Alcanzo a leer la fecha, 03-07-2002.
Es una vieja agenda, salteo cada hoja de ella, se está poniendo amarillo .
Con un paño saco el paso del tiempo, tal vez intente borrarlo.17-11-05, allí está tu foto.
Te ves bien, tal como te conocí, trece (13) palabras volaron asidas de la mano del viento.
Silbaba para separarnos, no pudo, diez y nueve (19) pétalos de una rosa guardo en la página (29) de mi libro de la vida, alguna vez fueron rojas, igual al fuego que encendía cada uno de tus besos.
Recuerdo cada caricia que nos dimos, sumaban veintitrés (23) y te pregunto.
¿Se pueden contar los minutos de amor vivido?
No, seguramente a ésta hora estás recorriendo la playa.
Hace frío.
Caminás apurado, parece que de tu espalda nacieran alas para volar lejos del nido que construimos en soledad.
El mundo nos tenía como únicos protagonistas, es turbulento, parecido a nuestros encuentros.
Tu mano se aleja, no siento tus caricias, un pájaro trae algo en su pico, lágrimas corren por el mismo rostro que te cansaste de besar.
Allí lo veo, solitario en la arena.
Lleva un papelito.
¿Será una paloma mensajera?.
No.
En sus patitas no tiene el anillo que las caracteriza,el plumaje tiene colores inciertos, igual a nuestro amor que transita las aguas para perderse en ese azul que se confunde con el cielo.
No estoy sola, la calidez de tu amor me acompañará por siempre.Como antes surgen las preguntas, la luna juega a las escondidas, es tarde, miro una flor igual a las que me reglaste y a ella le pregunto.
¿Estarás como siempre tendiendo tus manos hasta convertirlas en un abrazo eterno?.
La noche cae, aparece otra tormenta, un relámpago violeta anuncia el agua.
Las gotas de lluvia borran mis deseos, allí en la arena, el mensaje se desvanece.
Aún es tiempo para decirte cuánto y como te amo.
Tal vez no escuches.
Ante tus ojos bailan los fantasmas, soplo con fuerza, igual a la de mis abrazos perdidos, tal vez si tu quieres esas sombras desaparezcan.
Abre tus brazos, en el fondo de tu alma podrás encontrarme para siempre.
Thursday, May 03, 2007
Tuesday, May 01, 2007
SORPRESAS DE UN VIAJE
El día 17-05-2007 ellos se encontrarán definitivamente.
Anoche mientras escuchaba cantar “A mi manera” exactamente a las 23.29 el sonido del teléfono la sacó de su abstracción, al tercer (3) timbrazo, la voz amorosa de su amado la invitaba a realizar ese viaje famoso, en esa ocasión festejarían los casi (2) años de relación.
Preparó su maleta pondría ropa de abrigo, el vestido que él le había mandado por encomienda para su cumpleaños el trece (13) de noviembre (11)y un poco de ropa liviana considerando que el tiempo estaba tan cambiante.
Diseñaba el encuentro como si edificara la casa soñada, cada ladrillo que apilaba imaginariamente le recordaban las palabras amorosas que siempre había escuchado.
Admiraba la belleza de ese hombre que a veces se presentaba ante su corazón como un extraño, esgrimiendo dudas que no tenían razón de ser, pero por sobre todas las cosas creía que se amaban con pasión, la misma que esperaba entrelazar sus manos, hasta formar caricias que recorrerían la geografía de sus cuerpos para reconocerse y lentamente encender el fuego ara concluir unidos para siempre, el cds seguía sonando, ella acompañaba la música cantando.“
"Jamás viví un amor que para mí fuera importante tomé solo la flor y lo mejor de cada instante Viajé y disfruté, no se si más que otro cualquiera si bien, todo ello fué a mi manera”
Estaba ansiosa, quería que el día por fin llegara, ninguno de los dos se merecía semejante espera.
Ambos deseaban estar juntos, se parecían demasiado, eran casi almas gemelas.
En todo este tiempo habían aprendido a compartir muchas horas del día, cada uno conocía del otro cada centímetro de piel, la respiración agitada, las emociones compartidas.
Ella se preparó con dedicación para viajar, eligió ropa cómoda y sensual, su cabellera dorada como una cascada caía sobre su espalada.
Su canción preferida sonaba ahora en el MP3
“Quizás también dudé cuando mejor me divertía quizás yo desprecié aquello que no comprendía hoy sé que firme fuí y que afronté ser como era y así logré seguir, a mi manera.”
Consultó el reloj, era hora de partir.
Camino al Aeropuerto observaba las flores en los canteros, con sus colores intentaban inyectar vida a los árboles que mostraban sus ramas desnudas.
Realizó los trámites para abordar el avión.
En poco menos de dos horas estaría en los brazos del hombre que había logrado un cambio profundo en ella.
La nave volaba sobres las nubes parecía una inmensa alfombra de algodón, con diversos dibujos, uno a uno aparecían los recuerdos.
Mientras el pájaro plateado aterrizaba, ella pensaba en los momentos dichosos que la esperaban.
Lo buscó en el aeropuerto, no estaba, raro, el era puntual.
Se acercó a ella una pequeña niña con un ramo de flores, leyó la tarjeta, las lágrimas nublanban sus ojos, alcanzó a leer una frase y el fragmento final de su canción favorita.
Cambié de opinión cuando leas estas líneas estaré abordando el avión que en éste momento despega ante tu sorprendida mirada , feliz regreso.·
"Encontré al ángel que de verdad necesito”."
"Porque ya sabrás que el hombre al fin conocerás por su vivir no hay porque hablar, ni que decir, ni recordar, ni hay que fingir puedo llegar hasta el final, A MI MANERA!!”
Anoche mientras escuchaba cantar “A mi manera” exactamente a las 23.29 el sonido del teléfono la sacó de su abstracción, al tercer (3) timbrazo, la voz amorosa de su amado la invitaba a realizar ese viaje famoso, en esa ocasión festejarían los casi (2) años de relación.
Preparó su maleta pondría ropa de abrigo, el vestido que él le había mandado por encomienda para su cumpleaños el trece (13) de noviembre (11)y un poco de ropa liviana considerando que el tiempo estaba tan cambiante.
Diseñaba el encuentro como si edificara la casa soñada, cada ladrillo que apilaba imaginariamente le recordaban las palabras amorosas que siempre había escuchado.
Admiraba la belleza de ese hombre que a veces se presentaba ante su corazón como un extraño, esgrimiendo dudas que no tenían razón de ser, pero por sobre todas las cosas creía que se amaban con pasión, la misma que esperaba entrelazar sus manos, hasta formar caricias que recorrerían la geografía de sus cuerpos para reconocerse y lentamente encender el fuego ara concluir unidos para siempre, el cds seguía sonando, ella acompañaba la música cantando.“
"Jamás viví un amor que para mí fuera importante tomé solo la flor y lo mejor de cada instante Viajé y disfruté, no se si más que otro cualquiera si bien, todo ello fué a mi manera”
Estaba ansiosa, quería que el día por fin llegara, ninguno de los dos se merecía semejante espera.
Ambos deseaban estar juntos, se parecían demasiado, eran casi almas gemelas.
En todo este tiempo habían aprendido a compartir muchas horas del día, cada uno conocía del otro cada centímetro de piel, la respiración agitada, las emociones compartidas.
Ella se preparó con dedicación para viajar, eligió ropa cómoda y sensual, su cabellera dorada como una cascada caía sobre su espalada.
Su canción preferida sonaba ahora en el MP3
“Quizás también dudé cuando mejor me divertía quizás yo desprecié aquello que no comprendía hoy sé que firme fuí y que afronté ser como era y así logré seguir, a mi manera.”
Consultó el reloj, era hora de partir.
Camino al Aeropuerto observaba las flores en los canteros, con sus colores intentaban inyectar vida a los árboles que mostraban sus ramas desnudas.
Realizó los trámites para abordar el avión.
En poco menos de dos horas estaría en los brazos del hombre que había logrado un cambio profundo en ella.
La nave volaba sobres las nubes parecía una inmensa alfombra de algodón, con diversos dibujos, uno a uno aparecían los recuerdos.
Mientras el pájaro plateado aterrizaba, ella pensaba en los momentos dichosos que la esperaban.
Lo buscó en el aeropuerto, no estaba, raro, el era puntual.
Se acercó a ella una pequeña niña con un ramo de flores, leyó la tarjeta, las lágrimas nublanban sus ojos, alcanzó a leer una frase y el fragmento final de su canción favorita.
Cambié de opinión cuando leas estas líneas estaré abordando el avión que en éste momento despega ante tu sorprendida mirada , feliz regreso.·
"Encontré al ángel que de verdad necesito”."
"Porque ya sabrás que el hombre al fin conocerás por su vivir no hay porque hablar, ni que decir, ni recordar, ni hay que fingir puedo llegar hasta el final, A MI MANERA!!”
Monday, April 30, 2007
JUAN POR SIEMPRE
Juan pese a su edad era un hombre atractivo, sus cabellos blancos como las nubes le daban aspecto de sabio.
Trabajaba como chofer de un camión de caudales, su móvil estaba identificado con el número siete (7).
Los compañeros de trabajo estaban acostumbrados a que este hombre triste y solitario les contara anécdotas de la vida y otras de la calle.
Concluido el trabajo preparaban el mate para luego reunirse en el garage a escucharlo.Ese hombre taciturno siempre recordaba a Estela su mujer, se habían casado hacía veintinueve (29) años, la vida había sido generosa con el matrimonio, los había premiado con tres (3) hijos dos mujeres y un varón, este último llegada la adolescencia decidió migrar a otro país para buscar mejor suerte, General Mosconi un pueblito olvidado de Salta, no les ofrecía mucho futuro a los jóvenes, la mayor había partido unos años antes, Juan los alentaba a alejarse de ese pueblo chato, solo sobresalían los paisajes plagados de verde al lado de un río correntoso, la del medio prefirió quedarse cuando adivinó que su madre se quedaría sola, era inminente la separación de sus padres.Juan migró a Buenos Aires el 11-05-2000, al principio el ruido de la ciudad lo aturdía, acostumbrado a ver salir el sol inundando de dorado el río de aguas marrones.
Recordaba los sauces con sus largas hojas meciéndose en las aguas, escuchaba el llanto de los enamorados.
Llegó con su pequeño equipaje a la pensión de Rosaura ubicada en Las Acacias 1719, la habitación era simple y cómoda.
Pasó el tiempo, Rosaura se enamoró perdidamente del caminante sin rumbo, era jóven, bonita en su sencillez, se entregó a Juan con pasión sin esperar nada a cambio, sin preguntas del pasado reciente, solo él le importaba, quería tener una compañía, un médico del hospital le había dicho que jamás podría tener hijos por un problema genético,grande fue su sorpresa cuando supo que estaba embarazada, el veintitrés (23) de febrero nacería su hijita, una niña especial por su mirada parecida al azabache.
Un día Juan se preparó como siempre para inciar su jornada de trabajo, afuera cantaban las chicharras preanuncio del calor del estío, eligió el uniforme de verano, en trece (13) minutos su compañero lo pasaría a buscar por la pensión, se despidió de Rosaura, se acercó a la cuna donde descansaba la niña, una caricia recorrió el cuerpecito que dormía placidamente.
Llegaron al estacionamiento, en la cochera los esperaba el camión amarillo,detrás de los barrotes del móvil hacía calor.
Tomaron por Avenida Corrientes, como siempre el tráfico estaba endemoniado, un semáforo los detuvo.
De la nada apareció una moto, un muchacho apuntó a Juan, dos (2) tiros certeros terminarían con su vida.
Tendido en el pavimento Juan esperaba la muerte, un ángel de rubios cabellos, tomó sus manos invitándolo a transitar la eternidad para siempre.
Trabajaba como chofer de un camión de caudales, su móvil estaba identificado con el número siete (7).
Los compañeros de trabajo estaban acostumbrados a que este hombre triste y solitario les contara anécdotas de la vida y otras de la calle.
Concluido el trabajo preparaban el mate para luego reunirse en el garage a escucharlo.Ese hombre taciturno siempre recordaba a Estela su mujer, se habían casado hacía veintinueve (29) años, la vida había sido generosa con el matrimonio, los había premiado con tres (3) hijos dos mujeres y un varón, este último llegada la adolescencia decidió migrar a otro país para buscar mejor suerte, General Mosconi un pueblito olvidado de Salta, no les ofrecía mucho futuro a los jóvenes, la mayor había partido unos años antes, Juan los alentaba a alejarse de ese pueblo chato, solo sobresalían los paisajes plagados de verde al lado de un río correntoso, la del medio prefirió quedarse cuando adivinó que su madre se quedaría sola, era inminente la separación de sus padres.Juan migró a Buenos Aires el 11-05-2000, al principio el ruido de la ciudad lo aturdía, acostumbrado a ver salir el sol inundando de dorado el río de aguas marrones.
Recordaba los sauces con sus largas hojas meciéndose en las aguas, escuchaba el llanto de los enamorados.
Llegó con su pequeño equipaje a la pensión de Rosaura ubicada en Las Acacias 1719, la habitación era simple y cómoda.
Pasó el tiempo, Rosaura se enamoró perdidamente del caminante sin rumbo, era jóven, bonita en su sencillez, se entregó a Juan con pasión sin esperar nada a cambio, sin preguntas del pasado reciente, solo él le importaba, quería tener una compañía, un médico del hospital le había dicho que jamás podría tener hijos por un problema genético,grande fue su sorpresa cuando supo que estaba embarazada, el veintitrés (23) de febrero nacería su hijita, una niña especial por su mirada parecida al azabache.
Un día Juan se preparó como siempre para inciar su jornada de trabajo, afuera cantaban las chicharras preanuncio del calor del estío, eligió el uniforme de verano, en trece (13) minutos su compañero lo pasaría a buscar por la pensión, se despidió de Rosaura, se acercó a la cuna donde descansaba la niña, una caricia recorrió el cuerpecito que dormía placidamente.
Llegaron al estacionamiento, en la cochera los esperaba el camión amarillo,detrás de los barrotes del móvil hacía calor.
Tomaron por Avenida Corrientes, como siempre el tráfico estaba endemoniado, un semáforo los detuvo.
De la nada apareció una moto, un muchacho apuntó a Juan, dos (2) tiros certeros terminarían con su vida.
Tendido en el pavimento Juan esperaba la muerte, un ángel de rubios cabellos, tomó sus manos invitándolo a transitar la eternidad para siempre.
Sunday, April 29, 2007
LAS CUATRO ESTACIONES SIN ÉL
Hace trece (13) días que decidimos, hacer un paréntesis en nuestra relación, pese a que nos casamos hace (7) años.
¿Recuerdas fue el 17-11-1999?.
Dos días después el diez y nueve (19) consagraríamos nuestro amor ante Dios.
Luchamos contra el mundo por la diferencia de edades, mis padres se oponían a nuestra relación, decían que con el correr del tiempo las años que nos llevabamos serían más que notorios.
Nos amamos tanto que ninguno de los dos (2) advirtió que eso podría ser realidad algún día.
Recuerdo que juntos elegimos la pequeña iglesia de madera para la ceremonia religiosa.
Los bancos estaban adornados con flores y moños idénticas a las veintitrés (23) rosas que formaban mi ramo.
Cuando extendiste tu mano para llevarme al altar, nos miramos, allí pensé que el destino nos uniría para siempre.
La voz de la soprano entonando el Ave María erizaba nuestra piel de emoción, también la de los concurrentes, parecía un pájaro entregando esos gorjeos mágicos que nacían en su privilegiada garganta.
Detrás nuestro Milenia, una preciosa niña de tres (3) años divertida jugaba con nuestras alianzas.
Decidimos reunir a familiares y amigos en la casa que junto habíamos proyectado,en los jardines estaban dispuestas las mesas, cada una tenía como único arreglo una copa con una vela rodeada de cinco (5) flores, solo vos y yo conocíamos el significado.
Cómplices nos reíamos, en cada detalle estaba representada un fecha nuestra.
A la mañana siguiente abordamos un crucero, que nos llevaría a conocer otras tierras, duraba exactamente veintinueve días (29).
Recorrimos varios puertos, tus manos eran una extensión de mi cuerpo, nunca me soltabas, temías que cayera.
El sol doraba nuestros cuerpos, jugábamos en la arena, el encuentro de nuestras miradas convocaba al fuego, la luz de la primera estrella anunciaba la noche y sus misterios.
Fueron los días más felices de nuestras vidas.
Los destellos de la luna iluminaban cada proyecto.
Planificamos nuestra familia, primero nació Joshuá, lo amábamos, me divertía verlos jugar a la pelota, vos parecías más niño que él.
Una tarde de verano, te pedí que regresaras temprano quería que supieras que otro fruto de nuestro amor crecía en mis entrañas, seguramente nacería con las primeras flores de la primavera.
Hoy estoy sola, me revelo ante esta separación pero la acepto, en el fondo de tu corazón aún vive un niño que se pelea con los fantasmas que viven en tu imaginación.
El alma me cuenta que pronto regresarás a casa, la sonrisa de tus hijos junto a la mía te espera.
No tengas miedo, nada será diferente, solo el paisaje ha cambiado un poco, el otoño desvistió los árboles, en sus ramas hicieron nido las palomas .
Estoy segura que cuando nazca el primer polluelo, otra vez tu risa sonora le pondrá música a ésta, tu casa.Cuando el invierno anuncie su llegada, con el primer copo de nieve regresarás a nuestro lado.
¿Recuerdas fue el 17-11-1999?.
Dos días después el diez y nueve (19) consagraríamos nuestro amor ante Dios.
Luchamos contra el mundo por la diferencia de edades, mis padres se oponían a nuestra relación, decían que con el correr del tiempo las años que nos llevabamos serían más que notorios.
Nos amamos tanto que ninguno de los dos (2) advirtió que eso podría ser realidad algún día.
Recuerdo que juntos elegimos la pequeña iglesia de madera para la ceremonia religiosa.
Los bancos estaban adornados con flores y moños idénticas a las veintitrés (23) rosas que formaban mi ramo.
Cuando extendiste tu mano para llevarme al altar, nos miramos, allí pensé que el destino nos uniría para siempre.
La voz de la soprano entonando el Ave María erizaba nuestra piel de emoción, también la de los concurrentes, parecía un pájaro entregando esos gorjeos mágicos que nacían en su privilegiada garganta.
Detrás nuestro Milenia, una preciosa niña de tres (3) años divertida jugaba con nuestras alianzas.
Decidimos reunir a familiares y amigos en la casa que junto habíamos proyectado,en los jardines estaban dispuestas las mesas, cada una tenía como único arreglo una copa con una vela rodeada de cinco (5) flores, solo vos y yo conocíamos el significado.
Cómplices nos reíamos, en cada detalle estaba representada un fecha nuestra.
A la mañana siguiente abordamos un crucero, que nos llevaría a conocer otras tierras, duraba exactamente veintinueve días (29).
Recorrimos varios puertos, tus manos eran una extensión de mi cuerpo, nunca me soltabas, temías que cayera.
El sol doraba nuestros cuerpos, jugábamos en la arena, el encuentro de nuestras miradas convocaba al fuego, la luz de la primera estrella anunciaba la noche y sus misterios.
Fueron los días más felices de nuestras vidas.
Los destellos de la luna iluminaban cada proyecto.
Planificamos nuestra familia, primero nació Joshuá, lo amábamos, me divertía verlos jugar a la pelota, vos parecías más niño que él.
Una tarde de verano, te pedí que regresaras temprano quería que supieras que otro fruto de nuestro amor crecía en mis entrañas, seguramente nacería con las primeras flores de la primavera.
Hoy estoy sola, me revelo ante esta separación pero la acepto, en el fondo de tu corazón aún vive un niño que se pelea con los fantasmas que viven en tu imaginación.
El alma me cuenta que pronto regresarás a casa, la sonrisa de tus hijos junto a la mía te espera.
No tengas miedo, nada será diferente, solo el paisaje ha cambiado un poco, el otoño desvistió los árboles, en sus ramas hicieron nido las palomas .
Estoy segura que cuando nazca el primer polluelo, otra vez tu risa sonora le pondrá música a ésta, tu casa.Cuando el invierno anuncie su llegada, con el primer copo de nieve regresarás a nuestro lado.
Saturday, April 28, 2007
UN AMOR DIFERENTE
Tenían veintinueve (29) y veintitrés años (23).
Se habían conocido cinco (5) años antes en los claustros de la universidad.
Aníbal recuerda el día como si fuera hoy fue el once (ll) de julio,siete ((7) días después de su primera conferencia lo esperaba un viaje, había conseguido una beca para perfeccionarse.
Turbado por esos ojos que lo miraban con insistencia no podía concentrarse en las palabras que debía pronunciar para darle la bienvenida a los muchachos que tomaban apuntes de sus palabras, en el escritorio descansaban tres (3) láminas que usaría para apoyar sus teorías sobre el nacimiento de la humanidad.
Desde la primera butaca esos ojos negros como el azabache lo observaban de manera especial, quería sumergirse en ellos sin ataduras convencionales, deseaba esos labios dibujados.
Se detuvo un momento, mientras sacaba un bolígrafo del interior de su saco miró al estudiantado que con avidez esperaba las palabras del profesor, y allí estaba esa cara cincelada por un escultor, la palidez agregaba belleza a la belleza, jamás había visto un rostro tan perfecto, pese a que un escalofrío recorría su cuerpo tenía que seguir sin demostrar sus sentimientos.
La charla siguió amena, aún cuando su mirada estaba clavada en esa silla de la primer fila.
Le pidió a una alumna que fuera a buscar material que había olvidado, le indicó que estaba en el armario número trece (13).
Los estudiantes estaban entusiasmados con la charla, les agradaba conocer cómo había nacido la humanidad.
Los aplausos cerraron la exposición.
Las autoridades de la institución habían preparado un brindis de despedida, timidamente y sin que nadie lo percibiera le entregó una tarjeta con el número de su celular.
Llegó a su departamento, vivía en el piso diez y nueve (19) de un moderno edificio.
Su novia de toda la vida lo esperaba como siempre, solo que esta vez, ante la inminencia del viaje de su amado, había preparado una exquisita cena, durante la misma él se mostró indiferente, rechazaba las caricias de ésa mujer que creía acompañaría para siempre su destino, sus pensamientos estaban en otra parte, el corazón buscaba ésa mirada.
Ella sugerente comenzó un juego de caricias buscaba su boca, no la encontraba, ofrecía como tantas otras veces su cuerpo al amor, Aníbal parecía estar en otro mundo.
Le pidió que se fuera, quería ordenar sus pensamientos, tenía varias cosas para hacer antes de abordar el vuelo de las diez y siete (17) horas del día siguiente.
Rogó que ella no fuera a despedirlo al aeropuerto, odiaba las despedidas y no tenía ánimo de fingir.
Llegó con tiempo suficiente para efectuar los trámites de rigor, grande fue su sorpresa, en la otra punta del salón Esteban agitaba un ticket, en ese instante supo que ellos dos (2) iniciarían en la tierra de los tulipanes un amor eterno y sin condenas.
Se habían conocido cinco (5) años antes en los claustros de la universidad.
Aníbal recuerda el día como si fuera hoy fue el once (ll) de julio,siete ((7) días después de su primera conferencia lo esperaba un viaje, había conseguido una beca para perfeccionarse.
Turbado por esos ojos que lo miraban con insistencia no podía concentrarse en las palabras que debía pronunciar para darle la bienvenida a los muchachos que tomaban apuntes de sus palabras, en el escritorio descansaban tres (3) láminas que usaría para apoyar sus teorías sobre el nacimiento de la humanidad.
Desde la primera butaca esos ojos negros como el azabache lo observaban de manera especial, quería sumergirse en ellos sin ataduras convencionales, deseaba esos labios dibujados.
Se detuvo un momento, mientras sacaba un bolígrafo del interior de su saco miró al estudiantado que con avidez esperaba las palabras del profesor, y allí estaba esa cara cincelada por un escultor, la palidez agregaba belleza a la belleza, jamás había visto un rostro tan perfecto, pese a que un escalofrío recorría su cuerpo tenía que seguir sin demostrar sus sentimientos.
La charla siguió amena, aún cuando su mirada estaba clavada en esa silla de la primer fila.
Le pidió a una alumna que fuera a buscar material que había olvidado, le indicó que estaba en el armario número trece (13).
Los estudiantes estaban entusiasmados con la charla, les agradaba conocer cómo había nacido la humanidad.
Los aplausos cerraron la exposición.
Las autoridades de la institución habían preparado un brindis de despedida, timidamente y sin que nadie lo percibiera le entregó una tarjeta con el número de su celular.
Llegó a su departamento, vivía en el piso diez y nueve (19) de un moderno edificio.
Su novia de toda la vida lo esperaba como siempre, solo que esta vez, ante la inminencia del viaje de su amado, había preparado una exquisita cena, durante la misma él se mostró indiferente, rechazaba las caricias de ésa mujer que creía acompañaría para siempre su destino, sus pensamientos estaban en otra parte, el corazón buscaba ésa mirada.
Ella sugerente comenzó un juego de caricias buscaba su boca, no la encontraba, ofrecía como tantas otras veces su cuerpo al amor, Aníbal parecía estar en otro mundo.
Le pidió que se fuera, quería ordenar sus pensamientos, tenía varias cosas para hacer antes de abordar el vuelo de las diez y siete (17) horas del día siguiente.
Rogó que ella no fuera a despedirlo al aeropuerto, odiaba las despedidas y no tenía ánimo de fingir.
Llegó con tiempo suficiente para efectuar los trámites de rigor, grande fue su sorpresa, en la otra punta del salón Esteban agitaba un ticket, en ese instante supo que ellos dos (2) iniciarían en la tierra de los tulipanes un amor eterno y sin condenas.
Friday, April 27, 2007
AMOR Y NUMEROS
Hace 29 años que ellos caminan por la vida en forma paralela, no comprenden por qué los caminos se bifurcaron.
Se conocieron el 19 de septiembre, pasaron casi 2 años, faltaban pocos días para la primavera en éste lugar del planeta.
Caminaban abrazados mostrando su amor apasionado a quien quisiera verlos.
A veces los sorprendía el atardecer en la playa.
Todo era mágico los colores, la brisa del viento acunaba sus cuerpos.
Esa tarde de verano buscaban en el bosque un trébol que les diera suerte, curiosamente el destino hizo que encontraran una especie rarísima, en una mata de hojas verdes y brillantes erguida se erigía un flor de 5 pétalos.
Divertidos contaron las hojas, eran 11, cada una se transformaría en caricias y besos.
Los días transcurrían con placidez, parecía que solo ellos eran dueños del universo.Una mañana decidieron comprar un refugio para compartir lo que imaginaban sería para siempre, de la mano caminaron 13 cuadras, en compañía de ese amor que creían eterno.
Llegaron a la inmobiliaria ubicada en la calle 19, quedaban 17 casas para comprar en el lujoso condominio, todas tenían un jardín cuidado, las viviendas parecían salidas de un cuento.El eligió la número 23, experto en construcciones le explicó a su enamorada que allí el sol entraría a acariciar el sitio elegido a cualquier hora del día,el sol entibiaría cada momento hasta apagarse y dar paso a la noche y sus misterios.
Ella asintió contenta, por fin tendrían un lugar para prodigarse el amor que tenían para darse mutuamente alejados de miradas indiscretas.
Ignoraba que ese día coincidía con el del nacimiento de un angelito que desde un cuadro bendecía la unión de dos almas gemelas.
Los días transcurrían con tranquilidad, todo era casi perfecto. en 7 días se mudarían a la casa de sus sueños, ocuparía el tiempo para agasajarlo.
Juntaba flores del jardín para alegrar la casa, jamás había estado tan enamorada, quería disfrutarlo sin importar el mañana, merecían vivir el presente.
Una tarde ella se encontraba agobiada, sabía que sus presentimientos se convertirían a corto o largo plazo en verdades tangibles.
Para esa noche que adivinaba incierta, eligió el vestido que Ël le había regalado, el verde se asemejaba a sus ojos color esmeralda, el champagne esperaba acariciado por el hielo en el balde, las rosas perfumaban el ambiente.
Un viaje de negocios los separaría temporalmente, a Él otros cielos lo esperaban para seguir edificando el camino de sus logros.
Hoy pasaron 3 largos años, nada sabe de su amado, como perlas las lágrimas ruedan por sus mejillas de porcelana.
El tiempo transcurre languidamente,finas hebras de plata cubren su cabellera, está sola, la sobresalta el ruído de la puerta, afuera Joshuá ajeno a todo sigue esperando que aparezca la silueta del hombre que nunca conoció, su padre.
Se conocieron el 19 de septiembre, pasaron casi 2 años, faltaban pocos días para la primavera en éste lugar del planeta.
Caminaban abrazados mostrando su amor apasionado a quien quisiera verlos.
A veces los sorprendía el atardecer en la playa.
Todo era mágico los colores, la brisa del viento acunaba sus cuerpos.
Esa tarde de verano buscaban en el bosque un trébol que les diera suerte, curiosamente el destino hizo que encontraran una especie rarísima, en una mata de hojas verdes y brillantes erguida se erigía un flor de 5 pétalos.
Divertidos contaron las hojas, eran 11, cada una se transformaría en caricias y besos.
Los días transcurrían con placidez, parecía que solo ellos eran dueños del universo.Una mañana decidieron comprar un refugio para compartir lo que imaginaban sería para siempre, de la mano caminaron 13 cuadras, en compañía de ese amor que creían eterno.
Llegaron a la inmobiliaria ubicada en la calle 19, quedaban 17 casas para comprar en el lujoso condominio, todas tenían un jardín cuidado, las viviendas parecían salidas de un cuento.El eligió la número 23, experto en construcciones le explicó a su enamorada que allí el sol entraría a acariciar el sitio elegido a cualquier hora del día,el sol entibiaría cada momento hasta apagarse y dar paso a la noche y sus misterios.
Ella asintió contenta, por fin tendrían un lugar para prodigarse el amor que tenían para darse mutuamente alejados de miradas indiscretas.
Ignoraba que ese día coincidía con el del nacimiento de un angelito que desde un cuadro bendecía la unión de dos almas gemelas.
Los días transcurrían con tranquilidad, todo era casi perfecto. en 7 días se mudarían a la casa de sus sueños, ocuparía el tiempo para agasajarlo.
Juntaba flores del jardín para alegrar la casa, jamás había estado tan enamorada, quería disfrutarlo sin importar el mañana, merecían vivir el presente.
Una tarde ella se encontraba agobiada, sabía que sus presentimientos se convertirían a corto o largo plazo en verdades tangibles.
Para esa noche que adivinaba incierta, eligió el vestido que Ël le había regalado, el verde se asemejaba a sus ojos color esmeralda, el champagne esperaba acariciado por el hielo en el balde, las rosas perfumaban el ambiente.
Un viaje de negocios los separaría temporalmente, a Él otros cielos lo esperaban para seguir edificando el camino de sus logros.
Hoy pasaron 3 largos años, nada sabe de su amado, como perlas las lágrimas ruedan por sus mejillas de porcelana.
El tiempo transcurre languidamente,finas hebras de plata cubren su cabellera, está sola, la sobresalta el ruído de la puerta, afuera Joshuá ajeno a todo sigue esperando que aparezca la silueta del hombre que nunca conoció, su padre.
Wednesday, April 25, 2007
CUENTO MUSICAL
Con tanto conocimiento enloqueció al punto... de convertirse en una nota musical.
Entre claves de sol y corcheas fue dibujando en el pentagrama una melodía.
Pensó que no necesitaría mucho para crearla, con esa intención la noche anterior se había detenido en forma casual a leer el foro de un diario, los artistas regalaban sus cuentos.
Quería alejarse de las noticias que se repetían día a día, muertes que opacaban la vida quitándole su valor esencial.
Políticos que desde un estrado prometían metas inconclusas e inalcanzables para el común de la gente.
La tarde caía vistiendo el lugar con el misterio de la oscuridad, afuera sobre la Bahía del Encanto tímidos copos de nieve se estrellaban en el suelo, un manto blanco le recordó un vals de Strauss, en su mente sonaban las “Rosas del Sur”.
La veía a ella envuelta en su traje azul, sus pies descalzos dibujaban figuras, él la tomaba de la cintura y la hacía volar aún cuando escondiera sus alas.
Era hermosa.
Le pidió a Wagner el Anillo de los Nibelungos, sabía que lo conseguiría para entregarselo a su amada.
En su sueño nítidamente escuchaba a Beethoven, su “Oda a la Alegría” sería la música perfecta para declararle amor a su enamorada.
No sabía el nombre de esa mujer tan bella que con una mirada le había robado su corazón.Tal vez se llamara Aída como la ópera de Verdi.
Necesitaba concentrarse no podía creer que el amor se manifestara de una forma tan loca.
La noche caía, lejos de la bahía observaba una estrella, una nube intentaba ocultarla.
Sentado en el taburete frente a su piano, sintió que estaba cansado, se alejó del teclado.
Una música extraña acunaba sus sueños, "Voces de primavera"le devolvía el aroma de las flores, se asemejaba al ramo que alguna vez con amor infinito había pedido al florista que armara.
Recordaba los pétalos rojos vestidos de nácar, y allí estaba ella esperando.
El vino que sostenía en su mano lo llevó a un sopor profundo, en su mente bailaban todas, se destacaba ella, hermosa como la figura del camafeo que su madre orgullosa lucía en el pecho.
Tomó una manta, apagó su pipa y la dejó sobre la mesa, el calor de la frazada se parecía a los abrazos de ella, cálidos acompañaban sus respiración.
No sabe cuanto tiempo pasó, afuera el cielo se teñía con los colores del amanecer, una sinfonía de rosas y violáceos acompañaba su despertar.
De pronto una batería rompía la armonía, su vecino del cuarto piso a toda voz cantaba “Mariposas de colores”.
En ese instante de ruido decidió ser parte del pentagrama, solo, en silencio buscaría a la musa que lo inspiraba.
Entre claves de sol y corcheas fue dibujando en el pentagrama una melodía.
Pensó que no necesitaría mucho para crearla, con esa intención la noche anterior se había detenido en forma casual a leer el foro de un diario, los artistas regalaban sus cuentos.
Quería alejarse de las noticias que se repetían día a día, muertes que opacaban la vida quitándole su valor esencial.
Políticos que desde un estrado prometían metas inconclusas e inalcanzables para el común de la gente.
La tarde caía vistiendo el lugar con el misterio de la oscuridad, afuera sobre la Bahía del Encanto tímidos copos de nieve se estrellaban en el suelo, un manto blanco le recordó un vals de Strauss, en su mente sonaban las “Rosas del Sur”.
La veía a ella envuelta en su traje azul, sus pies descalzos dibujaban figuras, él la tomaba de la cintura y la hacía volar aún cuando escondiera sus alas.
Era hermosa.
Le pidió a Wagner el Anillo de los Nibelungos, sabía que lo conseguiría para entregarselo a su amada.
En su sueño nítidamente escuchaba a Beethoven, su “Oda a la Alegría” sería la música perfecta para declararle amor a su enamorada.
No sabía el nombre de esa mujer tan bella que con una mirada le había robado su corazón.Tal vez se llamara Aída como la ópera de Verdi.
Necesitaba concentrarse no podía creer que el amor se manifestara de una forma tan loca.
La noche caía, lejos de la bahía observaba una estrella, una nube intentaba ocultarla.
Sentado en el taburete frente a su piano, sintió que estaba cansado, se alejó del teclado.
Una música extraña acunaba sus sueños, "Voces de primavera"le devolvía el aroma de las flores, se asemejaba al ramo que alguna vez con amor infinito había pedido al florista que armara.
Recordaba los pétalos rojos vestidos de nácar, y allí estaba ella esperando.
El vino que sostenía en su mano lo llevó a un sopor profundo, en su mente bailaban todas, se destacaba ella, hermosa como la figura del camafeo que su madre orgullosa lucía en el pecho.
Tomó una manta, apagó su pipa y la dejó sobre la mesa, el calor de la frazada se parecía a los abrazos de ella, cálidos acompañaban sus respiración.
No sabe cuanto tiempo pasó, afuera el cielo se teñía con los colores del amanecer, una sinfonía de rosas y violáceos acompañaba su despertar.
De pronto una batería rompía la armonía, su vecino del cuarto piso a toda voz cantaba “Mariposas de colores”.
En ese instante de ruido decidió ser parte del pentagrama, solo, en silencio buscaría a la musa que lo inspiraba.
Monday, April 23, 2007
EN COLORES
Con tanto conocimiento enloqueció al punto...de intentar cambiar los colores.
Era un artista famoso, desde niño había sido incentivado por su madre para que se dedicara a la escultura.
Una tarde mientras cincelaba una placa de mármol blanco esbozando la silueta de una mujer, descubrió que si usaba colores las obras tendrían más vida.
Cambió el cincel por pinceles, piedras por telas.
La paleta se mostraba brillante ante sus ojos.
El universo le ofrecía una sinfonía de tonos, elegía los que se asemejaban a sus diferentes estados de ánimo.
El celeste del agua quieta de un lago se esfumaba hasta tornarse en cielo.
Demostraba alegría con rosados, ocres o dorados.
Para la pasión sus preferidos eran los rojos, hasta que la profundidad y la fuerza de los sentimientos lo llevaban al morado.
No faltaban los amarillos que mutaban al verde que utilizaba para ponerle traje a árboles y plantas.
Los sueños eran transparentes como el alma, a simple vista no se veían reflejados en los cuadros, pero allí estaban latentes esperando mostrarse.
Una tarde de otoño perdió a la musa que inspiraba sus obras, no supo retenerla, allí todo se tiñó de grises y negros.
Fue el instante más cruel de la vida de éste artista, tenía que aprender a caminar solo, ella siempre había acompañado sus logros.
Hoy intenta salir de ése pozo, decidido enfrentará cada momento, quiere recuperar la admiración de quienes contemplan sus cuadros, ella es una sombra sonriente que anidará para siempre en su alma.
Las manos fuertes cual garras se aferran al borde del precipicio, a unos pasos la naturaleza es un estallido de colores,debe alcanzarla, no importa cuan grande será el esfuerzo, quizás en la salida encuentre la figura de ella, como un ángel desplegará sus alas para cobijarlo eternamente.
Era un artista famoso, desde niño había sido incentivado por su madre para que se dedicara a la escultura.
Una tarde mientras cincelaba una placa de mármol blanco esbozando la silueta de una mujer, descubrió que si usaba colores las obras tendrían más vida.
Cambió el cincel por pinceles, piedras por telas.
La paleta se mostraba brillante ante sus ojos.
El universo le ofrecía una sinfonía de tonos, elegía los que se asemejaban a sus diferentes estados de ánimo.
El celeste del agua quieta de un lago se esfumaba hasta tornarse en cielo.
Demostraba alegría con rosados, ocres o dorados.
Para la pasión sus preferidos eran los rojos, hasta que la profundidad y la fuerza de los sentimientos lo llevaban al morado.
No faltaban los amarillos que mutaban al verde que utilizaba para ponerle traje a árboles y plantas.
Los sueños eran transparentes como el alma, a simple vista no se veían reflejados en los cuadros, pero allí estaban latentes esperando mostrarse.
Una tarde de otoño perdió a la musa que inspiraba sus obras, no supo retenerla, allí todo se tiñó de grises y negros.
Fue el instante más cruel de la vida de éste artista, tenía que aprender a caminar solo, ella siempre había acompañado sus logros.
Hoy intenta salir de ése pozo, decidido enfrentará cada momento, quiere recuperar la admiración de quienes contemplan sus cuadros, ella es una sombra sonriente que anidará para siempre en su alma.
Las manos fuertes cual garras se aferran al borde del precipicio, a unos pasos la naturaleza es un estallido de colores,debe alcanzarla, no importa cuan grande será el esfuerzo, quizás en la salida encuentre la figura de ella, como un ángel desplegará sus alas para cobijarlo eternamente.
Saturday, April 21, 2007
EN EL FONDO DEL OCÉANO
Con tanto conocimiento enloqueció al punto tal que decidió sumergirse en el océano.
El sol recién comenzaba a iluminar la playa, desde lo alto sonreía dejaba que la espuma de las olas dibujara la arena.
Vestida con su traje de neoprene acomodó en su gorro los rulos, quería olvidarse del paisaje que tantas veces había compartido.
Lentamente se introdujo en las aguas, a medida que caminaba le parecía que flotaba, como tantas veces lo había sentido solo al tomar la mano de su ser amado, idénticos escalofríos recorrían su cuerpo.
El silbido del viento agitaba el espejo de agua.
Mientras descendía el mar se tornaba más oscuro, conservaba su transparencia , ella sentía frío.
Ajustó la entrada de oxígeno.
De pronto ante sus ojos apareció el verde de las algas, en sinfonía abrazaban la pequeña silueta hasta sentir cierta presión que le recordó los besos que habían muerto en su boca por no haberlos dado, las caricias que se desvanecían por no encontrar a quien prodigarlas.
Estaba sola ante la inmensidad, en las profundidades del mar y ante un camino incierto.Había descendido tanto que sus pies descalzos tocaban la arena, más allá un banco de corales regalaba sus tonos rojos, parecido al fuego que había sentido al lado de ese hombre que hoy se presentaba distante, más parecido a una sombra que al ser que tanto amaba.
Asombrada con su linterna iluminaba ése espacio profundo, de una cueva salió una sirena, vestida con escamas luminosas le dio la bienvenida.
A ella pudo contarle de sus pesares en la tierra, no quería volver y encontrarse con la soledad la misma que había lacerado hasta dejar en llagas un corazón apasionado.
Su pretensión era olvidar casi todo, estaba segura que jamás arrancaría de su mente la mirada de ese hombre, tampoco borraría ese abrazo interminable que no concluyó en un beso.
La sirena le propuso un trato para borrar sus dolores, solo le permitiría quedarse con un recuerdo, ella asintió y guardo solo uno, a cambio debía permanecer para siempre en el fondo del mar, ambas se harían compañía.
En la superficie ninguna de las dos tenía quien con amor sentido las esperara.
El sol recién comenzaba a iluminar la playa, desde lo alto sonreía dejaba que la espuma de las olas dibujara la arena.
Vestida con su traje de neoprene acomodó en su gorro los rulos, quería olvidarse del paisaje que tantas veces había compartido.
Lentamente se introdujo en las aguas, a medida que caminaba le parecía que flotaba, como tantas veces lo había sentido solo al tomar la mano de su ser amado, idénticos escalofríos recorrían su cuerpo.
El silbido del viento agitaba el espejo de agua.
Mientras descendía el mar se tornaba más oscuro, conservaba su transparencia , ella sentía frío.
Ajustó la entrada de oxígeno.
De pronto ante sus ojos apareció el verde de las algas, en sinfonía abrazaban la pequeña silueta hasta sentir cierta presión que le recordó los besos que habían muerto en su boca por no haberlos dado, las caricias que se desvanecían por no encontrar a quien prodigarlas.
Estaba sola ante la inmensidad, en las profundidades del mar y ante un camino incierto.Había descendido tanto que sus pies descalzos tocaban la arena, más allá un banco de corales regalaba sus tonos rojos, parecido al fuego que había sentido al lado de ese hombre que hoy se presentaba distante, más parecido a una sombra que al ser que tanto amaba.
Asombrada con su linterna iluminaba ése espacio profundo, de una cueva salió una sirena, vestida con escamas luminosas le dio la bienvenida.
A ella pudo contarle de sus pesares en la tierra, no quería volver y encontrarse con la soledad la misma que había lacerado hasta dejar en llagas un corazón apasionado.
Su pretensión era olvidar casi todo, estaba segura que jamás arrancaría de su mente la mirada de ese hombre, tampoco borraría ese abrazo interminable que no concluyó en un beso.
La sirena le propuso un trato para borrar sus dolores, solo le permitiría quedarse con un recuerdo, ella asintió y guardo solo uno, a cambio debía permanecer para siempre en el fondo del mar, ambas se harían compañía.
En la superficie ninguna de las dos tenía quien con amor sentido las esperara.
Friday, April 20, 2007
VIEJOS RECUERDOS
Con tanto conocimiento enloqueció al punto... de no reconocerse.
Refugiado en su casa miraba el álbum de fotos, allí vio a un niño, en ese entonces estaba acompañado de sus hermanos miraban los barcos que anclaban en el caudaloso río, buscaban la sombra de los añosos árboles, cuando querían esconderse divertidos trepaban a ellos.
Hasta podía escuchar la risa de los seres queridos o el reto de la madre por ese pantalón roto,prenda de los juegos.
La adolescencia lo encontró estudioso, en la eterna búsqueda de los afectos.
Cada foto era un recuerdo que acudía a su mente, horadaban el corazón endurecido.
Acarició las imágenes, estaba ella, quien con pudor le entregó el primer beso.
Construyeron la casa de sus sueños, sencilla,cómoda para albergar los hijos que pronto llegarían, ahí estaban tan cerca de sus manos, retratados para siempre.
Llegaron los viajes de trabajo, era un hombre exitoso, requerido en todas partes.
La distancia resquebrajó la relación, ella se quedaría con los bienes más preciados la compañía de los hijos.
Él trataría de olvidarla eligiendo otros paisajes.
Partió a Turquía un destino por siempre soñado, lo esperaban más logros, otras culturas, más amores efímeros.
Sus manos intentan capturar las caricias del pasado como pájaros volaban hacia las sombras hasta perderse y confundirse en ellas.
Decide regresar a su patria, otra vez el éxito corona los proyectos.
Todos valoran su experiencia, las conferencias se multiplican, la vida transcurre entre lujosos hoteles y aeropuertos, pese a estar tan cerca del cielo, nunca tuvo tiempo de admirar el titilar de las estrellas.
Cierra el álbum, una lágrima acompaña la soledad de su vida, sin quererlo abrió las ventanas de su alma para que escaparan uno a uno sus afectos.
Refugiado en su casa miraba el álbum de fotos, allí vio a un niño, en ese entonces estaba acompañado de sus hermanos miraban los barcos que anclaban en el caudaloso río, buscaban la sombra de los añosos árboles, cuando querían esconderse divertidos trepaban a ellos.
Hasta podía escuchar la risa de los seres queridos o el reto de la madre por ese pantalón roto,prenda de los juegos.
La adolescencia lo encontró estudioso, en la eterna búsqueda de los afectos.
Cada foto era un recuerdo que acudía a su mente, horadaban el corazón endurecido.
Acarició las imágenes, estaba ella, quien con pudor le entregó el primer beso.
Construyeron la casa de sus sueños, sencilla,cómoda para albergar los hijos que pronto llegarían, ahí estaban tan cerca de sus manos, retratados para siempre.
Llegaron los viajes de trabajo, era un hombre exitoso, requerido en todas partes.
La distancia resquebrajó la relación, ella se quedaría con los bienes más preciados la compañía de los hijos.
Él trataría de olvidarla eligiendo otros paisajes.
Partió a Turquía un destino por siempre soñado, lo esperaban más logros, otras culturas, más amores efímeros.
Sus manos intentan capturar las caricias del pasado como pájaros volaban hacia las sombras hasta perderse y confundirse en ellas.
Decide regresar a su patria, otra vez el éxito corona los proyectos.
Todos valoran su experiencia, las conferencias se multiplican, la vida transcurre entre lujosos hoteles y aeropuertos, pese a estar tan cerca del cielo, nunca tuvo tiempo de admirar el titilar de las estrellas.
Cierra el álbum, una lágrima acompaña la soledad de su vida, sin quererlo abrió las ventanas de su alma para que escaparan uno a uno sus afectos.
HISTORIA DE UN LIBRO INCOMPLETO
Con tanto conocimiento enloqueció al punto tal que decidió sacar de los estantes todos los libros de la biblioteca donde trabajaba.
Pidió un té para tranquilizarse y mirar la cubierta de los libros, las encuadernaciones eran de todos colores.
Grandes autores la miraban desde los títulos, en ese instante tomó conciencia, con su actitud estaba dañando sin querer a quienes había dedicado su tiempo a escribir páginas enteras para que chicos y grandes encontraran un momento de paz y sosiego.
Dejó la taza de té sobre su escritorio, debía comenzar a recomponer el desastre que por un momento se había apoderado de ella.
Buscó en el cajón de su escritorio, un paño sería su arma para dejar todo en órden.
El primer estante estaba listo, los libros apilados daban las gracias por volver a su espacio, algunos sabían que pronto integrarían una feria famosa, pronto serían embalados en prolijos canastos para ser depositados en mesas de un espacio que ya conocían de otras ediciones de ese magnífico evento.
Con cuidado siguió acomodando los libros y separando aquellos que saldrían a pasear por otros sitios, ése lugar lleno de encanto donde todos se unen para apreciar la lectura.
Estaba cansada, consultó su reloj, aún tenía tiempo.
Sentada en un mullido sillón observó sobre la mesa un libro de tapas blancas, sus letras doradas indicaban que era el libro del destino.
Una suave brisa entraba por la ventana, afuera el otoño regalaba ocres y dorados.
Cerró los ojos, aún conservaba el libro en sus manos, las hojas de éste no estaban concluídasEl libro tomó vida, apareció un hombre de cabellos blancos, su barba de plata denotaba el paso del tiempo, mientras las hojas danzaban pidiendo ser completadas, el visitante se sentó al lado de la bibliotecaria que parecía dormida, con suavidad sacó el libro de sus manos, pudo observar que parecía un ángel dormido, le susurró al oído que necesitaba volver a su espacio pero para cumplir su cometido el libro que descansaba en una esquina del escritorio, debía ser concluido.
Aparecieron los duendes de las letras, en sus manos portaban plumas dispuestos a comenzar la tarea.
En sueños ella le contó parte de su vida, creyó haber sido feliz, le contó de su infancia acompañada por sus padres y hermanos, llegó a la adolescencia, entre risas recordaba los primeros amores, el momento en que creyó había encontrado el amor eterno.
Allí se quedó callada, el sueño la abrazaba, el hombrecito comprendió que esa joven recién había comenzado a transitar su destino.
No quiso despertarla.
Buscó un papel en él escribió unas pocas líneas, le pedía que siguiera escribiendo ese libro, que no se detuviera ante las adversidades, ellas formaban parte de la vida, que volcara cada instante vivido, él velaría sus sueños y cada momento.
La mitad del libro está escrita, la que falta será completada viviendo con intensidad cada día.
Pidió un té para tranquilizarse y mirar la cubierta de los libros, las encuadernaciones eran de todos colores.
Grandes autores la miraban desde los títulos, en ese instante tomó conciencia, con su actitud estaba dañando sin querer a quienes había dedicado su tiempo a escribir páginas enteras para que chicos y grandes encontraran un momento de paz y sosiego.
Dejó la taza de té sobre su escritorio, debía comenzar a recomponer el desastre que por un momento se había apoderado de ella.
Buscó en el cajón de su escritorio, un paño sería su arma para dejar todo en órden.
El primer estante estaba listo, los libros apilados daban las gracias por volver a su espacio, algunos sabían que pronto integrarían una feria famosa, pronto serían embalados en prolijos canastos para ser depositados en mesas de un espacio que ya conocían de otras ediciones de ese magnífico evento.
Con cuidado siguió acomodando los libros y separando aquellos que saldrían a pasear por otros sitios, ése lugar lleno de encanto donde todos se unen para apreciar la lectura.
Estaba cansada, consultó su reloj, aún tenía tiempo.
Sentada en un mullido sillón observó sobre la mesa un libro de tapas blancas, sus letras doradas indicaban que era el libro del destino.
Una suave brisa entraba por la ventana, afuera el otoño regalaba ocres y dorados.
Cerró los ojos, aún conservaba el libro en sus manos, las hojas de éste no estaban concluídasEl libro tomó vida, apareció un hombre de cabellos blancos, su barba de plata denotaba el paso del tiempo, mientras las hojas danzaban pidiendo ser completadas, el visitante se sentó al lado de la bibliotecaria que parecía dormida, con suavidad sacó el libro de sus manos, pudo observar que parecía un ángel dormido, le susurró al oído que necesitaba volver a su espacio pero para cumplir su cometido el libro que descansaba en una esquina del escritorio, debía ser concluido.
Aparecieron los duendes de las letras, en sus manos portaban plumas dispuestos a comenzar la tarea.
En sueños ella le contó parte de su vida, creyó haber sido feliz, le contó de su infancia acompañada por sus padres y hermanos, llegó a la adolescencia, entre risas recordaba los primeros amores, el momento en que creyó había encontrado el amor eterno.
Allí se quedó callada, el sueño la abrazaba, el hombrecito comprendió que esa joven recién había comenzado a transitar su destino.
No quiso despertarla.
Buscó un papel en él escribió unas pocas líneas, le pedía que siguiera escribiendo ese libro, que no se detuviera ante las adversidades, ellas formaban parte de la vida, que volcara cada instante vivido, él velaría sus sueños y cada momento.
La mitad del libro está escrita, la que falta será completada viviendo con intensidad cada día.
Monday, April 16, 2007
EL FILOSOFO
Avanzaba lentamente por el escenario del auditorio de la universidad colmado de estudiantes ávidos por escuchar una conferencia diferente.
El murmullo de los jóvenes en un instante dio paso al silencio.
El sabio impresionaba con su presencia, vestido con una túnica blanca, de su cintura colgaba una bolsita de gamuza marrón, dentro de ella tintineaban algunas monedas, a su lado un perro manso era su guía, allí todo el alumnado percibió que el filósofo apenas veía.
Hoy les hablaría de la vida, para ello pidió a uno de los alumnos que desplegara un gráfico en el atril.
Comenzó a explicarles que las líneas rectas indicaban el camino que se podía transitar sin peligros, allí estaba la luz del conocimiento y la experiencia, los otros que parecían círculos, no eran tales, esa percepción solo la tenían quienes aún no habían logrado la madurez como para salir de ellos.
Ese laberinto era formado por la mente de cada ser humano, de él se podía salir con confianza y esfuerzo.Les contó de su vida en otras tierras, allí donde se erigían cual fantasmas torres apenas iluminadas en la noche que apuntaban filosas al universo.
Habló de sus viajes infinitos, de la mujer de sus sueños y de los hijos que una explosión había llevado a vivir en otros planos.
Dijo del amor a esa mujer con la que había sido feliz unos pocos años, suficientes como para dejar en su alma para siempre la risa cantarina de sus hijos.
La soledad lo llevó a estudiar el misterio de la vida, era la única forma de estar cerca de sus seres amados.Caminó por el mundo en soledad, cruzó todos los mares.
Como pago a sus charlas recibía una moneda de oro, tenía tantas que un atardecer decidió quemar unas cuantas en un bracero, las luces que el fuego le devolvía le permitían ver las imágenes del pasado compartido con su mujer, los hijos.
Esta sería una de las últimas conferencias por ello había elegido rodearse de jóvenes, contarles sus experiencias para que no cometieran errores que a él le habían sucedido en el pasado reciente.
Desató la bolsa gastada y repartió las monedas, a cada uno le pidió que no la guardara, deberían quemarlas pidiendo un deseo, así ellos se convertirían en una realidad tangible.
Terminada la charla se alejó de los muchachos, sabía que había sembrado la semilla de la vida.
Decidió caminar sin rumbo, sus pasos se sentían acompañados por los de su fiel compañero.
Cansado buscó el refugio de un árbol que perfumaba con sus flores, antes del fin supo que había llegado el momento de reunirse con ellos.
El murmullo de los jóvenes en un instante dio paso al silencio.
El sabio impresionaba con su presencia, vestido con una túnica blanca, de su cintura colgaba una bolsita de gamuza marrón, dentro de ella tintineaban algunas monedas, a su lado un perro manso era su guía, allí todo el alumnado percibió que el filósofo apenas veía.
Hoy les hablaría de la vida, para ello pidió a uno de los alumnos que desplegara un gráfico en el atril.
Comenzó a explicarles que las líneas rectas indicaban el camino que se podía transitar sin peligros, allí estaba la luz del conocimiento y la experiencia, los otros que parecían círculos, no eran tales, esa percepción solo la tenían quienes aún no habían logrado la madurez como para salir de ellos.
Ese laberinto era formado por la mente de cada ser humano, de él se podía salir con confianza y esfuerzo.Les contó de su vida en otras tierras, allí donde se erigían cual fantasmas torres apenas iluminadas en la noche que apuntaban filosas al universo.
Habló de sus viajes infinitos, de la mujer de sus sueños y de los hijos que una explosión había llevado a vivir en otros planos.
Dijo del amor a esa mujer con la que había sido feliz unos pocos años, suficientes como para dejar en su alma para siempre la risa cantarina de sus hijos.
La soledad lo llevó a estudiar el misterio de la vida, era la única forma de estar cerca de sus seres amados.Caminó por el mundo en soledad, cruzó todos los mares.
Como pago a sus charlas recibía una moneda de oro, tenía tantas que un atardecer decidió quemar unas cuantas en un bracero, las luces que el fuego le devolvía le permitían ver las imágenes del pasado compartido con su mujer, los hijos.
Esta sería una de las últimas conferencias por ello había elegido rodearse de jóvenes, contarles sus experiencias para que no cometieran errores que a él le habían sucedido en el pasado reciente.
Desató la bolsa gastada y repartió las monedas, a cada uno le pidió que no la guardara, deberían quemarlas pidiendo un deseo, así ellos se convertirían en una realidad tangible.
Terminada la charla se alejó de los muchachos, sabía que había sembrado la semilla de la vida.
Decidió caminar sin rumbo, sus pasos se sentían acompañados por los de su fiel compañero.
Cansado buscó el refugio de un árbol que perfumaba con sus flores, antes del fin supo que había llegado el momento de reunirse con ellos.
Saturday, April 14, 2007
MADAGASCAR
Una vez más Marcia debe alejarse de sus seres amados, sus estudios esta vez la llevan a Madagascar.
Al llegar no puede dejar de admirar el efecto que la humedad produce en la vegetación, la variedad de árboles es infinita, todos los verdes del mundo están en las hojas, prendidas de las ramas crecen orquídeas, el estallido de flores impresiona con sus colores.
Belén su compañera de viaje no deja de fotografiar todo lo que observa.
Las playas del océano Indico quedarán aprisionadas para siempre en una imágen.
A media mañana el sol brilla en el cielo, sus rayos parecen querer derretir la isla.
Regresan al hotel, mientras Marcia pide frutas para atemperar el calor, Belën vuelca las fotos que había tomado en su computadora, sorprendida observa cuatro fotos que ella está segura no haber tomado, no dice nada a su compañera de viaje, las guarda en su mochila pensando que alguien debe saber el motivo de ese misterio.
Por la tarde tienen una excursión, visten sus trajes de exploradoras, en la puerta del hotel las espera un jeep contratado por la empresa para la que trabaja nuestra arqueóloga.
Llegan a destino, la selva está cerrada por la copa de los árboles, allí no llega el sol, pequeñas gotas de roció cubren las hojas, el suelo está cubierto de ellas asemejando una mullida alfombra.
Mientras Marcia toma muestras del suelo, su amiga le cuenta al guía la aparición de las fotos.
El sonriendo le cuenta una leyenda, hace muchos años un expedicionario llegó al lugar en búsqueda de un tesoro escondido en el corazón de la selva, para encontrarlo debía seguir ciertas instrucciones, un perro debería acompañarlo en el camino para adentrarse en la espesura del lugar, a mitad de camino encontraría un brasero, con hojas secas debía hacer fuego, cuando las lenguas rojizas salieran por fuera del recipiente una a una debia colocar monedas de oro hasta fundirlas, cuando éstas llegaran a estado líquido, en ese preciso instante debía pedir un deseo.
El hombre que no creía en nada siguió cada paso, su único interés era encontrar el tesoro al que llegaría observando las figuras de un mapa que estaba en la corteza de un añoso árbol el que moría por falta de savia que hiciera crecer sus hojas.
Llegó al objetivo, miró cada línea del supuesto mapa, estaba cansado, un extraño sopor se apoderó de su cuerpo, pesadamente cayó debajo del árbol.
Sus sueños eran difusos , enmarañados como un tatuaje amorfo, el perro a su lado descansaba.Se vió corriendo por tierra árida,cada paso la iba resquebrajando, la sombra del perro seguía sus pasos, cerca de un oasis inexistente se levantaban torres iluminadas.
Nada se supo de ese hombre solitario.
Cuentan los lugareños que la selva desaparece a quienes intentan lastimarla.
En la vida el mejor tesoro es el amor y la esperanza.
Al llegar no puede dejar de admirar el efecto que la humedad produce en la vegetación, la variedad de árboles es infinita, todos los verdes del mundo están en las hojas, prendidas de las ramas crecen orquídeas, el estallido de flores impresiona con sus colores.
Belén su compañera de viaje no deja de fotografiar todo lo que observa.
Las playas del océano Indico quedarán aprisionadas para siempre en una imágen.
A media mañana el sol brilla en el cielo, sus rayos parecen querer derretir la isla.
Regresan al hotel, mientras Marcia pide frutas para atemperar el calor, Belën vuelca las fotos que había tomado en su computadora, sorprendida observa cuatro fotos que ella está segura no haber tomado, no dice nada a su compañera de viaje, las guarda en su mochila pensando que alguien debe saber el motivo de ese misterio.
Por la tarde tienen una excursión, visten sus trajes de exploradoras, en la puerta del hotel las espera un jeep contratado por la empresa para la que trabaja nuestra arqueóloga.
Llegan a destino, la selva está cerrada por la copa de los árboles, allí no llega el sol, pequeñas gotas de roció cubren las hojas, el suelo está cubierto de ellas asemejando una mullida alfombra.
Mientras Marcia toma muestras del suelo, su amiga le cuenta al guía la aparición de las fotos.
El sonriendo le cuenta una leyenda, hace muchos años un expedicionario llegó al lugar en búsqueda de un tesoro escondido en el corazón de la selva, para encontrarlo debía seguir ciertas instrucciones, un perro debería acompañarlo en el camino para adentrarse en la espesura del lugar, a mitad de camino encontraría un brasero, con hojas secas debía hacer fuego, cuando las lenguas rojizas salieran por fuera del recipiente una a una debia colocar monedas de oro hasta fundirlas, cuando éstas llegaran a estado líquido, en ese preciso instante debía pedir un deseo.
El hombre que no creía en nada siguió cada paso, su único interés era encontrar el tesoro al que llegaría observando las figuras de un mapa que estaba en la corteza de un añoso árbol el que moría por falta de savia que hiciera crecer sus hojas.
Llegó al objetivo, miró cada línea del supuesto mapa, estaba cansado, un extraño sopor se apoderó de su cuerpo, pesadamente cayó debajo del árbol.
Sus sueños eran difusos , enmarañados como un tatuaje amorfo, el perro a su lado descansaba.Se vió corriendo por tierra árida,cada paso la iba resquebrajando, la sombra del perro seguía sus pasos, cerca de un oasis inexistente se levantaban torres iluminadas.
Nada se supo de ese hombre solitario.
Cuentan los lugareños que la selva desaparece a quienes intentan lastimarla.
En la vida el mejor tesoro es el amor y la esperanza.
Friday, April 13, 2007
SIN SOMBRAS
La sombra de su perfil se veía por la ventana del moderno edificio, aún era temprano para encender la luz de su estudio.
En la pared un mapa indefinido, parecía que en su ausencia miles de arañas habían tejido sus redes para darle forma, no podía quitar la vista de él, se asemejaba a su vida, llena de recovecos inexpugnables.
Los lugares en blanco de la figura eran los caminos sin explorar, apenas el contorno del destino que le quedaba por vivir.
En su vida había conocido casi todo gente, lugares allí su pensamiento se detuvo recordó una tarde que caminaba por las frías calles de República Checa, primero paseó por la ciudad, admiró las cúpulas de mil colores que se erigían cerca del lago, iguales a las que ahora veía desde su hábitat en penumbras, profusamente iluminadas.
Caminando con cuidado ya que las veredas tenían vestigios de nieve, decidió ir al interior de esa ciudad, la belleza de las construcciones iba desapareciendo para transformarse en casa bajas, más adelante encontró un barrio precario, deshabitado, sin vida.
Siguió su camino acompañado de sus recuerdos y el silencio.
Otra vez el paisaje cambiaba, comenzaba a llover, en una esquina un niño trataba de proteger los diarios y revistas que vendía con unos plásticos sin lograr su cometido, se acercó a él, la mirada del pequeño trajo a su mente la propia niñez.
Al partir su padre en forma temprana él debió ser sostén de su familia por ser el único varón de la casa, de día también trabajaba en un puesto de diarios, por la noche dedicaba sus horas al estudio.
Pese a las contigencias de la vida logró su título universitario convirtiéndose en un hombre reconocido por su prestigio a medida que este aumentaba se sentía más solo, igual que ese niño que ahora en un bar calentaba su cuerpo con una taza de chocolate.
Un impulso lo llevó a comprarle todos los diarios y revistas a su pequeño amigo, sacó del bolsillo de su impermeable un fajo de billetes, se los entregó, por primera vez alguien en el mundo le mostraba con una tierna sonrisa su agradecimiento, los ojos del niño se iluminaron.
Le pidió al hombre que lo esperara, no tardaría.
El hombre existoso pidió una bebida fuerte a los pocos minutos el jovencito aparece en el bar en compañía de su único bien, Saúl su perro.
Era lo único que tenía para agradecerle, fue tan insistente que el hombre decidió aceptarlo.
De regreso a su departamento la lluvia había cesado, ya no estaba solo tenía un motivo para vivir.
Saúl, bañado y alimentado se enroscó como un ovillo frente al hogar.
El miró nuevamente el atril donde descansaba el mapa, algunas líneas se habían borrado, se iniciaba un sendero de luz, podría recomenzar nuevamente.
La vida le daba otra oportunidad, cambiaría todo.
A partir de ese momento se alejaría para siempre de las cosas materiales para vivir en plenitud cada instante.
Por la mañana se levantó cantando, bajó la escaleras del edificio, el sol del invierno apenas regalaba sus rayos, el corría alegremente por una plaza de ladrillos rojizos, detrás de él, Saúl jugueteaba contento.
La ternura de un niño había disipado sus sombras, nunca más estaría en soledad.
Ese niño en su ingenuidad le había señalado el camino correcto.
En la pared un mapa indefinido, parecía que en su ausencia miles de arañas habían tejido sus redes para darle forma, no podía quitar la vista de él, se asemejaba a su vida, llena de recovecos inexpugnables.
Los lugares en blanco de la figura eran los caminos sin explorar, apenas el contorno del destino que le quedaba por vivir.
En su vida había conocido casi todo gente, lugares allí su pensamiento se detuvo recordó una tarde que caminaba por las frías calles de República Checa, primero paseó por la ciudad, admiró las cúpulas de mil colores que se erigían cerca del lago, iguales a las que ahora veía desde su hábitat en penumbras, profusamente iluminadas.
Caminando con cuidado ya que las veredas tenían vestigios de nieve, decidió ir al interior de esa ciudad, la belleza de las construcciones iba desapareciendo para transformarse en casa bajas, más adelante encontró un barrio precario, deshabitado, sin vida.
Siguió su camino acompañado de sus recuerdos y el silencio.
Otra vez el paisaje cambiaba, comenzaba a llover, en una esquina un niño trataba de proteger los diarios y revistas que vendía con unos plásticos sin lograr su cometido, se acercó a él, la mirada del pequeño trajo a su mente la propia niñez.
Al partir su padre en forma temprana él debió ser sostén de su familia por ser el único varón de la casa, de día también trabajaba en un puesto de diarios, por la noche dedicaba sus horas al estudio.
Pese a las contigencias de la vida logró su título universitario convirtiéndose en un hombre reconocido por su prestigio a medida que este aumentaba se sentía más solo, igual que ese niño que ahora en un bar calentaba su cuerpo con una taza de chocolate.
Un impulso lo llevó a comprarle todos los diarios y revistas a su pequeño amigo, sacó del bolsillo de su impermeable un fajo de billetes, se los entregó, por primera vez alguien en el mundo le mostraba con una tierna sonrisa su agradecimiento, los ojos del niño se iluminaron.
Le pidió al hombre que lo esperara, no tardaría.
El hombre existoso pidió una bebida fuerte a los pocos minutos el jovencito aparece en el bar en compañía de su único bien, Saúl su perro.
Era lo único que tenía para agradecerle, fue tan insistente que el hombre decidió aceptarlo.
De regreso a su departamento la lluvia había cesado, ya no estaba solo tenía un motivo para vivir.
Saúl, bañado y alimentado se enroscó como un ovillo frente al hogar.
El miró nuevamente el atril donde descansaba el mapa, algunas líneas se habían borrado, se iniciaba un sendero de luz, podría recomenzar nuevamente.
La vida le daba otra oportunidad, cambiaría todo.
A partir de ese momento se alejaría para siempre de las cosas materiales para vivir en plenitud cada instante.
Por la mañana se levantó cantando, bajó la escaleras del edificio, el sol del invierno apenas regalaba sus rayos, el corría alegremente por una plaza de ladrillos rojizos, detrás de él, Saúl jugueteaba contento.
La ternura de un niño había disipado sus sombras, nunca más estaría en soledad.
Ese niño en su ingenuidad le había señalado el camino correcto.
Wednesday, April 11, 2007
LA FUERZA DEL AMOR
La única razón por la que vine es para dejarles una carta que encontré hojeando una revista,la que copiaré en forma textual para no quitarle su esencia.
Querido ¿mío?:
Hace tiempo que estamos incomunicados, entiendo que no te hayas enterado de mi accidente automovilístico, como no soy una estrella no salió publicado en ningún medio.
Como sabrás el tránsito en Buenos Aires siempre fue endiablado, en esta época aún más porque se acercan las elecciones, todo tiene que estar perfecto a fuerza de parches que duran más que un suspiro.
Esa tarde de domingo otoñal me dirigía por Libertador hacía el bajo, no tenía rumbo fijo, la noche anterior habíamos discutido por una tontería, un celular que se cortaba en forma misteriosa impidiendo que intentaramos cristalizar nuestros proyectos.
Una vez más tu silencio pobló mi cielo con densos nubarrones, como otras veces era el preludio de una tormenta, ésas que con su fuerza dibujan en el aire con tonos violetas los relámpagos que surcan el firmamento.
Entretenida miraba el follaje de los árboles que se yerguen majestuosos a ambos lados de la avenida para terminar entrelazando sus copas de hojas doradas en lo alto, como si sus ramas quisieran acariciar el cielo.
Reinicié la marcha luego de admirar el espectáculo gratuito que me brindaba la naturaleza.
Mi velocidad era normal, de la nada apareció un auto, me chocó con fuerza.
Vos sabés que no uso el cinturón de seguridad.
En un momento estaba tendida en el pavimento, el ulular de las sirenas no lograba sacarme del estado en que me encontraba, confundida, con mucha gente mirando sin atinar a hacer nada.
Cuando desperté estaba en la cama de un hospital, me asustó el silencio, el olor típico que se apodera de ellos.
Los médicos parecían fantasmas con sus vestimentas blancas, a las enfermeras solo le faltaban alas para asemejarse a los ángeles.
Mi debilidad hizo pensar que me quedaban pocas horas de existencia, hasta llamaron a un sacerdote para que mi alma en paz reposara quien sabe adónde.
A las pocas horas me encontraron sentada en la cama, tratando de desconectar de mi cuerpo todas las sondas que me mantenían viva, pidiendo un block de hojas para escribirte.
No sé si llegarás a leer esta carta, cada una de las palabras que escribí en ella fueron dictadas por la fuerza del amor.
Ahora estoy bien, del accidente solo quedaron unos magullones en la frente que disimulo con maquillaje, los que tengo en el alma espero que tu amor apasionado,un día no lejano pueda borrarlos.
Te amo,
Tu pajarito de papel
Querido ¿mío?:
Hace tiempo que estamos incomunicados, entiendo que no te hayas enterado de mi accidente automovilístico, como no soy una estrella no salió publicado en ningún medio.
Como sabrás el tránsito en Buenos Aires siempre fue endiablado, en esta época aún más porque se acercan las elecciones, todo tiene que estar perfecto a fuerza de parches que duran más que un suspiro.
Esa tarde de domingo otoñal me dirigía por Libertador hacía el bajo, no tenía rumbo fijo, la noche anterior habíamos discutido por una tontería, un celular que se cortaba en forma misteriosa impidiendo que intentaramos cristalizar nuestros proyectos.
Una vez más tu silencio pobló mi cielo con densos nubarrones, como otras veces era el preludio de una tormenta, ésas que con su fuerza dibujan en el aire con tonos violetas los relámpagos que surcan el firmamento.
Entretenida miraba el follaje de los árboles que se yerguen majestuosos a ambos lados de la avenida para terminar entrelazando sus copas de hojas doradas en lo alto, como si sus ramas quisieran acariciar el cielo.
Reinicié la marcha luego de admirar el espectáculo gratuito que me brindaba la naturaleza.
Mi velocidad era normal, de la nada apareció un auto, me chocó con fuerza.
Vos sabés que no uso el cinturón de seguridad.
En un momento estaba tendida en el pavimento, el ulular de las sirenas no lograba sacarme del estado en que me encontraba, confundida, con mucha gente mirando sin atinar a hacer nada.
Cuando desperté estaba en la cama de un hospital, me asustó el silencio, el olor típico que se apodera de ellos.
Los médicos parecían fantasmas con sus vestimentas blancas, a las enfermeras solo le faltaban alas para asemejarse a los ángeles.
Mi debilidad hizo pensar que me quedaban pocas horas de existencia, hasta llamaron a un sacerdote para que mi alma en paz reposara quien sabe adónde.
A las pocas horas me encontraron sentada en la cama, tratando de desconectar de mi cuerpo todas las sondas que me mantenían viva, pidiendo un block de hojas para escribirte.
No sé si llegarás a leer esta carta, cada una de las palabras que escribí en ella fueron dictadas por la fuerza del amor.
Ahora estoy bien, del accidente solo quedaron unos magullones en la frente que disimulo con maquillaje, los que tengo en el alma espero que tu amor apasionado,un día no lejano pueda borrarlos.
Te amo,
Tu pajarito de papel
Monday, April 09, 2007
VIAJE SIN FIN
La única razón por la que vine es para contarles que lentamente voy deslizándome por un pozo sin saber donde finaliza.
Pareciera que manos invisibles me llevan hacia abajo, la caída es lenta, por momentos me deja suspendida.
Las paredes rugosas de colores grises con vetas marrones tienen escalones, en ellos hay fotos, en la primera no me reconozco pero sí a quienes entre sus brazos sostienen a un bebé recién nacido, son mis padres.
Quisiera quedarme en ése instante pero es imposible una fuerza extraña hace que siga descendiendo, veo retratada mi niñez, las risas de caramelo de mis amigos, hasta puedo escuchar el sonido de la música que acompañaba nuestros juegos.
Las manos de mi mamá acunándome para disipar el miedo, una voz me recuerda a mi primera maestra, mujer de tierna mirada que con paciencia nos enseñó las primeras letras.
El viaje sigue.
Mi primer vuelo en avión, intentar tocar las nubes con las manos, desde allí arriba, tan cerca del cielo ver los paisajes pequeños, todo parecido a un rompecabezas de colores azules y verdes.
Los juegos en la playa juntando caracoles, mientras la espuma de las olas dibujaba figuras en la arena.
Más abajo la adolescencia, las primeras experiencias de vida.
El primer amor o atracción, sentir una caricia que hace bailar el corazón fuera de su espacio. Otra foto, la mirada del amor verdadero, ésa que nos marca el sendero, junto a ella aparecerán diversas sensaciones, a veces nos sentiremos cerca del cielo, otras rozando el fuego del infierno.
En el descenso ya no hay fotografías.
Talladas con un cincel en las piedras aparecen palabras, esas que demuestran amor y las otras como la mentira que lentamente van llenando de llagas el corazón.
De pronto las manos que me sostienen me sueltan, aún sin tener alas vuelo sin rumbo, tengo miedo, está oscuro, el frío congela mis lágrimas, un manto helado cubre mi cuerpo, siento que floto, la oscuridad se adueña de ése espacio.
El pozo se expande, inmenso aparece el vacío, el silencio clava en mi cuerpo pequeñas dagas, cierro los ojos, en ese instante no siento nada.
Pareciera que manos invisibles me llevan hacia abajo, la caída es lenta, por momentos me deja suspendida.
Las paredes rugosas de colores grises con vetas marrones tienen escalones, en ellos hay fotos, en la primera no me reconozco pero sí a quienes entre sus brazos sostienen a un bebé recién nacido, son mis padres.
Quisiera quedarme en ése instante pero es imposible una fuerza extraña hace que siga descendiendo, veo retratada mi niñez, las risas de caramelo de mis amigos, hasta puedo escuchar el sonido de la música que acompañaba nuestros juegos.
Las manos de mi mamá acunándome para disipar el miedo, una voz me recuerda a mi primera maestra, mujer de tierna mirada que con paciencia nos enseñó las primeras letras.
El viaje sigue.
Mi primer vuelo en avión, intentar tocar las nubes con las manos, desde allí arriba, tan cerca del cielo ver los paisajes pequeños, todo parecido a un rompecabezas de colores azules y verdes.
Los juegos en la playa juntando caracoles, mientras la espuma de las olas dibujaba figuras en la arena.
Más abajo la adolescencia, las primeras experiencias de vida.
El primer amor o atracción, sentir una caricia que hace bailar el corazón fuera de su espacio. Otra foto, la mirada del amor verdadero, ésa que nos marca el sendero, junto a ella aparecerán diversas sensaciones, a veces nos sentiremos cerca del cielo, otras rozando el fuego del infierno.
En el descenso ya no hay fotografías.
Talladas con un cincel en las piedras aparecen palabras, esas que demuestran amor y las otras como la mentira que lentamente van llenando de llagas el corazón.
De pronto las manos que me sostienen me sueltan, aún sin tener alas vuelo sin rumbo, tengo miedo, está oscuro, el frío congela mis lágrimas, un manto helado cubre mi cuerpo, siento que floto, la oscuridad se adueña de ése espacio.
El pozo se expande, inmenso aparece el vacío, el silencio clava en mi cuerpo pequeñas dagas, cierro los ojos, en ese instante no siento nada.
LA NIÑA Y LOS DELFINES
Valeria es una hermosa niña,sus cabellos son dorados como las espigas del trigo, los ojos tienen el azul del cielo pero su mirada es triste.
Hace unos años Valeria hacía exhibiciones de natación en el club cercano a la casa que compartía con sus padres y hermanitos.
Esa tarde estaba ansiosa, de otros clubes vendrían a admirar su destreza.
Sobre el trampolín daba pequeños saltos, el público se agolpaba para verla volar como un pájaro que terminaría su carrera deslizándose en el agua.
Esa tarde de competencia había logrado ganar tres medallas doradas que orgullosa lucía sobre su pecho.
Le pidió a la madre permiso para ir al kiosco del club, estaba tan contenta que no vio que un automóvil salía del estacionamiento.
Largos días en el hospital la mantuvieron inmóvil, el diagnóstico de los médicos no daba muchas esperanzas, el golpe en la columna había sido fuerte, no necesitaba operación pero la rehabilitación sería larga, y la niña debería superar los miedos.
Valeria concurría a la escuela en una silla de ruedas que la limitaba en sus juegos, se había convertido en una niña triste, su mirada no irradiaba luz.
Un verano sus papás para animarla decidieron llevarla a conocer un acuario.
En la platea estaban esperando el espectáculo, la silla de ruedas fue acercada al estanque de aguas azules donde los delfines comenzaban a realizar sus piruetas.
Un de ellos de nombre Cacán, nadaba cerca de Valeria, erguía su cuerpo para realizar remolinos en el agua.
Era la primera vez en mucho tiempo que se escuchaba la sonora carajada de la niña.
La instructora que conocía del accidente de ella, de un baldecito sacó un pececito para premiar a Cancán y lo puso en manos de la pequeña.
A medida que transcurría el tiempo, la niña se acercaba más al delfín, de a poco iba alejando los temores, ahora le acariciaba la cabeza.
En ese instante la instructora decidió invitarla a dar un paseo sobre el lomo de Cancán, ella iría detrás para sostenerla.
Paseaban por el estanque, el agua formaba pequeñas olas, Valería reía abrazada al delfín.
En ese momento la instructora lentamente se desliza hacia el agua, la pequeña estaba tomada de la aleta del noble animal, sin darse cuenta comenzó a mover sus piernas, cuando Cancán la lleva al borde del estanque todos asombrados ven como Valeria caminando se acerca a sus padres.
El delfín había logrado el milagro.
Así como ellos ayudan a los niños que a veces tienen dificultades nosotros debemos cuidar a esta especie para que no se extinga, de esa forma Ustedes y ellos disfrutarán mutuamente.
Hace unos años Valeria hacía exhibiciones de natación en el club cercano a la casa que compartía con sus padres y hermanitos.
Esa tarde estaba ansiosa, de otros clubes vendrían a admirar su destreza.
Sobre el trampolín daba pequeños saltos, el público se agolpaba para verla volar como un pájaro que terminaría su carrera deslizándose en el agua.
Esa tarde de competencia había logrado ganar tres medallas doradas que orgullosa lucía sobre su pecho.
Le pidió a la madre permiso para ir al kiosco del club, estaba tan contenta que no vio que un automóvil salía del estacionamiento.
Largos días en el hospital la mantuvieron inmóvil, el diagnóstico de los médicos no daba muchas esperanzas, el golpe en la columna había sido fuerte, no necesitaba operación pero la rehabilitación sería larga, y la niña debería superar los miedos.
Valeria concurría a la escuela en una silla de ruedas que la limitaba en sus juegos, se había convertido en una niña triste, su mirada no irradiaba luz.
Un verano sus papás para animarla decidieron llevarla a conocer un acuario.
En la platea estaban esperando el espectáculo, la silla de ruedas fue acercada al estanque de aguas azules donde los delfines comenzaban a realizar sus piruetas.
Un de ellos de nombre Cacán, nadaba cerca de Valeria, erguía su cuerpo para realizar remolinos en el agua.
Era la primera vez en mucho tiempo que se escuchaba la sonora carajada de la niña.
La instructora que conocía del accidente de ella, de un baldecito sacó un pececito para premiar a Cancán y lo puso en manos de la pequeña.
A medida que transcurría el tiempo, la niña se acercaba más al delfín, de a poco iba alejando los temores, ahora le acariciaba la cabeza.
En ese instante la instructora decidió invitarla a dar un paseo sobre el lomo de Cancán, ella iría detrás para sostenerla.
Paseaban por el estanque, el agua formaba pequeñas olas, Valería reía abrazada al delfín.
En ese momento la instructora lentamente se desliza hacia el agua, la pequeña estaba tomada de la aleta del noble animal, sin darse cuenta comenzó a mover sus piernas, cuando Cancán la lleva al borde del estanque todos asombrados ven como Valeria caminando se acerca a sus padres.
El delfín había logrado el milagro.
Así como ellos ayudan a los niños que a veces tienen dificultades nosotros debemos cuidar a esta especie para que no se extinga, de esa forma Ustedes y ellos disfrutarán mutuamente.
Friday, April 06, 2007
COSA JUZGADA
La única razón por la que vine es para ser juzgada.
La sala del juzgado es pequeña para albergar tanta gente.
A la izquierda se sientan los fiscales y sus secretarios, a la derecha yo( la acusada) junto a un defensor de oficio.
En el frente las sillas con el terciopelo raído esperan a los jueces.
En la pared descascarada descansa un crucifijo, la fé que une a todos parece renovar el marfil donde un artista talló la figura, para terminarla en una cruz de madera.
Esta mañana me levanté casi al alba, el agua fría de las duchas corría por mi piel desnuda, Estela mi compañera en la prisión, me prestó un trajecito para asistir al juzgado.
Por fin dejo el guardapolvo gris que es mi uniforme en la cárcel, tiene el mismo color que hoy tiene mi alma.
El trajecito azul hace juego con mis ojos que parecen dos cuencos vacíos de lágrimas.
Una cinta anuda mis cabellos.
La celadora abre las puerta de la celda me cruza las manos en la espalda y caminamos hacia la salida, atrás quedan las baldosas rojas, otras rejas rítmicamente se abren y cierran a nuestro paso, en cada cubículo enrejado otras mujeres destejen sus sueños.
El camino hacia el juzgado me permite sentir el aroma de la libertad, aun cuando lo haga desde una ventanita pequeña, observo impúdicos en las veredas a los árboles desnudándose.A sus pies algunas flores aún conservan los colores, los pájaros buscan sus nidos.Llegamos.Dentro
del juzgado, un oficial femenino, me quita las esposas, mis muñecas tienen la marca roja de los precintos, ahora puedo moverlas dibujar en el aire una caricia.
Nos ponemos de pié, entran los jueces, esos que dictarán sentencia.
El fiscal con voz monótona lee el expediente, su voz suena lejana, pero en mi aviva cada recuerdo.
Es cierto ésa tarde volvía de mi trabajo, contenta, había logrado un ascenso, decidí caminar hasta mi casa, las hojas del otoño formaban una alfombra bajo mis pies, me gustaba el crujido cuando mis pisadas las quebraban.
Me detuve en un kiosco para comprar los chocolates que a él le gustaban, en la esquina una anciana vendía flores, elegí el ramo más bonito.
Esa noche con mi pareja podríamos proyectar el futuro, el ascenso nos permitiría vivir con más holgura, quizás realizar un viaje para estar más tiempo juntos.
La puerta de entrada del edificio permanecía abierta, el portero lustraba los bronces, decidí subir las escaleras, al llegar al segundo piso comencé a escuchar música, a medida que ascendía el sonido era más fuerte, grande fue mi sorpresa venía de nuestro departamento.
En el perchero del comedor dejé la cartera, necesitaba ir a la cocina por dos copas, este momento sería único e irrepetible.
Lo llamé varias veces, bajé el volumen de la música, parecía que no había nadie, al llegar a la suite se escuchaban los jadeos y risas de una mujer.
Abrí la puerta, no notaron mi presencia.
En nuestra cama estaba disfrutando con otra, debía compartir sus besos, los cuerpos entrelazados bailaban una danza frenética.
Lentamente salí, las lágrimas nublaban mis ojos, pero no la razón, sabía que en el escritorio él guardaba un arma.
Regresé sobre mis pasos esta vez abrí la puerta con violencia, antes que pudiera emitir palabra un disparo certero quedó alojado en su corazón, a ella la dejé ir.
Terminada la lectura, el juez me pide me ponga de pié, antes de escuchar el veredicto, hago uso del derecho de hablar por última vez.
Allí frente a los jueces me declaré culpable, lo maté por amor, no quiero mi libertad, no tiene sentido vivir si él.
La sala del juzgado es pequeña para albergar tanta gente.
A la izquierda se sientan los fiscales y sus secretarios, a la derecha yo( la acusada) junto a un defensor de oficio.
En el frente las sillas con el terciopelo raído esperan a los jueces.
En la pared descascarada descansa un crucifijo, la fé que une a todos parece renovar el marfil donde un artista talló la figura, para terminarla en una cruz de madera.
Esta mañana me levanté casi al alba, el agua fría de las duchas corría por mi piel desnuda, Estela mi compañera en la prisión, me prestó un trajecito para asistir al juzgado.
Por fin dejo el guardapolvo gris que es mi uniforme en la cárcel, tiene el mismo color que hoy tiene mi alma.
El trajecito azul hace juego con mis ojos que parecen dos cuencos vacíos de lágrimas.
Una cinta anuda mis cabellos.
La celadora abre las puerta de la celda me cruza las manos en la espalda y caminamos hacia la salida, atrás quedan las baldosas rojas, otras rejas rítmicamente se abren y cierran a nuestro paso, en cada cubículo enrejado otras mujeres destejen sus sueños.
El camino hacia el juzgado me permite sentir el aroma de la libertad, aun cuando lo haga desde una ventanita pequeña, observo impúdicos en las veredas a los árboles desnudándose.A sus pies algunas flores aún conservan los colores, los pájaros buscan sus nidos.Llegamos.Dentro
del juzgado, un oficial femenino, me quita las esposas, mis muñecas tienen la marca roja de los precintos, ahora puedo moverlas dibujar en el aire una caricia.
Nos ponemos de pié, entran los jueces, esos que dictarán sentencia.
El fiscal con voz monótona lee el expediente, su voz suena lejana, pero en mi aviva cada recuerdo.
Es cierto ésa tarde volvía de mi trabajo, contenta, había logrado un ascenso, decidí caminar hasta mi casa, las hojas del otoño formaban una alfombra bajo mis pies, me gustaba el crujido cuando mis pisadas las quebraban.
Me detuve en un kiosco para comprar los chocolates que a él le gustaban, en la esquina una anciana vendía flores, elegí el ramo más bonito.
Esa noche con mi pareja podríamos proyectar el futuro, el ascenso nos permitiría vivir con más holgura, quizás realizar un viaje para estar más tiempo juntos.
La puerta de entrada del edificio permanecía abierta, el portero lustraba los bronces, decidí subir las escaleras, al llegar al segundo piso comencé a escuchar música, a medida que ascendía el sonido era más fuerte, grande fue mi sorpresa venía de nuestro departamento.
En el perchero del comedor dejé la cartera, necesitaba ir a la cocina por dos copas, este momento sería único e irrepetible.
Lo llamé varias veces, bajé el volumen de la música, parecía que no había nadie, al llegar a la suite se escuchaban los jadeos y risas de una mujer.
Abrí la puerta, no notaron mi presencia.
En nuestra cama estaba disfrutando con otra, debía compartir sus besos, los cuerpos entrelazados bailaban una danza frenética.
Lentamente salí, las lágrimas nublaban mis ojos, pero no la razón, sabía que en el escritorio él guardaba un arma.
Regresé sobre mis pasos esta vez abrí la puerta con violencia, antes que pudiera emitir palabra un disparo certero quedó alojado en su corazón, a ella la dejé ir.
Terminada la lectura, el juez me pide me ponga de pié, antes de escuchar el veredicto, hago uso del derecho de hablar por última vez.
Allí frente a los jueces me declaré culpable, lo maté por amor, no quiero mi libertad, no tiene sentido vivir si él.
Tuesday, April 03, 2007
HOMENAJE
El viento golpea implacable al crucero, la lluvia enfurecida agita los barcos, en cubierta un hombre jóven se guarece el frío con una capa que no alcanza.
La lluvia que en otros tiempos fue la música de momentos compartidos, desata su furia.
El mira la nada, tiene hambre, las provisiones no alcanzan para paliar el ruido del estómago vacío.
Otros sonidos pueblan el universo, el mar no es capaz de apagar con sus aguas el fuego de las bombas.
Está solo en cubierta, piensa si volverá a ver la risa de sus hijos, el abrazo cálido de su compañera de años.
Busca en el bolsillo de su chaqueta un chocolate para mitigar, con la dulzura el tiempo.
No sabe si volverá a compartir las caricias de sus seres amados, el mar es inmenso,.
Una gaviota que acompañó la estela del crucero cae a las aguas envuelta en fuego.
¿Por qué?.
Imágenes difusas vuelven a su memoria, recuerda la sonrisa de su hijo al nacer o la mueca que generalmente hacen los niños, escucha su llanto como una letanía.
Todo está lejos, el abrazo cariñoso de su padre, las lágrimas contenidas de su madre y hermanas.
El chocolate tiene gusto amargo, preparado espera la voz del comandante, sus compañeros tienen en sus rostros dibujados el miedo, el mar los abraza, quiere llevarlos a sus entrañas.
La lluvia no cesa.
No eligió esta vida, añora su vida en el campo,su placidez , el verde de los cerros, las flores de los naranjos, el perfume de los azahares, la sonrisa de su enamorada, sus dulces besos.
Todo está lejos.La lluvia traspasa su precario piloto, tiene frío.Encuentra en una botella, en un papel mojado escribe algunas palabras, estoy bien, luchando por mi patria, te amo.El ruido de una bomba tiñe todo de rojo igual al fuego.
Lentamente la nave desaparece de la superficie, en la profundidad, quedarán vidas e historias.
Todo huele a muerte, el agua helada lo mece como si estuviera en los brazos de su madre, recuerda a Lin Yu Tang, de la nada vienes, a la nada vuelves.
A los que desplegaron cual pájaros sus alas al viento mi recuerdo, a los que mutilados sobreviven en la adversidad, mi agradecimiento.
La lluvia que en otros tiempos fue la música de momentos compartidos, desata su furia.
El mira la nada, tiene hambre, las provisiones no alcanzan para paliar el ruido del estómago vacío.
Otros sonidos pueblan el universo, el mar no es capaz de apagar con sus aguas el fuego de las bombas.
Está solo en cubierta, piensa si volverá a ver la risa de sus hijos, el abrazo cálido de su compañera de años.
Busca en el bolsillo de su chaqueta un chocolate para mitigar, con la dulzura el tiempo.
No sabe si volverá a compartir las caricias de sus seres amados, el mar es inmenso,.
Una gaviota que acompañó la estela del crucero cae a las aguas envuelta en fuego.
¿Por qué?.
Imágenes difusas vuelven a su memoria, recuerda la sonrisa de su hijo al nacer o la mueca que generalmente hacen los niños, escucha su llanto como una letanía.
Todo está lejos, el abrazo cariñoso de su padre, las lágrimas contenidas de su madre y hermanas.
El chocolate tiene gusto amargo, preparado espera la voz del comandante, sus compañeros tienen en sus rostros dibujados el miedo, el mar los abraza, quiere llevarlos a sus entrañas.
La lluvia no cesa.
No eligió esta vida, añora su vida en el campo,su placidez , el verde de los cerros, las flores de los naranjos, el perfume de los azahares, la sonrisa de su enamorada, sus dulces besos.
Todo está lejos.La lluvia traspasa su precario piloto, tiene frío.Encuentra en una botella, en un papel mojado escribe algunas palabras, estoy bien, luchando por mi patria, te amo.El ruido de una bomba tiñe todo de rojo igual al fuego.
Lentamente la nave desaparece de la superficie, en la profundidad, quedarán vidas e historias.
Todo huele a muerte, el agua helada lo mece como si estuviera en los brazos de su madre, recuerda a Lin Yu Tang, de la nada vienes, a la nada vuelves.
A los que desplegaron cual pájaros sus alas al viento mi recuerdo, a los que mutilados sobreviven en la adversidad, mi agradecimiento.
Sunday, April 01, 2007
EL RECITAL
La relación de Silvina con su novio estaba tocando fondo.
Los momentos felices habían quedado atrás prendidos como luciérnagas sin luz en el tiempo.
Tenía inseguridades, miedos, ya no disfrutaba de los encuentros.
Juan era diferente, tenía otra escala de valores, era un hombre feliz pese a las contigencias de los sentimientos que asaltaban sin motivo aparente a su enamorada.
El era un hombre apuesto, exitoso muchas veces no podía negarse a las insinuaciones de sus compañeras de trabajo, la verdadera dueña de su amor era Sil, como el cariñosamente la llamaba.
Se habían conocido en un crucero, ambos iban solos en búsqueda de olvidar amores pasados.
Una noche de fiesta , él la invitó a su mesa, luego de la cena le pidieron al camarero que les sirviera el champagne en las mesitas que estaban en la cubierta, la noche oscura solo estaba iluminada por las estrellas, el mar encrespado mecía la embarcación, juntos buscaron un lugar más tranquilo para seguir proyectando el futuro, el camarote de ella era acogedor, podía sentir el perfume ,ese que lo embriagaba.
El amanecer los encontró en la cama, apenas cubiertos por sábanas.
Ella se quedó dormida en sus brazos.
El tiempo concluía cada uno debía volver a sus trabajos, en ese instante comenzaron las diferencias, pequeñas discusiones intentaban quebrantar ese amor fogoso.
Silvina estaba confundida, no encontraba nada que satisficiera sus gustos.Una pared delgada se interpuso entre ellos.
Esa noche Juan decidió invitarla a un recital, junto a un ramo de rosas rojas llegó la tarjeta en ella se leía “Sos mi vida, te amo, te espero esta noche”.
El tiempo no ayudaba, días enteros de lluvia aumentaban la tristeza de ella, en un instante pensó en rechazar la invitación, tenía los ojos enrojecidos por el llanto, no podía dejar de pensar en él, tenía que enfrentar sus sentimientos para conocer la verdad que se le negaba.
Eligió el mismo vestido que usó la noche mágica del crucero, el color negro realzaba sus formas, el cabello rebelde no admitía ningún peinado, decidió anudarlo a su nunca con una cinta de raso.
El la esperaba en la puerta del teatro con su sonrisa de triunfador, se ubicaron en una platea cercana al escenario.
Varias canciones los fueron acercando, en ese momento la cantante comenzó con los acordes de “Piensa en mi”, esa canción era un himno para ellos.
Antes que terminara el espectáculo partieron, ésta vez fue el departamento de él.
Estaba adornado con las flores que a ella tanto le gustaban, sobre una mesita dos copas, en el balde con hielo la botella de champagne esperaba el momento.
Afuera la lluvia golpeaba los cristales, parecía querer entrar a bendecir esa tierna historia de amor que continuaría para siempre
Los momentos felices habían quedado atrás prendidos como luciérnagas sin luz en el tiempo.
Tenía inseguridades, miedos, ya no disfrutaba de los encuentros.
Juan era diferente, tenía otra escala de valores, era un hombre feliz pese a las contigencias de los sentimientos que asaltaban sin motivo aparente a su enamorada.
El era un hombre apuesto, exitoso muchas veces no podía negarse a las insinuaciones de sus compañeras de trabajo, la verdadera dueña de su amor era Sil, como el cariñosamente la llamaba.
Se habían conocido en un crucero, ambos iban solos en búsqueda de olvidar amores pasados.
Una noche de fiesta , él la invitó a su mesa, luego de la cena le pidieron al camarero que les sirviera el champagne en las mesitas que estaban en la cubierta, la noche oscura solo estaba iluminada por las estrellas, el mar encrespado mecía la embarcación, juntos buscaron un lugar más tranquilo para seguir proyectando el futuro, el camarote de ella era acogedor, podía sentir el perfume ,ese que lo embriagaba.
El amanecer los encontró en la cama, apenas cubiertos por sábanas.
Ella se quedó dormida en sus brazos.
El tiempo concluía cada uno debía volver a sus trabajos, en ese instante comenzaron las diferencias, pequeñas discusiones intentaban quebrantar ese amor fogoso.
Silvina estaba confundida, no encontraba nada que satisficiera sus gustos.Una pared delgada se interpuso entre ellos.
Esa noche Juan decidió invitarla a un recital, junto a un ramo de rosas rojas llegó la tarjeta en ella se leía “Sos mi vida, te amo, te espero esta noche”.
El tiempo no ayudaba, días enteros de lluvia aumentaban la tristeza de ella, en un instante pensó en rechazar la invitación, tenía los ojos enrojecidos por el llanto, no podía dejar de pensar en él, tenía que enfrentar sus sentimientos para conocer la verdad que se le negaba.
Eligió el mismo vestido que usó la noche mágica del crucero, el color negro realzaba sus formas, el cabello rebelde no admitía ningún peinado, decidió anudarlo a su nunca con una cinta de raso.
El la esperaba en la puerta del teatro con su sonrisa de triunfador, se ubicaron en una platea cercana al escenario.
Varias canciones los fueron acercando, en ese momento la cantante comenzó con los acordes de “Piensa en mi”, esa canción era un himno para ellos.
Antes que terminara el espectáculo partieron, ésta vez fue el departamento de él.
Estaba adornado con las flores que a ella tanto le gustaban, sobre una mesita dos copas, en el balde con hielo la botella de champagne esperaba el momento.
Afuera la lluvia golpeaba los cristales, parecía querer entrar a bendecir esa tierna historia de amor que continuaría para siempre
Saturday, March 31, 2007
BAJO EL ARBOL DE CEREZAS
Todos los días la adolescente caminaba por la ladera de la montaña, el verde de éstas a medida que se elevaban se transformaban en piedras de puntas afiladas de mil colores que intentaban acariciar el cielo.
A ella le gustaba escalarlo, tarea que le insumía buena parte del día.
Temprano preparaba su mochila, cargaba una brújula, agua y los alimentos que amorosamente le preparaba su madre.
Ese día algunas nubes cubrían con sus grises el firmamento, no sería impedimento para que ella realizara su paseo.
Estaba ansiosa había descubierto en su ascenso una cabaña, llamaba su atención las maderas lustradas del frente, el techo de tejas negras en su sencillez la hacía majestuosa, el césped de los jardines parecía una alfombra, en los canteros las flores eran un estallido de aroma y colores.
Sobre un costado, magnífico se erigía un cerezo, los anillos de su tronco parecían sacados de un cuento, su copa frondosa estaba salpicada de pequeñas flores blancas.
Pensó que la casa estaba deshabitada, traspuso una verja de madera y enredaderas para admirar las flores del cerezo.
Las nubes ya no eran pompones de algodón que tapizaban el cielo, en armonía se habían unido tornándolo plomizo, los rayos de sol desaparecieron, asustada buscó refugio debajo del añoso árbol.
Una fina llovizna cubría con sus gotas las hojas de todas las plantas, el viento con su sílbido llamaba a la lluvia, en ese instante, de la vivienda salió su morador, sorprendida intentó abandonar la cabaña, sin embargo la mirada de ese hombre le inspiró confianza.
El cortó una rama cubierta de flores blancas para obsequiarle a su visita.
Se sentaron debajo del árbol, a medida que conversaban parecían conocerse de toda la vida.
No pudo medir el tiempo,era todo tan agradable que las horas habían detenido su marcha para observarlos.
Al atardecer cada uno conocía la vida del otro, compartían asombro y sonrisas.
La lluvia formaba una tenue cortina alrededor de ellos, de pronto el rodeó sus hombros, ella sintió que su corazón daba un brinco, el instinto unió sus bocas, más tarde enlazaría sus cuerpos.
La cabaña ya no estaría sola, allí moraría el amor infinito.
Pasó el tiempo, la vida fué generosa con esos dos seres, juntos cuidaban sus frutos.
Hoy apoyado en un bastón, observa el mágico árbol, como aquella vez la llovizna se adueñó del paisaje.
Las lágrimas nublan sus ojos, el destino lo dejó solo, bajo el cerezo plagado de flores descansa para siempre el cuerpo de su amada.
A ella le gustaba escalarlo, tarea que le insumía buena parte del día.
Temprano preparaba su mochila, cargaba una brújula, agua y los alimentos que amorosamente le preparaba su madre.
Ese día algunas nubes cubrían con sus grises el firmamento, no sería impedimento para que ella realizara su paseo.
Estaba ansiosa había descubierto en su ascenso una cabaña, llamaba su atención las maderas lustradas del frente, el techo de tejas negras en su sencillez la hacía majestuosa, el césped de los jardines parecía una alfombra, en los canteros las flores eran un estallido de aroma y colores.
Sobre un costado, magnífico se erigía un cerezo, los anillos de su tronco parecían sacados de un cuento, su copa frondosa estaba salpicada de pequeñas flores blancas.
Pensó que la casa estaba deshabitada, traspuso una verja de madera y enredaderas para admirar las flores del cerezo.
Las nubes ya no eran pompones de algodón que tapizaban el cielo, en armonía se habían unido tornándolo plomizo, los rayos de sol desaparecieron, asustada buscó refugio debajo del añoso árbol.
Una fina llovizna cubría con sus gotas las hojas de todas las plantas, el viento con su sílbido llamaba a la lluvia, en ese instante, de la vivienda salió su morador, sorprendida intentó abandonar la cabaña, sin embargo la mirada de ese hombre le inspiró confianza.
El cortó una rama cubierta de flores blancas para obsequiarle a su visita.
Se sentaron debajo del árbol, a medida que conversaban parecían conocerse de toda la vida.
No pudo medir el tiempo,era todo tan agradable que las horas habían detenido su marcha para observarlos.
Al atardecer cada uno conocía la vida del otro, compartían asombro y sonrisas.
La lluvia formaba una tenue cortina alrededor de ellos, de pronto el rodeó sus hombros, ella sintió que su corazón daba un brinco, el instinto unió sus bocas, más tarde enlazaría sus cuerpos.
La cabaña ya no estaría sola, allí moraría el amor infinito.
Pasó el tiempo, la vida fué generosa con esos dos seres, juntos cuidaban sus frutos.
Hoy apoyado en un bastón, observa el mágico árbol, como aquella vez la llovizna se adueñó del paisaje.
Las lágrimas nublan sus ojos, el destino lo dejó solo, bajo el cerezo plagado de flores descansa para siempre el cuerpo de su amada.
Friday, March 30, 2007
LA TORMENTA
En el departamento de arqueología le comunican a Marcia que su trabajo sobre los restos fósiles encontrados en la playa, ha recibido una mención honorífica, como premio recibirá un viaje al destino que ella desee, en cualquier lugar del planeta.
En una pequeña ceremonia a la que asisten sus seres queridos, todos se sorprenden, ella decide donar el viaje, solo acepta la licencia.
Camino a su casa va tejiendo sus sueños, lentamente se quita el vestido adquirido a un diseñador famoso, todos la elogiaron, parecía que los bordados de la tela estaban incrustados en su cuerpo, agregando belleza a la belleza.
Mientras acomoda la ropa y guarda las finas sandalias, abre los grifos de la bañera, desnuda se sumerge en el agua tibia, la espuma juega con su figura, ella agita el agua.
Elige una bata verde,ésa que hace juego con sus ojos, con las manos acomoda los rizos que suavemente como una cascada caen sobre su espalda.
Se acerca a la ventana, las nubes con diferentes tonalidades de grises adornan su cielo, en pocos minutos se desata la tormenta, el choque de ellas con su magia traerá la bendición del agua para sus plantas, las gotas de lluvia acarician las flores.
Nada la detiene, en las primeras horas de la mañana partirá para concretar el amor de sus sueños.
Malas noticias, el aeropuerto es un nido de gente, cada uno de los que transistan la estación aérea manifiesta su descontento.
Los vuelos están demorados, un controlador avisa por los parlantes que hay vuelos cancelados,una vez más el radar que guía a los pájaros de acero tiene un desperfecto.
Marcia sigue en su mundo de magía y fantasía, una sonrisa se dibuja en su rostro de porcelana cuando observa las pantallas,su viaje saldrá en tiempo y forma pese a la inclemencias del tiempo.
Pocas horas la separan del dueño de sus pensamientos, ubicada en la butaca mira el sol que da vida, sobre las nubes el cielo celeste se muestra en su inmensidad.
Sabe que cuando llegue a destino y pruebe por primera vez el sabor de la boca de Juan allí, comenzará la historia que siempre quiso vivir, la del reencuentro.
El sol ilumina la pista de aterrizaje, el viento silbando disipa las nubes.
Allá no hay tormentas.
El corre a su encuentro, se abrazan, se desean, llegó el momento, la lluvia quedó atrás,el otoño tiñe todo, los colores dorados prevalecen.
Los corazones unidos para siempre bailan una danza que solo los enamorados conocen.
La primera estrella les regala un guiño, los últimos pájaros vuelven a sus nidos para abrigar a sus crías.
Cae el crepúsculo,timidamente la luna regala sus primeros destellos, la brisa regala una melodía armoniosa.
Es hora de amarse sin espacio ni tiempo.
Atrás en el recuerdo, quedó la tormenta.
En una pequeña ceremonia a la que asisten sus seres queridos, todos se sorprenden, ella decide donar el viaje, solo acepta la licencia.
Camino a su casa va tejiendo sus sueños, lentamente se quita el vestido adquirido a un diseñador famoso, todos la elogiaron, parecía que los bordados de la tela estaban incrustados en su cuerpo, agregando belleza a la belleza.
Mientras acomoda la ropa y guarda las finas sandalias, abre los grifos de la bañera, desnuda se sumerge en el agua tibia, la espuma juega con su figura, ella agita el agua.
Elige una bata verde,ésa que hace juego con sus ojos, con las manos acomoda los rizos que suavemente como una cascada caen sobre su espalda.
Se acerca a la ventana, las nubes con diferentes tonalidades de grises adornan su cielo, en pocos minutos se desata la tormenta, el choque de ellas con su magia traerá la bendición del agua para sus plantas, las gotas de lluvia acarician las flores.
Nada la detiene, en las primeras horas de la mañana partirá para concretar el amor de sus sueños.
Malas noticias, el aeropuerto es un nido de gente, cada uno de los que transistan la estación aérea manifiesta su descontento.
Los vuelos están demorados, un controlador avisa por los parlantes que hay vuelos cancelados,una vez más el radar que guía a los pájaros de acero tiene un desperfecto.
Marcia sigue en su mundo de magía y fantasía, una sonrisa se dibuja en su rostro de porcelana cuando observa las pantallas,su viaje saldrá en tiempo y forma pese a la inclemencias del tiempo.
Pocas horas la separan del dueño de sus pensamientos, ubicada en la butaca mira el sol que da vida, sobre las nubes el cielo celeste se muestra en su inmensidad.
Sabe que cuando llegue a destino y pruebe por primera vez el sabor de la boca de Juan allí, comenzará la historia que siempre quiso vivir, la del reencuentro.
El sol ilumina la pista de aterrizaje, el viento silbando disipa las nubes.
Allá no hay tormentas.
El corre a su encuentro, se abrazan, se desean, llegó el momento, la lluvia quedó atrás,el otoño tiñe todo, los colores dorados prevalecen.
Los corazones unidos para siempre bailan una danza que solo los enamorados conocen.
La primera estrella les regala un guiño, los últimos pájaros vuelven a sus nidos para abrigar a sus crías.
Cae el crepúsculo,timidamente la luna regala sus primeros destellos, la brisa regala una melodía armoniosa.
Es hora de amarse sin espacio ni tiempo.
Atrás en el recuerdo, quedó la tormenta.
Thursday, March 29, 2007
CARTA INCONCLUSA
Las gotas de lluvia se deslizan por el vidrio, parecen lágrimas que terminarán su carrera estallando en el suelo.
Presurosa entra a su departamento, el gris del cielo acompaña sus sentimientos, un relámpago tiñe de violeta el firmamento, el grito de un trueno la estremece.
Deja su impermeable en un perchero.
Enciende el fuego, un movimiento brusco desparrama los CDs, cada nota musical es un recuerdo.
Los acordes de un tango se escuchan lejanos, en la portada de papel una pareja se abraza, piernas que se entrecruzan, un sombrero esconde un beso.
Busca un block de hojas que guarda en el cajón de su escritorio, esta vez no le enviará un e-mail, quiere que él, a través de su letra conozca un poco más de su alma.
Cada oración reflejará sus sentimientos.
Una vez más le dirá cuanto lo ama, tratará de acortar distancias, el camino lo completarán las palabras, ésas que dieron vida a sus sueños, hoy desvanecidos.
¿Cómo decirle que quiso entrar en su hogar como una paloma para formar un nido?
Intenta redactar una carta, sabe que es difícil expresar las emociones por medio de la escritura.
El es un hombre incrédulo,frío, calculador, escurridizo, de pocas palabras, pese a ésto ella intentó prenderse de su corazón y abrigarlo con sus caricias,extender con fuerza sus manos hasta confundirse en un abrazo.
Edificó muros de amor sin cimientos, sin saber que estos caerían cual sus proyectos.
Pintó los colores del universo ignorando que él miraba otros cielos.
Confundía su canto con el arrullo de los pájaros, él se negaba a escuchar cada uno de sus ruegos.
Era imposible amalgamar mundos tan diferentes, el amor es de a dos, no alcanza la entrega de uno solo.
Ansiaba mirar el amanecer desde algún paisaje lejano, no pudo ser, otras bocas se adueñaron de sus besos, otras siluetas se perfilaron en la oscuridad llamando al deseo, otros fantasmas se hicieron dueños de esa casa que imaginaron en sueños.
El frío de la soledad muestra la desnudez del alma.
En la chimenea crepitan los leños lanzando lenguas de fuego.
Ella dibuja un nombre, el llanto como la lluvia lentamente borra los vestigios de las letras.
Está sola, la carta que no fue se desintegra en el fuego, las gotas de lluvia repiquetean en su ventana, cada lágrima pone rejas a su alma.
Puede encerrar sus sensaciones, jamás el olvido borrará este amor eterno.
Presurosa entra a su departamento, el gris del cielo acompaña sus sentimientos, un relámpago tiñe de violeta el firmamento, el grito de un trueno la estremece.
Deja su impermeable en un perchero.
Enciende el fuego, un movimiento brusco desparrama los CDs, cada nota musical es un recuerdo.
Los acordes de un tango se escuchan lejanos, en la portada de papel una pareja se abraza, piernas que se entrecruzan, un sombrero esconde un beso.
Busca un block de hojas que guarda en el cajón de su escritorio, esta vez no le enviará un e-mail, quiere que él, a través de su letra conozca un poco más de su alma.
Cada oración reflejará sus sentimientos.
Una vez más le dirá cuanto lo ama, tratará de acortar distancias, el camino lo completarán las palabras, ésas que dieron vida a sus sueños, hoy desvanecidos.
¿Cómo decirle que quiso entrar en su hogar como una paloma para formar un nido?
Intenta redactar una carta, sabe que es difícil expresar las emociones por medio de la escritura.
El es un hombre incrédulo,frío, calculador, escurridizo, de pocas palabras, pese a ésto ella intentó prenderse de su corazón y abrigarlo con sus caricias,extender con fuerza sus manos hasta confundirse en un abrazo.
Edificó muros de amor sin cimientos, sin saber que estos caerían cual sus proyectos.
Pintó los colores del universo ignorando que él miraba otros cielos.
Confundía su canto con el arrullo de los pájaros, él se negaba a escuchar cada uno de sus ruegos.
Era imposible amalgamar mundos tan diferentes, el amor es de a dos, no alcanza la entrega de uno solo.
Ansiaba mirar el amanecer desde algún paisaje lejano, no pudo ser, otras bocas se adueñaron de sus besos, otras siluetas se perfilaron en la oscuridad llamando al deseo, otros fantasmas se hicieron dueños de esa casa que imaginaron en sueños.
El frío de la soledad muestra la desnudez del alma.
En la chimenea crepitan los leños lanzando lenguas de fuego.
Ella dibuja un nombre, el llanto como la lluvia lentamente borra los vestigios de las letras.
Está sola, la carta que no fue se desintegra en el fuego, las gotas de lluvia repiquetean en su ventana, cada lágrima pone rejas a su alma.
Puede encerrar sus sensaciones, jamás el olvido borrará este amor eterno.
PASEO ACCIDENTADO
Luego de un placentero viaje en avión llegamos a la selva africana.
Nuestro hotel estaba frente a ella, cada cabaña estaba protegida por telas metálicas para impedir la entrada de insectos que en esa zona abundan.
La habitación de la cabaña era espaciosa, una cama con dosel parecía la de una princesa. Desarmamos nuestros bolsos y nos dispusimos a almorzar, por la tarde tendríamos nuestra primera excursión.
Elegí para la ocasión un pantalón color caqui y una remera al tono, Sergio optó por una camisa floreada y bermudas, zapatillas cómodas para caminar y directo a la aventura.
No es posible explicar la altura de los árboles con sus copas acarician el cielo, no pude contar la variedad de verdes de los mismos, de los más bajos colgaban flores exóticas sus infinidad de colores parecían las pinceladas de un pintor que había jugado entre sus hojas provocando un estallido de colores.
Luego de una hora de caminata sobre un colchón de hojas cobrizas y mientras descansábamos para hidratarnos, sentimos cánticos en un idioma extraño, no por ello la melodía perdía su belleza.
El guía nos pidió que tuviéramos cuidado ya que a diez minutos de allí se encontraba una antigua tribu de caníbales, en un blanco de la espesura de la selva se levantaban sus pequeñas casas de adobe, los techos de paja me instaron a sacar una foto a esos hombre pequeños ataviados con una toga blanca, la luz del flash los alertó y vinieron en nuestra búsqueda todos pudieron esconderse, ellos me tomaron prisionera, mis compañeros de aventura no estaban visibles por imprudente me había perdido.
En el centro de esa especie de plazoleta una olla de gran tamaño estaba dispuesta para sacrificarme cuando en el cielo teñido de violeta apareciera la primera estrella. Sergio no podía comprender lo que sucedía de su mochila sacó un rosario, comenzó a rezar con fé, cuando la luna iluminaba un rayo de plata llamó a los silbidos del viento, de mi espalda crecieron alas, con ellas pude volar hacía donde Sergio me esperaba con sus ojos inundados de lágrimas, un cálido abrazo y la inmensidad de su amor hizo desaparecer las alas, corrimos hasta perder el aliento, me había salvado de morir en manos de la tribu caníbal.
Decidimos suspender el viaje, un pájaro de acero nos regresó a casa.
Hoy tomados de la mano celebramos estar juntos como siempre en nuestra amada playa.
Nuestro hotel estaba frente a ella, cada cabaña estaba protegida por telas metálicas para impedir la entrada de insectos que en esa zona abundan.
La habitación de la cabaña era espaciosa, una cama con dosel parecía la de una princesa. Desarmamos nuestros bolsos y nos dispusimos a almorzar, por la tarde tendríamos nuestra primera excursión.
Elegí para la ocasión un pantalón color caqui y una remera al tono, Sergio optó por una camisa floreada y bermudas, zapatillas cómodas para caminar y directo a la aventura.
No es posible explicar la altura de los árboles con sus copas acarician el cielo, no pude contar la variedad de verdes de los mismos, de los más bajos colgaban flores exóticas sus infinidad de colores parecían las pinceladas de un pintor que había jugado entre sus hojas provocando un estallido de colores.
Luego de una hora de caminata sobre un colchón de hojas cobrizas y mientras descansábamos para hidratarnos, sentimos cánticos en un idioma extraño, no por ello la melodía perdía su belleza.
El guía nos pidió que tuviéramos cuidado ya que a diez minutos de allí se encontraba una antigua tribu de caníbales, en un blanco de la espesura de la selva se levantaban sus pequeñas casas de adobe, los techos de paja me instaron a sacar una foto a esos hombre pequeños ataviados con una toga blanca, la luz del flash los alertó y vinieron en nuestra búsqueda todos pudieron esconderse, ellos me tomaron prisionera, mis compañeros de aventura no estaban visibles por imprudente me había perdido.
En el centro de esa especie de plazoleta una olla de gran tamaño estaba dispuesta para sacrificarme cuando en el cielo teñido de violeta apareciera la primera estrella. Sergio no podía comprender lo que sucedía de su mochila sacó un rosario, comenzó a rezar con fé, cuando la luna iluminaba un rayo de plata llamó a los silbidos del viento, de mi espalda crecieron alas, con ellas pude volar hacía donde Sergio me esperaba con sus ojos inundados de lágrimas, un cálido abrazo y la inmensidad de su amor hizo desaparecer las alas, corrimos hasta perder el aliento, me había salvado de morir en manos de la tribu caníbal.
Decidimos suspender el viaje, un pájaro de acero nos regresó a casa.
Hoy tomados de la mano celebramos estar juntos como siempre en nuestra amada playa.
Friday, March 23, 2007
ESPIONAJE Y MUERTE
Candela residía en un lejano pueblo del Norte Argentino, allí trabajaba en una empresa que se dedicaba a la exportación de cítricos.
A fuerza de constancia y estudios, ahora era la encargada de producción, con el ascenso pudo comprar una pequeña casa , cálida, con vista a los cerros, a pocas cuadras de su casa corría un río de aguas cristalinas, era su oasis cuando no trabajaba, allí se reunía con sus amigos para disfrutar de su descanso.
Pocas cosas le gustaban más que ése lugar, era tranquilo, podía bañarse en sus aguas cuando el calor arreciaba.
Por las mañanas recorría las plantaciones, sentía felicidad cuando aspiraba el aroma de los cítricos o de los azahares en épocas otoñales.
Controlaba que las frutas fueran cortadas con cuidado y depositadas en los canastos de mimbre, una vez elegidas serían embaladas en cajones para exportar a Estados Unidos.
Llegó a su oficina con aires renovados por la naturaleza, como siempre abrió su correo y encontró un mail de su madre, su papá había enfermado, le pedía que viajara rapidamente, la situación era grave.
Sin dudarlo esa misma noche tomó un avión para dirigirse a Virginia.
Del aeropuerto fué al hospital, le llamó la atención que la puerta de la habitación estuviera custodiada, si bien su papá era agente de la Central de Investigaciones.
¿Qué mal podía hacer un hombre que estaba en sus últimos días?.
Le llamó la atención la palidez de su rostro, la dificultad para respirar.
Presurosa habló con los médicos, le informaron que su papá tenía un virus aún no detectado por ende no había tratamiento y su muerte sería inminente.
Audaz partió al edificio de la CIA en Virginia, quería saber todo, el motivo de una enfermedad repentina en un hombre sano.
El edificio se levantaba majestuoso en medio de jardines rodeados de flores, sin quererlo estaba entrando al corazón del infierno.
Fué recibida por un oficial de alto rango, atento le explicó que su padre había participado de misiones secretas, repentinamente enfermó.
Le aseguró que estaba siendo atendido en el mejor hospital, pero su mal no tenía razones entendibles.
En el camino de regreso al nosocomio suena el celular, con voz llorosa su madre le avisa que su papá había muerto.
El corazón de Candela dio un brinco al dolor sumó sospechas, rechazó un funeral de honor, realizó los trámites para regresar el cuerpo de su padre a la patria que lo vió nacer.
Esta tarea le llevó varios días, mientras tanto en la casa se preparaban para dejar suelo americano, no podía dejar a su madre y hermanos a merced de los enajenados.
En un bolso de mano puso varios sobres cerrados que abriría en el viaje.
Todo estaba listo, el pájaro plateado elevaba sus alas al cielo.
En su bodega iban los restos de su amado progenitor.
Mientras esperaba llegar a destino abrió las cartas, allí se enteró que su papá, había intervenido en muchas misiones secretas, algunas plagadas de irregularidades, tales como el bombardeo a la Embajada China, también la búsqueda de armas que nunca existieron.
En ese instante comprendió que el virus era veneno.¡Cuánto sufrimiento!
Hoy su padre descansa debajo de una planta de naranjos, perfumado por las flores que aparecen antes de dar sus frutos.
Está tranquila, sabe que perdió un importador, nada le importa, solo quiere venerar la vida de un hombre íntegro, quien siempre antepuso sus ideales a la mentira burda sin saber que ese sería el fin de su vida.
A fuerza de constancia y estudios, ahora era la encargada de producción, con el ascenso pudo comprar una pequeña casa , cálida, con vista a los cerros, a pocas cuadras de su casa corría un río de aguas cristalinas, era su oasis cuando no trabajaba, allí se reunía con sus amigos para disfrutar de su descanso.
Pocas cosas le gustaban más que ése lugar, era tranquilo, podía bañarse en sus aguas cuando el calor arreciaba.
Por las mañanas recorría las plantaciones, sentía felicidad cuando aspiraba el aroma de los cítricos o de los azahares en épocas otoñales.
Controlaba que las frutas fueran cortadas con cuidado y depositadas en los canastos de mimbre, una vez elegidas serían embaladas en cajones para exportar a Estados Unidos.
Llegó a su oficina con aires renovados por la naturaleza, como siempre abrió su correo y encontró un mail de su madre, su papá había enfermado, le pedía que viajara rapidamente, la situación era grave.
Sin dudarlo esa misma noche tomó un avión para dirigirse a Virginia.
Del aeropuerto fué al hospital, le llamó la atención que la puerta de la habitación estuviera custodiada, si bien su papá era agente de la Central de Investigaciones.
¿Qué mal podía hacer un hombre que estaba en sus últimos días?.
Le llamó la atención la palidez de su rostro, la dificultad para respirar.
Presurosa habló con los médicos, le informaron que su papá tenía un virus aún no detectado por ende no había tratamiento y su muerte sería inminente.
Audaz partió al edificio de la CIA en Virginia, quería saber todo, el motivo de una enfermedad repentina en un hombre sano.
El edificio se levantaba majestuoso en medio de jardines rodeados de flores, sin quererlo estaba entrando al corazón del infierno.
Fué recibida por un oficial de alto rango, atento le explicó que su padre había participado de misiones secretas, repentinamente enfermó.
Le aseguró que estaba siendo atendido en el mejor hospital, pero su mal no tenía razones entendibles.
En el camino de regreso al nosocomio suena el celular, con voz llorosa su madre le avisa que su papá había muerto.
El corazón de Candela dio un brinco al dolor sumó sospechas, rechazó un funeral de honor, realizó los trámites para regresar el cuerpo de su padre a la patria que lo vió nacer.
Esta tarea le llevó varios días, mientras tanto en la casa se preparaban para dejar suelo americano, no podía dejar a su madre y hermanos a merced de los enajenados.
En un bolso de mano puso varios sobres cerrados que abriría en el viaje.
Todo estaba listo, el pájaro plateado elevaba sus alas al cielo.
En su bodega iban los restos de su amado progenitor.
Mientras esperaba llegar a destino abrió las cartas, allí se enteró que su papá, había intervenido en muchas misiones secretas, algunas plagadas de irregularidades, tales como el bombardeo a la Embajada China, también la búsqueda de armas que nunca existieron.
En ese instante comprendió que el virus era veneno.¡Cuánto sufrimiento!
Hoy su padre descansa debajo de una planta de naranjos, perfumado por las flores que aparecen antes de dar sus frutos.
Está tranquila, sabe que perdió un importador, nada le importa, solo quiere venerar la vida de un hombre íntegro, quien siempre antepuso sus ideales a la mentira burda sin saber que ese sería el fin de su vida.
Thursday, March 22, 2007
LAS MÁSCARAS DEL TEATRO
Ellas tienen la mueca de la alegría y la tristeza.
La primera recuerda todo lo que acontece en el teatro, la risa se muestra por todos lados, ésta noche habrá función de gala.
El personal de limpieza lustra los bronces, los cristales de las puertas están brillantes, el vendedor mira la fila que se ha formado en la vereda, cree que sobrarán entradas, su vista es limitada, no alcanza a ver la muchedumbre deseosa de ver el espectáculo.
En los túneles del lugar las vestidoras están preparadas, miran los últimos detalles, las costureras ajustan una perla traviesa que intentö escaparse.
En un rato se agotan los boletos, agregarán otra función, la jóven cantante es nativa de éste país pero hace años que triunfa en el exterior.
Llega la noche.
En la entrada las mujeres esperan ataviadas con vestidos largos, parecen sirenas con bordados de mil colores, brillan sus joyas, algunas completan su atuendo con finos abanicos, los hombres de rigurosa etiqueta.
Lentamente van ocupando palcos y butacas.
La orquesta sinfónica regala sus acordes, el pianista desplaza sus manos cual mariposas por el teclado,las cuerdas de los violines parecen tímidos llantos, los demás instrumentos acompañan en armonía.
Las luces lentamente bajan su intensidad igual a las estrellas cuando se apagan en el universo, para dar paso al cielo rosado del amanecer.
Un haz de luz ilumina el centro del escenario, ella camina hacia el círculo iluminado, agradece las flores que van formando un camino de pétalos.
Enfundada en su vestido blanco parece un ángel, los cabellos negros y rizados son el marco perfecto para su cara tallada cual porcelana, casi no tiene maquillaje, el brillo de sus ojos embriaga.
Comienza a cantar, su garganta privilegiada se asemeja al gorjeo de los pájaros, recibe aplausos, una y otra vez obsequia sus trinos.
De pronto el pesado telón de terciopelo se cierra, la música sigue sonando suavemente, del techo vitrado del teatro lentamente va asomando la máscara de la tristeza, los pétalos de las flores se elevan.
Un manto de silencio cubre todos los espacios, la muerte temprana sorprendió a la soprano en pleno canto.
Esta historia de vida y muerte , como tantas otras jamás había sido contada.
La primera recuerda todo lo que acontece en el teatro, la risa se muestra por todos lados, ésta noche habrá función de gala.
El personal de limpieza lustra los bronces, los cristales de las puertas están brillantes, el vendedor mira la fila que se ha formado en la vereda, cree que sobrarán entradas, su vista es limitada, no alcanza a ver la muchedumbre deseosa de ver el espectáculo.
En los túneles del lugar las vestidoras están preparadas, miran los últimos detalles, las costureras ajustan una perla traviesa que intentö escaparse.
En un rato se agotan los boletos, agregarán otra función, la jóven cantante es nativa de éste país pero hace años que triunfa en el exterior.
Llega la noche.
En la entrada las mujeres esperan ataviadas con vestidos largos, parecen sirenas con bordados de mil colores, brillan sus joyas, algunas completan su atuendo con finos abanicos, los hombres de rigurosa etiqueta.
Lentamente van ocupando palcos y butacas.
La orquesta sinfónica regala sus acordes, el pianista desplaza sus manos cual mariposas por el teclado,las cuerdas de los violines parecen tímidos llantos, los demás instrumentos acompañan en armonía.
Las luces lentamente bajan su intensidad igual a las estrellas cuando se apagan en el universo, para dar paso al cielo rosado del amanecer.
Un haz de luz ilumina el centro del escenario, ella camina hacia el círculo iluminado, agradece las flores que van formando un camino de pétalos.
Enfundada en su vestido blanco parece un ángel, los cabellos negros y rizados son el marco perfecto para su cara tallada cual porcelana, casi no tiene maquillaje, el brillo de sus ojos embriaga.
Comienza a cantar, su garganta privilegiada se asemeja al gorjeo de los pájaros, recibe aplausos, una y otra vez obsequia sus trinos.
De pronto el pesado telón de terciopelo se cierra, la música sigue sonando suavemente, del techo vitrado del teatro lentamente va asomando la máscara de la tristeza, los pétalos de las flores se elevan.
Un manto de silencio cubre todos los espacios, la muerte temprana sorprendió a la soprano en pleno canto.
Esta historia de vida y muerte , como tantas otras jamás había sido contada.
Tuesday, March 20, 2007
ABRIL
No se pueden adelantar las hojas del calendario.
Los días corren sin prisa, sin pausa, todo sucederá cuando el destino lo indique.
Marcia quiere arrancar esa hoja, pero aún faltan varios días para que abril estalle con todas sus fuerzas.
Antes de ir a su trabajo observa que todo esté en su lugar, en un estante descansan los CD, es una enamorada de la música, del arte, recuerda el viaje de la despedida, aún cuando sepa que se sucederán otros que por su trabajo deberá realizar.
En este momento de su vida nada tiene mayor trascendencia, mientras se viste para ir a trabajar, recuerda, las manos del guitarrista acariciaban las cuerdas dando nacimiento a los acordes que eligió para el famoso reencuentro.
Miles de kilómetros la separan de ese ser que la enamoró con la dedicación de cada palabra.
Afuera el otoño viste todo de oro y cobre, lentamente los árboles van quedando desnudos.
Las hojas parecen alfombras que crujen bajo sus pasos apurados, las flores van perdiendo sus pétalos, uno de ellos como una mariposa se posa en su cabellos.
Está feliz, en poco tiempo comenzará a escribir la historia jamás contada,presiente el futuro, ése que se desarrollará en un lugar del mundo.
Este es especial, sabe que el lugar está rodeado de agua, un mar sereno la recibirá, el azul se confundirá con el cielo, la espuma de las olas imitarán a las nubes en su blancura.
En la oficina no puede concentrarse en los papeles acumulados en su escritorio, el blanco de las hojas parecen las plumas de las gaviotas que vuelan buscando su alimento en la estela que dejan las embarcaciones.
Cambia el orden de las letras para formar el de el hombre que la espera.
Sus proyectos son infinitos, su corazón alborotado le dice que el encuentro será perfecto.
Imagina su estadía, él le dijo que su casa se erige cerca de la playa, las noches tienen las estrellas más grandes que jamás haya visto, la luna graciosa regala hebras de plata.
Será su refugio sin espacio ni tiempo, ansía estar en sus brazos y juntos comenzar a escribir el libro del destino, obviando cualquier prólogo que pudiera llamar a los fantasmas del pasado.
Lo único cierto es que se aman más allá de los tiempos, juntos, amándose, abrigados por el fuego que anida en los leños darán rienda suelta a sus sentimientos.
Ansiosas se buscarán sus bocas, recorrerán la geografía de sus siluetas, unirán sus cuerpos para siempre.
En ese instante comenzará una historia infinita.
Los días corren sin prisa, sin pausa, todo sucederá cuando el destino lo indique.
Marcia quiere arrancar esa hoja, pero aún faltan varios días para que abril estalle con todas sus fuerzas.
Antes de ir a su trabajo observa que todo esté en su lugar, en un estante descansan los CD, es una enamorada de la música, del arte, recuerda el viaje de la despedida, aún cuando sepa que se sucederán otros que por su trabajo deberá realizar.
En este momento de su vida nada tiene mayor trascendencia, mientras se viste para ir a trabajar, recuerda, las manos del guitarrista acariciaban las cuerdas dando nacimiento a los acordes que eligió para el famoso reencuentro.
Miles de kilómetros la separan de ese ser que la enamoró con la dedicación de cada palabra.
Afuera el otoño viste todo de oro y cobre, lentamente los árboles van quedando desnudos.
Las hojas parecen alfombras que crujen bajo sus pasos apurados, las flores van perdiendo sus pétalos, uno de ellos como una mariposa se posa en su cabellos.
Está feliz, en poco tiempo comenzará a escribir la historia jamás contada,presiente el futuro, ése que se desarrollará en un lugar del mundo.
Este es especial, sabe que el lugar está rodeado de agua, un mar sereno la recibirá, el azul se confundirá con el cielo, la espuma de las olas imitarán a las nubes en su blancura.
En la oficina no puede concentrarse en los papeles acumulados en su escritorio, el blanco de las hojas parecen las plumas de las gaviotas que vuelan buscando su alimento en la estela que dejan las embarcaciones.
Cambia el orden de las letras para formar el de el hombre que la espera.
Sus proyectos son infinitos, su corazón alborotado le dice que el encuentro será perfecto.
Imagina su estadía, él le dijo que su casa se erige cerca de la playa, las noches tienen las estrellas más grandes que jamás haya visto, la luna graciosa regala hebras de plata.
Será su refugio sin espacio ni tiempo, ansía estar en sus brazos y juntos comenzar a escribir el libro del destino, obviando cualquier prólogo que pudiera llamar a los fantasmas del pasado.
Lo único cierto es que se aman más allá de los tiempos, juntos, amándose, abrigados por el fuego que anida en los leños darán rienda suelta a sus sentimientos.
Ansiosas se buscarán sus bocas, recorrerán la geografía de sus siluetas, unirán sus cuerpos para siempre.
En ese instante comenzará una historia infinita.
Monday, March 19, 2007
EL REENCUENTRO
Marcia es un joven mujer que puede viajar por el mundo sin descuidar su profesión.
Ezeiza era un enjambre de gente, todos querían trepar a los pájaros plateados ya sea por viajes de negocios o bien para encontrarse con sus seres queridos, las aves de plata esperan la conformidad para llevarlos.
Toma un remis, allí se entera de todos los problemas acaecidos en su ausencia, tuvo suerte, su vuelo fue tranquilo hasta pudo dormir un rato para seguir soñando.
Llega su departamento las paredes de su edificio están desnudas, ni pensar en colgar plantas como en la lejana Sevilla, sabe que aquí la cascada de los helechos vivirán en su imaginación.
Abre las ventanas para que el aire fresco del otoño ingrese por ellas, divertida mira a unos niños que juegan con las hojas doradas.
Tendrá unos días para descansar antes de emprender el viaje más importante de su vida, elije la ropa que mandará al lavadero, con cuidado saca el vestido rojo con lunares blancos que vistió en el evento de su despedida, está intacto, lo huele, conserva el perfume, las rosas que llevaba,el destino quiso que permanecieran intactas, para conservarlas las pone en la heladera.
¡Cuántos recuerdos!
En el fondo de la maleta descansa un CD, lo escucha, Chambao ejecutado por Paco de Lucía, la transporta, esas cuerdas magníficas son las elegidas para el reencuentro.
Termina de acomodar sus ropas, toma el teléfono, necesita hacer la reserva para su próximo viaje.
Pese a sus susurros no consigue pasaje para la fecha que quería, no importa, solo una semana dilatará el encuentro.
Por la ventana el sol trata de hacerse dueño del cielo, necesita la ayuda del viento para disipar las nubes, traviesas cubren el cielo, las tonalidades caprichosas pasan del rosa al gris sin respetar los colores del universo, los árboles van mutando sus ropas necesitan sus vestidos grises, los del otoño que en vuelo infinito se llevan cada una de las hojas.
Nada le importa, disfruta del paisaje aún cuando añore los otros que conoció en este viaje.Poco más de quince días la separan de sus sueños.
Es valiente, sabe que sus vivencias serán únicas, no importa en qué lugar del planeta se encuentre, su alma le dice que el reencuentro será único, allí se cristalizarán sus proyectos al lado del hombre que ama.
Sueña con el abrigo de los leños,las lenguas de fuego armoniosamente elevarán sus puntas rojas al Universo.
Tal vez aparezca la luna o el titilar de las estrellas, nada importa, las historias de amor son únicas e irrepetibles, nacen de dos seres que se aman más allá del espacio.
Jamás fueron contadas, los protagonistas esperan, una vez más concretarán los sueños.
El tiempo del amor no se mide con relojes, espera que los actores de cada historia se expresen en el lenguaje del más hermoso de los sentimientos.
Las cuerdas acariciadas por el Maestro, seguirán deslizándose como ángeles, testigos privilegiados de éste encuentro.
Ezeiza era un enjambre de gente, todos querían trepar a los pájaros plateados ya sea por viajes de negocios o bien para encontrarse con sus seres queridos, las aves de plata esperan la conformidad para llevarlos.
Toma un remis, allí se entera de todos los problemas acaecidos en su ausencia, tuvo suerte, su vuelo fue tranquilo hasta pudo dormir un rato para seguir soñando.
Llega su departamento las paredes de su edificio están desnudas, ni pensar en colgar plantas como en la lejana Sevilla, sabe que aquí la cascada de los helechos vivirán en su imaginación.
Abre las ventanas para que el aire fresco del otoño ingrese por ellas, divertida mira a unos niños que juegan con las hojas doradas.
Tendrá unos días para descansar antes de emprender el viaje más importante de su vida, elije la ropa que mandará al lavadero, con cuidado saca el vestido rojo con lunares blancos que vistió en el evento de su despedida, está intacto, lo huele, conserva el perfume, las rosas que llevaba,el destino quiso que permanecieran intactas, para conservarlas las pone en la heladera.
¡Cuántos recuerdos!
En el fondo de la maleta descansa un CD, lo escucha, Chambao ejecutado por Paco de Lucía, la transporta, esas cuerdas magníficas son las elegidas para el reencuentro.
Termina de acomodar sus ropas, toma el teléfono, necesita hacer la reserva para su próximo viaje.
Pese a sus susurros no consigue pasaje para la fecha que quería, no importa, solo una semana dilatará el encuentro.
Por la ventana el sol trata de hacerse dueño del cielo, necesita la ayuda del viento para disipar las nubes, traviesas cubren el cielo, las tonalidades caprichosas pasan del rosa al gris sin respetar los colores del universo, los árboles van mutando sus ropas necesitan sus vestidos grises, los del otoño que en vuelo infinito se llevan cada una de las hojas.
Nada le importa, disfruta del paisaje aún cuando añore los otros que conoció en este viaje.Poco más de quince días la separan de sus sueños.
Es valiente, sabe que sus vivencias serán únicas, no importa en qué lugar del planeta se encuentre, su alma le dice que el reencuentro será único, allí se cristalizarán sus proyectos al lado del hombre que ama.
Sueña con el abrigo de los leños,las lenguas de fuego armoniosamente elevarán sus puntas rojas al Universo.
Tal vez aparezca la luna o el titilar de las estrellas, nada importa, las historias de amor son únicas e irrepetibles, nacen de dos seres que se aman más allá del espacio.
Jamás fueron contadas, los protagonistas esperan, una vez más concretarán los sueños.
El tiempo del amor no se mide con relojes, espera que los actores de cada historia se expresen en el lenguaje del más hermoso de los sentimientos.
Las cuerdas acariciadas por el Maestro, seguirán deslizándose como ángeles, testigos privilegiados de éste encuentro.
Saturday, March 17, 2007
TANGO FLAMENCO
Esa noche Marcia estaba invitada a una fiesta especial, era su despedida de España.
Por la mañana compró la ropa que usaría para el evento,dejó las cajas en la habitación del hotel, se dirigió a la playa, quería mantener el bronceado que había adquirido en esas tierras lejanas, el sol había sido bondadoso obsequiando su calor.
A la tarde decidió descansar un rato, pidió al conserje la despertara antes del anochecer.
Comenzó a prepararse, el maquillaje destacaría sus ojos, los labios rojos idénticos al color del vestido, un profundo escote dejaba descubierta su espalda, el largo de éste casi no dejaba ver las sandalias, finas tiras de cuero sujetaban suavemente las pantorrillas,unas gotas de perfume, el arreglo había concluído.
Ansiosa decidió bajar por las escaleras, los volados que formaban la cola de su vestido jugaban como duendes en los escalones.
Su figura era admirada, la armonía de su cuerpo tenía dueño del otro lado del océano, evocarlo le traía mágicos recuerdos, la mirada adquiría un brillo diferente inequívoca señal del amor que sentía.
La noche estaba cálida, una breve brisa jugaba con sus cabellos, pocas cuadras la separaban del lugar, mientras caminaba observaba los frentes de las casas, de los balcones pendían macetas con diversas plantas, el verde de los helechos caía como una cascada, los geranios acompañaban con su aroma y color, la luna regalaba destellos de plata.
En la esquina un florista ofrecía su mercancía, compró tres rosas, aún estaban vestidas con perlas de rocío, sujetó dos en la cintura y la otra quedó prendida de sus cabellos.
Desde la calle se sentían los acordes de un tango flamenco, el sonido era cautivante.
Las mesas cubiertas con finos manteles blancos, sobre ellos un centro con flores frescas y velas.
La música ejecutada por Paco de Lucía hacia estallar las emociones, el bailador mostraba su destreza, sus manos acompañaban el zapateo en armonía, todo era silencio y admiración.
Terminado el espectáculo brindaron por el regreso de Marcia a su patria.
Ya en el hotel, dejó el vestido sobre la cama, eligió una bata,en su alma había guardado la sensualidad de la música magistralmente ejecutada por un grande.
Lentamente sacó el maquillaje de su cara, luego de una ducha relajante abrazada a su almohada decidió que los acordes de las cuerdas acompañarían el reencuentro.
Por la mañana compró la ropa que usaría para el evento,dejó las cajas en la habitación del hotel, se dirigió a la playa, quería mantener el bronceado que había adquirido en esas tierras lejanas, el sol había sido bondadoso obsequiando su calor.
A la tarde decidió descansar un rato, pidió al conserje la despertara antes del anochecer.
Comenzó a prepararse, el maquillaje destacaría sus ojos, los labios rojos idénticos al color del vestido, un profundo escote dejaba descubierta su espalda, el largo de éste casi no dejaba ver las sandalias, finas tiras de cuero sujetaban suavemente las pantorrillas,unas gotas de perfume, el arreglo había concluído.
Ansiosa decidió bajar por las escaleras, los volados que formaban la cola de su vestido jugaban como duendes en los escalones.
Su figura era admirada, la armonía de su cuerpo tenía dueño del otro lado del océano, evocarlo le traía mágicos recuerdos, la mirada adquiría un brillo diferente inequívoca señal del amor que sentía.
La noche estaba cálida, una breve brisa jugaba con sus cabellos, pocas cuadras la separaban del lugar, mientras caminaba observaba los frentes de las casas, de los balcones pendían macetas con diversas plantas, el verde de los helechos caía como una cascada, los geranios acompañaban con su aroma y color, la luna regalaba destellos de plata.
En la esquina un florista ofrecía su mercancía, compró tres rosas, aún estaban vestidas con perlas de rocío, sujetó dos en la cintura y la otra quedó prendida de sus cabellos.
Desde la calle se sentían los acordes de un tango flamenco, el sonido era cautivante.
Las mesas cubiertas con finos manteles blancos, sobre ellos un centro con flores frescas y velas.
La música ejecutada por Paco de Lucía hacia estallar las emociones, el bailador mostraba su destreza, sus manos acompañaban el zapateo en armonía, todo era silencio y admiración.
Terminado el espectáculo brindaron por el regreso de Marcia a su patria.
Ya en el hotel, dejó el vestido sobre la cama, eligió una bata,en su alma había guardado la sensualidad de la música magistralmente ejecutada por un grande.
Lentamente sacó el maquillaje de su cara, luego de una ducha relajante abrazada a su almohada decidió que los acordes de las cuerdas acompañarían el reencuentro.
FINAL ABIERTO
El invierno español, había cubierto la carretera de nieve, ese día ella no podría dirigirse a la estación de televisión donde trabajaba.
Los conocimientos le permitieron alcanzar sus sueños, ser la conductora de un noticiero en horario central, a ello agregaba su belleza natural, alta, de largos cabellos que enmarcaban un rostro perfecto de porcelana, sus ojos eran del color de las espigas de trigo que en el estío vestían los campos de oro.
Sus pares la consideraban, también tenía belleza interior, el carácter impulsivo le habia permitIdo avanzar.
Cada escalón de su vida le había costado esfuerzo, en la adolescencia perdió a sus padres, tuvo que enfrentar la vida y para ello decidió prepararse, quería ser la primera, de a poco concretaría sus sueños.
Una máquina trataba de despejar el camino, tarea infructuosa , nevaba cada vez con más fuerza.
Mientras notificaba su ausencia, por la ventana del departamento observaba el paisaje teñido de blanco, por las ramas de los árboles se deslizaba la nieve, los mismos que en el verano albergaban nidos o brindaban sombra al caminante.
Preparó un café, comenzó a hojear los diarios.
En la página central se destacaba la nota a un científico, la ilustraba una foto, al verla su corazón dió un vuelco, esa imágen la atraía, una y otra vez releyó el artículo, hablaba de sus descubrimientos, pero ella buscaba otra cosa, quería encontrar una dirección de correo electrónico para contactarse con ese hombre tan especial, al pié de página solo figuraba un domicilio.
Audaz decidió escribirle, le contaría que lo había leído en el diario, que intentaba conocerlo más allá de la ciencia que por cierto la atrapaba.
Así comenzaron el intercambio espistolar.
Fueron confidentes y amigos, sin pensar que el camino de las letras haría nacer los sentimientos más puros,lentamente el destino que es sabio llamó al amor.
Tuvieron tiempos felices, aún sin conocerse, eran almas gemelas, compartían sus dichas y desazones, cada semana ambos esperaban la respuestas a sus cartas, los separaba el océano, en su ir y venir éste era capaz de apagar el fuego que iba creciendo.
Otras veces el silencio cubrió con su espeso manto los desacuerdos, pero como las olas que rompen en la playa su espuma traía la silueta de dos corazones en llamas.
Se soñaban mutuamente, hasta podría decir que respiraban juntos, tenían proyectos que nacían desde el entendimiento, los ideales y el amor profundo.
Estos personajes que han dado vida a esta historia, aún no se conocen, miran distintas orillas del mismo océano.
Por las noches la misma luna los acompaña, juntos admiran las estrellas del universo, es un pacto para senirse más cerca, tal vez las aguas que danzan en forma infinita indiquen cuando les llegue su tiempo.
Los conocimientos le permitieron alcanzar sus sueños, ser la conductora de un noticiero en horario central, a ello agregaba su belleza natural, alta, de largos cabellos que enmarcaban un rostro perfecto de porcelana, sus ojos eran del color de las espigas de trigo que en el estío vestían los campos de oro.
Sus pares la consideraban, también tenía belleza interior, el carácter impulsivo le habia permitIdo avanzar.
Cada escalón de su vida le había costado esfuerzo, en la adolescencia perdió a sus padres, tuvo que enfrentar la vida y para ello decidió prepararse, quería ser la primera, de a poco concretaría sus sueños.
Una máquina trataba de despejar el camino, tarea infructuosa , nevaba cada vez con más fuerza.
Mientras notificaba su ausencia, por la ventana del departamento observaba el paisaje teñido de blanco, por las ramas de los árboles se deslizaba la nieve, los mismos que en el verano albergaban nidos o brindaban sombra al caminante.
Preparó un café, comenzó a hojear los diarios.
En la página central se destacaba la nota a un científico, la ilustraba una foto, al verla su corazón dió un vuelco, esa imágen la atraía, una y otra vez releyó el artículo, hablaba de sus descubrimientos, pero ella buscaba otra cosa, quería encontrar una dirección de correo electrónico para contactarse con ese hombre tan especial, al pié de página solo figuraba un domicilio.
Audaz decidió escribirle, le contaría que lo había leído en el diario, que intentaba conocerlo más allá de la ciencia que por cierto la atrapaba.
Así comenzaron el intercambio espistolar.
Fueron confidentes y amigos, sin pensar que el camino de las letras haría nacer los sentimientos más puros,lentamente el destino que es sabio llamó al amor.
Tuvieron tiempos felices, aún sin conocerse, eran almas gemelas, compartían sus dichas y desazones, cada semana ambos esperaban la respuestas a sus cartas, los separaba el océano, en su ir y venir éste era capaz de apagar el fuego que iba creciendo.
Otras veces el silencio cubrió con su espeso manto los desacuerdos, pero como las olas que rompen en la playa su espuma traía la silueta de dos corazones en llamas.
Se soñaban mutuamente, hasta podría decir que respiraban juntos, tenían proyectos que nacían desde el entendimiento, los ideales y el amor profundo.
Estos personajes que han dado vida a esta historia, aún no se conocen, miran distintas orillas del mismo océano.
Por las noches la misma luna los acompaña, juntos admiran las estrellas del universo, es un pacto para senirse más cerca, tal vez las aguas que danzan en forma infinita indiquen cuando les llegue su tiempo.
Friday, March 16, 2007
LA BECA DE LOS SUEÑOS
Marcia hoy no trabaja, tiene día de descanso en la Universidad donde dicta clases arqueología, mezcla mundos, los actuales y los que pasaron, pese a ello se levanta casi al alba, abre las ventanas de su departamento para que las flores perfumen el ambiente.
A media mañana el portero le alcanza la correspondencia, la admira,cubre su cuerpo con una simple bata que refleja los colores del sol, una cinta de raso anuda sus cabellos, sus pies descalzos dan comienzo a unas piernas infinitas y bronceadas, firma el recibo de las cartas, lo despide con una tierna y pícara sonrisa.
Elige un sillón rojo como su boca para mirar las cartas, entre los sobres de impuestos observa uno que tiene el sello de una universidad prestigiosa.
La Sorbona le ha concedido una beca para que prosiga con los estudios de investigadora.
En cuarenta y ocho horas debe viajar a París, está exultante,prepara sus maletas, chequea los documentos, todo está en órden.
Busca un cilindro de cuero rojo, regalo de su padre,ése albergará los papeles más importantes, entre ellos un mapa que casi nadie conoce.
Ezeiza está atestado de gente que viaja a distintos lugares del planeta, los monitores anuncian demoras por suerte el vuelo de Marcia saldrá en tiempo y forma.
Pasan las horas, entre sueños escucha la voz del comisario del avión, en quince minutos llegarán al aeropuerto Charles de Gaulle, acomoda su rubia cabellera dentro de una boina verde esmeralda, en sus hombros luce una campera de igual color.
Toma un taxi que la dejará en la facultad, el recorrido es tal como lo había pensado, armonioso y bello, entre brumas timidamente aparecen los colores, los árboles alimentan sus brotes, las rosas sus capullos.
Llegan a destino.
Detrás de las rejas se erige el edificio de la Universidad, la cúpula le recuerda a otras que admiró en República Checa, los jardines tienen el césped recién cortado, en los canteros nacen las flores, comienzan a abrise regalando su aroma, señal de la primavera que llega.
Los claustros universitarios están adornados con la calidez de la madera, los vitreaux culminan el techo,las figuras de los ángeles parecen querer tomar vida para volar a mundos lejanos.
En clase despliega uno de los tesoros que guarda en el cilindro de cuero,muestra el contenido, azorada observa que falta el más importante, comienzan a rodar sus lágrimas, perlas saladas surcan su bello rostro, en un instante se desvanecen sus ilusiones, escucha un sonido, parece un susurro melodioso, un canto celestial trasciende, ocupa el espacio, mira hacia arriba, un ángel de alas rosadas le hace un guiño, entre sus alas volando al infinito se lleva el mapa de los recuerdos.
A media mañana el portero le alcanza la correspondencia, la admira,cubre su cuerpo con una simple bata que refleja los colores del sol, una cinta de raso anuda sus cabellos, sus pies descalzos dan comienzo a unas piernas infinitas y bronceadas, firma el recibo de las cartas, lo despide con una tierna y pícara sonrisa.
Elige un sillón rojo como su boca para mirar las cartas, entre los sobres de impuestos observa uno que tiene el sello de una universidad prestigiosa.
La Sorbona le ha concedido una beca para que prosiga con los estudios de investigadora.
En cuarenta y ocho horas debe viajar a París, está exultante,prepara sus maletas, chequea los documentos, todo está en órden.
Busca un cilindro de cuero rojo, regalo de su padre,ése albergará los papeles más importantes, entre ellos un mapa que casi nadie conoce.
Ezeiza está atestado de gente que viaja a distintos lugares del planeta, los monitores anuncian demoras por suerte el vuelo de Marcia saldrá en tiempo y forma.
Pasan las horas, entre sueños escucha la voz del comisario del avión, en quince minutos llegarán al aeropuerto Charles de Gaulle, acomoda su rubia cabellera dentro de una boina verde esmeralda, en sus hombros luce una campera de igual color.
Toma un taxi que la dejará en la facultad, el recorrido es tal como lo había pensado, armonioso y bello, entre brumas timidamente aparecen los colores, los árboles alimentan sus brotes, las rosas sus capullos.
Llegan a destino.
Detrás de las rejas se erige el edificio de la Universidad, la cúpula le recuerda a otras que admiró en República Checa, los jardines tienen el césped recién cortado, en los canteros nacen las flores, comienzan a abrise regalando su aroma, señal de la primavera que llega.
Los claustros universitarios están adornados con la calidez de la madera, los vitreaux culminan el techo,las figuras de los ángeles parecen querer tomar vida para volar a mundos lejanos.
En clase despliega uno de los tesoros que guarda en el cilindro de cuero,muestra el contenido, azorada observa que falta el más importante, comienzan a rodar sus lágrimas, perlas saladas surcan su bello rostro, en un instante se desvanecen sus ilusiones, escucha un sonido, parece un susurro melodioso, un canto celestial trasciende, ocupa el espacio, mira hacia arriba, un ángel de alas rosadas le hace un guiño, entre sus alas volando al infinito se lleva el mapa de los recuerdos.
Wednesday, March 14, 2007
EL GORRION DE PARIS
Desde muy pequeña conoció la fama, su padre trabajaba en un circo, ella admiraba las acrobacias cerca de la pista, mientras tarareaba canciones de la niñez.
París salía de la postguerra, la niña tenía tan sólo cuatro años.
La vida no había sido pródiga, desde entonces se adivinaba que no sería una mujer bella.
De pronto su mundo se convirtió en tinieblas, no podía apreciar el paisaje dorado de las afueras parísinas, allí donde se erigía su casa, tampoco podía compartir los juegos con amiguitos, sus manos no reconocían un osito de peluche y un león que su papá le había regalado.
En la casa todo era desorden su madre encontraba paliativos a su tristeza bebiendo.Cansado su padre partió, el destino de la niña era incierto.
En la adolescencia recuperada la visión para ganarse la vida cantaba en cualquier esquina, allí comenzaría su camino a la fama, no lo había buscado pero tampoco lo despreciaría.
Nadie reparaba en esa pequeña figura poco agraciada, sin embargo las cuerdas que jugaban en su garganta la convertían en un gigante.
Episodios turbios plagaron su vida, otros la sumieron en una profunda tristeza como la muerte temprana del fruto de sus entrañas, Celeste su hija también había partido.
Estaba en soledad absoluta, la que quebraba entregando su cuerpo a actores que más tarde serían famosos.
Su voz recorría y estremecía el mundo, recibía aplausos en cualquier lugar del planeta, pero el pequeño pájaro no tenía a nadie que la esperara en su nido.
Lágrimas y canto salían de esa garganta privilegiada, cansada de su situación se entregó a la morfina.
Durmiendo podía acaparar para sí, paisajes, amores y nostalgias.
Cuando salía del sopor seguía regalando su voz a quien quisiera escucharla.
Estaba delgada, pequeña parecía una sombra que vagaba sin rumbo cierto, su amante decidió protegerla, la refugió en una casa llena de flores.
Al atardecer los gorriones regalaban su trino, con su melodía llamaban a las estrellas, la luna curiosa salía a escucharlos.
Lentamente los árboles dejaban crujir en el suelo sus hojas doradas, los pétalos de las flores lo tapizaban.
Pequeñas plumas volaban buscando el universo para depositarse en el lugar que descansan los grandes.
Días antes del otoño en penumbra las alas de los ángeles velaban su sueño, el gorrión para siempre replegó sus alas.
París salía de la postguerra, la niña tenía tan sólo cuatro años.
La vida no había sido pródiga, desde entonces se adivinaba que no sería una mujer bella.
De pronto su mundo se convirtió en tinieblas, no podía apreciar el paisaje dorado de las afueras parísinas, allí donde se erigía su casa, tampoco podía compartir los juegos con amiguitos, sus manos no reconocían un osito de peluche y un león que su papá le había regalado.
En la casa todo era desorden su madre encontraba paliativos a su tristeza bebiendo.Cansado su padre partió, el destino de la niña era incierto.
En la adolescencia recuperada la visión para ganarse la vida cantaba en cualquier esquina, allí comenzaría su camino a la fama, no lo había buscado pero tampoco lo despreciaría.
Nadie reparaba en esa pequeña figura poco agraciada, sin embargo las cuerdas que jugaban en su garganta la convertían en un gigante.
Episodios turbios plagaron su vida, otros la sumieron en una profunda tristeza como la muerte temprana del fruto de sus entrañas, Celeste su hija también había partido.
Estaba en soledad absoluta, la que quebraba entregando su cuerpo a actores que más tarde serían famosos.
Su voz recorría y estremecía el mundo, recibía aplausos en cualquier lugar del planeta, pero el pequeño pájaro no tenía a nadie que la esperara en su nido.
Lágrimas y canto salían de esa garganta privilegiada, cansada de su situación se entregó a la morfina.
Durmiendo podía acaparar para sí, paisajes, amores y nostalgias.
Cuando salía del sopor seguía regalando su voz a quien quisiera escucharla.
Estaba delgada, pequeña parecía una sombra que vagaba sin rumbo cierto, su amante decidió protegerla, la refugió en una casa llena de flores.
Al atardecer los gorriones regalaban su trino, con su melodía llamaban a las estrellas, la luna curiosa salía a escucharlos.
Lentamente los árboles dejaban crujir en el suelo sus hojas doradas, los pétalos de las flores lo tapizaban.
Pequeñas plumas volaban buscando el universo para depositarse en el lugar que descansan los grandes.
Días antes del otoño en penumbra las alas de los ángeles velaban su sueño, el gorrión para siempre replegó sus alas.
Monday, March 12, 2007
MURIO LA FAMA
Era una de las actrices más cotizadas, directores noveles y renombrados querían tenerla en sus películas, sabían que de esa forma tendrían el éxito consolidado.
La belleza había sido pródiga con ésta mujer, alta, espigada con curvas y redondeces armoniosas, los cabellos rojizos parecían una llamarada, sus ojos, dos azabaches que iluminaban como las estrellas, indiscutiblemente era única.
Cansada de los flashes y la firma de autógrafos, emprendió un largo viaje,rechazó el último film, no le importaba engrosar su cuenta bancaria.
En la mansión que había comprado todo era revuelo ante la inminente partida de su dueña, mientras preparaban las maletas, ella recorría los jardines, los árboles comenzaban a cambiar su vestimenta había llegado el otoño que los vestiría de ocres y dorados, las rosas regalaban su aroma, lentamente perdían el terciopelo de sus pétalos.
En la pérgola una alondra daba de comer a su cría, extasiada se quedó mirando el espectáculo.
Un asistente le avisa que el auto que la dejaría en el aeropuerto estaba listo, cargaron las maletas, era hora de partir en búsqueda de sus sueños, le quedaban unos minutos para cambiar el atuendo, se quitó la bata delante del espejo, la imagen que éste le devolvía era casi perfecta.
Buscó en el placard un jean gastado, una musculosa realzaría sus formas, encontró una capelina en ella ocultaría el cabello, de una caja sacó un par de anteojos que taparían la hermosura de su rostro, se despidió de todos.
En el salón vip del aeropuerto decidió cambiar de destino, no tenía ganas de pasear su figura por el Caribe, en un instante optó por conocer un país lejano, el pájaro de alas plateadas en algo más de diez horas la depositaría en un lugar de la Patagonia,vagamente recordaba que en ese sitio había filmado escenas de una película.
Récord de taquilla.
De su ser se apoderó el sueño, en ese momento apareció la imágen de un hombre apuesto, indiferente a todo lo que se relacionara con la fama de ésta estrella.
El realizaba otros sueños más reales, concretaba la construcción de viviendas para aquellos que jamás habían tenido nada.
Alojada en el mejor hotel de la zona desde la ventana podía observar la danza de las olas que con su magia dibujaban con sal la orilla de la playa.
Almorzó frugalmente, decidida salió a buscarlo, grandes sorpresas la esperaban.
Caminado por la playa divisó la figura de ése hombre, la ignoraba, en un momento una mujer y una niña que con sus bracitos rodeaba el cuello del hombre de sus sueños, le dieron la primer cachetada.
Orgullosa no demostró los sentimientos que la embargaban, corrió al hotel, escribió unas pocas líneas a los amigos cercanos.
Solicitó al conserje flores para adornar la habitación,sahumerios y frutas.
Abrió los grifos de la bañera, necesitaba relajarse, su cuerpo desnudo ingresó al agua.La encontraron varias horas después, un hilo de sangre recorría la alfombra, la lividez de su rostro indicaba que había fallecido unas horas antes, en su cara aún se veían las lágrimas, la mueca de una sonrisa dibujaba sus labios rojos.
La vida continuaba, una estrella se había apagado en el universo, la fama no fue capaz de comprar el amor eterno.
La belleza había sido pródiga con ésta mujer, alta, espigada con curvas y redondeces armoniosas, los cabellos rojizos parecían una llamarada, sus ojos, dos azabaches que iluminaban como las estrellas, indiscutiblemente era única.
Cansada de los flashes y la firma de autógrafos, emprendió un largo viaje,rechazó el último film, no le importaba engrosar su cuenta bancaria.
En la mansión que había comprado todo era revuelo ante la inminente partida de su dueña, mientras preparaban las maletas, ella recorría los jardines, los árboles comenzaban a cambiar su vestimenta había llegado el otoño que los vestiría de ocres y dorados, las rosas regalaban su aroma, lentamente perdían el terciopelo de sus pétalos.
En la pérgola una alondra daba de comer a su cría, extasiada se quedó mirando el espectáculo.
Un asistente le avisa que el auto que la dejaría en el aeropuerto estaba listo, cargaron las maletas, era hora de partir en búsqueda de sus sueños, le quedaban unos minutos para cambiar el atuendo, se quitó la bata delante del espejo, la imagen que éste le devolvía era casi perfecta.
Buscó en el placard un jean gastado, una musculosa realzaría sus formas, encontró una capelina en ella ocultaría el cabello, de una caja sacó un par de anteojos que taparían la hermosura de su rostro, se despidió de todos.
En el salón vip del aeropuerto decidió cambiar de destino, no tenía ganas de pasear su figura por el Caribe, en un instante optó por conocer un país lejano, el pájaro de alas plateadas en algo más de diez horas la depositaría en un lugar de la Patagonia,vagamente recordaba que en ese sitio había filmado escenas de una película.
Récord de taquilla.
De su ser se apoderó el sueño, en ese momento apareció la imágen de un hombre apuesto, indiferente a todo lo que se relacionara con la fama de ésta estrella.
El realizaba otros sueños más reales, concretaba la construcción de viviendas para aquellos que jamás habían tenido nada.
Alojada en el mejor hotel de la zona desde la ventana podía observar la danza de las olas que con su magia dibujaban con sal la orilla de la playa.
Almorzó frugalmente, decidida salió a buscarlo, grandes sorpresas la esperaban.
Caminado por la playa divisó la figura de ése hombre, la ignoraba, en un momento una mujer y una niña que con sus bracitos rodeaba el cuello del hombre de sus sueños, le dieron la primer cachetada.
Orgullosa no demostró los sentimientos que la embargaban, corrió al hotel, escribió unas pocas líneas a los amigos cercanos.
Solicitó al conserje flores para adornar la habitación,sahumerios y frutas.
Abrió los grifos de la bañera, necesitaba relajarse, su cuerpo desnudo ingresó al agua.La encontraron varias horas después, un hilo de sangre recorría la alfombra, la lividez de su rostro indicaba que había fallecido unas horas antes, en su cara aún se veían las lágrimas, la mueca de una sonrisa dibujaba sus labios rojos.
La vida continuaba, una estrella se había apagado en el universo, la fama no fue capaz de comprar el amor eterno.
Friday, March 09, 2007
ÚLTIMA FUNCIÓN
En el circo estaba todo preparado para las dos funciones que se darían esa noche en el pueblo.
Los artistas descansaban en las casas rodantes, el viaje había sido largo, el último tramo de la ruta patagónica era de ripio, la velocidad de la caravana disminuía,ésto permitía ver un paisaje diferente.
Por momentos el camino mostraba una soledad inmensa, a lo lejos se divisaban las copas de los árboles mecidas por el viento del lugar, las primeras casas estaban espaciadas entre sí, unos kilómetros más adelante se erigía un barrio de viviendas blancas con techos rojos, pequeños jardines albergaban las flores del lugar.
Eligieron una parcela amplia para armar la carpa, detrás de ésta un bosque frondoso sería el lugar apropiado para dejar las jaulas de los animales, el agua la traerían de un río de montaña que corría caudaloso donde terminaba la vegetación.
El agua cristalina dejaba ver el lecho de piedras, la fuerza de las aguas las había acomodado de tal forma que regalaran un estallido de colores a quienes se acercaran a la orilla.
El dueño del circo estaba exultante, en un rato se habían agotado las entradas para las dos funciones de la noche.
La gente se ubicaba en sus lugares esperando el espectáculo.
En el trailer Omar terminaba con su maquillaje de payaso, sería el primero en salir a la pista, antes de tomar el pompón rojo que sería su nariz, le dio un beso a su compañera de años, Shaila correspondió en forma fría, mientras ella elegía su malla roja, el payaso pensativo se dirigió a la carpa.
La equilibrista tenía una belleza llamativa, sus cabellos negros contrastaban con sus ojos color de cielo.
Se escuchaban los aplausos que Omar arrancaba a grandes y chicos con su torpeza.
Apareció el animador anunciando el número principal de la noche, detrás de la cortina esperaban los equilibristas, Marcelo miraba a Shaila con pasión, siempre le había gustado.
La tomó fuertemente de la cintura y entraron, los trapecios esperaban suspendidos en lo alto de la carpa.
Primero subió ël, un salto y cambió su postura, estaba sujeto a la barra con sus pies descalzos extendió sus brazos para sostener a Shaila, parecían dos pájaros haciendo piruetas, Omar observaba, todo era silencio y emoción, mientras los trapecistas se hamacaban, el payaso vio las caricias que en las alturas se prodigaban.
Salió de la carpa, las lágrimas iban borrando el maquillaje, comenzó a caminar, la noche sería testigo de su llanto, su corazón lacerado quería salirse de su pecho, la vida sin ella no tenía sentido,en el río caudaloso murió su fama.
Los artistas descansaban en las casas rodantes, el viaje había sido largo, el último tramo de la ruta patagónica era de ripio, la velocidad de la caravana disminuía,ésto permitía ver un paisaje diferente.
Por momentos el camino mostraba una soledad inmensa, a lo lejos se divisaban las copas de los árboles mecidas por el viento del lugar, las primeras casas estaban espaciadas entre sí, unos kilómetros más adelante se erigía un barrio de viviendas blancas con techos rojos, pequeños jardines albergaban las flores del lugar.
Eligieron una parcela amplia para armar la carpa, detrás de ésta un bosque frondoso sería el lugar apropiado para dejar las jaulas de los animales, el agua la traerían de un río de montaña que corría caudaloso donde terminaba la vegetación.
El agua cristalina dejaba ver el lecho de piedras, la fuerza de las aguas las había acomodado de tal forma que regalaran un estallido de colores a quienes se acercaran a la orilla.
El dueño del circo estaba exultante, en un rato se habían agotado las entradas para las dos funciones de la noche.
La gente se ubicaba en sus lugares esperando el espectáculo.
En el trailer Omar terminaba con su maquillaje de payaso, sería el primero en salir a la pista, antes de tomar el pompón rojo que sería su nariz, le dio un beso a su compañera de años, Shaila correspondió en forma fría, mientras ella elegía su malla roja, el payaso pensativo se dirigió a la carpa.
La equilibrista tenía una belleza llamativa, sus cabellos negros contrastaban con sus ojos color de cielo.
Se escuchaban los aplausos que Omar arrancaba a grandes y chicos con su torpeza.
Apareció el animador anunciando el número principal de la noche, detrás de la cortina esperaban los equilibristas, Marcelo miraba a Shaila con pasión, siempre le había gustado.
La tomó fuertemente de la cintura y entraron, los trapecios esperaban suspendidos en lo alto de la carpa.
Primero subió ël, un salto y cambió su postura, estaba sujeto a la barra con sus pies descalzos extendió sus brazos para sostener a Shaila, parecían dos pájaros haciendo piruetas, Omar observaba, todo era silencio y emoción, mientras los trapecistas se hamacaban, el payaso vio las caricias que en las alturas se prodigaban.
Salió de la carpa, las lágrimas iban borrando el maquillaje, comenzó a caminar, la noche sería testigo de su llanto, su corazón lacerado quería salirse de su pecho, la vida sin ella no tenía sentido,en el río caudaloso murió su fama.
Wednesday, March 07, 2007
MÚSICA Y JARDINES
En los jardines flotantes de Babilonia, sólo una frase.
La música acompañaba a Marcia en soledad.
Esa tarde estaba triste, los mismos nubarrones que cubrían el cielo eran preludio de una tormenta que hacían llorar su alma.
En la biblioteca descansaba un álbum de fotos, eran de otros tiempos.
Juntos habían recorrido el mundo real, cada imágen le recordaba un momento de su vida, había sido feliz o eso creía, fué acumulando promesas, algunas habían sido cristalizadas otras esperaban el momento, la mayoría se desvanecían como el humo del sahumerio que perfumaba el escritorio del departamento.
En su impotencia no quería dejar escapar cada una de las palabras que Constantino le había dicho, promesas de amor eterno, lugares, aromas, colores se convirtieron en nada.
Marcia observaba una vieja foto, en ella estaban plasmados jardines que nunca conoció.
La primavera de Vivaldi seguía sonando, esa música la transportó, convirtiéndola por un instante en una reina que añoraba las flores,el verde de los árboles que crecieron con ella.
Ante sus ojos tenía los matices del arco iris, rosas rojas como la pasión, azules de los agapantos parecidos al cielo, enredaderas de mil colores encerraban su dolor.
En su sueños todo tomaba vida, lo veía a él, recordaba sus caricias, el dulce néctar de sus besos, las manos de su amado recorrían su figura.
Los últimos acordes de la música se extinguían como el perfume de los sahumerios, las cascadas no cantaban, incapaces de regar las flores de su vida, no se escuchaba el murmullo de los pájaros, sus nidos no albergaban vida, las plumas de las aves cuales pensamientos volaban a un espacio sin tiempo.
Nunca más volvería a sonreír.
La soledad se había adueñado de todo,había desaparecido el color.
El silencio era amo y señor, el cielo era gris, no había destellos de luna,las estrellas no titilaban en el firmamento.
La tormenta acompañaba su desazón.
Una pincelada tornó todo en colores inconclusos, Marcia supo que había muerto su gran amor.
La música acompañaba a Marcia en soledad.
Esa tarde estaba triste, los mismos nubarrones que cubrían el cielo eran preludio de una tormenta que hacían llorar su alma.
En la biblioteca descansaba un álbum de fotos, eran de otros tiempos.
Juntos habían recorrido el mundo real, cada imágen le recordaba un momento de su vida, había sido feliz o eso creía, fué acumulando promesas, algunas habían sido cristalizadas otras esperaban el momento, la mayoría se desvanecían como el humo del sahumerio que perfumaba el escritorio del departamento.
En su impotencia no quería dejar escapar cada una de las palabras que Constantino le había dicho, promesas de amor eterno, lugares, aromas, colores se convirtieron en nada.
Marcia observaba una vieja foto, en ella estaban plasmados jardines que nunca conoció.
La primavera de Vivaldi seguía sonando, esa música la transportó, convirtiéndola por un instante en una reina que añoraba las flores,el verde de los árboles que crecieron con ella.
Ante sus ojos tenía los matices del arco iris, rosas rojas como la pasión, azules de los agapantos parecidos al cielo, enredaderas de mil colores encerraban su dolor.
En su sueños todo tomaba vida, lo veía a él, recordaba sus caricias, el dulce néctar de sus besos, las manos de su amado recorrían su figura.
Los últimos acordes de la música se extinguían como el perfume de los sahumerios, las cascadas no cantaban, incapaces de regar las flores de su vida, no se escuchaba el murmullo de los pájaros, sus nidos no albergaban vida, las plumas de las aves cuales pensamientos volaban a un espacio sin tiempo.
Nunca más volvería a sonreír.
La soledad se había adueñado de todo,había desaparecido el color.
El silencio era amo y señor, el cielo era gris, no había destellos de luna,las estrellas no titilaban en el firmamento.
La tormenta acompañaba su desazón.
Una pincelada tornó todo en colores inconclusos, Marcia supo que había muerto su gran amor.
Monday, March 05, 2007
FLORES DEL ALMA
En los jardines flotantes de Babilonia, así deberían comenzar los cuentos de ésta consigna con la salvedad que los mismos no fueron flotantes sino colgantes.
Cada poeta los vio desde su óptica, están los que se sumergieron en la historia y recordaron a Nabucodonosor II que quiso conformar a su reina erigiéndolos cerca del palacio para que Amitiys no extrañara el verde de las colinas donde había nacido, que al caer la tarde pudiera caminar entre las flores exóticas que los adornaban.
Otros recurrieron a Semiramis, hija de una paloma que abandonó a su suerte a la cría hasta que un pastor decidió tomarla.Cualquiera de las dos versiones es válida, como también es cierto que a lo largo de nuestras vidas podemos construir nuestros propios jardines.
De acuerdo a nuestras posibilidades tendrán mayor o menor tamaño, los diferenciará de aquellos antiquísimos que el nuestro estará poblado de flores del alma, las que tomarán vida acorde a nuestra forma de ser.
Si somos presos del egoísmo, seguramente la tierra se volverá rebelde para devolvernos, tierra seca con alguna gramilla.
En cambio si mostramos el interior de nuestro ser, crecerán flores multicolores, arbustos y árboles nos brindarán su sombra, meditando debajo de ellos podremos encontrar todas las respuestas o casi todas ellas.
Es posible que nuestra imaginación nos haga observar a Semiramis cuando dolida debajo de un perfumado jazmín leyó la traición de su hijo decidiendo terminar con su vida.
Somos los diseñadores de nuestro propio destino, día a día vamos escribiendo el libro de la vida.
Algunos han sido dotados por la naturaleza para contar historias hermosas e inmensas, otros se conforman con compartir una forma de sentir, esperando la palabra de aliento que los anime a seguir, tratando de saltear la indiferencia que duele y talla la dureza que aparece en el corazón.
Tengo una misión en la vida, como creo la tenemos todos, la mía es seguir conjugando el verbo compartir, de esa forma dentro de mí edificaré juntando las piedras que aparezcan el cimiento para albergar árboles que pintaré con el color de la esperanza, floridas enredaderas que se aferrarán a la columna de los años, árboles vestidos con tonos verdes para que sus ramas abriguen los nidos de los pájaros que continuarán mi camino, de las paredes brotarán gotas de agua hasta convertirse en una cascada que canta, los canteros estallarán en mil colores, allí habré dejado la semilla para que nazcan las flores del alma.
Cada poeta los vio desde su óptica, están los que se sumergieron en la historia y recordaron a Nabucodonosor II que quiso conformar a su reina erigiéndolos cerca del palacio para que Amitiys no extrañara el verde de las colinas donde había nacido, que al caer la tarde pudiera caminar entre las flores exóticas que los adornaban.
Otros recurrieron a Semiramis, hija de una paloma que abandonó a su suerte a la cría hasta que un pastor decidió tomarla.Cualquiera de las dos versiones es válida, como también es cierto que a lo largo de nuestras vidas podemos construir nuestros propios jardines.
De acuerdo a nuestras posibilidades tendrán mayor o menor tamaño, los diferenciará de aquellos antiquísimos que el nuestro estará poblado de flores del alma, las que tomarán vida acorde a nuestra forma de ser.
Si somos presos del egoísmo, seguramente la tierra se volverá rebelde para devolvernos, tierra seca con alguna gramilla.
En cambio si mostramos el interior de nuestro ser, crecerán flores multicolores, arbustos y árboles nos brindarán su sombra, meditando debajo de ellos podremos encontrar todas las respuestas o casi todas ellas.
Es posible que nuestra imaginación nos haga observar a Semiramis cuando dolida debajo de un perfumado jazmín leyó la traición de su hijo decidiendo terminar con su vida.
Somos los diseñadores de nuestro propio destino, día a día vamos escribiendo el libro de la vida.
Algunos han sido dotados por la naturaleza para contar historias hermosas e inmensas, otros se conforman con compartir una forma de sentir, esperando la palabra de aliento que los anime a seguir, tratando de saltear la indiferencia que duele y talla la dureza que aparece en el corazón.
Tengo una misión en la vida, como creo la tenemos todos, la mía es seguir conjugando el verbo compartir, de esa forma dentro de mí edificaré juntando las piedras que aparezcan el cimiento para albergar árboles que pintaré con el color de la esperanza, floridas enredaderas que se aferrarán a la columna de los años, árboles vestidos con tonos verdes para que sus ramas abriguen los nidos de los pájaros que continuarán mi camino, de las paredes brotarán gotas de agua hasta convertirse en una cascada que canta, los canteros estallarán en mil colores, allí habré dejado la semilla para que nazcan las flores del alma.
Friday, March 02, 2007
FUEGO EN BABEL
En los jardines flotantes de Babilonia el fuego pudo destruir el pasado.
Se levantaban erguidos la belleza era inconmensurable.
Plantas y arbustos rompían la monotonía de ladrillos sin vida, apilados uno sobre otros como fantasmas grises que elevaban sus siluetas al cielo.
Las rejas no permitían traspasar los secretos de los palacios.
En sus salones los guerreros brindaban por las conquistas logradas.
Alejada, en un espacio más pequeño estaba ella, había nacido en un lugar de la tierra donde las verdes colinas se confundían con la majestuosidad de la sierras.
Cerraba sus ojos, sentía que estaba cerca de lago de aguas celestes donde nació paloma.
Hablaba con su alma, ésta le devolvía paisajes de ensueño, era una niña sola, caminaba por las praderas, el viento jugaba haciendo remolinos en su dorada cabellera, parecían espigas de trigo meciéndose al viento, el sol despejaba su cara, con sus rayos diluía las nubes para regalar vida.
Más allá, los animales pastaban placidamente, ella corría tras ellos y su risa se confundía con el eco de una cascada de agua cristalina.
Esa niña que en su mirada de esmeraldas reflejaba la tristeza se hizo mujer, era bella.
Una tarde caminaba por la orilla de lago, para cuidar la palidez de su rostro llevaba una sombrilla, parecía salida de un cuadro, rodeada de capullos miraba la inmensidad del universo, una bandada de palomas de plumaje plateado le recordaban a su madre.
No podía entender el abandono.
Entregada a sus pensamientos no vio al jinete que se acercaba, éste con cautela y admiración la observaba.
La tarde daba paso al crepúsculo, presurosas las palomas volvían a sus nidos para alimentar a sus crías.
Era el momento.
El caballero desenfundó su espada, el brillo de su hoja parecía un rayo en la tormenta, con un movimiento certero cortó un ramillete de flores para regalarle a la mujer de la sombrilla.
Cuando la luna asomaba llamando a las estrellas sus cuerpos se fundieron para siempre.
Pasó el tiempo eligieron morar cerca del río caudaloso, sus aguas turbias cantaban, pero el lugar era árido.
Ella recordaba otros pasajes de su vida, El quería conformarla, fue así que mandó a construir los majestuosos jardines para que la dueña de sus sueños no extrañara.
Ideó jardines colgantes poblados de flores de mil colores, árboles de hojas verdes que se hamacaban al compás del viento.
Una noria traería agua cristalina para alimentarlos y concluir en una cascada que cantaba, en ése lugar los pájaros construían los nidos que alojarían las crías, al amanecer regalarían sus trinos.
Todo era perfecto, el murmullo de los pájaros los despertó una mañana, vieron como disparados huían de las lenguas de fuego, el agua no alcanzaba para apagar el incendio.
Los árboles se consumían, sus vestidos eran grises, las flores morían,había muerto el aroma de cada mañana.
La reina lloraba la pérdida de los jardines que le regalara su amado, todo era silencio.
De las cenizas surgió una paloma de plumaje azul, en su pico rojo como el fuego llevaba prendidos los sueños éstos tomarían nuevamente vida en el espacio.
Se levantaban erguidos la belleza era inconmensurable.
Plantas y arbustos rompían la monotonía de ladrillos sin vida, apilados uno sobre otros como fantasmas grises que elevaban sus siluetas al cielo.
Las rejas no permitían traspasar los secretos de los palacios.
En sus salones los guerreros brindaban por las conquistas logradas.
Alejada, en un espacio más pequeño estaba ella, había nacido en un lugar de la tierra donde las verdes colinas se confundían con la majestuosidad de la sierras.
Cerraba sus ojos, sentía que estaba cerca de lago de aguas celestes donde nació paloma.
Hablaba con su alma, ésta le devolvía paisajes de ensueño, era una niña sola, caminaba por las praderas, el viento jugaba haciendo remolinos en su dorada cabellera, parecían espigas de trigo meciéndose al viento, el sol despejaba su cara, con sus rayos diluía las nubes para regalar vida.
Más allá, los animales pastaban placidamente, ella corría tras ellos y su risa se confundía con el eco de una cascada de agua cristalina.
Esa niña que en su mirada de esmeraldas reflejaba la tristeza se hizo mujer, era bella.
Una tarde caminaba por la orilla de lago, para cuidar la palidez de su rostro llevaba una sombrilla, parecía salida de un cuadro, rodeada de capullos miraba la inmensidad del universo, una bandada de palomas de plumaje plateado le recordaban a su madre.
No podía entender el abandono.
Entregada a sus pensamientos no vio al jinete que se acercaba, éste con cautela y admiración la observaba.
La tarde daba paso al crepúsculo, presurosas las palomas volvían a sus nidos para alimentar a sus crías.
Era el momento.
El caballero desenfundó su espada, el brillo de su hoja parecía un rayo en la tormenta, con un movimiento certero cortó un ramillete de flores para regalarle a la mujer de la sombrilla.
Cuando la luna asomaba llamando a las estrellas sus cuerpos se fundieron para siempre.
Pasó el tiempo eligieron morar cerca del río caudaloso, sus aguas turbias cantaban, pero el lugar era árido.
Ella recordaba otros pasajes de su vida, El quería conformarla, fue así que mandó a construir los majestuosos jardines para que la dueña de sus sueños no extrañara.
Ideó jardines colgantes poblados de flores de mil colores, árboles de hojas verdes que se hamacaban al compás del viento.
Una noria traería agua cristalina para alimentarlos y concluir en una cascada que cantaba, en ése lugar los pájaros construían los nidos que alojarían las crías, al amanecer regalarían sus trinos.
Todo era perfecto, el murmullo de los pájaros los despertó una mañana, vieron como disparados huían de las lenguas de fuego, el agua no alcanzaba para apagar el incendio.
Los árboles se consumían, sus vestidos eran grises, las flores morían,había muerto el aroma de cada mañana.
La reina lloraba la pérdida de los jardines que le regalara su amado, todo era silencio.
De las cenizas surgió una paloma de plumaje azul, en su pico rojo como el fuego llevaba prendidos los sueños éstos tomarían nuevamente vida en el espacio.
Thursday, March 01, 2007
SEMIRAMIS
En los jardines flotantes de Babilonia, se posa una paloma, revolotea por el lugar buscando el nido vacío.
Aprendió a volar sola, su madre la abandonó antes que el cuerpo tuviera plumaje.
Al verla tan desolada un hombre se apiadó de ella llevando a la pequeña avecilla a su casa, con varas de oro construyó una jaula, colgándola cerca de la ventana.
A medida que pasaban los días la paloma buscaba el bien perdido de la libertad, en un descuido del dueño escapó.
El destino la convirtió en reina de un antiguo pueblo, amaba la naturaleza , era una mujer bella y poderosa.
Al poco tiempo conoció en el palacio a quien sería su esposo.
Shamshi era un hombre apuesto, ella sabía que era un guerrero, la admiraba en silencio, aprovechando su belleza lo invitó a una fiesta palaciega, juntos serían invencibles.
El día elegido ella vestía ropas de terciopelo que ceñían su cintura, el escote estaba adornado por un collar de esmeraldas idénticos a sus ojos, los largos cabellos dorados estaban ceñidos en la nuca.
Una sucesión de finos diamantes le daba forma a la corona.
Tomados de la mano recorrieron los amplios jardines del palacio, los canteros poblados de flores multicolores regalaban su perfume.
Las estrellas serían testigos del amor de la reina.
Vivieron un amor intenso, coronado con el nacimiento de Adad-Nirani, un niño de ojitos azules cual trozos de cielo, sus bucles dorados recordaban la cabellera de su madre, a medida que el niño crecía iba mostrando su carácter severo, era ambicioso, nada lo detenía, sabía como lograr sus objetivos.
Una tarde su madre paseaba por los inmensos jardines cercanos al palacio, allí una doncella le entregó una carta, para leerla buscó la sombra de los jazmines.
A medida que avanzaba en la lectura, su corazón parecía querer detenerse, lágrimas rodaban por su rostro, la congoja la acechaba, su hijo la había traicionado.
Cuidadosamente guardó la carta en su pecho, presurosa se dirigió a las habitaciones del palacio, sus manos nerviosas hurgaban los cajones.
En un estuche de madera descansaba una daga, la tomó en sus manos, el filo se hundió en su corazón llamando al olvido.
Hoy esa solitaria paloma sigue su vuelo entre las flores, se eleva al cielo, tal vez encuentre el nido perdido.
Aprendió a volar sola, su madre la abandonó antes que el cuerpo tuviera plumaje.
Al verla tan desolada un hombre se apiadó de ella llevando a la pequeña avecilla a su casa, con varas de oro construyó una jaula, colgándola cerca de la ventana.
A medida que pasaban los días la paloma buscaba el bien perdido de la libertad, en un descuido del dueño escapó.
El destino la convirtió en reina de un antiguo pueblo, amaba la naturaleza , era una mujer bella y poderosa.
Al poco tiempo conoció en el palacio a quien sería su esposo.
Shamshi era un hombre apuesto, ella sabía que era un guerrero, la admiraba en silencio, aprovechando su belleza lo invitó a una fiesta palaciega, juntos serían invencibles.
El día elegido ella vestía ropas de terciopelo que ceñían su cintura, el escote estaba adornado por un collar de esmeraldas idénticos a sus ojos, los largos cabellos dorados estaban ceñidos en la nuca.
Una sucesión de finos diamantes le daba forma a la corona.
Tomados de la mano recorrieron los amplios jardines del palacio, los canteros poblados de flores multicolores regalaban su perfume.
Las estrellas serían testigos del amor de la reina.
Vivieron un amor intenso, coronado con el nacimiento de Adad-Nirani, un niño de ojitos azules cual trozos de cielo, sus bucles dorados recordaban la cabellera de su madre, a medida que el niño crecía iba mostrando su carácter severo, era ambicioso, nada lo detenía, sabía como lograr sus objetivos.
Una tarde su madre paseaba por los inmensos jardines cercanos al palacio, allí una doncella le entregó una carta, para leerla buscó la sombra de los jazmines.
A medida que avanzaba en la lectura, su corazón parecía querer detenerse, lágrimas rodaban por su rostro, la congoja la acechaba, su hijo la había traicionado.
Cuidadosamente guardó la carta en su pecho, presurosa se dirigió a las habitaciones del palacio, sus manos nerviosas hurgaban los cajones.
En un estuche de madera descansaba una daga, la tomó en sus manos, el filo se hundió en su corazón llamando al olvido.
Hoy esa solitaria paloma sigue su vuelo entre las flores, se eleva al cielo, tal vez encuentre el nido perdido.
Subscribe to:
Posts (Atom)
