Es una mujer hermosa por dentro y por fuera, de estatura normal,ojos color caramelo y cabellos cortos.
Siempre impecable con sus trajecitos con pantalones.
Pasó un tiempo y pude acercarme a ella, primero un café y luego largas caminatas.
En esa ocasión me contó su historia.
El 04-08-2000 en su casa, a la hora que le encendía la estufa a sus mascotas éstas la desconocieron y fue atacada por sus tres boxer.
Fueron veinte minutos que le dejaron marcas imborrables en sus piernas y en su alma.
Camino al hospital la médica que la acompañaba en la ambulancia hacia esfuerzos para que Sonia se mantuviera despierta.
En un momento pese a estar sujeta en la camilla sintió que su cuerpo se incorporaba para partir quien sabe adonde.
No tenía miedo si una sensación placentera, el dolor habia mutado a una paz indescriptible.
Pasó varias operaciones, estuvo a punto de perder su pierna derecha.
Interminables días en terapia, demasiadas operaciones.
Un año sin caminar el mismo tiempo que demoró en conseguir su historia clínica,ella quería saber que había pasado, leer lo que habían escrito los médicos cada día. Intuía que algo le habían ocultado, no sabía que era pero le quitaba el sueño.
Al tener la hitoria en su manos leyó que la habían resucitado.
Hoy la protagonista de este cuento está bien, dedicada a su profesión y a su familia, viste siempre pantalones en cualquier época del año.
Esta experiencia le sirvió para tomar la vida de otra manera, agradece cada día poder despertarse, a cada cosa le dá el valor que tiene, con la sabiduría que estos eventos traen consigo.
Luego de más de un año, regresó a sus largas caminatas, elige paseos rodeados de árboledas, allí donde escondidos cantan los pájaros, se siente más cerca de Dios y a él le agradece disfrutar de cada minuto de su vida.
PD: Este cuento está inspirado en la historia de una mujer real, que tal vez los esté leyendo.
Sunday, April 30, 2006
Saturday, April 29, 2006
DESPEDIDA
Griselda:
Nunca pensé que este momento llegaría.
Es muy difícil para mi partir tanto como confesarte la verdad antes de emprender mi viaje.
He conocido el amor verdadero,el que se dá sin concesiones.
Sentí que tocaba el cielo con las manos aquella noche que fuíste mía.
Tu cuerpo tibio se estremecía cuando lo rozaba con mis manos, aún siento en mi boca el calor de tus besos apasionados.
El perfume de tus cabellos atizaba el instinto de poseerte siempre.
¿Recuerdas el día que me anunciaste que vendría a la vida nuestro fruto?
Se mezclaban risas,lágrimas, tu temor a lo desconocido.
Nos casamos en la capilla del padre José, cuando te ví entrar, parecías salida de un cuento. Nuestro amor fue coronado con la llegada de nuestro angelito.
Ahora estoy enfermo y no quiero ocasionarte la tristeza de morir a tu lado.
Allá, tu amor será mi compañía Martin.
Nunca pensé que este momento llegaría.
Es muy difícil para mi partir tanto como confesarte la verdad antes de emprender mi viaje.
He conocido el amor verdadero,el que se dá sin concesiones.
Sentí que tocaba el cielo con las manos aquella noche que fuíste mía.
Tu cuerpo tibio se estremecía cuando lo rozaba con mis manos, aún siento en mi boca el calor de tus besos apasionados.
El perfume de tus cabellos atizaba el instinto de poseerte siempre.
¿Recuerdas el día que me anunciaste que vendría a la vida nuestro fruto?
Se mezclaban risas,lágrimas, tu temor a lo desconocido.
Nos casamos en la capilla del padre José, cuando te ví entrar, parecías salida de un cuento. Nuestro amor fue coronado con la llegada de nuestro angelito.
Ahora estoy enfermo y no quiero ocasionarte la tristeza de morir a tu lado.
Allá, tu amor será mi compañía Martin.
Monday, April 24, 2006
PLAZA DE LA REPUBLICA
Como todos los jueves Delia sabía que en la plaza los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional llevarían a cabo su reclamo.
Le gustaba la música clásica y en su silla de ruedas fué al lugar.
Buscó la sombra de un añoso árbol y se dispuso a escuchar tan original protesta.
El trino de los pájaros se confundía con las cuerdas de los violines.
Los árboles teñidos de oro otoñal eran el marco perfecto para ese espectáculo.
Con sus dedos seguía el compás de la música.
Cerró los ojos y su vida comenzó a pasar como una película.
Pudo ver su primer baile, aquel en el conoció al hombre de sus sueños, sentía que tenia el mismo vestido de encaje y seda color esmeralda que hacía juego con sus ojos.
El perfume de las flores que adornaban sus castaños cabellos estaba presente.
También el brazo de Enrique rodeándole la cintura, su respiración agitada.
En el jardín había sentido su mano que amorosamente se apoyaba en su cuello y nuca para robarle el primer beso.
Luego vinieron los hijos a poblar esa casa mágica poblada de amor, duendes y flores.
La vejez los encontró solos, acompañados de sus recuerdos.
Enrique había partido unos días antes, en un viaje en el que Delia no sería su fiel compañera.
La orquesta seguía con su protesta.
Con los acordes de un vals ella viajó a su último destino, reunirse otra vez con el amor de si vida, último viaje para confirmar un amor eterno.
Le gustaba la música clásica y en su silla de ruedas fué al lugar.
Buscó la sombra de un añoso árbol y se dispuso a escuchar tan original protesta.
El trino de los pájaros se confundía con las cuerdas de los violines.
Los árboles teñidos de oro otoñal eran el marco perfecto para ese espectáculo.
Con sus dedos seguía el compás de la música.
Cerró los ojos y su vida comenzó a pasar como una película.
Pudo ver su primer baile, aquel en el conoció al hombre de sus sueños, sentía que tenia el mismo vestido de encaje y seda color esmeralda que hacía juego con sus ojos.
El perfume de las flores que adornaban sus castaños cabellos estaba presente.
También el brazo de Enrique rodeándole la cintura, su respiración agitada.
En el jardín había sentido su mano que amorosamente se apoyaba en su cuello y nuca para robarle el primer beso.
Luego vinieron los hijos a poblar esa casa mágica poblada de amor, duendes y flores.
La vejez los encontró solos, acompañados de sus recuerdos.
Enrique había partido unos días antes, en un viaje en el que Delia no sería su fiel compañera.
La orquesta seguía con su protesta.
Con los acordes de un vals ella viajó a su último destino, reunirse otra vez con el amor de si vida, último viaje para confirmar un amor eterno.
Saturday, April 08, 2006
LA BAILARINA
Sobre el escenario se destacaba su grácil figura, ataviada con su vestido de tul rosa.
Una pequeña red de flores cubría sus cabellos anudados en la nuca.
Su cara se parecía a una antigua muñeca de porcelana, de ojos azules, sombreados por espesas pestañas.
Esa boca de rubí era la que deseaba, para fundirse en un beso de miel y fuego.
Las piernas largas dibujaban piruetas que a veces apuntaban al universo.
Danzaba como un pájaro aún sin alas, elevaba sus manos al cielo al son de esa maravillosa música como queriendo hacer llegar al infinito una plegaria.
Desde una butaca él la observaba extasiado.
La amaba con pasión cristalina, la deseaba.
Se preguntaba quien habría esculpido la belleza de su amada.
No podía creer que esa mujer que en cada paso entregaba el alma, pronto sería un cuerpo inerte y quieto, que a la muerte con su danza la vida ofrendaba.
Con los acordes de la música que finalizaba él angustiado escondía sus lágrimas.
Una pequeña red de flores cubría sus cabellos anudados en la nuca.
Su cara se parecía a una antigua muñeca de porcelana, de ojos azules, sombreados por espesas pestañas.
Esa boca de rubí era la que deseaba, para fundirse en un beso de miel y fuego.
Las piernas largas dibujaban piruetas que a veces apuntaban al universo.
Danzaba como un pájaro aún sin alas, elevaba sus manos al cielo al son de esa maravillosa música como queriendo hacer llegar al infinito una plegaria.
Desde una butaca él la observaba extasiado.
La amaba con pasión cristalina, la deseaba.
Se preguntaba quien habría esculpido la belleza de su amada.
No podía creer que esa mujer que en cada paso entregaba el alma, pronto sería un cuerpo inerte y quieto, que a la muerte con su danza la vida ofrendaba.
Con los acordes de la música que finalizaba él angustiado escondía sus lágrimas.
Friday, April 07, 2006
SECRETO REVELADO
Santiago era admirado por todos los aquellos que lo conocían.
Siempre dispuesto para cumplir con su trabajo.
De rasgos muy finos su cara parecía tallada por un escultor, su mirada se asemejaba a un trozo del cielo.
Cabello corto y prolijo.
Siempre enfundado en trajes de excelente corte y discretas corbatas.
El viernes se celebraba el cumpleaños del hijo del gerente, decidió llevar un obsequio muy especial.
En su lugar de trabajo todos comentaban la vestimenta que llevarían a tan importante evento,él permanecía en silencio.
El salón había sido preparado con esmero, las mesas distribuidas a los costados del mismo.
En el centro los músicos amenizaban la espera, los invitados llegaban a bordo de lujosos autos, ellas con vestidos de gala, los hombres de riguroso traje de etiqueta.
A medianoche llegó una limousine, de ella bajó una espigada mujer de cortos cabellos e inigualable belleza.
Su vestido largo de color azul, hacia juego con sus ojos.
Todos la miraban con admiración.
Al llegar al centro del salón los invitados advirtieron que quien se presentaba saludando como Marta, era idéntica a Santiago.
Siempre dispuesto para cumplir con su trabajo.
De rasgos muy finos su cara parecía tallada por un escultor, su mirada se asemejaba a un trozo del cielo.
Cabello corto y prolijo.
Siempre enfundado en trajes de excelente corte y discretas corbatas.
El viernes se celebraba el cumpleaños del hijo del gerente, decidió llevar un obsequio muy especial.
En su lugar de trabajo todos comentaban la vestimenta que llevarían a tan importante evento,él permanecía en silencio.
El salón había sido preparado con esmero, las mesas distribuidas a los costados del mismo.
En el centro los músicos amenizaban la espera, los invitados llegaban a bordo de lujosos autos, ellas con vestidos de gala, los hombres de riguroso traje de etiqueta.
A medianoche llegó una limousine, de ella bajó una espigada mujer de cortos cabellos e inigualable belleza.
Su vestido largo de color azul, hacia juego con sus ojos.
Todos la miraban con admiración.
Al llegar al centro del salón los invitados advirtieron que quien se presentaba saludando como Marta, era idéntica a Santiago.
EL MUSICO
Era su profesor de música.
El quedó impactado con su belleza.
Le declaró su amor y decidieron sellarlo emprendiendo un largo viaje por las islas del Caribe.
A su llegada todo era perfecto, el clima, la playa, el sol, las noches iluminadas por la luna plateada.
La noche cálida, la música suave eran el marco perfecto para que ella se entregara en cuerpo y alma.
De día la observaba caminar sobre la arena cual diosa pagana, ataviada con su diminuta bikini apenas cubierta por un colorido pareo, en su largo y rizado pelo llevaba flores.
Admiraba a esa mujer bronceada que apenas se acercaba a ese mar color turquesa era salpicada por gotas que brillaban sobre su piel dorada.
Por la tarde caminaron hacia el pueblo, entre risas y besos, al arrullo del canto de los pájaros y el sol escondiéndose detrás de las palmeras.
Mientras ella compraba recuerdos el curiosamente adquiría corbatas.
A medida que se sucedían dias y noches, aumentaba su amor enfermizo por ella.
En escena habían aparecido los celos que poco a poco horadaban ese amor tan bello.
Visitaron varias islas y sus pueblos, el seguía comprando exóticas corbatas.
No podía detener ese sentimiento que cada día lo asaltaba.
No quería compartirla con nadie.
Esa noche decidió llevar a cabo el plan que tenía, para ello habia adquirido las corbatas.
Otra vez se amaron bajo la luz de la luna y cuando él comenzó a jugar con sus coloridas corbatas, ella le regaló la más tierna de las miradas.
En ese instante desetimó su deseo inconfesable de matarla.
Luego de ese beso que sabía a almíbar, arrojó la corbata, tomo su saxo y le dedicó una bella canción de amor.
El quedó impactado con su belleza.
Le declaró su amor y decidieron sellarlo emprendiendo un largo viaje por las islas del Caribe.
A su llegada todo era perfecto, el clima, la playa, el sol, las noches iluminadas por la luna plateada.
La noche cálida, la música suave eran el marco perfecto para que ella se entregara en cuerpo y alma.
De día la observaba caminar sobre la arena cual diosa pagana, ataviada con su diminuta bikini apenas cubierta por un colorido pareo, en su largo y rizado pelo llevaba flores.
Admiraba a esa mujer bronceada que apenas se acercaba a ese mar color turquesa era salpicada por gotas que brillaban sobre su piel dorada.
Por la tarde caminaron hacia el pueblo, entre risas y besos, al arrullo del canto de los pájaros y el sol escondiéndose detrás de las palmeras.
Mientras ella compraba recuerdos el curiosamente adquiría corbatas.
A medida que se sucedían dias y noches, aumentaba su amor enfermizo por ella.
En escena habían aparecido los celos que poco a poco horadaban ese amor tan bello.
Visitaron varias islas y sus pueblos, el seguía comprando exóticas corbatas.
No podía detener ese sentimiento que cada día lo asaltaba.
No quería compartirla con nadie.
Esa noche decidió llevar a cabo el plan que tenía, para ello habia adquirido las corbatas.
Otra vez se amaron bajo la luz de la luna y cuando él comenzó a jugar con sus coloridas corbatas, ella le regaló la más tierna de las miradas.
En ese instante desetimó su deseo inconfesable de matarla.
Luego de ese beso que sabía a almíbar, arrojó la corbata, tomo su saxo y le dedicó una bella canción de amor.
Tuesday, April 04, 2006
19 DE OCTUBRE DE 2010
Solo faltan unos días.
La modista realizó la última prueba al vestido que lucirá Valentina.
Elegimos una tela blanca bordada con pequeñas flores de color pastel enla parte superior.
Un arreglo de flores silvestres adornará sus rubios cabellos.
En la casa todos colaboran en los preparativos.
El césped recién cortado,los canteros desbordando la primavera en el colorde las flores.
Las mesas vestidas de color blanco, sobre ellas pequeños arreglos florales.
Con su papá ensayan los pasos del vals elegido para la ocasión.
Los nervios hacen que los ojos brillen y alguna lágrima ruede por sus mejillas.
Llegó la noche que durante tanto tiempo esperamos.
Parece una figura salida de un cuadro con su vestido etéreo.
Insegura camina sobre sus primeros tacos.
La luna ilumina esta noche especial, las estrellas nos regalan su magia.
La música suave envuelve el lugar.
Las copas esperan ser elevadas para brindar.
Hoy, mi hija del corazón, la que no es diferente y tiene una dulzura especial cumple quince años.
La modista realizó la última prueba al vestido que lucirá Valentina.
Elegimos una tela blanca bordada con pequeñas flores de color pastel enla parte superior.
Un arreglo de flores silvestres adornará sus rubios cabellos.
En la casa todos colaboran en los preparativos.
El césped recién cortado,los canteros desbordando la primavera en el colorde las flores.
Las mesas vestidas de color blanco, sobre ellas pequeños arreglos florales.
Con su papá ensayan los pasos del vals elegido para la ocasión.
Los nervios hacen que los ojos brillen y alguna lágrima ruede por sus mejillas.
Llegó la noche que durante tanto tiempo esperamos.
Parece una figura salida de un cuadro con su vestido etéreo.
Insegura camina sobre sus primeros tacos.
La luna ilumina esta noche especial, las estrellas nos regalan su magia.
La música suave envuelve el lugar.
Las copas esperan ser elevadas para brindar.
Hoy, mi hija del corazón, la que no es diferente y tiene una dulzura especial cumple quince años.
Monday, April 03, 2006
LA EDAD DEL TIEMPO
La noche estaba calurosa, motivo para que Laura dejara la ventana abierta.
El viento suave traía el rumor de las hojas de los árboles.
Del cielo cual figuras móviles pendían las estrellas.
La luna se escondía detrás de una nube que le daba un tono violeta.
El canto de los grillos la arrullaba.
La brisa la elevó de su cama.
Parecida a un ángel comenzó un viaje sin rumbo.
De pronto su camisón se transformó en un vestido de fiesta de otra época.
Participó de un baile con un caballero de ojos color de cielo.
Danzando recibió el calor de sus brazos rodenado su cintura.
Ruborizada sintió el sabor dulce de un beso.
Salieron al jardín de esa casona que a ella le resultaba familiar.
El cortó un rosa y la prendió a sus rizados cabellos.
La fragancia de esa flor la atraía de un modo especial.
Al amanecer nuevamente se encontraba en su cama, se levantó y corrió al espejo.
Las lágrimas no le impedían ver la imagen de una anciana y sus cabellos convertidos en hilos de plata.
El viento suave traía el rumor de las hojas de los árboles.
Del cielo cual figuras móviles pendían las estrellas.
La luna se escondía detrás de una nube que le daba un tono violeta.
El canto de los grillos la arrullaba.
La brisa la elevó de su cama.
Parecida a un ángel comenzó un viaje sin rumbo.
De pronto su camisón se transformó en un vestido de fiesta de otra época.
Participó de un baile con un caballero de ojos color de cielo.
Danzando recibió el calor de sus brazos rodenado su cintura.
Ruborizada sintió el sabor dulce de un beso.
Salieron al jardín de esa casona que a ella le resultaba familiar.
El cortó un rosa y la prendió a sus rizados cabellos.
La fragancia de esa flor la atraía de un modo especial.
Al amanecer nuevamente se encontraba en su cama, se levantó y corrió al espejo.
Las lágrimas no le impedían ver la imagen de una anciana y sus cabellos convertidos en hilos de plata.
Friday, March 31, 2006
ENCUENTRO EN LA RED
Se conocieron a través de internet.
El le regalaba palabras hermosas, la trataba con dulzura infinita.
Ambos contaban las horas que los separaban del próximo chat.
Intercambiaron fotos y teléfonos.
Ambos se estremecían al escuchar sus voces.
Después de unos días programaron un encuentro en la playa.
Esa mañana Eugenia sacó su pasaje, solo unas horas la separaban de ese ser mágico.
Desde la ventanilla del avión observaba las nubes que le devolvían la imagen de su enamorado. En el aeropuerto se confundieron en un abrazo interminable.
Parecían hechos para caminar juntos y para siempre por la vida.
Los primeros días fueron los que soñaba cualquier mujer, noches ardientes, otras de paz y sosiego.
Silencios que arrullaban un amor único, largas charlas que no conocían de espacios ni tiempos. Miradas que suplantaban las palabras.
Salieron a caminar, la luz plateada de la luna iluminaba el paseo.
El mar golpeaba bravío en las rocas, allí él se mostró como era, hosco, malhumorado,autoritario. Las palabras dulces habían desaparecido, para dar lugar a falsos reclamos.Se diluyeron los besos, tampoco sentirían el calor de un abrazo.Solo lágrimas.
Confundida Eugenia, deseó empujarlo a las aguas y ver el cuerpo de Esteban flotando con sus brazos en cruz.
Solo atinó a correr, quería separarse para siempre de ese sueño.
Era tiempo de regresar a la más absoluta soledad.
El le regalaba palabras hermosas, la trataba con dulzura infinita.
Ambos contaban las horas que los separaban del próximo chat.
Intercambiaron fotos y teléfonos.
Ambos se estremecían al escuchar sus voces.
Después de unos días programaron un encuentro en la playa.
Esa mañana Eugenia sacó su pasaje, solo unas horas la separaban de ese ser mágico.
Desde la ventanilla del avión observaba las nubes que le devolvían la imagen de su enamorado. En el aeropuerto se confundieron en un abrazo interminable.
Parecían hechos para caminar juntos y para siempre por la vida.
Los primeros días fueron los que soñaba cualquier mujer, noches ardientes, otras de paz y sosiego.
Silencios que arrullaban un amor único, largas charlas que no conocían de espacios ni tiempos. Miradas que suplantaban las palabras.
Salieron a caminar, la luz plateada de la luna iluminaba el paseo.
El mar golpeaba bravío en las rocas, allí él se mostró como era, hosco, malhumorado,autoritario. Las palabras dulces habían desaparecido, para dar lugar a falsos reclamos.Se diluyeron los besos, tampoco sentirían el calor de un abrazo.Solo lágrimas.
Confundida Eugenia, deseó empujarlo a las aguas y ver el cuerpo de Esteban flotando con sus brazos en cruz.
Solo atinó a correr, quería separarse para siempre de ese sueño.
Era tiempo de regresar a la más absoluta soledad.
RECUERDOS
Laura y Javier festejaban sus bodas de oro.
Sus hijos quisieron regalarles un viaje especial.
No deberían llevar equipaje, todo sería provisto en el camino.
Se introdujeron en un túnel.
Luego de unos minutos, estaban en un lugar que no les era ajeno.
De pronto sus ropas cambiaron, ella estaba vestida con un largo vestido decolor blanco, en sus manos llevaba flores, las mismas que jugaban en sus cabellos.
Javier vestía un traje negro.
Todo era asombro.
Subieron a un carruaje que los condujo a una pequeña iglesia, ornamentada con arreglos florales.
En el altar los esperaba el sacerdote.
Luego de la misa intercambiaron anillos y promesas de amor eterno.
Caminaron por senderos poblados de flores, hasta podían sentir su exquisita fragancia.
Los pájaros les regalaban la más bella melodía.
Se fueron a una cabaña cerca de un lago, en ese lugar de ensueño proyectaron su vida.
Sabían que pronto estarían rodeados de niños, sus hijos.
También adivinaban la llegada de los nietos.
El tiempo expiraba.
Debían regresar.
En sus retinas quedaría para siempre el recuerdo de su casamiento.
Sus hijos quisieron regalarles un viaje especial.
No deberían llevar equipaje, todo sería provisto en el camino.
Se introdujeron en un túnel.
Luego de unos minutos, estaban en un lugar que no les era ajeno.
De pronto sus ropas cambiaron, ella estaba vestida con un largo vestido decolor blanco, en sus manos llevaba flores, las mismas que jugaban en sus cabellos.
Javier vestía un traje negro.
Todo era asombro.
Subieron a un carruaje que los condujo a una pequeña iglesia, ornamentada con arreglos florales.
En el altar los esperaba el sacerdote.
Luego de la misa intercambiaron anillos y promesas de amor eterno.
Caminaron por senderos poblados de flores, hasta podían sentir su exquisita fragancia.
Los pájaros les regalaban la más bella melodía.
Se fueron a una cabaña cerca de un lago, en ese lugar de ensueño proyectaron su vida.
Sabían que pronto estarían rodeados de niños, sus hijos.
También adivinaban la llegada de los nietos.
El tiempo expiraba.
Debían regresar.
En sus retinas quedaría para siempre el recuerdo de su casamiento.
Thursday, March 30, 2006
LA ESTATUA
¿Qué puedo decir de ella?.
Era la belleza en el cuerpo de una mujer.
Ojos profundos que llevaban a sumergise en la imensidad del océano.
Su cuerpo tallado de diosa pagana.
Su boca de rubí, que no conocía el sabor de un beso.
Sus cabellos, marco perfecto para su cara despojada de expresiones.
El la había construído a su imagen y semejanza.
Vestida con una túnica que dejaba ver sus formas.
Piernas larguísimas que mostraban sus pies descalzos.
Sus manos finas parecían de porcelana.
Nunca conocería el calor de una caricia, el abrigo de un abrazo interminable.
Vuelo a mirarla, creo adivinar una sonrisa en su boca gélida, deseando ser el destinatrio de ella. Otra vez me detengo en sus ojos que miran sin ver buscando un gesto.
Nada.
Al bajar la vista veo que en su pecho no late su corazón.
En ese momento advierto que es solo una estatua vacía de sentimientos.
Me alejo turbado, su imagen me acompaña.
La deseo.
Una brisa suave me trae una voz que me invita a seguir soñando.
Monday, March 27, 2006
SUS OJOS
Sus ojos negros como el azabache tienen un dejo de nostalgia.
Ha recorrido muchos caminos.
Está cansado y se queda dormido a un costado del mercado.
Sueña con ella, con los días que se han ido.
Por un momento la toma en sus brazos para darle cariño.
Juntos caminan por la arena, no hay flores para regalarle solo sequía.
Escucha su voz en la lejanía, hasta puede adivinar los hoyuelos de su cara cuando sonreía.
Le cuenta de paisajes lejanos, de cantos y dichas, de lunas y soles quefueron su asidua compañía.
Ella lo escucha con atención obsequiándole el arrullo de su mirada enamorada.
Un ruido lo despierta, son los puesteros del mercado que recogen sus cosas.
Mira a su alrededor buscándola .
Está solo, se incorpora, acomodándose el turbante solo piensa en ella, eleva su mirada al cielo rogando se la devuelva.
Ha recorrido muchos caminos.
Está cansado y se queda dormido a un costado del mercado.
Sueña con ella, con los días que se han ido.
Por un momento la toma en sus brazos para darle cariño.
Juntos caminan por la arena, no hay flores para regalarle solo sequía.
Escucha su voz en la lejanía, hasta puede adivinar los hoyuelos de su cara cuando sonreía.
Le cuenta de paisajes lejanos, de cantos y dichas, de lunas y soles quefueron su asidua compañía.
Ella lo escucha con atención obsequiándole el arrullo de su mirada enamorada.
Un ruido lo despierta, son los puesteros del mercado que recogen sus cosas.
Mira a su alrededor buscándola .
Está solo, se incorpora, acomodándose el turbante solo piensa en ella, eleva su mirada al cielo rogando se la devuelva.
VENDEDOR DE ILUSIONES
Con su turbante paseaba por el mercado de un pueblito de Turquía.
Contaba que en el llevaba recuerdos de su estadía en diferentes palacios del mundo.
A veces decía que en su interior tenía piedras preciosas que le habían regalado diferentes monarcas, otras que llevaba telas multicolores bordadas con hilos de oro.
Era un personaje curioso y Zahira lo escuchaba con antención.
Ella hubiera querido comprar una estrella parecida a la del turbante de este señor de barba blanca, para que iluminara sus noches vacías.
También le habría gustado comprar alguna tela para confeccionar un hermoso vestido y conquistar a un caballero de ojos color azabache.
Con el acorde de las cítaras, Zahira danzaba en sueños.
Por un momento se sentía la reina del corazón de quien amaba en silencio.
Podía sentir el calor de sus brazos que rodeaban su cintura, y al final de esa danza el sabor dulce de sus besos.
Lo que el vendedor nunca dijo, es que su turbante estaba vacío, ya que el vendía ilusiones y leyendas que no se compran con ninguna moneda.
Contaba que en el llevaba recuerdos de su estadía en diferentes palacios del mundo.
A veces decía que en su interior tenía piedras preciosas que le habían regalado diferentes monarcas, otras que llevaba telas multicolores bordadas con hilos de oro.
Era un personaje curioso y Zahira lo escuchaba con antención.
Ella hubiera querido comprar una estrella parecida a la del turbante de este señor de barba blanca, para que iluminara sus noches vacías.
También le habría gustado comprar alguna tela para confeccionar un hermoso vestido y conquistar a un caballero de ojos color azabache.
Con el acorde de las cítaras, Zahira danzaba en sueños.
Por un momento se sentía la reina del corazón de quien amaba en silencio.
Podía sentir el calor de sus brazos que rodeaban su cintura, y al final de esa danza el sabor dulce de sus besos.
Lo que el vendedor nunca dijo, es que su turbante estaba vacío, ya que el vendía ilusiones y leyendas que no se compran con ninguna moneda.
EL HOMBRE DE LA FOTO
Cada surco de su cara demostraba sabiduría.
El sol había sido su compañero de viaje durante años.
Su barba parecía adornada con hilos de plata que utilizaba para enhebrar cada una de sus historias.
A veces contaba de viajes por el desierto, la arena tenía las marcas de sus pisadas.
Otras hablaba de sus visitas a países exóticos, de su gente.
De tantos lugares que había recorrido, con frío o calor, con sol o iluminado por la luz de la luna guardaba una leyenda.
Decidió quedarse en ese pueblito pequeño, donde las mujeres sobresalían por su hermosura, sus cuerpos parecían juncos que no habían madurado hasta tornarse dorados.
Posó sus vista en ella, lo cautivaron sus ojos color almendra que prodigaban ternura.
Utilizaban el idioma de las miradas y gestos, hasta que un día ella le regaló el rubí de su boca, estaba feliz.
Como ofrenda de su amor le regaló su turbante y sus fantasías.
Volvió a partir.
Otras tierras esperaban su vida andariega, al llevarse sus manos a la cabeza solo la acariciaba a ella.
El sol había sido su compañero de viaje durante años.
Su barba parecía adornada con hilos de plata que utilizaba para enhebrar cada una de sus historias.
A veces contaba de viajes por el desierto, la arena tenía las marcas de sus pisadas.
Otras hablaba de sus visitas a países exóticos, de su gente.
De tantos lugares que había recorrido, con frío o calor, con sol o iluminado por la luz de la luna guardaba una leyenda.
Decidió quedarse en ese pueblito pequeño, donde las mujeres sobresalían por su hermosura, sus cuerpos parecían juncos que no habían madurado hasta tornarse dorados.
Posó sus vista en ella, lo cautivaron sus ojos color almendra que prodigaban ternura.
Utilizaban el idioma de las miradas y gestos, hasta que un día ella le regaló el rubí de su boca, estaba feliz.
Como ofrenda de su amor le regaló su turbante y sus fantasías.
Volvió a partir.
Otras tierras esperaban su vida andariega, al llevarse sus manos a la cabeza solo la acariciaba a ella.
UNA MODELO
Se preparó como nunca antes lo había hecho.
Eligió ese trajecito color azul que hacía juego con sus ojos, sujetó sus rizados cabellos con una cinta.
Calzó su altos tacos y salió acompañada de un perfume suave para acrecentar el misterio.
Salió a la calle en busca de un taxi, consultó su reloj y decidió caminar.
Pocas cuadras la separaban del estudio de quien dejaría en el óleo su imagen para siempre. Llegó a una casa antigua pero bella, un sendero de flores la condujo a la puerta de entrada.
Allí estaba el.
En el interior se despojó de sus ropas y desnudó su alma que se reflejaría en ese cuadro.
En penumbras el adivinó sus formas, escuchó los latidos de su corazón.
Se preguntaba si podría reflejar en la tela tanta belleza.
La luz tenue jugaba a entrar por una ventana, se veía aun más hermosa.
El pintor la quiso solo para el.
Cuenta la leyenda que la vieron entrar en la casa del artista, nunca salió.
En el museo es el cuadro más visitado.
Muy cerca su autor lo admira con los ojos inundados de lágrimas.
Eligió ese trajecito color azul que hacía juego con sus ojos, sujetó sus rizados cabellos con una cinta.
Calzó su altos tacos y salió acompañada de un perfume suave para acrecentar el misterio.
Salió a la calle en busca de un taxi, consultó su reloj y decidió caminar.
Pocas cuadras la separaban del estudio de quien dejaría en el óleo su imagen para siempre. Llegó a una casa antigua pero bella, un sendero de flores la condujo a la puerta de entrada.
Allí estaba el.
En el interior se despojó de sus ropas y desnudó su alma que se reflejaría en ese cuadro.
En penumbras el adivinó sus formas, escuchó los latidos de su corazón.
Se preguntaba si podría reflejar en la tela tanta belleza.
La luz tenue jugaba a entrar por una ventana, se veía aun más hermosa.
El pintor la quiso solo para el.
Cuenta la leyenda que la vieron entrar en la casa del artista, nunca salió.
En el museo es el cuadro más visitado.
Muy cerca su autor lo admira con los ojos inundados de lágrimas.
Friday, March 24, 2006
LA ESPERA
Quería una versión del tema “Las hojas muertas” orquestada, de esa forma a los compases podría agregarle mis vivencias.
Lo había visto caminar por la playa, el viento jugaba con su pelo, su color bronceado lo hacía más interesante.
Pude acercarme y conversar, me hundí en el azul profundo de sus ojos, me atrapó con su mirada y una lluvia de palabras.
Quedamos en encontrarnos al día siguiente, el sol acariciaba las olas que danzaban lentamente, mientras observaba el mar esperaba su llegada.
Los latidos de mi corazón se acrecentaban a medida que adivinaba la hora del encuentro.
La playa estaba solitaria, a lo lejos comenzaban a reunirse varias personas, la curiosidad me instó a acercarme.
Con un dolor que laceraba el alma ví su figura tendida en la arena, con esa imagen se fue parte de mi vida, se borraron mis sueños, de a uno se esfumaban mis proyectos.
Hoy el recuerdo me lleva a caminar otra vez por esa playa, mientras el viento me trae los acordes de la canción que no pudo ser.
BAUTISMOS MULTIPLES
El monasterio de Luján, hoy se veía diferente.
No era un claustro despojado.
Los altares estaban cubiertos de finos manteles blancos, sobre ellos descansaban las imágenes que el pueblo veneraba rodeadas de flores que regalaban la magia de su fragancia.
Para ésta ocasión se permitieron flores de diversos colores, se asemejaba a un jardín salido de un cuento.
De sus cóncavos techos pendían banderas de todas las comunidades.
En un costado ubicaron al coro, mientras ensayaban sus cánticos, en la inmensidad del lugar se escuchaba el susurro de los ángeles, en las voces de esos niños.
El padre Francisco, apoyado en su bastón, caminaba por el lugar supervisando que todo saliera perfecto.
Consultó su reloj de bolsillo y presuroso llamó a una de las colaboradoras del lugar.
En los bancos cercanos a la vieja puerta de entrada aun faltaba colocar los moños y arreglos florales armados con las que se cortaron del parque que circundaba y daba color al austero edificio.
Los acordes del órgano podían oírse desde afuera, esa música celestial, alegraba los corazones y hacía brotar alguna lágrima.
Llegó el momento.
Hoy al antiguo monasterio vestido de fiesta,entraría gente de todas las edades para recibir las aguas baustimales.
No era un claustro despojado.
Los altares estaban cubiertos de finos manteles blancos, sobre ellos descansaban las imágenes que el pueblo veneraba rodeadas de flores que regalaban la magia de su fragancia.
Para ésta ocasión se permitieron flores de diversos colores, se asemejaba a un jardín salido de un cuento.
De sus cóncavos techos pendían banderas de todas las comunidades.
En un costado ubicaron al coro, mientras ensayaban sus cánticos, en la inmensidad del lugar se escuchaba el susurro de los ángeles, en las voces de esos niños.
El padre Francisco, apoyado en su bastón, caminaba por el lugar supervisando que todo saliera perfecto.
Consultó su reloj de bolsillo y presuroso llamó a una de las colaboradoras del lugar.
En los bancos cercanos a la vieja puerta de entrada aun faltaba colocar los moños y arreglos florales armados con las que se cortaron del parque que circundaba y daba color al austero edificio.
Los acordes del órgano podían oírse desde afuera, esa música celestial, alegraba los corazones y hacía brotar alguna lágrima.
Llegó el momento.
Hoy al antiguo monasterio vestido de fiesta,entraría gente de todas las edades para recibir las aguas baustimales.
Tuesday, March 21, 2006
EL FIN DEL VERDUGO
Una vez más había cumplido con su trabajo, pudo despedirla con un beso tardío.
Sus pasos cansados no tenían rumbo.
A cada momento se preguntaba, porque había si elegido para decapitarla, no encontraba respuestas.
Aun se escuchaban los gritos en la plaza, la misma gente que años antes tomó La Bastilla, a punta de lanza y fuego, consiguiendo de esa forma la libertad, hoy cantaba la temprana muerte de sus reina.
El con las manos manchadas de sangre no podía seguir su camino, su corazón estaba oprimido, sus ojos secos ya no podían llorarla.
Esa mujer que era el eje de su vida ya no estaba, nada tendría sentido.
Recordaba sus ojos tan azules como el mar, su cuerpo delgado, embellecido con costosos vestidos, su cara igual a las rosas blancas que crecían en primavera.
No podía resistir su ausencia.Esperó la noche, regresó a la plaza, la guillotina esperaba erguida como un fantasma, puso su cabeza en el cepo y dejó caer su filosa hoja.
La muerte con su magia los uniría para siempre.
Sus pasos cansados no tenían rumbo.
A cada momento se preguntaba, porque había si elegido para decapitarla, no encontraba respuestas.
Aun se escuchaban los gritos en la plaza, la misma gente que años antes tomó La Bastilla, a punta de lanza y fuego, consiguiendo de esa forma la libertad, hoy cantaba la temprana muerte de sus reina.
El con las manos manchadas de sangre no podía seguir su camino, su corazón estaba oprimido, sus ojos secos ya no podían llorarla.
Esa mujer que era el eje de su vida ya no estaba, nada tendría sentido.
Recordaba sus ojos tan azules como el mar, su cuerpo delgado, embellecido con costosos vestidos, su cara igual a las rosas blancas que crecían en primavera.
No podía resistir su ausencia.Esperó la noche, regresó a la plaza, la guillotina esperaba erguida como un fantasma, puso su cabeza en el cepo y dejó caer su filosa hoja.
La muerte con su magia los uniría para siempre.
Saturday, March 18, 2006
EL VERDUGO
Se vistió con sus viejas ropas negras, debajo del brazo llevaba la capucha que cubriría su cabeza.
Caminó hasta la plaza, poblada de gente que esperaba, pero no para aplaudir a su reina.
Cada paso que daba le traía un recuerdo.Desde que la vió por primera vez se enamoró de ella, escondido detrás de las rejas la observaba.
Vestida de azul cielo, con un corset que marcaba su fina figura, danzaba en brazos de otro hombre.
Por un momento deseó convertirse en el collar que adornaba su blanco cuello para sentirla cerca.
También hubiera querido ser el alcohol que ella con gracia llevaba a su boca y meterse en sus entrañas.
Nada eso pasaría, en la madrugada ella cambiaría sus ropas costosas por una sencilla bata que no opacaba su grácil belleza.
La vió caminar altiva por última vez.
En un instante más caería la filosa hoja de la guillotina.
Su cabeza rodaría por el suelo, la levantó,selló su boca con un beso apasionado y escondió sus lágrimas en esos cabellos de oro.
Caminó hasta la plaza, poblada de gente que esperaba, pero no para aplaudir a su reina.
Cada paso que daba le traía un recuerdo.Desde que la vió por primera vez se enamoró de ella, escondido detrás de las rejas la observaba.
Vestida de azul cielo, con un corset que marcaba su fina figura, danzaba en brazos de otro hombre.
Por un momento deseó convertirse en el collar que adornaba su blanco cuello para sentirla cerca.
También hubiera querido ser el alcohol que ella con gracia llevaba a su boca y meterse en sus entrañas.
Nada eso pasaría, en la madrugada ella cambiaría sus ropas costosas por una sencilla bata que no opacaba su grácil belleza.
La vió caminar altiva por última vez.
En un instante más caería la filosa hoja de la guillotina.
Su cabeza rodaría por el suelo, la levantó,selló su boca con un beso apasionado y escondió sus lágrimas en esos cabellos de oro.
Friday, March 17, 2006
DEBILIDAD DE UN MONARCA
No era agradable a la vista su presencia, la librea que conformaba su vestimenta lo hacía aparecer aun más pequeño.
Conoció a María de Austria, una joven tan bonita como egoísta.
Estaba seguro de moldear su carácter a su imagen y semejanza.Antes de ser reina de Francia, ella reinaba en su corazón.
Le dedicó su vida, cumplió cada uno de sus caprichos, no se imaginaba la vida sin ella.
Luego del nacimiento de su primera hija, le regaló un castillo.
No le importaban las infidelidades a las que ella estaba acostumbrada.
La llenó de joyas, vestidos fastuosos para que los luciera en infinitas fiestas en las que el estaba ausente, sabiendo que la perdía un poco más.
No ignoraba que María pasaba sus noches desvelada con la compañía de sus amantes y el alcohol.
Por ella descuidó a sus súbditos que poco a poco se revelaban.
No le importó que lo esperara la hoja filosa de la guillotina.
Cuando por el suelo rodó su cabeza, muchos advirtieron que en sus ojos sin vida había lágrimas.
Conoció a María de Austria, una joven tan bonita como egoísta.
Estaba seguro de moldear su carácter a su imagen y semejanza.Antes de ser reina de Francia, ella reinaba en su corazón.
Le dedicó su vida, cumplió cada uno de sus caprichos, no se imaginaba la vida sin ella.
Luego del nacimiento de su primera hija, le regaló un castillo.
No le importaban las infidelidades a las que ella estaba acostumbrada.
La llenó de joyas, vestidos fastuosos para que los luciera en infinitas fiestas en las que el estaba ausente, sabiendo que la perdía un poco más.
No ignoraba que María pasaba sus noches desvelada con la compañía de sus amantes y el alcohol.
Por ella descuidó a sus súbditos que poco a poco se revelaban.
No le importó que lo esperara la hoja filosa de la guillotina.
Cuando por el suelo rodó su cabeza, muchos advirtieron que en sus ojos sin vida había lágrimas.
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