Tuesday, July 10, 2007

SABRINA

Pese a la oposición de mis padres estoy enamorada del hijo del jefe de mi papá, un hombre que me atrapa con sus palabras de amor, edificando la vida plagada de mentiras.
No me importan los defectos sé que lo amo entrañablemente o eso creí en todo este tiempo, para conformar a mis progenitores decidí romper con él, de esa forma no vivría pendiente de cada uno de sus actos, los míos siempre fueron respondidos con indiferencia.
Esta noche en Nueva York, estamos invitados a la avant premiere de la película que casualmente lleva mi nombre, voy a asistir en compañía de unos amigos que se han propuesto sacarme de este estado casi depresivo.
El invierno en la ciudad asoma con vergüenza de mostrarse en todo su esplendor, los días fríos, algo que complica mi atuendo.
Lo resuelvo rápido, para el evento usaré un vestido de lanilla verde para que haga juego con mis ojos, en una tienda conseguí zapatos con pulsera del mismo color que la estola de visón que llevaré para completar la vestimenta.A
Al cine concurren invitados especiales, actores y actrices de la época, ellos de traje oscuro, ellas radiantes.
En los afiches veo mi nombre que no es otro que el del film, las puertas vidriadas asemejan espejos, aprovecho para corregir detalles de mi atuendo, mi acompañante me dice que no hace falta, el vestido a mitad de pierna deja ver mis curvas, es elegante, tiene un pequeño escote en forma de letra “U”, solo lo adorna una esmeralda colgada de una cadena de oro.
Mis brazos desnudos sostienen la estola de piel, mis manos juguetean con una copa de champagne.
Quiero conocer al protagonista de la película pero éste decidió entrar por una puerta lateral.
Llegó la hora.
La música de los violines acompaña la entrada de los espectadores, me transporta a otros lugares con su melodía.
Instalados en las butacas, escucho la voz de Humprey Bogart, no sabía que pronunciaría mi nombre.
Un escalofrío recorre mi cuerpo, simplemente me pide que no lo haga, pareciera que conoce cada rincón de mi alma, que supiera de mis sentimientos.
Lo miro fascinada, en el cine estamos los dos solos él desde la pantalla yo quieta en mi butaca.
Una sucesión de imágenes parecen retratar mi vida, hasta los momentos que creí haber perdido de la mano de la desesperanza.
Siento que no está besando a la protagonista de la película, el calor de sus labios se adueña de mi boca.
No podría precisar cuanto tiempo pasé en ese estado de ensoñación, solo puedo decirles que en la puerta del cine me esperaba un lujoso auto, en al asiento trasero un ramo de rosas vestidas de verde y sus pétalos rojos salpicados de rocío, pensé en una invitación, apurada leo la tarjeta, tiene pocas palabras, dice: Sabrina sigue tus sueños.

Friday, July 06, 2007

ÄNGELES CON CARAS SUCIAS

El cine de mi ciudad es pequeño, tiene forma de chalet, para que se deslice la nieve, detrás de él se levantan los picos nevados, parece parte de un film.
Una vez por semana dan películas antiguas pero que jamás pasarán de moda por los temas que tratan.
Desde el afiche los ojos del protagonista me invitaban a ver “Ángeles con caras sucias”.
Compré mi entrada, quería evadirme de una relación enfermiza que había durado casi dos años, el séptimo arte en algo ayudaría.
Saqué mi entrada y el acomodador me acompañó a la butaca de la tercera fila.
Todas las sensaciones invadían mi cuerpo mientras se desarrollaba la historia de niños marginados que pese a estar al cuidado de un sacerdote, eligieron el camino más fácil y peligroso.
No podía entender como a edad tan temprana los niños empuñaban armas verdaderas para delinquir, esas actitudes demostraban la indiferencia de los grandes.
Los paisajes de la película eran hermosos, las mujeres vestidas de época le daban un toque de distinción a la barbarie, igual sus largos vestidos y las sombrillas con las que se protegían del sol no alcanzaban para disimular lo que es capaz de hacer un niño manipulado, esos ángeles de caras manchadas por el crimen eran capaces de todo.
El sacerdote oraba por el alma de los pequeños, sus oraciones no llegaban, para los chicos la vida fácil era moneda corriente, en su inconciencia no medían el peligro, en sus casas los esperaban madres que no conocían la dicha y padres que se pasaban el día presos de la bebida sin hacer nada.
Desde la pantalla Humphrey Bogart dijo mi nombre, en realidad me pidió que no fuera indiferente, que hiciera algo.
Turbada salí del cine, los copos de nieve adornaban las calles empinadas, el cielo estaba cada vez más oscuro, seguramente no vería ese anochecer la cara de la luna.
Llegué a mi casa, encendí el hogar, hacía frío, no alcanzaba para abrigar mi alma.
Preparé un café para entibiarme, busqué la escritura de mi casa, era demasiado grande para ocuparla con mi soledad.
A la mañana siguiente el tibio sol entraba por la ventana, la nieve prolijamente estaba amontonada a los costados de la acera, tomé mi camioneta y me dirigí al municipio.
Me atendió un señor atildado que no entendía cómo quería convertir mi casa, la herencia de mis padres en un albergue para niños en riesgo.
Los trámites demoraron mucho tiempo, casi un año, tuve que ir a distintos organismos para habilitarla.
Por fin conseguí tener lo que buscaba, mi casa se llama ahora “Refugio del ángel”, convivo con catorce niños y niñas, pese a mis pocos años algunos me llaman mamá, soy feliz por tener esta familia que me regaló la vida.
Estamos ampliando las instalaciones, pronto tendré más hijos del corazón.
Todos los días agradezco a esos niños que me dan todo sin pedir nada a cambio, por ellos vivo, lo demás vendrá solo

Wednesday, July 04, 2007

LAS LLAVES DEL ALTILLO

Corro a la inmobiliaria, voy a desistir de la venta de la casa de mis abuelos.Si, esa que todos admiraban por sus jardines floridos.
Ese lugar irradiaba la alegría de sus moradores, se veía a simple vista mirando las ventanas del altillo, mi abuela había bordado mariposas en las cortinas, allí guardaba, los juguetes de mi infancia, mi triciclo colorado en el que pretendía recorrer todos los caminos, estaba la muñeca con cara de porcelana, la misma que quise lavar y se borraron las pestañas que le daban sombra a los ojos.
Me acuerdo del reto de mi papá ¿Cómo se me había ocurrido lavar la muñeca?.
Recuerdo que lucía un bonito vestido de novia que por acción del agua quedó convertido en harapos.
Mamá con pinceles y paciencia le devolvió su rostro de niña asombrada, mi tía Carola repuso el vestido.
La primera bicicleta de mi hermano, tenía la cadena oxidada, pero él siempre la lustraba para viajar a paisajes lejanos.
Lo más valioso estaba en un secreter, allí guardaba las primeras cartas de amor, esas que contenían dulces palabras que me hacían sonrojar, en el tercer cajón había dibujos, no eran de mi autoría sino de mi primer amiga, a ella le había contado de todos los seres que visitaban un sitio llamado foro, donde la gente dejaba sus cuentos y poesías.
Entre las dos supimos darle identidad a cada uno de ellos, dotarlos de la cara que vivía en mi imaginación.
Marcia era una virtuosa con los pinceles, sabía interpretar mis palabras.
Me faltan dos cuadras para llegar al lugar, sé que mi actitud provocará el enojo de mi hermana.
Espero encontrar las llaves, pero sin ellas la propiedad no se vende.
Moran allí mis recuerdos, juguetes viejos por los que nadie daría nada pero para mi tienen el valor que les otorga el corazón.
Llegué con el alma en la mano, agitada, sin poder contener las lágrimas.
Los negocios poco entienden de sentimientos, siento que el corazón quiere salirse de mi pecho.
Seré fuerte como otras veces.
Diré que cambié de parecer por una pérdida irreparable, espero me comprendan.
Mientras espero en un frío salón con fotos que muestran las distintas viviendas en venta, llamo con desesperación a mis duendes, solo ellos pueden ayudarme a encontrar las llaves de mi lugar favorito.
Con la ayuda de esos pequeños seres disiparé futuros enojos.
Espero que la búsqueda sea fructífera y encontrarme otra vez con cada uno de Ustedes.

Monday, July 02, 2007

EL ALTILLO DE MILAGROS

Pronto debería abandonar su casa, era pequeñita, sus ojos vivaces, como azabaches iluminaban la vida de su madre que la cuidaba con ahínco y esmero, como todas las mamás.
No importaban las inclemencias del tiempo Mili siempre estaba con el ser que le dio la vida, a su manera eran felices.
Esta niña en su casa tenía un lugar exclusivo para ella, el altillo.
La madre había decorado las sogas que sostenían los peldaños con hojas de árboles y cada tanto un muñeco, alegraba cada escalón.
En la buhardilla Mili guardaba todos sus juguetes, aún aquellos que por la edad había dejado de usar.
Por la tarde la niña se pasaba horas en el sitio hablando con sus amigos imaginarios.
A media tarde su mamá le subía la merienda para todos, se integraba unos minutos al juego de la nena para no dejarla sola.
Encendía la salamandra para que el lugar fuera más cálido, aprovechaba la ocasión que dan los juegos para decirle a la niña que la nueva casa estaba un poco alejada y no tenía un espacio como el que Mili adoraba.
Cuando su madre bajaba, la nena sentaba en una pequeña silla a una muñeca que casi eran iguales en tamaño, le ponía una servilleta para no manchar el vaporoso vestido.
Ese ritual se repetía todos los días.
Una tarde golpeó las puertas de la casa un hombre desconocido en sus manos traía una notificación, en dos días deberían abandonar la casa.
Como todas las tardes la madre subió al altillo donde estaba la niña, se quedó un instante parada detrás de la puerta, solo escuchaba el sollozo de la pequeña.
Grande fué la sorpresa, al ingresar al altillo, su hijita sin que nadie se lo indicara había guardado en un viejo baúl todos los juguetes que la acompañaron en tantas tardes de juego.
Madre e hija se miraron, sobraban las palabras, ambas sin saberlo sabían los sucesos que acontecerían en pocas horas.
En la vieja camioneta cargaron todas las pertenencias.
Instaladas en la nueva casa, la nena no hablaba, las crisis de llanto se repetían, visitaron al médico quien comprobó que la pequeña gozaba de perfecta salud.
Las actitudes de la nena eran producto de la soledad y el desarraigo.
Pasaron los días y el cambio no aparecía, en infinitas oportunidades se mezclaban las lágrimas de ambas.
La madre debía seguir trabajando para sostener el hogar.
Un domingo llegó de visita el padre de nuestra protagonista, saludó apurado y de su auto bajó maderas y todo lo necesario para construir en un costado de la terraza un pequeño desván.
Al caer la tarde estaba armado, no tenía escaleras con sogas de flores y muñecos pero a la nena le conformaba.
En pocas horas los juguetes del desván estaban descansando en el sitio elegido.
Cuando los padres fueron a avisarle que la hora de los juegos había finalizado, encontraron a la chiquita abrazada a su muñeca, estaban arrodilladas ante un crucifijo, ambas le pedían a Dios que el papá se quedara para siempre.

Saturday, June 30, 2007

LOS ALTILLOS DE LA SOLEDAD

La tarde invita a caminar, elijo para la ocasión un barrio cualquiera, todas las casas son similares, tienen grandes jardines poblados de flores.
En todas hay un altillo algunos son abovedados, otros con líneas rectas, se repiten las cortinas con volados.
La mayoría tiene ventanas pequeñas que se hacen grandes cuando miro como cual cascada de mil colores caen los geranios.
Todos guardan secretos, juguetes que no se usan o aquello que nos incomoda, sin embargo de uno voy a rescatar su historia.
En una casa que recibía el sol por la mañana vivía un hombre solitario, cuentan los vecinos que casi no hablaba con nadie.
Era un hombre metódico, cumplía estrictamente los horarios, tenía todo absolutamente programado, más que una persona parecía un robot.
Una mañana de verano el protagonista de esta historia, como todos los días salíó a correr, dando cumplimiento a su rutina.
A mitad de camino se sentó debajo de un árbol, abrió la botellita de agua y bebió su contenido, esta vez el sabor era distinto, le recordaba a la miel de una boca que alguna vez creyó suya.
Ensimismado en sus recuerdos cerró la botella, aún quedaba un poco de líquido, grande fué su asombro cuando en los restos del agua vio la imagen de una silueta que le sonreía, cerró los ojos y comenzó a despertar los recuerdos uno a uno.
No sabe cuanto tiempo estuvo soñando o recordando, si sentía que era feliz como antaño.
Sin saber cómo, ahora estaba dentro del altillo, los juguetes que en él había le recordaban su infancia al lado de un río a veces torrentoso.
Sentado en un sillón hamaca, balanceaba aquello que veía, al estirar los brazos para abrazar la figura amada todo mutó en tinieblas.
Las lágrimas corrían por su cara no podía detenerlas, allí comprendió que sin tan solo hubiera cedido un poquito hoy recibiría las caricias de ella.
A cierta altura de la vida hay que comenzar a compartir para arrojar lejos la soledad y beber la alegría de una sonrisa.
Este hombre tal vez comprenda que acompañado los proyectos ven la luz más pronto.
Deja el altillo aturdido, no sabe si lo vivido ha sido un sueño, se promete recomenzar otra vez, repetir mil veces que ama a esa mujer que le obsequió lo mejor de sus dias,por fin comprenderá que de a dos la vida es bella.

Friday, June 29, 2007

LA CASA DE LOS MISTERIOS

Se erguía en un coqueto barrio de las afueras de la ciudad, protegida por altas rejas que terminaban en forma de lanza.
El parque inmenso otrora albergaba flores, hoy la gramilla llegaba a las ventanas de la planta baja.
Antes de llegar a la entrada, unas columnas sostenían enredaderas perennes, en cualquier época del año era un estallido de perfume y color.
En la parte trasera, alineados en el parque estaban los árboles frutales.
Ella desde el altillo alegre observaba el paisaje, al fondo recostada en una pared una fuente con una cascada de transparentes aguas acompañaban la melodía de los pájaros.
Era el lugar de la casa que la dueña prefería para esperar el crepúsculo, sus manos aleteaban sobre el teclado de un viejo piano.
La música indicaba sus diferentes estados de ánimo, los vecinos hacían silencio les gustaba sentirse transportados a otros espacios de la mano de las melodías que ejecutaba esa mujer misteriosa.
Nunca habían visto su rostro, sabían por los comentarios de aquellos que alguna vez la vieron que era una mujer hermosa, en la mirada anidaba un dejo de tristeza.
Unos años antes en el lugar se produjo un incendio que dejaría marcas en todo su cuerpo, a partir de ese instante nunca salió a la calle.
Como un ritual todas las tardes subía al altillo para acariciar a su fiel compañero, el viejo piano.
Pasaron muchos años, la moradora de la mansión precisaba otros cuidados, los médicos decidieron internarla en un geriátrico, allí recibiría todo lo necesario.
Hoy nuevamente el sol asomó a mi vida, decidí caminar una vez más, necesitaba que la brisa despejara mi tristeza.
No puedo precisar cuanto tiempo estuve caminando, si que al atardecer llegué al frente de la casa de los misterios, las rejas de la entrada no tenían llave, entré a recorrer el parque, mientras observaba la danza de la cascada de agua, sentí otra presencia cercana, levanté la vista, las cortinas del altillo se mecían en la ventana allí percibí el llanto de un piano que dulcemente recordaba a su dueña que hacía unos cuantos años había partido al reencuentro con sus seres amados.
Rapidamente crucé los jardines, la magia del piano había transformado el lugar, el aroma a césped recién cortado me llenó de temores, en un cantero un jazmín ofrecía el perfume de sus primeros pimpollos, debajo de él una luciérnaga le había robado un rayo plateado a la luna.
El espíritu de la dueña de casa, por última vez callaba el sonido del piano.

Thursday, June 28, 2007

EL RELOJ DESCOMPUESTO

Lo encontré tirado en alguna parte.
Seguramente su dueño no supo apreciar la belleza que tenía, le faltaba una aguja, no me importó tampoco, desde que lo tengo no la repuse.
Es de madera, tiene talladas varías figuras, entre ellas un pájaro inmóvil, sus alas piden a gritos salir de allí para buscar un nido, también una compañera a quien regalarle el arrullo de sus trinos.
Tiene la edad del tiempo por ello las agujas son lo de menos.
Lo tengo cerca de una ventana, para que el avecilla que lo adorna alguna vez pueda escaparse por ella.
Los ojitos de ese pájaro tallado tienen vida, descubrí que le gusta mirar el sol, como yo cree que sus rayos lo iluminan.
Durante su vida útil diligente marcó todas las horas, también las del encuentro de dos personas que se aman.
Cómplice le avisaba a ella que se decidiera a dar el último beso del día, ya que en su casa la esperaban.
A los niños les indicaba en que momento terminaba la hora de los juegos, por él sabían que cuando la luna regalaba su primer destello debían regresar a casa y cumplir con las tareas cotidianas.
A los grandes dulcemente les decía cuando debían partir a su trabajo.
Hoy este reloj está rengo de afectos, sabe que a todos alguna vez nos ha pasado tener nubes que nos tapan el camino, pero allí está siempre atento.
Esta mañana el sol le había dado paso a las nubes cargadas de nieve, pensó que nadie lo quería, sin embargo sé que vive, lo acaricié con mis manos, parecía triste, con cuidado lo acerqué a mi oído y allí pude percibir que su corazón con la aguja rota sigue latiendo.
Tal vez no marque las horas como antes, pero está tan vivo como todos nosotros.
Aún cuando no me crean les aseguró que me pidió que todo vuelva a ser como antes, es la única forma que tiene para expresar lo mucho que los quiere.
Esta tarde lo llevaré a la casa del viejo relojero de mi barrio, trataremos de encontrar la aguja que le falta, mi intención es dejarlo como antes y que siempre siga marcando las horas felices de nuestras vidas.

Wednesday, June 27, 2007

REFLEXIONES

Se puede cantar aún cuando la voz intente ser ahogada por el llanto.
El silbido del viento es tan potente que así como disipa las nubes que quieren empañar el cielo límpido es capaz de transformar la congoja en melodía que abriga el alma.
Desde aquí puedo imaginar la figura erguida del Faro del fin del mundo, vestido de hielo, dentro de él viven mil historias.
Cierro los ojos e imagino a corsarios defendiendo a sus doncellas.
Historias de amor que sobrevivieron a un naufragio.
Las olas caprichosas dibujan siluetas en la arena.
Puedo ver capullos que desean transformarse en flores.
Las gaviotas bailan sobre la espuma que dejan las embarcaciones.
En ellas hay hombres acostumbrados a ofrecer su cara al viento para que él dibuje arrugas tempranas.
En los canastos brillan los peces que sacaron de las entrañas del mar, eso les permitirá sobrevivir junto a sus familias.
En la costa esperan mujeres de todas las edades, suspiran tranquilas al observar la imágen de sus seres queridos.
En la Bahía del Encanto todo es apacible, las rocas visten las secuelas que dejó el agua cuando danzaba enojada.
El sol divertido se hamaca en el cielo, ocupa el lugar de siempre, con sus rayos calienta los espíritus a veces alicaídos, el es vida siempre.
Decidí buscar un refugio, lo encontré cerca de una playa tranquila, allí donde el viento descansa y el agua se transforma en un espejo manso.
Por fin no estaba sola con mi sufrimiento, muchos duendes acompañaban mi camino borrando el desierto que me dejaron las pérdidas de aquellos que decidieron partir a la hora que jamás uno espera.
Allá voy a reunirme con ellos, nos unen las palabras, seco mis lágrimas, arrojo el pañuelo con puntillas que me regaló mi abuela y se convierte en pájaro que sobrevuela el océano.
No se vayan, estoy llegando, como Ustedes, hoy comprendí ante la inmensidad que la vida es bella.

Tuesday, June 26, 2007

FLORES MARCHITAS

La única razón por la que vine es para contarles la historia de una mujer sumida en la más profunda tristeza.
Creyó ser feliz, disfrutaba cada minuto de su vida como si fuera el último.
Siempre fué querida y admirada por sus amigos, en las reuniones se destacaba por la picardía de sus palabras, el buen humor.
Una lluviosa mañana de junio miraba como las gotas de agua acariciaban los árboles desnudos de la plaza cercana a su casa, abstraída en sus pensamientos, prefería dejar volar su imaginación y transformar el invierno en estío.
Cerraba los ojos para capturar en su mente las imágenes, la copa de los árboles parecía un verde abanico mecido por la brisa, esa danza era el despertar de las flores que con cuidado sacudían sus pétalos para liberarse de las gotas de rocío y mostrar todo su esplendor.
Como en una película, no faltaban los trinos de los pájaros alegrando la mañana y dando la bienvenida a otro día de sol.
En ese instante, el timbre del teléfono la trajo a la realidad, una voz le decía que alguien muy querido estaba mal.
Afuera la lluvia formaba una cortina de agua,la mañana desapacible y gris sumaba tristeza y dolor.
Tomó su abrigo y salió.
Un taxi la llevaría a reunirse con ese hermano del alma, la lluvia arreciaba con fuerza, el viento hacía escuchar su voz, la calle estaba desierta era el preludio del fin.
Corrió por los pasillos del hospital, Ël que no quería que su amiga del alma viera la decadencia de la vida que se extingue, le regaló la mueca de una sonrisa, intentando ocultar el dolor.
El temor a lo desconocido recorría el cansado cuerpo, ella tomó sus manos, quería infundirle valor, demostrarle que estaban juntos como siempre, compartiendo risas, alegría y llanto como ayer.
Acarició con ternura el delgado rostro hasta que el para siempre se durmió.
Las cenizas hoy forman parte de la tierra de un cantero vacío, las flores marchitas ya no están.
Cuando nazca el primer brote lo regará con lágrimas que trae la soledad, renacerá la ilusión en el perfume de una flor, será el momento de cortarla, transformarla en un recuerdo que placidamente para siempre anidará en su corazón.

Tuesday, June 19, 2007

ÚLTIMO VIAJE

Está enfermo para que no sufra lo sedaron, como si con ello se paliara la falta de lo esencial, la vida.
Es joven, afuera de la fría sala de terapia esperan el momento que nadie quiere que llegue.
Los minutos pasan, el hilo de vida corre tras ellos.
Afuera espera un globo aerostático transparente, en el canasto viajarán la muerte y el cuerpo cansado de luchar.
El espíritu o el alma quedará en el corazón de los que esperan el próximo viaje, ese que no tiene fecha de vencimiento.
Atrás su mirada tranquila, el miedo de saber que había llegado la hora de partir, tiembla ante lo desconocido.
Todo es silencio, apenas se quiebra por el llanto lacerante de una madre que hubiera preferido partir primero.
Ella hace mucho eligió la ropita para mostrar orgullosa el fruto de sus entrañas, hoy la vida que tiene tantos infortunios le pide que elija la del último viaje.
Sabe que su hijo amó a sus padres, a la familia, a su pareja.
Fué amado pero la muerte no tiene en cuenta los sentimientos, llegó para llevárselo en su vuelo.
Sobran los abrazos, no alcanzan las lágrimas derramadas.
La sala está en penumbras, lo único que brilla es la pantalla del monitor, sus rayas desparejas se transforman en una línea infinita, un leve sonido anuncia el fin de la vida o quizás el principio de otra.
El globo asciende llevando su carga a partir de ahora entre las estrellas brillará otra, a ella le pediré que lo cuide para siempre.

Saturday, June 16, 2007

GLOBOS AEROSTÁTICOS Y DIA DEL PADRE

Salimos hace horas, queremos comprarle el regalo que mi padre le dará en su día a mi abuelo que vive un poco lejos aunque cuando hay amor las distancias no existen justamente los lazos de los sentimientos las unen.
La ruta está tranquila, lo que nos permite acelerar un poco, no queremos que en nuestras casas noten nuestras ausencias, los más chicos están avisados en no contar nada, para ellos habrá premio si cumplen con lo pactado.
Si, ya sé está mal intentar extorsionar a unos niños, pero no encontramos otra forma, el padre Casimiro de la iglesia del lugar donde vivimos, nos dio su bendición antes del amanecer, hora en la que partiríamos.
Estaba todo en órden los documentos nuestros y los de la camioneta, por última vez consultamos el mapa, en el barrio La Esperanza a cuatro cuadras del centro cívico estaba la casa de Angel.
Ël es quién construyen en tiempo récord los globos aerostáticos.
Vive en una casita de ladrillos pintados de blanco, los techos son verdes con la inclinación necesaria para que en invierno se deslice la nieve, mientras nos recibe nos cuentas que ahora el césped está quemado por el hielo y el sintético no lo convence, en la galería detrás de unos cristales desde los maceteros nos dan la bienvenida los colores de los ciclamen, sus pétalos rizados parecieran demostrar pudor, apenas sus corolas dibujan una sonrisa.
Adentro Catalina nos espera con café humeante y bizcochitos recién horneados,, saliendo de la casa por la puerta trasera se levanta la fábrica de globos aerostáticos bautizada con pompa “Fábrica de las Ilusiones”.Una secretaria de gruesos anteojos ocupa el lugar de la caja, allí nos dará un certificado ISO 9000.
En realidad no queremos nada más que el regalo que nuestro papá le hará llegar a nuestro abuelo, pellizcones de por medio logro que mi hermana calle de una vez.
En los estantes descansan los rollos de seda, debemos elegir el color.
Don Angel, nos sugiere el blanco, para que la tinta indeleble de los mensajes se lea mejor.
En poco más de cuatro horas cargamos el regalo en la camioneta, pasamos por una panadería, para comprar los dulces que le gustaban a mi abuelo, ellos viajarán en el canasto de mimbre, tenemos que apurar el paso, aún debemos escribir los mensajes que irán escritos en la seda.
La prioridad es de nuestro papá, como es un romántico incurable, pensaba dejar unos versos, mi abuela lo retó y le pidió que escribiera con el corazón, bueno no le pidió, le ordenó.
Para nosotros fue más fácil dejamos paisajes de nuestra infancia, le mandamos como antes besos de caramelos, esos que a Ël le gustaban y nuestro amor incondicional.
Antes que el globo se elevara la abuela agregó unas porciones de torta de ricota recién salida del horno, para disimular envolvió en una servilleta un botellita de vino dulce para acompañarla.
Les cuento fue la primera vez que ví llorar a mi abuelo, también ví un gnomo, subirse con esfuerzo a la punta de la luna para recibir un regalo de un remitente tan lejano.
En este cuento mezclé dos eventos, los viajes en globo y el Día del Padre, Felicidades a todos..

Friday, June 15, 2007

LAS CINTAS DEL SOMBRERO

Esta historia ocurrió hace cien años.
El quería agasajar el día del compromiso a su prometida, necesitaba demostrarle su amor de una manera diferente.
La noche anterior le comentó que al día siguiente pasaría a buscarla temprano que se vistiera como para ir a una recepción, curiosa ella quiso saber el lugar, amoroso él le dijo que las sorpresas no se contaban.
Eligió para la ocasión un largo vestido que dejaba asomar las puntillas de las enaguas.
Mientras recogía su bucles dorados en la nuca, recordó que en una caja estaba el sombrero con cintas y flores, que le había regalado su abuela, lo usaría para completar el atuendo.
Calzó sus guantes, éstos escondían sus manos de princesa.
Puntualmente la pasó a buscar en un mateo adornado con flores de mil colores.
La ayudó a subir y partieron a un lugar que ella desconocía.
El paisaje de estío brindaba una paleta de colores para que todos admiraran la naturaleza, las laderas vestían de verde, a lo lejos, los trigales se mecían acunados por la brisa.
A medida que avanzaban el lugar se tornaba más desierto, ante su vista desaparecían las casas salidas de un cuento.
Detrás de una frondosa arboleda se levantaba el aeroclub de la zona en la pista descansaban globos aerostáticos de diversos colores, ella no entendía por qué estaban en ese sitio, menos imaginaba la sorpresa que el destino y el amor le depararían.
Estaba todo listo para emprender la aventura.
En el medio de la pista los esperaba un globo, los bordes del canasto estaba adornado con jazmines, las flores que ella prefería.
Hojas de diferentes verdes ocultaban las sogas que sujetaban el globo.
Todo estaba preparado, a medida que ascendieran a las puertas del universo, el le entregaría el anillo que escondía en el bolsillo del chaleco.
Brindaron por el amor eterno, ése que se prodigarían para siempre.
En un instante el cielo se vistió de nubes plomizas, el viento rugía con fuerza, estaban abrazados cuando el canasto los liberó en el espacio.
Aún hoy que ha pasado el tiempo, los siguen buscando, solo encontraron un sombrero con cintas, una lluvia de pétalos inundó el lugar.
Desde una escalera que formaron las nubes, ellos sonríen, en la eternidad sobrevive el amor para siempre.

Wednesday, June 13, 2007

UN ESCRITOR ANTES DEL FIN

La mañana era espléndida, cálida, el sol iluminaba todos los rincones colgado en el cielo, era un día ideal para el encuentro.
Caminé rápido, quería que mis piernas se transformaran en alas para volar hacia Ël igual que mis pensamientos.
Desde chica lo había admirado, en la escuela la profesora de literatura nos hacía leer párrafos de sus libros, allí comencé a quererlo, a permitirle que acompañara mis horas vacías, hoy el sueño se convertía en una dulce realidad.
Mi corazón palpitaba tan fuerte que podía oírlo, como si quisiera salirse del pecho para regalárselo a ese gran hombre.
Unos metros me separaban de su casa, allí estaba, sencilla como su morador.
El azul de las glicinas que adornaban la entrada le daba un toque de misterio, era como estar en las puertas del cielo.
Otras enredaderas caprichosas mezclaban sus flores, se abrazaban obsequiando a la vista una sinfonía de colores.
Me esperaba, fué uno de los días que no podré borrar nunca de mi existencia.
Con voz pausada, apenas audible, me contó de su obra, en los ojos pequeños cristales de sabiduría se transformarían en lágrimas, esas que traen los recuerdos.
El reflejo del sol inquieto entraba por la ventana tornando en hebras de plata la cabellera de este poeta.
La cara surcada de arrugas señalaban las pasiones y enseñanzas de una larga vida.
Sobre el escritorio desde una foto sonreía su amada Matilde, compañera de dichas e infortunio.
Detrás suyo la biblioteca acunaba sus obras, los tres o cuatro libros que escribió y cientos de escritos eran el rosario de sus palabras.
Hoy es un viejecito, quizás no entienda mucho de los homenajes que se le rinden, camina apoyado en un bastón, el tiempo no le quitó lucidez, habla con la sabiduría que traen los años, la cara se ilumina con una sonrisa cuando evoca los recuerdos del pasado, los hijos que ya no están, el amor de su vida que partió para sumirlo en la soledad del desamor.
Me muestra las fotos de sus nietos, ellos como yo lo aman.
El título de su último libro es preanuncio del fin de la vida, cuando ella se apague quedará su prosa.

Homenaje a Don Ernesto Sábato en el día del Escritor .

Tuesday, June 12, 2007

CAMINOS PARALELOS

Y por causa del retraso se me ocurrió contarles una historia que puede suceder a cada instante en cada lugar del planeta.
A estos dos seres los separaba cierta distancia.
Ella era impetuosa, sabía hacia donde dirigía sus pasos segura de obtener aquello que se había propuesto.
El, era un hombre solitario, podría decir que no tenía sentimientos.
En su ser abrigaba solo un sueño, tan poderoso que podía tragar en sus fauces todo lo que lo alejara de sus metas.
No obstante en algún momento decidieron unir sus vidas, pensaron que sería para siempre, sin embargo fue una quimera.
Ninguno de los dos estaba dispuesto a resignar nada, sin saber que de esa forma arrancaban de su vida el amor sincero.
Con miles de vueltas del destino unieron temporalmente sus sueños, ambos querían sumar en el juego de la vida.
Juntos recorrieron el mundo, se amaron a la luz de la luna, recorrieron la geografía de sus cuerpos hasta formar una sola silueta.
Brillaban ambos en sus actividades, pero siempre aparecía una sombra para esconder las estrellas y transformarlas en largos silencios.
Cada encuentro era mágico, eran ellos dos y el universo.No podían comprender que sus almas parecieran gemelas.
Ella aceptaba mansamente las costumbres arraigadas de ese hombre solitario, jamás intentó cambiarlo, lo amaba sin vueltas.
Era el elegido para caminar la vida.
Ella supo perdonar con dulzura sus cambios de humor y hasta podría decir que la traición de los pensamientos.
Quería construir a su lado, prolongarse en los hijos que le sucederían en el camino.
Una tarde soleada, de esas que regala el otoño cubriendo el paisaje de ocres y dorados, decidió caminar hasta el fin del sendero.
Con horror y su corazón lacerado por tanto amor sin correspondencia, se llamó al silencio, entrando de esa forma al mundo de las tinieblas.
En ese instante comprendió que por más que llorara mostrando sus sentimientos jamás podría unir caminos paralelos.

Monday, June 11, 2007

EL RINCON DE LOS POETAS

Y por causa del retraso se me ocurrió mirar un foro, palabra que desconocía ya que nunca había ingresado a dejar nada en ninguno de ellos.
Esto sucedió en algún instante de mi vida, no voy a decir cuando, es irrelevante.
Sin embargo puedo contarles que se trataba de una casa grande, con ventanas orientadas a los jardines que la rodeaban, esos que en los anocheceres del estío permitían que las flores se disfrazaran con gotas de rocío.
Esa mansión enclavada en un sitio solitario pero lleno de vida no tenía puertas.
Nadie podía explicarme el motivo de esa rareza para mi está acostumbrada a vivir entre rejas y candados.
Antigua vivienda para situarla en algún lugar determinado, las paredes eran blancas, allí enmarcadas estaban las pinturas de famosos artistas.
Los techos cóncavos me acercaban al lugar que nunca había imaginado, ser parte del universo.
La biblioteca tenía infinidad de libros, estaban encuadernados con tapas de mil colores.
Tomé uno al azar, las hojas eran finas iguales a la escritura que había en ellas.
Pese a que estaba sola me sentí acompañada por la lectura, a través de ella fuí protagonista de tantas aventuras.
En cuestión de horas había recorrido todos los mares del mundo, veía salir el sol que teñía las aguas con distintos matices, subí y bajé escaleras que me llevaban más cerca del cielo.
Caballeros atildados se preparaban para bailar con las estrellas, otros tomaban sus escudos para defender a sus reinas.
La brisa otoñal a veces se convertía en furioso viento hasta rugir como un león enjaulado.
Sin embargo decidí quedarme en ese lugar encantado, no temía a nada.
En ese sitio no se marcaba el tiempo, no era necesario, los sueños no tienen vencimiento.
No podría decir cuánto tiempo pasé en el lugar, las sensaciones eran agradables.
Me gustaba la idea de viajar en esa cápsula con forma de pluma, no era las que tienen los ángeles ni tampoco las que visten los pájaros, eran las que permitían a los poetas expresarse.
Observé el crepúsculo por la ventana, me recordaba a los cuadros que adornaban las paredes.
Era hora de regresar al mundo real, atrás había quedado un pedacito de mi alma.
Prometí volver a ese lugar encantado cada vez que pudiera, me gustaba estar allí, aún cuando a veces hubiera rostros serios, la mayoría de los duendes de la casa esgrimían una sonrisa, esos eran una caricia para el alma.
Cuidadosamente dejé el libro de finas hojas en su lugar, había llegado la hora de partir, en ese instante comprendí la ausencia de puertas, había estado sin saberlo en el rincón de los poetas.

Saturday, June 09, 2007

EL REGRESO

Y por causa del retraso se me ocurrió pensar en ese hombre que había cruzado en la estación de servicio.
No podría adivinar su edad, diré que tenía la que otorga el tiempo.
Llamaba mi atención su forma de andar, parecía cansado de vivir, sin embargo en su mirada había vida.
El resto era más parecido a un robot que a un ser humano.
Mientras limpiaban el parabrisas de mi camioneta, el empleado me contó la historia del sabio, así le llamaban en el lugar.
Había venido desde otro lugar de la república, como era muy reservado nunca precisó de dónde.
Al principio de su estancia en la nueva provincia se lo veía siempre acompañado de amigos y mujeres, daba fiestas en su casa en las que el champagne corría como el agua.
Aparentemente era feliz.
Un verano lo vieron acompañado por una joven de largos cabellos que cual cascada adornaban su espalda.
Se amaron durante casi dos años, la casa que habitaban tenía amplios jardines donde siempre se podía observar la silueta de ella prodigando su amor a las plantas.
Un día el comenzó a levantar muros altos alrededor de su casa.
Casi no salía por las noches, su carácter fue más taciturno, no hablaba con nadie, las rosas del jardín que apenas se veían descansaban marchitas sobre la tierra.
A ella no se la vió más, tampoco pueden asegurar que haya muerto, ya que en los registros del cementerio no consta ningún ingreso cercano a la desaparición de la bella muchacha.
La casa del sabio hoy se parece a una cárcel, dicen que allí mora el espíritu de la jovencita enamorada y en todos los rincones se van apilando los recuerdos, en las repisas junto a las flores descansan los sueños.
Terminan de limpiar el parabrisas de mi vehículo, el empleado se acerca a recibir el pago, asombrado me mira y solo lo escucho pronunciar: “No sabía que Usted había regresado.”

Friday, June 08, 2007

RELOJES DESCOMPUESTOS

Todos los relojes habían decido detener sus agujas casi al mismo tiempo.
Los aeropuertos estaban atestados de gente, por un lado la culpa era del radar que no funcionaba en uno de ellos.
Inquietos con sus boletos en la mano, esperaban que sus vuelos partieran.
Desde distintos lugares del planeta todos viajarían a Buenos Aires.
Marcia la anfitriona había logrado llegar antes del desastre, había dejado el frío de la Bahía del Encanto para dirigirse a una destemplada Buenos Aires.
Concretó la reserva en diferentes hoteles para alojar a sus compañeros invisibles.
¡Por fin se encontrarían!.
La Ciudad era un caos de tránsito, a la imagen de todos los días se le sumaba el juego de las nubes que bajaron a la tierra, sin pensar que ello sería motivo para provocar tanto desórden.
Ella que había vivido varios años en Buenos Aires quería mostrárle a sus amigos la belleza de la ciudad.
Caminar por sus parques teñidos de dorado, mirar como los últimos pájaros callaban su trinos.
Salir por la noche a disfrutar un espectáculo.
Sin embargo la indiferencia de los demás casi mata sus planes.
Ella que en todos los actos de su vida había insistido sin bajar los brazos hasta lograr cada uno de sus objetivos, esta vez tan especial seguiría intentando.
No tenía sentido consultar el reloj que orgullosa lucía en su muñeca, le recordaba a su padre.
A la mañana siguiente se despertó inquieta, el sol quería extender sus manos para disipar la niebla, se parecía a la luna, escondido detrás de la bruma espesa.
Buscó un abrigo para ir a Ezeiza y un libro, cualquiera serviría para que sus amigos la identificaran.
En el aeropuerto se repetían las escenas y reclamos.
Marcia acostumbrada a esperar tampoco esta vez desistiría de sus intentos.
Habló con las máximas autoridades del aeropuerto, como siempre recibió evasivas.
Un duende la invitó a conversar con el Señor de los Cielos.
No encontraba las palabras para dirigirse a Ël, solo imploró “Por favor hacé que la indiferencia no haga llorar a los poetas, hoy es un día especial quiero encontrarme como todos los jueves con cada uno de ellos, la desidia de un ser humano no podrá con cada uno de nosotros, no tenemos armas, solo teclados.
No cercenes la creatividad, no conviertas este sitio en un mundo estéril, ellos son mis amigos del alma, quiero abrazarlos más allá de las letras”.

Wednesday, June 06, 2007

LA CALESITA

Está enclavada en una plaza poblada de flores y pájaros que nos regalan todos los días su canto.
Quien nos obsequia la sortija para una vuelta más, está enfermo.
Trabaja todos los días, no importa si llueve o el sol brilla en el cielo.
Todos los días de su vida este viejecito nos ayuda a construir cada uno de nuestros sueños.
Temprano cuando los edificios de la ciudad están tapados por la famosa neblina de la que tanto hablan mis papás, apoyado en su bastón el llega al baldío.
Con paciencia deja el bastón a un lado para levantar la lona que cubre y protege a sus tesoros.
A media mañana sostiene un mate en la mano esperando la sonrisa que día a día le regalan los niños.
Lustra la sortija debe brillar para todos aquellos que quieren recordar la infancia.
Allí esperan los autitos para que las mamás abrazadas a sus hijitos corran una carrera contra el tiempo.
Los caballitos tienen alas, como si quisieran dejarla, pero no, allí erguidos esperan a los niños en la cabalgata del amor.
Hoy Don Juan tiene una tos que asusta, se levantó temprano, no le importó el frío, también a veces abre su calesita cuando el cielo regala el agua de lluvia.
Mi mamá le acercó una taza de té para entibiar su alma.
El usa anteojos de grueso marco para mirar mejor y otras veces, para ocultar sus lágrimas.
Esta mañana llegó un señor de traje y cara muy seria, le dijo que pronto deberá irse, en ese sitio se levantará un complejo hotelero, le dio un papel, allí dice que debe partir..
¿Cómo hacerlo?
Allí están sus amiguitos que todos los días le regalan una sonrisa.
Hoy el dueño de la calesita está triste, no sabe a que lugar deberá migrar, todos los grandes lo tienen un poco olvidado, no recuerdan que allí fueron felices.
Los chicos en su inocencia arman un ejército imbatible.
No tienen armas, solo cariño para regalarle al calesitero, nunca permitirán que les roben los sueños.
La música suena a esa hora temprana, los chicos tienen el día libre, decidieron acompañar al viejito.
La música suena más fuerte, tanto, que llegará a oídos de quienes quieren despojarlo del espacio de todos.
Cae la tarde el viejecito sonríe y les muestra un papel a los chicos, la calesita del barrio seguirá para siempre.
La sonrisa de los niños ha logrado conmover a las autoridades.
Chicos con amor se puede conseguir todo, sigamos trabajando.

LOS ELEGIDOS

La tormenta arreciaba con fuerza, a su paso se llevaba todo lo que encontraba adherido al suelo, las aguas inquietas convertidas en lodo, arrasaban los recuerdos, las vidas, el suelo árido no mostraba absolutamente nada.
Cuando el universo calló su voz, en el instante preciso que el cielo dejó de llorar, de la cueva salieron dos niños tomados de la mano, el sol desteñido por tanto tormento salía del océano, lentamente ocupaba su lugar.
Los niños lejos de estar asustados miraban con asombro los designios de la naturaleza.
No tenían nada, solo la vida por delante.En ese instante una murmullo celestial les ordenó ponerse en marcha.
Rapidamente regresaron a la cueva, detrás de una pesada piedra sus padres que ya no estaban habían guardado semillas, no sabían a que especie pertenecían, pero tenían fé y decidieron desparramarlas por el suelo.
En poco tiempo de la tierra nacían pequeños arbolitos, los cuidarían con esmero para que allí posaran sus nidos los pájaros, entendían que ese sería el nuevo principio de la vida, el valle fue fértil, era una señal para ellos.
María se convirtió en una mujer hermosa, José la admiraba, en todo ponía empeño.
No podía evitar mirarla, sus ojos azules se parecían a la línea donde el mar se confundía en la inmensidad del cielo, sus cabellos le recordaban a las espigas de trigo que suavemente la brisa acariciaba.
Las sensaciones se debatían en el cuerpo del joven, despertaba a la vida.
María le regalaba la ternura de una sonrisa.
Pronto sus almas gemelas se unirían para siempre, no tenían temor a lo desconocido.
Pasó el tiempo José acariciaba el vientre de su amada, en sus entrañas crecía otra vida.
Ese bebé de carita rosada y cuerpo tibio sería el inicio de otros momentos.
Los árboles estallaron en hojas de mil colores, la melodía de los pájaros acompañaban el momento, las estrellas brillantes moraban en el firmamento.
Los dos sabían que el nacimiento de ese niño no solo les daría alegría a ellos, sino que representaba el renacer de la humanidad para siempre en paz y sosiego.

Monday, June 04, 2007

UN LIBRO ESPECIAL

Cuando la humanidad quedó estéril se perdieron también las palabras, las letras que las conformaban.
En un espacio árido sobre una roca que se erigía solitaria sintiendo como el mar socavaba sus pies descalzos, quedó a merced de los vientos un pesado libro con tapas de acero, parecía incorporado a las piedras.
Cuando sobrevino la calma, después que callaron su rugido las tempestades, en el momento que el sol salió nuevamente buscando un vestigio de vida, apareció un hombre solitario.
Los cuencos de sus ojos estaban vacíos de lágrimas, había perdido absolutamente todo.
Con dificultad subió a la roca quería ver que era eso que brillaba, era algo que la mano de otros hombres no había podido destruir.
Agitado escaló la roca, con temor miraba el objeto, era raro encontrar algo en el medio de la nada.
Sigiloso se acercó a esa especie de caja tan extraña, extendió sus dedos y recordando cada caricia que había prodigado a su amada rozó con la punta de sus dedos la superficie del recipiente.
Temeroso por todo lo acontecido le pidió a Dios que lo ayudara.
Miles de preguntas acudían a su mente cansada.
¿Sería un meteorito que el cielo había arrojado con fuerza?.
¿Tal vez un mensaje de seres de otros planetas?.
Mientras buscaba respuesta a sus preguntas, sintió una presencia a su lado, una especie de ángel que lo invitaba a mirar eso que antes parecía una piedra.
Advirtió que dentro de la caja cuidadosamente guardadas, había cientos de hojas, comenzó a sacarlas, grande fue su sorpresa cuando en la primera encontró un cuento, absorto en la lectura no sentía el frío de la tarde, el cielo era una sinfonía de tonos rosados, lejana la luna regalaba un destello, lentamente las estrellas continuaban su rutina milenaria, una a una se colgaban del firmamento.
El hombre seguía leyendo, cada hoja era un hallazgo.
Los cuentos se sucedían uno tras otro, no recordaba haber leído nada parecido.
Cientos de mujeres y hombres habían desvestido un pedacito de sus almas para volcarlos en cada relato.
Encontró nombre propios que recordaban a gente que había conocido antes de la catástrofe, otros supo después eran apodos.
No estaría nunca más solo, esas pequeñas obras lo acompañarían para siempre.
Pasaban los días, y el se sentía acompañado por esos seres anónimos de tan exquisita prosa.
En ese instante supo que en una galaxia protegida, semana a semana se reunían los poetas, a ellos les pediría ayuda para reconstruir el planeta.
La fé mueve montañas, los escritores sentimientos

Friday, June 01, 2007

RENACER

Cuando la humanidad quedó estéril, el llanto de los sobrevivientes se mezclaba con las gotas de lluvia que caían sin cesar.
Un niño vivía en ese páramo que se había convertido el mundo, con el paso del tiempo sería el encargado de hacer renacer el mundo.
¿Era un elegido?
Recordaba las historias que alguna vez le habían contado sus abuelos sentados cerca de los leños del hogar.
En ese entonces todo era casi normal.
Los hombres de su pueblo trabajaban de sol a sol bajo un clima riguroso en la provincia más austral del planeta.
Vivían en la Bahía del Encanto un lugar cargado de belleza, donde el mar se refugiaba para descansar del ir y venir de las olas que rompían con fuerza en la playa.
En ese sitio el océano se transformaba en agua mansa, de allí salían los barcos pesqueros, también había un club donde amarraban lujosos veleros, ellos con su porte marcaban la diferencia que siempre hubo entre los hombres.
Nada le importaba, para este pequeño la alegría más grande era ver a su abuelo bajar del pesquero con los canastos llenos de pescado, le gustaba ver sus lomos plateados, parecían un pedacito de luna que se posaba en ellos.
Aún tendrían tiempo de llevar la mercancía a la feria y tal vez comprarle algo a la abuela.
Ese día era especial, sus abuelos cumplían muchos aniversarios de amor compartido.
La pequeña casa olía a pasteles recién cocinados, la abuela nunca supupieron cómo, había conseguido unas flores diminutas para adornar la mesa.
En el momento del brindis por tantos años de amor, desde las entrañas de la tierra salió un grito ensordecedor, la oscuridad cubrió todo, extendía sus manos buscando a los suyos, las caricias volaban junto al viento.
Atinó a correr sin mirar atrás, no sabe si durmió, a la mañana el espectáculo era sobrecogedor, no había nada, las grietas hambrientas de la tierra habían devorado todo lo que emergiera de la superficie.
No bajó los brazos, en la más absoluta soledad decidió que todo debería ser como antes, la tarea le insumiría años.
Curiosamente la Bahía del Encanto estaba intacta mostrando su belleza, algunas gaviotas sobrevolaban el lugar.
Era un hombrecito, no podía permitirse llorar, guardaría en su corazón todo lo que había aprendido al lado de los seres amados, empezaría a reconstruir el paisaje.
La naturaleza sabia le brindó los elementos para subsistir.
Pasaron los años,Dante era un hombre, si bien no había conocido las mieles del amor, intuía que en cualquier momento llegaría la mujer de sus sueños para compartir para siempre los suyos.
Lo importante fue renacer como el ave Fénix desde las cenizas de la destrucción.

Thursday, May 31, 2007

DESOLACION Y DESPRECIO

Desapareció la luna del cielo, los grillos callaron su melodía, todo se convirtió en un río inmenso.
Furioso arrastraba aquello que se interponía a su paso.Las casas se cubrieron de lodo, solo unos pocos pudieron escapar con lo puesto.
En la profundidad del barro quedaba la memoria y los recuerdos.
El hombre sigue su derrotero en soledad, como única compañía lleva la rama de un árbol que alguna vez tuvo sus hojas verdes y brillantes.
Camina despacio, mide cada paso, no tiene prisa, los caminos no existen.
A lo lejos divisa una lancha, la fuerza del agua la dio vuelta, asida a uno de los bordes una niña pequeña llora asustada, el hombre apura su marcha, llega hasta ella, la levanta en sus brazos.
La pequeña al sentir el abrazo calma su llanto, sus bracitos rodean el cuello de ese hombre.Lleva horas buscando un refugio, el amanecer le muestra desolación.
El cansancio venció a la niña, duerme apoyada sobre el pecho del caminante.
Después del desastre aparece el sol, sus rayos secarán la ropa que cubre ambos cuerpos.
No puede detener la marcha sabe que encontrará un lugar seco, la niña despierta regalándole la mirada de sus ojos negros, extiende sus manitos, ahora acaricia el rostro del hombre, le da fuerza para seguir atravesando la soledad.El agua formó una isla, ante su vista cansada aparece una pequeña casa, no hay moradores en ella.Los dos encontraron un refugio para compartir siempre, el agua ahora mansa se aleja.
El sabe que lo ocurrido fue una respuesta al desprecio de los hombres por la naturaleza.
La niña canta una canción, no entiende que ha sucedido.
Con paciencia y ternura este caminante solitario le contará a la pequeña la triste leyenda que trajo el tiempo enardecido.
Es hora de construir otros sueños.

Tuesday, May 29, 2007

ESCUCHA MI GRITO

El teatro tiene su capacidad colmada, el agua no podrá opacarlo.
Aparece una bella morocha en escena, vestida con un mantón que acaricia su cuerpo aún esbelto.
Las luces se apagan, un círculo ilumina el escenario, siguiendo cada paso de la artista internacional.
La primera estrofa conmueve:

"Ese barco velero cargado de sueños cruzó la bahía.
Me dejó aquella tarde agitando el pañuelo, sentada en la orilla.
Marinero de luces,con alma de fuego y espalda morena.
Se quedó tu velero perdido en los mares, varado en la arena".
Ella en la primera butaca aplaude, sus manos quedan rojas por la acción, trae a su mente recuerdos, esos que jamás la dejaron.
Hace mucho despidió a su marinero pensando en el regreso más tierno.
Nada ocurrió, en sus manos descansa un pañuelo, el de la despedida o el encuentro.
Lo amó con locura, la misma que acerca los sentimientos.
A través de la boca de la artista que se desplaza por el escenario con movimientos sensuales quiere hacerle llegar hasta el fondo del corazón de ese hombre de hierro, y mostrarle cada una de sus sensaciones, las mismas que él alimentó.
Afuera la lluvia inunda el paisaje de Buenos Aires.
Utiliza el pañuelo para secar sus lágrimas.
El corazón estalla en su cuerpo.
Sale del teatro, la lluvia regala cada gota, siente frío, le falta una caricia que contenga su llanto.
Sabe que lejos, tal vez él espera, vestido con el traje de luces, las mismas que iluminarán su sendero.
Ahora está oscuro, se apagaron las estrellas, la bruma intenta empañar sus sentimientos.
Los paraguas son una sinfonía de color para protegerse del agua de Buenos Aires, esa que jamás podrá disipar la calidez de sus sentimientos.Afuera la noche cubrió todo con su manto de tinieblas.
En ese lugar te espero para que con sabiduría y amor apagues mi fuego.
No me importa el agua ,solo tú podrás otra vez encender el fuego que nos consuma más allá de lo eterno.

Monday, May 28, 2007

CARTA DE UNA HIJA A SU PAPÁ

Querido papá:

Ayer soñé contigo, pero no de la manera deseada, sonriente como siempre, cálido, tu sonrisa mostraba la belleza de tu boca, tus dientes parecían perlas.
Necesitabas ayuda y no supe que hacer para que te sintieras cómodo.
Estabas en tu última morada, intentabas incorporarte y decirnos algo.
La muerte había transformado tu cuerpo en una piedra helada, sin embargo adiviné que querías hablarnos.
Turbada tomé el teléfono, pedí asistencia, creía que haciéndolo podrías regresar con nosotros.
Quise adivinar las palabras que no nacieron, tonta, necesité que volvieras a la vida para compartir nuestros sueños.
Necesitaba las caricias de antaño para sentirme viva, para admirar de tu mano las flores que habían adornado la casa vieja.
Te juro papi que sentí el aroma de ellas, pude ver sus colores, vi mariposas que aleteaban sobre los pétalos de cada corola rojiza, hasta un picaflor de alas azules como tus ojos bellos danzaba sobre ellas.
Papá no sé si este fué un aviso, sé que como las cenizas te fundiste con el viento, cuando por las noches admiro el cielo mi mamá me dijo que nos mirás desde una de ellas.
No sé si te dije cuanto te quise, siempre fuí rebelde, vos me decías que era un terremoto, sus movimientos que todo destruyen jamás podrán borrar el cariño que siempre te tuve.
Necesito de tus consejos sabios, tus caricias están ahora cerca de los ángeles que transitan los caminos del universo.
¿Sabés una cosa?
El cariño no lo puede borrar toda el agua de Buenos Aires, te diría que ni siquiera toda la masa líquida que acaricia el universo.
Estás prendido en mi corazón para siempre.
Si supieras cuánto te necesito no vacilarías pese a las tormentas y el lodo que trae el agua volver junto a nosotros.
Llevo una de mis manos al centro de mi pecho para acariciarte más allá de la vida.
Tal vez el agua que hoy arrasa con todo, trayendo el lodo de los recuerdos, nos encuentre unidos y pueda decirte una vez más cuánto te quiero.
Papá esta flor que te acompaña la dibujé para vos, el agua de Buenos Aires no podrá borrarla jamás.

Saturday, May 26, 2007

OPUESTOS

Se necesitaba todo el caudal del agua costera de Buenos Aires, para apagar el torbellino de sensaciones que impedían una y otra vez que el ansiado encuentro se concretara.
Cuando reinaba la paz entre ellos se amaban, el agua corría mansa por su cauce, apenas una tenue brisa acompañaba los movimientos sensuales que hacían ese amor tan intenso.
Las más bellas palabras brotaban para llenar los espacios vacíos de dos vidas opuestas.
Querían estar juntos, superar las barreras que se levantaban como fantasmas para opacar los sentimientos.
Una y otra vez se buscaban.
A veces las palabras eran dardos que horadaban los corazones de estos dos seres distantes.
El se convertía en un témpano que navegaba lentamente en el agua, ella tomaba un rayo de sol para mutar en fuego y disolverlo.
Ansiaba escucharlo cariñoso, sediento de amor para envolverse con las caricias que se perdían en el espacio etéreo.
Insistía, no pretendía cambiarlo, si deseaba humanizarlo para unir sus casi soledades para siempre.
Ambos temían un encuentro que sabían apasionado, luchaban contra los sentimientos más puros.
Se deseaban aún en los silencios, sin embargo se destruían con palabras desacertadas que terminaban muriendo en un espacio donde no reina el tiempo.
Tal vez allí donde el río cambia de color para regalar su caudal al mar, en ese punto del horizonte donde todo se tiñe con el color del cielo, estos opuestos puedan sellar con un beso un amor eterno.

Thursday, May 24, 2007

LA ESPERA

Las manecillas del reloj apenas se mueven, parece que quisieran detener el tiempo para que concretes el rescate.
El teléfono enmudeció.
La casa está en silencio igual a los tuyos cuando te negás a expresar tus sentimientos.
Me falta el aire, decido caminar, hace frío, el viento gélido hace que broten mis lágrimas, se mezclan con las otras que los recuerdos arrancan a mi alma.
Las hojas doradas crujen bajo mis pisadas, están muertas como la canción que las evoca.
Una alondra tardía perdida busca su nido, hace días que no ve a sus polluelos, un rayo de tibio sol le indica el sendero.
No estás pero igual te siento, tu voz me acaricia imagino tus manos, quema mi boca evocar cada beso.
Un escalofrío recorre mi cuerpo, la sombra que acompañaba mis pasos desaparece, la brisa comienza a silbar suavemente, reconozco ese canto, las nubes plomizas ocultarán la luna, no veré colgadas las estrellas.
Regreso.
Enciendo el hogar, los leños crepitan como los latidos de mi corazón.
El rojo del fuego apenas ilumina el ambiente, lentamente se va apagando hasta convertirse en cenizas.
Uno solo queda encendido, es mi esperanza, esa que abrigo para encontrarte.
En el atril descansa una pintura inconclusa, tomo los pinceles, al volcán que había plasmado en el óleo le falta su río de lava, matizo los rojos, en ese instante el teléfono toma vida.
Se que ahora vendrás por fin a rescatarme, te espero, la vida nos encontrará en algún lugar tomados de la mano para siempre.

Tuesday, May 22, 2007

HISTORIETAS

Quiero que me rescates de la vida para llevarme a la de tus sueños.
Hace un tiempo no lejano fui Julieta, tú eras mi Romeo enamorado que subía la escalera de flores para rescatarme del odio que habían alimentado celosos nuestros padres.
Antes la magia me convirtió en una princesa triste que por las noches lloraba la ausencia de su enamorado.
Sentía el perfume de las rosas, pero el llanto me impedía verte.
Más adelante fuiste el hombre que pendido de una cuerda con un traje azul y un máscara roja ascendía hasta el cielo para encontrarme.
Protagonizamos miles de comic’s, en todas eras el héroe que rescataba a la mujer elegida.
Hoy el destino nos encuentra en lugares diferentes, pero igual te amo.
No importa como estés vestido, si tu traje plateado te permite alcanzar el cielo para alcanzarme una estrella para mi no basta.
Una tarde de un estío no lejano te elegí para siempre, no me importaron las aventuras que te tuvieron por protagonista.
Sería necio de mi parte no reconocer que cada una tuvo su belleza.
Eran idénticas a las serpientes que salían de su canasto al escuchar los sonidos de una flauta para que las vieras desfilando ante tus ojos.
No soy más ni menos que ellas, todas cumplieron la etapa del encantamiento que a veces nubla la razón del hombre.
Viajaste por paisajes increíbles, esos que elige el sol para dormirse.
Los mismos que la luna exige para dejar en las hojas de los árboles gotas de rocío, para que en sus nidos descansen los pájaros y sus crías.S
Soy esta mujer que se levanta con el arrullo de las aves, la que corta de las matas de flores algunas que servirán de corona de mil colores para adornar mis cabellos.
Caballero de mis sueños, dueño de mis besos, hacedor de mis sentimientos.
Poseedor de mis tesoros, cuando caiga la noche y la luna enamorada tiña todo con sus destellos plateados, quiero que sepas, que aquí donde las flores duermen en la noche, en este lugar sin espacios ni tiempos estaré esperando tu rescate.
Mañana un hombre y una mujer comenzarán a escribir otra historia.

Monday, May 21, 2007

ORFEO Y LAS ROSAS MARCHITAS

Orfeo era feliz, había conocido a Eurídice, frágil y bella, en ese instante creyó entender que la vida del paraíso cambiaría para siempre.
Los encuentros eran acompañados por el sonido de la lira que ejecutaba de manera brillante.
La vida transcurría sin grandes sobresaltos, cada mañana la despertaba con una dulce melodía, a sus pies colocaba una rosa que empalidecía ante la hermosura de la mujer.
Las cuerdas sonreían en las manos de Orfeo, las acariciaba suavemente como si se tratara del cuerpo de su amada.
Muchas noches en que ella dormía se acercaba a su cama a velar su sueño, con la punta de los dedos, para no despertarla, acariciaba cada centímetro de su piel, cuando terminaba de contemplarla partía del palacio dejando otra rosa a los pies de la cama.
Por la mañana Eurídice sabía que no había estado sola, una dulce melodía acunaba sus sueños y las flores le daban la certeza que el amor había velado su descanso.
Una mañana de primavera acompañada por el trino de los pájaros ella decidió reunirse con Aristeo para decirle que su corazón ya tenía dueño, éste, furioso esperó que la doncella caminara unos metros , de un canasto sacó una serpiente que mordió a la bella muchacha, provocándole la muerte.
Al enterarse Orfeo, la tristeza se apoderó de él.
El llanto era incontenible había perdido a su amada cuando todo recién comenzaba.
Quería rescatarla de la muerte, volverla a la vida para siempre.
Los dioses y ninfas lloraban al escuchar el sonido triste de la lira.
Se sobrepusieron y decidieron ayudar a Orfeo en el rescate, para ello deberían bajar del reino de los cielos a la tierra.
Orfeo tendría que caminar mirando siempre la línea del horizonte, trató de cumplir esa parte del rescate, pero todo su ser ansiaba ver a su doncella, abrazarla y lejos de todos por fin poseerla.
En un instante guiado por sus sentimientos giró su cabeza, Eurídice se desvaneció en las tinieblas, a sus pies quedaron montones de rosas marchitas.
Se dejó morir cerca de las sombras, acurrucado entre las flores sin vida, ni su amigo Rá, logró convencerlo.
Para Orfeo la vida no tenía sentido, le rogó al sol que escondiera sus rayos.
El rescate había fallado, eso no apagaría los sentimientos eternos.

Saturday, May 19, 2007

MOMENTOS

Sus manos desdibujan las caricias lejanas, parece que cual pájaros quisieran depositarse en un cielo infinito.
Quiere rescatar los momentos vividos y atesorarlos en el corazón para siempre.
Camina los mismos senderos para encontrarlo, cuando creía tenerlo cerca, como un espejismo su imágen se borraba.
Extendía las manos para capturar los abrazos y no quedaba nada.
Está en el camino paralelo, allí en ese lugar donde las líneas imaginarias jamás se unen.
Pero esta vez será diferente, buscará refugio hundiéndose en la mirada amada para convertirla en guía del destino.
Allí donde se pierde el horizonte, en el punto exacto que duerme la luna, las paralelas si se unen.
Deberá caminar bastante.
Los paisajes irán cambiando a medida que avance, de a poco los árboles desaparecerán de su vista.
Acompañada por el perfume de las flores ingresará al mundo de las sensaciones, en ese instante recorrerá su interior, gozosa encontrará el sabor de todos los besos que no se dieron, sentirá el abrazo tibio que se perdió en tantos momentos.
Los pensamientos bailarán en su mente reviviendo cada recuerdo.
Entregará la llave del corazón al hombre elegido.
Entre susurros liberará las rejas que acorralaban su alma.
Como antes cada momento será intenso, lágrimas de felicidad rodarán por su rostro.
Cuando sienta la presencia cálida del ser,en el instante que sus labios se encuentren, allí cuando las manos exploren las siluetas llamando a la pasión, en ese momento, habrá rescatado parte de su pasado.

Friday, May 18, 2007

LENGUAS DE FUEGO

La neblina se levanta de las aguas de Puerto Madero intentando cubrir todo.
La escasa visibilidad hace que las calles se encuentren desiertas, desaparecieron las hojas doradas del otoño.
Un ciclamen esconde sus flores blancas, se hace imperceptible a la vista.
Los árboles calzaron sus guantes grises para tapar su desnudez.
La bruma tapa la belleza arquitectónica de las construcciones que conforman el lugar.
Entre todos se destaca el edificio que ocupa un prestigioso diario.
Manuel, jefe de bomberos comparte el sabor de un mate amargo con sus compañeros, parece todo tranquilo, llama a su mujer para despertarla, le dice cuanto la ama y que tenga cuidado cuando lleve al jardín a su pequeño hijo.
A los pocos minutos comienza a sonar la alarma del cuartel.
Se preparan para salir , deben apagar otro siniestro.
El rojo de las autobombas quiebra la bruma, el ulular de las sirenas atraviesa el silencio de esta mañana otoñal.
A ellas se suman los patrulleros, más atrás un ejército de ambulancias asistirán la emergencia.
Varias líneas de agua atacan las llamas del quinto piso, el fuego desatado eleva sus lenguas rojas intentando rozar el cielo.
Mientras Manuel calza su traje especial, en su móvil lee el desesperado mensaje de su mujer, le indica que en el pasillo “B” del piso siniestrado, hay un armario de metal, en su interior en prolijos disquetes están almacenados los sentimientos de los poetas.
El elevador lo acerca a la ventana, una guía de espuma envuelve el famoso mueble.
Manuel escucha quejidos y lamentos, en el piso se forma un charco de lágrimas, no entiende, el fuego ha tomado todo, ese sitio mágicamente está protegido, las puertas del mueble no han sido alcanzadas por el calor.
Misteriosamente estas se abren los disquetes se transforman en personas, por el tono de sus voces intuye que son de distintos lugares del planeta, extiende sus brazos en un abrazo fraterno, los bomberos han extinguido el fuego, ha salvado el sitio donde se guardaban miles de relatos, aquellos que prodigan caricias al alma, los que cuentan historias fabulosas, otros que dejan ver la vida y sus miserias.
Está feliz, cumplió con el pedido desesperado de su mujer, en ese instante conoce la importancia de haber salvado un pedacito de alma de todos los escritores que alguna vez desnudaron su espíritu en un foro de cuentos.
Este rescate hoy no es histórico, cuando hayan transcurrido los años sabrán todos que el fuego es incapaz de quemar los sentimientos que se vuelcan en los cuentos.

Wednesday, May 16, 2007

EL OCASO DE LA MUJER BLANCA

Cae la tarde, el cielo se va tiñendo con colores morados hasta transformarse en un azul profundo.
En la aldea suenan los tambores, los diamantes que esconde la tierra, ahora están colgados del cielo.
La luna vergonzosa apenas asoma, parece una estrella un poco más grande, el ritmo se acelera, los hombres golpean los parches sin cansancio, sus manos retumban cada vez más fuerte, en el centro aparecen ellas, tienen como única vestimenta una especie de pareo, intentan tapar sus senos desnudos con collares, las cuentas de colores adornan las figuras de ébano, mueven sus caderas al compás del ritmo Zulú, la melodía descubre sus piernas torneadas, las plumas que adornan sus tobillos acompañan la música.
Aparece ella como una diosa pagana, el pañuelo que usa como falda es idéntico a las esmeraldas soñadas, sus ojos tienen destellos de sol.
Avanza, un círculo rodea a la bailarina blanca, es perfecta, en sus labios se dibuja una sonrisa, la ofrece a la boca carnosa de ese hombre que incansablemente golpea los tambores.
Se acerca con movimientos sensuales, le roba un beso, la danza sigue, nadie entiende el motivo del festejo.
Esos hombres de pies descalzos a los que el destino los ha hundido en la miseria, hoy festejan.
Saben que más allá de ellos existe un mundo con rascacielos que intentan acariciar el cielo, conocen que aparatos diseñados por el hombre mitigarán el calor.
Los parches convocan a los Orishas para que la naturaleza les permita subsistir.
Ogoun cuidará sus pequeños campos, único alimento de sus delgadas familias.
Yansana trae el viento quiere poner fin a esa fiesta en que se celebra la miseria.
Shangó con su arco apunta a la bella mujer blanca.
No se escucha el repique de los tambores, todo es silencio y soledad, un hilo rojo cubre la tierra.
Gritan los truenos, los relámpagos iluminan el suelo donde yace inerte el cuerpo bello de la mujer blanca.
Oyá con sus tempestades y vientos se llevará para siempre a la mujer blanca que pasó sus últimos días en Africa.

Tuesday, May 15, 2007

CACAO Y DIAMANTES

Marcia llega en viaje de estudios a Costa de Marfil, reciben a la bella mujer blanca con flores, y cánticos.
En las afueras del aeropuerto la espera una camioneta todo terreno que la depositará en una población distante a cuatros horas del aeropuerto.
Moyen Cavally es su destino final, acomoda su equipaje en la camioneta, su cámara digital captura el paisaje, que cambia constantemente, a los lados de la ruta crecen impertubables árboles de todos los verdes que jamás imagino ver, las cebras con su traje rayado pastan cerca de la ruta.
El guía le comenta que son pequeños oasis del sur africano, aves exóticas por el calor de la mañana regresan al nido a cuidar a sus crías, el sol impiadoso se refleja en el gris de la ruta, de pronto la marcha se aminora deben cruzar un vado con precaución, el río torrentoso de aguas color león cambiará en su desembocadura para mezclarse con el azul del océano.
Llega al hotel, es confortable pero no lujoso, la cama aseada la invita a descansar, una ducha, corre el dosel de tul que la protegerá de los insectos.
El sueño es tranquilo, pese al calor logra dormirse, el zumbido de un viejo ventilador de techo la induce al sueño.
Se despierta sobresaltada, la oscuridad envuelve todo.
Es hora de preparar todo lo que llevará al día siguiente.
La bolsa que lleva la carpa es pesada, ríe al no poder moverla, no importa, mañana la subirán al móvil con la ayuda del guía.
Amanece, el sol tiñó el cielo de rojo preanuncio de un día caluroso.
Están a minutos del lugar elegido, se internan en una aldea habitada por mujeres y niños.Los hombres partieron hace meses a una mina de diamantes para explotarla.
Le asombra la delgadez de las mujeres, los chicos miran todo con avidez, están desnudos, no porque les guste o sea tradición del lugar, sencillamente no tienen con que vestirse.
Las mujeres son jóvenes, algunas están amamantando a sus hijos, debajo de las túnicas asoman vientres redondeados, otra vida está creciendo en sus entrañas.
Asombrados miran los caramelos que les obsequia Marcia, nunca habían visto alguno, el ruido del papel les arranca una sonrisa, vergonzosos se esconden para probarlos, hoy sus vidas gracias a la mujer blanca tienen un instante de dulzura.
Las mujeres niñas que no están en la aldea se dedican a cosechar el cacao.
Nadie entiende que no será alimento sino que la mayoría se exportará a otros lugares del planeta.
Allí solo unos pocos entienden de negocios y son muchos los que se acostumbraron a vivir con hambre en ese lugar tan lejano, olvidados por todos.
Jamás en sus vidas verán los destellos de los diamantes que sus padres sacan del corazón de la tierra.
Marcia pasado unos días se despide de todos ellos prometiendo volver con ayuda humanitaria, para que crezcan como son, seres humanos.
Hará lo que esté a su alcance y más para que esos niños descalzos, en un futuro no lejano sean hombres y mujeres como vos o yo.
De regreso al hotel habla con su jefe, entre llanto y emociones le confiesa: la misión fué cumplida te aseguro que éstos no serán mis últimos días en Africa.

Saturday, May 12, 2007

REFUGIADOS

Mohamed está sentado en la playa, llegó a la Isla de Tenerife, huyendo de la pobreza y el hambre, hoy tiene una vida apacible, en poco tiempo aprendió a hablar como los isleños que lo recibieron con cariño.
Le gusta caminar por las playas de arenas blancas o simplemente ver como las olas rompen sobre las rocas formando una deliciosa llovizna que acaricia los acantilados.
Otras veces solo busca la sombra de una palmera para dejar volar sus pensamientos.
Mira el horizonte que se lleva a los amigos o hace regresar los sueños.
Hoy es su día franco en el restaurant que trabaja, decide levantarse temprano, quiere mirar más allá del océano, justo en la otra orilla de las mismas aguas está la casa donde había nacido, Senegal, tan cerca y tan lejana en el tiempo.
Sigue su caminata, observa una muchedumbre en el puerto, la policía trata de poner órden, la gente de la Cruz Roja ayuda a bajar de unas barcazas a los recién llegados.
Es increíble que en esas embarcaciones tan precarias haya viajado tanta gente, algunos caminan por sus propios medios, sus flacas figuras están cubiertas con mantas secas, otros necesitan ayuda de los médicos y enfermeras.
La suerte se negó en algunos casos, cuerpos inertes son bajados en camillas.
Esos hombres de piel morena tienen la cuenca de sus ojos vacía, han viajado por días para librarse de una muerte segura, el hambre azota sus lugares de residencia, inician ellos la travesía con la intención de traer posteriormente a sus familias.
Lucía una de las enfermeras coloca vías con suero para regresar a la vida a esos hombres de mirada triste.
Los que aún están de pié comen con desesperación las galletas que los voluntarios les acercan, el viaje ha sido largo, disfrutan de la comida y de alguna caricia.
En las barcas, no alcanzaron los víveres menos el agua, tampoco preguntaron si había, la única ilusión que los movía era escapar de un destino más que incierto.
Lucía termina de apuntar los últimos datos en una planilla.
Los hombres morenos fueron alojados en carpas para brindarles asistencia y abrigo, solo Dios conoce el destino de cada uno.
Mohamed espera a la enfermera, ha sido un día agitado, con sus ojos observaron como la muerte se devoraba la vida.
La brisa nocturna trae el canto del agua, las estrellas como pequeños faros se cuelgan del cielo.
El rompe en llanto,los recuerdos acuden a su mente, Lucía lo acuna en sus brazos.
Mohamed le susurra al oído, así como los de ellos,fueron mis últimos días en Africa.

Thursday, May 10, 2007

MONTE SINAÍ

Las lujosas habitaciones del Hotel Wadi esperan a los excursionistas que por la mañana ascenderán al Monte Sinaí.
Por los ventanales se observa la vegetación, los verdes de los árboles se confunden con las sombras de la noche, las flores dan un toque de aroma y color.
Marcia se aloja en el cuarto piso desde allí pareciera estar más cerca de las estrellas, esa noche brillan como nunca.
El conserje le acerca jugos de frutas.
La música envuelve el ambiente.
Prepara la filmadora, en su mochila carga los elementos que utilizará al día siguiente.
Se entrega al sueño, las sábanas de seda acarician su cuerpo.
Amanece.
Una suave brisa la despierta , en unos minutos se reunirá con sus compañeros de viaje, anuda sus cabellos húmedos con una cinta.
Entre risas excitados comienzan a caminar hacia una aventura inolvidable.
Casi cuatro mil escalones tallados en las piedras la separan de la inmensidad.
A mitad del ascenso todo se transforma, pareciera que la vida se hubiera apagado, a esa altura no encuentra el colorido plumaje de los pájaros, el rey es el silencio.
El monte comienza a mostrar sus cimas rojizas, nubes pequeñas de arena dorada los acompañan.
Están cerca del objetivo cuando concluya la caminata se producirá el estallido de la naturaleza el cielo se tornará más azul que siempre.
En un descanso un morador del desierto les indica donde pueden armar las carpas, pasarán allí la noche.
Marcia filma el lugar no quiere perder un solo detalle, intenta descansar el verdadero espectáculo será por la mañana, se abriga con una manta, imposible conciliar el sueño cuando se está tan cerca del universo, la luna le obsequia un destello de plata.
Por la mañana prescenciará uno de los instantes más conmovedores de su vida, el sol rojo lentamente ascenderá para colgarse del cielo, su luz como el fuego iluminará el monte sagrado, lágrimas de emoción ruedan por los rostros de los visitantes, un aplauso cerrado le da gracias a la naturaleza.
Repuesta de tantas sensaciones sabe que las imágenes que capturó con su filmadora la acompañarán siempre.
El descenso es tranquilo la belleza borró el cansancio.
De regreso en su habitación rotula la película, decide identificarla, se llamará “Mis últimos días en Äfrica”

BERNARDETTE

Era la mayor de sus hermanos, con ellos jugaba en los molinos de trigo, su aspecto débil, la hacía más hermosa, de facciones delicadas parecía una muñeca con cara de porcelana, los cabellos renegridos contrastaban con la palidez de su rostro.
La delgadez la escondía con los vestidos de aldeana.
De golpe la vida de sus padres dio un vuelco, ya no podrían agasajar a los caminantes, el trabajo había menguado y debieron dejar el molino para vivir en un sitio aislado.
No obstante el carácter de la niña nunca cambió, pese a tener que cambiar en forma obligada los campos dorados de trigo para mudarse a un pequeño espacio donde predominaba el gris de las paredes.
Al contrario de lo que pueda pensarse este episodio fortaleció a la casi adolescente, cuando sus padres iban a realizar diferentes trabajos, ella era la encargada de cuidarlos, la pobreza hacía que esta criatura disfrutara cada día de su vida.
Su nodriza de antaño le regaló un rosario de cuentas rosadas, idéntico a los pétalos de las rosas que crecían cerca de una gruta de piedra.
El lugar siempre tenía el aroma de los pimpollos recién cortados.
En ese sitio como todos los chicos consiguió nuevas amigas, aunque eran menores, compartía los juegos, ella se conformaba con poco o casi nada.Alegremente caminaba por el bosque de pinos que conducían a la gruta, el sol era una estrella dorada que iluminaba su sendero.
En pocos meses sus amigas tomarían la comunión, ella no podría hacerlo dado que a los catorce años, por designios del destino, no sabía leer ni escribir, igual acompañaba a sus amigas a las clases de catecismo.
Añoraba ser como ellas, poder leer esos libritos que el sacerdote entregaba, sin embargo su ignorancia no era barrera para dejar de cumplir sus objetivos.
El cura de la pequeña capilla comprendió los deseos de la niña, ella tomaba para sí, todos los conocimientos, poco importaba que no comprendiera esos signos que estaban volcados en las páginas del catecismo, una fuerza misteriosa los gravaba en su alma tierna esa fé que es capaz de mover montañas.
El invierno azotaba con fuerza, debía buscar leñas en el bosque para abrigar la casa de quien la había amamantado de pequeñita.
Ató en el mentón las cintas de su sombrero, fue en búsqueda de sus amigas, de su cuello pendía el rosario que le habían regalado, terminada la tarea, se acercaron a la gruta de piedra, pese al frío Bernardette, sintió calor, una luz poderosa daba calor al delgado cuerpo, sus compañeras no vieron a esa mujer hermosa vestida con un blanco manto que la recibía en sus brazos celestiales.
Las otras niñas no percibieron nada solo el alma pura, despojada de sentimientos adversos pudo advertir semejante presencia.
Pasó el tiempo nuestra protagonista ya no iba sola a observar las apariciones de esa mujer tan bella.
La acompañaban en sus creencias todas las personas de buenos sentimientos.
Hoy en todas las iglesias que veneran a la virgen de Lourdes, ven en la puerta de la gruta la imágen de la niña esperando la salida de la madre del cielo.

Wednesday, May 09, 2007

EL MONTE DE LOS OLIVOS

Alondra había emprendido vuelo por última vez, dejando a su esposo sumido en la tristeza y soledad.
Nadie es capaz de comprender la muerte, aún cuando sea la continuación de la vida en otros planos.
Se habían casado unos meses antes, los unía el amor y las ansias de cumplir sus sueños.
El, no podía reponerse a semejante pérdida, debía aprender a vivir solo nuevamente.
Para paliar el dolor se enfrascaba en su trabajo.
Temía enfrentar la vida sin su compañera, los relojes parecían haber detenido el tiempo, la vida de este hombre no tenía descanso.
Una noche llegaba a su casa con la intención de dormir unas horas, a la mañana siguiente debía exhibir una maqueta ante las autoridades del lugar que residía y no podía permitirse una equivocación, eso sería el fin de su carrera, ahora solo debía velar por la vida de su pequeño hijo.
Pidió a la niñera que regresara al día siguiente, el niño descansaba placidamente en su cuna, acercó una silla para contemplar el sueño del chiquito.
No sabe cuántos minutos u horas pasó mirándolo.
Hacía frío, aseguró las ventanas, atizó los leños, un perfume a rosas invadió la habitación, el cansancio lo venció.
Se sintió transportado a un lugar extraño, miraba la arquitectura de más de cien iglesias, algunas formaban arcos perfectos, otras tenían pequeñas cúpulas doradas mirando el cielo.
No sabe como llegó al lugar, la paz se había adueñado de su cuerpo, una reja de madera protegía los jardines donde se erigía un conjunto de olivos, al llegar al más añoso una fuerza lo atraía a mirar la rugosidad de su tronco, las figuras que se formaban en la madera, grandes brazos sostenían la copa del árbol, a los costados de éste había otros de menor tamaño, en todos observaba lo mismo, el rostro de un hombre sufriente.
Un agudo dolor laceraba su pecho, en un instante cayó desplomado, una alondra solitaria revoloteaba el cuerpo inerte, ella cuidaría el sueño eterno del caminante.

Tuesday, May 08, 2007

LA VERDADERA HISTORIA DE ULISES

Ulises era un expedicionario que amaba intensamente a su esposa Penélope, sabía de su fidelidad y por ella conquistaría todas las islas, era el mejor obsequio para esa mujer que siempre lo esperaba.
Descansando bajo una palmera notó que la sed y el cansancio que aqueja a quienes en forma permanente en sus goletas se deslizan por las aguas, a veces enfrentando a un mar bravío de colores inciertos y otras semejante a una inmensa pileta de aguas quietas,lo había apresado.
Los marinos que lo acompañaban se habían ido al pueblo en busca de mujeres y diversión, él fiel a su esposa se recostó en la arena.
Al poco tiempo aparece Marón acompañado de algunos sirvientes que portaban doce tinajas de los vinos más finos para agasajar a tan ilustre visitante.
Bebió unas copas, quedó solo a la orilla del mar, observar el ir y venir de las olas fue para él como un sedante, dejó su escudo, acomodó a su lado la espada y se entregó al sueño.
A medianoche un coro de ángeles ejecutaba la más dulce melodía, dormía profundamente cuando una docena de mujeres se acercó a la playa, no querían despertarlo.
Eran bellas sirenas que habían emergido del mar, cuidaban su descanso, sus vestimentas tenían todos los colores y el brillo que había conocido en su infancia, una sola lo miraba con pasión. ¿Cómo resistirse a esos ojos?.
El canto continuaba y el corazón de Ulises daba brincos en su cuerpo.
Las sensaciones lo acosaban, necesitaba poseer a esa mujer que lo miraba, tenía los ojos inundados de pasión.
Resistió a sus sueños, pensaba en la fidelidad de su esposa que lo esperaba.
Pasaron varios días antes de embarcar, intentaba olvidar a la sirena y su canto, pero sus esfuerzos eran inútiles.En ese instante acompañada de perros y lobos apareció una mujer, Circe, en sus manos llevaba una bebida encantada, le ayudaría a Ulises a olvidar o eso creía.
Pasaron los días, nuestro protagonista decidió volver al lado de su amada esposa.
Una noche entregado al amor de su mujer volvió a escuchar el canto de las sirenas.
¿Cómo evitarlo?.
El amanecer los encontró abrazados, las luces rosadas anunciaban el alba.
Sin embargo Ulises estaba inquieto, Circe no había logrado que para siempre se borrara el canto de las sirenas.
A media mañana, invitó a su mujer a caminar por la playa omitiendo contar la voz que en sus oídos seguía cantando apasionada, decidieron internarse en las aguas cristalinas, el agua acariciaba sus cuerpos desnudos, todo era placer.
La voz se acercaba,un remolino logró que Penélope desapareciera de la superficie.
En ese momento, magnífica apareció la sirena, su cabello mojado caía por las curvas de la espalda.
Del cuerpo de Ulises se había apoderado un temblor continuo.
El, un gigante no era dueño de sus movimientos, una fuerza desconocida le decía que debía seguir caminando, la arena se alejaba de sus pies descalzos, la mano de ella lo guiaba, ante sus ojos los corales formaban bancos, seguían sumergiéndose.
Arrobado escuchaba el canto de ese ser tan extraño lleno de luces, era perfecta la melodía,el susurro parecía un coro de ángeles, no le importó el destino de su esposa, allí en la profundidad, se unía con el canto de esa sirena.
Sus cuerpos habían logrado fundirse para siempre.

Monday, May 07, 2007

ECUENTRO CON HEBE

El hombre de aspecto impactante, decidió viajar en el tiempo.
Invirtió todos sus bienes para realizar esa epopeya.
Dos años antes se había enamorado de una mujer muy joven, de inteligencia brillante, cada vez que quería acercarse a ella, imaginariamente en su cabeza, cubierta de hebras de plata, se levantaba una barrera imaginaria, los años de diferencia.
Se amaban con pasión, sus encuentros avivaban el fuego, sus manos hacían vibrar el cuerpo de ella, los besos encendían la pasión hasta transformarse en lenguas de fuego.En sus encuentros hablaban de un futuro compartido.
Las dudas asaltaban a nuestro protagonista.
¿Cuánto duraría este sueño? .
¿Horas, días, años?
Nadie lo sabía a ciencia cierta, el amor a esa mujer lo quemaba.
La soñaba de noche entre sus sábanas, al amanecer su cama estaba vacía.
¿Quién había osado robar sus caricias que lo llevaban al éxtasis?.
Se levantaba temprano para cumplir con las obligaciones que le había deparado el destino.
No podía concentrarse en su trabajo en todas partes aparecía la imágen lozana de ella, era hermosa, más que la belleza física importaba la carga espiritual de ella.
Allí comprendió que no perdía nada realizando ése viaje que prometía juventud eterna,éso necesitaba para poseerla integramente no solo en sueños.
El viaje fue placentero, los paisajes regalaban toda la belleza.Se dirigió al templo donde todos adoraban a Hebe, diosa de la juventud.
A la mañana siguiente sería el encuentro, no pediría mucho solo tener unos cuantos años menos.
En la entrada compró unas magnolias para tributarle a la diosa, no era nada comparado con sus sueños.
El lugar era frío, inmenso.
Vestida con una túnica blanca y coronada con laureles apareció Hebe dispuesta a concederle juventud eterna.
Terminada su tarea él se transformaba en un muchacho con todas las fuerzas.
Estaba feliz podría entregarse a su amada en cuerpo y alma, sin embargo la diosa notó que faltaba algo, ante sus ojos se encontraba un hombre vigoroso y bello, con una mirada excelsa, llamó a su amigo Helfesto el dios del fuego, con los poderes de él su visitante quedaría perfecto para hacer feliz a su enamorada.
Allí, todo era perfecto, los dioses jamás imaginaron que el visitante se convertiría por obra del fuego en cenizas que vagaran por el Universo.
Ella espera al hombre que conoció hace tiempo, él deja vagar en el espacio su materia.

Sunday, May 06, 2007

EL ÁRBOL DE LA VIDA

Marcia viajaba por el sur argentino, quería conocer el famoso glaciar Perito Moreno.
La excursión consistía en caminar por sobre los hielos que reflejaban los colores del cielo.
Abordaron la lancha que los acercaría al gigante.
Caminaban lentamente, con zapatos especiales que impedían caerse, al llegar a la cima creyeron que estaban más cerca de Dios.
Grandes planchas de hielo rugían antes de desprenderse y quedar flotando sobre el lago.
El guía invitó a unos integrantes del grupo, aquellos que no temían nada a bajar a las entrañas del glaciar.
Las cuevas como bocas gigantes invitaban a recorrerlas, a medida que descendían el celeste predominaba, solo era cortado por vetas negras, el guía les explicó que eran las marcas que había dejado la vida de los que alguna vez , hace muchos años moraban en el lugar, allí conoció la historia de Koonex, la mujer más anciana de la tribu tehuelche.
Esta viejecita vivía en una toldería a orillas del lago, por la mañana se despertaba con el trino de los pájaros, el sol les daba a ella y a los demás integrantes de la tribu el calor y la luz que necesitaban.
Llegó el otoño de su mano trajo las primeras tormentas de nieve, una tarde en que el frío arreciaba, la dejaron sola.
Los lugareños le explicaron que se irían al norte, donde el clima era más benévolo.
Los pájaros por última vez le regalaron la más tierna melodía, migraron acompañando con su canto el camino de los habitantes.
Sola debajo del toldo que era su casa pensó que tenía que hacer algo.
Aguerrida tomó su canoa, el viento soplaba con fuerza, pero ella estaba dispuesta a todo.
Exhausta llegó a la otra orilla, sabía que en las entrañas del glaciar encontraría la respuesta a su pedido.
Comenzó a transitar los túneles del glaciar, en su lengua le pedía a Dios un milagro, aún cuando ella tuviera que ofrendar la vida.
Nada la ataba creía no tener destino , no podía permitir que la soledad se adueñara del lugar que tanto quería.
Estaba cansada, no sabía cuanto había caminado por las profundidades del glaciar, tomó la única manta que tenía, se dispuso a descansar.
Una voz le dijo que ella tendría que ofrecer su vida para que se cumpliera su sueño.
Mientras Koonex se entregaba a su destino, en la otra orilla el viento furioso desarmó su toldería.
El sueño del que nunca despertaría sirvió para que creciera un árbol de frutos rojos.
En él los pájaros tendrían refugio cuando el invierno anunciara su visita, en sus ramas vigorosas descansarían los nidos, el viento los mecería como si fuera una cuna.
Los tehuelches regresaron a sus tierras, admiraban el árbol, sus frutos rojos le sonreían, parecía que en cada uno de ellos estaba la sonrisa de la anciana.
A ella la recuerdan con cariño y respeto, su vida se apagó para dar nacimiento al árbol de la vida.

Friday, May 04, 2007

EL RINCÓN DE LOS PENSAMIENTOS

En varias dimensiones, como un panal de abejas trabajaban los pensamientos.
A veces eran irreales, le permitían a ese hombre transportarse a lugares de extraña belleza.
En esos momentos podía observar en perspectiva paisajes que se repetían hasta el infinito.
Era el único instante en que entregado a la contemplación, su alma inquieta descansaba.
Lentamente ante sus ojos se presentaban los colores, el blanco pasaba por diversos matices hasta convertirse en un azul profundo.
Lo mismo ocurría con cualquier cosa que pasara ante su vista.Como en un prisma la luz se multiplicaba.
Un ejército invisible tejía las redes de cada pensamiento.
A medida que pasaba el tiempo, éstos se convertían en recuerdos, a ellos acudía cuando la soledad poblaba su alma incrédula.
Podía emprender un viaje sin rumbo fijo para encontrarse con sus afectos, cerraba los ojos y rápidas diapositivas le mostraban fragmentos de su vida.
La niñez lo encontró en una plaza, de todos los juegos prefería los toboganes, le gustaba el vértigo que producía el deslizamiento.
Otro instante lo llevó a la adolescencia, allí experimentó sensaciones nuevas, el envase que contenía su cuerpo se transformaba, ahora era un hombre de voz profunda, caminaba acompañado de un sueño, tal vez esa mujer que lo tomaba de la mano se materializara y así poder transitar juntos los senderos del amor.
Un atardecer se desató la tormenta, furiosos relámpagos iluminaban el cielo, el grito sonoro de un trueno rompió una hebra de las redes que alojaban sus pensamientos.
Lentamente todo adquirió tonos grises, sentía dolor en las sienes,el pecho oprimido, el corazón parecía querer salir de su espacio, intentó incorporarse, acercarse a la ventana para tomar una bocanada de aire.
Apenas veía las gotas que terminaban formando grandes charcos de agua.
El dolor lo superaba, la respiración se entrecortaba, quería relajarse, acudió al rincón de los pensamientos, quería ver antiguas imágenes en las que no estaba sólo, la mente se negaba a responderle, todo se tiñó de rojo violento cuando sin fuerzas su cuerpo quedó tendido en el piso.La tormenta se había esfumado, entre las nubes aparecían los destellos de la luna.
En la vereda ella esperaba una señal, extendía los brazos buscando la caricia que inevitablemente se perdería.
Levantó la mirada, en la ventana él, transformado en pájaro desplagaba las alas para cobijarla eternamente.

Thursday, May 03, 2007

LA MUJER DE LA SOMBRILLA

Las aguas del mar Egeo morían en la playa placidamente, las gaviotas acompañaban la estela que dejaba una lancha.
Se protegía del sol con una sombrilla, tal vez quisiera encerrar en esa sombra todos sus recuerdos.
Alma inquieta, hoy estaba sola tratando de encontrarse.
El tiempo le había concedido sabiduría pero a la vez era incapaz de utilizarla para convocar al olvido.
Bajó a la playa, una leve brisa mecía sus largos cabellos, cada hebra era un pensamiento.
Caminó unas cuadras, a pocos metros se erigía una capilla, una pequeña cúpula intentaba acariciar el cielo,un sendero de flores rodeaba la entrada, cerró la sombrilla.
Sentada en un banco se dispuso a hablar con su Dios, en idioma coloquial le contaría sus pesares, como si hablara con un amigo.
La vida había sido pródiga con esa mujer, a la inteligencia sumaba belleza y misterio.
Creyó conocer el amor, se entregó a los brazos de un hombre con pasión, eran felices sin medir espacios o tiempos, tenían un mundo propio, en él solo moraban las caricias, las palabras que nacían del alma.
Se apoyaban mutuamente, no necesitaban más, hasta que un día apareció la crueldad de la traición.En ese instante decidió viajar, alejarse para siempre, vanamente lo intentaba.
Conoció otros brazos, pero no eran inmensos como aquellos que la acunaban como si fuera una niña.
Bebió el sabor de otras bocas, ninguna se parecía a la de aquel hombre.
Se sumergió en otras miradas, nada se asemejaba al pasado reciente.
Abstraída en sus pensamientos, sintió que flotaba, en un instante su alma había quedado vacía.Las lágrimas se esfumaron para dar paso a otras sensaciones que no conocía.
Una fuerza extraña elevaba su cuerpo para depositarla en un espacio parecido al paraíso, en su vuelo la acompañaba el aroma de las rosas recién cortadas, lentamente desaparecían los colores, a su alrededor no había nada, ni siquiera recuerdos.
En el banco de madera, cerca del altar, descansa solitaria una sombrilla.

PÁGINAS DESVANECIDAS

Alcanzo a leer la fecha, 03-07-2002.
Es una vieja agenda, salteo cada hoja de ella, se está poniendo amarillo .
Con un paño saco el paso del tiempo, tal vez intente borrarlo.17-11-05, allí está tu foto.
Te ves bien, tal como te conocí, trece (13) palabras volaron asidas de la mano del viento.
Silbaba para separarnos, no pudo, diez y nueve (19) pétalos de una rosa guardo en la página (29) de mi libro de la vida, alguna vez fueron rojas, igual al fuego que encendía cada uno de tus besos.
Recuerdo cada caricia que nos dimos, sumaban veintitrés (23) y te pregunto.
¿Se pueden contar los minutos de amor vivido?
No, seguramente a ésta hora estás recorriendo la playa.
Hace frío.
Caminás apurado, parece que de tu espalda nacieran alas para volar lejos del nido que construimos en soledad.
El mundo nos tenía como únicos protagonistas, es turbulento, parecido a nuestros encuentros.
Tu mano se aleja, no siento tus caricias, un pájaro trae algo en su pico, lágrimas corren por el mismo rostro que te cansaste de besar.
Allí lo veo, solitario en la arena.
Lleva un papelito.
¿Será una paloma mensajera?.
No.
En sus patitas no tiene el anillo que las caracteriza,el plumaje tiene colores inciertos, igual a nuestro amor que transita las aguas para perderse en ese azul que se confunde con el cielo.
No estoy sola, la calidez de tu amor me acompañará por siempre.Como antes surgen las preguntas, la luna juega a las escondidas, es tarde, miro una flor igual a las que me reglaste y a ella le pregunto.
¿Estarás como siempre tendiendo tus manos hasta convertirlas en un abrazo eterno?.
La noche cae, aparece otra tormenta, un relámpago violeta anuncia el agua.
Las gotas de lluvia borran mis deseos, allí en la arena, el mensaje se desvanece.
Aún es tiempo para decirte cuánto y como te amo.
Tal vez no escuches.
Ante tus ojos bailan los fantasmas, soplo con fuerza, igual a la de mis abrazos perdidos, tal vez si tu quieres esas sombras desaparezcan.
Abre tus brazos, en el fondo de tu alma podrás encontrarme para siempre.

Tuesday, May 01, 2007

SORPRESAS DE UN VIAJE

El día 17-05-2007 ellos se encontrarán definitivamente.
Anoche mientras escuchaba cantar “A mi manera” exactamente a las 23.29 el sonido del teléfono la sacó de su abstracción, al tercer (3) timbrazo, la voz amorosa de su amado la invitaba a realizar ese viaje famoso, en esa ocasión festejarían los casi (2) años de relación.
Preparó su maleta pondría ropa de abrigo, el vestido que él le había mandado por encomienda para su cumpleaños el trece (13) de noviembre (11)y un poco de ropa liviana considerando que el tiempo estaba tan cambiante.
Diseñaba el encuentro como si edificara la casa soñada, cada ladrillo que apilaba imaginariamente le recordaban las palabras amorosas que siempre había escuchado.
Admiraba la belleza de ese hombre que a veces se presentaba ante su corazón como un extraño, esgrimiendo dudas que no tenían razón de ser, pero por sobre todas las cosas creía que se amaban con pasión, la misma que esperaba entrelazar sus manos, hasta formar caricias que recorrerían la geografía de sus cuerpos para reconocerse y lentamente encender el fuego ara concluir unidos para siempre, el cds seguía sonando, ella acompañaba la música cantando.“

"Jamás viví un amor que para mí fuera importante tomé solo la flor y lo mejor de cada instante Viajé y disfruté, no se si más que otro cualquiera si bien, todo ello fué a mi manera”

Estaba ansiosa, quería que el día por fin llegara, ninguno de los dos se merecía semejante espera.
Ambos deseaban estar juntos, se parecían demasiado, eran casi almas gemelas.
En todo este tiempo habían aprendido a compartir muchas horas del día, cada uno conocía del otro cada centímetro de piel, la respiración agitada, las emociones compartidas.
Ella se preparó con dedicación para viajar, eligió ropa cómoda y sensual, su cabellera dorada como una cascada caía sobre su espalada.
Su canción preferida sonaba ahora en el MP3

“Quizás también dudé cuando mejor me divertía quizás yo desprecié aquello que no comprendía hoy sé que firme fuí y que afronté ser como era y así logré seguir, a mi manera.”

Consultó el reloj, era hora de partir.
Camino al Aeropuerto observaba las flores en los canteros, con sus colores intentaban inyectar vida a los árboles que mostraban sus ramas desnudas.
Realizó los trámites para abordar el avión.
En poco menos de dos horas estaría en los brazos del hombre que había logrado un cambio profundo en ella.
La nave volaba sobres las nubes parecía una inmensa alfombra de algodón, con diversos dibujos, uno a uno aparecían los recuerdos.
Mientras el pájaro plateado aterrizaba, ella pensaba en los momentos dichosos que la esperaban.
Lo buscó en el aeropuerto, no estaba, raro, el era puntual.
Se acercó a ella una pequeña niña con un ramo de flores, leyó la tarjeta, las lágrimas nublanban sus ojos, alcanzó a leer una frase y el fragmento final de su canción favorita.
Cambié de opinión cuando leas estas líneas estaré abordando el avión que en éste momento despega ante tu sorprendida mirada , feliz regreso.·
"Encontré al ángel que de verdad necesito”."

"Porque ya sabrás que el hombre al fin conocerás por su vivir no hay porque hablar, ni que decir, ni recordar, ni hay que fingir puedo llegar hasta el final, A MI MANERA!!”