Thursday, March 13, 2008

ALAS DESPLEGADAS AL VIENTO

Siempre me hacía el mismo chiste, me resistía a creerle.
Él quería alejarme de mi mundo de sueños y cuentos.
Muchas veces lo comentábamos en la intimidad, entre caricias y el néctar sabroso de sus besos, yo insistía.
Ellos están allí, desplegando sus alas para protegerme, saben que a la distancia los tengo enrejados en un rincón de mi alma.
Tú, no tienes acceso a ellos, no conoces el amor sincero.
Me siento acompañada por voces angeladas que me contienen, tú, egoísta no conoces esas sensaciones.
Ellos me permiten volar a su lado, encontrarnos en un bosque de lengas y cantar juntos, acompañados del trino de los pájaros.
Claro, no conoces ese murmullo que logra elevarme y estar cerca de las estrellas.
Sé que con el viento que hoy sopla enojado disiparé cada nube del firmamento.
Tu egoísmo, te impide disfrutar de cada instante no sabes apreciar aquello que la naturaleza te regala.
Mi imaginación me permite llegar a cada uno de los seres que amo, es inútil seguir tratando de convencerte.
Puedo desplegar mis alas al viento, sabio me llevará al camino que quiero.
Observo sus risas, las comparto en cada momento, soy parte de sus historias.
No sabes cuánto pierdes.
Sigo mi camino liberada, sigue con tus números, mi riqueza es mayor, coseché cariño, tú, solo dinero que no alcanza para comprar los sueños.
Es cierto fuíste un mal chiste, te compadezco, jamás podrás darle valor a la flor que sale de su capullo para obsequiarnos toda su fragancia.
Calculás cada paso que das, no somos compatibles, prefiero mil veces la fortuna de tener a los amigos que amo.
Sigue tu camino de soledad, prefiero desplegar mis alas al viento para encontrar la esencia de cada uno de ellos.
Es posible que extrañe tus besos, tus caricias de fuego, pero las cambio a todas por un mundo despojado de miserias.
Suerte, no seré parte de tus eternos chistes, ni siquiera enrejaré en mi alma tus recuerdos.
Diluiré tu silueta en el mar que acompaña mis caminatas, volaré con la imaginación y mis cuentos, lejos de vos.
Somos mundos opuestos, a vos te atrapa lo material, en cambio yo, me dejo llevar por mis sentimientos.

Monday, March 10, 2008

DERROTA

Siempre me hacía el mismo chiste “Te quedarás solas, he decidido que tus amigos vaguen por el universo cibernético”.
A veces me resistía a creerle, su vida era una mentira, yo me aferraba a Él, pensando que tal vez pudiera cambiar.
El sonreía esperando el momento para dar el zarpazo.
Llegó el día, fué una mañana de marzo, faltaba para los famosos “Idus de marzo” esos que conmemoraban la muerte de Julio César.
Él, sabía que siempre quise vivir en otro tiempo de la historia, muchas veces en nuestros juegos amorosos me convertía en su dama de honor.
Las sábanas que habían cobijado nuestros encuentros se convertían en una túnica, una cadena de un cinturón ajustaba mi cintura, eso lo excitaba, en el instante que quedaba desnuda ante su mirada le decía:“No podrás con mi esencia en ella la única reina es la verdad”.
Reía mostrando sus dientes blancos como las perlas.
Tapaba mis oídos para no escucharlo.
¿Cómo podrá ser tan diabólico?.
¿Acaso su amor fue un mal chiste?.
Ahora miraba las hojas de otoño que formaban una alfombra ocre en la vereda.
¿Estaba cansado de amar?.
Le ofrecí un té de frutos del bosque, ese sitio que recorrimos tomados de la mano, el mismo donde me declaró su amor incondicional.
Su mirada decía una cosa, los hechos demostraban todo lo contrario.
Dejé que por última vez recorriera mi silueta, me llenó de besos, serían los últimos, estaba decidido.
Cuando el sueño lo abrazó, opté por irme muy lejos, dudo que me encuentre.
Manejo tranquila, detrás el paisaje de los bosques de lengas, más atrás el rumor de las olas acariciando cada piedra hasta tallarla.
Sonrío satisfecha, mientras estés en los brazos de Morfeo, continuaré mi obra.
Lejos quedarán tus chistes, cerca mis ilusiones.
En el camino de regreso, recobré mi identidad.
Observo siluetas, me parece reconocerlas.
Acelero, allí están reunidos mis amigos queridos.
Las lágrimas de alegría se deslizan suavemente por mi rostro.
Enemigo, no pudiste conmigo, tampoco fuiste capaz de borrar mis recuerdos.
Allí están ellos, algunos demorados.
Todos juntos seguiremos hilvanando historias, esas que no te gustan pero a nosotros nos unirán más allá de tus deseos.
Freno la camioneta , estaciono en la banquina, corto flores multicolores, serán para todos los que intentaste borrar con tu malicia.
Nos confundimos en un abrazo.
Para mi ellos viven alojados en cada rincón de mi alma.
Tú, miserable, estás muerto en mi vida y en la de todos aquellos que queremos seguir contando historias.
Quema las máscaras, has intentado engañarme, pude derrotarte y levantar la bandera de la verdad.

Sunday, March 09, 2008

MÁS ALLÁ DEL AMOR

Siempre me hacía el mismo chiste, para la ocasión se ponía serio, me decía, perdiste tu identidad, sos un ente que vaga en el espacio.
Traté de convencerlo, a cada rato le decía mírame, soy la misma de siempre, no seas obcecado.
¿Recuerdas cuántas veces nos entregamos al amor sin límites?.
Él, acostumbrado a los avatares de la vida sonreía maliciosamente.
Furiosa le contestaba, él me tapaba la boca con un beso, me hacía sentir electricidad en todo el cuerpo, consumábamos el amor, pero entre nosotros estaba reinando la duda , aparecía en cada encuentro.
Llegué al extremo de acudir, primero a un psicólogo, después de varias visitas el problema subsistía cada vez que te encontraba, te reías, me decías que todo era un simple chiste.
Me resistía a pensar que había perdido mi identidad, mis amigos desaparecían en el horizonte que divide la locura de la realidad.
Ansiaba demostrar al mundo que no había cambiado, dejé que manipularas mis sentimientos, fui tuya en la realidad, en forma frecuente te preguntaba : ¿Por qué me hacés sufrir?.
¿No importa el amor?.
¿Por qué prevalecen tus historias a las mías?.
Decidida llegué a la casa que compartíamos, estaba medicada ahora por el psiquiatra.
Ese día opté por no tomar los remedios, me sentía bien, sin agobios.
Tomé una valija en ella guardé mis cosas, a vos te dejé los recuerdos.
El viento golpeaba con fuerzas las ventanas, fui al escritorio, en el segundo cajón guardabas un arma, estaba cargada.
Preparé una cena para agasajarte, me reflejaba amorosa en tu mirada, pero eso no bastaba, quería ser yo nuevamente, bailamos descalzos al lado de los leños encendidos.
Dejé los platos en la cocina, encendí velas y sahumerios en el dormitorio, por última vez sería tuya, hicimos el amor, tus besos no producían el efecto deseado.
Sigilosamente saqué el revolver, descansaba debajo de la almohada, se detuvieron tus movimientos acompasados, la sangre brotaba de tu sien, manchaba mi pecho, te aparté de mi.
Llamé a las autoridades, mansamente acepté la detención.
No necesité abogados que me defendieran.
Lentamente, camino por los pasillos del juzgado, estoy tranquila.
Me siento observada.
Llega el momento de mi declaración, al tribunal le cuento mi historia.
Receso de veinte minutos.
Me pongo de pié para escuchar la sentencia.
Por unanimidad los jueces me absuelven, obré en legítima defensa.
Estoy llorando, recupero mi libertad, entierro para siempre tu recuerdo, soy libre, se hizo justicia.

PARA ELLAS

Todos los días del año, son de ellas.
Para las que se levantan temprano, para llevar sus hijos a la escuela, siguiendo la tarea comenzada, en la fábrica u oficina, con el propósito de ayudar a la pareja en el crecimiento y bienestar de los suyos.
Las que parecen no cansarse nunca, tienen tiempo de bañar a sus hijos, ayudarlos en las tareas de la escuela, tomarse unos minutos y cual diosas esperar a la pareja y así seguir alimentado la llama del amor.
Las que por cuestiones religiosas deben ocultar sus cuerpos con burkas que impiden ver su belleza.
Las que de niñas han sido educadas en sumisión y el shador, solo deja ver su mirada.
Las que prestan servicio en los confines del mundo para dar cariño y caricias a quienes más lo necesitan, postergando la comodidad de vivir entre los suyos.
Las que en la búsqueda de países diferentes, donde exista la libertad y la justicia hoy se encuentran caminando entre los árboles de la cerrada selva, rogando que llegue el día de reunirse con sus seres amados.
Para las que generaron axiomas como el “Dar hasta que duela”, de una pequeña monjita como la Madre Teresa, gigante en su entrega.
Para las que todos los días traen vida a la vida.
Aquí quiero detenerme en el principio de la vida.
Este texto no es un cuento, es un pequeño homenaje a mis compañeras de foro, con las que espero seguir hilvanado sueños e historias.
Feliz día a todas las mujeres que han aparecido en mi camino por la vida.

Wednesday, March 05, 2008

ANTES DEL FIN

Antes de morir quiero volver a verlo, soñar que camino sola hacia el altar, donde me espera el amor que no fué.
Necesito antes del fin estrenar mi vestido de novia, ese que tengo envuelto en tela de color azul, para que no pierda la blancura inmaculada.
El mismo que mis manos bordaron, cada cuenta de cristal era una esperanza, cada lentejuela de nácar un sueño.
Deseo comprar las rosas y magnolias que adornarán el altar, yo misma lavaré los manteles que cubren los altares, almidonaré las puntillas para que luzcan como alitas que intentan despegarse de la tela.
Llamaré al tenor del pueblo para que cante con su voz angelada el Ave María, limpiaré el rosario para que brille , cortaré de mi jardín pequeñas flores amarillas para ornamentarlo, la sujetaré con varas de muguets y cintas rosadas.
Antes de morir quiero sentir el calor de tus brazos rodeando mi cuerpo, tu aliento tibio recorriendo mi cuello, hasta confundirse en una lengua de fuego y misterio.
Iré sola al curso prematrimonial, le diré al diácono que tú lo haces en otra iglesia, no te preocupes nada tendrás que hacer.
Llegó el día, me maquillo suavemente solo resalto mis ojos para enamorarte.
Calzo el vestido, me miro al espejo y sonrío tristemente.
El auto me espera para llevarme a la iglesia, sé que estará allí amoroso esperando mi llegada, repaso mentalmente la ceremonia, conozco cada instante de ellas, en tu ausencia fui a ver otras novias, llegaban como ángeles asidas al brazo de su padre, contenían las lágrimas.
Te prometo no llorar cuando el sacerdote consagre nuestro matrimonio, conozco de memoria cada palabra.
La iglesia está iluminada, en este momento se abren las puertas de doble hoja, flores en los bancos, la mirada de todos los asistentes.
Avanzo lentamente, un niño de rulos dorados como el sol precede mi paso, en sus manitas lleva las alianzas, espero te gusten, no estabas cuando las compré, confía en mi, amor, en el interior grabé nuestros nombres.
La música resuena en los techos abovedados de la iglesia, saludo a quienes creo conocer con una sonrisa lánguida.
Me desplazo sobre la alfombra roja, el camino hacia vos parece eterno.
¿Qué pasa?
El sacerdote está de espaldas.
Me acerco y no veo tu mano extendida.
La música se apaga como mis sueños.
Corro hacia la salida, nadie me espera.
La noche negra no está poblada de estrellas, la luna se esconde detrás de las nubes.
La llovizna persistente moja mi vestido.
Como una autómata cruzo la avenida, un auto me atropella, tendida en el pavimento, me siento acompañada, cierro los ojos para encontrarte.

Tuesday, March 04, 2008

SIN ESTRENAR

El vestido de novia estaba sin estrenar, descansaba en una de las puertas del placar, protegido por una funda de tela tan blanca como la que había sido confeccionado.
En sus tardes de soledad cuidadosamente sacaba la funda, abría las ventanas del departamento para que los rayos de sol le dieran los matices que tiene el arcoíris, a cada una de las piedras que adornaban el corset.
La falda tenía pliegues plisados, para terminar en una larga cola.
Para la cabeza había elegido una delicada diadema, por una vez en la vida, se sentiría reina, metros de tul etéreo desplegados sobre la alfombra roja, salpican la tela pequeñas mariposas de la misma tela.
En la majestuosidad de la catedral todas las miradas que ahora no tenía, convergerían en ella.
Repetía la ceremonia todos los días, a veces lo hacía al atardecer, en el instante que el cielo se ornamentaba con colores rosados que llegan al púrpura.
Muchas veces se quedó soñando abrazada al vestido.
Pensaba entrar a la iglesia profusamente iluminada del brazo de su novio, ya que los padres se encontraban impedidos de acompañarla.
Si, podía sentir el aroma de las flores que estaban en el altar, percibía a los asistentes, ataviados con sus mejores trajes, las mujeres de largo dejaban que el perfume acompañara los arreglos florales.
Sentía el calor de sus manos a medida que el sacerdote hablaba, Mariel traía en una bandeja las alianzas que simbolizaban el amor eterno.
Escuchaba las palabras del cura que los uniría para siempre, en la iglesia resonaban los "Si quiero".
Dos cintas de oro los unirían para siempre, en ese instante de sus ojos cerrados brotaban lágrimas heladas, lograban despertarla, la traían a la realidad.
Otra vez el vestido sería cubierto por la funda blanca, sus oraciones no alcanzaban para desterrar la soledad que la embargaba.
Algún día, cuando cambie la soberbia por un vestigio de humanidad, ella, podrá estrenar el vestido de novia.

Monday, March 03, 2008

NEGRO AZABACHE, ROJO PASIÓN

Marisa era una mujer grande, encerrada en el cuerpo de una jovencita, su cara lozana no mostraba el paso de los años, el cuerpo esbelto provocaba la envidia de cualquier veinteañera.
Piernas larguísimas, pequeña cintura, curvas suaves, los hombres se volvían locos al mirar sus ojazos verdes.
Viajera incansable conoció las mieles del amor, los duraderos y los efímeros.
En uno de sus viajes conoció a Omar, fué amor a primera vista.
Él venía de otra cultura donde las mujeres muestran sumisión absoluta hasta el punto de verse envueltas en ropas que tapan el cuerpo.
Se despidieron en el aeropuerto de Estambul, con la promesa de reencontrarse en Buenos Aires.
Omar estaba decidido a todo por el amor de esa mujer que le quitaba el sueño, la familia criticaba esa relación augurándole todos los males conocidos y por conocer.
No le importaba nada, solo el amor que generaba su futura esposa.
Instalado en Buenos Aires, convivieron en el lujoso departamento de ella, necesitaban unirse eternamente, para prolongarse en la vida de los hijos.
El dejó atrás todo, se convirtió a la religión que profesaba ella, eligieron fecha para contraer enlace, la ceremonia sería en invierno.
En la casa crepitaban los leños al compás de los cuerpos unidos, era una sinfonía de amor perfecta.
Omar no sentía el desarraigo, estaba feliz con la mujer elegida.
Marisa visitaba diseñadores, en su mente estaba el vestido soñado, eligió una fina seda de color negro, el talle se destacaría con bordados de finos cristales, en las manos llevaría tres rosas rojas, haría juego con la única joya que llevaría, un delicado colgante, en el centro un rubí rodeado de diamantes, sostenido por una cadena de platino, regalo del novio.
La iglesia fastuosa estaba colmada de invitados, el altar ornamentado con manteles blancos, en ellos descansaban blancas azucenas, algo de follaje y alguna rosa roja rompería la monotonía del blanco.
Sola avanzaba lentamente por la alfombra, la música envolvía a todos, él la miraba arrobado, las miradas se encontraban, en el ambiente flotaba el amor que sentía la pareja, Omar extendió su mano para recibirla, todo era casi perfecto.
El sacerdote comenzó a leer algunos pasajes bíblicos, ambos recordaban en ese instante los renunciamientos a que habían sido sometidos, por quienes piensan diferente.

Una niña llevaba la bandeja con los anillos, en el momento de pronunciar el “Si quiero”, el silencio se quebró con un disparo.
Abdul había concretado su obra, lánguida ella moría en sus brazos, besó sus labios inertes.
Corrió hacia su padre le arrebató el arma, descerrajó un tiro en la sien, desequilibrado caminó hasta Marisa, aún respiraba, pudo decirle cuánto la amaba.
Ahora como antes enlazaron sus cuerpos viajan por el camino de la eternidad.

Friday, February 29, 2008

PENSAMIENTOS Y DUDAS

Después de un largo noviazgo, con algunas interrupciones, Selene contrajo matrimonio hace pocos días.
Para la ocasión eligió un hermoso vestido blanco con detalles bordados en cristal ,de la cintura salían pliegues plisados formando la cola del vestido,la diseñadora la había ayudado con la elección del vestido que realzaba su delgadez provista de delicadas curvas, los hombros descubiertos, en el cabello solo una flor, no llevaría ramo de novia, había optado por un largo rosario de cuentas transparentes con pequeñas rosas rosadas, finas hojas de helecho plumoso atadas con cintas blancas.
Por la mañana su madre junto a una amiga ornamentó la pequeña capilla ubicada a cielo abierto en la mitad de un bosque.
Los bancos de madera rústica estaban embellecidos con pequeños ramos de flores silvestres.
A los pies del Cristo de tamaño natural dispusieron floreros que contenían azucenas y otros recipientes con follaje.
Al caer la tarde celebrarían el matrimonio.
Cuando el cielo adquirió tonos rosados y violáceos, ella llegó del brazo de su padre, Stella su amiga de toda la vida cantaba el Ave María para recibirlos, su voz prodigiosa se escuchaba en todos los rincones del bosque.
Al notar los ojos brillosos de su hija, el padre, apretó fuertemente su brazo, a pocos pasos, Él la esperaba con una sonrisa.
El sacerdote dio comienzo a la ceremonia, Selene no lo escuchaba, arrobada miraba al hombre de sus sueños, mientras los pensamientos revoloteaban en su cabeza.
¿Sería el hombre para compartir toda una vida juntos?.
¿Podría haberse despojado de los celos que a veces la llevaban al llanto?.
¿En tan poco tiempo un hombre puede cambiar? .
Las dudas le impedían seguir las palabras del cura, lo amaba intensamente, pero a la vez temía cuando se ponía violento y ella con paciencia lo tranquilizaba.
Intercambiaron alianzas, ante Dios se prometieron amor eterno, estarían unidos hasta que la muerte los separara.
Sintió el sabor de un delicado beso, allí las dudas se disiparon, ése sería el hombre que la acompañaría más allá de la vida.

Tuesday, February 26, 2008

TERCERA EDAD

Mi nombre es Manuel, detalle que tal vez no tenga demasiada importancia, pasé las siete décadas de vida, cuando enviudé decidí no ser una carga para mis hijos y me mudé a un geriátrico.
No estoy enfermo, me siento bien, mi nueva casa es un chalet de grandes dimensiones, rodeado de jardines con flores y árboles de muchas especies, allí durante algunas horas del día sacan a mis compañeros de hogar a tomar aire fresco acompañados de enfermeras, algunos están bien, otros utilizan sillas de ruedas, algunos están enfermos de soledad y eso les ha herido el alma, el psicólogo dice que difícilmente encuentren cura para sus males, se han entregado a vivir en un mundo sombrío, no hablan con nadie.
Mi habitación es espaciosa, la ventana mira al jardín, en las rejas traviesa creció una enredadera, al atardecer el perfume inunda mi cuarto.
Tengo un pequeño placard y en el escritorio que traje de mi vieja casa, orgullosa descansa una computadora portátil que me regaló mi nieto mayor.
Mi familia viene a visitarme muy seguido, todos quieren llevarme a sus casas, pero aquí encontré mi lugar en el mundo.
Me levanto temprano y camino bastante, me gusta hacerlo cuando todos están entregados al descanso, allí en soledad, recuerdo pasajes de mi vida, solo acompaña mi caminata el trino de los pájaros.
A media mañana, la directora de este sitio me permite salir a la calle, aprovecho ese tiempo para hacer diligencias para la residencia de jóvenes de la tercera edad, cuando vuelvo nos reunimos para almorzar.
Hoy no es día de visita, no obstante recibiré a un amigo, nos conocimos en un foro literario, Él escribe cuentos como otros participantes, cuando aprendí a utilizar este aparato comencé a leerlos, encontré verdaderos artistas que dejaban en sus textos parte de sus vivencias, eso me llevó a entablar una amistad virtual con Eugenio, casualmente el también vive en un geriátrico.
Esta mañana compré unas masas secas para compartir el té debajo de las plantas, le voy a pedir que se mude a este lugar, así estaré cerca de mi hermano, hasta que la vida nos diga que ha llegado la hora de partir, compartiremos todos los momentos.

Sunday, February 24, 2008

LA VIDA CONTINUA

Ese día festejaban las bodas de plata, veinticinco años de amor que crecía día a día, coronado por la llegada de dos hijos, formaban una hermosa familia.
Por la mañana renovarían los votos matrimoniales en la capilla cercana al lago, a la noche una cena con amigos.
Como siempre le llevó a Gracia, el desayuno a la habitación, en la bandeja jamás olvidaba poner una flor.
Le gustaba mirar a su mujer dormida, los años le habían agregado belleza, conservaba la misma figura de antaño, su cabellera revuelta descansaba en la almohada, finas hebras doradas parecían ser parte del bordado de la funda.
La despertó con un beso, a ella le pareció que era temprano, descorrió el cortinado para que entrara el sol a la habitación, recordándole que a las diez, los esperaban en la pequeña capilla.
Ella agradeció con un beso, las manos acariciaban la cara recién afeitada de su marido.
Vistió un traje de paño gris con finas rayas blancas, había logrado que el sastre le hiciera un traje igual al de su esposo.
De la mano cruzaron los jardines de la capilla, los bancos estaban arreglados con cintas y flores de colores, a su paso obsequiaban suaves fragancias.
En el altar el sacerdote les habló con cariño, intercambiaron nuevas alianzas, la sencilla ceremonia finalizó con un sentido aplauso de los presentes en el lugar.
Por la noche recibirían a los invitados en el amplio parque de la casa, las mesas estaban dispuestas en los laterales, en el centro la que ocuparían la pareja y sus hijos.
En el momento del brindis ella sintió un malestar, El la tomó entre sus brazos con desesperación, estaba pálida,intentaba tranquilizarla diciéndole cuanto la amaba,besaba su boca quería darle parte de su vida, a los en pocos minutos ella murió en los brazos de su marido.
Los días siguientes para Él fueron una tortura, no asimilaba la soledad.
Los muchachos se habían independizado, la casa le resultaba demasiado grande, poblada de amor y ausencias.
Los hijos le sugirieron que invirtiera su tiempo participando en algún foro, buscó varios, entró como lector a uno de cuentos y poesías, a la semana se encontraba participando en forma activa.
Pasados varios meses, se sintió atraído por los textos de una forista, decidieron seguir la comunicación por una vía más privada.
Ambos deseaban conocerse, se encontraron en un café, departieron varias horas, los encuentros se repetían, de a poco iba naciendo un sentimiento profundo, sereno.
Había llegado el momento de presentarle este amor a sus hijos, para ello organizó una cena en el departamento de ella.
Puntualmente llegaron los chicos con sus novias, en el momento de presentarlos les dijo, ella es Ángeles mi nueva compañera, nos conocimos en un foro, la vida continúa.

Saturday, February 23, 2008

ENCUENTRO EN LA RED

Nos conocimos en un foro, al principio nuestras peleas eran fuertes, ambos teníamos una concepción diferente de la vida, de lo cotidiano, pese a los enojos admirábamos la forma de escribir del otro.
Apurados terminábamos nuestras tareas diarias para encontrarnos en el espacio cibernético, a medianoche la magia producía los encuentros.
Comenzamos a chatear, el sabía que odiaba las conversaciones que se producen a través de la red sin embargo accedí a su pedido.
Pronto llegaría la primavera, las plantas renacían en cada brote, el clima invitaba al amor.
Preparábamos un ritual antes que se produjeran los encuentros, encendíamos velas, sahumerios para lograr un clima cálido.
Cada palabra se transformaba en caricias.
Ninguno de los dos se animaba a encender la cámara web, teníamos miedo que se acabara el encanto, desconfiada cubría la mía con cinta adhesiva.
El amor no conoce de tiempos, ninguno de los dos decía dónde vivía, tal vez estuviéramos cerca o lejos, solo queríamos manifestar los sentimientos a través de las computadoras.
Misteriosamente todas las mañanas aparecía una flor sobre mi escritorio, mis compañeros de oficina ignoraban la procedencia, desde el florero parecía que los pétalos perfumados querían decirme algo, solo pensaba en él, cuando la fragancia de ellas me llevaba a soñar.
No podíamos dejar pasar más tiempo, el sentimiento que nos unía crecía día a día, decidimos conocernos.
A partir de ese instante comenzamos a delinear de a dos nuestros destinos.
Unimos nuestros mundos, por fin podía sentir sus abrazos rodeando mi cuerpo, amorosamente su boca buscaba mi cuello, las palabras susurradas al oído me hacían viajar con el pensamiento, regresaba a sus labios una y otra vez.
Caminamos por la orilla de un lago, el crepúsculo sería nuestro cómplice, al caer la tarde sobre la arena solo había una silueta de fuego.
Esta noche entraré a la iglesia del brazo de mi padre, en el altar el hombre de mi vida me espera para siempre con una sonrisa.

Friday, February 22, 2008

VACACIONES INOLVIDABLES

La mañana se presentaba límpida, el sol acariciaba las hojas del otoño, una suave brisa comenzaba a mostrar la desnudez de los árboles, le divertía ver dos ejemplares que entrelazaban sus ramas como queriendo abrazarse, corrió las cortinas, desanudó su bata y se entregó a la caricia del agua.
La radio informaba que los pilotos de una aerolínea había levantado la medida de fuerza, por suerte ella había optado por viajar con otra compañía.
Un café la acompañaba mientras leía los correos que esperaban en la bandeja de entrada.
Consultó el reloj, tenía tiempo de maquillarse, un poco de rubor, algo de rímel para realzar las pestañas y brillo para los labios.
Sujetó los cabellos con una hebilla, un rulo inquieto jugaba en la frente, jean, camisa y zapatos de taco bajo, completaría el atuendo con una campera de cuero.
Un remise la llevaría a Ezeiza, todo estaba en órden, en el bolso de mano cargó la máquina fotográfica.
Se encontraba volando hacia el Caribe, su compañera de asiento era una señora elegante, su voz agradable, a medida que charlaban, le parecía conocerla desde siempre.
Hablaron durante todo el viaje.
En minutos llegarían al aeropuerto caribeño, las dos reían pensando en los días por venir.
Quiso la casualidad que se alojaran en el mismo hotel, a partir de allí nació una amistad inseparable, compartían todas las excursiones, más que dos amigas parecían hermanas.
Ambas conocieron en ese viaje a los amores de sus vidas, las parejas se deleitaban observando el color turquesa de las aguas.
Por las tardes se reunían en la terraza del hotel, bebían refrescos tropicales , escuchaban música o simplemente admiraban el paisaje.
Nos conocimos en un foro, el destino nos reunió en estas vacaciones inolvidables.

Thursday, February 21, 2008

UN VIAJE

Amigo, más de una vez recibí tu sabio consejo, eres incondicional.
EL puerto de la vida tiene todos los sabores, dulce cuando las aguas están planchadas asemejando un espejo, en el que pueden reflejarse los rayos del sol que muestra la mitad de su cara sobre la transparencia del agua.Otras veces nos queda un sabor amargo, de cada uno de nosotros depende que dure un momento.
Hoy estás al frente del timón de tu vida, tal vez navegues aguas tranquilas, también es posible que se desate una tormenta que agite el océano logrando que las olas encrespadas acaricien tu nave.
Detrás de la espuma que va dejando tu barco, cientos de gaviotas te acompañan en este viaje que la vida quiere lo hagas en soledad.
Tenés sabiduría, solo te pido que recuerdes los momentos más felices de tu vida, sabés que anidan en tu corazón cansado, quiera Dios que no bajes los brazos, el sendero de la vida tiene muchas tormentas, para un conocedor del mar será fácil luchar con ellas.
Cada mañana al observar la brújula que te guía encontrarás tu derrotero, te indicará el camino para llevarte al puerto que elijas, aceptaremos cualquier decisión del destino.
Mira las islas que están cerca de la embarcación, allí estamos todos.
En ésa que estás mirando ahora, hay una pequeña capilla de madera, los bancos rústicos están adornados con orquídeas de suaves colores, iluminan el altar velas blancas que no extinguirán su luz, el canto de un ser alado trae las emociones.
Inca el ancla en la arena, seguiremos esperando al amigo sincero.
Si decides seguir a otra isla que solo vos conocés, no dudes que en algún momento estaremos todos reunidos para continuar el viaje y alcanzarte.

Monday, February 18, 2008

ELLA Y EL ASCENSOR

El gerente de una conocida compañía de ascensores, está supervisando el envió de varios containers con sus productos, esta vez fueron requeridos de una lejana ciudad de Oriente.
Ella viajará como representante de la firma con el propósito de efectuar la entrega y asesorar a sus nuevos clientes.
La idea de la casa central es expandirse en esa región del planeta.
Está contenta, el viaje servirá para llevar al olvido una relación siniestra que la mantenía en Argentina.
Días antes compró varias chalinas, que utilizará como shador en el país que la espera, delante del espejo los prueba, no está mal cubrirse la cabeza, elige uno de seda azul como sus ojos, las estrellas que lo adornar le recordarán a las nuevas que verá colgadas del cielo, son las mismas que aquí acompañaron sus noches de amor, la diferencia la marcan los kilómetros de distancia.
A bordo de la nave que la llevará a destino con su carga, deja sus pertenencias en un camarote, esa noche la tormenta se hiso presente, decidió bajar a la bodega del barco para controlar la carga.
Aparentemente todo está en órden, sin embargo uno de los embalajes que contiene los aparatos ejecuta movimientos, creería que habla.
El elevador desata las cintas de acero que rodean los cartones del envío.
Sabía que los aparatos tenían música que indicaba la llegada a cada piso, pero ella escucha una voz que la embriaga.Se acerca, con un pinza corta el resto de las cintas de acero que sujetan los prolijos cartones.
En ese instante el elevador se ubica en posición vertical, como si fueran brazos imaginarios abre sus puertas, la invita a entrar.
Como una autómata obedece.
Hace calor, se quita el piloto desata su cabello, la musculosa blanca se adhiere a su cuerpo, las paredes metálicas le susurran al oído, le hablan de una vida posible alejada de todo aquello que la daña.
Abraza jadeando las paredes metálicas, siente que es poseída, un momento de lucidez le indica que no es posible, prefiere seguir en ese estado de placer infinito.
El ascensor le murmura al oído palabras de amor, promesas de una vida diferente, se deja llevar, nunca se había sentido tan bien.
Mañana el envío llegará al puerto de oriente, los controladores verifican que la carga esté completa.
No coincide con los remitos, falta un elevador, buscan infructuosamente a la representante de la firma, no la encuentran.
Después de varias negociaciones y una fuerte rebaja en los precios, deciden aceptar el containers.
El misterio parece revelarse en la playa, dos cuerpos desnudos, acunados por la danza de las olas, dan rienda suelta a sus sentimientos.

Friday, February 15, 2008

RESCATE

Mamá como todos los días me mandó a comprar las facturas para el desayuno.
Me vistió con un vestidito rosa con florcitas multicolores.
Me dio miles de recomendaciones, esas que dan las mamás, no le contestes a extraños, no pierdas el vuelto, papi trabaja mucho, las horas extras se cortaron, por suerte consiguió otro trabajo por la tarde.
Mami no trabaja la despidieron cuando se enfermó mi hermano, igual somos una familia feliz.
Llamo al ascensor, no quiero bajar diez pisos por la escalera, saludo a mi vecina del “B”, ellas nos trae dulces, está siempre solita, sus hijos se fueron a buscar fortuna a otros lugares del planeta.
Aprieto mi puño izquierdo, mamá envolvió monedas con los billetes arrugados de dos pesos, si los perdiera significaría un dulce menos para mis hermanitos.
El ascensor no viene, sin embargo el indicador rojo dice que está allí, creo ver las rejas, abro la puerta.
Comienza la oscuridad, los caños de acero me lastiman las piernas, mi vestido está enredado en ellos, tengo miedo, no hay luz, me aferro a los tirantes, mis manos sangran, tengo miedo.
¿Se acordará mi mamá que la quiero? ¿Mis muñecas extrañaran mis caricias?
El tiempo es eterno, sigo sostenida con los jirones de mi ropa.
Recuerdo las clases de catecismo, no soy una alumna brillante, pero decido rezar pidiendo que me saquen de allí, ruego para que nadie decida bajar, sobre el balancín que está en el subsuelo quedaría aplastada.
Diosito escúchame soy una niña, a veces no me porto del todo bien, no hago los deberes, prefiero jugar con las muñecas, ver los dibujitos, mami me reta, pero terminamos riendo de nuestras travesuras.
Cada vez está más oscuro, aferrada a los caños recuerdo.
Siento voces, el miedo me paraliza.
¿Papá me querés?.
Vení a buscarme, sos mi ídolo.
Se escucha el ulular de las sirenas, los reconozco, son los bomberos.
El vestido está hecho jirones, pero me sostiene.
Lloro, el tiempo parece haberse detenido, el ruido de los martillos me acompaña, la visión es escasa, mis manos pierden fuerzas, en el momento que mi cuerpo va a chocar con el balancín del ascensor, un bombero me salva.
Los vecinos aplauden, mamá ríe y llora, me toma entre sus brazos, ese hombre anónimo me salvo de morir aplastada, acompaño las lágrimas de mami, siento su abrazo, el destino me enseña a vivir nuevamente.

EL ASCENSOR DE CRISTAL

El edificio estaba construido frente a la playa, todos los pisos miraban al mar.
Dotados de cuatro ascensores, dos tradicionales, otro de mayor velocidad y el último un poco más alejado de los primeros tenía las paredes de cristal.
Ella había comprado un amplio departamento en el piso veinticinco, estacionó la camioneta y caminó por los jardines que circundaban la propiedad, en ese momento el encargado estaba regando las plantas, los pétalos de las flores eran movidos por las gotas de agua, ellas reaccionaban obsequiando, aromas y colores.
Esta vez optó por uno de los ascensores tradicionales, al de cristal lo estaban ornamentando para un evento.
A medida que ascendía, recordaba a quienes tenía que llamar para finalizar la decoración del departamento, sabía que las mullidas alfombras estaban colocadas.
El empleado de la mueblería le confirmó que antes del mediodía llegaría el mobiliario, por suerte el teléfono de línea ya estaba conectado.
Sacó de su cartera una hebilla para sostener sus ensortijados cabellos, un número rojo le indicaba en que piso estaba.
Divertida observaba cuando se abrían las puertas del ascensor para que subieran otros habitantes, en cada piso imaginaba una historia diferente.
El olor a pintura fresca se sentía por todos los rincones.
Recibió un mensaje de texto, no lo respondería ahora, en el piso quince subió un joven de piel morena, la mirada del color del mar logró hacerle sentir algo que antes no había experimentado, solo quería llegar a su casa, a punto de cerrarse las puertas del ascensor, el muchacho que había perturbado sus pensamientos decidió no continuar el ascenso.
Faltaba poco para llegar a su departamento.
Los pisos de mármol relucientes igual que los pasamanos de bronce de las escaleras, todo era cálido, buscó las llaves, estaban en el fondo de la cartera, grande fué su sorpresa al encontrar en la puerta de entrada un ramo de flores, mezcladas con especies silvestres, majestuosas se mostraban las rosas.
Ingresó a la unidad que había comprado, en el arreglo floral había una tarjeta, le daban la bienvenida y le sugerían que al bajar utilizara el ascensor de cristal.
Su madre había dispuesto la colocación de los cortinados, sabiendo que a su hija le gustaban las plantas, en el balcón encontró varias especies, sonrió feliz recordándola, siempre pendiente de ella.
El llamador anunció la llegada de los muebles, los empleados acomodaron los mismos según el gusto de la dueña.
Al caer la tarde ella disfrutaba de su nueva casa, por primera vez viviría sola, comenzaría a caminar por la vida alejada de los ojos de sus seres queridos.
Las flores descansaban en un florero cerca del ventanal, sobre la playa las olas danzaban, estaba feliz, cambió su jean por un vestido sencillo que realzaba sus curvas, en ese instante recordó que debía bajar por el ascensor de cristal.
Estaba adornado con follajes verdes que acariciaban los cristales, la fragancia de las flores la llevaba a soñar, oprimió planta baja.
Nuevamente el ascensor se detuvo en el piso quince, allí lo abordó el mismo jóven que había visto por la mañana, el flechazo fué mutuo, se dejaron llevar por las sensaciones.
Él había ordenado los arreglos de esa jaula de cristal, un oportuno corte de luz los dejó en un entrepiso, allí comenzaría otra historia de amor.

Thursday, February 14, 2008

LA TORMENTA

El cielo amenazaba, el color celeste había mutado a gris plomizo, las gotas de agua dejaban huella en la arena.
El viento despiadado derribaba todo a su paso.
Saetas violetas surcaban el cielo, las olas se elevaban majestuosas, tallaban las piedras de la playa, querían desgastarlas, hasta disgregarlas y convertirlas en moléculas que regresaran al fondo del mar.
En la cueva cercana al bosque tres niños protegían sus cuencos, allí llevaban alimento para los soldados que custodiaban la ciudad sitiada.
Bajaron los fusiles que horas antes apuntaban las nubes, los dejaron sobre la arena,.
Los niños estaban asustados, no sabían si el ruido provenía del cielo o era una ráfaga de metralletas.
Aisha, con sus manitos intentaba secar su sombrero cubierto de flores frescas, algunas estaban destruídas por la acción del agua, otras eran recuperables.
Un pañuelo cubría sus largos cabellos, estaba mojado, allí nadie la vería, no le importaba contravenir las creencias de los más grandes, lo desplegó sobre una piedra, asombrada miraba las estrellas que dibujaban ese shador que estaba obligada a utilizar en público, eran iguales a las que contemplaba lejanas, colgadas como brillantes en el espacio.
El cabello renegrido cual cascada acariciaba la espalda de la niña.Mientras esperaba el fin de la tormenta para recibir el abrazo de los que tienen amor a su lado y no están solos, con una piedra dibujaba el suelo de la cueva.
Allí surgió una paloma, en su pico llevaba una rama de laurel, símbolo de la paz eterna.
Los soldados no hablaban el mismo idioma, al ver el dibujo de la inocente, comprendieron que deberían deponer sus armas, para liberar los pensamientos.
Afuera había renacido la calma, los árboles que circundaban el escondite estaban vestidos con gotas de agua, el océano parecía un espejo .
Juntos pese a las diferencias, decidieron unirse, los soldados llevaban a los niños sobre los hombros.
El camino a recorrer era extenso, sortearían todos los obstáculos, intercambiarían cocimientos.
En su carrera a una vida digna, Aisha, olvidó el sombrero con flores.
No regresó a buscarlo, quien lo encontrara sería capaz de hallar el camino de la paz duradera, alejados de los rencores, enterrando en el mar profundo los resentimientos.

Tuesday, February 12, 2008

FLORES EN EL PARAÍSO

Nacen en forma silvestre, ornamentan cuidados jardines, otras en fila esperan dar sus frutos en los viveros.
Cada una se identifica con un nombre, según su apariencia, fragancia, todas son un estallido de aroma y colores.
Ninguna conoce su destino final, algunas serán ofrenda en las iglesias, otras acompañarán la partida de los muertos.
Ella fabrica ramos de novia, sabe que cada uno será diferente, acomodará rosas blancas, agregará miosotis y hojas verdes sujetados con cintas rosas, serán sostenidas por una mano temblorosa de emoción al acercarse la ceremonia que la unirá para siempre ante su amor de toda la vida.
Hoy contraerá matrimonio su amiga de mucho tiempo, la ceremonia será junto al mar.
Sabe que no quiere llevar el ramo tradicional, será reemplazado por un rosario de cuentas de cristal, la luz del sol reflejará en ellas los colores del arcoíris, pensando en ese detalle prepara un tocado de flores multicolores, con él se verá diferente.
El mar deja su estela espumosa en la orilla, la brisa suave trae los sonidos del océano, jugando las primeras estrellas se cuelgan en el firmamento, el altar está sobre la arena, adornado por las mismas flores que tiene el tocado, sus hermanos de corta edad están ataviados con coloridas túnicas, en sus cuencos de plata llevan los anillos y pétalos de flores que indicarán el camino de los novios.
Todo transcurre con normalidad hasta que aparecen tres uniformados, los rostros cubiertos por pasamontañas, los fusiles no apuntan al cielo, el blanco son ellos.
En el instante que terminan de intercambiar las alianzas, disparos certeros, quiebran la vida de la pareja y sus invitados.
La arena dorada ahora está salpicada de rojo, el cielo se cierra, la lluvia humedece los cuerpos inertes, en ese instante ellos estaban tomados de la mano, pese al dolor, en sus rostros quedó dibujada la mueca de una sonrisa.
Seres alados los transportan lejos, saben que en el paraíso ese amor renacerá nuevamente.

Monday, February 11, 2008

EN BÚSQUEDA DE LA LIBERTAD

Desde la muerte de su esposa Halim, se había entregado a la bebida, los tres hijos mayores del matrimonio, ataviados con túnicas naranjas y marrones,descalzos caminaban por la playa vendiendo cuencos de barro.
Aisha la pequeña de diez años era la encargada de las tareas de la casa, construida con ladrillos de adobe, para la niña era como un palacio, sobre las mesas estaban las carpetas que había tejido la madre, cerca de su cama,en el ropero escondía el sombrero de paño marrón, adornado con flores multicolores y varas de muguet que la madre utilizara cuando se casó con su padre.
Todos hablaban de ella tenía una belleza exótica, Aisha la conocía por fotos, la mujer había muerto al dar a luz a su hija, la nena había heredado la mirada de su madre.
Finalizada las labores de la casa, se ocupaba de darles de comer a los animales, algunas gallinas, dos cerdos,también debía llevar a pastar a las mulas.
Cuando los hermanos regresaban de vender los cuencos, ella tenía listo el almuerzo.
Con violencia el padre les quitaba las monedas conseguidas, salía a comprar vino y licores.
Pasado un rato entre los cuatro chicos acomodaban al padre en un camastro para que durmiera.
Los vecinos de la aldea ayudaban a los chicos, le habían ofrecido a Halim hacerse cargo de la niña, para él sería más fácil, convivir con los varones.
Se opuso con fiereza.
Los días transcurrían sin grandes cambios, adicto al alcohol castigaba a los hijos cuando las ventas disminuían.
Una tarde de invierno apareció Samir, hombre de dinero, residente de otro poblado bastante lejano, conocedor de los gustos de su amigo, de las alforjas que llevaban las mulas sacó un fajo de dinero, sería para él si le vendía a su hija, agregaría dos mulas y sacos de maíz.
No le importaba la edad de Aisha, apenas una niña que lo miraba horrorizada, cuando todas las niñas juegan, ella debía casarse con un hombre al que aborrecíaPrepararon el viaje, cargaron las mulas con alimentos y abrigo.
Debían cruzar la montaña para llegar a la casa de Samir, el frío helado dejaba marcados los rostros de los viajeros, la pequeña lloraba asida al paquete que contenía el sombrero con flores.
Faltaba poco para cruzar la frontera, en ese espacio la vegetación contrastaba con la dureza de las piedras, ataron las mulas, se dispusieron a comer, el hombre intentaba acariciar a la niña, esta lo rechazaba con lágrimas en los ojos, le recordaba a su padre, bebía licor sin descanso, en un descuido de Samir, mareado por la bebida, Aisha tomó el paquete que la había acompañado durante el viaje, comenzó a correr.
Cruzó la frontera para alejarse, tres hombres armados apuntando sus fusiles al cielo, cubrían su huída.
Del otro lado la niña comenzaría una nueva vida.

Friday, February 08, 2008

NABILA

Ellos, desembarcaron en la costa al amanecer, no podían detenerse a observar el espectáculo que brindaba la naturaleza, el sol despertándose en las aguas, éstas inquietas dejando su estela espumosa en la arena.
Vestían uniformes tan oscuros como las órdenes que debían cumplir.Tomar el poblado al anochecer.
Tres hermanitos vestidos con túnicas anaranjadas, paseaban por la playa, se acercaron a los hombres armados, para ofrecerles agua fresca contenida en vasijas que portaban en sus manos.
Esos pequeños no conocían el horror que sobrevendría cuando cayera la tarde.
El cielo fue surcado por aviones, la carga era suficiente para destruir el pueblo.
El piloto se comunicaba con los hombres que ahora estaban ingresando a un monte para mimetizarse con las especies del lugar.
Esta vez la noche en su misterio estaría acompañada por el terror.
El ulular de una sirena daba comienzo a la lucha sangrienta.
Nabila, alcanzó a esconderse antes del estallido de la primera bomba, asustada lloraba silenciosamente.
Intentó descansar, el refugio era frío, ella no lo sentía, el ruido de los disparos la atemorizaba.
Temblaba la tierra.
El olor a pólvora invadía todos los espacios, columnas de humo se elevaban al cielo, confundiéndose con las luces de los explosivos.
El amanecer trajo silencio, la niña se dirigió al bosque cercano a la playa,conocía la cercanía de un espejo de agua, allí saciaría su sed, con agua clara intentaría borrar la experiencia vivida.
En ese sitio había un vestigio de paz.
Inocente cortó varías flores, no tenía noción de la hora, el instinto le decía que debía regresar al refugio.
Presa del llanto, pensaba en su familia, hacía días que no los veía, extrañaba los abrazos de su mamá, las peleas infinitas con sus hermanitos por un dulce trofeo, la voz serena de su papá, creía escucharlos, miraba a su alrededor,estaba sola.
Nabila esperó las luces del día, en ese momento no habría bombardeos y podría regresar a su casa a reunirse con la familia.
Acomodó las flores en su sombrero, caminó unos metros, sus piecitos chocaban con cuerpos inertes, la arena se había teñido de sangre, el desastre tenía fragancia a desamparo.
Se detuvo en la playa, observaba el resultado de la tragedia, los ojos negros como el azabache, miraban al enemigo armado, en ese instante el hombre que cumplía su misión se sintió pequeño ante la mirada inquisidora de la niña.
Como ella,ansiaba que ésa fuera la última guerra.

Tuesday, February 05, 2008

LA CALESITA

Andrés seguía la tradición familiar, era calesitero.
El abuelo la había ubicado en lo que posteriormente sería una plaza de un barrio de Buenos Aires.
Cuando el era pequeño, el anciano le contaba historias, antes las calesitas no tenían motor, las hacía girar la fuerza de un caballo.
Pasaron los años, Andrés , había heredado esa calesita, los terrenos lindantes se habían convertido en una plaza.
En los bancos de piedra por las mañanas los más viejitos buscaban la sombra de añosos árboles.
Cuando caía el sol los jóvenes paseaban tomados de la mano, mostraban amores nacientes a quienes quisieran observarlos.
De los cuidados canteros, alguno cortaba una flor para regalar a su amada.
Andrés es un hombre bueno, adora a los chicos, muchas veces dejaba entrar a los más carecientes, sin cobrarles boleto.
Con esfuerzo y trabajo agiornó la calesita, renovó la pintura de todos los juegos, agregó otros más modernos.
Era feliz regalando la sortija que otorgaba otra vuelta.
Los caballitos , color de cielo subían y bajaban, parecía que lo hacían al son de la música.
La risa de los pequeños hacía inaudibles las canciones.
Todos festejaban.
Cuando en el cielo esplendorosas, se colgaban las estrellas, Andrés terminaba su jornada.
Bajaba la lona que protegía la calesita, cerraba con candado la puerta de alambre.
En la casa lo esperaba el amor de su mujer, en el moisés descansaba el fruto del amor, aún no conocía de los malestares del mundo moderno.
Esa noche Andrés no podía conciliar el sueño, estaba inquieto, bajó el aire acondicionado, tapó con las sábanas al pequeño y a su mujer.
Caminó silencioso, las diez cuadras que lo separaban de la plaza.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir las sirenas de los bomberos que se acercaban al lugar.
Cuando llegó, todo era cenizas, preguntó a los que presenciaban el incendio si alguien había visto algo, por respuesta solo recibió silencio.
El trabajo de años, quedó reducido a nada.
Otra vez los vándalos habían dejado su marca, los sueños de los niños convertidos en cenizas.
El silbido del viento las elevaba con rumbo incierto.
Mañana no habría risas en la plaza, los niños no entienden las conductas de los hombres, solo se preguntarán ¿Por qué?

Saturday, February 02, 2008

LAS SANDALIAS

Marcia, estaba por mandar unas cajas a las zonas afectadas por los desastres naturales y los que produce el hombre en cualquier lugar del planeta.
Sabía que Maybé, pronto cumpliría años, en una encomienda más pequeña puso un par de sandalias para su amiga.
Ésta, estaba acostumbrada a caminar descalza, sintiendo la sensación de la tierra en sus pies, no le importaba si estaba mojada por el rocío nocturno o debía pisar la aridez de la arena dorada.
Las había comprado en un shoping de renombre, mientras armaba la encomienda para que llegaran en buenas condiciones, observó que en el fondo de la caja había un instructivo, escrito en castellano e inglés, idiomas que su amiga no dominaba .
Buscando el lado práctico de las cosas, solo le enviaría un resumen para utilizarlas.
No podía creer que para calzarse los zapatos casi debería hacer una especie de curso.
El cuero con el que estaban confeccionadas no debería ser expuesto a altas o bajas temperaturas a fin de conservar su plasticidad.
Las tapitas de los tacos eran de un material especial que permitiría a quien los usara, flotar asida a los sueños.
¿Qué sabían los fabricantes de las sensaciones de una persona que vive tan lejos?
Leyó todo el instructivo para ver de qué se trataba.
Tomó una pequeña hoja de papel en la que previamente había pintado con acuarelas paisajes de su tierra, de esa forma Maybé conocería un poco más de estos lugares lejanos.
Con trazos seguros escribió una sencilla esquela:
“Amiga disfruta de este calzado, sé que en el lugar que resides no dejan entrar ciertas exportaciones que consideran un lujo.
No hagas caso, hoy es tu cumpleaños, vístete con esa túnica blanca que me contaste, si, la que tiene en su escote bordados dorados, anuda las cintas en el contorno de tus piernas, parecerás una diosa pagana.
Entra al salón del brazo de tu amado Demián.
Por un momento olvida todo, esa será tu noche, si te lo propones podrás concretar cada uno de tus sueños.
Vive intensamente cada minuto sin importar el mañana, te quiere

Marcia.

Maybé admiraba las sandalias que su amiga le había enviado desde tierras lejanas.
Solo para él las luciría, la túnica dejaba ver sus piernas bronceadas, las cintas de las sandalias terminaban en sus rodillas.
Caminaba segura al encuentro de su enamorado, esa noche sería inolvidable, le sucederían otras de amor y pasión.
Descalza abrazó al hombre que la acompañaría para siempre, las sandalias habían unido cuerpos y almas, más allá de todos los tiempos.

Friday, February 01, 2008

ZAPATITOS PARA BEBÉS

Estos zapatitos para niños de cero a dos años son fabricados en Japón, la patria del sol naciente.
Mamás, abuelitas, no duden en comprar este calzado para sus niños, les permitirá ahorrar tiempo tan escaso en estos días modernos, para ello les aconsejamos lean detenidamente el instructivo.
Mamis, abuelitas, estos zapatitos tienen varias particularidades.
Han sido confeccionados en badana, en la capellada tienen una carita.
Cada dibujo que contiene el rostro, fue dotado de sensores.
Calce el zapatito a su bebé, oprima suavemente el ojo izquierdo de la muñeca, la música que Usted escucha es para que el pequeño duerma varias horas , permitiendo a la madre concurrir al salón de belleza o al lugar que prefiera.
No toque el ojo derecho, ese sensor se activa solo, sucede cuando el niño ensucia los pañales.
¡Deténgase!
No es necesario que Usted haga nada, de la pupila saldrá un pequeño robot, será el encargado de cambiar al niño evitando que se escalde.
El robot contiene en su interior, toallitas perfumadas para limpiar al bebé.
Deposité al chiquilín en la cuna sin sacarle los zapatos, observará que el angelito duerme.
El niño crecerá como lo hacen todos, no tire los zapatos, solo basta que suavemente toque el diente derecho de la muñequita, para que ellos se agranden hasta llegar a la medida del piecito de su niño.
Tampoco deberá preocuparse por bañar a su hijo, no le quite ,los zapatos, son a prueba de agua.
El robot lo acercará a la pileta, bañera o lo que el niño tenga para recibir su baño.
Los sensores de las cejas se utilizarán para preparar la papilla del niño, cambiarlo y depositarlo en la cuna para que descanse.
Todo fue pensado para que estos zapatitos le permitan a la madre disfrutar de la vida, ir al gimnasio y sentirse como si el bebito no existiera.
Jamás se ensuciará sus cuidadas manos.
Es simple, no hay posibilidad de equivocarse.
Si estuviera cansada de la lectura y necesitara criar de la forma tradicional a su niño, toque la nariz de la muñeca de la capellada, automáticamente se abrirán las ventanas de su departamento y podrá tirarlos a la calle.
De elegir la última opción, le regresaremos vuestro dinero, solo tendrá que ponerse en contacto con nuestra casa central de Tokio, previamente deberá consultar los husos horarios, no le insumirá mucho tiempo.
En perfecto castellano una operadora robotizada contestará a su requerimiento “Señora lamentamos que Usted haya arrojado los zapatos con sensores por la ventana.
En la plantilla de los mismos, de haberlos conservado, tenía tratamiento gratuito con un psiquiatra para lograr que Usted mamita regresara a la normalidad.
No recibirá contra reembolso el dinero por Usted pagado, ese fué el costo de intentar utilizar zapatos tan exóticos para su niño.

Made in Japan 2007

Wednesday, January 30, 2008

PEQUEÑA VENGADORA ( El final de la historia)

Hoy es mi cumpleaños número veintiuno, quizás muchos te Ustedes no me recuerden, soy la hija de la última víctima del “Asesino noctámbulo”.
Quiero que sepan que no maté por gusto, quería vengar la muerte de mi madre y la de otras víctimas inocentes.
Mamá era un ser delicioso, éramos amigas, la arrebataron de mi lado cuando era una niña.
Todos estos años viví con mi abuela en una zona rural, tuve que dejar la escuela, a los doce años comencé a trabajar en el taller de costura de mi abu.
Aprendí a confeccionar vestidos que lucirían mujeres bellas, mi pasión era bordar con cristales y lentejuelas los corset de los vestidos de fiesta.
Enhebrar cuentas me llevaba cerca de mi mamá, ella nunca pudo lucir un bonito vestido.
Sola, me crió la abuela .
No me arrepiento.
Hace años maté a un hombre que gozaba quitándole la vida a las mujeres que trabajaban de noche.
Era un ser despiadado, aún en pesadillas recuerdo sus ojos claros llenos de odio, rencor.
No tuve fiesta de quince, las ganancias del taller no lo permitían, fui feliz a mi modo.
Siempre acerqué flores a la tumba de mi madre.
Hace un tiempo, conocí a un joven, la atracción parecía querer llamar al amor.
Cuando lo veía mi corazón brincaba de alegría.
Aparentemente no iba a visitar a ningún ser querido, simplemente paseaba por el cementerio, dejaba flores en lugares diferentes.
Con el envoltorio de las flores en instantes confeccionó una para regalarme.
La llovizna persistente, llamó al viento, éste hacía gritar los truenos, sobre mis hombros puso el piloto, nos dirigimos a su casa, quedaba enfrente del cementerio.
Mientras él preparaba un té para agasajarme, sobre el hogar donde crepitaban los leños, encontré un portarretratos.
Desde la foto, esos ojos pedían venganza, no fue difícil reconocer al asesino de mi madre.
Al principio nuestra relación de amistad era sencilla, me cuidaba, pero para mi era una tortura ver la foto de su padre, revivía los últimos minutos de vida de mi madre, el ser que más amé.
Sin explicaciones quise irme, me llevó a mi casa.
Mi vida era sufrimiento, por un lado quería unirme a ese hombre, pero los sentimientos encontrados hicieron nacer la desconfianza.
Igual que el asesino noctámbulo, no tenía trabajo fijo, sin embargo el dinero parecía sobrarle.
Hoy se cumple otro aniversario del fallecimiento de mi madre, mientras arreglo las flores, el agua se tiñe de rojo, tengo miedo, estoy arrodillada, le suplico a mamá que me proteja, sé que ella me escucha.
Una mano hace presión en mi hombro, es Él, acaricia mi rostro, sus manos vigorosas, se aproximan a mi cuello, las caricias se convierten en tormento.
Me falta la respiración, observo su mirada helada, no es la misma que conocí, lágrimas heladas cubren mi cara.
No recuerdo nada más.
Mi madre me recibe en sus brazos, nos rodea una paz infinita.
Aquí, tal vez, comience a repetirse la historia.

Tuesday, January 29, 2008

PEQUEÑA VENGADORA

En apariencia era un hombre como todos, vivía en un departamento en las afueras de Londres, no tenía un trabajo fijo, pero siempre encontraba alguna tarea para sobrevivir y mantener su misteriosa vida.
Amable con los vecinos, siempre estaba dispuesto a abrir las puertas del ascensor cuando veía a una vecina llegar al edificio cargada de paquetes.
Curiosamente los niños eran sus amigos, quizás le recordaran la única época en la que sintió verdadero cariño, nunca supo de la existencia del padre, la mamá cumplía todas las funciones, padre, hermanos , y toda la familia que él nunca conocería.Tal vez ello haya marcado su destino.
La madre decidió partir cuando el era adolescente, a partir de allí, la vida de este hombre cambió.
Vendió la casa materna y se mudó al edificio que ocupó durante años, de día trabajaba de lo que fuera, por las noches su personalidad mutaba hasta convertirlo en un ser despiadado.
La vida se había encargado de trazar su destino, él no hacía nada por modificarlo.Durante meses salía por las noches, la neblina era su compañera.
Buscaba callejones solitarios, en las madrugadas, cuando todo estaba desierto, esperaba a sus presas.
Casi siempre eran mujeres que trabajan en la noche, mostrando la esbeltez de sus cuerpos.
Las seguía a prudente distancia, del interior del sobretodo sacaba una filosa daga.
Ver sangre lo sacaba de la realidad, con paciencia mutilaba sus cuerpos, en una bolsa de polietileno acomodaba los corazones de sus víctimas, para dejarlo en la puerta de alguna delegación policial.
En las primeras portadas de los diarios aparecían los crímenes, cientos de policías lo buscaban sin resultado.
Los periódicos sensacionalistas lo llamaban “El asesino noctámbulo”.
Intentando esclarecer los hechos convocaron a fuerzas de seguridad e inteligencia de otros países.
Vanos habían sido los esfuerzos por encontrarlo.
El último ataque fue perpetrado contra una mujer de mediana edad, ella conservaba su belleza intacta.
Esa noche cometería un error, provocado por el ulular de las sirenas que recorrían las calles de la ciudad, terminado el ataque, desapareció.
Al llegar a su casa quemó los guantes de látex, en ese instante notó que le faltaba la filosa daga.
Al día siguiente se cumpliría otro aniversario de la muerte de su madre, como todos los años, compró las flores que a ella le gustaban, el florista le armó un ramo de crisantemos blancos, como atención le regaló una perfumada rosa rojo sangre.
Caminó entre los pinos del cementerio, para dejar las flores en la tumba de su madre, buscó agua fresca, en la pileta se encontró con una pequeña de no más de diez años, ella también cargaba los floreros de bronce.
Sonrió a la pequeña.
La niña estaba a pocos pasos de él, rezaba a la memoria de su mamá.
Él hacía lo mismo, intercambiaba sonrisas con la niña.
La pequeña valiente, en un momento de distracción clavó un puñal atravesando la espalda del hombre.
Los diarios de la mañana tenían como título principal la muerte del posible asesino noctámbulo, lo habían encontrado abrazado a la lápida de su madre.
De la niña nunca más se supo, gracias a la pequeña vengadora, ahora las mujeres caminaban tranquilamente por la calle.
Otras vendían su cuerpo y las ilusiones.

Sunday, January 27, 2008

EL SALÓN DE LOS ESPEJOS

Él sabía de un laberinto, estaba en una localidad serrana de cualquier punto del planeta, decidió conocerlo, ansiaba estar en la sala de los espejos que había en el lugar.
Para llegar al sitio debía recorrer varios kilómetros.
El día anterior preparó su camioneta, cambió una de las cubiertas que el tiempo se encargó de borrarle los dibujos.
No invitaría a nadie, quería vivir solo esa experiencia.
Se levantó al amanecer, el sol mostraba la mitad de su cara, el efecto de las nubes mostraba rosados en el cielo.
Cargó combustible, comenzó a recorrer el camino, atrás quedaba el casco urbano, las casas de blancas paredes y techos de tejas coloridas,se veían pequeñas.
La ruta estaba tranquila, había poco tráfico, llegaría antes de lo previsto.
Se internó en el camino que serpenteaba la montaña, de los ripios se desprendían pequeñas columnas de arena dorada, formando pequeñas nubes que buscaban espacio en el firmamento.
Encendió la radio para sentirse acompañado, apagó el aire acondicionado, bajó las ventanillas, quería estar en contacto con la naturaleza, escuchar música que le recordara a ella, tan cerca, tan lejana.
Ahora la ruta tenía una sola mano, la del ascenso, las curvas le recordaban a esa mujer hermosa que intentaba sin suerte dejar en el pasado.
No sabía a que altitud estaba, calculó que a unos tres mil metros sobre el nivel del mar, ese que había sido cómplice de todos sus encuentros.
Los cerros ya no tenían vegetación, las piedras tenían matices diversos,cual paleta de pintores que sueñan.
Un cartel indicaba que estaba a pocos kilómetros del lugar que visitaría.
Cambió la marcha, la ruta descendía por un valle, los manzanos obsequiaban el aroma de sus frutos.
Otra vez estaba en la zona urbana, aminoró la marcha, en unos minutos llegaría al laberinto de los espejos.
Pagó su entrada, estacionó la camioneta en un parque, debajo de un fresno, allí lo resguardaría del sol.
El sitio era visitado anualmente por miles de turistas, algunos provenían de tierras lejanas.
Los canteros de la entrada estaban poblados de flores, tomó una foto, pero su interés era ingresar a la sala de los espejos.
Escuchaba las risas de los visitantes, se acercó a un grupo,los espejos alargaban o ensanchaban las siluetas.
Dejó partir a un contingente bullicioso.
Observaba con curiosidad, cada espejo estaba separado por una varilla dorada.
Se acercó a ellos, quería ver su imágen deformada y reír como los otros.
Se paró delante de una lámina espejada, no le devolvía nada, optó por otra, así estuvo un buen rato.
Los espejos se negaban a devolverle su figura.
Impaciente se dirigió al cuidador, altanero, lo acosó con preguntas, aquel escuchaba pacientemente, cuando terminó su reclamo, el hombre con prudencia le dijo :"Señor estos espejos reflejan el alma y las sonrisas de los que aman la vida”.
Ofuscado regresó a su vehículo, no entendía como Él, un hombre que lo tenía todo no podía disfrutar como el resto.
En el camino de regreso, las lágrimas nublaban sus ojos.
Estaba solo, se prometió cambiar, disfrutar de las cosas cotidianas, la sonrisa de un niño, la mirada de su antigua enamorada.
Con cosas pequeñas el destino le daría la oportunidad de reflejarse en los espejos, para ello primero debería limpiar su alma.
La necedad no se ve en una vitrina, tampoco en un espejo.
Solo aquel que comparte deja volar la imaginación para no sentirse tan solo, en el instante que abra su corazón se verá reflejado en la casa de los espejos y también en las aguas mansas de un lago, en el cauce de un río que canta a las piedras para tallarlas.
Mientras persista su actitud negativa, solo será una sombra, sin pasado, presente o futuro.

Saturday, January 26, 2008

SIN ROSTRO

Un incendio había dejado marcas en su rostro.
El cirujano plástico le había prometido que en un año tendría su cara totalmente reconstruida, para ello debería someterse a una serie de operaciones.
Recientemente había llegado de un país europeo un producto que reemplazaba la piel humana con éxito.
Así comenzó el calvario de este hombre, durante el día debía usar una máscara de látex, que ayudaría a sostener las cicatrices, sus ojos inquietos observaban todo.
Durante ese año, se alejó de los pocos afectos que tenía, no quería ver ni siquiera a sus seres más cercanos.
Él, que había sido un hombre exitoso, ahora permanecía por propia voluntad en la más absoluta soledad.
Desde la ventana de su casa miraba los cerros, el estío había producido un estallido de flores y colores.
Las vería de lejos, adivinando su fragancia.
A los pocos amigos que le quedaban les dijo que emprendería un viaje, ignoraba la fecha de regreso, aún así se mantendría en contacto con ellos a través de la red.
No podría sentir los brazos de su amada cuando lo aprisionaban en un abrazo interminable, tendría que desistir de sus besos hasta que la ciencia hiciera lo suyo.
En ese estado cercano a la locura, siguió participando de muchos espacios, para que no lo descubrieran utilizó otros apodos.
Cuando presentía que habían descubierto al autor de los artículos, volvía a mutar, adoptaba nombres de mujer, la escritura lo delataba.
Al final de la primavera se llevaría a cabo la última intervención quirúrgica.
Preparado para ingresar al quirófano, observaba los pájaros que tímidamente le hacían llegar sus gorjeos, parecían los susurros de los ángeles que jamás lo habían abandonado.
No sabía rezar, tampoco podía hablar con Dios en forma coloquial, descreía de todo, para pedir por su alma solitaria.
La operación fue un éxito, médicos y pacientes aparecían en todas las portadas de los diarios, debían dar a conocer al mundo los avances científicos.
Todo fue efímero, intentó recuperar sus afectos, no logró su objetivo, durante ese año de tortura los había perdido, tampoco le creían sus seres más cercanos.
Vivir en ese mundo irreal lo había transformado en un ser solitario.
Tal vez si hubiera pedido ayuda, si hubiera mostrado tan solo un rasgo de cordura, de amor, hoy no estaría muerto.

Thursday, January 24, 2008

CERCANO A LAS ESTRELLAS

Estaba a cargo del telescopio Hubble, su trabajo le permitía estar en contacto casi permanente con otras galaxias.
Como todos los días había desayunado en familia, cada día sentía más amor por su mujer, los años no habían extinguido la pasión, habían dado lugar a otros sentimientos como la ternura, el compañerismo que siempre alimentaban la llama del amor.
Apuró a sus hijos, de pasada los dejaría en el jardín de infantes, besó a su esposa.
Los niños jugaban en el asiento trasero del vehículo, a unas cuadras se levantaba el edificio de la escuela, pese al frío reinante algunos árboles conservaban su follaje, la nevada nocturna dejó su marca, parecían vestidos con pompones de algodón.
Ahora manejaba rumbo al observatorio, lo hacía con prudencia lentamente copos de nieve se depositaban en la luneta del auto.
Ese día sería diferente para Él.
Saludó a los empleados de vigilancia, en el primer piso estaba la oficina que le habían destinado, los vidrios que la rodeaban dejan entrar los rayos de sol.
Encendió la computadora, leyó los correos.
Era hora de comenzar a observar el espacio.
Había bautizado a cada constelación con el nombre de sus seres más amados.
En un punto indefinido del universo, una masa gaseosa de suaves colores se presenta magnificente ante su vista.
Posicionó el telescopio para no perderla, realizó unas anotaciones en un cuaderno.
Con su silla giratoria se acercó al lugar de observación.
Cientos de estrellas titilaban en el universo, en el centro de la escena se encontraba aquello que posteriormente los astrónomos designarían como “El ojo de Dios”.
Viajó con el pensamiento, atravesó miles de años luz, como única compañía tenía a los planetas pendiendo del cielo, su objetivo era llegar a esa galaxia lejana.
Sentía su cuerpo relajado, Él ahora era parte del espacio celestial.
Sentado en una estrella podría observar mejor, no había vestigios de vida.
El ojo de Dios era imponente, todos los colores estaban representados en él.
En ese mundo especial, no encontraría las ocurrencias cotidianas de la tierra, nadie sería abanderado de la sangre de inocentes que dejaban las guerras, en soledad ,todo era paz.
Ansiaba seguir viviendo ese sueño, el sonido del teléfono lo sacó de ese espacio irreal.
La voz encantadora de su mujer dulcemente le pedía que regresara temprano.
Esa noche contaría a los suyos que los mundos paralelos existen cuando el ser humano se permite soñar.

Tuesday, January 22, 2008

CARNAVALES DE AMOR

Aún es temprano, las integrantes de la comparsa doran sus cuerpos a la orilla del río.
Cuando el sol se recueste sobre las arboledas del balneario, tomarán sus bolsos para partir al corsódromo.
Queda tiempo para un baño reparador, en los camarines esperan los maquillajes que las harán lucir más hermosas.
Marina está lista, comienza a vestirse, calza su diminuto bikini y la pollerita confeccionada con pedrería, rojo pasión, verde esmeralda, vestirán a la bella muchacha.
Hoy no se alisará el cabello, dejará sus rulos sueltos, con ayuda le colocan el espaldar, al menor movimiento, suaves, se mueven como el aleteo de un pájaro multicolor, por último el casco, cientos de piedras unidas entre si, coronarán su cabeza, parece una reina.
Los tamboriles indican el comienzo de la ceremonia, por su belleza y juventud este año encabezará la comparsa.
La música incita a bailar, ella mostrará su belleza ante millares de personas, sonreirá a todos.
En el palco, uno de los asistentes no puede dejar de admirarla, las piernas largas torneadas por un escultor, el movimiento de caderas es sensual, las piedras de la pequeña falda apenas tapan su bikini, el torso bronceado, apenas salpicado con purpurina dorada.
Detrás los bailarines muestran sus acrobacias, precederán a la carroza que lleva a la reina del carnaval anterior.
Nada es capaz de distraer a ese hombre solitario, tiene la mirada fija en Marina, por un instante ella se siente turbada, la mirada de Él la desnuda.
Sigue bailando, faltan pocas cuadras para terminar el desfile, en ningún momento pierde la sonrisa, esbelta pareciera estar poseída, incansable sigue bailando.
Por fin llega a su camarín, cree estar sola, sobre una silla deja el espaldar de plumas y piedras.
Desnuda se sumerge en el agua, quiere quitar los restos del maquillaje y descansar.
Una bata blanca contrasta con su cuerpo bronceado de diosa, suena el celular, solo escucha dos palabras “estoy aquí”.
Lo abraza, como quisiera haberlo hecho cuando estaban distanciados, el abrazo es interminable.
Él la invita a pasear por la costanera, le pide un minuto para cambiarse, no le da tiempo, están caminando hacia ese lugar soñado.
La noche y sus misterios serán cómplices de este encuentro amoroso.
Atrás quedaron los reproches que impuso la distancia.
En la orilla del río, esos cuerpos ardientes mostrarán una sola silueta.
La luna sonríe contenta, otra vez resurgió el amor.

Monday, January 21, 2008

EL DOLOR DE UN PADRE

A la madrugada sonó el teléfono en la casa del anciano forense.
Se había producido un accidente de tránsito y todos los médicos habían sido convocados para prestar servicio.
Tomó su maletín, el ascensor tardaba, bajaría las escaleras para llegar al garage.
Rumbo al hospital, el ulular de las sirenas rompía el silencio de la noche, en Marcelo T de Alvear un semáforo detuvo su marcha.
En ese instante una ambulancia pedía paso, un escalofrío recorría su cuerpo.
Comenzó a llover, parecía que el cielo lloraba ante la magnitud de la tragedia.
En la puerta del nosocomio pintado alguna vez de color amarillo, como papeles caían las cáscaras de pintura vieja.
Entregó las llaves al playero, no podía perder tiempo estacionando la camioneta.
Caminó los pasillos como otras veces, sin presentir que encontraría tanta muerte en las temidas bolsas negras.
La enfermera le alcanzó el guardapolvo.
Su asistente le colocó el barbijo, los guantes.
En la camilla ,desfigurada estaba el cuerpo inerte de una jovencita, la cabellera suelta cual cascada caía de la mesa de acero.
Con una pinza comenzó a quitar los vidrios del rostro.
Los asistentes le preguntaron si se sentía bien, asintió con la cabeza, su cara pálida demostraba lo contrario, gotitas de transpiración como perlas se deslizaban por su frente.
En un momento se confundieron con las lágrimas del médico, observando a la joven reparó que llevaba unos aritos pequeños de esmeraldas y rubíes.
Rojo pasión, verde esmeralda, eran los pendientes que le había regalado a su hija.

Friday, January 18, 2008

PASEO EN HELICÓPTERO

Me invitaron a pasear en helicóptero, jamás había vivido una experiencia así, desde el aire veríamos las bellezas que encierra mi patria.
El cielo despejado anunciaba que el viaje sería óptimo, salimos desde un aeropuerto privado, las aspas de la nave parecían querer ser parte del viento.
Mientras me acercaba a la pista, chequeaba que en mi mochila no faltara nada, estaba la filmadora y la máquina digital, sabía que ambas no alcanzarían para capturar tanta hermosura.
El piloto me ofreció una vincha con auriculares para atenuar el ruido, la rechacé, necesitaba sentir qué se siente al volar como los pájaros, en absoluta libertad.
Una hora de vuelo nos llevó a Corrientes, paisaje increíble, desde la altura se veía un brazo del río, el sol lo había tornado de otro color, las plantas de té junto a él conjugaban los colores rojo pasión, verde esmeralda.
Seguimos hacia el norte Purmamarca ofrecía el colorido de sus quebradas, seguramente inspiración de pintores que volcaban en la tela tan bellos paisajes.
Hicimos escala en la provincia de Salta, desde el aire la Cuesta del Obispo parecía dibujada por las manos del hombre.
Almorzamos en el aeropuerto, mientras esperábamos unas ricas empanadas descargué las fotos y cambié la cinta de la filmadora.
Nuevamente volando, nos dirigimos al sur, todo era asombro. Las vistas que no quedaban en las máquinas quedarían para siempre en mis retinas.
Neuquén desde el aire obseqiaba sus valles y montañas, plumerillos rojo pasión lo encendían.
Hicimos otra pequeña escala, la última para cargar combustible.
Nos faltaba poco más de una hora para llegar a mi lugar, ese que elegí como espacio de mi mundo.
Si, el cielo había transformado, el color de las aguas, rojo pasión, verde esmeralda en los techos, absorta observaba el espectáculo de la naturaleza, había sido pródiga con el territorio, flores silvestres crecían en los lugares menos imaginables.
Los pájaros dibujaban figuras en el firmamento, contenía las lágrimas que engendra la emoción.
Allí donde termina la isla, erguido estaba él, mi faro solitario y fiel.
Vestía anillos rojos y blancos, para recibir a los viajeros de otras latitudes, las olas traviesas salpicaban su estructura de hierro y madera, muchas veces subí las escaleras de caracol para sentirme más cerca del universo, imaginariamente podía tocar las estrellas.
Disfrutaba las historias que me contaba el cuidador, juntos veíamos desde la altura parejas que formaban una silueta cuando se fundían en un abrazo interminable.
La luz del faro recién encendida indicaba que debía regresar a casa.
Descargué las fotos para mostrarlas a mi amiga del alma, gracias a ella pude mirar desde el aire las imágenes más bellas, esas que aún la mano del hombre no ha dañado.
Busqué una etiqueta para identificar la cinta de la filmación, obnubilada por las sensaciones vividas no encontraba el nombre adecuado, opté por amalgamar los paisajes, con las manos temblorosas sinteticé la experiencia en cuatro palabras, rojo pasión, verde esmeralda.

CONTRASEÑA

Para Marcia hoy sería uno de los días más importantes de su vida, esperaba culminar esa historia que había comenzado un par de años antes con la muerte del abuelo Juan.
Única nieta, había heredado una considerable extensión de terrenos, cuando los fué a ver no llamaron su atención.
Eran lotes altos que en suave pendiente caían hacia un brazo del río.
Estaba confundida, no sabía que hacer con ellos.
También había roto una relación sentimental que solo le provocaba sufrimientos.
Por la tarde tendría que ir a las oficinas del abogado que leería el testamento.
Se había convertido en heredera de todos los bienes de Juan, un hombre de inmensa fortuna.
Terminado el acto de lectura, el profesional le entregó un sobre lacrado,debería abrirlo cuando llegara a su casa.
Mientras manejaba sentía la presencia del abuelo, pero debía calmar su ansiedad para enterarse del contenido del sobre cuando llegara a su casa.
Encendió el aire, ese día nublado, Buenos Aires obsequiaba un calor sofocante.
Por fin abrió el sobre, encontró un manuscrito de su abuelo, le decía que contaría con el dinero suficiente para construir un condominio de forma tal que todas las viviendas tuvieran acceso al río, para llevar a cabo su cometido debía reunirse con el Arquitecto Suárez, hombre de confianza del anciano fallecido.
También tenía que proceder a la construcción de una casa para uso de ella en forma permanente.
Marcia hiso una mueca demostrando desagrado, no entendía por qué tenía que dejar su departamento de la ciudad, tenía todo cerca, el lugar era seguro.
No se imaginaba viviendo en una zona casi rural.
Suárez contrató un ejército de obreros para llevar a cabo la última voluntad del anciano.
En pocos días se cumpliría el segundo aniversario de la muerte de Juan, la obra estaba concluida.
El barrio era hermoso, las viviendas de estilo colonial, eran espaciosas, en el parque del fondo ubicaron las piscinas, todos los frentes miraban al río, el césped llegaba hasta los amarraderos de las embarcaciones, a los lados los canteros de flores eran un estallido de aromas y colores.
La sorpresa no terminaría allí, en una loma estaba construida la casa que habitaría Marcia, era un chalet inteligente.
Considerando que viviría sola, Suárez había tomado todas las medidas de seguridad necesarias para proteger a su cliente.
La construcción observada desde lejos no difería de las otras, la puerta principal se abriría con tarjeta magnética, el lote estaba rodeado por cristales de blindex transparente, los sensores de voz colocados en el frente permitirían el acceso a la vivienda solo a quienes conocieran la contraseña “Rojo pasión, verde esmeralda”.
Pronunció las cuatro palabras y los cristales comenzaron a correrse suavemente.
Esa noche inauguraría su casa, el invitado sería el arquitecto.
Eligió para agasajarlo el jardín de invierno, charlaron animadamente, ella curiosa preguntó por qué había optado por esa contraseña, Suárez un hombre apuesto sonrió al explicarle que rojo por la pasión que ella le había despertado, verde esmeralda en honor a los ojazos de esa mujer que por la edad podría haber sido su hija y que amaba profundamente.
Salieron a caminar por la orilla del río, la brisa nocturna fue testigo del comienzo de otra historia.

Thursday, January 17, 2008

LOS ÁNGELES Y EL FARO

A pesar de su temple que no conocía obstáculos ni barreras difíciles de sortear, se sentía abrumada.
Como todos los días caminaba por la playa desierta, el corazón se rendía ante tanta belleza, el mar inmenso dejaba su estela espumosa en la arena.
Ese tiempo que utilizaba para ella sola, le inyectaba vida.
Hacía tiempo, en sus caminatas, notaba otras presencias que la protegían sin pedir absolutamente nada.
Caminó hasta el faro, emplazado en el fin de la isla, ese sitio guardaba misterios e historias, en ese instante comprendió que eran ángeles que la acompañaban, los mismos que desplegaban amorosamente sus alas para cuidarla.
Cada uno tenía un nombre, un rostro que ella había imaginado, voces que parecían susurros la alentaban en forma constante, le bastaba observar sus miradas para encontrar la paz que creyó perdida.
El faro mostraba su silueta de anillos blancos y negros, se preparaba para vestirse de luces, como todos los días del año cuando haga su aparición la primera estrella, su haz de luz guiará todas las embarcaciones, las pequeñas y las otras lujosas, semejantes a ciudades flotantes, que en esta época visitan este lugar soñado, traerá a bordo otras culturas, idiomas inentendibles, que se aunarán en la exclamación que sale de esas almas cuando se encuentran con la belleza de la naturaleza .
Ella comparte sus historias con los ángeles que también acompañan al faro.
La emoción logra amalgamar risas y lágrimas.
La luna plateada le hace un guiño, indicándole el camino de regreso.
En su casa sonriente la espera su familia, besos de caramelo de sus hijos, el abrazo intenso de su amado.
Antes de entregarse al descanso, reunidos cerca de la chimenea tendrá una nueva historia para contarles.
Cuando todos estén durmiendo, se despedirá de los ángeles.
Sentirá otra vez la calidez de las alas protectoras de esos seres tan especiales.
Velarán su sueño, mañana entre todos, como orfebres diseñarán otras historias, para compartir siempre.
Apaga la luz sin olvidarse de dar las gracias.

Tuesday, January 15, 2008

MIS SUEÑOS

Las vacaciones terminaron, estoy nuevamente en casa, disfruto de la vista que me ofrece el lugar.
Los cerros bajos aún tienen en sus cimas nieve, el mar acaricia las roscas desgastándolas con su danza infinita.
Las gaviotas forman dibujos en el cielo, todas van al mismo lugar, el puerto, está a pocas cuadras de aquí.
Los pescadores luego de una larga jornada llegan a la banquina, bajan los cajones, en ellos traen el fruto del mar.
El instinto guía a las aves, allí conseguirán comida fresca para ellas y sus crías.
Busco un abrigo, me gusta ver a esos hombres de cara curtida por el sol abrazándose con su familia, esta vez el océano los devuelve a todos.
Me acerco a una barca pintada con colores estridentes, el dueño es simpático, sabe que colecciono caracoles, me hace una seña, hoy me ha traído uno especial, lo pone en mis manos y me dice :“Cuando estés sola, siéntate en la arena y escucharás una canción”
El caracol es hermoso tiene colores azules, violetas y rosados, pequeñas vetas doradas lo asemejan a una joya.
El viento mutó a brisa, juega con mis cabellos, el sol decide comenzar su sueño, no puedo dejar de admirar el cielo, parece la paleta de un pintor.
Al atardecer la playa está solitaria, es el momento de acercar el caracol a mi oído.
Cierro los ojos.
Suavemente comienzo a escuchar la música que me dijera el navegante.


Pasa loco de contento con su cargamento
para la ciudad, para la cuidad
lleva en su pensamiento todo un mundo
lleno de felicidad, de felicidad
piensa remediar su situación
del hogar que es toda su ilusión
y alegre, el jibarito va cantando así
diciendo así, bailando así por el camino:
"si yo vendo la carga, mi Dios querido
un traje a mi viejita voy a comprar"

Pasa la mañana entera sin que nadie quiera
su carga comprar, su carga comprar
todo, todo esta desierto, el pueblo está lleno
de necesidad, de necesidad
se oye ese lamento por doquier
en mi desdichada Borinquen
Y triste, el jibarito va llorando así
penando así, siguiendo así por el camino
"qué será de Borinquen mi Dios querido
qué será de mis hijos y de mi hogar"

Borinquen, la tierra del edén
la que al cantar, el gran Gothie
llamo la perla de los mares
y ahora que yo me encuentro con mis pesares
déjale que le cante yo también.

La letra me transporta a un sitio que no conozco, fascinada observo el follaje de los árboles, los mismos que rodean las casas de los habitantes del lugar.
Estoy transitando otro tiempo, los varones trabajan en el campo, las mujeres confeccionan ropa en la hilandería, los niños descalzos dejan la marca de sus juegos en la tierra.
Todo tiene una belleza sin igual.
El sol abraza la tierra a fecundar.
La canción tiene magia, en su letra trasunta algo de dolor, pero la música logró llevarme lejos de aquí.
La esperanza anida en mí, quiero estar allí, hoy fue un sueño, quizás el destino, mañana lo transforme en tangible realidad.

Monday, January 14, 2008

LA ISLA DEL ENCANTO

Es una isla cálida, hoy, una ciudad cosmopolita que nada tiene que envidiar a otras que están en el planeta.
Camino por sus calles acompañada por la música del lugar, dan ganas de bailar, cualquier sitio es adecuado para sentir en la piel los sones de los tamboriles y las letras de las canciones que llevan a soñar.
Por la mañana estuve en la playa de arenas blancas, el agua turquesa dejaba gotas saladas en mis piernas, un desconocido me regaló una flor amarilla como el sol, la prendí de mis cabellos y nos pusimos a conversar.
Mi nuevo amigo tiene la edad del tiempo, aún así, trabaja en a biblioteca.
Me fascinan las historias, todas tienen un atractivo especial y escucharlas con su acento las hace más bonitas.
Me cuenta todo lo que ha visto en su vida desde que está en la isla, ha visto todo, parejas que daban rienda suelta al amor cobijados por los destellos de la luna.
El amanecer los encontraba en la playa de aguas cristalinas, con un caracol escribían sus nombres en la arena, una ola traviesa danzaba hasta llevárselos al fondo del océano.
Esta tarde nos encontraremos en su lugar de trabajo, quiere mostrarme un video que filmara hace mucho tiempo.
Llego al hotel, mientras espero el almuerzo, admiro las flores que adornan la mesa.
Los ventiladores de techo giran sus aspas, parecen pájaros queriendo salir del lugar para volar en libertad.
La música ameniza el sitio.
Todo se conjuga para que pase uno de los días más felices de mi vida, esos que uno trata de enrejar en el corazón para tenerlos siempre.
Subo a mi habitación el aroma de las flores recién cortadas incita a soñar.
Consulto mi reloj, Juan me está esperando.
La biblioteca se emplaza en una edificación colonial, allí se encierran los recuerdos.
Juan prepara café, el humo que se desprende de la taza forma distintas siluetas, solo basta imaginarlas.
Ahora me muestra un video de antaño, en las suaves colinas que tienen todos los matices de verde, se observan puñados de casitas de techos rojos como la pasión, mujeres cerca de los morteros preparan las semillas que adobarán las comidas.
Hombres de torso desnudo llevan en sus hombros los frutos de los plátanos, algunos serán vendidos en el mercado, otros quedarán en las casas para transformarse en alimento.
Bajo la sombra de un árbol espera un caballo manso, agua fresca y cristalina saciará su sed hasta mañana, día de cosecha.
El video me muestra niños, en su mirada adivino la esperanza inocente que crece con ellos.
El crepúsculo llama a la reflexión, el cielo se tiñe de rosado y violeta, una alondra lleva alimento a su nido.
Me despido de mi amigo con un abrazo, quizás no volvamos a vernos, debo regresar a mi país que alguna vez fue el suyo.
Esta visita enriqueció mi espíritu, mi alma llevará siempre tallada, este magnífico recuerdo

Sunday, January 13, 2008

EXPERIENCIAS INOLVIDABLES

La tarde cae sobre el océano, horas antes pude jugar con los delfines, nadar , abrazada a sus aletas la libertad me hacía sentir uno más de ellos.
En la profundidad todo era transparente, podía ver mis piernas agitando el agua turquesa, tan bella que es imposible encontrar palabras para describirla, solo se siente.
En la habitación del hotel, la salsa invita a bailar.
Busco un vestido que resalte mi bronceado, dejo mi pelo suelto, una flor sujetará la rebeldía de mis cabellos.
La noche serena me encuentra en el famoso Malecón, el mar incansable, acaricia la costanera.
Quiero llevar en mis retinas todo lo que he visto en los últimos días, espejos de agua cristalinos, pájaros de alas multicolores.
Camino por la alameda, un hombre ofrece sus mercancías, collares, pulseras.
Es moreno, las manos habilidosas enhebran las cuentas como si fueran recuerdos o esperanza.
Me cuenta su vida en la Isla, sus ojos vivaces no demuestran la tragedia que significa vivir custodiado por ojos gigantes que aparecen a cualquier hora del día.
Sin embargo Él, es feliz en su tierra bendita, no desea nada más, pese a todo su mirada es vivaz, alimenta su alma creando collares que adornarán a las mujeres, pulseras que cantarán su canto triste en los brazos de quien las porte.
Cálido me ofrece un apretón de manos, prometo regresar algún día, no sé cuando, es todo tan bello que por allí no ha pasado el tiempo.
Estoy en el aeropuerto que me llevará a mi nido en otro lugar del planeta.
Siete u ocho horas de vuelo me separan de mi casa.
Veo a Buenos Aires desde el aire, su geografía cautiva a los viajeros, una azafata nos ayuda a bajar de ese pájaro de alas plateadas, al llegar todo es un caos, pasajeros que esperan viajar a sus destinos, vidrieras rotas, oficinas violentadas.
Mientras camino por el aeropuerto, recuerdo la tranquilidad de mis vacaciones.
Por primera vez extraño no vivir en paz como en los últimos días, mientras espero las maletas alguien intenta arrebatarme el collar, por suerte cae en mi escote.
Nadie logrará opacar mis sueños, el recuerdo de la gente que conocí.
Me espera otro aeropuerto para llegar a casa, matizo los minutos recordando una poesía que aprendí hace tiempo.

Cultivo una rosa blanca,
En julio como en enero,Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo
Cardo ni oruga cultivo,
Cultivo la rosa blanca.

Para ti que habitas ese lugar del Universo, va mi cuento.
Es difícil elegir el camino, soy como los pájaros que habitan en tu Isla, pero aquí no me han cortado las alas.
Espérame, en algún momento la vida nos volverá a reunir, para cantar y reír, en libertad.
Nos unen los versos del poeta, ten esperanza, nada dura para siempre.

Friday, January 11, 2008

HECHIZOS DE AMOR

A pesar de su temple, la hechicera no pudo cumplir con el trabajo que le habían encomendado.
Mariel había recorrido un camino bordeado de bosques, para algunos infranqueables, para encontrar a la famosa mujer.
En el poblado de casitas bajas todos hablaban de ella.
Era una mujer misteriosa, poseía una belleza indescriptible, su cabellera negra como el azabache caía como un manto para acariciar su espalda, por toda vestimenta llevaba una túnica que alguna vez había sido blanca,
En sus cabellos prendía flores silvestres, así despejaba su cara, mezcla de ángel y demonio.
Sus ojos verdes, asemejaban las esmeraldas, esas que buscaban quienes estaban sedientos de poder, sin imaginar que tal vez encontraran la muerte buscando concretar una utopía.
Descalza se deslizaba como una gacela, le gustaba sentir las hojas secas que se partían a su paso.
Habitaba una choza, el techo de hojas de bambú, caía como alas intentando acariciar el suelo.
Una vertiente de agua cristalina rumoreaba en el fondo de la vivienda.
El crepúsculo invitaba a descansar en el agua tranquila.
El trino de los pájaros susurraba melodías.
El lugar era imponente.
Dentro de la choza, unos cuantos frascos de contenido incierto, cuencos dibujados esperaban esparcidos en el suelo.
En el centro un caldero de metal, lenguas de fuego llamaban a la magia.
La aventurera cruzó senderos sombríos para encontrarla.
Allí estaba ella, magnífica, esperándola.
Le contó sus pesares, la hechicera temblaba ante las palabras que pronunciaba la recién llegada.
La tarea era difícil, no sabía si el éxito podría coronar ese trabajo.
Sensual danzaba delante del fuego, pronunciaba extrañas palabras.
Terminada la ceremonia, le entregó a la visitante una gema, no debebería jamás desprenderse de ella para lograr su objetivo.
El amanecer la sorprendió en un paisaje desconocido, caminaba sin rumbo, tal como había sido su vida.
El sol asomaba, rayos dorados cubrían el azul del lago de aguas mansas.
Tranquila se sentó en la orilla, del bolsillo sacó la piedra, pidió por el amor de su vida, daría cualquier cosa por volver a sus brazos.
El silbido del viento anunciaba una tormenta, como saetas los relámpagos surcaban el espacio.
Las aguas se agitaron, con fuerza arrasaban todo, la vida se diluía, igual que los sueños.
Destellos de luna adornaban el cielo, ahora todo estaba en calma.
Cuenta la leyenda que la mujer fue arrastrada por la corriente, ahora descansaba en el fondo del lago.
Cuando la encontraron en sus manos inertes apretaba una piedra.
Ningún conjuro o hechizo alcanza cuando el amor ha partido de nuestro lado para siempre.

Tuesday, January 08, 2008

MI POETA*

El jardín es una estallido de flores, aromas de ensueño, colores infinitos.
Temprano, antes que el sol abrazara con fuerza, les di su bebida predilecta, agua.
Cuando el sol llegaba a la tierra las cubrí para protegerlas, cuando caiga la tarde y aparezcan las luciérnagas otra vez se vestirán de rocío para alegrarme la vista y perfumar mi alma.
Uno de mis poetas favoritos, Mario Benedetti, lucha contra su enfermedad, esa que lo llevó a vivir en otros lugares del planeta para evitar sus ataques de asma.
No quiero imaginarlo en una cama de hospital, rodeado de ángeles vestidos de blanco, invadido por tubos, llevado a la pérdida de conciencia, tratando de prolongar una vida que se apaga lentamente.
Aprendí el sentido del amor leyendo sus versos, el que se siente o aquel que partió en una búsqueda sin rumbo.
Él es un grande, supo transmitirme todas las sensaciones cuando en sus estrofas le cantaba al amor, el de la madre que cobija a sus hijos, el de los niños a sus padres, el amor entre hermanos.
Vibré con sus versos, me hiso sentir los besos que se alejaban, llevando en sus picos todos los sentimientos.
Supe ser princesa de sus versos, vestirme de ángel, para atrapar con mis alas el amor que alguna vez termina.
Él está enfermo, quizás no salga de ésta, con dolor leo sus versos, son un canto al amor, yo, una eterna enamorada que persigue utopías.
Llévame a tu lado, no me importa que sea un mundo de tinieblas.
Si estamos juntos veremos el atardecer , el cielo se vestirá de rosados y violetas, un gota de lluvia se confundirá con mis lágrimas.
Así te quiero, así aprendí a caminar los senderos del amor.
Cierro mi libro, guardo tus poesías, espérame, más allá de la muerte.

*Mario Benedetti, lucha por su vida, a Él le dedico estas letras.

Friday, January 04, 2008

GOCTA*

Está escondida en la selva peruana, la mano del hombre aún no ha llegado a vulnerarla.
Nos encontramos en medio de un paraje soñado, no más de trescientas familias viven en el lugar.
La vegetación abundante borra el sendero para llegar a ella.
Al llegar al primer poblado me encuentro con Candelario, él será mi guía para llegar a tanta belleza.
Antes, atravesamos ríos de aguas cristalinas que rumoreaban entre las piedras de mil colores.
Nos aguardaban varias horas de caminata, ajusté las correas de mi mochila, en ella guardaba la filmadora y unos cuadernos de apuntes, allí volcaría mi experiencia.
Candelario cortó una caña, con el cuchillo quitó la corteza, hasta transformarla en una vara color marfil, cortó un extremo, al probarla sentí el sabor dulce, en ese instante te recordé lejano cuando bebimos nuestro propio néctar.
La luna asomaba detrás de los cerros, descansaríamos en un caserío, al amanecer proseguiríamos nuestra aventura.
No extrañé la comodidad de mi casa, la naturaleza me brindaba todo.
Josefa preparó platos de arroz caliente, la noté preocupada, me contó que ellos vivían felices, no querían que los turistas lastimaran tanta belleza.
Pan recién amasado y un tazón de leche fue el desayuno más rico que probé en mi vida, me despedí con un abrazo.
Candelario con su machete despejaba el camino, encontramos flores silvestres que nos acompañaban con su fragancia, los pájaros aleteaban indicándonos el sendero virgen.
No sentía cansancio pese al ascenso.
Los cerros mostraban sus paredes rojizas desnudas, un hilo de agua anunciaba la majestuosidad de una de las cataratas más altas del mundo.
Detrás de la cortina de agua dos cormoranes jugaban, regalaban sus besos a quienes quisieran mirarlos, en soledad recordé los tuyos.
Caminamos un poco más y allí esplendorosa se presentaba ella.
Gocta desde la altura desparramaba millones de gotas de rocío, la cortina de agua dejaba ver los musgos, no terminaba de admirar tanta majestuosidad junta, ahora entendía la preocupación de Josefa.
El lugar merece conocerse, pero el hombre debe aprender a respetar la naturaleza.
Extasiada observaba tanta belleza, creí estar frente a Dios, Él adivinó mi pena, para paliarla me obsequió ese espectáculo.
No pude filmarla, llevo las imágenes en mi retina, pronto anidarán en mi corazón.
Candelario me indicó que el camino seguía, no quise perturbar el encanto.
Nunca hicimos cumbre.

*Gocta es una catarata no explorada enclavada en la selva peruana, los representantes del turismo desean abrir caminos fáciles para llegar a ella, quieren mostrar su belleza al mundo, esperemos no la dañen.

Wednesday, January 02, 2008

CELINA Y LOS RECUERDOS

Todos a los veinte años éramos fabricantes de ilusiones, realizadores de utopías,arquitectos de sueños.
Vivíamos apurados, tratando de ganarle minutos, segundos a la vida.
Los que no habían tenido la oportunidad de continuar sus estudios, había comenzado el arduo camino del trabajo, pese a todo, los fines de semana nos encontrábamos en cualquier sitio para contarnos nuestros sueños.
Sentados en el césped de una plaza, formábamos un círculo, casi siempre nos acompañaba una guitarra para amenizar con la música esos momentos inolvidables.
Una cámara fotográfica era nuestra compañera inseparable, queríamos capturar los momentos que seguramente no se repetirían.
Hoy que ya pasé las ocho décadas, vuelvo a la plaza.
El paisaje está cambiado, el lugar que ocupaba la calesita hoy tiene una fuente de mármol, es enorme, la corona un ángel, es el guardián que cuida el alma de los que han partido, unas cabezas de león conforman los grifos, el agua culmina cristalina en una cascada, el olor a pasto recién cortado se mezcla con el aroma de las flores.
Cierro los ojos, los recuerdos se aglutinan en mi mente, no los quiero dejar escapar, son los que me ayudan a despertar cada día.
Hace calor, busco refugio en la sombra de un árbol, sus flores rosadas tienen una exquisita fragancia.
Los pájaros acompañan mi soledad con sus trinos.
Estoy soñando con aquella época lejana en el tiempo pero viva en mi corazón.
Vuelvo a escuchar la risa de mis amigos de entonces, sonreímos cuando Ernestina nos cuenta que le robaron el primer beso.
Recuerdo la llegada de los hijos de mis amigos, también cuando sola emprendí un largo viaje, estaban todos despidiéndome en el aeropuerto.
Conocí lugares de belleza singular, otras culturas, pero el amor siempre fue esquivo, quizás porque fuera demasiado exigente me olvidé de vivir.
Hoy regresé a la plaza, tenía la idea de encontrarlos, con más años, más vivencias.
Mientras atesoraba los recuerdos, un dolor profundo como una daga atravesó mi pecho.
Me recosté en el banco de la plaza, no advertí que un anciano de barbas blancas me tomaba la mano, me pedía que estuviera tranquila, solo bastaba mirarlo a los ojos para encontrar paz.
¿Lo conocía?.
Sus movimientos me resultaban familiares, la memoria no me ayudaba.
Lejana se escuchaba el ulular de una sirena, me subieron a una camilla, el desconocido permaneció a mi lado, sus manos tibias intentaban darme fuerzas, acariciaba mi rostro, en un momento pronunció mi nombre, suavemente depositó un beso en mis labios, al oído me susurraba, Celina, no te vayas, ahora que te encontré te exijo que sigas viviendo para mí.
Sus brazos rodearon mi cuerpo tieso, su aliento acompañó mi último suspiro.