Decide descansar para retomar este viaje sin fin en otro pueblo, partirá a encontrarse con el dueño de sus sentimientos, con las luces violetas y azules del alba.
Es temprano, necesita decirle al amor de su vida cuanto lo ama, entra a un locutorio para informarle a Flavio que su viaje no ha tenido inconvenientes, mientras espera respuesta, juega con la computadora, en una página se enfrenta a la traición, ese hombre a quien pensaba regarle su vida, llenarla de abrazos la traiciona con el pensamiento, otra mujer como ella lee las mismas palabras de amor eterno, la historia se repite.
Marcia decide descansar y no llegar a destino, aún cuando cantan los grillos vuelve a la ruta, una tenue llovizna acompaña su regreso, no sabe si llora el cielo o su alma.
El paisaje es desierto, no se parece en nada al camino de ida, ese que prometía amor y proyectos, las flores descansan, los pájaros duuermen en sus nidos, nada es igual, solo soledad, aferrada al volante, desandando el camino sabe que nunca podrá luchar con fantasmas.
Sunday, February 11, 2007
IMAGENES
Frente a este inmenso dolor, ellas perduran en mi mente.
Los sentimientos son puros y nobles, camino como siempre por la orilla del mar, los pájaros duermen en sus nidos, el silbido del viento mece las hojas de los árboles cantando una canción de cuna.
La marea en su danza dejó caracoles en la playa, algunos descansan en mi bolso, otros se los llevó el agua.
La arena cubre con granitos de oro mi cuerpo, pero se queda quieta cuando llega al fondo de mi alma.Siempre te he esperado, aún cuando fueras una utopía.
Compartimos largas charlas, conocí tus sueños y dejé una puerta abierta para que te adueñaras de los míos.
El destino es incierto, a veces juega con las olas y otras se junta con el viento para desandar caminos conocidos.
Fuiste el embrujo que enrejó mi corazón, hoy la vida quiere que seas un recuerdo que siempre me acompaña.
No me canso de mirar el mar, pienso que las olas te devolverán a la playa.
Cierro los ojos y te veo esbelto, tu piel tiene el color de los caramelos, esos que probé cuando la soledad se adueñaba de mi alma.
Te recuerdo manso regalándome besos, tus labios se posaban como mariposas de colores haciendo que mis manos volaran como pájaros, hasta llegar allí, donde no existe el espacio ni el tiempo.
Compartimos noches de amor, fuego y misterio, vimos como la luna intentaba desprenderse del universo, extasiados miramos sus rayos de plata, preludio del nacimiento de las primeras estrellas.
Juntos recorrimos todos los caminos, algunas ilusiones permanecían, otras estaban rotas.
No puedo olvidar cada una de tus palabras.
Nuestro mundo era diferente, en cada paso como las flores brotaban nuestros proyectos.
Diminuta sobre el horizonte se dibujaba la silueta de una niña, inocente y cándida se entegaba a los juegos en la arena.
No supe, no quise arrebatar la ilusión de esos ojitos que brillaban como azabaches al final de la playa.
Era una niña hermosa, tal vez otros no apreciaran la belleza de sus inocentes ojos negros, sin embargo para mi era la imágen nítida de la desolación.
Era pequeñita, en su mirada tenía la fortaleza de un gigante, quise abrazarla, al intentarlo mi abrazo se perdía en las sombras,esa que una nube traviesa de a ratos ocultaba el sol de nuestras vidas.
Ella corría detrás de otra figura, sus piecitos descalzos dejaban marcas en la arena.
No tuve el valor de sentirla mía, nacida de mis entrañas, otra mujer, su mamá la esperaba para regalarle abrazos que solo puede dar una madre que ama al fruto de su vientre.
La dejé escapar, no era justo que mi utopía necesitara sentirla mía.
Sus ojitos negros hoy marcan el sendero de mi vida, con su mirada negra aprendí a escribir las primeras letras de mi destino.
Ella crece feliz en otra playa, juega con caracoles idénticos a los que alguna vez guardé en mi bolso.
¿Quién es capaz de quitarle algo a un niño?
Su recuerdo me acompaña, su sonrisa de perlas me invita a sonreír, sus ojitos brillantes intentan arrojar un poco de luz a mi solitario sendero.
Los sentimientos son puros y nobles, camino como siempre por la orilla del mar, los pájaros duermen en sus nidos, el silbido del viento mece las hojas de los árboles cantando una canción de cuna.
La marea en su danza dejó caracoles en la playa, algunos descansan en mi bolso, otros se los llevó el agua.
La arena cubre con granitos de oro mi cuerpo, pero se queda quieta cuando llega al fondo de mi alma.Siempre te he esperado, aún cuando fueras una utopía.
Compartimos largas charlas, conocí tus sueños y dejé una puerta abierta para que te adueñaras de los míos.
El destino es incierto, a veces juega con las olas y otras se junta con el viento para desandar caminos conocidos.
Fuiste el embrujo que enrejó mi corazón, hoy la vida quiere que seas un recuerdo que siempre me acompaña.
No me canso de mirar el mar, pienso que las olas te devolverán a la playa.
Cierro los ojos y te veo esbelto, tu piel tiene el color de los caramelos, esos que probé cuando la soledad se adueñaba de mi alma.
Te recuerdo manso regalándome besos, tus labios se posaban como mariposas de colores haciendo que mis manos volaran como pájaros, hasta llegar allí, donde no existe el espacio ni el tiempo.
Compartimos noches de amor, fuego y misterio, vimos como la luna intentaba desprenderse del universo, extasiados miramos sus rayos de plata, preludio del nacimiento de las primeras estrellas.
Juntos recorrimos todos los caminos, algunas ilusiones permanecían, otras estaban rotas.
No puedo olvidar cada una de tus palabras.
Nuestro mundo era diferente, en cada paso como las flores brotaban nuestros proyectos.
Diminuta sobre el horizonte se dibujaba la silueta de una niña, inocente y cándida se entegaba a los juegos en la arena.
No supe, no quise arrebatar la ilusión de esos ojitos que brillaban como azabaches al final de la playa.
Era una niña hermosa, tal vez otros no apreciaran la belleza de sus inocentes ojos negros, sin embargo para mi era la imágen nítida de la desolación.
Era pequeñita, en su mirada tenía la fortaleza de un gigante, quise abrazarla, al intentarlo mi abrazo se perdía en las sombras,esa que una nube traviesa de a ratos ocultaba el sol de nuestras vidas.
Ella corría detrás de otra figura, sus piecitos descalzos dejaban marcas en la arena.
No tuve el valor de sentirla mía, nacida de mis entrañas, otra mujer, su mamá la esperaba para regalarle abrazos que solo puede dar una madre que ama al fruto de su vientre.
La dejé escapar, no era justo que mi utopía necesitara sentirla mía.
Sus ojitos negros hoy marcan el sendero de mi vida, con su mirada negra aprendí a escribir las primeras letras de mi destino.
Ella crece feliz en otra playa, juega con caracoles idénticos a los que alguna vez guardé en mi bolso.
¿Quién es capaz de quitarle algo a un niño?
Su recuerdo me acompaña, su sonrisa de perlas me invita a sonreír, sus ojitos brillantes intentan arrojar un poco de luz a mi solitario sendero.
Friday, February 09, 2007
MIS LAGRIMAS
Frente a este intenso dolor mis lágrimas se convierten en agua salada, en cada una de ellas prendidas a fuego están tus palabras.
Nos conocimos en un frío invierno de algún lugar del planeta, copos de algodón de nieve cubrían las calles, ésas que juntos recorreríamos para que el mundo supiera que nos amábamos.
Tus fuertes brazos rodeaban mi cintura, con una mirada podíamos lograr que esos copos blancos se derritieran.
Hoy, estoy sola recordándote, impotente quiero traer el pasado sabiendo que no vuelve.
Nos conocimos de una manera poco convencional, en un aeropuerto.
Tú viajabas por tus eternos negocios, yo esperaba en la estación aérea a mi amiga de la infancia.
Estabas tan apurado realizando tus trámites que no reparaste en mí, sin embargo ver tu figura fué un flechazo inmediato, de pronto mi corazón tuvo un estallido de flores hasta podía sentir su perfume, las imaginaba bellas regalándonos sus colores.
Pasaron varios meses, el aeropuerto estaba poblado de siluetas que se perdían entre las sombras. corrían hacía un destino incierto.
Mis visitas a la aeroestación se repetían, mi corazón me decía que no sería difícil encontrarte, pese a que no sabía el momento en que aparecerías.
Fuí constante y todos los viernes te esperaba.
Nadie entendía, a la misma hora salía de mi departamento, elegía la ropa que imaginaba podría gustarte, el perfume que lograría embriagarte dejaba una estela en el amplio salón, a veces de lejos te veía con un rictus que delataba tu enojo, tratabas siempre de simplificar todo.
Un día la neblina transformaba todo en fantasmas, la espera era moneda corriente, por fin reparaste en esa mujer de largos cabellos que te miraba en forma insistente.
Mi corazón daba brincos de alegría cuando me invitaste a tomar un café para acortar la espera.
Por primera vez escuché tu voz, miles de ángeles nos envolvían con sus alas, aprisionaban para siempre el encuentro.
Una voz monótona anunciaba tu vuelo, te despediste con un beso, otra vida te reclamaba.
Sigo visitando el aeropuerto con la esperanza de encontrarte, los aviones despliegan sus alas plateadas, se asemejan a pájaros gigantes que surcarán el cielo.
Estoy sola, mi espera será sin claudicaciones.
Del último avión descienden todos los pasajeros, no estás,quiebra mi soledad la presencia de un maletero, en sus manos trae una esquela, en ella me pides que no te espere, muere una parte de mí, en ese instante comprendo que nunca es una palabra demasiado grande, incapaz de aprisionar mis sueños.
Esta vez mis lágrimas se confunden con el llanto de cielo, en cada gota de ellas se desvanece cada uno de mis proyectos.
Te espero más allá del tiempo.
Nos conocimos en un frío invierno de algún lugar del planeta, copos de algodón de nieve cubrían las calles, ésas que juntos recorreríamos para que el mundo supiera que nos amábamos.
Tus fuertes brazos rodeaban mi cintura, con una mirada podíamos lograr que esos copos blancos se derritieran.
Hoy, estoy sola recordándote, impotente quiero traer el pasado sabiendo que no vuelve.
Nos conocimos de una manera poco convencional, en un aeropuerto.
Tú viajabas por tus eternos negocios, yo esperaba en la estación aérea a mi amiga de la infancia.
Estabas tan apurado realizando tus trámites que no reparaste en mí, sin embargo ver tu figura fué un flechazo inmediato, de pronto mi corazón tuvo un estallido de flores hasta podía sentir su perfume, las imaginaba bellas regalándonos sus colores.
Pasaron varios meses, el aeropuerto estaba poblado de siluetas que se perdían entre las sombras. corrían hacía un destino incierto.
Mis visitas a la aeroestación se repetían, mi corazón me decía que no sería difícil encontrarte, pese a que no sabía el momento en que aparecerías.
Fuí constante y todos los viernes te esperaba.
Nadie entendía, a la misma hora salía de mi departamento, elegía la ropa que imaginaba podría gustarte, el perfume que lograría embriagarte dejaba una estela en el amplio salón, a veces de lejos te veía con un rictus que delataba tu enojo, tratabas siempre de simplificar todo.
Un día la neblina transformaba todo en fantasmas, la espera era moneda corriente, por fin reparaste en esa mujer de largos cabellos que te miraba en forma insistente.
Mi corazón daba brincos de alegría cuando me invitaste a tomar un café para acortar la espera.
Por primera vez escuché tu voz, miles de ángeles nos envolvían con sus alas, aprisionaban para siempre el encuentro.
Una voz monótona anunciaba tu vuelo, te despediste con un beso, otra vida te reclamaba.
Sigo visitando el aeropuerto con la esperanza de encontrarte, los aviones despliegan sus alas plateadas, se asemejan a pájaros gigantes que surcarán el cielo.
Estoy sola, mi espera será sin claudicaciones.
Del último avión descienden todos los pasajeros, no estás,quiebra mi soledad la presencia de un maletero, en sus manos trae una esquela, en ella me pides que no te espere, muere una parte de mí, en ese instante comprendo que nunca es una palabra demasiado grande, incapaz de aprisionar mis sueños.
Esta vez mis lágrimas se confunden con el llanto de cielo, en cada gota de ellas se desvanece cada uno de mis proyectos.
Te espero más allá del tiempo.
Monday, February 05, 2007
CARTA A THEO
Querido hermano:
No encuentro paz, te confieso que tampoco la busco en forma desesperada.
Sé que pronto serás padre, me hubiera gustado ver a mi sobrino.
Ser para él algo tangible, contarle de mi vida errante, decirle que el loco que se apoderó de mi alma tiene nombre de mujer.
Ella desvía mis días hasta transformarlos en noche, donde no se ven los rayos de la luna ni el titilar de las estrellas.
Son noches vacías a las que acompaña mi inseparable amigo, el licor.
No descanso, soy un joven viejo que pinta sin descanso.
En las telas reflejo lo que siempre quise tener, campos azules, tulipanes que solo viven en mi imaginación, los mismos que recorro cuando amanece y en el horizonte el sol quiere regalarme una vida que no tengo.
Te confieso que quise plasmar en un cuadro la figura de ella, la vestí de blanco, guantes largos escondían sus manos, nunca supe si eran pájaros dormidos que descansaban en su nido negándome una caricia.
Para su boca elegí el rojo de los rubíes, tan lejanos que nunca podría regalarle un beso, su cabello es del color de mis girasoles, lo adorné con delicadas flores, pero en el momento de pintar sus ojos no supe como hacerlo.
¿Dime hermano se puede pintar el desprecio?
Paseo solo por las afueras de París, es verano y la campiña es un estallido de colores y aromas.
Mi soledad me impide admirar tanta belleza.
Voy camino al pueblo, me encuentro con mujeres que venden su hermosura, pero nada me importa, comprendo que un rato de placer no serán capaces de borrar de mi alma la sensación de compartir un momento con ella.
La imagino en mis brazos, contemplo su belleza y me pierdo.No existe el mundo ni sus vivencias más allá de ella.
No quiero que veas mi decadencia espiritual.
Elegí este momento de sobriedad para escribirte, decirte que sos quien me sostiene y todo lo que no pude expresar cuando mi mente estaba nublada por el alcohol logrando que mi soledad se agigante.
Cae la tarde y la decisión está tomada.
Te regalo mi obra, siempre serás el único dueño.
Los últimos rayos de sol se adueñan del paisaje, no escucho el trino de los pájaros, desaparecieron los colores todo se ha tornado gris, tanto como mi alma, el dorado muta a negro, no puedo esperar más.
Vive la vida que no he tenido, ama sin temer las consecuencias, mira cada amanecer, comprende que la vida es bella, no me extrañes, no llores mi ausencia, en algún lugar te estaré esperando.
Vincent
No encuentro paz, te confieso que tampoco la busco en forma desesperada.
Sé que pronto serás padre, me hubiera gustado ver a mi sobrino.
Ser para él algo tangible, contarle de mi vida errante, decirle que el loco que se apoderó de mi alma tiene nombre de mujer.
Ella desvía mis días hasta transformarlos en noche, donde no se ven los rayos de la luna ni el titilar de las estrellas.
Son noches vacías a las que acompaña mi inseparable amigo, el licor.
No descanso, soy un joven viejo que pinta sin descanso.
En las telas reflejo lo que siempre quise tener, campos azules, tulipanes que solo viven en mi imaginación, los mismos que recorro cuando amanece y en el horizonte el sol quiere regalarme una vida que no tengo.
Te confieso que quise plasmar en un cuadro la figura de ella, la vestí de blanco, guantes largos escondían sus manos, nunca supe si eran pájaros dormidos que descansaban en su nido negándome una caricia.
Para su boca elegí el rojo de los rubíes, tan lejanos que nunca podría regalarle un beso, su cabello es del color de mis girasoles, lo adorné con delicadas flores, pero en el momento de pintar sus ojos no supe como hacerlo.
¿Dime hermano se puede pintar el desprecio?
Paseo solo por las afueras de París, es verano y la campiña es un estallido de colores y aromas.
Mi soledad me impide admirar tanta belleza.
Voy camino al pueblo, me encuentro con mujeres que venden su hermosura, pero nada me importa, comprendo que un rato de placer no serán capaces de borrar de mi alma la sensación de compartir un momento con ella.
La imagino en mis brazos, contemplo su belleza y me pierdo.No existe el mundo ni sus vivencias más allá de ella.
No quiero que veas mi decadencia espiritual.
Elegí este momento de sobriedad para escribirte, decirte que sos quien me sostiene y todo lo que no pude expresar cuando mi mente estaba nublada por el alcohol logrando que mi soledad se agigante.
Cae la tarde y la decisión está tomada.
Te regalo mi obra, siempre serás el único dueño.
Los últimos rayos de sol se adueñan del paisaje, no escucho el trino de los pájaros, desaparecieron los colores todo se ha tornado gris, tanto como mi alma, el dorado muta a negro, no puedo esperar más.
Vive la vida que no he tenido, ama sin temer las consecuencias, mira cada amanecer, comprende que la vida es bella, no me extrañes, no llores mi ausencia, en algún lugar te estaré esperando.
Vincent
Saturday, February 03, 2007
PENSAMIENTOS DEL ARTISTA
Estoy lejos de Holanda, no puedo ver los tulipanes de mil colores que albergaba en mi casa.
La campiña francesa ofrece su hermosura, guardo en mi paleta los azules del cielo, el verde de los cipreses que parecen gigantes vigilándome ,la brisa mueve sus copas en una danza desconocida, también trae el aroma de las flores del estío.
No estoy bien, decido encerrarme.
Mi cuarto despojado es de paredes blancas, solo tengo mis telas y me dedico a pintar, entre barrotes los rasgos de mi pintura son crispados.
Retrato a los enfermos, el frente de una iglesia desconocida, los colores se vuelven más fuertes, tanto como mis sentimientos.
En mil bocas busqué la de ella, traté de olvidarla y no pude, la sueño aún estando despierto.
Allí está mi compañera, una silla, en ella busco refugio cuando el cansancio vence mi lucha con los fantasmas del pasado, quiero borrarlos y no puedo..
Pinto, cada vez mis trazos son más fuertes, me cuesta reconocer mi locura, aceptar mis alucinaciones, en todas partes la veo a ella, sus ojos que muestran desprecio, su figura que se desvanece, intento rodear la silueta amada, regalarle mis besos y desaparece.
Theo me acompaña, pero me hace falta ella, no escucho, veo por los ojos de la ausencia.
El amor de esa mujer me convirtió en esto que soy, un hombre biológicamente joven pero al mirarme al espejo observo la figura de un fantasma de barba rojiza con algunas hebras de plata que parecen destellos de luna, esa que no pude pintar porque allí estaba la imágen de ella, quiero abrazarla, besarla, hacerla mía, no la tengo.
Paul tiene una paciencia infinita, cada día me ofrece su compañía.
No siento nada, me visita un colega y se ríe de mi obra intento atacarlo el brillo de la navaja asoma, no puedo.
Mi camisa se tiñe de sangre, estoy mutilado,escapo, vuelvo a mi casa poblada de duendes y recuerdos.
Imagino mi lápida cubierta con el frío del mármol y los brazos de las hiedras.
Abro las ventanas de mi estudio, escucho la melodía de los pájaros, busco el arma y un certero disparo termina con mi vida.
Por fin descanso, quizás en la enternidad pueda encontrarme con ella, y decirle que siempre fué el eje de mis sueños.
La campiña francesa ofrece su hermosura, guardo en mi paleta los azules del cielo, el verde de los cipreses que parecen gigantes vigilándome ,la brisa mueve sus copas en una danza desconocida, también trae el aroma de las flores del estío.
No estoy bien, decido encerrarme.
Mi cuarto despojado es de paredes blancas, solo tengo mis telas y me dedico a pintar, entre barrotes los rasgos de mi pintura son crispados.
Retrato a los enfermos, el frente de una iglesia desconocida, los colores se vuelven más fuertes, tanto como mis sentimientos.
En mil bocas busqué la de ella, traté de olvidarla y no pude, la sueño aún estando despierto.
Allí está mi compañera, una silla, en ella busco refugio cuando el cansancio vence mi lucha con los fantasmas del pasado, quiero borrarlos y no puedo..
Pinto, cada vez mis trazos son más fuertes, me cuesta reconocer mi locura, aceptar mis alucinaciones, en todas partes la veo a ella, sus ojos que muestran desprecio, su figura que se desvanece, intento rodear la silueta amada, regalarle mis besos y desaparece.
Theo me acompaña, pero me hace falta ella, no escucho, veo por los ojos de la ausencia.
El amor de esa mujer me convirtió en esto que soy, un hombre biológicamente joven pero al mirarme al espejo observo la figura de un fantasma de barba rojiza con algunas hebras de plata que parecen destellos de luna, esa que no pude pintar porque allí estaba la imágen de ella, quiero abrazarla, besarla, hacerla mía, no la tengo.
Paul tiene una paciencia infinita, cada día me ofrece su compañía.
No siento nada, me visita un colega y se ríe de mi obra intento atacarlo el brillo de la navaja asoma, no puedo.
Mi camisa se tiñe de sangre, estoy mutilado,escapo, vuelvo a mi casa poblada de duendes y recuerdos.
Imagino mi lápida cubierta con el frío del mármol y los brazos de las hiedras.
Abro las ventanas de mi estudio, escucho la melodía de los pájaros, busco el arma y un certero disparo termina con mi vida.
Por fin descanso, quizás en la enternidad pueda encontrarme con ella, y decirle que siempre fué el eje de mis sueños.
Friday, February 02, 2007
URSULA
Marcia trabaja en la pinacoteca de un museo muy reconocido, de su ciudad.
Su tarea de restauradora le permite estar en contacto permanente con obras de mucha calidad.
Sin saberlo la jornada sería especial, hacía calor y optó por un ligero vestido para ir a su trabajo, sabía que ese vestido tenía magia, pese a ser muy sencillo su estampado realzaba su esbelta figura, eligió un par de sandalias con tiras que anudaba en sus pantorrillas, su cabello rojizo estaba sujeto con una cinta del color de sus ojos que recordaban las esmeraldas, un rulo travieso jugaba en su frente, un toque de su perfume favorito y en minutos se encontraba esperando un taxi que la llevaría puntualmente al museo.
El lugar era fresco, los techos eran altos y terminaban en vitreaux que dejaban pasar los rayos del sol de esa mañana calurosa, la madera del piso le daba calidez al sitio.
Estaba sola mirando los cuadros cuando de pronto la brisa del estío se convirtió en viento transportándola a un lugar desconocido.
Su vestidito se había transformado en un largo abrigo de piel, acompañado de un sombrero que sujetaba la cascada roja de sus cabellos.
No tenía miedo, los cambios de paisaje agitaban su corazón ansioso, caminó un rato y se quedó admirando un jardín de tulipanes de mil colores, el hombre que estaba dentro de la casa la invitó a pasar.
Pese a que era muy temprano el dueño de casa tenía una copa de licor en sus manos.
Era un hombre joven pero la bebida había dibujado en su rostro surcos imborrables.
Su mirada era triste y sin brillo, en el hogar los leños crepitaban, las cenizas y el fuego dibujaban figuras fantasmagóricas.
Allí supo que ese hombre era Vincent Van Gogh, canas prematuras , igual que hilos de plata cubrían su cabeza, su barba hacía juego con ellas.
Le ofreció algo para tomar, Marcia optó por un café, mientras él lo preparaba ella admiraba los bosquejos que descansaban sobre una mesa.
En ese instante el confesó que tenía un amor despreciado por una muchacha de nombre Ursula, la amaba con pasión y sentía en el alma las dagas del rechazo, ese era el motivo por el que se había entregado a la bebida, no quería volver a la realidad y sentirse desplazado del corazón de Ursula, la amaba en silencio y con la desesperación de un amor no correspondido.
Al caer la tarde, cuando el crepúsculo tiñe el cielo de morados y violetas, Marcia, sin comprenderlo, se encontraba nuevamente en su lugar de trabajo, en ese momento un cuadro cayó al suelo, el sonido la devolvió a la realidad.
Cuidadosamente lo puso en su lugar, la imagen era la de un florero repleto de girasoles, con sus dedos recorrió cada uno de sus pétalos de oro.
Una voz interior le anunció que por fin descansaba el alma del pintor, sus lágrimas nublaron sus ojos, puso el cuadro en su lugar y comprendió que más allá del tiempo y el lugar de la historia, el amor sincero es uno solo.
El desprecio de esa mujer que alguna vez atormentó a Vincent, hoy era paz absoluta cada vez que alguno de nosotros admirábamos su obra.
Día a día ese cuadro recibía los cuidados de Marcia, era una forma de retribuir con amor ese que nunca había recibido en su vida quien luego sería uno de los pintores más famosos de todos los tiempos.
Su tarea de restauradora le permite estar en contacto permanente con obras de mucha calidad.
Sin saberlo la jornada sería especial, hacía calor y optó por un ligero vestido para ir a su trabajo, sabía que ese vestido tenía magia, pese a ser muy sencillo su estampado realzaba su esbelta figura, eligió un par de sandalias con tiras que anudaba en sus pantorrillas, su cabello rojizo estaba sujeto con una cinta del color de sus ojos que recordaban las esmeraldas, un rulo travieso jugaba en su frente, un toque de su perfume favorito y en minutos se encontraba esperando un taxi que la llevaría puntualmente al museo.
El lugar era fresco, los techos eran altos y terminaban en vitreaux que dejaban pasar los rayos del sol de esa mañana calurosa, la madera del piso le daba calidez al sitio.
Estaba sola mirando los cuadros cuando de pronto la brisa del estío se convirtió en viento transportándola a un lugar desconocido.
Su vestidito se había transformado en un largo abrigo de piel, acompañado de un sombrero que sujetaba la cascada roja de sus cabellos.
No tenía miedo, los cambios de paisaje agitaban su corazón ansioso, caminó un rato y se quedó admirando un jardín de tulipanes de mil colores, el hombre que estaba dentro de la casa la invitó a pasar.
Pese a que era muy temprano el dueño de casa tenía una copa de licor en sus manos.
Era un hombre joven pero la bebida había dibujado en su rostro surcos imborrables.
Su mirada era triste y sin brillo, en el hogar los leños crepitaban, las cenizas y el fuego dibujaban figuras fantasmagóricas.
Allí supo que ese hombre era Vincent Van Gogh, canas prematuras , igual que hilos de plata cubrían su cabeza, su barba hacía juego con ellas.
Le ofreció algo para tomar, Marcia optó por un café, mientras él lo preparaba ella admiraba los bosquejos que descansaban sobre una mesa.
En ese instante el confesó que tenía un amor despreciado por una muchacha de nombre Ursula, la amaba con pasión y sentía en el alma las dagas del rechazo, ese era el motivo por el que se había entregado a la bebida, no quería volver a la realidad y sentirse desplazado del corazón de Ursula, la amaba en silencio y con la desesperación de un amor no correspondido.
Al caer la tarde, cuando el crepúsculo tiñe el cielo de morados y violetas, Marcia, sin comprenderlo, se encontraba nuevamente en su lugar de trabajo, en ese momento un cuadro cayó al suelo, el sonido la devolvió a la realidad.
Cuidadosamente lo puso en su lugar, la imagen era la de un florero repleto de girasoles, con sus dedos recorrió cada uno de sus pétalos de oro.
Una voz interior le anunció que por fin descansaba el alma del pintor, sus lágrimas nublaron sus ojos, puso el cuadro en su lugar y comprendió que más allá del tiempo y el lugar de la historia, el amor sincero es uno solo.
El desprecio de esa mujer que alguna vez atormentó a Vincent, hoy era paz absoluta cada vez que alguno de nosotros admirábamos su obra.
Día a día ese cuadro recibía los cuidados de Marcia, era una forma de retribuir con amor ese que nunca había recibido en su vida quien luego sería uno de los pintores más famosos de todos los tiempos.
Wednesday, January 31, 2007
OBRA INCONCLUSA
No necesitaba de palabras para que sus manos mágicamente se deslizaran por la tela.
La paleta del artista tenía todos los colores para dejarla plasmada en ella.
Ingresó al estudio apenas cubierta por una bata, a través de ella podía adivinar sus formas, sus pies pequeños eran el comienzo de unas piernas esculpidas y torneadas,sus caderas tenían las curvas de una diosa pagana, era armoniosa.
Suavemente desató la cinta de su bata, desprendíó la flor que sujetaban sus cabellos y ellos cayeron como una cascada sobre su espalda.
La belleza de la modelo era agresiva y felina,su mirada intensa, la tenue luz que entraba por la ventana era el marco perfecto para llevar a cabo su obra.
Se entendían con la miraba.
Era tan hermosa la figura que se presentaba delante del artista que comenzó pintando sus ojos, le recordaban a los jardines que rodeaban su casa, la espesura de sus pestañas se asemejaba a la entrada de la noche y su magia, podía percibir como luciérnagas, las estrellas que tenía, en esa manera de mirarlo.
Decidió abrir las ventanas del estudio, una brisa suave movía la cabellera de su modelo, el aroma de las flores todo lo embriagaba.
Estaba turbado ante tanta belleza, le ofreció una copa para lograr que ambos se distendieran, sigilosamente se acercó a su musa, el perfume que emanaba de su cuerpo era idéntico a las flores que noche a noche cambiaban su vestimenta por la frescura del rocío.
Estaba demasiado cerca, no pudo resistirse a la invitación de su boca roja, ya no le importaba la pintura, el instinto quería poseerla, sus manos parecían alas que intentaban rodearla, amorosamente recorría su silueta, una a una nacían las caricias, ella le correspondía con fuego y misterio.
Desparramadas en el piso de su atelier estaban las acuarelas, un movimiento hizo caer el atril donde apoyaba la tela de su cuadro, en ese instante no importaba nada, había logrado tenerla en cuerpo y alma, solo eso tendría trascendencia en el tiempo.
La paleta del artista tenía todos los colores para dejarla plasmada en ella.
Ingresó al estudio apenas cubierta por una bata, a través de ella podía adivinar sus formas, sus pies pequeños eran el comienzo de unas piernas esculpidas y torneadas,sus caderas tenían las curvas de una diosa pagana, era armoniosa.
Suavemente desató la cinta de su bata, desprendíó la flor que sujetaban sus cabellos y ellos cayeron como una cascada sobre su espalda.
La belleza de la modelo era agresiva y felina,su mirada intensa, la tenue luz que entraba por la ventana era el marco perfecto para llevar a cabo su obra.
Se entendían con la miraba.
Era tan hermosa la figura que se presentaba delante del artista que comenzó pintando sus ojos, le recordaban a los jardines que rodeaban su casa, la espesura de sus pestañas se asemejaba a la entrada de la noche y su magia, podía percibir como luciérnagas, las estrellas que tenía, en esa manera de mirarlo.
Decidió abrir las ventanas del estudio, una brisa suave movía la cabellera de su modelo, el aroma de las flores todo lo embriagaba.
Estaba turbado ante tanta belleza, le ofreció una copa para lograr que ambos se distendieran, sigilosamente se acercó a su musa, el perfume que emanaba de su cuerpo era idéntico a las flores que noche a noche cambiaban su vestimenta por la frescura del rocío.
Estaba demasiado cerca, no pudo resistirse a la invitación de su boca roja, ya no le importaba la pintura, el instinto quería poseerla, sus manos parecían alas que intentaban rodearla, amorosamente recorría su silueta, una a una nacían las caricias, ella le correspondía con fuego y misterio.
Desparramadas en el piso de su atelier estaban las acuarelas, un movimiento hizo caer el atril donde apoyaba la tela de su cuadro, en ese instante no importaba nada, había logrado tenerla en cuerpo y alma, solo eso tendría trascendencia en el tiempo.
Saturday, January 27, 2007
MUNDOS IGUALES Y DIFERENTES
Mi vida se desarrollaba en penumbras hasta que te conocí, nunca me hiciste notar las diferencias .
Como un sabio lograste que se desarrollaran mis otros sentidos, supe ver con tu mirada, con paciencia infinita me llevaste a conocer una playa, con tus manos tomaste un puñado de arena y con amor la depositaste en las mías, mientras dejaba deslizarla entre mis dedos supe que su color era dorado.
Seguimos caminando hasta llegar a tu casa cercana al mar, a tu manera me enseñaste que conservaba el mismo color azul que tenían mis ojos, la espuma se parecía a esa nube blanca que hoy los cubrían.
Rodeaste con tus brazos mi cintura y nos paramos delante de un cantero, por el aroma intuía que estaba poblado de flores, cortaste una y me diste el primer beso allí entendí que tendría el color rojo de la pasión.
Los pájaros cantaban alegremente una melodía tus manos rodearon mi cuello y tomaste mi cadena, supe que su plumaje era plateado.
Nos sentamos debajo de un árbol, quería saber el color de sus hojas pero a ti no te habían dado el don de la palabra, para que entendiera llevaste mis manos a tu camisa, temprano mi madre me había dicho de que color estabas vestido.
Con diferentes objetos pude saber de que color era la luna,imaginaba como se encedía cada estrella, estabas a mi lado, juntos aprendíamos cada día.
Nuestra vida transcurrió en plenitud, nunca nos importaron nuestras diferencias, nos amamos en silencio, tus manos me enseñaban los colores que no veía más que dentro de mi alma, las mías recorrían el contorno de tu silueta adivinando tu hermosura.
Cada beso me enseñaba también que tu belleza trascendía lo físico, lo más importante lo guardabas en tu corazón noble.
Tus dedos aleteaban en mi boca cuando escuchabas mi risa y como premio posabas tus labios en los míos.
Somos dos seres diferentes, no necesitamos palabras para comunicarnos, nos entendemos en el más hermoso de los idiomas, el amor, que pudo fundir nuestros cuerpos, aunque tú no puedas pronunciar esa palabra, ambos sabemos que ese sentimiento es guía de nuestros caminos.
Como un sabio lograste que se desarrollaran mis otros sentidos, supe ver con tu mirada, con paciencia infinita me llevaste a conocer una playa, con tus manos tomaste un puñado de arena y con amor la depositaste en las mías, mientras dejaba deslizarla entre mis dedos supe que su color era dorado.
Seguimos caminando hasta llegar a tu casa cercana al mar, a tu manera me enseñaste que conservaba el mismo color azul que tenían mis ojos, la espuma se parecía a esa nube blanca que hoy los cubrían.
Rodeaste con tus brazos mi cintura y nos paramos delante de un cantero, por el aroma intuía que estaba poblado de flores, cortaste una y me diste el primer beso allí entendí que tendría el color rojo de la pasión.
Los pájaros cantaban alegremente una melodía tus manos rodearon mi cuello y tomaste mi cadena, supe que su plumaje era plateado.
Nos sentamos debajo de un árbol, quería saber el color de sus hojas pero a ti no te habían dado el don de la palabra, para que entendiera llevaste mis manos a tu camisa, temprano mi madre me había dicho de que color estabas vestido.
Con diferentes objetos pude saber de que color era la luna,imaginaba como se encedía cada estrella, estabas a mi lado, juntos aprendíamos cada día.
Nuestra vida transcurrió en plenitud, nunca nos importaron nuestras diferencias, nos amamos en silencio, tus manos me enseñaban los colores que no veía más que dentro de mi alma, las mías recorrían el contorno de tu silueta adivinando tu hermosura.
Cada beso me enseñaba también que tu belleza trascendía lo físico, lo más importante lo guardabas en tu corazón noble.
Tus dedos aleteaban en mi boca cuando escuchabas mi risa y como premio posabas tus labios en los míos.
Somos dos seres diferentes, no necesitamos palabras para comunicarnos, nos entendemos en el más hermoso de los idiomas, el amor, que pudo fundir nuestros cuerpos, aunque tú no puedas pronunciar esa palabra, ambos sabemos que ese sentimiento es guía de nuestros caminos.
Friday, January 26, 2007
SENSACIONES
Tus abrazos son los que me llevan a la orilla de una playa desierta, solo se escucha el rumor de las olas que en su ida y vuelta dejan su danza sobre la arena.
Salgo a tu encuentro, los sentimientos desatan una batalla dentro de mi alma.
Despiertan las flores del jardín, el sol les da vida y aroma, a mi paso los árboles hamacan sus hojas, una brisa suave juega con mis cabellos, en soledad diviso tu figura amada.
Corro a tu encuentro, una mirada trae una caricia, busco tu boca, necesito tu fuego.
Detrás nuestro las sombras nos acompañan en silencio, caminamos sin rumbo, tu perfume me embriaga, nuestras manos se tocan y juntas recorren suavemente la geografía de nuestros cuerpos, tu me reconoces, busco tu calor.
Cae la tarde, oímos el silbido del viento cada vez un poco más fuerte, miramos el cielo teñido de violeta.
El crepúsculo cambia el paisaje, las aguas están inquietas, nos esperan, ellas serán el refugio de nuestro amor, testigo de la unión de nuestros cuerpos.
La noche cubre el cielo de estrellas, te sigo acariciando, me besas, las sombras desaparecieron, la luz de la luna convierte el agua en plata, te busco, te necesito, no encuentro tus brazos ni la calidez de tu mirada, mis lágrimas se confunden con el agua salada, no estás, fue un sueño, te fuíste, estoy sola amalgamando mis sensaciones, entregué mi alma, mi ser a la ilusión de un fantasma.
Regreso a mi casa, el paisaje se nubla, la noche puede escuchar mi llanto, un pájaro vuelve tardío a su nido, escucho el silencio, quise que fueras real, la soledad me amordaza.
El niño que fuera eje de nuestras vidas, ya no ríe,intento cantar, no puedo, todo perdió su sentido.
Uno a uno se siente el ruído que al caer hacen nuestros proyectos.
En mi delirio de juventud quise que fueras real para darte amor, con tristeza me doy cuenta que solo han sido sensaciones que me llevaron a vivir el más dulce de los sueños.
Abrazo mi almohada, quiero encontrarte, te necesito, aparece el cansancio, duermo y en sueños creo que alguna vez le diste sentido a mi vida.
El viento impiadoso del amanecer me despierta, las flores que adornaban mi mesa, las últimas que me obsequiaste toman vida, se alejan como ángeles por la ventana, en ese instante comprendo que fuíste solo el duende que le dió vida a este sueño.
Salgo a tu encuentro, los sentimientos desatan una batalla dentro de mi alma.
Despiertan las flores del jardín, el sol les da vida y aroma, a mi paso los árboles hamacan sus hojas, una brisa suave juega con mis cabellos, en soledad diviso tu figura amada.
Corro a tu encuentro, una mirada trae una caricia, busco tu boca, necesito tu fuego.
Detrás nuestro las sombras nos acompañan en silencio, caminamos sin rumbo, tu perfume me embriaga, nuestras manos se tocan y juntas recorren suavemente la geografía de nuestros cuerpos, tu me reconoces, busco tu calor.
Cae la tarde, oímos el silbido del viento cada vez un poco más fuerte, miramos el cielo teñido de violeta.
El crepúsculo cambia el paisaje, las aguas están inquietas, nos esperan, ellas serán el refugio de nuestro amor, testigo de la unión de nuestros cuerpos.
La noche cubre el cielo de estrellas, te sigo acariciando, me besas, las sombras desaparecieron, la luz de la luna convierte el agua en plata, te busco, te necesito, no encuentro tus brazos ni la calidez de tu mirada, mis lágrimas se confunden con el agua salada, no estás, fue un sueño, te fuíste, estoy sola amalgamando mis sensaciones, entregué mi alma, mi ser a la ilusión de un fantasma.
Regreso a mi casa, el paisaje se nubla, la noche puede escuchar mi llanto, un pájaro vuelve tardío a su nido, escucho el silencio, quise que fueras real, la soledad me amordaza.
El niño que fuera eje de nuestras vidas, ya no ríe,intento cantar, no puedo, todo perdió su sentido.
Uno a uno se siente el ruído que al caer hacen nuestros proyectos.
En mi delirio de juventud quise que fueras real para darte amor, con tristeza me doy cuenta que solo han sido sensaciones que me llevaron a vivir el más dulce de los sueños.
Abrazo mi almohada, quiero encontrarte, te necesito, aparece el cansancio, duermo y en sueños creo que alguna vez le diste sentido a mi vida.
El viento impiadoso del amanecer me despierta, las flores que adornaban mi mesa, las últimas que me obsequiaste toman vida, se alejan como ángeles por la ventana, en ese instante comprendo que fuíste solo el duende que le dió vida a este sueño.
Tuesday, January 23, 2007
ALMA INQUIETA
Que huyes y te escondes detrás de las sombras, tus actitudes rayanas con la locura nos da mucha fuerza.
Abre tu alma, grita aquello que consideres necesario.
Te cuento un secreto, la mayoría de los participantes no nos conocemos, igual nos queremos, a través del tiempo conjugando pasiones y letras decidimos transitar el mismo camino.
En ese sendero tenemos luz, pájaros que cantan, olas que danzan en la playa, flores que se visten de rocío, árboles desnudos que esperan la primavera.
Risas de niños, llantos de hombres y mujeres, dibujos de relámpagos violetas que surcan el cielo.
Al final del camino nos espera la luz de la luna y un suspiro de ángeles disipará las nubes que trajiste con tu mano.
Olvida por un momento que existe el reporte de abusos, nunca hemos tenido la necesidad de acudir a ellos.
Si sos creyente, rezá mucho, liberá tu alma y tus sentimientos.
No creo que seas malo/a, simplemente creo que no tienes una sonrisa para regalar, sentimientos para compartir.
Cambia tu gesto adusto, convierte la ira en sueños, seguramente te sentirás mejor.
Somos un ejército de poetas o aspirantes a serlo que comprendemos tus ataques de ira, no tenemos la facultad de perdonarte porque somos humanos y eso lo hace Dios o quien tu creas.
Se fuerte, demuestra que tienes valores, me imagino que tendrás papás que observarán tu comportamiento con tristeza.
No podrás con nosotros, queremos el arte, ansíamos expresarnos.
Viví tu vida y se feliz, nosotros lo somos cuando dejamos un cuento.
Y cuando la soledad intente apoderarse de tu mente, recuerda que aquí tienes un lugar para expresarte.
Abre tu alma, grita aquello que consideres necesario.
Te cuento un secreto, la mayoría de los participantes no nos conocemos, igual nos queremos, a través del tiempo conjugando pasiones y letras decidimos transitar el mismo camino.
En ese sendero tenemos luz, pájaros que cantan, olas que danzan en la playa, flores que se visten de rocío, árboles desnudos que esperan la primavera.
Risas de niños, llantos de hombres y mujeres, dibujos de relámpagos violetas que surcan el cielo.
Al final del camino nos espera la luz de la luna y un suspiro de ángeles disipará las nubes que trajiste con tu mano.
Olvida por un momento que existe el reporte de abusos, nunca hemos tenido la necesidad de acudir a ellos.
Si sos creyente, rezá mucho, liberá tu alma y tus sentimientos.
No creo que seas malo/a, simplemente creo que no tienes una sonrisa para regalar, sentimientos para compartir.
Cambia tu gesto adusto, convierte la ira en sueños, seguramente te sentirás mejor.
Somos un ejército de poetas o aspirantes a serlo que comprendemos tus ataques de ira, no tenemos la facultad de perdonarte porque somos humanos y eso lo hace Dios o quien tu creas.
Se fuerte, demuestra que tienes valores, me imagino que tendrás papás que observarán tu comportamiento con tristeza.
No podrás con nosotros, queremos el arte, ansíamos expresarnos.
Viví tu vida y se feliz, nosotros lo somos cuando dejamos un cuento.
Y cuando la soledad intente apoderarse de tu mente, recuerda que aquí tienes un lugar para expresarte.
GEMMA
Era una mujer de extraña belleza,de carácter apacible y sumiso.
Antes de llegar a la adolescencia cuando aún dedicaba muchas horas al juego imaginando una vida de ilusiones su padre la comprometió en matrimonio con un joven errante.
Su vida trasncurría en distintos palacios y la visita a las iglesias donde podía admirar los frescos nacidos de la mano de los más famosos pintores.
A ellas acudía cuando su alma estaba llena de malos presagios, allí encontraba paz y sosiego admirando esculturas.
Muchas veces sin mirar se detenía a ver la nieve que se deslizaba por la cúpula de los templos, le preguntaba a Dios si esa era la vida que merecía.
Cuando contrajo enlace su vida era una fiesta, estaba enamorada de su futuro esposo, le seducía entrar del brazo de su padre enfundanda en un blanco vestido, las enaguas daban más volumen a su pequeño cuerpo, en su mano llevaba tres rosas, quizás fuera el designio de los hijos que tendría.
La música ejecutada en el órgano daba misterio a la ceremonia.
La misa fue esplendorosa, los bancos de la iglesia estaban adornados con cintas y flores, dos días antes ella misma las había elegido para obsequiar la vista de sus invitados.
Tuvo una fiesta comparada a la de cualquier princesa.
El salón iluminado por candelabros era el marco perfecto para demostrar todo el amor que sentía por el hombre de sus sueños a quien el destino eligió para compartir sus días.
Pasó el tiempo y su hombre, con el que había soñado, se transformó en un ser distante, ensimismado en sus pensamientos.
Ella no sentía placer cuando se entregaba en cuerpo y alma, no había comunión de sentimientos.
Por las mañanas, sola, daba largos paseos a la orilla de lago, su intención era sumergirse en un estadío de paz tratando de erradicar las sombras que la atormentaban.
Pasó el tiempo, con alegría supo que en esas noches de poca pasión habían engendrado el primer hijo, quizás este evento serviría para unirlos en alma y sentimientos.
No fue así su marido se dedicó a buscar otras mujeres en fiestas palaciegas.
Gemma amaba como nunca había amado, en nombre del amor era capaz de perdonar infidelidades y copas.
Dedicada a su familia, solitaria caminaba por la orilla del lago, se sentía tan vacía que no tenía capacidad para ver la salida del sol, tampoco encontraba sosiego cuando al caer el crepúsculo este teñía el paisaje con violetas y morados.
La luna no mostraba el fulgor de siempre, no veía el titilar de las estrellas, no sentía el aroma de las flores que a cualquier hora regalaban su perfume.
Los pájaros se recluían en sus nidos, no se escuchaba el murmullo de sus trinos.
Vinieron otros hijos a darle sentido a su vida, pero el hombre de sus sueños seguía aferrado al recuerdo.
Hizo lo que pudo, se convirtió en madre, dió vida a la vida, pobló el palacio de llantos y risas.
No pudo borrar de la mente de Dante la sombra de esa mujer a la que él dedicó su poesía, en ese instante comprendió que de nada vale el esfuerzo, cuando el corazón de la persona amada está poblado de fantasmas y recuerdos.
Antes de llegar a la adolescencia cuando aún dedicaba muchas horas al juego imaginando una vida de ilusiones su padre la comprometió en matrimonio con un joven errante.
Su vida trasncurría en distintos palacios y la visita a las iglesias donde podía admirar los frescos nacidos de la mano de los más famosos pintores.
A ellas acudía cuando su alma estaba llena de malos presagios, allí encontraba paz y sosiego admirando esculturas.
Muchas veces sin mirar se detenía a ver la nieve que se deslizaba por la cúpula de los templos, le preguntaba a Dios si esa era la vida que merecía.
Cuando contrajo enlace su vida era una fiesta, estaba enamorada de su futuro esposo, le seducía entrar del brazo de su padre enfundanda en un blanco vestido, las enaguas daban más volumen a su pequeño cuerpo, en su mano llevaba tres rosas, quizás fuera el designio de los hijos que tendría.
La música ejecutada en el órgano daba misterio a la ceremonia.
La misa fue esplendorosa, los bancos de la iglesia estaban adornados con cintas y flores, dos días antes ella misma las había elegido para obsequiar la vista de sus invitados.
Tuvo una fiesta comparada a la de cualquier princesa.
El salón iluminado por candelabros era el marco perfecto para demostrar todo el amor que sentía por el hombre de sus sueños a quien el destino eligió para compartir sus días.
Pasó el tiempo y su hombre, con el que había soñado, se transformó en un ser distante, ensimismado en sus pensamientos.
Ella no sentía placer cuando se entregaba en cuerpo y alma, no había comunión de sentimientos.
Por las mañanas, sola, daba largos paseos a la orilla de lago, su intención era sumergirse en un estadío de paz tratando de erradicar las sombras que la atormentaban.
Pasó el tiempo, con alegría supo que en esas noches de poca pasión habían engendrado el primer hijo, quizás este evento serviría para unirlos en alma y sentimientos.
No fue así su marido se dedicó a buscar otras mujeres en fiestas palaciegas.
Gemma amaba como nunca había amado, en nombre del amor era capaz de perdonar infidelidades y copas.
Dedicada a su familia, solitaria caminaba por la orilla del lago, se sentía tan vacía que no tenía capacidad para ver la salida del sol, tampoco encontraba sosiego cuando al caer el crepúsculo este teñía el paisaje con violetas y morados.
La luna no mostraba el fulgor de siempre, no veía el titilar de las estrellas, no sentía el aroma de las flores que a cualquier hora regalaban su perfume.
Los pájaros se recluían en sus nidos, no se escuchaba el murmullo de sus trinos.
Vinieron otros hijos a darle sentido a su vida, pero el hombre de sus sueños seguía aferrado al recuerdo.
Hizo lo que pudo, se convirtió en madre, dió vida a la vida, pobló el palacio de llantos y risas.
No pudo borrar de la mente de Dante la sombra de esa mujer a la que él dedicó su poesía, en ese instante comprendió que de nada vale el esfuerzo, cuando el corazón de la persona amada está poblado de fantasmas y recuerdos.
Friday, January 19, 2007
LA SOMBRA DE BEATRIZ
Paseaba su belleza a orillas del lago Garda, su vestido bordado realzaba su figura, sus cabellos dorados eran una espiga con la que jugaba el viento, sus ojos azules podían confundirse con el tono de las aguas allí cuando el horizonte en una línea imaginaria se une con el cielo.
Lleva una sombrilla para conservar la palidez de su rostro inmaculado, camina con gracia sin saber que provoca los recuerdos del poeta.
El palacio altivo se levanta en un inmenso jardín sus paredes de mármol contrastan con la calidez y color de las flores.
Sobre las rejas negras terminadas en punta como lanzas que aputan al universo,grandes escudos de bronce cincelado parecen custodiar el espacio.
Un hombre escribe, debe terminar la obra dedicada a esa mujer niña que no solo fue su musa inspiradora, también la dueña de sus sueños.ç
Hace una pausa, se acerca a la ventana e inquieto la ve pasar a ella, no puede concentrarse, bollos de papel garabateado van llenando un recipiente.
Uno tras otro acuden a su mente recuerdos no lejanos.
Puede escuchar la risa de esa niña que jugaba en el jardín de su casa, muchas veces se acercó y con paciencia secó sus lágrimas para que mutara en la sonrisa que esperaba.
Sus ojos se encontraron, ella lo miraba desde la inocencia de su corta edad, el sintió que el corazón daba vueltas en su pecho.
No comprendía como había nacido un sentimiento tan grande que guardaría para siempre.
Quiso el destino que su musa partiera a edad temprana, no pudo despedirla, el exilio lo esperaba, su vida errante no fue capaz de traer el manto de olvido que fuera capaz de abrir las rejas de su corazón y así dejarla ir del todo.
Cada día que pasaba los sentimientos afloraban, la veía en todas partes, quería poseerla aunque sabía que en otra dimensión ella tal vez lo esperara.
Decidió salir del palacio, apurado cruzó el jardín cortó unas flores y corrió detrás de la silueta que descansaba a orillas del lago.
Agitado llegó a ella, pronunció el nombre de su amada, la jóven giró su cabeza para observar a ese hombre que la llamaba.
Ahogó su grito, dejó las flores al lado de la bella figura y comenzó el camino de regreso, no era ella, sin embargo se parecía tanto.
Al transponer las rejas del palacio notó que sus ojos se nublaban, las lágrimas rodaban por su rostro para luego anidarse en su alma.
Lleva una sombrilla para conservar la palidez de su rostro inmaculado, camina con gracia sin saber que provoca los recuerdos del poeta.
El palacio altivo se levanta en un inmenso jardín sus paredes de mármol contrastan con la calidez y color de las flores.
Sobre las rejas negras terminadas en punta como lanzas que aputan al universo,grandes escudos de bronce cincelado parecen custodiar el espacio.
Un hombre escribe, debe terminar la obra dedicada a esa mujer niña que no solo fue su musa inspiradora, también la dueña de sus sueños.ç
Hace una pausa, se acerca a la ventana e inquieto la ve pasar a ella, no puede concentrarse, bollos de papel garabateado van llenando un recipiente.
Uno tras otro acuden a su mente recuerdos no lejanos.
Puede escuchar la risa de esa niña que jugaba en el jardín de su casa, muchas veces se acercó y con paciencia secó sus lágrimas para que mutara en la sonrisa que esperaba.
Sus ojos se encontraron, ella lo miraba desde la inocencia de su corta edad, el sintió que el corazón daba vueltas en su pecho.
No comprendía como había nacido un sentimiento tan grande que guardaría para siempre.
Quiso el destino que su musa partiera a edad temprana, no pudo despedirla, el exilio lo esperaba, su vida errante no fue capaz de traer el manto de olvido que fuera capaz de abrir las rejas de su corazón y así dejarla ir del todo.
Cada día que pasaba los sentimientos afloraban, la veía en todas partes, quería poseerla aunque sabía que en otra dimensión ella tal vez lo esperara.
Decidió salir del palacio, apurado cruzó el jardín cortó unas flores y corrió detrás de la silueta que descansaba a orillas del lago.
Agitado llegó a ella, pronunció el nombre de su amada, la jóven giró su cabeza para observar a ese hombre que la llamaba.
Ahogó su grito, dejó las flores al lado de la bella figura y comenzó el camino de regreso, no era ella, sin embargo se parecía tanto.
Al transponer las rejas del palacio notó que sus ojos se nublaban, las lágrimas rodaban por su rostro para luego anidarse en su alma.
Thursday, January 18, 2007
EL TIEMPO
Remando durante varios días llegamos a una ciudad extraña.
La leyenda cuenta que hace muchos años ese lugar era habitado por seres que sabían contemplar la luz del sol que perezoso aparecía bañándose en el espejo de un lago.
En sus blancas arenas se reunían los enamorados dando rienda suelta a su amor,Al atardecer, cuando aparecía la primera estrella, las parejas de siluetas amantes se confundían en una sola sombra.
Las flores perfumaban cada unos de los encuentros, el dulce néctar de los besos se elevaba al firmamento en un conjuro de estrellas.
Un pintor aprovechaba los paisajes de ensueño para que el pincel cual pájaro se deslizara en la tela y regalarnos la magia de sus dibujos.
Incansable pintaba las casas blancas, sus tejas rojas como el fuego.
Si nos deteníamos a mirar sus obras podíamos sentir la vida, el arrullo de los pájaros era su melodía, los rayos de la luna querían dejar su tono plateado en todos los lugares de ese pequeño pueblo.
En las hojas de los árboles se deslizaban como ángeles las gotas de rocío.
Un día cualquiera apareció la tormenta, los dibujos del pintor se desvanecían con el agua.
Las casitas del tiempo se tornaron negras como el cielo,sus habitantes se congregaron en una plaza y decidieron partir a otro lugar del planeta.
No les agradaba que poco a poco se perdieran sus sueños como si un mago manipulara sus sentimientos.
Buscaron otro sitio apacible en la ladera de la montaña y comenzaron su tarea de reconstruir nuevamente sus vidas, los guiaba la esperanza de ver sonreír a un niño mostrando su sonrisa de perlas, conseguir un espacio donde poder seguir hilvanando sus sueños, volver a empezar su vida como antes, lugar en el que no había espacio para el resentimiento, fue así como le enseñaron a sus almas que cuando se tienen proyectos siempre hay lugar para seguir creciendo.
Cuenta la leyenda que ellos han conseguido su lugar en el mundo, lo fueron construyendo de a poco, olvidando los sinsabores del pasado fueron sepultados, y por sobre todas las cosas tuvieron como dogma que la vida es una sola y es bella cuando se disfruta de ella.
La leyenda cuenta que hace muchos años ese lugar era habitado por seres que sabían contemplar la luz del sol que perezoso aparecía bañándose en el espejo de un lago.
En sus blancas arenas se reunían los enamorados dando rienda suelta a su amor,Al atardecer, cuando aparecía la primera estrella, las parejas de siluetas amantes se confundían en una sola sombra.
Las flores perfumaban cada unos de los encuentros, el dulce néctar de los besos se elevaba al firmamento en un conjuro de estrellas.
Un pintor aprovechaba los paisajes de ensueño para que el pincel cual pájaro se deslizara en la tela y regalarnos la magia de sus dibujos.
Incansable pintaba las casas blancas, sus tejas rojas como el fuego.
Si nos deteníamos a mirar sus obras podíamos sentir la vida, el arrullo de los pájaros era su melodía, los rayos de la luna querían dejar su tono plateado en todos los lugares de ese pequeño pueblo.
En las hojas de los árboles se deslizaban como ángeles las gotas de rocío.
Un día cualquiera apareció la tormenta, los dibujos del pintor se desvanecían con el agua.
Las casitas del tiempo se tornaron negras como el cielo,sus habitantes se congregaron en una plaza y decidieron partir a otro lugar del planeta.
No les agradaba que poco a poco se perdieran sus sueños como si un mago manipulara sus sentimientos.
Buscaron otro sitio apacible en la ladera de la montaña y comenzaron su tarea de reconstruir nuevamente sus vidas, los guiaba la esperanza de ver sonreír a un niño mostrando su sonrisa de perlas, conseguir un espacio donde poder seguir hilvanando sus sueños, volver a empezar su vida como antes, lugar en el que no había espacio para el resentimiento, fue así como le enseñaron a sus almas que cuando se tienen proyectos siempre hay lugar para seguir creciendo.
Cuenta la leyenda que ellos han conseguido su lugar en el mundo, lo fueron construyendo de a poco, olvidando los sinsabores del pasado fueron sepultados, y por sobre todas las cosas tuvieron como dogma que la vida es una sola y es bella cuando se disfruta de ella.
Wednesday, January 17, 2007
LOS PENSAMIENTOS
Remando durante varios días llegué al fondo de los pensamientos.
Descubrí en ese lugar que las flores crecían a mi antojo, podía hacerlas crecer del color que agradara a quien las mirara, unas veces sus pétalos vestían de terciopelo y otras parecían láminas ocres o doradas.
Tenía el poder de hacer brillar las estrellas en el firmamento o hacer que la luna se apagara y dejara de iluminar con su media cara.
Jugaba con las tormentas, me trepaba a una nube y con un lápiz mágico en el cielo dibujaba relámpagos violetas que lo surcaran.
Con un alfiler de oro horadaba una nube y me divertía viendo como las gotas se estrellaban sobre la superficie.
Con la misma cerraba la herida abierta y soplando un poco se disipaban, me colgaba de un rayo de sol para que mi vestimenta mutara .
Podía hamacarme en las hojas de un árbol que con su sombra esperaban al viajero.Mis amigos los pájaros me enseñaron a cantar como ellos.
Aprendí a volar sobre la espuma del mar, aunque a veces mis plumitas se mojaban.
Temblando regresaba a la playa, inquieto intervenía cuando encontraba en las arenas blancas la conversación de dos seres que se aman, interrumpía sus besos, en mi pico llevaba los frutos del agua.
Mi vida era plena, calmaba mi sed bebiendo las gotas de rocío que vestían las flores.
El destino me regalaba paisajes y sueños, sin embargo algo me faltaba.
Mi plumaje había cambiado, el blanco se había transformado en gris, idéntico a los cabellos que cubren la cabeza de los sabios, aún así con el paso del tiempo con mis gorjeos más roncos, nunca pude transmitir lo que ansiaba.
Vivía en un mundo de utopías y era feliz, pese a que a veces chocaba con la falta de entendimiento.
Viajé mucho, pude ver todo, guerras, niños desamparados, odio, amor.
Quería transformar esos episodios para que todos fueran felices, allí me di cuenta que solo no podía, necesitábamos ser una bandada y mi soledad no alcanzaba, tampoco las intenciones que bregaban por salir de mi pequeño espíritu.
Desplegaba mis alas, así nos comunicamos los pájaros, no escuchaba trinos que me acompañaran.
Entonces decidí volver a mi nido y esperar un milagro, sabía que en algún momento surgiría el entendimiento y si alguna vez me otorgaban el don de la palabra solo dejaría la más universal de todas, amor, para transitar la vida sin desventajas.
Descubrí en ese lugar que las flores crecían a mi antojo, podía hacerlas crecer del color que agradara a quien las mirara, unas veces sus pétalos vestían de terciopelo y otras parecían láminas ocres o doradas.
Tenía el poder de hacer brillar las estrellas en el firmamento o hacer que la luna se apagara y dejara de iluminar con su media cara.
Jugaba con las tormentas, me trepaba a una nube y con un lápiz mágico en el cielo dibujaba relámpagos violetas que lo surcaran.
Con un alfiler de oro horadaba una nube y me divertía viendo como las gotas se estrellaban sobre la superficie.
Con la misma cerraba la herida abierta y soplando un poco se disipaban, me colgaba de un rayo de sol para que mi vestimenta mutara .
Podía hamacarme en las hojas de un árbol que con su sombra esperaban al viajero.Mis amigos los pájaros me enseñaron a cantar como ellos.
Aprendí a volar sobre la espuma del mar, aunque a veces mis plumitas se mojaban.
Temblando regresaba a la playa, inquieto intervenía cuando encontraba en las arenas blancas la conversación de dos seres que se aman, interrumpía sus besos, en mi pico llevaba los frutos del agua.
Mi vida era plena, calmaba mi sed bebiendo las gotas de rocío que vestían las flores.
El destino me regalaba paisajes y sueños, sin embargo algo me faltaba.
Mi plumaje había cambiado, el blanco se había transformado en gris, idéntico a los cabellos que cubren la cabeza de los sabios, aún así con el paso del tiempo con mis gorjeos más roncos, nunca pude transmitir lo que ansiaba.
Vivía en un mundo de utopías y era feliz, pese a que a veces chocaba con la falta de entendimiento.
Viajé mucho, pude ver todo, guerras, niños desamparados, odio, amor.
Quería transformar esos episodios para que todos fueran felices, allí me di cuenta que solo no podía, necesitábamos ser una bandada y mi soledad no alcanzaba, tampoco las intenciones que bregaban por salir de mi pequeño espíritu.
Desplegaba mis alas, así nos comunicamos los pájaros, no escuchaba trinos que me acompañaran.
Entonces decidí volver a mi nido y esperar un milagro, sabía que en algún momento surgiría el entendimiento y si alguna vez me otorgaban el don de la palabra solo dejaría la más universal de todas, amor, para transitar la vida sin desventajas.
Monday, January 15, 2007
VIAJE EN SILENCIO
Remando durante varios días llegamos a una isla.
Las aguas del río se deslizaban turbulentas, mis pensamientos se asemejaban a ellas.
Desembarcamos, amarramos la lancha en una palmera cuyas hojas se hamacaban con la brisa del viento.
El follaje nos impedía ver la casa que se escondía en el bosque, por un sendero poblado de perfumadas flores caminábamos hacia ella.
Los pájaros placidamente descansaban en sus nidos.
El tiempo era nuestro enemigo debíamos retornar por la noche, una vez cumplida nuestra misión de rescatar a una anciana enferma.
A medida que caminábamos la casa parecía alejarse, era nuestro cansancio sumado a las ansias de llegar prontamente.
El sol que todo lo doraba nos indicaba que estábamos cerca del mediodía, nos pesaba el tiempo y nuestras mochillas.
En un claro de la espesura de esa selva por fin divisamos la vivienda.
Nos extrañó el silencio, las pesadas persianas pese a la hora permanecían cerradas pero curiosamente la puerta permanecía abierta.
El temor se apoderó de nuestros espíritus,decidimos llamar a la moradora por su nombre, después de varios intentos entramos.
El recibidor era acogedor, varios sillones de mimbre esperaban a los posibles viajeros, en el centro de una mesa descansaba un florero con flores secas, los primeros pétalos ocres comenzaban a cubrir la superficie.
En el silencio sobrecogedor podíamos sentir el latir de nuestros corazones que se acrecentaba a medida que nos acercábamos a la habitación que ocupaba Angélica, con dificultad abrimos la puerta, un escalofrío recorrió nuestras espaldas, sobre la cama tendida descansaba una hermosa mujer parecía dormida, vestía una bata blanca, sus cabellos de plata daban marco a una cara perfecta, su nariz pequeña parecía obra del cincel de un escultor, en sus manos cuidadas tenía un rosario de cuentas rojas iguales a una mancha que salpicaba su bata.
A su lado un papel doblado, en el se podía leer: Estoy enferma de soledad desde que partió el dueño de mis sueños.
No se preocupen por vuestra tardanza, mucho antes de que Ustedes vinieran a rescatarme comprobé que mi vida no tiene sentido sin él.
Mi existencia no tiene razón de ser, he perdido el amor de mi vida , no escucho el trino de los pájaros que nos despertaban cada mañana, las flores han perdido su perfume, mis noches son oscuras, nunca más he podido ver los rayos de la luna, tampoco puedo ver ninguna estrella, por ello he decido reunirme con él.
Nos acunará por siempre la eternidad.
Las aguas del río se deslizaban turbulentas, mis pensamientos se asemejaban a ellas.
Desembarcamos, amarramos la lancha en una palmera cuyas hojas se hamacaban con la brisa del viento.
El follaje nos impedía ver la casa que se escondía en el bosque, por un sendero poblado de perfumadas flores caminábamos hacia ella.
Los pájaros placidamente descansaban en sus nidos.
El tiempo era nuestro enemigo debíamos retornar por la noche, una vez cumplida nuestra misión de rescatar a una anciana enferma.
A medida que caminábamos la casa parecía alejarse, era nuestro cansancio sumado a las ansias de llegar prontamente.
El sol que todo lo doraba nos indicaba que estábamos cerca del mediodía, nos pesaba el tiempo y nuestras mochillas.
En un claro de la espesura de esa selva por fin divisamos la vivienda.
Nos extrañó el silencio, las pesadas persianas pese a la hora permanecían cerradas pero curiosamente la puerta permanecía abierta.
El temor se apoderó de nuestros espíritus,decidimos llamar a la moradora por su nombre, después de varios intentos entramos.
El recibidor era acogedor, varios sillones de mimbre esperaban a los posibles viajeros, en el centro de una mesa descansaba un florero con flores secas, los primeros pétalos ocres comenzaban a cubrir la superficie.
En el silencio sobrecogedor podíamos sentir el latir de nuestros corazones que se acrecentaba a medida que nos acercábamos a la habitación que ocupaba Angélica, con dificultad abrimos la puerta, un escalofrío recorrió nuestras espaldas, sobre la cama tendida descansaba una hermosa mujer parecía dormida, vestía una bata blanca, sus cabellos de plata daban marco a una cara perfecta, su nariz pequeña parecía obra del cincel de un escultor, en sus manos cuidadas tenía un rosario de cuentas rojas iguales a una mancha que salpicaba su bata.
A su lado un papel doblado, en el se podía leer: Estoy enferma de soledad desde que partió el dueño de mis sueños.
No se preocupen por vuestra tardanza, mucho antes de que Ustedes vinieran a rescatarme comprobé que mi vida no tiene sentido sin él.
Mi existencia no tiene razón de ser, he perdido el amor de mi vida , no escucho el trino de los pájaros que nos despertaban cada mañana, las flores han perdido su perfume, mis noches son oscuras, nunca más he podido ver los rayos de la luna, tampoco puedo ver ninguna estrella, por ello he decido reunirme con él.
Nos acunará por siempre la eternidad.
Saturday, January 13, 2007
UNA CASA DIFERENTE
Remando durante unos días llegamos a la otra orilla.
Allí se levantaba la casa que le habían obsequiado a Marcia y a su marido con motivo de su casamiento.
Clavaron los remos en la arena Ezequiel bajó primero para amarrar la lancha.
El día era radiante el sol cubría casi todo con sus rayos de vida, una suave brisa jugaba con los rizos de Marcia.
Comenzaron a caminar hacia la casa, a medida que se acercaban la brisa se transformó en viento, logró que el cielo se vistiera de negro y comenzaran a caer las primeras gotas, que se estrellaban en la arena.
Como un gigante con su boca abierta la casa de piedra los esperaba, en ese momento se abrazaron para disipar el miedo.
Un relámpago cruzó el cielo el ruido de los truenos parecía el grito ahogado de alguien que pide auxilio.
La lluvia arreciaba con fuerza, las hojas de los árboles silbaban una canción extraña, el vendaval desnudó las plantas, en el jardín misteriosamente solo quedó de pié una rosa blanca.
Sin saberlo decidieron cortarla y entrar a la vivienda.
Era un lugar lúgubre pero conservaba su belleza, las paredes vestían tapices que hacían juego con los vitraux que adornaban el techo, figuras de pájaros con las alas desplegadas infundieron a la pareja un poco de paz, querían recorrer su casa, la escalera de madera crujía bajo sus pies descalzos, llegaron a la habitación principal que estaba decorada con un estilo despojado pero que a la vez encerraba belleza.
Descorrieron las pesadas cortinas para observar la bravura de las olas que chocaban con los laterales de la vivienda, cada vez con más fuerza la espuma de las olas avivadas por el viento traía sal y arena.
Quitaron sus ropas mojadas, confundieron sus cuerpos en un abrazo, cuando sus siluetas fueron una sola, ocurrió algo inesperado, el viento no se escuchaba, la luna despertaba en el firmamento, miles de luciérnagas comenzaron a titilar en el cielo.
Al despertar el paisaje había cambiado, el mar parecía un espejo de agua quieto, su color azul era idéntico a los ojos de Marcia, extrañamente el jardín se había poblado de flores, el trino de los pájaros era una dulce melodía,la casa de piedra ahora era blanca.
La fuerza del amor propició el cambio, de ahora en más sería el hábitat de dos seres que siempre se amarán más allá del rugido de la tormenta, ese amor que no conoce de espacios ni tiempo
Allí se levantaba la casa que le habían obsequiado a Marcia y a su marido con motivo de su casamiento.
Clavaron los remos en la arena Ezequiel bajó primero para amarrar la lancha.
El día era radiante el sol cubría casi todo con sus rayos de vida, una suave brisa jugaba con los rizos de Marcia.
Comenzaron a caminar hacia la casa, a medida que se acercaban la brisa se transformó en viento, logró que el cielo se vistiera de negro y comenzaran a caer las primeras gotas, que se estrellaban en la arena.
Como un gigante con su boca abierta la casa de piedra los esperaba, en ese momento se abrazaron para disipar el miedo.
Un relámpago cruzó el cielo el ruido de los truenos parecía el grito ahogado de alguien que pide auxilio.
La lluvia arreciaba con fuerza, las hojas de los árboles silbaban una canción extraña, el vendaval desnudó las plantas, en el jardín misteriosamente solo quedó de pié una rosa blanca.
Sin saberlo decidieron cortarla y entrar a la vivienda.
Era un lugar lúgubre pero conservaba su belleza, las paredes vestían tapices que hacían juego con los vitraux que adornaban el techo, figuras de pájaros con las alas desplegadas infundieron a la pareja un poco de paz, querían recorrer su casa, la escalera de madera crujía bajo sus pies descalzos, llegaron a la habitación principal que estaba decorada con un estilo despojado pero que a la vez encerraba belleza.
Descorrieron las pesadas cortinas para observar la bravura de las olas que chocaban con los laterales de la vivienda, cada vez con más fuerza la espuma de las olas avivadas por el viento traía sal y arena.
Quitaron sus ropas mojadas, confundieron sus cuerpos en un abrazo, cuando sus siluetas fueron una sola, ocurrió algo inesperado, el viento no se escuchaba, la luna despertaba en el firmamento, miles de luciérnagas comenzaron a titilar en el cielo.
Al despertar el paisaje había cambiado, el mar parecía un espejo de agua quieto, su color azul era idéntico a los ojos de Marcia, extrañamente el jardín se había poblado de flores, el trino de los pájaros era una dulce melodía,la casa de piedra ahora era blanca.
La fuerza del amor propició el cambio, de ahora en más sería el hábitat de dos seres que siempre se amarán más allá del rugido de la tormenta, ese amor que no conoce de espacios ni tiempo
Friday, January 12, 2007
ANIVERSARIO
Remando durante días llegamos a la Isla del Encanto, Ezequiel había planeado este viaje desde hacía varios meses en los que trabajó duramente para poder adquirir la lancha.
Todos los días me hablaba de una sorpresa, inquieta le preguntaba de que se trataba y allí era el momento en que su sonora carcajada ponía melodía a nuestra casa.
Decidimos vivir juntos en el invierno pasado, construimos nuestro nido en la ladera de la montaña, en un paisaje soñado donde el verde de los cerros terminaba en picos de piedra que cual flechas apuntaban al cielo.
Nuestro despertador era mágico, nos despertaba el trino de los pájaros, luego del desayuno él tomaba su bicicleta y recorría los kilómetros que lo llevaban a su trabajo.
Sin su presencia el día se hacía eterno, para matizar la espera cuidaba mi jardín, la primavera estallaba en los brotes de las plantas, algunas rosas tímidas asomaban para alegrar la vista.
En mi tiempo libre, sin que Ezequiel lo supiera me recluía en un espacio de la casa que le estaba vedado y jugaba a ser pintora, quería sorprenderlo en nuestro aniversario, ese día tan especial de nuestras vidas recibiría un cuadro.
Desconociendo la sorpresa que me tenía preparada comencé darle vida a una lancha, sus colores debían ser fuertes, para que fuera como una flor que se deslizaba por las aguas azules del lago, para el cielo elegí tonos rosas y morados iguales a los del crepúsculo que antecede la salida de las estrellas, detrás del follaje en diferentes tonos de verde, pinté una cara de la luna, no podía faltar quien había sido testigo de tantas noches de amor y fuego.
Cuando la obra estuvo terminada la cubrí con un lienzo y cerré la puerta para que no pudiera verla hasta el día indicado.
Esa mañana el sol jugaba a esconderse dentro del agua, con manos imaginarias despejaba las nubes que intentaban cubrirlo y teñía todo de oro.
Había llegado el momento de intercambiar los regalos, cubrí sus ojos con mis manos y de un tirón corrí la tela que escondía la pintura, delante suyo apareció la imagen del barco,sentí su asombro, sus brazos fuertes rodearon mi cintura y me regaló el más dulce de los besos.De la mano, salimos de la casa, la noche estaba fresca, perlas de rocío vestían las flores, detrás de nuestra casa estaba amarrado mi regalo, era una lancha idéntica a la que había pintado.
Hoy disfrutamos el viaje a esta isla soñada, sus aguas color esmeralda serán nuestra compañía, en sus blancas arenas con caracoles dibujaremos nuestros nombres, una ola traviesa los depositará en el fondo del océano, una vez más en ese lugar paradisíaco nos juraremos amor eterno.
Todos los días me hablaba de una sorpresa, inquieta le preguntaba de que se trataba y allí era el momento en que su sonora carcajada ponía melodía a nuestra casa.
Decidimos vivir juntos en el invierno pasado, construimos nuestro nido en la ladera de la montaña, en un paisaje soñado donde el verde de los cerros terminaba en picos de piedra que cual flechas apuntaban al cielo.
Nuestro despertador era mágico, nos despertaba el trino de los pájaros, luego del desayuno él tomaba su bicicleta y recorría los kilómetros que lo llevaban a su trabajo.
Sin su presencia el día se hacía eterno, para matizar la espera cuidaba mi jardín, la primavera estallaba en los brotes de las plantas, algunas rosas tímidas asomaban para alegrar la vista.
En mi tiempo libre, sin que Ezequiel lo supiera me recluía en un espacio de la casa que le estaba vedado y jugaba a ser pintora, quería sorprenderlo en nuestro aniversario, ese día tan especial de nuestras vidas recibiría un cuadro.
Desconociendo la sorpresa que me tenía preparada comencé darle vida a una lancha, sus colores debían ser fuertes, para que fuera como una flor que se deslizaba por las aguas azules del lago, para el cielo elegí tonos rosas y morados iguales a los del crepúsculo que antecede la salida de las estrellas, detrás del follaje en diferentes tonos de verde, pinté una cara de la luna, no podía faltar quien había sido testigo de tantas noches de amor y fuego.
Cuando la obra estuvo terminada la cubrí con un lienzo y cerré la puerta para que no pudiera verla hasta el día indicado.
Esa mañana el sol jugaba a esconderse dentro del agua, con manos imaginarias despejaba las nubes que intentaban cubrirlo y teñía todo de oro.
Había llegado el momento de intercambiar los regalos, cubrí sus ojos con mis manos y de un tirón corrí la tela que escondía la pintura, delante suyo apareció la imagen del barco,sentí su asombro, sus brazos fuertes rodearon mi cintura y me regaló el más dulce de los besos.De la mano, salimos de la casa, la noche estaba fresca, perlas de rocío vestían las flores, detrás de nuestra casa estaba amarrado mi regalo, era una lancha idéntica a la que había pintado.
Hoy disfrutamos el viaje a esta isla soñada, sus aguas color esmeralda serán nuestra compañía, en sus blancas arenas con caracoles dibujaremos nuestros nombres, una ola traviesa los depositará en el fondo del océano, una vez más en ese lugar paradisíaco nos juraremos amor eterno.
Friday, January 05, 2007
ULTIMO VIAJE
Había llegado el tiempo de tomarse un descanso y salir del lugar que lo hizo famoso en todos los lugares del planeta.
Su intención camino a la agencia de viajes era que lo recordaran como en las primeras películas que lo llevaron a transitar la fama.
Entró a la casa de turismo y miró los coloridos folletos, no se decidía, en otro momento de su vida Sean no se preocupaba por el destino de sus vacaciones, un ejército de asistentes siempre estaba presto para ayudarlo a salir a cualquier sitio, le ayudaban a camuflarse y así salir del acoso de sus admiradoras.
Hoy, esa tarea debía hacerla él, estaba solo, la gloria y el prestigio se habían esfumado, en el firmamento del cine brillaban los que le sucedieron en el camino.
Pese a estar entrando en el ocaso de su vida, sentía que nunca tendría reemplazo, luego de un largo rato optó por visitar República Checa, la ciudad de las mil cúpulas.
Abonó el viaje y regresó a su lujoso departamento, preparó su equipaje con algo de abrigo y otras pocas cosas, entre ellas un cuaderno.
En el aeropuerto una bella mujer le pidió un autógrafo, sintió que una caricia abrigaba su alma, alguien reconocía al anciano James Bond.
A pocas horas de su arribo por la ventanilla del avión comenzaba a divisarse la llanura de Moravia, el verde era inconfundible, pese a que copos de nieve se habían posado en la superficie, más allá el Danubio se deslizaba lentamente en su cauce, en sus orillas mecían su hojas árboles semidesnudos.
Por fin llegó a la ciudad de las cúpulas que parecían sombreros elevando sus cúspides al universo.
El frío era intenso, aún cuando la nevada había cesado.
La habitación del hotel era confortable, desde el ventanal observaba el paisaje y escribía cada vivencia en su cuaderno mientras la leña del hogar dibujaba lenguas de fuego.
Encendió un puro y el humo le devolvía figuras fantasmagóricas que desdibujaban la forma de las torres, caía la tarde y sobre ellas comenzaban a titilar las estrellas, los rayos de la luna cambiaban su color.
Recordaba pasajes de su vida pasada, hasta podía sentir el perfume de las bellas mujeres que entonces lo acompañaban.
Le faltaba el aire, eran demasiados los recuerdos que enrejaban su corazón, con dificultad se acercó a la ventana, necesitaba una bocanada de oxígeno para seguir respirando, salió al balcón, admiraba los colores de los ciclamen que con sus flores adornaban su vida gris, no quería el ocaso, tampoco el olvido, cayó pesadamente muy cerca de esas flores que transmitían vida o muerte.
A la madrugada el conserje lo encontró tendido en el suelo, su corazón había dicho basta, entre sus manos aún tenía el cuaderno, con asombro el empleado del hotel leyó las últimas palabras que había escrito, podía leer “Estas son las últimas vacaciones de un ídolo de multitudes, la vida sin gloria y olvido fué capaz de apagar la mía”
Su intención camino a la agencia de viajes era que lo recordaran como en las primeras películas que lo llevaron a transitar la fama.
Entró a la casa de turismo y miró los coloridos folletos, no se decidía, en otro momento de su vida Sean no se preocupaba por el destino de sus vacaciones, un ejército de asistentes siempre estaba presto para ayudarlo a salir a cualquier sitio, le ayudaban a camuflarse y así salir del acoso de sus admiradoras.
Hoy, esa tarea debía hacerla él, estaba solo, la gloria y el prestigio se habían esfumado, en el firmamento del cine brillaban los que le sucedieron en el camino.
Pese a estar entrando en el ocaso de su vida, sentía que nunca tendría reemplazo, luego de un largo rato optó por visitar República Checa, la ciudad de las mil cúpulas.
Abonó el viaje y regresó a su lujoso departamento, preparó su equipaje con algo de abrigo y otras pocas cosas, entre ellas un cuaderno.
En el aeropuerto una bella mujer le pidió un autógrafo, sintió que una caricia abrigaba su alma, alguien reconocía al anciano James Bond.
A pocas horas de su arribo por la ventanilla del avión comenzaba a divisarse la llanura de Moravia, el verde era inconfundible, pese a que copos de nieve se habían posado en la superficie, más allá el Danubio se deslizaba lentamente en su cauce, en sus orillas mecían su hojas árboles semidesnudos.
Por fin llegó a la ciudad de las cúpulas que parecían sombreros elevando sus cúspides al universo.
El frío era intenso, aún cuando la nevada había cesado.
La habitación del hotel era confortable, desde el ventanal observaba el paisaje y escribía cada vivencia en su cuaderno mientras la leña del hogar dibujaba lenguas de fuego.
Encendió un puro y el humo le devolvía figuras fantasmagóricas que desdibujaban la forma de las torres, caía la tarde y sobre ellas comenzaban a titilar las estrellas, los rayos de la luna cambiaban su color.
Recordaba pasajes de su vida pasada, hasta podía sentir el perfume de las bellas mujeres que entonces lo acompañaban.
Le faltaba el aire, eran demasiados los recuerdos que enrejaban su corazón, con dificultad se acercó a la ventana, necesitaba una bocanada de oxígeno para seguir respirando, salió al balcón, admiraba los colores de los ciclamen que con sus flores adornaban su vida gris, no quería el ocaso, tampoco el olvido, cayó pesadamente muy cerca de esas flores que transmitían vida o muerte.
A la madrugada el conserje lo encontró tendido en el suelo, su corazón había dicho basta, entre sus manos aún tenía el cuaderno, con asombro el empleado del hotel leyó las últimas palabras que había escrito, podía leer “Estas son las últimas vacaciones de un ídolo de multitudes, la vida sin gloria y olvido fué capaz de apagar la mía”
Wednesday, January 03, 2007
TU HEROE
Ese hombre que te acompaña en tu auto te salvó la vida.
Estabas a la orilla de la playa, al principio jugabas con la espuma de las olas, su danza traviesa salpicaba con gotitas saladas tus piernas, él te observaba.
Pocas veces había visto una mujer tan bella, tenías un maillot que hubiera sido la envidia de cualquier modelo, tu cabello rizado estaba adornado con flores de diversos colores, en el horizonte el sol intentaba terminar su baño de agua, unas nubes oscuras como tus pensamientos intentaban tapar sus rayos que daban vida y anunciaban que un día más llegaba a tu vida.
Como le dabas la espalda no podía ver tu rostro de porcelana, tus ojos tan hermosos que se confundían con el color del océano y eran inalcanzables como el firmamento.
No pudo ver tus lágrimas que suspendidas quedaban como gotas de rocío en tus arqueadas pestañas.El temor hacía que tu andar fuera inseguro.
De pronto los rayos del sol desaparecieron detrás de las nubes, pese a ser media mañana, parecía de noche, tal cual estaba tu alma, seguiste caminado sin rumbo, cuando las olas te cubrían, presuroso él se arrojó al agua, como un gigante luchó con el agua, hasta que pudo asir tu cintura.
Te llevó con premura y recostó tu cuerpo en la arena, con suavidad quitó los rizos que cubrían tu cara azulada, su corazón latía inmerso de dolor, buscó tu boca no quiso beber el néctar de tus labios, su intención era regresarte a la vida.
No podía coordinar sus movimientos, asombrado por tanta belleza, al tercer intento logró que el color azul lentamente desapareciera de tu rostro.
Confundida agradeciste que ese hombre solitario hubiera estado allí en ese momento.
Ya repuesta le contaste tu historia.
Ese hombre de cabellos plateados por el tiempo y noches de luna, te hizo entender que nada es más importante que la vida, que ésta es una lucha constante en la búsqueda de nuestros propios designios.
Desde ese momento, ese hombre sabio se convirtió en tu fiel compañero, está a tu lado aún cuando tú no lo veas, acompaña tus despertares cuando se escucha el canto lánguido de los ruiseñores, juntos esperan el atardecer para ver como las estrellas cual luciérnagas aparecen en el cielo.
Unidos esperan para formar un solo cuerpo en la arena.
El te enseñó que la vida puede ser plena, que se puede amar sin condiciones, que cada minuto puede ser bello si te lo propones.
Que las piedras que se presentan en el camino pueden ser sorteadas si conociste el amor verdadero, ese que se niega a conocer que existe el espacio y el tiempo.
Están de regreso a una vida que encierra misterios, tu héroe te acompañará el resto de tu vida, más allá del amor y del tiempo.
En cada gesto, en cada mirada, en el aroma de una flor encontrarás el amor por siempre.
Estabas a la orilla de la playa, al principio jugabas con la espuma de las olas, su danza traviesa salpicaba con gotitas saladas tus piernas, él te observaba.
Pocas veces había visto una mujer tan bella, tenías un maillot que hubiera sido la envidia de cualquier modelo, tu cabello rizado estaba adornado con flores de diversos colores, en el horizonte el sol intentaba terminar su baño de agua, unas nubes oscuras como tus pensamientos intentaban tapar sus rayos que daban vida y anunciaban que un día más llegaba a tu vida.
Como le dabas la espalda no podía ver tu rostro de porcelana, tus ojos tan hermosos que se confundían con el color del océano y eran inalcanzables como el firmamento.
No pudo ver tus lágrimas que suspendidas quedaban como gotas de rocío en tus arqueadas pestañas.El temor hacía que tu andar fuera inseguro.
De pronto los rayos del sol desaparecieron detrás de las nubes, pese a ser media mañana, parecía de noche, tal cual estaba tu alma, seguiste caminado sin rumbo, cuando las olas te cubrían, presuroso él se arrojó al agua, como un gigante luchó con el agua, hasta que pudo asir tu cintura.
Te llevó con premura y recostó tu cuerpo en la arena, con suavidad quitó los rizos que cubrían tu cara azulada, su corazón latía inmerso de dolor, buscó tu boca no quiso beber el néctar de tus labios, su intención era regresarte a la vida.
No podía coordinar sus movimientos, asombrado por tanta belleza, al tercer intento logró que el color azul lentamente desapareciera de tu rostro.
Confundida agradeciste que ese hombre solitario hubiera estado allí en ese momento.
Ya repuesta le contaste tu historia.
Ese hombre de cabellos plateados por el tiempo y noches de luna, te hizo entender que nada es más importante que la vida, que ésta es una lucha constante en la búsqueda de nuestros propios designios.
Desde ese momento, ese hombre sabio se convirtió en tu fiel compañero, está a tu lado aún cuando tú no lo veas, acompaña tus despertares cuando se escucha el canto lánguido de los ruiseñores, juntos esperan el atardecer para ver como las estrellas cual luciérnagas aparecen en el cielo.
Unidos esperan para formar un solo cuerpo en la arena.
El te enseñó que la vida puede ser plena, que se puede amar sin condiciones, que cada minuto puede ser bello si te lo propones.
Que las piedras que se presentan en el camino pueden ser sorteadas si conociste el amor verdadero, ese que se niega a conocer que existe el espacio y el tiempo.
Están de regreso a una vida que encierra misterios, tu héroe te acompañará el resto de tu vida, más allá del amor y del tiempo.
En cada gesto, en cada mirada, en el aroma de una flor encontrarás el amor por siempre.
Saturday, December 30, 2006
UNA HEROINA TODAS LAS HEROINAS
La protagonista de este cuento podés ser vos, yo o cualquier mujer.
Desde pequeñita, cuando su cuerpito rosado descansaba en un moisés bordado todos elogiaban su belleza, su ojos azules provocaban admiración, su boca pequeñita parecía una frutilla recién cortada de un bosque encantado.
Pasan los años y esa nena comienza la escuela, soporta levantarse temprano, para cumplir con sus tareas, su cabello dorado le cubre la espalda, su mamá entre retos lo sostiene en unas trenzas que parecen espigas coronadas por cintas, que a veces le hacen doler la cabeza, sin embargo la niña no se queja.
Pasa otro lapso de tiempo y ya es una adolescente, su cuerpo es perfecto de la bebita que conocimos solo queda el color de sus ojos adornados por la espesura de sus pestañas.
Se aproxima su fiesta de quince y la lucha por calzar los primeros tacos haciendo un delicioso equilibrio.
Conoce a Sebastián y el flechazo es inmediato, pero papá celoso hará lo imposible por separarlos, la excusa es que Candela aún en muy joven y tiene que culminar los estudios de esa carrera que ella no está muy segura de seguir.
Nunca le gustaron los números pero es el cambio que realiza con su padre para que el consienta su relación.
Candela recibe su diploma, su Doctorado en Ciencias Exactas ha sido brillante.
En esa vorágine que es la vida decide realizar un viaje, la espera una playa de arenas blancas, el amor de su vida será una vez más su guía.
Los dias transcurren plenos de felicidad plácidos y serenos, la noche enciende la hoguera de los sentimientos.
Cobijados con los destellos de las estrellas y el plateado color de la luna sus cuerpos forman una silueta única en la arena.
Se casan, llegan los hijos, debe renunciar por un tiempo a su carrera, entre llantos y mamaderas cuando sus ángeles duermen, dedica su escaso a tiempo a la pintura.
En los cuadros refleja paisajes soñados, flores vestidas de rocío, árboles desnudos y hojas doradas y ocres que indican el paso del tiempo.
El destino la dejó sola con sus cuadros, en este momento sus manos danzan como pájaros sobre la tela, en ella deja plasmada una paloma,quiere imitarla, levantar vuelo y reunirse con ellos en el universo.
Desde pequeñita, cuando su cuerpito rosado descansaba en un moisés bordado todos elogiaban su belleza, su ojos azules provocaban admiración, su boca pequeñita parecía una frutilla recién cortada de un bosque encantado.
Pasan los años y esa nena comienza la escuela, soporta levantarse temprano, para cumplir con sus tareas, su cabello dorado le cubre la espalda, su mamá entre retos lo sostiene en unas trenzas que parecen espigas coronadas por cintas, que a veces le hacen doler la cabeza, sin embargo la niña no se queja.
Pasa otro lapso de tiempo y ya es una adolescente, su cuerpo es perfecto de la bebita que conocimos solo queda el color de sus ojos adornados por la espesura de sus pestañas.
Se aproxima su fiesta de quince y la lucha por calzar los primeros tacos haciendo un delicioso equilibrio.
Conoce a Sebastián y el flechazo es inmediato, pero papá celoso hará lo imposible por separarlos, la excusa es que Candela aún en muy joven y tiene que culminar los estudios de esa carrera que ella no está muy segura de seguir.
Nunca le gustaron los números pero es el cambio que realiza con su padre para que el consienta su relación.
Candela recibe su diploma, su Doctorado en Ciencias Exactas ha sido brillante.
En esa vorágine que es la vida decide realizar un viaje, la espera una playa de arenas blancas, el amor de su vida será una vez más su guía.
Los dias transcurren plenos de felicidad plácidos y serenos, la noche enciende la hoguera de los sentimientos.
Cobijados con los destellos de las estrellas y el plateado color de la luna sus cuerpos forman una silueta única en la arena.
Se casan, llegan los hijos, debe renunciar por un tiempo a su carrera, entre llantos y mamaderas cuando sus ángeles duermen, dedica su escaso a tiempo a la pintura.
En los cuadros refleja paisajes soñados, flores vestidas de rocío, árboles desnudos y hojas doradas y ocres que indican el paso del tiempo.
El destino la dejó sola con sus cuadros, en este momento sus manos danzan como pájaros sobre la tela, en ella deja plasmada una paloma,quiere imitarla, levantar vuelo y reunirse con ellos en el universo.
Friday, December 22, 2006
SEGUN PASAN LOS AÑOS
Danielle era la primera bailarina del famoso Moulin Rouge.Recordaba sus inicios en Ankara, hija única de una familia muy rica había estudiado danzas desde pequeña.
Su belleza no podía describirse con palabras era una niña hermosa con ojos color esmeralda que había heredado de su madre eslava, el cabello renegrido era un manto que cubría su espalda.
Su padre un militar estricto fue traslado a Francia cuando la niña pasó la adolescencia.Como era lógico en esa época la educaron como a una doncella, sus manos parecían pájaros que sobrevolaban los teclados del piano.
Conocía a la perfección varios idiomas, por sus venas corría la sangre de los artistas.
En un fiesta conoció a Gastón, un hombre apuesto que tenía sus cabellos teñidos de plata, con él conoció el néctar del primer beso.
Trémula una noche parisina no solo entregó a ese hombre su cuerpo sino también su alma.
Danielle tenía condiciones y Gastón sabía como hacer para que ella se destacara.
Fueron días y noches de ensayos que la llevaron a ser la primera bailarina del famoso teatro del molino rojo.Su padre no sabía que su hija era una excelente bailarina, en su ámbito no estaba bien visto.
Llegó la noche de sus sueños, las luces de neón se confundían con el fulgor de las estrellas, el destello de la luna iluminaba su nombre en la marquesina.
Todo era perfecto la joven estaba vestida con una malla roja y una pollera con volados que dejaban ver sus piernas torneadas por un escultor.
La luz del teatro se volvió tenue preanuncia el espectáculo que se verá en el escenario.
Son doce chicas que se toman de la cintura, sus piernas dibujan en el aire mágicas piruetas, el ruído de la música se confunde con los aplausos.
Nadie ve que detrás del telón un hombre de gesto adusto observa la danza, no puede creer que ese ángel que baila sea su hija.
Rápidamente desenfunda su pistola un disparo certero quiebra la espalda de su hija, es preferible la quietud a esa danza que él no comprende.
Han pasado cincuenta años, una anciana con altivez transita los pasillos del teatro ayudada por una silla de ruedas, conserva la belleza que traen los años, se acomoda en la primera fila, lágrimas como gotas de rocío cubren su rostro, hebras de plata adornan su cabellera, recuerda su vida de halagos, el infortunio se despeja, hoy María su nieta es la primera estrella.
Su belleza no podía describirse con palabras era una niña hermosa con ojos color esmeralda que había heredado de su madre eslava, el cabello renegrido era un manto que cubría su espalda.
Su padre un militar estricto fue traslado a Francia cuando la niña pasó la adolescencia.Como era lógico en esa época la educaron como a una doncella, sus manos parecían pájaros que sobrevolaban los teclados del piano.
Conocía a la perfección varios idiomas, por sus venas corría la sangre de los artistas.
En un fiesta conoció a Gastón, un hombre apuesto que tenía sus cabellos teñidos de plata, con él conoció el néctar del primer beso.
Trémula una noche parisina no solo entregó a ese hombre su cuerpo sino también su alma.
Danielle tenía condiciones y Gastón sabía como hacer para que ella se destacara.
Fueron días y noches de ensayos que la llevaron a ser la primera bailarina del famoso teatro del molino rojo.Su padre no sabía que su hija era una excelente bailarina, en su ámbito no estaba bien visto.
Llegó la noche de sus sueños, las luces de neón se confundían con el fulgor de las estrellas, el destello de la luna iluminaba su nombre en la marquesina.
Todo era perfecto la joven estaba vestida con una malla roja y una pollera con volados que dejaban ver sus piernas torneadas por un escultor.
La luz del teatro se volvió tenue preanuncia el espectáculo que se verá en el escenario.
Son doce chicas que se toman de la cintura, sus piernas dibujan en el aire mágicas piruetas, el ruído de la música se confunde con los aplausos.
Nadie ve que detrás del telón un hombre de gesto adusto observa la danza, no puede creer que ese ángel que baila sea su hija.
Rápidamente desenfunda su pistola un disparo certero quiebra la espalda de su hija, es preferible la quietud a esa danza que él no comprende.
Han pasado cincuenta años, una anciana con altivez transita los pasillos del teatro ayudada por una silla de ruedas, conserva la belleza que traen los años, se acomoda en la primera fila, lágrimas como gotas de rocío cubren su rostro, hebras de plata adornan su cabellera, recuerda su vida de halagos, el infortunio se despeja, hoy María su nieta es la primera estrella.
Wednesday, December 20, 2006
EL ARBOL QUE ESPERA
Está emplazado en la cúspide de una montaña, los gnomos y duendes se dedicaron a prepararlo durante todo un año.
De cada una de las estrellas que pueblan el firmamento pidieron prestado una luz diferente para adornarlo.
La luz de la luna otorga a cada una de ellas un color distinto.
Trabajaron mucho para festejar un día que pensaban estaría plagado de sorpresas.
Con su magia cuidadosamente eligieron cada uno de los regalos, el papel que los cubriría sería confeccionado con pensamientos, de cada flor robaron el color para armar las cintas que sujetaban los obsequios.
Para los duendes y gnomos no existe el espacio ni el tiempo.
Curiosamente los regalos que pusieron al pié del árbol eran todos parecidos pero diferentes, mientras realizaban la dúctil tarea de envolverlos encendieron sahumerios, el perfume del bosque los incitaba a trabajar sin descanso.
La tarea no era fácil, debían conformar a todos los poetas.
Para Celia eligieron un cofre de fantasías para que siguiera regalando sus cuentos.
A Iris le regalarían un libro con tapas de nácar para que en él ella deslizara sus pensamientos.
Enriqueta tendría que buscar sus regalo en la playa, un caracol no solo le traería el ruído del mar sino también su inspiración.
Para Variable una enciclopedia que aumentaría sus conocimientos, tarea imposible.
A Juan Pablo un pequeño frasco que aumentaría su originalidad.Para Randos el libro de la vida que él debería completar.
Lilian y Marilum recibirían joyas de esas que se cuelgan en las almas para obsequiar belleza a la belleza.
Jose Luis tendría una pluma para seguir escribiendo cada cuento.
A Hugo en un paquete misterioroso le traerían comprensión.
Fénix tendría a su cargo que los regalos se distribuyeran en orden.Tendrían que apurarse para que todo ocurriera en tiempo y forma.La casa estaba reluciente esperando a todos los habitantes que quisieran festejar.
A los demás invitados el regalo también llegaría uno diferente según su forma de ser, una tarjeta escrita con los rayos del sol les diría que no hay mejor presente que el compartir antes y ahora.
Malena en su bolso traería conformidad.
Belén como una estrella su frescura.
Se acercaba la hora del encuentro, los duendes y gnomos recorrían la casa para que nada faltara.
El más anciano quiso colocar la estrella que coronara el árbol, no entendía porque una y otra vez la misma se vencía, hasta que esa imagen cobró vida y le dijo “Querido Brutus la culpa no es de las estrellas sino nuestra.
Solo sabrás de las ausencias cuando llegue esta medianoche especial, Martina traerá lo que Ustedes creen haber perdido, el sabor del encuentro.
De cada una de las estrellas que pueblan el firmamento pidieron prestado una luz diferente para adornarlo.
La luz de la luna otorga a cada una de ellas un color distinto.
Trabajaron mucho para festejar un día que pensaban estaría plagado de sorpresas.
Con su magia cuidadosamente eligieron cada uno de los regalos, el papel que los cubriría sería confeccionado con pensamientos, de cada flor robaron el color para armar las cintas que sujetaban los obsequios.
Para los duendes y gnomos no existe el espacio ni el tiempo.
Curiosamente los regalos que pusieron al pié del árbol eran todos parecidos pero diferentes, mientras realizaban la dúctil tarea de envolverlos encendieron sahumerios, el perfume del bosque los incitaba a trabajar sin descanso.
La tarea no era fácil, debían conformar a todos los poetas.
Para Celia eligieron un cofre de fantasías para que siguiera regalando sus cuentos.
A Iris le regalarían un libro con tapas de nácar para que en él ella deslizara sus pensamientos.
Enriqueta tendría que buscar sus regalo en la playa, un caracol no solo le traería el ruído del mar sino también su inspiración.
Para Variable una enciclopedia que aumentaría sus conocimientos, tarea imposible.
A Juan Pablo un pequeño frasco que aumentaría su originalidad.Para Randos el libro de la vida que él debería completar.
Lilian y Marilum recibirían joyas de esas que se cuelgan en las almas para obsequiar belleza a la belleza.
Jose Luis tendría una pluma para seguir escribiendo cada cuento.
A Hugo en un paquete misterioroso le traerían comprensión.
Fénix tendría a su cargo que los regalos se distribuyeran en orden.Tendrían que apurarse para que todo ocurriera en tiempo y forma.La casa estaba reluciente esperando a todos los habitantes que quisieran festejar.
A los demás invitados el regalo también llegaría uno diferente según su forma de ser, una tarjeta escrita con los rayos del sol les diría que no hay mejor presente que el compartir antes y ahora.
Malena en su bolso traería conformidad.
Belén como una estrella su frescura.
Se acercaba la hora del encuentro, los duendes y gnomos recorrían la casa para que nada faltara.
El más anciano quiso colocar la estrella que coronara el árbol, no entendía porque una y otra vez la misma se vencía, hasta que esa imagen cobró vida y le dijo “Querido Brutus la culpa no es de las estrellas sino nuestra.
Solo sabrás de las ausencias cuando llegue esta medianoche especial, Martina traerá lo que Ustedes creen haber perdido, el sabor del encuentro.
Monday, December 18, 2006
LA LAMPARA MAGICA
Joshuá era un niño muy alegre, sus papás trabajaban en un pueblo muy lejano, vivía con sus abuelos en una casita en las alturas de un cerro, sus tejas rojas le hacían recordar a un libro de cuentos que hacia poco tiempo le había leído .su abuelita.
En el jardín florecían las azucenas, el quedaba prendado de su perfume.
Se levantaba temprano, le gustaba escuchar el canto de los ruiseñores y ver como se hamacaban en las hojas de los árboles que despertaban con su canto.
Su tarea era cuidar a los animalitos del campo que bajaban por la ladera de la montaña, cuando el sol emergía de las aguas para luego transformarse en una estrella que bañaba todo con sus rayos de oro.
Mientras los animalitos pastaban Joshuá se sentaba en la arena, su primo Manuel le había dicho que las olas con sus danzas siempre dejaban algo depositado en la playa,él no le creía su rutina siempre era la misma y lo único que había encontrado eran caracoles que al acercarlo a sus oídos le repetían el ruído del mar.
Esperó varias horas y nada pasaba.
Regresó a su casa un poco triste el abuelo Pablo le había comentado que en unos días regresarían sus padres y el niño quería recibirlos con un regalo diferente.
Esa noche no pudo dormir, estaba ansioso, había llegado el día por todos esperado y él tenía sus manos vacias.
Luego de la cena su abuelo le leyó un cuento, sus ojos a los que el cielo le regaló su color demostraban asombro.
Jugó con unos de sus rizos dorados hasta que el sueño lo venció, no pudo escuchar el final del cuento.
Despertó más temprano que de costumbre, la casa estaba perfumada con el pan fresco que recién sale del horno, tomó sus cosas, miró los pájaros deseando que su camino fuera diferente y por fin encontrara el objeto que buscaba.
Las alondras se cruzaban en su sendero, su aleteo jugaba con sus cabellos, el niño reía mostrando su sonrisa de perlas.
El color del mar conjugaba con el firmamento, caía la tarde obsequiando sus colores violetas, la brisa se transformó en viento el cielo dejaba ver el primer rayo de luna, el mismo que llamaría a cada una de las estrellas.
La playa solitaria no le trajo nada, decidió emprender el regreso, detrás de las rosas que comenzaban a vestirse de perlas encontró un objeto dorado, corrió hacia él, era una lámpara igual a la de los cuentos, le pareció que era el regalo indicado para sus padres que no tardarían en llegar,
Con sus manitas sucias de arena comenzó a frotarla, como en los cuentos salió el genio para decirle:”La culpa querido Brutus, no es nuestra, sino de nuestras estrellas”.
Entre risas y sollozos abrazó a sus abuelos, había encontrado el regalo perfecto.
En el jardín florecían las azucenas, el quedaba prendado de su perfume.
Se levantaba temprano, le gustaba escuchar el canto de los ruiseñores y ver como se hamacaban en las hojas de los árboles que despertaban con su canto.
Su tarea era cuidar a los animalitos del campo que bajaban por la ladera de la montaña, cuando el sol emergía de las aguas para luego transformarse en una estrella que bañaba todo con sus rayos de oro.
Mientras los animalitos pastaban Joshuá se sentaba en la arena, su primo Manuel le había dicho que las olas con sus danzas siempre dejaban algo depositado en la playa,él no le creía su rutina siempre era la misma y lo único que había encontrado eran caracoles que al acercarlo a sus oídos le repetían el ruído del mar.
Esperó varias horas y nada pasaba.
Regresó a su casa un poco triste el abuelo Pablo le había comentado que en unos días regresarían sus padres y el niño quería recibirlos con un regalo diferente.
Esa noche no pudo dormir, estaba ansioso, había llegado el día por todos esperado y él tenía sus manos vacias.
Luego de la cena su abuelo le leyó un cuento, sus ojos a los que el cielo le regaló su color demostraban asombro.
Jugó con unos de sus rizos dorados hasta que el sueño lo venció, no pudo escuchar el final del cuento.
Despertó más temprano que de costumbre, la casa estaba perfumada con el pan fresco que recién sale del horno, tomó sus cosas, miró los pájaros deseando que su camino fuera diferente y por fin encontrara el objeto que buscaba.
Las alondras se cruzaban en su sendero, su aleteo jugaba con sus cabellos, el niño reía mostrando su sonrisa de perlas.
El color del mar conjugaba con el firmamento, caía la tarde obsequiando sus colores violetas, la brisa se transformó en viento el cielo dejaba ver el primer rayo de luna, el mismo que llamaría a cada una de las estrellas.
La playa solitaria no le trajo nada, decidió emprender el regreso, detrás de las rosas que comenzaban a vestirse de perlas encontró un objeto dorado, corrió hacia él, era una lámpara igual a la de los cuentos, le pareció que era el regalo indicado para sus padres que no tardarían en llegar,
Con sus manitas sucias de arena comenzó a frotarla, como en los cuentos salió el genio para decirle:”La culpa querido Brutus, no es nuestra, sino de nuestras estrellas”.
Entre risas y sollozos abrazó a sus abuelos, había encontrado el regalo perfecto.
Saturday, December 16, 2006
EL FARO
Sus ojos contemplan la ciudad y el océano.
Puede mirar la inmensidad, allí donde las aguas se confunden con el azul del cielo.
Por la playa camina una mujer de cabellos como las espigas que abraza el sol, el viento juega con ellos y le roba una flor.
Mientras espera junta caracoles de diferentes formas para armar un corazón en la arena.
Esta mañana desde la bahía partieron las barcas de los pescadores, parecían mariposas deslizándose en las aguas.
En la más colorida como tripulante va su amor.
Lo conoció en otra playa de arenas doradas, caminaron por la orilla, el agua dejaba en sus cuerpos bronceados perlas saladas, los juegos serían preludio de un gran amor.
Tomados de la mano se acercaron a los acantilados y al caer la tarde cuando el sol jugaba a las escondidas sus cuerpos sedientos de amor se transformaron en uno solo.
Hoy esa mujer que deja dibujos de caracoles en la arena, está sola mirando el mar que pronto tiene que traer la barca del pescador. Las horas siguen su danza, la brisa se transforma en viento helado, con su silbido aleja el sol, el cielo se cubre de nubes, Poseidón agita las aguas, el mar se agiganta, ese monstruo plateado arrasará con los sueños, se lleva los caracoles y solo como un fantasma vestido de negro y blanco enciende sus luces el faro para iluminar aquello que pudo ser.
Puede mirar la inmensidad, allí donde las aguas se confunden con el azul del cielo.
Por la playa camina una mujer de cabellos como las espigas que abraza el sol, el viento juega con ellos y le roba una flor.
Mientras espera junta caracoles de diferentes formas para armar un corazón en la arena.
Esta mañana desde la bahía partieron las barcas de los pescadores, parecían mariposas deslizándose en las aguas.
En la más colorida como tripulante va su amor.
Lo conoció en otra playa de arenas doradas, caminaron por la orilla, el agua dejaba en sus cuerpos bronceados perlas saladas, los juegos serían preludio de un gran amor.
Tomados de la mano se acercaron a los acantilados y al caer la tarde cuando el sol jugaba a las escondidas sus cuerpos sedientos de amor se transformaron en uno solo.
Hoy esa mujer que deja dibujos de caracoles en la arena, está sola mirando el mar que pronto tiene que traer la barca del pescador. Las horas siguen su danza, la brisa se transforma en viento helado, con su silbido aleja el sol, el cielo se cubre de nubes, Poseidón agita las aguas, el mar se agiganta, ese monstruo plateado arrasará con los sueños, se lleva los caracoles y solo como un fantasma vestido de negro y blanco enciende sus luces el faro para iluminar aquello que pudo ser.
PASEO ACCIDENTADO
Luego de un placentero viaje en avión llegamos a la selva africana.
Nuestro hotel estaba frente a ella, cada cabaña estaba protegida por telas metálicas para impedir la entrada de insectos que en esa zona abundan.
La habitación de la cabaña era espaciosa, una cama con dosel parecía la de una princesa. Desarmamos nuestros bolsos y nos dispusimos a almorzar, por la tarde tendríamos nuestra primera excursión.
Elegí para la ocasión un pantalón color caqui y una remera al tono, Sergio optó por una camisa floreada y bermudas, zapatillas cómodas para caminar y directo a la aventura.
No es posible explicar la altura de los árboles con sus copas acarician el cielo, no pude contar la variedad de verdes de los mismos, de los más bajos colgaban flores exóticas sus infinidad de colores parecían las pinceladas de un pintor que había jugado entre sus hojas provocando un estallido de colores.
Luego de una hora de caminata sobre un colchón de hojas cobrizas y mientras descansábamos para hidratarnos, sentimos cánticos en un idioma extraño, no por ello la melodía perdía su belleza. El guía nos pidió que tuviéramos cuidado ya que a diez minutos de allí se encontraba una antigua tribu de caníbales, en un blanco de la espesura de la selva se levantaban sus pequeñas casas de adobe, los techos de paja me instaron a sacar una foto a esos hombre pequeños ataviados con una toga blanca, la luz del flash los alertó y vinieron en nuestra búsqueda todos pudieron esconderse, ellos me tomaron prisionera, mis compañeros de aventura no estaban visibles por imprudente me había perdido.
En el centro de esa especie de plazoleta una olla de gran tamaño estaba dispuesta para sacrificarme cuando en el cielo teñido de violeta apareciera la primera estrella.
Sergio no podía comprender lo que sucedía de su mochila sacó un rosario, comenzó a rezar con fe, cuando la luna iluminaba el cielo un rayo de plata llamó a los silbidos del viento, de mi espalda crecieron alas, con ellas pude volar hacía donde Sergio me esperaba con sus ojos inundados de lágrimas, un calido abrazo y la inmensidad de su amor hizo desaparecer las alas, corrimos hasta perder el aliento, me había salvado de morir en manos de la tribu caníbal.
Decidimos suspender el viaje, un pájaro de acero nos regresó a casa. Hoy tomados de la mano celebramos estar juntos como siempre en nuestra amada playa.
Nuestro hotel estaba frente a ella, cada cabaña estaba protegida por telas metálicas para impedir la entrada de insectos que en esa zona abundan.
La habitación de la cabaña era espaciosa, una cama con dosel parecía la de una princesa. Desarmamos nuestros bolsos y nos dispusimos a almorzar, por la tarde tendríamos nuestra primera excursión.
Elegí para la ocasión un pantalón color caqui y una remera al tono, Sergio optó por una camisa floreada y bermudas, zapatillas cómodas para caminar y directo a la aventura.
No es posible explicar la altura de los árboles con sus copas acarician el cielo, no pude contar la variedad de verdes de los mismos, de los más bajos colgaban flores exóticas sus infinidad de colores parecían las pinceladas de un pintor que había jugado entre sus hojas provocando un estallido de colores.
Luego de una hora de caminata sobre un colchón de hojas cobrizas y mientras descansábamos para hidratarnos, sentimos cánticos en un idioma extraño, no por ello la melodía perdía su belleza. El guía nos pidió que tuviéramos cuidado ya que a diez minutos de allí se encontraba una antigua tribu de caníbales, en un blanco de la espesura de la selva se levantaban sus pequeñas casas de adobe, los techos de paja me instaron a sacar una foto a esos hombre pequeños ataviados con una toga blanca, la luz del flash los alertó y vinieron en nuestra búsqueda todos pudieron esconderse, ellos me tomaron prisionera, mis compañeros de aventura no estaban visibles por imprudente me había perdido.
En el centro de esa especie de plazoleta una olla de gran tamaño estaba dispuesta para sacrificarme cuando en el cielo teñido de violeta apareciera la primera estrella.
Sergio no podía comprender lo que sucedía de su mochila sacó un rosario, comenzó a rezar con fe, cuando la luna iluminaba el cielo un rayo de plata llamó a los silbidos del viento, de mi espalda crecieron alas, con ellas pude volar hacía donde Sergio me esperaba con sus ojos inundados de lágrimas, un calido abrazo y la inmensidad de su amor hizo desaparecer las alas, corrimos hasta perder el aliento, me había salvado de morir en manos de la tribu caníbal.
Decidimos suspender el viaje, un pájaro de acero nos regresó a casa. Hoy tomados de la mano celebramos estar juntos como siempre en nuestra amada playa.
Friday, December 15, 2006
LA CASA ENCANTADA
Es un pueblo muy singular, las casas desaparecen de día para dar paso a un paisaje rodeado de las más exóticas flores que despiertan vestidas de rocío, cuando el sol sale de su casa acuática arropado de grises y violetas para transformarse en una estrella dorada para dar vida a este lugar tan extraño.
Con las primeras luces aparece la figura de Alexia, primero es una sombra que a medida que las horas danzan en el viejo reloj de la plaza se transforma en la más hermosa de las mujeres, el sol tiñó su cabellos de oro, el cielo le dió color a sus ojos, las sombras de la noche se transformaron en la espesura de sus pestañas.
Su cuerpo ¿Qué puedo decir de él?,
Es una sirena que emerge del agua.
Su belleza opaca el paisaje, el verde se transforma en su vestido, las frutillas de la ladera de la montaña dan color a su boca.Camina por la arena desierta,una leve brisa hace bailar sus cabellos, cerca de allí está la casa de Eliseo.
Es un corsario que con su caballo Amadeus ha recorrido todos los lugares del planeta, paseó su figura por desiertos donde el viento transforma las arenas en nubes que cubren el firmamento.
Fue huésped y testigo de intrigas palaciegas, pero siempre regresó a su casa fantasmal de la playa.
Esa mañana conoció a Alexia, le contó sus experiencias en mundos lejanos cuando él era real como ella, pasaron todo el día jugando en la playa mientras el sol doraba sus cuerpos.
Intercambiaron experiencias y al encenderse cada una de las estrellas, cuando la luna con sus manos se despejaba las nubes que intentaban cubrir sus rayos de plata, sus cuerpos fueron uno solo.
Vivieron la noche a pleno sabiendo que al amanecer de esa casa encantada perfumada de jazmines no quedaría más que el recuerdo.
Los pájaros acallaron sus trinos solo se escuchaba el latido de esos cuerpos.
Pasadas las horas llegaron las luces del alba, todo lo transformarían, la casa de sus sueños desapareció, sentados en la playa le hablaban a un ser desconocido, solo recuerdo que decían llevando sus miradas al cielo “La culpa querido Brutus no es de nuestras estrellas, sino nuestra”.
Con las primeras luces aparece la figura de Alexia, primero es una sombra que a medida que las horas danzan en el viejo reloj de la plaza se transforma en la más hermosa de las mujeres, el sol tiñó su cabellos de oro, el cielo le dió color a sus ojos, las sombras de la noche se transformaron en la espesura de sus pestañas.
Su cuerpo ¿Qué puedo decir de él?,
Es una sirena que emerge del agua.
Su belleza opaca el paisaje, el verde se transforma en su vestido, las frutillas de la ladera de la montaña dan color a su boca.Camina por la arena desierta,una leve brisa hace bailar sus cabellos, cerca de allí está la casa de Eliseo.
Es un corsario que con su caballo Amadeus ha recorrido todos los lugares del planeta, paseó su figura por desiertos donde el viento transforma las arenas en nubes que cubren el firmamento.
Fue huésped y testigo de intrigas palaciegas, pero siempre regresó a su casa fantasmal de la playa.
Esa mañana conoció a Alexia, le contó sus experiencias en mundos lejanos cuando él era real como ella, pasaron todo el día jugando en la playa mientras el sol doraba sus cuerpos.
Intercambiaron experiencias y al encenderse cada una de las estrellas, cuando la luna con sus manos se despejaba las nubes que intentaban cubrir sus rayos de plata, sus cuerpos fueron uno solo.
Vivieron la noche a pleno sabiendo que al amanecer de esa casa encantada perfumada de jazmines no quedaría más que el recuerdo.
Los pájaros acallaron sus trinos solo se escuchaba el latido de esos cuerpos.
Pasadas las horas llegaron las luces del alba, todo lo transformarían, la casa de sus sueños desapareció, sentados en la playa le hablaban a un ser desconocido, solo recuerdo que decían llevando sus miradas al cielo “La culpa querido Brutus no es de nuestras estrellas, sino nuestra”.
Wednesday, December 13, 2006
Romeo y Julieta, año 2050
Julieta no tiene su largo vestido de antaño, blanco, volátil, con esa corona de flores que adornaban sus cabellos.
Romeo también cambió su vestimenta.
Los balcones ahora son un camino al universo.
Ambos visten trajes dorados, el conserva una espada con filos plateados que se asemejan a un rayo de luna.
El amor es el mismo, historias de desencuentros por causas ajenas.
La conoció cuando ella dejaba la adolescencia, su cara de porcelana parecía cincelada por un escultor.
Su cuerpo era etéreo, sus ojos profundos como el mar quieto.
La amaba más allá del tiempo.
Nunca pudo comprender la negativa de los padres de ella.
Era feliz cuando desde el balcón descendía la escalera de flores que la acercaría a su amada, su perfume lo embriagaba tanto como esa grácil figura que noche a noche lo esperaba en ese balcón iluminado por la luna y custodiado por las estrellas.
Fué suya un amanecer en que los ruiseñores regalaban su canto, con el arrullo de esa melodía se juraron amor eterno.
Julieta temblaba en cada caricia pero se entragaba a él sin condiciones.
El amor borraba los gritos de un padre alterado que no admitía esos sentimientos.
Han pasado muchos años y la historia se repite más allá del tiempo, desde otro lugar deciden perpetuar un amor que desconoce espacios y tiempo.
No puede vivir sin El, decide beber la amargura del veneno.
Tendida sobre una estrella la encuentra Romeo, su corazón está quieto, la besa y todo se transforma, de su vestimenta dorada mágicamente crecen alas, las mismas que le ayudarán a navegar el firmamento.
Esos dos seres que se aman en el espacio repiten la vieja historia del amor que no muere.
Romeo también cambió su vestimenta.
Los balcones ahora son un camino al universo.
Ambos visten trajes dorados, el conserva una espada con filos plateados que se asemejan a un rayo de luna.
El amor es el mismo, historias de desencuentros por causas ajenas.
La conoció cuando ella dejaba la adolescencia, su cara de porcelana parecía cincelada por un escultor.
Su cuerpo era etéreo, sus ojos profundos como el mar quieto.
La amaba más allá del tiempo.
Nunca pudo comprender la negativa de los padres de ella.
Era feliz cuando desde el balcón descendía la escalera de flores que la acercaría a su amada, su perfume lo embriagaba tanto como esa grácil figura que noche a noche lo esperaba en ese balcón iluminado por la luna y custodiado por las estrellas.
Fué suya un amanecer en que los ruiseñores regalaban su canto, con el arrullo de esa melodía se juraron amor eterno.
Julieta temblaba en cada caricia pero se entragaba a él sin condiciones.
El amor borraba los gritos de un padre alterado que no admitía esos sentimientos.
Han pasado muchos años y la historia se repite más allá del tiempo, desde otro lugar deciden perpetuar un amor que desconoce espacios y tiempo.
No puede vivir sin El, decide beber la amargura del veneno.
Tendida sobre una estrella la encuentra Romeo, su corazón está quieto, la besa y todo se transforma, de su vestimenta dorada mágicamente crecen alas, las mismas que le ayudarán a navegar el firmamento.
Esos dos seres que se aman en el espacio repiten la vieja historia del amor que no muere.
Monday, December 11, 2006
DESDE IRAK UNA CARTA
Querido Santa Claus: ¿Te puedo tutear?
Gracias.
Te cuento mi nombre es Selene, si como la luna, y mi hermanito se llama Yamil.
Hace mucho que aquí no se celebra la natividad del Señor, sucede que por intereses que no conozco ya que soy una niña, tú no pasas por aquí.
Vivimos en una casa, más bien es una cueva en las entrañas de una montaña para estar protegidos de los aviones que nos regalan bombas que a su paso destruyen todo.
En este momento grandes copos de nieve nos impiden caminar hasta una feria muy lejana de mi casa para conseguir nuestro sustento diario.
Igual mi mamá se las ingenia para que nunca en nuestra mesa falte nuestra comida diaria. Como soy la más grande cuido de las ovejas, ellas nos dan su lana y mi mami prepara ricos platos con ella.
Mi papá está en el campo de batalla.
No se si sabrás que unos señores extranjeros invadieron nuestro territorio para adueñarse de todo, de esto hace casi tres años.
Nosotros con Yamil somos niños iguales a esos en el que tú en tu trineo los agasajas cuando ellos dejan sus cartas frente a un lindo arbolito que yo nunca vi.
No te voy a pedir mucho, sé que otros chicos te piden cosas que nosotros no conocemos, pero te voy a pedir algo para mi y para Yamil.
No quiero usar más el shador por más que sea una tradición milenaria, cuando llevo a las ovejas y corderos al corral, es tan, pero tan largo que me tropiezo con él y ruedo por la ladera nevada de la montaña.
Mis vecinos dicen que tapan la mayor parte de mi rostro y no saben a ciencia cierta donde termina mi cara.
Otra cosa, aquí sale el sol, pero la mayoría de las veces está tapado por las nubes negras que provocan el estallido de las bombas, me gustaría ver sus rayos.
Lo mismo pasa con la luna, nunca pude ver sus rayos de plata siempre la transforman en nubes negras, todo aquello que manejan los hombres, de las estrellas que parecen más chiquitas ni te cuento.
Para mi hermano Yamil quiero pedirte, si podés, un trencito igual a los que juegan los niños de occidente, no es justo que juegue con las carcazas de los mísiles.
Espero que puedas cumplir con nuestro pedido, nosotros también somos niños.
Te quiero, Selene.
PD: Me olvidé me gustaría tener el abrazo de mi papá, aquí en mi casa, chau.
Gracias.
Te cuento mi nombre es Selene, si como la luna, y mi hermanito se llama Yamil.
Hace mucho que aquí no se celebra la natividad del Señor, sucede que por intereses que no conozco ya que soy una niña, tú no pasas por aquí.
Vivimos en una casa, más bien es una cueva en las entrañas de una montaña para estar protegidos de los aviones que nos regalan bombas que a su paso destruyen todo.
En este momento grandes copos de nieve nos impiden caminar hasta una feria muy lejana de mi casa para conseguir nuestro sustento diario.
Igual mi mamá se las ingenia para que nunca en nuestra mesa falte nuestra comida diaria. Como soy la más grande cuido de las ovejas, ellas nos dan su lana y mi mami prepara ricos platos con ella.
Mi papá está en el campo de batalla.
No se si sabrás que unos señores extranjeros invadieron nuestro territorio para adueñarse de todo, de esto hace casi tres años.
Nosotros con Yamil somos niños iguales a esos en el que tú en tu trineo los agasajas cuando ellos dejan sus cartas frente a un lindo arbolito que yo nunca vi.
No te voy a pedir mucho, sé que otros chicos te piden cosas que nosotros no conocemos, pero te voy a pedir algo para mi y para Yamil.
No quiero usar más el shador por más que sea una tradición milenaria, cuando llevo a las ovejas y corderos al corral, es tan, pero tan largo que me tropiezo con él y ruedo por la ladera nevada de la montaña.
Mis vecinos dicen que tapan la mayor parte de mi rostro y no saben a ciencia cierta donde termina mi cara.
Otra cosa, aquí sale el sol, pero la mayoría de las veces está tapado por las nubes negras que provocan el estallido de las bombas, me gustaría ver sus rayos.
Lo mismo pasa con la luna, nunca pude ver sus rayos de plata siempre la transforman en nubes negras, todo aquello que manejan los hombres, de las estrellas que parecen más chiquitas ni te cuento.
Para mi hermano Yamil quiero pedirte, si podés, un trencito igual a los que juegan los niños de occidente, no es justo que juegue con las carcazas de los mísiles.
Espero que puedas cumplir con nuestro pedido, nosotros también somos niños.
Te quiero, Selene.
PD: Me olvidé me gustaría tener el abrazo de mi papá, aquí en mi casa, chau.
Sunday, December 10, 2006
CARTA A UN HIJO
Hijo soy una madre que espera , por sobre todas las cosas a ti.
Decidí pintar mi rostro como cuando tu eras un niño y nuestros juegos tenían principio pero no fin, para que me recuerdes.
Hace mucho tiempo que camino buscándote, para decirte que te necesito a mi lado en esta etapa de mi vida, quiero transitar mis últimos días tomada de tu mano.
Verás mi foto en la televisión, estoy en un lugar donde prometen a la gente encontrarse con sus seres queridos, quieren cambiar mis ropas por algo más nuevo, me niego, no sería tu mamá.
Una junta de psicólogos e historiadores delibera por mi cara pintada, quieren encontrar el significado en la simetría de estas líneas que se confunden con las otras que me dejó el tiempo.
Ellos no saben que hace mucho tiempo junto a tu padre para que tu rieras nos pintábamos las caras, parece que eso aquí tiene un significado, desconocen que hace mucho con estos dibujos en mi rostro conquisté el amor de tu padre, no saben la felicidad que vivimos, ellos que están rodeados de máquinas y a veces se enroscan en los cables seguro que no han visto el espectáculo que ofrece el firmamento cuando cada una de las estrellas enciende su luz, tampoco deben haber visto un rayo de luna que ilumine sus senderos.
¿Recuerdas el día que te regale mi aro? .
Fué cuando me anunciaste que partirías para unirte a un ejército de paz.
Hijo esta gente me saca fotos porque no soy como ellos, sin embargo yo puedo ver el aletear de un ruiseñor que se acerca a los cristales de la ventana , miro las flores que levantan sus coloridos pétalos en dirección al cielo, mientras ellos siguen dirigiendo eso que llaman cámara en unos cuadrados aparece mi imágen en forma repetida.
Ellos no saben que la marca blanca que tengo en el ojo derecho no es una enfermedad, no me creerían si les digo que es un trozo del alma de tu papá.
Hijo no tardes, espero que me hayas encontrado para juntos volver a nuestra casa y así volver a cantar.
Mamá
Decidí pintar mi rostro como cuando tu eras un niño y nuestros juegos tenían principio pero no fin, para que me recuerdes.
Hace mucho tiempo que camino buscándote, para decirte que te necesito a mi lado en esta etapa de mi vida, quiero transitar mis últimos días tomada de tu mano.
Verás mi foto en la televisión, estoy en un lugar donde prometen a la gente encontrarse con sus seres queridos, quieren cambiar mis ropas por algo más nuevo, me niego, no sería tu mamá.
Una junta de psicólogos e historiadores delibera por mi cara pintada, quieren encontrar el significado en la simetría de estas líneas que se confunden con las otras que me dejó el tiempo.
Ellos no saben que hace mucho tiempo junto a tu padre para que tu rieras nos pintábamos las caras, parece que eso aquí tiene un significado, desconocen que hace mucho con estos dibujos en mi rostro conquisté el amor de tu padre, no saben la felicidad que vivimos, ellos que están rodeados de máquinas y a veces se enroscan en los cables seguro que no han visto el espectáculo que ofrece el firmamento cuando cada una de las estrellas enciende su luz, tampoco deben haber visto un rayo de luna que ilumine sus senderos.
¿Recuerdas el día que te regale mi aro? .
Fué cuando me anunciaste que partirías para unirte a un ejército de paz.
Hijo esta gente me saca fotos porque no soy como ellos, sin embargo yo puedo ver el aletear de un ruiseñor que se acerca a los cristales de la ventana , miro las flores que levantan sus coloridos pétalos en dirección al cielo, mientras ellos siguen dirigiendo eso que llaman cámara en unos cuadrados aparece mi imágen en forma repetida.
Ellos no saben que la marca blanca que tengo en el ojo derecho no es una enfermedad, no me creerían si les digo que es un trozo del alma de tu papá.
Hijo no tardes, espero que me hayas encontrado para juntos volver a nuestra casa y así volver a cantar.
Mamá
Thursday, December 07, 2006
EL ESPEJO
Cada surco del rostro de Delfina es experiencia, vive en tierras lejanas, allí donde el viento levanta con su silbido las arenas doradas del desierto.
Vestida con su túnica blanca debe caminar varias horas para llegar a su destino.
El sol impiadoso no hace que pierda sus fuerzas, la premisa es llegar cuando las estrellas se enciendan en el firmamento y un rayo de luna tiña de plata la tierra y dé un poco de oscuridad al universo.
Luego de varias horas de caminata divisa su pequeña casa, está en un oasis rodeado de árboles que mueven sus hojas danzando al compás del viento.
Al pasar por la cocina se detiene frente a un viejo armario, en uno de sus cajones guarda un pequeño tesoro, es su espejo.
Ese es el único objeto que la acerca a sus recuerdos.
Busca un paño para sacar viejas marcas, se mira y un suspiro desciende desde su alma.
La imagen del espejo es una mujer de otros tiempos.
Sus rasgos no tienen arrugas, es una mujer morena y bella,como hoy, lleva su cabello renegrido formando una trenza.
Un escalofrío recorre su cuerpo, su mirada de chocolate encontró el rostro más esperado, el que se confunde con sus ojos, preludio del primer beso.
El tiempo se detuvo en ese instante para traer a su mente recuerdos del amor que parece lejano.
Juntos construyeron esa casita en el oasis, piedra a piedra le dieron forma a su amor, de a dos vivieron un sueño.
Cada mañana los despertaba el trino de los pájaros, por las noches todo era amor y fuego.
Delfina sigue aferrada al espejo recordando el ayer, por su cara como perlas ruedan las lágrimas que trae la soledad, cierra los ojos, afloja sus pensamientos, abre sus manos y deja caer lentamente el espejo, junto a él,se esfuman sus anhelos.
Vestida con su túnica blanca debe caminar varias horas para llegar a su destino.
El sol impiadoso no hace que pierda sus fuerzas, la premisa es llegar cuando las estrellas se enciendan en el firmamento y un rayo de luna tiña de plata la tierra y dé un poco de oscuridad al universo.
Luego de varias horas de caminata divisa su pequeña casa, está en un oasis rodeado de árboles que mueven sus hojas danzando al compás del viento.
Al pasar por la cocina se detiene frente a un viejo armario, en uno de sus cajones guarda un pequeño tesoro, es su espejo.
Ese es el único objeto que la acerca a sus recuerdos.
Busca un paño para sacar viejas marcas, se mira y un suspiro desciende desde su alma.
La imagen del espejo es una mujer de otros tiempos.
Sus rasgos no tienen arrugas, es una mujer morena y bella,como hoy, lleva su cabello renegrido formando una trenza.
Un escalofrío recorre su cuerpo, su mirada de chocolate encontró el rostro más esperado, el que se confunde con sus ojos, preludio del primer beso.
El tiempo se detuvo en ese instante para traer a su mente recuerdos del amor que parece lejano.
Juntos construyeron esa casita en el oasis, piedra a piedra le dieron forma a su amor, de a dos vivieron un sueño.
Cada mañana los despertaba el trino de los pájaros, por las noches todo era amor y fuego.
Delfina sigue aferrada al espejo recordando el ayer, por su cara como perlas ruedan las lágrimas que trae la soledad, cierra los ojos, afloja sus pensamientos, abre sus manos y deja caer lentamente el espejo, junto a él,se esfuman sus anhelos.
Friday, December 01, 2006
FUNCION ESPECIAL
"He visto cosas que vosotros no creeríais: naves en llamas más allá de Orión.
He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. "
Esa frase resonaba una y otra vez en los oídos de Estela.
Esa tarde la vida la sorprendería, Gerardo la había invitado a ir al cine, le resultaba raro ya que el no era afecto a estar en lugares cerrados.
Habían hablado por teléfono la noche anterior, su voz sonaba lejana, Estela lo atribuyó al intenso trabajo en la oficina y a los preparativos de su boda que se celebraría en pocos días.
Se levantó temprano, sumergida en la bañera mientras la espuma jugaba con la esbeltez de su cuerpo, repasaba las actividades del día.
Mientras elegía su ropa, el teléfono volvió a sonar, nadie contestaba al atenderlo, eligió un vestido verde que realzaba sus formas, como la jornada se presentaba cálida una cinta recogió la cascada dorada de sus cabellos, unas gotas de su perfume favorito dejarían una suave fragancia por donde ella pasara.
Estaba ansiosa, por fin su jornada de trabajo había finalizado, de vuelta en su casa, miró las flores de su cuidado jardín, el perfume la embriagaba, pensaba que así sería su noche, las mariposas se deslizaban entre las flores, regalando todos los colores, los pájaros obsequiaban los últimos trinos del atardecer.
Consultó su reloj, tendría tiempo de una ducha y cambiar su ropa, para la ocasión optó por un sencillo vestido negro y un collar con cuentas de plata parecidas al reflejo de la luna, adornaría la esbeltez de su cuello.
Otra vez el teléfono, era Gerardo le decía que la esperaba en la penumbra del cine.
Mientras en la pantalla se mostraban imágenes del espacio, ella sintió que flotaba, un fuerza extraña la transportaba, tenía temor a lo desconocido.
El viaje fue rápido y se encontró caminando entre las estrellas, la luz de ellas le indicaba el camino, llegaron a un planeta de nombre desconocido, tendía sus manos, como quien camina en la oscuridad, delante de ella un resplandor plateado recortaba la figura de su amado.Más allá, el universo devolvía siluetas de fuego.
Allí tomó conciencia, Gerardo no era humano, era un robot que tenía como misión despejar la tierra, por ello decidió llevarla a ella,para liberarla de cualquier contienda.
Estela lloraba amargamente, sus lágrimas se habían convertido en lluvia que alimentaría aquellos lugares donde fuera necesaria, su corazón también preso del llanto, se negaba a aceptar que había entregado su alma y su cuerpo todo a un replicante con aspecto humano.
Quizo volar a su destino en la tierra, no pudo, esa fuerza superior le había cortado las alas, de allí en más sería otra estrella, la más brillante que titilara en el espacio.
Nunca más la rodearía el cariño de sus seres queridos, su vestido de novia tomaría el color amarillo del paso de los días, el tul de su velo, ascendería hasta transformarse en una nube.
Se había transformado en la estrella más bonita y luminosa que puebla el Universo,lugar silencioso que no reconoce el paso del tiempo.
He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. "
Esa frase resonaba una y otra vez en los oídos de Estela.
Esa tarde la vida la sorprendería, Gerardo la había invitado a ir al cine, le resultaba raro ya que el no era afecto a estar en lugares cerrados.
Habían hablado por teléfono la noche anterior, su voz sonaba lejana, Estela lo atribuyó al intenso trabajo en la oficina y a los preparativos de su boda que se celebraría en pocos días.
Se levantó temprano, sumergida en la bañera mientras la espuma jugaba con la esbeltez de su cuerpo, repasaba las actividades del día.
Mientras elegía su ropa, el teléfono volvió a sonar, nadie contestaba al atenderlo, eligió un vestido verde que realzaba sus formas, como la jornada se presentaba cálida una cinta recogió la cascada dorada de sus cabellos, unas gotas de su perfume favorito dejarían una suave fragancia por donde ella pasara.
Estaba ansiosa, por fin su jornada de trabajo había finalizado, de vuelta en su casa, miró las flores de su cuidado jardín, el perfume la embriagaba, pensaba que así sería su noche, las mariposas se deslizaban entre las flores, regalando todos los colores, los pájaros obsequiaban los últimos trinos del atardecer.
Consultó su reloj, tendría tiempo de una ducha y cambiar su ropa, para la ocasión optó por un sencillo vestido negro y un collar con cuentas de plata parecidas al reflejo de la luna, adornaría la esbeltez de su cuello.
Otra vez el teléfono, era Gerardo le decía que la esperaba en la penumbra del cine.
Mientras en la pantalla se mostraban imágenes del espacio, ella sintió que flotaba, un fuerza extraña la transportaba, tenía temor a lo desconocido.
El viaje fue rápido y se encontró caminando entre las estrellas, la luz de ellas le indicaba el camino, llegaron a un planeta de nombre desconocido, tendía sus manos, como quien camina en la oscuridad, delante de ella un resplandor plateado recortaba la figura de su amado.Más allá, el universo devolvía siluetas de fuego.
Allí tomó conciencia, Gerardo no era humano, era un robot que tenía como misión despejar la tierra, por ello decidió llevarla a ella,para liberarla de cualquier contienda.
Estela lloraba amargamente, sus lágrimas se habían convertido en lluvia que alimentaría aquellos lugares donde fuera necesaria, su corazón también preso del llanto, se negaba a aceptar que había entregado su alma y su cuerpo todo a un replicante con aspecto humano.
Quizo volar a su destino en la tierra, no pudo, esa fuerza superior le había cortado las alas, de allí en más sería otra estrella, la más brillante que titilara en el espacio.
Nunca más la rodearía el cariño de sus seres queridos, su vestido de novia tomaría el color amarillo del paso de los días, el tul de su velo, ascendería hasta transformarse en una nube.
Se había transformado en la estrella más bonita y luminosa que puebla el Universo,lugar silencioso que no reconoce el paso del tiempo.
Saturday, November 25, 2006
UNA MUJER SOMBRIA
Cuando finalmente mi coartada falló, era lo que repetía una y mil veces esa mujer de gesto adusto, tomaba su cabeza con sus manos y temía enfrentarse a la verdad.
Era la mujer más bella, vivía en algún lugar de la tierra, sitio que no pudo admirar debido a sus flaquezas.
Sus ojos que alguna vez habían sido bellos, su mirada tierna, hoy mostraban un odio que no sabía a ciencia cierta de donde provenía.
Su andar de gacela era admirado por todas las mujeres del pueblo, todos querían copiar su don de gente, por donde caminaba dejaba la estela de su exquisito perfume, como mujer que sabe caminar por el mundo, vestía las mejores ropas, aquellas que realzaban su figura de muñeca.
Cuando el sol estaba abrazando a la tierra sus rayos se confundían con sus cabellos de oro, siempre llevaba en sus manos un rosario y flores silvestres para llevar a la iglesia del pueblo. Ante Dios, desnudó su alma, a El le contó de sus luchas internas, tal vez la amargura que deja una partida temprana.
Solo Dios sabía que ésta mujer tenía un secreto, a El podía confesarle sus infortunios.
Sus ojos vacíos eran incapaces de admirar la naturaleza, no veía el aletear de los pájaros que surcaban el cielo, tan azul como sus ojos, no escuchaba sus trinos, esos que a otros mortales le regalaban la más dulce de las melodías.
No veía la luna regalando sus hebras de plata, tampoco el titilar de una estrella.
Hoy esa dama pasea con sus fantasmas del pasado, solo sabe que será absolutamente libre cuando la verdad florezca.
Era la mujer más bella, vivía en algún lugar de la tierra, sitio que no pudo admirar debido a sus flaquezas.
Sus ojos que alguna vez habían sido bellos, su mirada tierna, hoy mostraban un odio que no sabía a ciencia cierta de donde provenía.
Su andar de gacela era admirado por todas las mujeres del pueblo, todos querían copiar su don de gente, por donde caminaba dejaba la estela de su exquisito perfume, como mujer que sabe caminar por el mundo, vestía las mejores ropas, aquellas que realzaban su figura de muñeca.
Cuando el sol estaba abrazando a la tierra sus rayos se confundían con sus cabellos de oro, siempre llevaba en sus manos un rosario y flores silvestres para llevar a la iglesia del pueblo. Ante Dios, desnudó su alma, a El le contó de sus luchas internas, tal vez la amargura que deja una partida temprana.
Solo Dios sabía que ésta mujer tenía un secreto, a El podía confesarle sus infortunios.
Sus ojos vacíos eran incapaces de admirar la naturaleza, no veía el aletear de los pájaros que surcaban el cielo, tan azul como sus ojos, no escuchaba sus trinos, esos que a otros mortales le regalaban la más dulce de las melodías.
No veía la luna regalando sus hebras de plata, tampoco el titilar de una estrella.
Hoy esa dama pasea con sus fantasmas del pasado, solo sabe que será absolutamente libre cuando la verdad florezca.
Thursday, November 23, 2006
CELOS
Cuando finalmente mi coartada falló, confesé que lo maté por amor.
La oficina era chica, fría, las paredes descascaradas por el tiempo, a un lado un armario que contenía expedientes, tapas de cartulinas que escondían otras historias.
Frente a mi, un sillón que alguna vez fue rojo como era mi pasión, un reloj que al marcar los segundos late tan fuerte como mi corazón.
Puedo escuchar el sonido del silencio, en el pasillo retumban las pisadas, se escuchan gemidos y llantos de otros que están perdidos como yo.
Llega mi verdugo, me observa y le pide al oficial que me acompaña que me quite las esposas.
Siento que mis manos libres pueden volar como pájaros.
Con tono burlón comienza el interrogatorio.
Ante él, desnudo mi alma.
Conocí a Julio hace cinco años, me esperaba a la salida del secundario, mis padres no lo querían,bastaba con el amor que yo le profesaba.
Nos fuímos a vivir a una casa chiquita en la ladera de la montaña, el paisaje se asemejaba a las pinceladas de un cuadro, frente a nuestro jardín perfumado por las más bellas flores, corría el brazo de un lago, tan azul que reflejaban los ojos de mi amado.
Nuestro despertador era el trino de los ruiseñores, nuestra luz el sol que jugaba a salir de las aguas.
Era nuestro mundo ideal hasta que él cambió, se transformó en un ser hosco y agresivo.
A Julio ya no le importaba si por la noche del cielo pendía la luna o una estrella fugaz se llevaba mis deseos.
Sin motivo tomó vida la agresión, sus manos que antes eran caricias se convirtieron en tortura.
Mis ojos ya no tenían lágrimas para tanto dolor, esperé que se durmiera y con una daga atravesé su corazón.
Inmutable el juez escuchaba mi relato, garabateó en un papel algunos datos, con su cabeza hizo una señal.
Hoy camino por un largo pasillo tratando romper las rejas que se adueñaron de mi alma.
ella sabe que pronto nos encontraremos tal vez en otro lugar.
La oficina era chica, fría, las paredes descascaradas por el tiempo, a un lado un armario que contenía expedientes, tapas de cartulinas que escondían otras historias.
Frente a mi, un sillón que alguna vez fue rojo como era mi pasión, un reloj que al marcar los segundos late tan fuerte como mi corazón.
Puedo escuchar el sonido del silencio, en el pasillo retumban las pisadas, se escuchan gemidos y llantos de otros que están perdidos como yo.
Llega mi verdugo, me observa y le pide al oficial que me acompaña que me quite las esposas.
Siento que mis manos libres pueden volar como pájaros.
Con tono burlón comienza el interrogatorio.
Ante él, desnudo mi alma.
Conocí a Julio hace cinco años, me esperaba a la salida del secundario, mis padres no lo querían,bastaba con el amor que yo le profesaba.
Nos fuímos a vivir a una casa chiquita en la ladera de la montaña, el paisaje se asemejaba a las pinceladas de un cuadro, frente a nuestro jardín perfumado por las más bellas flores, corría el brazo de un lago, tan azul que reflejaban los ojos de mi amado.
Nuestro despertador era el trino de los ruiseñores, nuestra luz el sol que jugaba a salir de las aguas.
Era nuestro mundo ideal hasta que él cambió, se transformó en un ser hosco y agresivo.
A Julio ya no le importaba si por la noche del cielo pendía la luna o una estrella fugaz se llevaba mis deseos.
Sin motivo tomó vida la agresión, sus manos que antes eran caricias se convirtieron en tortura.
Mis ojos ya no tenían lágrimas para tanto dolor, esperé que se durmiera y con una daga atravesé su corazón.
Inmutable el juez escuchaba mi relato, garabateó en un papel algunos datos, con su cabeza hizo una señal.
Hoy camino por un largo pasillo tratando romper las rejas que se adueñaron de mi alma.
ella sabe que pronto nos encontraremos tal vez en otro lugar.
Thursday, November 16, 2006
VIAJE SIN TIEMPO
Marcia viaja a través del tiempo.
Se encuentra en un lugar árido, donde no crecen las flores.La arena inunda de dorado el paisaje, en unos minutos estará en la ciudad de sueños.
Su túnica blanca apenas cubre su cuerpo de diosa, en su cabeza de azabache colocan hojas de laurel dorado.Las cintas de su calzado resaltan la belleza de sus piernas bronceadas.
Con pasos firmes se dirige al museo, la brisa cálida juega con sus cabellos.
Asombrada observa el edificio, las columnas del frente parece que sostuvieran el tiempo, los techos son altos y vidriadoS para que la luz natural ilumine el espacio.
Extasiada se detiene delante de una vitrina, dentro de ella un viejo papiro reseña la historia de una diosa.
Un temblor recorre su cuerpo y desaparece.
Ahora está en el palacio del faraón.
Las cítaras regalan la más dulce de las melodías, las copas de vino se elevan para el brindis, el perfume de los jazmines embriaga el lugar invitando al placer, cada uva es un beso que se comparte.
Todo es alegría, danzas de fuego, labios que se unen cuerpos que se funden, promesas y amores
Ella que transmutó en Isis, ella que puede dar vida a la muerte, le grita al sol que se esconda, para dar paso a la noche y sus misterios.
Se encuentra en un lugar árido, donde no crecen las flores.La arena inunda de dorado el paisaje, en unos minutos estará en la ciudad de sueños.
Su túnica blanca apenas cubre su cuerpo de diosa, en su cabeza de azabache colocan hojas de laurel dorado.Las cintas de su calzado resaltan la belleza de sus piernas bronceadas.
Con pasos firmes se dirige al museo, la brisa cálida juega con sus cabellos.
Asombrada observa el edificio, las columnas del frente parece que sostuvieran el tiempo, los techos son altos y vidriadoS para que la luz natural ilumine el espacio.
Extasiada se detiene delante de una vitrina, dentro de ella un viejo papiro reseña la historia de una diosa.
Un temblor recorre su cuerpo y desaparece.
Ahora está en el palacio del faraón.
Las cítaras regalan la más dulce de las melodías, las copas de vino se elevan para el brindis, el perfume de los jazmines embriaga el lugar invitando al placer, cada uva es un beso que se comparte.
Todo es alegría, danzas de fuego, labios que se unen cuerpos que se funden, promesas y amores
Ella que transmutó en Isis, ella que puede dar vida a la muerte, le grita al sol que se esconda, para dar paso a la noche y sus misterios.
Tuesday, November 14, 2006
PROHIBIDO CREER
Que este que emprendemos no será el viaje con que siempre hemos soñado.
Preparo mi maleta con las cosas que me pediste el vestido amarillo bordado, ese que usé cuando delante de Dios te prometí amor eterno.
En un frasquito pondré algo de arena y un poco del agua del mar que tanto amamos, ese mismo que fue testigo de nuestro amor,los juegos en la playa nuestro primer beso y la sublime entrega de nuestros cuerpos.
Del árbol que te gusta cortaré una flor para prender en mis cabellos
.Es hora de partir, ambos quisimos ser protagonistas de este viaje, alejada del aeropuerto nos espera una nave para llevarnos a toda velocidad a dar un paseo por el espacio.
Apuramos nuestros pasos nuestros sombreros se vuelan para posarse en la pista, serán lo único que demuestren que alguna vez estuvimos en la tierra.
Dentro del cubículo, cerca de los comandos observo u sobre y una flor, su perfume embriaga nuestro espacio.
Me pides que no la abra ahora, que deje de lado mi impaciencia, hasta más tarde.
Ajustamos nuestros cinturones a las butacas de ésta que será nuestra nueva casa.Lejos de los ojos que tanto nos dañaron, juntos observaremos la aparición de la primera estrella.
No viene sola, miles de ellas como luciérnagas titilan en el cielo de un color azul indescriptible, un poco más lejos vemos la luna en cuarto creciente.
Ese será nuestro lugar, ya llegamos, hace frío y tu abrazo le devuelve calor a mi cuerpo.
Robaremos de la luna un rayo plateado para que nos ilumine su luz potente nos permitirá vernos por fuera y por dentro.
En el centro de tu pecho viril palpita tu corazón, sus compases realizan una simbiosis con el mío.
Estamos alejados viviendo en el lugar donde viven quienes se aman de verdad, sin ataduras sin palabras que intenten socavar este sentir eterno, si más sentimientos que los nuestros, eso alcanza para que la imaginación haga brotar de un suelo árido el mas tierno de los sentimientos.
Alejados del egoísmo, de las palabras que hieren como una daga, aquí solo estamos, tú y yo para amarnos.
Algún día, nadie sabe cuando, ya que aquí no se mide el tiempo, nos hemos convertido en una parte del infinito regresaremos a la tierra, cuando haya paz, cuando las semillas de los sentimientos broten por todas partes, cuando todos los males hayan sido erradicados, cuando todos sepamos conjugar el verbo compartir y comprender que las estrellas solo están en el cielo, allí volveremos con la preciosa carga de nuestro hijo, para seguir sembrando lo que aprendimos, pero por sobre todas las cosas para que los humanos entiendan que no hay lazo más fuerto que el que tiene como eje un amor sincero.
Preparo mi maleta con las cosas que me pediste el vestido amarillo bordado, ese que usé cuando delante de Dios te prometí amor eterno.
En un frasquito pondré algo de arena y un poco del agua del mar que tanto amamos, ese mismo que fue testigo de nuestro amor,los juegos en la playa nuestro primer beso y la sublime entrega de nuestros cuerpos.
Del árbol que te gusta cortaré una flor para prender en mis cabellos
.Es hora de partir, ambos quisimos ser protagonistas de este viaje, alejada del aeropuerto nos espera una nave para llevarnos a toda velocidad a dar un paseo por el espacio.
Apuramos nuestros pasos nuestros sombreros se vuelan para posarse en la pista, serán lo único que demuestren que alguna vez estuvimos en la tierra.
Dentro del cubículo, cerca de los comandos observo u sobre y una flor, su perfume embriaga nuestro espacio.
Me pides que no la abra ahora, que deje de lado mi impaciencia, hasta más tarde.
Ajustamos nuestros cinturones a las butacas de ésta que será nuestra nueva casa.Lejos de los ojos que tanto nos dañaron, juntos observaremos la aparición de la primera estrella.
No viene sola, miles de ellas como luciérnagas titilan en el cielo de un color azul indescriptible, un poco más lejos vemos la luna en cuarto creciente.
Ese será nuestro lugar, ya llegamos, hace frío y tu abrazo le devuelve calor a mi cuerpo.
Robaremos de la luna un rayo plateado para que nos ilumine su luz potente nos permitirá vernos por fuera y por dentro.
En el centro de tu pecho viril palpita tu corazón, sus compases realizan una simbiosis con el mío.
Estamos alejados viviendo en el lugar donde viven quienes se aman de verdad, sin ataduras sin palabras que intenten socavar este sentir eterno, si más sentimientos que los nuestros, eso alcanza para que la imaginación haga brotar de un suelo árido el mas tierno de los sentimientos.
Alejados del egoísmo, de las palabras que hieren como una daga, aquí solo estamos, tú y yo para amarnos.
Algún día, nadie sabe cuando, ya que aquí no se mide el tiempo, nos hemos convertido en una parte del infinito regresaremos a la tierra, cuando haya paz, cuando las semillas de los sentimientos broten por todas partes, cuando todos los males hayan sido erradicados, cuando todos sepamos conjugar el verbo compartir y comprender que las estrellas solo están en el cielo, allí volveremos con la preciosa carga de nuestro hijo, para seguir sembrando lo que aprendimos, pero por sobre todas las cosas para que los humanos entiendan que no hay lazo más fuerto que el que tiene como eje un amor sincero.
Friday, November 10, 2006
EL TATUAJE
Para no creer que la vida se parece a la caja de Pandora.
De ella salen viajes con paisajes de arenas blancas, olas que juguetean en la playa donde una mujer a la que El Creador le regaló toda la belleza.
Hoy esa mujer se encuentra en un playa mirando como el sol quiere salir de las aguas para elevarse al cielo.
Admira los tonos naranjas con unos matices de grises que se escapan de la paleta de un pintor para regarlas en el universo que se confunden con el océano.
Con una ramita que cortó de un árbol lleno de flores garabatea un nombre en la arena.
¿Qué será de ese ser?
Recuerda que era moreno, alto y con una elegancia que no se puede describir con palabras.
Sus ojos de azabache invitaban a la aventura.
¿Cómo resistirse a sus encantos?.
Caminaba por la playa desierta, de sus brazos torneados por un escultor, colgaba una canasta de mimbre en ésta relucían las frutas de lugar.
Marcia en la playa seguía dibujando diferentes figuras, una sombra le anunció que alguien observaba sus juegos y podía adivinar sus pensamientos.
Lo miró extrañada, le llamó la atención un tatuaje que lucía en su brazo derecho, tenía forma de corazón y algunas estrellitas, pero se reservaba el lugar del nombre, para quien fuera compañera de su destino.
Pasaron varios días hasta que volvieron a encontrarse, el cuerpo de Marcia había tomado el color de los rayos del sol, su silueta impecable se destacaba en la playa, perlas saladas realzaban su cuerpo.
Llegó él, con su tatuaje cubierto, le explicó que había remplazado una estrella por una inicial, grande fue su sorpresa cuando vio una letra M.
No tuvo dudas esa noche se entregaría a los juegos que preludian el amor.
Extasiado el jugó con sus cabellos, bebió de sus labios el más dulce néctar, y cuando las estrellas titilaban en el cielo se confundieron sus cuerpos.
Un suave aroma a jazmines embriagaba la playa.
En ese momento él le confesó que las otras señales de su tatuaje serían cubiertas por el nombre de los hijos que tendrían algún día.
El primero fue bautizado con el nombre de Joshuá, era bonito y se asemejaba al nombre de EL Creador.
Los otros espacios aún no tienen nombre que los identifique, solo el tiempo podrá adjudicarle identidad a ese tatuaje.
De ella salen viajes con paisajes de arenas blancas, olas que juguetean en la playa donde una mujer a la que El Creador le regaló toda la belleza.
Hoy esa mujer se encuentra en un playa mirando como el sol quiere salir de las aguas para elevarse al cielo.
Admira los tonos naranjas con unos matices de grises que se escapan de la paleta de un pintor para regarlas en el universo que se confunden con el océano.
Con una ramita que cortó de un árbol lleno de flores garabatea un nombre en la arena.
¿Qué será de ese ser?
Recuerda que era moreno, alto y con una elegancia que no se puede describir con palabras.
Sus ojos de azabache invitaban a la aventura.
¿Cómo resistirse a sus encantos?.
Caminaba por la playa desierta, de sus brazos torneados por un escultor, colgaba una canasta de mimbre en ésta relucían las frutas de lugar.
Marcia en la playa seguía dibujando diferentes figuras, una sombra le anunció que alguien observaba sus juegos y podía adivinar sus pensamientos.
Lo miró extrañada, le llamó la atención un tatuaje que lucía en su brazo derecho, tenía forma de corazón y algunas estrellitas, pero se reservaba el lugar del nombre, para quien fuera compañera de su destino.
Pasaron varios días hasta que volvieron a encontrarse, el cuerpo de Marcia había tomado el color de los rayos del sol, su silueta impecable se destacaba en la playa, perlas saladas realzaban su cuerpo.
Llegó él, con su tatuaje cubierto, le explicó que había remplazado una estrella por una inicial, grande fue su sorpresa cuando vio una letra M.
No tuvo dudas esa noche se entregaría a los juegos que preludian el amor.
Extasiado el jugó con sus cabellos, bebió de sus labios el más dulce néctar, y cuando las estrellas titilaban en el cielo se confundieron sus cuerpos.
Un suave aroma a jazmines embriagaba la playa.
En ese momento él le confesó que las otras señales de su tatuaje serían cubiertas por el nombre de los hijos que tendrían algún día.
El primero fue bautizado con el nombre de Joshuá, era bonito y se asemejaba al nombre de EL Creador.
Los otros espacios aún no tienen nombre que los identifique, solo el tiempo podrá adjudicarle identidad a ese tatuaje.
Saturday, November 04, 2006
NAPOLES Y UNA VENGANZA
Anna estaba feliz, esa noche le diría a su padre que Duilio sería quien transitara con ella el resto de su vida.
Vivía en una calle angosta donde la ropa colgada se confundía con el aleteo de los pájaros de mil colores que regalaban sus alas al viento.
Terminó sus tareas más temprano que de costumbre, eligió un vestido con lunares, ese que Duillo le había regalado, a él le gustaban esos colores que realzaban sus formas.
Calzó sus tacones y presurosa se dirigió al puerto.
Las embarcaciones se mecían en la costa, la brisa las hamacaba suavemente, los colores de ellas se reflejaban como una película en el océano.
Duilio estaba vestido de blanco, con un sombrero que atemperaba los rayos de sol esperaba la órden para embarcar y comenzar su jornada diaria.
Como siempre el mar le regalaría sus frutos que posteriormente serían vendidos en la feria.
En hilera las embarcaciones partieron, parecían salidas de un cuadro con sus colores fuertes querían contrastar con el azul del mar que a lo lejos se juntaba con el cielo Marco en la proa daba la señal para partir, su rostro demostraba ira, sus cabellos negros estaban crispados tanto como sus pensamientos.
De ninguna manera permitiría que su primogénita uniera su vida a la de ese pescador que era el hijo de su enemigo.
Clavaron el ancla en el preciso lugar que sabían podrían conseguir los mejores peces.
Pasó la jornada, la quietud no presagiaba la muerte.
En un momento en que todos los pescadores acomodaban los peces en las canastas de mimbre, Marco decidió que había llegado el momento de hacer desaparecer a quien él consideraba muy poco para su hija.
Cuando el sol se escondía detrás de la playa en la costa esperaba con ansias Anna, de pronto una fuerza diferente agitó las aguas.
De los barcos pintados de rojo y verde bajaron los pescadores.
Anna seguía esperando, el viento trajo consigo nubes que cubrieron el cielo, la luna se ocultaba detrás de ellas, las estrellas no brillaban, un relámpago cruzó el horizonte dejando ruido y desolación.
Cansada se recostó en la arena, la venció el sueño,creció la marea y suavemente la depositó en el fondo del mar, allí en la inmensidad, rodeada de corales encontró el cuerpo inerte de Duilio, lo abrazó con fuerzas para devolverle la vida, en sus labios depositó el más dulce de sus besos y se entregó al destino.
Marco en la playa bebía su venganza, no sabía que en los brazos de Poseidón descansaba su hija junto al amor de su vida.
Esta vez la venganza no cumplió su cometido, el agua no alcanzó para apagar el fuego de un amor que creció más allá de la eternidad.
Vivía en una calle angosta donde la ropa colgada se confundía con el aleteo de los pájaros de mil colores que regalaban sus alas al viento.
Terminó sus tareas más temprano que de costumbre, eligió un vestido con lunares, ese que Duillo le había regalado, a él le gustaban esos colores que realzaban sus formas.
Calzó sus tacones y presurosa se dirigió al puerto.
Las embarcaciones se mecían en la costa, la brisa las hamacaba suavemente, los colores de ellas se reflejaban como una película en el océano.
Duilio estaba vestido de blanco, con un sombrero que atemperaba los rayos de sol esperaba la órden para embarcar y comenzar su jornada diaria.
Como siempre el mar le regalaría sus frutos que posteriormente serían vendidos en la feria.
En hilera las embarcaciones partieron, parecían salidas de un cuadro con sus colores fuertes querían contrastar con el azul del mar que a lo lejos se juntaba con el cielo Marco en la proa daba la señal para partir, su rostro demostraba ira, sus cabellos negros estaban crispados tanto como sus pensamientos.
De ninguna manera permitiría que su primogénita uniera su vida a la de ese pescador que era el hijo de su enemigo.
Clavaron el ancla en el preciso lugar que sabían podrían conseguir los mejores peces.
Pasó la jornada, la quietud no presagiaba la muerte.
En un momento en que todos los pescadores acomodaban los peces en las canastas de mimbre, Marco decidió que había llegado el momento de hacer desaparecer a quien él consideraba muy poco para su hija.
Cuando el sol se escondía detrás de la playa en la costa esperaba con ansias Anna, de pronto una fuerza diferente agitó las aguas.
De los barcos pintados de rojo y verde bajaron los pescadores.
Anna seguía esperando, el viento trajo consigo nubes que cubrieron el cielo, la luna se ocultaba detrás de ellas, las estrellas no brillaban, un relámpago cruzó el horizonte dejando ruido y desolación.
Cansada se recostó en la arena, la venció el sueño,creció la marea y suavemente la depositó en el fondo del mar, allí en la inmensidad, rodeada de corales encontró el cuerpo inerte de Duilio, lo abrazó con fuerzas para devolverle la vida, en sus labios depositó el más dulce de sus besos y se entregó al destino.
Marco en la playa bebía su venganza, no sabía que en los brazos de Poseidón descansaba su hija junto al amor de su vida.
Esta vez la venganza no cumplió su cometido, el agua no alcanzó para apagar el fuego de un amor que creció más allá de la eternidad.
Friday, November 03, 2006
RECUERDOS DE AYER
La vida no había sido pródiga con Carolina en cuanto a sentimientos se refiere.
Había triunfado en todo lo que se proponía, terminó su carrera siendo la más joven del grupo.
En uno de sus viajes mientras el avión se desplazaba por sobre las nubes dejando ver por la ventanilla el cielo límpido, conoció a Emir, un hombre de singular y enigmática belleza.
Provenían de mundos y culturas diferentes, en idioma gestual le pidió sentarse a su lado ella accedió un tanto confusa,por el altavoz la azafata anunciaba que en minutos llegarían al aeropuerto.
Se alojaron en un hotel con vista a una playa, desde el balcón de su habitación miraba extasiada la danzas de las olas.Pasados unos minutos el conserje del hotel golpeó a su puerta, junto a las rosas rojas de un ramo había una pequeña tarjeta, Emir la invitaba a compartir su mesa.
Eligió para esa noche un vestido verde que profundizaba el color de sus ojos, sujetó una flor en su cabellera azabache unas gotas de perfume le daban un toque de misterio.
Bajó la escalera como una diosa, convirtiéndose en el centro de todas las miradas, al pié de la misma él le ofrecía su brazo y una sonrisa que no olvidaría por el resto de su vida.
Terminada la cena salieron al jardín, la música invitaba a bailar, pronto sintió los brazos de Emir rodeando su cuerpo, preludio de un beso apasionado.
Aunque no hablaran el mismo idioma se entendían a través de las caricias pronto sus cuerpos serían uno solo.
Pasaron días inolvidables, disfrutaban de la playa y sus juegos en el agua, quedaron en encontrarse nuevamente por la noche para continuar su historia.
Carolina decidió descansar, estaba dormida cuando un empleado del hotel tocó a su puerta ésta vez no traía flores, en sus manos un sobre blanco que discretamente dejó sobre una mesa.
Las lágrimas le impedían terminar de leer el contenido de la carta, su corazón sobresaltado le anunciaba que su amor había partido con otra compañía.
Desolada Carolina regresó a Buenos Aires, en su alma no anidaba la venganza, de ello se encargaría el destino.
Poco tiempo después supo que Emir fue asesinado por la mujer que lo acompañaba.
Hoy Carolina elige un libro como companía, en sus hojas encuentra una rosa marchita , en cada pétalo hay un recuerdo.
Había triunfado en todo lo que se proponía, terminó su carrera siendo la más joven del grupo.
En uno de sus viajes mientras el avión se desplazaba por sobre las nubes dejando ver por la ventanilla el cielo límpido, conoció a Emir, un hombre de singular y enigmática belleza.
Provenían de mundos y culturas diferentes, en idioma gestual le pidió sentarse a su lado ella accedió un tanto confusa,por el altavoz la azafata anunciaba que en minutos llegarían al aeropuerto.
Se alojaron en un hotel con vista a una playa, desde el balcón de su habitación miraba extasiada la danzas de las olas.Pasados unos minutos el conserje del hotel golpeó a su puerta, junto a las rosas rojas de un ramo había una pequeña tarjeta, Emir la invitaba a compartir su mesa.
Eligió para esa noche un vestido verde que profundizaba el color de sus ojos, sujetó una flor en su cabellera azabache unas gotas de perfume le daban un toque de misterio.
Bajó la escalera como una diosa, convirtiéndose en el centro de todas las miradas, al pié de la misma él le ofrecía su brazo y una sonrisa que no olvidaría por el resto de su vida.
Terminada la cena salieron al jardín, la música invitaba a bailar, pronto sintió los brazos de Emir rodeando su cuerpo, preludio de un beso apasionado.
Aunque no hablaran el mismo idioma se entendían a través de las caricias pronto sus cuerpos serían uno solo.
Pasaron días inolvidables, disfrutaban de la playa y sus juegos en el agua, quedaron en encontrarse nuevamente por la noche para continuar su historia.
Carolina decidió descansar, estaba dormida cuando un empleado del hotel tocó a su puerta ésta vez no traía flores, en sus manos un sobre blanco que discretamente dejó sobre una mesa.
Las lágrimas le impedían terminar de leer el contenido de la carta, su corazón sobresaltado le anunciaba que su amor había partido con otra compañía.
Desolada Carolina regresó a Buenos Aires, en su alma no anidaba la venganza, de ello se encargaría el destino.
Poco tiempo después supo que Emir fue asesinado por la mujer que lo acompañaba.
Hoy Carolina elige un libro como companía, en sus hojas encuentra una rosa marchita , en cada pétalo hay un recuerdo.
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