Thursday, May 08, 2008

UNA MADRE ESPECIAL

Al cumplir, la mayoría de edad, Estela decidió viajar a Buenos Aires, tenía intenciones de estudiar, salir de la opresión que le provocaba su padre obligándola a dejar los estudios para atender el comercio de la familia.
Era una mujer de una belleza extraña, sus ojos color azabache adquirían un brillo especial ante cualquier emoción, la cabellera negra cual cascada caía sobre la espalda.
En la colegio secundario conoció a Juan, un profesor de música, se veían una vez por semana cuando él daba clases.
El amor surgió como un flechazo.
Juan la invitó a alejarse de la casa paterna, le hablaba de las bondades de la gran ciudad, las posibilidades de progreso, los trabajos mejor remunerados.
Él, partió una semana antes, mientras Estela armaba el bolso, recordaba la despedida de la noche anterior, una vez más se había entregado a ese hombre, el amor los envolvía con su fuego.
Dejó los bolsos al costado de la cama, a la madrugada del día siguiente el micro la llevaría a cumplir sus sueños.
Cuando su padre se levantara ella estaría a mitad de camino.
Juan la esperó en la terminal de micros, le entregó un ramo de jazmines, mientras caminaban le dijo que viviría en una pensión, por el momento no podía llevarla a la casa de sus padres.
Ella creía ciegamente en ese hombre , en apariencias demostraba ser el mejor de todos.
Los encuentros comenzaron a espaciarse, Juan desapareció.
A ella los ahorros se le escurrían de las manos, el padre no le permitía regresar a la vieja casa.
Noemí la dueña de la pensión, le ofreció ser acompañante, allí tomó conciencia que no era un albergue de señoritas, conoció historias similares a la suya.
Los clientes a veces eran amables, otros la maltrataban, Noemí le exigía que se maquillara para no demostrar la tristeza que la invadía.
No había elegido ese trabajo, tampoco pudo terminar los estudios para los que había viajado.
Una noche decidió no atender a ningún visitante, recibió golpes y palabras que jamás creyó escucharía.
Otra vez armaba el bolso, se preguntó por qué había guardado ese retrato, el viaje había sido largo, ingrato.
No sabía adónde ir, había perdido el rumbo, deambulaba por las plazas, dormía en la puerta de los edificios.
Encontró trabajo como cocinera en una casa lujosa, en ese tiempo supo que estaba embarazada, tendría a su hijo pese a todo.
Comunicó su estado a la dueña, ese día se enteró que trabajaba para Juan y su familia de siempre, ellos habían logrado fortuna, traían jóvenes del interior para iniciarlas en la prostitución, vivían a costa de víctimas inocentes.
Estela huyó del lugar con las ilusiones rotas, debía seguir viviendo por ese pequeñito que crecía en sus entrañas.
Consiguió trabajo como mucama en un hospital, era un trabajo digno, allí nació Axel.
Le dedicó su vida entera.
Han pasado los años, hoy, su hijo recibe el título universitario, Estela le entregará el diploma de honor, en su pecho, orgulloso lucirá la medalla ganada con sacrificio y esfuerzo.
A partir de ahora vivirán en una pequeña casa, rodeada de jardines y amor, el destino les dio a ambos otra oportunidad.
Estela enterró sus recuerdos, el pasado, con tesón y trabajo tendrán un futuro brillante.

Tuesday, May 06, 2008

ÉBANO Y MARFIL

La foto estaba enmarcada en madera de ébano, pequeñas incrustaciones de marfil lo adornaban.
Desde el papel ella lo miraba lánguidamente como tantas otras veces cuando se entregaban al amor, sus labios delineados incitaban a besarlos hasta el cansancio.
Se sumergía en esa boca para beber el néctar del amor.
Ha pasado la vida recordándola, se preguntó por qué había guardado ese retrato, el viaje ha sido largo, los años se han acumulado, sin embargo el corazón hoy cansado rejuvenece al observarla.
Compartieron sus destinos varios años, no les importaba la diferencia de edad, ella podría haber sido su hija, fué la mujer que más amó.
Enciende un cigarrillo, sostiene el retrato en sus manos, cierra los ojos,la vida pasa como una película, aún puede sentir la respiración tibia de su mujer en el cuello, escuchar sus carcajadas cristalinas.
Se habían casado en la capilla del pequeño pueblo, nervioso la esperaba en el altar, ornamentado para la ocasión con flores blancas, entre los ramos una rosa roja, como la pasión que los envolvía.
Cintas de suaves colores sujetaban los ramilletes dispuestos en los bancos de la iglesia.
Los coreutas cantaban esperando el arribo de la bella mujer.
Los monaguillos abrieron las pesadas puertas de madera, etérea avanzaba ella, el vestido largo insinuaba la esbeltez de quien en minutos sería su esposa, no dejaron de mirarse un solo instante mientras duró la ceremonia.
El sacerdote les hablaba del amor, el compromiso que deberían asumir para siempre.
Sellaron la pasión con un dulce beso.
Inauguraron la casa luego de un breve viaje, era confortable, orientada a lago de aguas azules.
En poco tiempo ella le anunció que serían padres, la noticia llegó acompañada por lágrimas de emoción.
Nueve lunas tendrían que esperar para la llegada del esperado bebé.
Ese día ella se había levantado más hermosa que nunca, la mirada tenía un brillo diferente, se sentían plenos en pocas horas nacería su hijo.
Camino al hospital bromeaban con los nombres del pequeño ser que alegraría cada momento de sus vidas.
El la asistió en todos los momentos, notó la preocupación de los médicos, no pudo presenciar el parto, las horas pasaban pesadamente.
Ingresó al quirófano en el preciso instante que el médico decía, “Ambos están en brazos de Dios”.
A partir de allí despertar era una tortura, siempre acompañado por la soledad.
Dejó el retrato de ébano y marfil sobre el escritorio, buscó un anotador, escribió pocas palabras, sacó el arma y puso fin a su vida.
Lo encontraron recostado sobre el sillón, su mano sostenía la nota manchada con sangre, claramente se podía leer “Vivir no tiene sentido, estoy transitando el camino para reunirme con el amor de mi vida”

Sunday, May 04, 2008

RECUERDOS COLOR SEPIA

Desarmaba la maleta, tranquila ubicaba la ropa en el placard, abrió las ventanas del departamento, la brisa parecía un látigo helado que hizo saltar sus lágrimas.
Había derramado tantas que creía que jamás volvería a llorar.
Desde el séptimo piso la vista era impecable, ante sus ojos se desplegaba una postal, el mar azul estaba inquieto, como tantas veces las olas en su danza acariciaban las rocas, los colores rosados y violáceos matizaban el cielo límpido.
El edificio comenzó a iluminarse, un haz de luz se reflejaba en las flores, perdido un pájaro buscaba regresar al nido, seguía la melodía que producían los gorjeos de sus crías.
En la cama esperaba la valija abierta, debía seguir, a un costado estaba el álbum de fotos, delicado, de cuero azul, en la tapa en fina letra dorada entrelazadas las iniciales de sus nombres y una fecha lejana en el tiempo, casi olvidada.
Se sentó en el borde de la cama, recorría cada fotografía,acariciaba amorosamente cada imágen, eran pasajes de una vida en común, dichosa, plena.
Juntos habían recorrido lugares de ensueño,océanos tibios acariciaban las siluetas unidas, nieves eternas cobijaban risas cómplices.
El fuego y la pasión de un amor sin límites los desbordaba, se necesitaban,buscaban sus bocas,se abrazaban hasta sentir el extásis que los transformaría en un solo ser amándose.
Eran la pareja perfecta hasta que apareció la traición.
El mostró su debilidad, ella, el orgullo herido, el amor mancillado.
Arrancó la última foto del álbum, mientras la sostenía en sus manos se preguntaba por qué había guardado ese retrato, el viaje había sido largo, tanto que el papel ahora era color sepia.
No encontraba respuestas, aún podía imaginar el calor de sus caricias, el sabor de los besos de ese hombre que ahora la miraba desde un papel amarillento.
No era el que había conocido, era un extraño, debía terminar esa historia.
Hacía frío, encendió los leños del hogar, arrojó al fuego las fotos, crepitaban hasta convertirse en cenizas, igual que su amor.
Mañana comenzaría otra vida alejada de los recuerdos, aún era joven, otra vez volvería a soñar.

Friday, May 02, 2008

CIELO

Ellos no conocen de colores, tampoco saben de razas o religiones, son pulcros de espíritu.
Podemos encontrar niños cantando debajo de la sombra de un árbol, niñitas de miradas diferentes, con sus vestiditos de colores.
Algunas llevarán en su vestimenta un poquito de poder, grandes volados adornaran sus cuellitos de cisnes.
Los frunces de sus polleritas estampadas con flores se confundirán con aquellas que desde los jardines regalan sus aromas y colores.
Hoy he conocido a una niña especial, es diferente a las otras que he visto a lo largo de mi vida, su tez es del color del fruto de los olivos, cuando las aceitunas negras están a punto de ser quitadas de los árboles.
Es una nena solitaria, nunca ha tenido en sus manos una muñeca para jugar, los papás trabajan en un oasis de la selva.
Sonríe siempre, sus dientes parecen perlas de nácar, pese a ser única hija de un matrimonio laborioso ella busca los juguetes que no tiene en la naturaleza.
Muchas veces la vi cerca de un lago, escuché su risa sonora cuando sus manitos sumergidas en el agua celeste desdibujaban su imágen inocente.
Esa niña puede tener cualquier nombre, he decidido llamarla Cielo, curiosa me mira, señala la inmensidad del firmamento.
Juntas observamos el paisaje, no sabemos cuánto tiempo ha pasado, le cuento historias, nos comunicamos con el idioma de las señas, en estos casos es universal para entendernos, hablamos idiomas diferentes, las caricias nos unen.
Ella ríe intentando olvidar las miserias a las que la ha sometido el hombre.
Le regalo un cuaderno, allí con lápices de colores vuelca sus dibujos.
Sus manos temblorosas intentan dibujar, nos reímos de los garabatos que alguna vez la humanidad se detendrá a mirarlos.
Tiene como compañía los pensamientos, un entorno de hadas y duendes.
Esta noche cuando las estrellas se cuelguen en el firmamento iremos a su casa, una pequeña choza ubicada en el medio del bosque.
Las esterillas enrolladas, por la noche se estirarán en el suelo para acurrucar sus sueños.
Paso la velada con ellos, aprendo a comer arroz con palitos, nunca había probado semejante manjar, el ingrediente secreto es el amor al prepararlo.
El sol nos despierta, debo partir a otro destino, la imagen de Cielo me acompañará siempre, la sonrisa angelada me despide, una lágrima furtiva desciende por su rostro moreno.
Cielo, como tu hay otros cielos, prometo venir a verte pronto.
Serás la estrella que ilumine mi camino, sentiré tu abrazo para siempre.
Recuérdame pequeña, mañana es incierto, sin embargo tu carita de ángel anidará en mi alma más allá de todos los tiempos.

Wednesday, April 30, 2008

ESCUELA RURAL

Como todas está alejada de la ciudad, es una construcción sencilla, las paredes son de ladrillo a la vista, los techos armados en parrillas de madera sostienen las chapas de aluminio, no cuentan con electricidad, pese a estar a unos cuarenta kilómetros del pueblo más cercano, el frente está rodeado de jardines, en el fondo un patio, una pequeña cancha de fútbol, más atrás un aljibe, contenedor de agua fresca y la huerta.
Cuenta con un dormitorio para los maestros que se renuevan cada dos años y otro más grande para los chicos que no pueden regresar a su casa.
En el salón un viejo armario oficia de botiquín de primeros auxilios.
Una cocina para mitigar el hambre y elaborar los sueños.
En el jardín un cantero circular contiene el mástil ,las madres de los alumnos con retazos celestes y blancos confeccionaron la bandera que flamea con la brisa del viento, el canto de los chicos pareciera darle vida.
Durante una semana con pocos recursos han preparado la clase de hoy, tratará del cuidado del medio ambiente.
Son veinte alumnos de diferentes grados, están todos juntos aprendiendo a ser útiles para un futuro incierto.
Sofía los ama como si fueran sus hijos, ella es una joven mujer que decidió ejercer como maestra rural.
Atrás quedaron los lujos y comodidades que le brindaba su familia, dejó todo para consagrarse a la enseñanza en los lugares más desiertos que se puedan imaginar.
En diez minutos los chicos entrarán a clases.
La noche anterior Sofía preparó varias láminas para enseñarles a sus alumnos.
La primera muestra a un campesino, trabajador de sus tierras, el suelo está resquebrajado por la falta de agua, sus manos curtidas por el trabajo aprisionan un rosario de perlas blancas, en otra un lirio crece desde las entrañas de la tierra seca, la última muestra a un hombre regocijándose entre frutos rojos como la pasión.
Los chicos aportaron germinaciones y otras láminas.
Abel es un niño solitario, no tiene padres fue criado por sus abuelos, pese a que la maestra trata de integrarlo a sus compañeros el pequeño se muestra triste.
La clase ha sido fructífera, los nenes aprendieron el cuidado de la tierra.
Salen al recreo, el cielo límpido se oscurece, no son nubes, es humo que convierte todo en tinieblas.
Lejos se escucha el ulular de las sirenas, algunos padres retiran a sus hijos,
Abel queda con la maestra, protegen con bolsas el aljibe evitando que el agua se contamine.
Se refugian en el salón, la cortina de humo se espesa.
Sofía conversa con Abel, distraída por la charla no advierte que el fuego se acerca, no tiene elementos para apagarlo.
Sale con el niño, se sientan en el cantero que contiene el mástil, curiosamente las lenguas de fuego no alcanzan la bandera.
El niño se acurruca en los brazos de su maestra.
El temor se apodera de ambos, Sofía trata de calmar al pequeño.
Por primera vez Abel reflexiona en voz alta y dice:"Seño no hace falta ir tan lejos como el señor de las láminas, aquí cerca lo que era un vergel verde ha sido arrasado por el fuego, muchos pájaros han muerto, también ganado, las flores son tallos amarillos erguidos buscando el cielo".
Hoy los chicos caminan sobre una alfombra de cenizas, algunas humeantes.
La escuela será reconstruida con la ayuda de todos.
Cada uno aportará su granito de arena para levantarla.
Permaneció intacta la bandera, con unción le cantan a ella, quieren seguir estudiando pese a las adversidades.
Tal vez algún día alguien tome conciencia, de esa forma los niños tendrán educación para siempre.

Sunday, April 27, 2008

EL LLANTO DE UN NIÑO

Cierras tu mano, tiene los signos del trabajo, cada grieta es una experiencia, están secas, manchadas de barro, cuarteadas por años de trabajo que se ha ido por la desidia del hombre.
Aprisionas un rosario de cuentas blancas, pides a Dios o al ser en el que creas que todo cambie.
Estás solo, la tierra te muestra sus entrañas áridas, ya no tienes pensamientos, tus manos no recuerdan las caricias que hace no mucho tiempo prodigaste a tu familia.
Sabes que ella amorosa te espera, nada diluye los sentimientos.
Miras a tu alrededor, solo hay vacío.
Los árboles desnudos son incapaces de albergar nidos, los pájaros no cantan, los ríos han desaparecido, tanta soledad agobia.
Una señal aparece en el suelo resquebrajado, es una flor blanca erguida en su tallo color esperanza.
Imaginas que ella regresa a tu lado, juntos forjarán nuevos caminos.
Comenzarán a vivir nuevamente, se unirán los te amo, no habrá distancias impuestas, esa flor solitaria es la semilla que sembraste en el vientre de tu amada.
Nace un niño, trae esperanzas, se parece a ti sus ojitos curiosos miran un mundo nuevo, tiene rollitos en sus piernitas rosadas, quiere vivir plenamente, sentir el amor de sus padres.
Los pañales cubren el pequeño cuerpecito, la batita es blanca, en el frente su mamá bordó una estrella, es la misma que tienes en tu gorro.
La indiferencia no llegará a ese pequeñito, aprisionas con tus manos las cuentas del rosario, tanto que una se rompe y produce el milagro, todo se transforma, ahora la tierra húmeda te regala su aroma, miles de frutos se reproducen, te hundes en ellos para disfrutarlos.
Ahora ríes, todo volverá a ser como antes.
Pronto regresarás al lado de tu familia, podrás acariciar al niño recién nacido, abrazar a esa mujer dueña de tus sueños, ésa que en soledad trajo vida a la vida.
Recorrerán juntos el sendero de la vida, amarán a ese bebé tan ansiado, en su inocencia fué capaz de producir el milagro.
Tus manos ajadas se convertirán en alas para acariciarlo.
Su llanto avivará el suelo, es un pequeño libre, ajeno a las miserias que trae el hombre , ese pequeño es un gigante sin ambiciones, es puro, tanto que pudo mutar la tierra en jardines pródigos.
Corre, ha nacido la esperanza.
¿Escuchas su llanto?
Te llama, sigue sus lágrimas. quiere conocerte, necesita tu amor para siempre.

Friday, April 25, 2008

HISTORIA DE INMIGRANTES

Hace muchos años Basilio necesitó buscar nuevos rumbos lejos de su patria azotada por la guerra.
El viaje en barco sería largo en una maleta juntó lo poco que tenía, en un rincón de ella viajarían los sueños.
En el puerto Elina lo despidió entre abrazos y lágrimas, Él trataba de darle consuelo, en unos meses volverían a reunirse en una tierra promisoria.
El viaje en barco sería largo, Basilio con un diccionario aprendía el nuevo idioma.
La nave estaba repleta de personas, todos buscaban su derrotero.
Pasados varios días en los que el mar a veces mostraba su furia salpicando la cubierta con la espuma y sal de las olas, otras el océano era un espejo de aguas mansas, el capitán informó al pasaje que al día siguiente arribarían a destino.
El idioma era desconocido, aún cuando el hubiera aprendido algunas palabras que sonaban extrañas.
Encontró a un compatriota en Buenos Aires, igual que él, buscaba un lugar tranquilo.
Era temprano, pudo vender algunas alhajas que llevaba, ello le permitiría comprar algo de tierra lejos de la Ciudad.
Se estableció en el litoral con sus manos levantó la casa en la que viviría con su mujer.
El sitio era grande, en el frente de los terrenos Elina podría dedicarse a su pasión por las plantas, con el tiempo adquiriría cabezas de ganado.
A los pocos meses la mujer emprendió la misma travesía.
Supo que en esa casa nacerían los hijos del matrimonio, vivirían de los cultivos y la venta de animales.
Cuando nació Manuel, el primogénito, Basilio le regaló a su esposa un rosario de cuentas blancas, que colocaron en el respaldar de la cama.
La tierra era generosa, pudieron anexar nuevas hectáreas, por el fondo del predio corría el brazo de un río, allí podrían pastar y beber los animales, también serviría para el riego de la quinta que se agrandaba día a día.Basilio cambió el caballo en el que recorría el campo por una vieja camioneta.
Asistió en la casa el nacimiento de sus otros hijos, no le podían pedir nada más a la vida, con trabajo y esfuerzo habían consolidado una posición económica estable.
Manuel se hizo cargo del campo cuando su padre enfermó, en el instante de la partida sus hijos consideraron que Basilio debía descansar en la tierra que tanto había amado.La sombra de un sauce que con sus ramas acariciaba el cauce de agua, fué el lugar elegido.
Con los años el clima cambió, las lluvias eran escasas, la vertiente de agua había desaparecido, se vio obligado a mandar las cabezas de ganado a otro sitio.
Día a día la tierra se resquebrajaba, formando grietas profundas, hasta podía adivinar sus entrañas.
Manuel se resistía a partir, se quedaría en el campo al que habían dado su vida, las manos de Manuel estaban igual que el suelo, agrietadas, ásperas.
La situación se tornó intolerable, antes de abandonar el sitio tomo el rosario de su madre, rezó a los pies del sauce donde estaba su padre, lloró hasta que el sueño lo venció.
Dormido percibía una flor blanca que nacía en la aridez del suelo agrietado.
En el sueño podía observar los frutos rojos que cubrían el campo, nadie pudo advertirle que el fuego había tomado sus campos, no pudo irse.
Hoy las cenizas de Manuel descansan junto a las de su padre.
Quizás algún día las ramas de otro sauce puedan acariciarlos, tal vez el río vuelva a tener agua.
Algún día no lejano comenzará otra historia.

Tuesday, April 22, 2008

REGRESO AL PASADO

Luz, cámara,… acción, por primera vez Wendy será la protagonista de una película, estudia actuación desde que aprendió hablar, es hija de una actriz de renombre, el padre era actor, luego de un accidente comenzó a estudiar dirección de cine.
Este será su primer film, no cuenta con mucho dinero para contratar actores, utilizará los recursos de la naturaleza , Wendy debutará como actriz.
Las locaciones elegidas están cercanas a su casa, existe un sitio dotado de belleza aún no invadido por el hombre, un bosque dónde se puede escuchar a las ranitas croando entre el pasto que rodea el lago.
A ambos lados del camino los árboles entrelazan sus copas, a través de ellas se filtran los rayos de sol, las ardillas cruzan sin prisa el sendero.
Los primeros planos son para ese paisaje encantado, la niña espera nerviosa con su vestidito de hada.
La abuela Beatriz lo confeccionó en gasa color blanca, agregó unos detalles en piedras multicolores, la niña lleva sus bucles dorados como las espigas de trigo anudados con una cinta verde, que hace juego con sus ojitos curiosos.
Una vara de mimbre con una estrella en el extremo será capaz de convertir en ilusiones todo lo que toque.
La iluminación del lugar es natural, deben apurarse en unos momentos el sol se ocultará para dar paso solemne a la luna.
Es el momento, la pequeña entra en escena, parece un ángel, con su varita mágica transformará a todos los animalitos del bosque en niños, el parlamento es breve, solo les dirá que está allí para que cuiden el medio ambiente, la cortina musical la regalan los pájaros que regresan a sus nidos.
Nuevamente están en la casa, la niña vuelve a sus juegos, extraña a sus nuevos amigos que quedaron protegidos en el bosque.
Se estrena la película en los cines de barrio, en uno de ellos un hombre de fortuna, queda prendado por la sencillez del film y el mensaje.
Establece contacto con el director cinematográfico, a partir de ese momento la vida de la protagonista cambia, tiene ángel, actúa en un sinfín de rodajes, es popular, a ello le suma una fortuna envidiable, con su familia se mudan a otro país, sin embargo cada vez que su agenda lo permite regresa a su lugar de origen.
Han pasado varios años Wendy es una actriz famosa, reconocida internacionalmente.
Cuando termine de rodar viajará al sitio que la vio nacer, quiere revivir la infancia.
El pueblo de casas blancas con techos de pizarras rojas ha desaparecido, ahora es un polo industrial gigante, los edificios como si fueran monstruos elevan el humo al cielo.
El camino antiguo ha desaparecido, hoy es una autopista iluminada, los árboles que se abrazaban a sus costados, tampoco están, sus troncos desnudos están a la vera de la ruta.
El paisaje es árido, no se escucha el murmullo de los pájaros.
Wendy se sienta en un tronco, próximo a ser cortado en rodajas, llora amargamente, intentando regar la tierra desierta.
Quiere regresar al pasado, no puede, la tecnología le impide el paso.

AMOR REAL

Luz, tenue, debe ser profusa para cuidar cada escena.
Cámara recorre el set, prolijamente despojado, alfombras, almohadones, una salamandra para abrigar a los artistas, los leños encienden chispas rojas, anaranjadas.
Dos copas, un balde con champagne helado, espera sobre la mesa el momento del brindis.
Acción, ha llegado el momento, Amanda como una gacela descalza camina por el lugar, Nelson espera con un cigarrillo, las volutas de humo le dan misterio al encuentro.
Ella desata el cabello, cual cascada termina en su espalda de curvas perfectas, desanuda la bata que la envuelve, lentamente cae, mostrando los hombros delineados por un escultor, todo en ella tiene encanto, es única, sus piernas interminables conservan el bronceado del verano.
¿Cómo resistirse al encanto?
El director recorre la silueta de ambos, piensa que si el amor tuviera nombre sería el de ellos.
Las luces bajan un poco más, ahora enfoca las sombras de dos cuerpos unidos, un destello de luna enriquece la escena.
Silencio, se escuchan las respiraciones de ambos, jadeos acompasados, besos que se buscan, manos que acarician, alas imperceptibles cubren la desnudez.
Los cristales de las ventanas se empañan, efecto del calor de dos que se aman sin límites.
Corten.
Imposible quebrar el encanto, el cineasta se aleja, no tiene sentido filmar la cálidez del encuentro.
El amor real no conoce los tiempos.
Tal vez mañana comience nuevamente.

Friday, April 18, 2008

COMO ANTES

Luz, cámara….acción, Virginia se despertó sobresaltada, miró el reloj, faltaban unas cuantas horas para el amanecer.
Encendió la radio, buscaría una emisora que emitiera solo música, ello le ayudaría a dormir nuevamente.
Ahora dormía, soñaba con su época de oro, cuando en su agenda no tenía más espacio para leer los libros de otra película.
Era un sueño tan real, que podía sentir la brisa marítima de la Isla del Encanto, el mar azul contrastaba con las edificaciones de color blanco.
Muchas veces había filmado en la alameda .
Nítidamente aparecían las locaciones cercanas al océano, el director elegía los atardeceres para obtener las mejores tomas.
Entre las flores que ornamentaban los canteros, se colocaban pequeñas columnas de no más de cincuenta centímetros terminadas con una tulipa blanca, asemejando a velas encendidas.
La asistente corregía el maquillaje de la primera actriz, vestía para la ocasión un soirée color esmeralda, la tela parecía salir de su cuerpo, su figura angelada se insinuaba entre las gasas, estas se movían a su paso, su presencia etérea como tantas otras veces sería un éxito asegurado.
Todo se movía alrededor de ella.
La gente aplaudía los distintos momentos de la filmación, agradecía con una sonrisa.
Los magnates ofrecían fortunas por pasar unas horas con ella, las rechazaba, solo se entregaría cuando sintiera que el amor envolvía su cuerpo y llegara al corazón.
Las lágrimas que corrían por su rostro aún terso la sacaron del sueño, ahora sollozaba.
Se levantó, afuera la llovizna tenue desdibujaba el paisaje.
Se miró en el espejo de su amplio dormitorio, la imágen era agradable, había conseguido ser la protagonista de famosas películas.
Cuando cumplió los cuarenta años se regaló la casa que hoy habitaba, confortable, la decoró con finos muebles de ébano, en una de las mesas con tapa de cristal descansaba el teléfono.
A medida que pasaba el tiempo el aparato dejó de sonar, de ser una primera figura lentamente comenzó a recorrer los caminos del olvido.
Asistía a todos los casting, siempre recibía la misma respuesta; “Su interpretación ha sido brillante, pero necesitamos una actriz más joven”.
Llegaba a su casa presa de una tristeza infinita, su fortuna le permitiría vivir sin trabajar, pero siempre se hacía la misma pregunta ¿En las películas no hay quienes puedan interpretar el papel, de una madre, una tía?
A los cuarenta y cinco años fue alejada de su pasión, el cine, el teatro.
Después del desayuno saldría a caminar por la playa, necesitaba despejarse.
Muchos la reconocían, seguía firmando autógrafos, no trabajaba.
No había elegido ese destino, se daba cuenta que la vida a veces es injusta.
Esa tarde sonó el teléfono, un novel director la convocaba para su primer largometraje, otra vez sería la protagonista de una historia.
El film fue premiado en varios festivales, disfrutaba de su carrera, declinaba las ofertas de los grandes directores que la habían llevado a la cima del éxito.
Los jóvenes supieron apreciar el talento de Virginia, sonríe como antes, encontró el amor, pronto formarán una familia, tal vez en ese instante decida alejarse para siempre.

Thursday, April 17, 2008

CLASE ECOLÓGICA

Helena es maestra, hoy tiene que dar una clase de ecología a sus alumnos de cuarto grado.
Ama su profesión, es feliz caminando las cuadras que la llevan a la escuela, el otoño de a poco va desvistiendo los árboles, dejando una alfombra ocre en la vereda que cruje bajo sus pies.
El portero pese a las indicaciones contrarias, decidió embellecer el frente del colegio, lo pintó de blanco así resaltarían las tejas rojas de los techos.
Faltan dos cuadras para caminar, no se divisa la escuela, la neblina y el humo han convertido el edificio en un fantasma.
El sol anaranjado no puede atravesar el manto de niebla, le produce tristeza, justo hoy ella debe hablarles a sus alumnos del cuidado del medio ambiente.
Ángel ve a su maestra caminando, corre a abrazarla, le regala una flor, producto de una travesura, es un niño especial, mientras camina le dice a Helena que por la noche asomado al balcón del departamento que ocupa con sus padres, dos cuerpos celestes se enfrentaron, la maestra sonríe.
El niño la detiene.
Seño yo lo vi, eran dos astros enamorados, se pusieron de frente, una luz iluminó el cielo, parecía de día, después vi que se abrazaban, en ese momento desde el firmamento bajaba humo que hacía picar los ojos, me quedé un rato largo hasta que mis papás me hicieron entrar, me mandaron a dormir.
Cuando papá y mamá estaban entregados al sueño, volví a levantarme, el humo y la niebla hacían desaparecer a las pocas personas que caminaban.
Helena sabía que el niño tenía una imaginación ilimitada.
Llegaron al colegio, el patio estaba desierto de sonrisas y juegos, el resto de los maestros había decidido que los chicos entraran a las aulas.
Sonó el timbre que indicaba el inicio de la jornada escolar.
Todos estaban ubicados en sus bancos, Angelito en el primer asiento.
¿Cómo iniciar una clase sin herir los sentimientos de ese niño? .
Amorosa desplegó un mapa en el pizarrón quería que sus alumnos supieran dónde se había iniciado el fuego, cuyo humo travieso había atravesado kilómetros para tornar todo en tinieblas.
Les explicó que entre todos deberían cuidar el medio ambiente, la tierra era como una casa grande que albergaba a todos los que vivían en ella.
También deberíamos cuidar los recursos que nos había regalado la naturaleza, en otros lugares del planeta los mismos faltaban, mostró diapositivas donde el suelo se abría en grietas por las sequías, otras mostraban lugares inundandos donde los pobladores no solo habían perdido los bienes materiales, también los recuerdos.
Ángel no escuchaba las explicaciones de la maestra, en una hoja dibujaba dos esferas.
Diseñó otras que se enfrentaban casi chocaban entre ellas.
Sus papás le habían dicho que el hombre era el responsable de los cuidados de la naturaleza.
Helena hablaba de la prevención y el peligro del fuego que siempre sale de su cauce provocando daños irreparables.
En ese instante Ángel se paró al lado de su banco, su carita roja demostraba enojo, las lágrimas surcaban las mejillas del niño.
Seño, vos no me crees, lo vi anoche, el humo fue el producto de dos astros que se encontraron para quererse siempre.
Helena abraza a su alumno, no quiere interrumpir los sueños de este pequeño, con el tiempo comprenderá que la tierra necesita el cuidado de todos los que habitamos en ella.

Tuesday, April 15, 2008

CARTA DE DESPEDIDA

Querido hijo:

Recibí el ultrasonido de mi futura nieta, es una niña hermosa.
Sé que pensarás que estoy viendo visiones, pero al verla tan pequeñita recordé el día de tu nacimiento, eras un bebé hermoso, y no lo digo yo, así opinaban todos los que fueron a conocerte.
Eras un pequeñito vigoroso, tu cuerpito rosado se movía en libertad, tus ojos grandes descubrían un mundo nuevo, ahora conservas esa mirada que me retrotrae a aquellos tiempos.
Otra vez repito la historia que te conté tantas veces, fuíste un elegido, por ello la vida te prodigó tantas cosas, fueron la suma de tu esfuerzo e inteligencia.
Tu trabajo fué premiado, lloré mucho el día que supe se establecerían en otro país, la vida te regaló a esa otra hija que siento tan mía y pronto será quien traiga vida a la vida.
Sabés que los extraño, más desde que tu padre buscó vivir en un cuerpo celeste.
Te envié por encomienda algunas batitas para la nena.
La foto que va en la caja es reciente, conservo mi cabellera, solo que ahora tengo algunas hebras plateadas.
Estela me peina todos los días.
¿La recuerdas?.
Sigue saludable como un roble, siempre pendiente de mi.
Estoy encantada con el nombre que eligieron, Selene, será la luna que ilumine sus días en el futuro.
Esta mañana recibí los pasajes.
Hijo querido no quería enturbiar tu felicidad, no puedo viajar, nunca quise decirte que estoy enferma, no sé si despertaré mañana.
Solo importa la llegada de mi nieta, cuando sea grandecita contale que la abuela se fué de viaje, que la quiso mucho antes de conocerla, que estaré siempre para protegerla, extenderé mis alas desde el cielo para acunarla.
Quiero que sepas que papá reservó un lugar para que transitemos la eternidad juntos, ese día una luz brillará en el firmamento, nos habremos encontrado en otro cuerpo celeste para seguir amándonos, más allá de todos los tiempos.
No olvides que te amo,

Mamá

Monday, April 14, 2008

PREDICCIONES ASTRALES

Marcia emprende otro viaje de trabajo, a su regreso nadie la esperará en el aeropuerto, con firmeza concluyó una relación enfermiza, agotadora.
Nunca sabrá del todo, si Alex, la amó sinceramente .
Mientras estaban juntos todo transcurría con normalidad, ante los ojos de los demás eran la pareja perfecta.
Siempre estaban pendientes de los deseos del otro, una flor para ella, una bonita agenda para él, momentos lejanos en el tiempo.
Pero el amor verdadero no tiene sus cimientos en los regalos, esos son pequeños instantes que pasan al olvido, más rápido de lo que llegaron.
A fuerza de ser sincera le gustaban esos mimos, moría por sus besos, se entregaban al amor sin límites, pronto serían parte de una historia que no fué.
Llega con anticipación al aeropuerto, compra unas revistas para matizar la espera.
Nunca fue adicta a los horóscopos, la revista trae características de los signos del zodíaco, lee con avidez la reseña que corresponde a su ex, el regente de su signo es Venus, una sonrisa se dibuja en su rostro a medida que avanza con la lectura, se entera que la fecha de nacimiento de Alex, corresponde al agua.
Curiosa busca el suyo Marte es el regente, su nacimiento corresponde a un signo de fuego.
Interrumpe la lectura, el parlante indica que en cinco minutos abordarán la nave, más tarde seguirá leyendo.
Agradece a la empresa que haya sacado pasaje ejecutivo, sinceramente no tiene ganas de hablar con nadie, por la ventanilla mira las nubes, en unos minutos volarán sobre ellas, mientras tanto imagina sus formas, le traen viejos recuerdos, viajes compartidos en la tierra y cerca de las estrellas.
Quiere olvidarlo, vuelve a la lectura, este viaje cerrará viejas heridas o eso intentará.
Según la revista quienes son regidos por Marte son fogosos, guerreros, mira su interior, algo de razón tienen.
La tortuosa relación siempre estuvo envuelta por el fuego de ella, ahora comprende, muchas veces Alex trató de apagarlo con agua provista por la indiferencia, la desidia, el no me importa.
Marte y Venus están alejados entre sí, por millones de años luz, igual que ellos.
Deja la revista, en pocos minutos aterrizarán en el aeropuerto de Ankara, agradece que esos cuerpos celestes difícilmente se encuentren.
Ni siquiera desea guardar bajo llave los recuerdos, no lo merecen.
Libre como los pájaros que sobrevuelan la pista de aterrizaje, se prepara para vivir otras historias, esta vez elegirá bien, ninguna miseria humana podrá opacar la nueva vida que está a punto de comenzar.
Buscará ansiosa los rayos de sol para que doren su cuerpo, se parecerán, tal vez, a las caricias de ese hombre que ocupó espacios de su vida.
El destello de la luna será quien le indique haber elegido el sendero correcto.

Friday, April 11, 2008

REFLEXIONES DE UN NIÑO

¿Mamá qué son los cuerpos celestes?
¿Mi pequeño así se les dice a los planetas?
¿Mami en los dibujitos de una revista no eran celestes?
Antes de recibir la respuesta de su madre, Ariel se va a jugar con los muñequitos de la guerra de las galaxias.
Armaba naves espaciales, hablaba con los juguetes, la madre vigilaba los juegos del niño y escuchaba los monólogos de su hijo.
Cuando sea grande voy a viajar en un cohete espacial, voy a llevar mi trencito, probaré que transite entre las estrellas.
Iré por mundos desconocidos, de paso me alejo de la tele, no me gusta que en mi casa vean siempre noticieros, todos se pelean.
Los grandes son un plomo, discuten siempre.
No entiendo mucho de esas cosas, pero veo algunas imágenes y me dan ganas de llorar.
Es mentira que los varones no lloran, lo hago muchas veces, quiero a mis papis, a mi papá lo veo poco, tiene dos trabajos, dice que es para darnos todo, pero yo quisiera que nos de menos y esté más con nosotros.
Mamá es rebuena, relinda, retodo.
Me lleva a la escuela, estoy en tercer grado.
Hoy la maestra nos mostró un mapa extraño, no lo había visto antes, allí aprendí el nombre de los planetas.
¿Debo decir cuerpos celestes?
No, son de todos colores.
Voy a viajar a uno de ellos, no quiero que se encuentren, cada cual tiene que estar en su lugar.
Llevaré un pedido, no, mejor varios.
Quiero que en todas las casas del mundo se respire paz y concordia.
Necesito que mi papá esté más con nosotros, de verdad lo extraño, me gustaría estar más tiempo con él, siempre está apurado, pocas veces me lleva a la escuela, no tiene tiempo, se perdió mi actuación de morenito para una fiesta del cole.
A veces me siento solo, aún cuando mi mamá siempre esté conmigo y me regale mimos.
Quiero tener un hermanito para compartir mis juguetes, la abuela Clara me regaló una play, me aburro jugando solito.
También pediré que los días sean más largos, para tener a toda la familia en mi casa.
Cuando sea un poco más grande le voy a regalar a mis papás una casa en la playa, a mi mami el mar le encanta, viviremos tranquilos, por la tele no pasarán cosas tristes.
No me gusta que los hombres y mujeres se peleen, le tengo miedo a la gente que tiene armas, pueden lastimar sin querer.
Estoy cansado de las protestas, mucho no entiendo, pero parece que unos discuten por cosas que como dice mi mamá si hablaran podrían resolverse.
Falta poco para lograr todo eso, Francisco el dueño del kiosco hoy le dijo a otro señor que para que todo cambie, se deben enfrentar los cuerpos celestes.
Chau, mi mamá me está llamando para hacer la tarea de la escuela.

LOS ANILLOS DE SATURNO

La ama tanto que decidió hacer un viaje por las galaxias para traerle un regalo especial, ya no alcanza con la luna y las estrellas, testigos de un amor de fuego y misterio.
Esa mañana la llamó temprano, le recordó que durante diez días estarían separados ya que emprendería un viaje secreto, a su regreso, liberado, podría contarle su experiencia.
Le rogó no fuera a despedirlo, solo que lo recordara como siempre, gozando entre sus brazos, bebiendo el néctar de sus besos, entrelazando sus cuerpos, cabal demostración del amor que se prodigaban.
Ella estaba inquieta, ansiosa, aceptaba el viaje, pero a la vez quería acunarse en la fortaleza de sus brazos, sintiendo el olor de su piel, compartiendo cada instante.
Él había llegado a la primer etapa de su viaje, calzaba su traje de astronauta, antes de ingresar a la nave, la llamó para decirle que el amor seguía intacto, esta pequeña separación reforzaría el amor que se prodigaban, ella prometió esperarlo como siempre, en la casa cercana al mar que los había enamorado.
Abordó la nave, sería comandada desde la tierra, estaba sereno, los motores se encendieron, comenzó el ascenso, las computadoras informaban que el despegue había sido exitoso.
El universo mostraba toda su belleza, pensaba que podía tocar las estrellas con sus manos.
Sin gravedad flotaba en el espacio, se colocó el arnés para poder comenzar su paseo espacial, los planetas asemejaban coloridos globos suspendidos en el universo, a Júpiter le pediría conservara el amor terreno para siempre.
Su objetivo era otro, llegar a Saturno.
Ingresó al cubículo que lo acercaría al planeta de los anillos, faltaba poco.
Al llegar, extasiado contemplaba tanta belleza, aún no explorada por el hombre.
Tomó una estrella, con el filo de ella cortaría un pequeño trozo de uno de los anillos para regalárselo a su amada, esa era la sorpresa que había preparado durante años, desde el momento que la había conocido.
Colocó el pequeño segmento, en una caja de metal, la guardó en el bolsillo del traje, cerca del corazón, siempre pensando en ella.
En poco tiempo se casan, ella lucirá en el anular de su mano izquierda el anillo más bonito que jamás haya tenido una novia.
Las pesadas puertas de la iglesia se abren para darle paso , avanza lentamente, en el altar la espera Él sonriente.
Comienza la ceremonia, es hora de intercambiar los anillos, en ese instante el recinto se ilumina, los ángeles de los vitreaux cantan una melodía suave, ellos se confunden en un apasionado beso.
Los asistentes miran asombrados a la pareja que comienza a elevarse.
En otro mundos continuarán esta historia de amor eterno.

Tuesday, April 08, 2008

CAMINO AL EDÉN

No conocí a mis abuelos, esta mañana mis padres quisieron rendirle un tributo, era el aniversario de sus muertes, se amaron tanto que con diferencia de años partieron el mismo día.
El lugar pese a la tristeza es un sueño, está ubicado cerca de un lago que en su camino se junta con el mar.
La paz se respiraba, el agua de una cascada parecía cantar una música imposible de describir.
Cualquier persona que tenga sentimientos habría llorado de emoción.
Todo era en blanco y negro, de pronto el sol otorgaba al lugar todos los matices, hasta podría decir que desde los cerros nacía un arcoíris que moría en el agua.
Dos mujeres elegantes se acercaban despacio, tratando de dilatar el momento, ambas eran bonitas, parecían hermanas.
El frío y la primera nevada del año hicieron que mis padres regresaran a la camioneta.
Me acerqué lo más que pude a ellas, las escuchaba dialogar con tristeza, después de muchos años, la burocracia las había empujado a convertir a sus padres en cenizas.
Los cuidadores del lugar abrieron con delicadeza el mausoleo, un aroma a rosas inundó el lugar.
Ellas abrazadas observaban todo, se consultaban entre sí, preguntándose si esa era la mejor decisión.
No notaban mi presencia curiosa.
Pude escuchar que las cenizas de sus padres serían arrojadas al mar,.
Silenciosa oía, la conversación de estas dos mujeres y pensé, que los ángeles recibirían a sus seres queridos.
Algunas cenizas desparramadas volarían con el viento hasta llegar al cielo, otras quedarían en el fondo del océano, allí como los hipocampos continuarían amándose.

CELULARES Y TORMENTAS

Se cortó la luz en el momento que ella estaba leyendo un mail de una persona a la que había aprendido a querer a través de sus textos.
Afuera la noche solo recibía el brillo de los relámpagos que como saetas cruzaban el cielo.
El grito de un trueno hizo vibrar las ventanas de la casa.
Esa noche no podría observar el mar oscuro, solo la espuma mostraba su caricia a los acantilados.
Buscó en su bolso, allí estaba el celular, rogaba que aún tuviera batería, con la luz de la pantalla iluminó la escalera, las nenas descansaban en sus cuartos, parecían dos muñecas, solo se veían sobre la almohada los cabellos desordenados, las besó suavemente para no despertarlas.
Al ingresar al dormitorio del varoncito, tropezó con un juguete, la habitación era un caos, mañana habría tiempo de arreglarlo.
Augusto había luchado con las sábanas, sonriendo lo tapó con la dulzura que nace en el centro del corazón de las madres.
Bajó las persianas para que el impacto del viento no fuera tan fuerte, Elvio había viajado solo por unas horas, mañana estarían nuevamente reunidos en casa.
Estaba sola con los niños.
No tenía sueño.
Recordaba cada una de las palabras del correo electrónico de su amiga, algunas denotaban enojo, un malentendido casi termina con una amistad de años.
La tormenta había cesado, la costanera otra vez estaba iluminada, probó las llaves de luz, el suministro de energía se restablecía de a poco.
Se consumían los últimos leños, observando las chispas que se producían en la salamandra, se recriminó no guardar los correos más viejos.
Se iluminó su mente, en el directorio del pequeño móvil estaba el número de Andrea, el instinto le indicó que debía llamarla.
Al escuchar su voz todas las emociones se apoderaron de su cuerpo.
Juntas aclararon todos los inconvenientes que habían dado lugar algunas frases inconexas.
Era la primera vez que escuchaba su voz, pausada, serena, luego de aclaraciones varias, hablaron de la vida, los hijos, los afectos.
En un momento se escuchó el sonido del silencio, no quería que la conversación terminara.
Andrea la sacó una vez más del apuro, se mostró cariñosa y firme.
A partir de ahora, no eliminaría los mail de su amiga del alma, se despidieron con un hasta pronto.
Quiera Dios que el destino las una, en algún lugar, Andrea con su magia logró que mi celular funcionara.
Prometo llamarte pronto, para decirte que con tu simpleza lograste ocupar una parte de mi alma.
Gracias por estar siempre.

Sunday, April 06, 2008

CASA DE MUÑECAS

Se cortó la luz, anuncia mi asistente, después pide disculpas, por un momento olvidó que hace mucho vivo en penumbras.
Hace tiempo, tanto que no puedo precisar la fecha, era una niña feliz, rodeada del amor de mis padres y hermanos, vivíamos en una casa construida en la ladera de la montaña, podría decir que el jardín comenzaba en la orilla de un lago de aguas quietas.
La paredes de la propiedad eran de piedras blancas como las nubes , los techos de pizarra roja.
En el fondo un cuidado parque , sobre las ramas de un añoso árbol ubicaron mi casita de muñecas y juguetes.
Allí guardaba todo, también invitaba a mis amigas.
Accedíamos a ella por medio de una escalera de madera que papá había construido con sus manos.
En verano, bajo la atenta mirada de mamá, nos bañábamos en el agua del lago, era en el único instante que el espejo de agua se tornaba turbulento.
El viento comenzó a llamar a las nubes, hasta convertirlo en un gris amenazante, las primeras gotas nos encontraron refugiados en la casa de muñecas, las ventanas estaban vestidas con cortinas con voladitos, desde ese lugar las imágenes eran impecables, el follaje del viejo árbol acariciaba el techo de la casa, desde allí arriba mirábamos el azul profundo de las aguas del lago.
El molino movía sus aspas con fuerza.
Clara era inquieta, sin darnos cuenta encendió un fósforo, el material de la casa propició que en minutos todo se convirtiera en fuego.
Habíamos podido bajar, en el descenso un golpe en la cabeza me hizo perder la conciencia, me llevaron al hospital del pueblo, cuando desperté mi mamá me hablaba, pero no la veía.
El médico informó que la ceguera que me aquejaba, podría ser temporal, producto del golpe recibido.
Aprendí a caminar por mi casa con soltura, mis manos eran mi guía, pasaba gran parte del día leyendo libros en sistema Braille.
En mi mente atesoraba las imágenes que antes había visto, era feliz, pasaron los años, la vida se fué llevando mis afectos, pude recibir mí titulo universitario, llevar una vida casi normal.
En el ocaso de mi vida, necesité una asistente y allí estaba ella preocupada por el corte de luz.
Recordaba todo lo vivido, incluyendo tu confusión cuando te diste cuenta que la chica de cuerpo bonito y cabello dorado como las espigas del trigo era ciega, retumban en mi cabeza tus pasos apurados en la huída.
Ese recuerdo me duele, busco un pañuelo para secar mis lágrimas,no estoy soñando.
Creo ver la sombra de Elena, está frente a mi, la imágen al principio es borrosa, de a poco la observo con nitidez, recordando pasajes de mi vida pasada, lloré como tantas veces, hoy las lágrimas disiparon las nubes que cubrían mis ojos.
La vida me dio otra oportunidad, he vuelto a ver.
Dónde quiera que estés, ruego a Dios que te enseñe a mirar con el corazón.

Friday, April 04, 2008

MUNDOS IMPERFECTOS

Se cortó la luz que encendía mi alma, el atardecer con sus colores rosados y grises , hoy me traía a la realidad, no podía observar la belleza, estaba destruida.
Minutos antes de manera inesperada decidimos cortar nuestra relación.Estábamos lastimados, los errores fueron compartidos.
Es cierto, nos amamos con intensidad, el fuego envolvía nuestros encuentros, guardaba el sabor de tus besos hasta que volviéramos a encontrarnos, una y otra vez repetíamos la ceremonia, nos entregábamos al amor despojados de otras sensaciones que no fueran las que unían nuestros mundos imperfectos.
Todo transcurría como en una película, recordaba los paseos por la playa asida de tu mano, o los viajes que realizamos juntos.
Cada lugar fue testigo privilegiado de nuestros encuentros.
El mundo que nos rodeaba consideraba que éramos los amantes perfectos, siempre juntos, pendientes del deseo del otro, de los detalles que le daban armonía a nuestra existencia.
No sé en qué momento aparecieron las sombras, las dudas, la distancia no deseada.
Con frecuencia aparecían compromisos que nos separaban, no teníamos el deseo de estar juntos cada momento, cualquier excusa era buena para evitar vernos.
Supe de tu vida paralela, el orgullo me impidió disculparte, te quería demasiado no tenía el mínimo interés en compartirte.
Hubiera querido que la despedida fuera diferente, mirándonos a los ojos, aceptando nuestros defectos, el destino eligió otros caminos para ambos.
Recorro los lugares que fueron espectadores de nuestro amor, llevará tiempo llamar al olvido, fueron dos años intensos.
Los edificios están en penumbras, parecen querer acompañar este momento de mi vida.
La playa desierta, las rocas parecen fantasmas acariciadas por el agua.
Llovizna, levanto el cuello de mi abrigo, tengo frío, el alma congelada.
Mis lágrimas se amalgaman con la lluvia, quiero construir, renacer, olvidarme de este mundo imperfecto.
Mañana será diferente dicen que el amor llama dos veces.
Espero...

Thursday, April 03, 2008

LAZOS DE AMISTAD

Atesoro todas las fotos de mis viajes en un álbum, me gusta mirarlas y recordar los tiempos que se han ido.
Estamos en la Isla del Encanto con mi amiga del alma, han sido días intensos, hemos recorrido casi todo.
Juntas aprendimos a conocernos, a descubrir nuestros defectos y virtudes, finalmente nos dimos cuenta que en otros mundos, si es que existen pudimos integrar la misma familia.
Durante quince días descubrimos la belleza de la Isla, por la mañana nos esperaba el mar de color turquesa, para refrescarnos y seguir apreciando la simpleza de estar juntas, admirábamos la vegetación que se erguía al borde de la playa, el verde cortaba los tonos del mar que inquieto intentaba llegar al cielo.
Al mediodía regresábamos a la villa, casas blancas de techos de pizarra roja, jardines cuidados nos regalaban el color de las flores, a esa hora el calor hacía que los pájaros retornaran a sus nidos para enseñarle a cantar y alimentar a sus crías.
Nada enturbiaba esos momentos de felicidad.
Estábamos juntas, admirando cuando el sol jugando aparecía dorado con sus ojos salpicados de agua salada.
En la playa las parejas intentaban continuar sus historias de amor, el atardecer teñía el cielo de colores púrpuras, reverenciando la salida de la luna y las estrellas.
Estábamos felices, pero nuestras pieles sentían el calor del Caribe.
Decidimos que hoy sería un día diferente, alquilamos bicicletas, nos reímos de nuestras torpezas.
El camino era solitario, dejamos las bicicletas recostadas en un árbol, decidimos seguir caminando, a medida que avanzábamos se escondía el cielo, solo follaje, entremezclaban sus ramas para formar un arco, como queriendo abrazar el cielo.
A unos metros algo nos detuvo, de la tierra salía una luz que atraía, nos detuvimos unos metros antes, parecía querer salir de las profundidades de la tierra, nos paralizó la belleza, no era un charco de agua, brillaba como el sol, carecía de destellos, pero ahí estaba para que el caminante la admirara en ese estallido de extraña hermosura.
Los pájaros habían acallado sus trinos, podíamos escuchar los sonidos del silencio.
Nunca habíamos visto en nuestros viajes un trecho del camino iluminado.
¿Sería una señal?
Ninguna de las dos pudo pronunciar palabra, decidimos caminar hacia ese objeto luminoso que salía de las entrañas de la tierra.
A medida que la luz nos abrazaba, nos sumergíamos en un sitio desconocido, la paz había formado un anillo entre nosotras, allí comprendimos que seríamos, amigas para siempre.
La distancia sería acortada por los sentimientos.
Ese instante permanecerá eternamente, ese poderoso haz de luz ató lazos que el tiempo no podrá cortar.
Juntas caminaremos el camino de la vida, no pensamos en el futuro, es incierto, vivimos con calidez este momento.

Wednesday, April 02, 2008

COMPROMISO DE AMOR EN AGRA

Hace unos años que estamos en pareja, no queremos una boda tradicional, por ello todos estos años ahorramos para viajar a la India, en un lugar muy especial consagraremos nuestra unión.
Un largo viaje, nos dejó en París, en tres horas abordaremos el avión que nos dejará en Nueva Delhi.
En el aeropuerto Charles De Gaulle, encontramos otra pareja de argentinos, eso hará más llevadero el viaje.
Ellos asistirán a varias conferencias, nosotros en unos días nos uniremos para siempre.
La mañana calurosa y húmeda presagia un día diferente, no nos importa, estamos felices, nuestros amigos nos despiden con la promesa de encontrarnos en Agra, la próxima semana.
Para comenzar nuestra aventura elegimos el tren tradicional, nunca pensamos que encontraríamos tanta gente, el vagón es un crisol de razas, cientos de turistas realizarán el mismo viaje.
Admiramos el paisaje desde las ventanillas del tren, el mar Arábigo bordea la costa regalando una sinfonía de azules y espuma,en unas horas estaremos en Jaisalmer,
allí pasaremos el día.
Temprano un café y a visitar los mercados.
Nos gusta conocer esas calles angostas, encontramos de todo y para todos, estoy mirando el sari que luciré el día de mi boda, Lucas se aleja, sabe que no quiero que vea antes mi vestido de novia, estoy indecisa, no se cuál elegir, finalmente opto por uno de seda marfil con pequeños bordados en un tono más oscuro, le pido al vendedor que no lo arrugue al envolverlo, acompañaré el vestuario con flores recién cortadas.
Llegamos al hotel, impaciente como los niños que no saben guardar un secreto, el amor de mi vida me muestra un pequeño estuche, al abrirlo veo una gema que la tradición dice deberé pegar en el entrecejo, es una amatista con forma de lágrima, sus facetas reflejan la luz, esa que queremos acompañe nuestra vida para siempre.
Suena el teléfono, del otro lado nuestros amigos nos piden no compremos las alianzas, será el regalo de ellos que oficiarán de padrinos.
Los días transcurren entre visitas a los museos y los preparativos de nuestra boda, en dos días estaremos en Agra para consagrarla.
Esta vez llegaremos en el tren exclusivo que utilizan los turistas internacionales, el aire acondicionado mitiga el calor, en el comedor probamos comidas exóticas del lugar.
Descansamos en el camarote, las cortinas de seda pesada impiden el paso de la luz, renovamos nuestro amor, la pasión nos envuelve.
Hoy es el día, llegamos a Agra, la entrada al Taj Mahal es imponente, las cúpulas de mármol blanco apuntan al cielo, parece que quisieran acariciarlo.
En los jardines del palacio construido por el emperador Moghul Shahjehan en memoria de su esposa, las flores estallan en miles de colores.
Intercambiamos anillos, sellamos nuestro amor ante el Dios de los hombres, no importa en que país estemos, menos el Dios que invoquemos, nuestro amor está más allá de todo eso.
En el hotel brindamos con nuestros amigos y padrinos de casamiento, mañana regresaremos a Buenos Aires, en nuestras almas para siempre guardaremos todas las imágenes que se forjaron a través de la entrega de nuestros cuerpos y sentimientos.
Como la princesa Mumtaz Mahal amaré a este hombre eternamente.
Seguramente aumentaremos la familia, queremos extender nuestro amor en los que vendrán, y contarles que en un viaje en tren a la India, sus papás decidieron unirse, más allá de los tiempos.

Monday, March 31, 2008

VIAJE A CALCUTA

Marcia se prepara para viajar a la India.
Realizados los trámites en migraciones aborda el avión que la dejará en tierras lejanas, chequea su mochila, además de la máquina digital, lleva la filmadora ,la notebook guardará todas sus vivencias.En el aeropuerto hindú la espera Aarush, con él recorrerá diversos lugares.
Aún queda tiempo para visitar los hogares de niños carenciados, aprovechará ese día para viajar en tren.
Tiene dos opciones viajar en el tren rápido que utilizan los turistas, allí se pueden degustar exquisiteces o hacerlo en el tren común que usan millones de hindúes a diario, opta por éste.
Hoy es su día de suerte de la estación central sale una vieja máquina a vapor, su colorido, verde, rojo y negro llama su atención, los bronces que adornan la chimenea, están prolijamente lustrados, el humo gris se eleva hasta rozar el cielo límpido.
Recorren varias aldeas, el mar golpea con su danza las costas, todo tiene belleza, hasta las malezas que como gigantes ondean el camino.
No importa el polvo y el vapor que eleva la temperatura, los ventiladores de techo no alcanzan a proporcionar aire un poco más fresco.
En unas horas en compañía de su guía llegará a Bombay, él le ha reservado un hotel, la habitación es pequeña pero confortable.
Cambia sus ropas por un sencillo vestido con flores blancas, por el calor debe sujetar su cabellera, solo un rulo inquieto se escapa de la cinta azul, como sus ojos.
Camina por calles estrechas, en las tiendas venden todo aquello que el viajero puede imaginar.
Consulta el reloj, lleva dos horas caminando, imaginando historias.
En bicicleta llega al hotel, sorprendida mira una caja, en su interior el guía le ha enviado un sari de color rojo con bordes dorados, esta vestimenta permitirá dejar uno de sus hombros a la vista, en él tiene tatuado una paloma con una ramita de olivo, debe lucirlo en la cena de despedida, acompañado de una pequeña lágrima azul que deberá pegar en el entrecejo.
La velada transcurre animadamente, en la mesa las velas regalan su último haz de luz.
Mañana tomará el metro para dirigirse a Calcuta, está atestado de gente, no le importa, desde la ventanilla observa el caserío, niños descalzos le dan la bienvenida.
La Madre Teresa no está, pero las hermanas de su orden siguen su obra.
Cientos de niños le muestran la otra cara de la humanidad, están solos, esperan una caricia que calme tanto desamparo, los ojitos ávidos de cariño la envuelven.
No es necesario conocer el idioma para percibir aquello que necesitan, recorre las instalaciones del hospital, limpio, humilde, allí los desposeídos encuentran amor, ese que logrará por un instante paliar sus males.
Es hora de partir, guarda en su corazón las miradas, las sonrisas de esos niños desamparados.
Promete volver, en este sitio del mundo, aún hay mucho por hacer.

Saturday, March 29, 2008

NAUFRAGIO Y AMOR

La lancha lucía su color rojo en el embarcadero, los sauces acariciaban el río.Ella decidió salir a dar un paseo por el delta.
Navegando se sentía libre como los pájaros, el paisaje no podía ser más hermoso, azaleas multicolores se mezclaban con el azul violáceo de las hortensias.
Recorrió los brazos del río.
Detuvo el viaje para almorzar en la isla, amarró la lancha, el puente de madera crujía bajo sus pies.
Disfrutaba todos los momentos,al regreso tenía previsto comprar objetos de mimbre, con la ayuda de un pequeño de ojos tristes depositó la compra en la embarcación, se despidió del niño solitario con un beso, sintió deseos de abrazarlo, el chiquito sonrió.
El sol comenzaba a esconderse detrás de la frondosa vegetación, calzó el chaleco salvavidas y partió.
Atrás quedaba un día pleno, en poco más de una hora estaría nuevamente en la ciudad.
No podía olvidar la mirada de ese pequeño, pensando en él, no advirtió que el viento había comenzado a soplar con más fuerza, el río manso se convertiría en su prisión, la lancha dio una vuelta de campana.
Tenía frío, no sabía cuanto tiempo estaría en el agua.
Suspiró al ver las luces de una embarcación que se acercaba, arrojaron al agua un salvavidas, tomada de la cuerda se dejó llevar.
El temor desapareció, había vuelto a vivir, gracias a ese pequeño que pensó en ella y pidió a su padre seguirla cuando presintió la tormenta.
Era tarde para dejarlos regresar a la isla.
Decidió invitarlos a su casa, era espaciosa, podrían descansar y partir a la mañana siguiente.
Conversaron animadamente, se contaron las historias de sus vidas, supo que el hombre había enviudado cuando nació el chiquito.
Ha pasado un año desde aquel anochecer en que temió por su vida, han formado una familia, desde el momento que unieron sus caminos, sabe que solo naufragará en los brazos de Él.

Thursday, March 27, 2008

ENTRE SUEÑOS Y UTOPÍAS

Mientras trataba de poner mi lámpara nueva, decidí dejar la tarea para otro momento.
Aún los rayos de sol ingresaban por la ventana, corrí el cortinado para observar el baile de las olas, parecían gigantes de espuma que acariciaban las rocas.
La playa estaba desierta, hacía frío, suspendería mi diaria caminata e intentaría garabatear un cuento.
Mis musas habían salido acompañadas por la brisa fuerte, el lugar estaba impregnado de silencio y paz.
Dejé la historia para otro momento no podía torturar a mis lectores con mi falta de inspiración.
La lámpara descansaba sobre la mesa, encendí los leños, en pocas horas el resto de mi familia estaría en casa, cómodos, después de una larga jornada de trabajo.
Mis hijos reían con sus juegos, encendí la televisión, las imágenes me mostraban un mundo violento, todos peleaban contra todos, las rutas estaban obstruidas por miles de vehículos, pensé en las historias de cada uno de ellos, en sus seres queridos temerosos al ver tanta violencia.
En los pequeños que necesitaban reunirse con sus papás y darle un abrazo después de días de no verlos.
Todo eso me producía dolor, cientos de micrófonos buscaban una sola palabra para transmitir, acuerdo, concordia.
¿Es tan difícil de lograr?.
Apagué el televisor, mis pequeños me acompañaban con el canto alegre de sus risas, o la melodía que habían aprendido recientemente en la escuela.
Vivíamos felices, pero era imposible abstraerse de la realidad que golpea, intenté sumarme a los juegos de los pequeños.
Armábamos torres, allí en ese mundo de la niñez, todos tendrían vivienda, acceso a lo más elemental que requiere el ser humano.
El crepúsculo teñía todo de púrpura, en pocos instantes asomaría la luna, le pedí a mi hija mayor que me sostuviera la escalera, aún no había cambiado la lámpara.
Mientras lo hacía vi reflejada en ella los campos de trigo, no eran dorados, la tristeza los había convertido en gris, los girasoles miraban al suelo, otra vez la incomprensión hacía aparecer los sentimientos que a veces abrigan los seres humanos.
Bajé de la escalera, mi hija subió la escalera corriendo, quería continuar jugando con sus hermanos.
Probé la lámpara, el comedor se inundó de luz blanca, pedí un deseo, que esa luz que iluminaba mi casa, llegara a todos los que tienen poder para que de una vez lograran un acuerdo beneficioso para todos.
Mi mamá cuando era pequeña me dijo que si uno piensa fuerte en algo que desea, se cumple.
Cierro los ojos para pensar con más fuerza, no quiero evadirme de la realidad que golpea.
Sé que entre sueños y utopías, puede renacer la paz verdadera.

Sunday, March 23, 2008

EL PARQUE DE LOS TULIPANES

En pocas horas más llegaré a Holanda, siempre me gustó viajar pero esta vez lo hacía motivada por unas fotos que me había enviado mi amiga Mercedes.
Por suerte llegaría en la primavera, cuando el tiempo es más cálido y las flores comienzan tímidas a salir de sus capullos para brindarnos toda su belleza.
La azafata nos indica que deberemos ajustar nuestros cinturones, en pocos minutos el pájaro de alas plateadas, majestuoso aterrizará en el aeropuerto de Amsterdam.
Un taxi me lleva al hotel Bema, le pido al chofer que pase por mí cerca de las tres de la tarde, lo elegí como guía ya que hablamos el mismo idioma.
Me asignaron una habitación cómoda y sencilla, la cama es mullida, sobre el escritorio ubicado cerca de la ventana, un florero alberga tulipanes de diversos colores, a ello sumo la vista al Palacio de los Conciertos, música y flores son el clima perfecto para mi llegada.
De mi maleta saco la filmadora y la cámara fotográfica, el resto del equipaje lo ordenaré más tarde.
Elijo para el paseo un jean y una remera, sujeto mis cabellos con una cinta.
Mientras almuerzo, imagino la excursión que haré por la tarde.
Dejo las llaves en el loby del hotel, afuera me espera Alex, para llevarme a Keukenhof, el parque de tulipanes más grande del mundo.
Pasará por mi al atardecer, el lugar es soñado, tulipanes de colores inimaginables adornan la entrada.
Me detengo en un puente con forma de arco, abajo canta el agua cristalina acariciando las piedras.
Un cisne de flores azules me cautiva, erguidas conforman un paisaje perfecto imitando los colores del cielo.
Parejas enamoradas, de la mano cruzan el puente, van en búsqueda de los bancos para prodigarse más amor.
En uno de ellos, encuentro a un hombre solo admirando las flores.
Me cuenta que allí se comprometió con su mujer, a la clásica alianza agregó un ramo de esas flores que serían signo en cada pasaje de su vida.
Señala un cantero de tulipanes rojos y amarillos, así eran los que regalaba a su esposa en cada aniversario, me despido con una sonrisa, arranco otra de él, cuando acaricio con ternura sus mejillas en las que el tiempo ha dejado su marca.
Tengo mucho más para mirar, la tarde cae, el crepúsculo muestra sus colores rosados, se amalgama con el color de esas flores exóticas.
Ahora utilizo el flash para no perder ninguna imágen, la luna plateada le otorga quietud a las plantas.
Alex llega a buscarme, atesoré en mi corazón la frescura de tanta belleza.
Me invita a cenar, lo hacemos en el hotel a la luz de las velas, prometo regresar a Keukenhof, no solo para ver el parque de los tulipanes, cuando me robó el primer beso, supe, que en tierras lejanas había encontrado al hombre que compartiría mis sueños y el futuro, rodeados de amor y flores.
Mercedes te envío este mail para que sepas que en otoño juntas volveremos a Holanda, descubrí que cerca del parque hay una pequeña capilla de madera, allí entraré del brazo de Alex para consagrar nuestro amor.
Tu serás testigo de esta bendición, solo te pido que tus manos habilidosas confeccionen el ramo de tulipanes que llevaré en la ceremonia.
Gracias a ti he conocido este lugar único en el mundo, los tulipanes de mil colores serán quienes acompañen esta historia de amor eterno.

Saturday, March 22, 2008

VUELO EN PARAPENTE

Por esas cosas de la historia, hoy es feriado en mi patria.
Para explicarles la historias a mis tres pequeños hijos y aprovechando que están de visita los abuelos, con mi marido volaremos en parapente.
Para mí será un vuelo de bautismo, estoy ansiosa, partiremos desde el cerro Olivia, cercano a mi casa, pese al frío en la ladera la vegetación se conserva, puedo ver los pequeños arbolitos que van del verde al azul, pasando por los otros matices.
En el puesto de gendarmería dejamos nuestros documentos, mientras llenan las planillas observo los canteros, ciclamen multicolores desafían el frío.
Me despido con un beso y abrazo ,de el amor de mi vida, nos encontraremos después de esta experiencia.
Estoy abrigada, pese a ello me colocan una especie de funda que me llega a las axilas, es para protegerme, me río, parezco un gusano aún cuando quiera ser crisálida.
El ascenso es tranquilo, el viento favorable, me calzan un arnés una cuerda lo sujeta al cuerpo del instructor.
A la cuenta de tres comenzaremos a volar, debo pensar cómo contarles a mis pequeños la historia que no conocen, para ello debo ser realista, no sembrar en mis hijos sed de venganza, si que aprendan a respetar ese pedacito de historia tan nuestra despojado de miserias que lo envilecen.
El cielo azul, contrasta con el color naranja de mi parapente, estoy tranquila, protegen mis ojos una especie de antiparras contra el viento.
No puedo evitar las lágrimas, en un promontorio rodeado de orquídeas y luces de estrellas, erguida una casa de cristal contiene a dos figuras, conversan animadamente.
Le pido al instructor sobrevolar a menos altitud, mientras desciendo la luz es más fuerte que la del sol, mis amigos que decidieron partir con diferencias de seis meses, están allí conversando.
No hay duda son ellos, Dios les eligió ese espacio para convertirlos en ángeles que serán mis custodios permanentes.
Una lágrima viaja hacia los cristales de la casa, con ella va mi recuerdo.
Estamos de regreso, en casa nos espera la familia con chocolate caliente.
Por ahora decidimos no contarles a nuestros hijos la historia ocurrida hace treinta y dos años, optamos por decirles, de la partida de dos amigos, que decidieron precedernos en el camino de la vida, para sembararla con rosas y luces pedidas a los destellos que emana la luna.
A ellos dos un recuerdo eterno.

Friday, March 21, 2008

BAJO CONSUMO

Mientras trataba de poner mi lámpara nueva, pensé que me llevaría bastante tiempo cambiar las incandescentes por estas nuevas de bajo consumo.
Recién comenzaba en la planta baja, si estuviera Sergio me ayudaría, aún faltaba para que regresara de su viaje, lo extrañaba, por la radio hablaban de las ventajas de esta nueva iluminación y el ahorro de energía se notaría, además estábamos ayudando a preservarla.
En un rato terminé con las del comedor, ahora iría a la planta superior, el cuarto de los chicos tenía juguetes olvidados en el piso, se habían ido a pasar el fin de semana largo con los abuelos.
La casa en soledad tenía su atractivo, el trino de los pájaros me acompañaba, hacía pocas horas que faltaban de casa, ya extrañaba sus risas, las peleas por tener los tres el mismo juguete.
Arrastré la escalera de doble hoja hasta el dormitorio principal, corrí la mesa ratona, me detuve un instante a observar los portarretratos, Él me sonreía desde una foto.
En un instante mi cintura era rodeada por los brazos de mi amado, su boca tibia buscaba mi cuello, los besos apasionados eran el preludio de la entrega de dos seres que se aman con pasión.
En la alfombra se fundieron nuestros cuerpos, todo era felicidad y gozo.
El atardecer nos encontró abrazados, un destello de luna asomaba en el cielo.
Nos duchamos, habíamos decido salir esa noche los dos solos, como antes, tener nuestros tiempos y disfrutarnos.
Hacía frío, elegí un pantalón de vestir, la camisa que a Él le gustaba, para completar el atuendo una camperita de piel.
Salimos de la mano, el viento jugaba con mis cabellos.
Nubes grandes comenzaron a poblar el firmamento, la luna se ocultó, una tenue llovizna se transformó en tormenta, el grito de un trueno nos impidió ver el auto que venía de contramano.
Él recibió el impacto más fuerte, el servicio de emergencias demoró en llegar, cortaban la oscuridad las luces de los vehículos de la autopista y los patrulleros.
El agua de lluvia se mezclaba con mis lágrimas, había perdido al hombre de mi vida, el recuerdo de su amor me acompañaría eternamente.

Tuesday, March 18, 2008

LA CASA DE LOS POETAS

Mantener las puertas sin llaves a veces nos trae sorpresas.
Desde hace bastante tiempo la casa de los poetas, permanecía sin llaves, las mismas habían sido guardadas en un cofre igual a los que usaban los piratas, para guardar las joyas y cosas de valor que obtenían de los asaltos en alta mar, prodigados a otras embarcaciones que como ellos navegaban con rumbo incierto.
La vivienda, estaba ubicada en un lugar de ensueño, al sur de un país que pocos conocían.
A cien metros se encontraban las rocas que con sus filos intentaban sin éxito atravesar el agua para cortarla, tarea imposible, solo lograban que las olas ayudadas por el viento danzaran en forma frenética, levantando la espuma para salpicar con gotas saladas a los que paseaban por la playa.
Esa tarde que anunciaba el cambio de estación un puñado de escritores, después del almuerzo decidieron caminar por la playa, otros que no se acostumbraban al silbido eterno del viento optaron por quedarse en la casa de puertas abiertas a todos aquellos que quisieran visitarla con amor y respeto.
Muchos revisaban las historias que habían construído cual castillos de arena, con la diferencia que éstas permanecerían en algún lugar del espacio, sin caerse.
Algunos se habían conocido personalmente en una reunión de amigos, otros por la distancia no pudieron concurrir, los kilómetros que los separaban se declaraban pseudo vencedores, no sabían que el cariño no tiene límites, el amor puede sobrepasar todas las barreras imaginarias.
Unos pocos se dedicaron a lustrar el cofre que contenía las llaves de la vivienda.
Terminada la tarea, la subieron al altillo, allí estaría protegida, guardando en sus entrañas las llaves que jamás usarían.Nunca,se les ocurriría usarlas, en ese sitio angelado, aún cuando muchas veces, se acercara al lugar donde duermen los sueños visitantes desconocidos que solo intentaban romper la armonía que tanto les había costado conseguir.
Mientras preparaban chocolate caliente, para recibir a los ateridos habitantes que paseaban por la orilla, buscaron un libro de alquimia, ninguno entendía mucho del tema, decidieron guardarlo y buscar la solución por otras vías.
Tenían claro que al tener las puertas de la casa sin llaves cualquier duende inquieto podría ingresar a ella.
También sabían que la voluntad de muchos, podría aniquilar a quien intentara socavar los cimientos de la paz duradera.
Encendieron los leños, sentados sobre la alfombra, cerca del hogar, sometieron la cuestión a votación, por amplia mayoría ganó la idea de no invadir espacios ajenos.
En el instante que aparecieron las primeras estrellas sobre el firmamento, el acuerdo fue volcado en una hoja de fino papel de arroz, por esta vez no utilizarían las computadoras.
El escrito era breve decía: “Ignoremos a todos aquellos que intenten impedirnos hilvanar cuentos, de esa forma nuestro espacio podrá ser de todos aquellos que quieran contar una historia”.

Sunday, March 16, 2008

AMBICIÓN Y SOLEDAD

Gloria y Rodolfo se habían conocido en la escuela secundaria, el flechazo había sido mutuo, el admiraba su rostro delgado, la profundidad de sus ojos verdes, el cuerpo cincelado por un escultor.
Ella decía que era idéntico al actor que cada tarde protagonizaba su novela favorita.
El noviazgo fué bastante largo, terminado el colegio los dos consiguieron trabajo, ahorraban cada billete que ganaban, compraron un terreno para edificar la casa que se convertiría en su nido de amor.
En el frente un pequeño jardín, las flores cuidadosamente arregladas en los canteros, el frente de piedra,techos de tejas rojas, la puerta de entrada era de madera sencilla, atravesando un pequeño camino se encontraba una puerta de dos hojas de pesado roble, en los vidrios lucían enlazadas las iniciales de los nombres de la pareja.
Pequeña y confortable, para el matrimonio alcanzaba, a medida que nacían los hijos, la casa era ampliada, para no perder el parque, optaron por construir otra planta, buscaron que todas las ventanas tuvieran vista a ese fondo con plantas frutales y enredaderas que abrazaban floridas las paredes, como siempre todas las puertas se mantenían sin llaves.
En esa casa nacieron y se criaron todos los hijos, cinco seres que prolongaron el amor.
Hace seis meses el matrimonio celebró las bodas de oro, en la capilla del pueblo, adornada con rosas y azucenas blancas, el sacerdote bendijo el intercambio de alianzas.
Los hijos con sus mujeres y los nietos aplaudieron a los abuelos, aún se mantenían jóvenes y bellos.
Ariana aún vivía con sus padres, era la menor, una mujer extraña, estaba desconforme con todo, igual los padres la consentían con la esperanza que algún día cambiara y formara su propia familia.
Una breve reunión para festejar las bodas de oro con los familiares más cercanos.
En el momento del brindis Rodolfo cayó pesadamente al piso, el servicio de emergencias no pudo regresarlo a la vida.
A partir de ese episodio Ariana comenzó a cerrar todas las puertas con llave, todos los días buscaba un sitio diferente para esconderlas, lejos de la vista de su madre.
Comenzó a contarles historias extrañas a sus hermanos, previa reunión decidieron internarla en una casa para la tercera edad.
Gloria se sentía bien, extrañaba la casa, al principio la visitaban con frecuencia en cualquier horario, luego, aquellas se fueron espaciando.
Ariana siempre preguntaba dónde estaban las escrituras de la propiedad, no tenía sentido mantener la vivienda.
Cansada de la ira de su hija le contó que las llaves estaban en el escritorio que había pertenecido al padre.
Se despidió apurada de Gloria, no entendía la sonrisa de su madre.
Entró como una tromba a la casa, buscaba las llaves que había escondido, por fin pudo abrir el escritorio.
En un papel reconoció la letra de su padre, curiosa leyó el contenido “Ariana, siempre fuiste la más rebelde, quizás con tu mamá y hermanos consentimos todos tus caprichos.
Hija yo sabía que me esperaba la muerte, no quise preocuparlos, sabía que ni bien partiera, tu ambición te llevaría a cometer actos deleznables, cerraste puertas que siempre permanecieron abiertas, escondías las llaves para que todos creyeran que tu madre estaba enloqueciendo, por ello decidí vender la propiedad antes de mi muerte.
Con el dinero obtenido compré una casa para tu madre,igual a ésta.
Cuando leas esta carta mi amada Gloria habrá tomado posesión de ella, si decides cambiar podrás vivir con tu mamá, de lo contrario tu companía será la soledad, ahora tienes que desocupar esta casa, no eres la dueña.
Te quiere Papá.”

Saturday, March 15, 2008

REUNIÓN DE ÁNGELES

Todos los ángeles habían sido reunidos, en grupos de tres, conformarían una misión que se llevaría a cabo en un país de Sudamérica.
El Arcángel vistió para la reunión, alas especiales, las dotó de destellos de luna y rayos de sol.
El primer grupo se dirigiría al Norte de ese país, debían enseñarles a los habitantes a mantener las puertas abiertas y cuidar la naturaleza para que el agua no anegara sus viviendas, por la acción del mano del hombre.
El otro grupo iría a la región central, allí advertiría a los pobladores que cuidaran las toneladas doradas del trigo, los dorados girasoles, el verde de la soja.
Otro contingente conformado por tres ángeles iba a la cordillera.
Estaban contentos desde los picos que rascaban la panza del cielo sería más fácil el descenso.
Eran reserva de agua que mitigaría la voracidad del fuego.
Los del este debían cuidar sus ríos y la costa del mar, en ellos encontrarían toda la riqueza peces saltando en el agua, serían su alimento, para crecer en ese ámbito s los cardúmenes nadaban sin destino cierto.
Abajo las flores de coral bailaban la danza de la belleza.
Los ángeles del sur vieron engrosadas sus plumas, el clima les haría sentir todo el rigor del frío, pero como a los otros habitantes le hicieron conocer la consigna de mantener ante todo las puertas sin llaves.
El sur de ese país era bonito, el viento silbaba a cualquier hora, el sol se escondía detrás de las montañas, asomaba rozagante desde las aguas.
Todos cumplieron la misión advirtieron a los vecinos,que solo entre ellos podrían cuidarse, solitos y con ayuda de los ángles desterrarían cualquier peligro.
Lejos de todos los sitios, emprendieron su viaje al cielo, allí los esperaba el Arcángel, degustarían el sabor de las estrellas.
Desplegaban sus plumas en el firmamento, en el camino encontraron e Mefistófeles, siempre vestido de rojo averno.
Lo saludaron en forma cortés, no se atrevían a decirle que lo habían vencido.
Sus alas se movían acompasadamente, a las nubes llegaba la Señora Esperanza.

Friday, March 14, 2008

LAS LLAVES DE CRISTAL

Marcia estaba a punto de culminar un viaje.
Esta vez su profesión la había llevado a la selva africana.
En la mochila guardaba todas las muestras que posteriormente serían analizadas.
Debía caminar bastante para llegar al caserío donde se alojaban los descendientes de una tribu milenaria.
En un claro del bosque se levantaban varias chozas, en la madera de las paredes estaban dibujados los signos que identificaban a las familias y su jerarquía.
Cerca del lago de aguas turquesas estaba ubicada la vivienda del jefe de la tribu.
Un caminito de flores cuidadas precedían la entrada, la humedad del lugar las mantenía erguidas, el sol abrazador no las había alcanzado.
Miraba el paisaje, pocas veces había visto un lugar tan bello, allí la naturaleza aún no había sido destruida por las manos del hombre, en la otra orilla del lago como en un dibujo, aparecían los cerros cubiertos de vegetación, los picos parecían acariciar el cielo, otros se reflejaban en el espejo de agua.
Abstraída por la belleza del paisaje no percibió que el jefe de la tribu, sonriente se acercaba a ella.
Era un hombre relativamente joven, cubría su cuerpo con una sencilla túnica blanca.
Marcia explicó el motivo de su visita lo hizo en inglés, grande fué su sorpresa cuando el hombre le contestó en perfecto castellano, eso aliviaría su tarea.
Entraron en la choza, él la invitó a sentarse sobre una esterilla, allí bebieron jugos de frutos del lugar.
La conversación se desarrolló en tono amistoso, a tal punto que Él le preguntó a qué se debía la tristeza que por instantes nublaba la mirada de la muchacha.
Le contó su historia brevemente.
Conmovido por las palabras de la bella joven buscó en una especie de armario una caja de madera, al abrirla encontró un manojo de llaves de cristal.
Sorprendida, le preguntó para qué servían esas llaves, imaginaba que al introducirla en la cerradura, las llaves se quebrarían.
Sonriendo el jefe de la tribu le explicó que esas llaves mantendrían siempre las puertas abiertas, agregó que así estaría protegida, aún cuando las entradas de su casa estuvieran abiertas.
Observando el rostro de Marcia, decidió contarle un secreto milenario.
Todas las puertas deben permanecer abiertas, no tengas miedo, solo entrarán a tu casa las personas que tengan sentimientos.
Marcia preguntó, para que querría un llavero tan especial, con sabiduría el hombre le contestó.
Las llaves de cristal te permitirán abrir las puertas de la felicidad, con ellas accederás al corazón de quien te ame sinceramente, aquel que sepa valorar tus condiciones, con estas llaves podrás entrar a un corazón limpio, libre y despojado de miserias.

Thursday, March 13, 2008

ALAS DESPLEGADAS AL VIENTO

Siempre me hacía el mismo chiste, me resistía a creerle.
Él quería alejarme de mi mundo de sueños y cuentos.
Muchas veces lo comentábamos en la intimidad, entre caricias y el néctar sabroso de sus besos, yo insistía.
Ellos están allí, desplegando sus alas para protegerme, saben que a la distancia los tengo enrejados en un rincón de mi alma.
Tú, no tienes acceso a ellos, no conoces el amor sincero.
Me siento acompañada por voces angeladas que me contienen, tú, egoísta no conoces esas sensaciones.
Ellos me permiten volar a su lado, encontrarnos en un bosque de lengas y cantar juntos, acompañados del trino de los pájaros.
Claro, no conoces ese murmullo que logra elevarme y estar cerca de las estrellas.
Sé que con el viento que hoy sopla enojado disiparé cada nube del firmamento.
Tu egoísmo, te impide disfrutar de cada instante no sabes apreciar aquello que la naturaleza te regala.
Mi imaginación me permite llegar a cada uno de los seres que amo, es inútil seguir tratando de convencerte.
Puedo desplegar mis alas al viento, sabio me llevará al camino que quiero.
Observo sus risas, las comparto en cada momento, soy parte de sus historias.
No sabes cuánto pierdes.
Sigo mi camino liberada, sigue con tus números, mi riqueza es mayor, coseché cariño, tú, solo dinero que no alcanza para comprar los sueños.
Es cierto fuíste un mal chiste, te compadezco, jamás podrás darle valor a la flor que sale de su capullo para obsequiarnos toda su fragancia.
Calculás cada paso que das, no somos compatibles, prefiero mil veces la fortuna de tener a los amigos que amo.
Sigue tu camino de soledad, prefiero desplegar mis alas al viento para encontrar la esencia de cada uno de ellos.
Es posible que extrañe tus besos, tus caricias de fuego, pero las cambio a todas por un mundo despojado de miserias.
Suerte, no seré parte de tus eternos chistes, ni siquiera enrejaré en mi alma tus recuerdos.
Diluiré tu silueta en el mar que acompaña mis caminatas, volaré con la imaginación y mis cuentos, lejos de vos.
Somos mundos opuestos, a vos te atrapa lo material, en cambio yo, me dejo llevar por mis sentimientos.

Monday, March 10, 2008

DERROTA

Siempre me hacía el mismo chiste “Te quedarás solas, he decidido que tus amigos vaguen por el universo cibernético”.
A veces me resistía a creerle, su vida era una mentira, yo me aferraba a Él, pensando que tal vez pudiera cambiar.
El sonreía esperando el momento para dar el zarpazo.
Llegó el día, fué una mañana de marzo, faltaba para los famosos “Idus de marzo” esos que conmemoraban la muerte de Julio César.
Él, sabía que siempre quise vivir en otro tiempo de la historia, muchas veces en nuestros juegos amorosos me convertía en su dama de honor.
Las sábanas que habían cobijado nuestros encuentros se convertían en una túnica, una cadena de un cinturón ajustaba mi cintura, eso lo excitaba, en el instante que quedaba desnuda ante su mirada le decía:“No podrás con mi esencia en ella la única reina es la verdad”.
Reía mostrando sus dientes blancos como las perlas.
Tapaba mis oídos para no escucharlo.
¿Cómo podrá ser tan diabólico?.
¿Acaso su amor fue un mal chiste?.
Ahora miraba las hojas de otoño que formaban una alfombra ocre en la vereda.
¿Estaba cansado de amar?.
Le ofrecí un té de frutos del bosque, ese sitio que recorrimos tomados de la mano, el mismo donde me declaró su amor incondicional.
Su mirada decía una cosa, los hechos demostraban todo lo contrario.
Dejé que por última vez recorriera mi silueta, me llenó de besos, serían los últimos, estaba decidido.
Cuando el sueño lo abrazó, opté por irme muy lejos, dudo que me encuentre.
Manejo tranquila, detrás el paisaje de los bosques de lengas, más atrás el rumor de las olas acariciando cada piedra hasta tallarla.
Sonrío satisfecha, mientras estés en los brazos de Morfeo, continuaré mi obra.
Lejos quedarán tus chistes, cerca mis ilusiones.
En el camino de regreso, recobré mi identidad.
Observo siluetas, me parece reconocerlas.
Acelero, allí están reunidos mis amigos queridos.
Las lágrimas de alegría se deslizan suavemente por mi rostro.
Enemigo, no pudiste conmigo, tampoco fuiste capaz de borrar mis recuerdos.
Allí están ellos, algunos demorados.
Todos juntos seguiremos hilvanando historias, esas que no te gustan pero a nosotros nos unirán más allá de tus deseos.
Freno la camioneta , estaciono en la banquina, corto flores multicolores, serán para todos los que intentaste borrar con tu malicia.
Nos confundimos en un abrazo.
Para mi ellos viven alojados en cada rincón de mi alma.
Tú, miserable, estás muerto en mi vida y en la de todos aquellos que queremos seguir contando historias.
Quema las máscaras, has intentado engañarme, pude derrotarte y levantar la bandera de la verdad.

Sunday, March 09, 2008

MÁS ALLÁ DEL AMOR

Siempre me hacía el mismo chiste, para la ocasión se ponía serio, me decía, perdiste tu identidad, sos un ente que vaga en el espacio.
Traté de convencerlo, a cada rato le decía mírame, soy la misma de siempre, no seas obcecado.
¿Recuerdas cuántas veces nos entregamos al amor sin límites?.
Él, acostumbrado a los avatares de la vida sonreía maliciosamente.
Furiosa le contestaba, él me tapaba la boca con un beso, me hacía sentir electricidad en todo el cuerpo, consumábamos el amor, pero entre nosotros estaba reinando la duda , aparecía en cada encuentro.
Llegué al extremo de acudir, primero a un psicólogo, después de varias visitas el problema subsistía cada vez que te encontraba, te reías, me decías que todo era un simple chiste.
Me resistía a pensar que había perdido mi identidad, mis amigos desaparecían en el horizonte que divide la locura de la realidad.
Ansiaba demostrar al mundo que no había cambiado, dejé que manipularas mis sentimientos, fui tuya en la realidad, en forma frecuente te preguntaba : ¿Por qué me hacés sufrir?.
¿No importa el amor?.
¿Por qué prevalecen tus historias a las mías?.
Decidida llegué a la casa que compartíamos, estaba medicada ahora por el psiquiatra.
Ese día opté por no tomar los remedios, me sentía bien, sin agobios.
Tomé una valija en ella guardé mis cosas, a vos te dejé los recuerdos.
El viento golpeaba con fuerzas las ventanas, fui al escritorio, en el segundo cajón guardabas un arma, estaba cargada.
Preparé una cena para agasajarte, me reflejaba amorosa en tu mirada, pero eso no bastaba, quería ser yo nuevamente, bailamos descalzos al lado de los leños encendidos.
Dejé los platos en la cocina, encendí velas y sahumerios en el dormitorio, por última vez sería tuya, hicimos el amor, tus besos no producían el efecto deseado.
Sigilosamente saqué el revolver, descansaba debajo de la almohada, se detuvieron tus movimientos acompasados, la sangre brotaba de tu sien, manchaba mi pecho, te aparté de mi.
Llamé a las autoridades, mansamente acepté la detención.
No necesité abogados que me defendieran.
Lentamente, camino por los pasillos del juzgado, estoy tranquila.
Me siento observada.
Llega el momento de mi declaración, al tribunal le cuento mi historia.
Receso de veinte minutos.
Me pongo de pié para escuchar la sentencia.
Por unanimidad los jueces me absuelven, obré en legítima defensa.
Estoy llorando, recupero mi libertad, entierro para siempre tu recuerdo, soy libre, se hizo justicia.

PARA ELLAS

Todos los días del año, son de ellas.
Para las que se levantan temprano, para llevar sus hijos a la escuela, siguiendo la tarea comenzada, en la fábrica u oficina, con el propósito de ayudar a la pareja en el crecimiento y bienestar de los suyos.
Las que parecen no cansarse nunca, tienen tiempo de bañar a sus hijos, ayudarlos en las tareas de la escuela, tomarse unos minutos y cual diosas esperar a la pareja y así seguir alimentado la llama del amor.
Las que por cuestiones religiosas deben ocultar sus cuerpos con burkas que impiden ver su belleza.
Las que de niñas han sido educadas en sumisión y el shador, solo deja ver su mirada.
Las que prestan servicio en los confines del mundo para dar cariño y caricias a quienes más lo necesitan, postergando la comodidad de vivir entre los suyos.
Las que en la búsqueda de países diferentes, donde exista la libertad y la justicia hoy se encuentran caminando entre los árboles de la cerrada selva, rogando que llegue el día de reunirse con sus seres amados.
Para las que generaron axiomas como el “Dar hasta que duela”, de una pequeña monjita como la Madre Teresa, gigante en su entrega.
Para las que todos los días traen vida a la vida.
Aquí quiero detenerme en el principio de la vida.
Este texto no es un cuento, es un pequeño homenaje a mis compañeras de foro, con las que espero seguir hilvanado sueños e historias.
Feliz día a todas las mujeres que han aparecido en mi camino por la vida.

Wednesday, March 05, 2008

ANTES DEL FIN

Antes de morir quiero volver a verlo, soñar que camino sola hacia el altar, donde me espera el amor que no fué.
Necesito antes del fin estrenar mi vestido de novia, ese que tengo envuelto en tela de color azul, para que no pierda la blancura inmaculada.
El mismo que mis manos bordaron, cada cuenta de cristal era una esperanza, cada lentejuela de nácar un sueño.
Deseo comprar las rosas y magnolias que adornarán el altar, yo misma lavaré los manteles que cubren los altares, almidonaré las puntillas para que luzcan como alitas que intentan despegarse de la tela.
Llamaré al tenor del pueblo para que cante con su voz angelada el Ave María, limpiaré el rosario para que brille , cortaré de mi jardín pequeñas flores amarillas para ornamentarlo, la sujetaré con varas de muguets y cintas rosadas.
Antes de morir quiero sentir el calor de tus brazos rodeando mi cuerpo, tu aliento tibio recorriendo mi cuello, hasta confundirse en una lengua de fuego y misterio.
Iré sola al curso prematrimonial, le diré al diácono que tú lo haces en otra iglesia, no te preocupes nada tendrás que hacer.
Llegó el día, me maquillo suavemente solo resalto mis ojos para enamorarte.
Calzo el vestido, me miro al espejo y sonrío tristemente.
El auto me espera para llevarme a la iglesia, sé que estará allí amoroso esperando mi llegada, repaso mentalmente la ceremonia, conozco cada instante de ellas, en tu ausencia fui a ver otras novias, llegaban como ángeles asidas al brazo de su padre, contenían las lágrimas.
Te prometo no llorar cuando el sacerdote consagre nuestro matrimonio, conozco de memoria cada palabra.
La iglesia está iluminada, en este momento se abren las puertas de doble hoja, flores en los bancos, la mirada de todos los asistentes.
Avanzo lentamente, un niño de rulos dorados como el sol precede mi paso, en sus manitas lleva las alianzas, espero te gusten, no estabas cuando las compré, confía en mi, amor, en el interior grabé nuestros nombres.
La música resuena en los techos abovedados de la iglesia, saludo a quienes creo conocer con una sonrisa lánguida.
Me desplazo sobre la alfombra roja, el camino hacia vos parece eterno.
¿Qué pasa?
El sacerdote está de espaldas.
Me acerco y no veo tu mano extendida.
La música se apaga como mis sueños.
Corro hacia la salida, nadie me espera.
La noche negra no está poblada de estrellas, la luna se esconde detrás de las nubes.
La llovizna persistente moja mi vestido.
Como una autómata cruzo la avenida, un auto me atropella, tendida en el pavimento, me siento acompañada, cierro los ojos para encontrarte.

Tuesday, March 04, 2008

SIN ESTRENAR

El vestido de novia estaba sin estrenar, descansaba en una de las puertas del placar, protegido por una funda de tela tan blanca como la que había sido confeccionado.
En sus tardes de soledad cuidadosamente sacaba la funda, abría las ventanas del departamento para que los rayos de sol le dieran los matices que tiene el arcoíris, a cada una de las piedras que adornaban el corset.
La falda tenía pliegues plisados, para terminar en una larga cola.
Para la cabeza había elegido una delicada diadema, por una vez en la vida, se sentiría reina, metros de tul etéreo desplegados sobre la alfombra roja, salpican la tela pequeñas mariposas de la misma tela.
En la majestuosidad de la catedral todas las miradas que ahora no tenía, convergerían en ella.
Repetía la ceremonia todos los días, a veces lo hacía al atardecer, en el instante que el cielo se ornamentaba con colores rosados que llegan al púrpura.
Muchas veces se quedó soñando abrazada al vestido.
Pensaba entrar a la iglesia profusamente iluminada del brazo de su novio, ya que los padres se encontraban impedidos de acompañarla.
Si, podía sentir el aroma de las flores que estaban en el altar, percibía a los asistentes, ataviados con sus mejores trajes, las mujeres de largo dejaban que el perfume acompañara los arreglos florales.
Sentía el calor de sus manos a medida que el sacerdote hablaba, Mariel traía en una bandeja las alianzas que simbolizaban el amor eterno.
Escuchaba las palabras del cura que los uniría para siempre, en la iglesia resonaban los "Si quiero".
Dos cintas de oro los unirían para siempre, en ese instante de sus ojos cerrados brotaban lágrimas heladas, lograban despertarla, la traían a la realidad.
Otra vez el vestido sería cubierto por la funda blanca, sus oraciones no alcanzaban para desterrar la soledad que la embargaba.
Algún día, cuando cambie la soberbia por un vestigio de humanidad, ella, podrá estrenar el vestido de novia.

Monday, March 03, 2008

NEGRO AZABACHE, ROJO PASIÓN

Marisa era una mujer grande, encerrada en el cuerpo de una jovencita, su cara lozana no mostraba el paso de los años, el cuerpo esbelto provocaba la envidia de cualquier veinteañera.
Piernas larguísimas, pequeña cintura, curvas suaves, los hombres se volvían locos al mirar sus ojazos verdes.
Viajera incansable conoció las mieles del amor, los duraderos y los efímeros.
En uno de sus viajes conoció a Omar, fué amor a primera vista.
Él venía de otra cultura donde las mujeres muestran sumisión absoluta hasta el punto de verse envueltas en ropas que tapan el cuerpo.
Se despidieron en el aeropuerto de Estambul, con la promesa de reencontrarse en Buenos Aires.
Omar estaba decidido a todo por el amor de esa mujer que le quitaba el sueño, la familia criticaba esa relación augurándole todos los males conocidos y por conocer.
No le importaba nada, solo el amor que generaba su futura esposa.
Instalado en Buenos Aires, convivieron en el lujoso departamento de ella, necesitaban unirse eternamente, para prolongarse en la vida de los hijos.
El dejó atrás todo, se convirtió a la religión que profesaba ella, eligieron fecha para contraer enlace, la ceremonia sería en invierno.
En la casa crepitaban los leños al compás de los cuerpos unidos, era una sinfonía de amor perfecta.
Omar no sentía el desarraigo, estaba feliz con la mujer elegida.
Marisa visitaba diseñadores, en su mente estaba el vestido soñado, eligió una fina seda de color negro, el talle se destacaría con bordados de finos cristales, en las manos llevaría tres rosas rojas, haría juego con la única joya que llevaría, un delicado colgante, en el centro un rubí rodeado de diamantes, sostenido por una cadena de platino, regalo del novio.
La iglesia fastuosa estaba colmada de invitados, el altar ornamentado con manteles blancos, en ellos descansaban blancas azucenas, algo de follaje y alguna rosa roja rompería la monotonía del blanco.
Sola avanzaba lentamente por la alfombra, la música envolvía a todos, él la miraba arrobado, las miradas se encontraban, en el ambiente flotaba el amor que sentía la pareja, Omar extendió su mano para recibirla, todo era casi perfecto.
El sacerdote comenzó a leer algunos pasajes bíblicos, ambos recordaban en ese instante los renunciamientos a que habían sido sometidos, por quienes piensan diferente.

Una niña llevaba la bandeja con los anillos, en el momento de pronunciar el “Si quiero”, el silencio se quebró con un disparo.
Abdul había concretado su obra, lánguida ella moría en sus brazos, besó sus labios inertes.
Corrió hacia su padre le arrebató el arma, descerrajó un tiro en la sien, desequilibrado caminó hasta Marisa, aún respiraba, pudo decirle cuánto la amaba.
Ahora como antes enlazaron sus cuerpos viajan por el camino de la eternidad.