Friday, April 10, 2009

PAPÁ, AÚN SOY UN NIÑO




Tiene la cabellera larga, cortada como al descuido.

Los ojos verde esmeralda se esconden detrás del flequillo con reflejos robados al sol que no conoce.

Pasa horas delante de la computadora, a todos les muestra su nuevo monitor de medidas poco convencionales.

Está cansado de visitar los boliches de moda bajo la atenta mirada del recaudador que no es otro que su padre.

Las adolescentes mueren por sacarse una foto con el nuevo famoso.

La música ensordecedora impide cualquier diálogo.

Conoció todo el país mostrando su imágen fabricada.

Cambiaron la casa por una más espaciosa, se desplaza en un auto de marca.

Quiere vivir a su modo, escapará a la casa de su abuela.

Son pocas horas de viaje, esconde el pelo debajo de un gorro negro utiliza gafas para no ser reconocido.

Allá se sentirá arropado como cuando era un niño.

Ella amorosamente le regalará caricias y besos.

Volverá a sentir el aroma de la comida calentita, al regreso de sus paseos en bicicleta.

Sobre el escritorio de su papá deja una simple esquela:

" Papi, no me busques, estoy cansado de esta vida, al principio era un juego, hoy es una tortura”

Wednesday, April 08, 2009

LA CAPILLA DE MADERA





Humilde se yergue del otro lado de la cordillera, el fondo de picos que conservan nieves eternas la hacen parecer aún más hermosa, se asemeja a una pintura.
Cuidados canteros, preceden la entrada, pese al clima las flores se multiplican en ellos.
La cruz de hierro forjado parece que quisiera acariciar el cielo, algunas nubes etéreas conforman la imágen de un cuadro.
Afuera esperan los fieles para ingresar a misa.
Posteriormente asistirán a la procesión pascual.
Una docena de hombres vestidos con sus mejores galas, me recuerdan a los costaleros de Sevilla.
Pantalones y casacas negros, camisas blancas con puntillas, todo es poco cuando se trata de venerar a la Virgen de la Candelaria.
Las flores están dispuestas en las carrozas que la portarán, los claveles hacen juego con su manto amarillo, la corona dorada parece que hubiera quitado sus rayos al sol, piedras preciosas se incrustan en ella.
En sus brazos amados porta a un niño y allí me detengo, ese pequeño ángel representa a cada uno de nosotros cuando fuimos chicos, lejos de las tragedias que sucumben al planeta, esgrimiendo solo inocencia.
Comienza la ceremonia, los costaleros autóctonos han cargado la virgen en su hombros, algunos rezan, otros hablan con Dios acariciando las cuentas del rosario.
Mi pequeño Agustín, emocionado me toma la mano, con la otra intenta secar las lágrimas de emoción de todos aquellos que la vida quiso nos alejáramos de nuestros seres más amados, buscando concretar el camino de los sueños.
Redonda y plateada brilla la luna en el firmamento.
Los cantos y loas se van apagando.
Regresamos a casa ,cercana al mar que tanto nos atrae.
Nos esperan las sonrisas de un esposo amantísimo y sus hermanitos.
Los dos hemos aprendido algo el amor a la familia no conoce de fronteras, mares o desiertos.

EL CUERVO Y LA LUNA




Por primera vez Elián conocerá el zoológico de su ciudad.
Conoce varios animalitos y aves a través de los libros de cuentos.
Verlos cerca lo excita.
Tomado de la mano de sus padres observa la jaula de los leones, queda maravillado con su cabellera marrón.
En el lago que circunda el predio, las garzas muestran sus estilizados cuerpos rosados.
Los picaflores beben el néctar de las últimas rosas del otoño.
Un sonido desconocido sobresalta al niño, al mirar, un cuervo juega con las hojas de un periódico, con el pico formará bollitos para arrojarlos a los desprevenidos.
Se siente triste, pese a mostrar su inteligencia es rechazado por los visitantes.
Esa noche formulará un pedido inédito, le rogará a la luna transformarse en cuervo blanco.
Orgulloso se mira en el espejo de agua, su plumaje ha mutado al blanco.
Mañana todos admirarán su nívea hermosura, podrá mezclarse entre la gente, quedará capturado en las imágenes de filmadoras y cámaras.Por la noche regresan sus plumas negras.
Enojado le pide explicaciones a la luna, ella le responde:
“Mientras no cambies tus actitudes, en tanto no sepas compartir,estarás aislado, no volverás a tener plumaje blanco”

Saturday, April 04, 2009

AVERNO




El tránsito no fue fácil.

Las llamas intentaban abrazar mi cuerpo.

Dejé que el periódico se convirtiera en cenizas que volarían a un espacio sin certezas.

Afiebrada mi pluma escribe, tal vez, solo tal vez palabras inconexas para este lugar inédito en mi alma terrena.

Me dotaron de alas sin saberlo.

Las sombras se apoderaron de mi ser, me convertí en un cuervo sin quererlo.

Estaré en la cúspide de muchos monumentos.

Asustados los niños abrirán sus ojos al asombro.

La anciana lleva flores en su mano para dejarlas en una tumba solitaria.

La observo.

Quiero, necesito llorar y no puedo.

Mi corazón estrujado no responde a los sentimientos.

Sobrevuelo los grises hasta llegar al fuego, no quiero quemarme en las llamas del infierno.

Solo tú o el diálogo de cientos de seres dolientes pueden ayudarme.

Te ruego camines a mi lado, en libertad, sin prejuzgar, solo escuchando el llanto de mi alma.

Seguramente puedes, podemos de la mano salir del infierno.

Te espero mientras la noche cae.

El fulgor de las rojas llamaradas se apaga.

Quiero extender mis manos sin piel para acariciarte.

No temas, juntos emprenderemos el regreso.

Sonríe, te espero.

Friday, April 03, 2009

DISFRACES



Buscando entre mil disfraces encontré las alas de un cuervo.
Negras azuladas infundían miedo.
Las probé con dificultad, pesaban más que tus pensamientos
Brillaban como un hecho inédito en el silencio nocturno poblado de estrellas brillantes.
Temerosa la luna buscaba su encierro.
Al mirarme en el espejo un escalofrío recorrió mi cuerpo, ese que tuviste mil veces entre tus manos.
El mismo que tembló ante las caricias cálidas de tus dedos recorriendo mi geografía hasta que el destino quiso formar una sola silueta.
Recorrías cada hebra de mi cabellera, tus besos ardientes encendían la hoguera.
Salimos a volar juntos hasta que un ser despiadado cortó con saña inusitada mis alas.
Lentamente mis heridas cicatrizan, no creas que busco el pináculo de la fama.
Quiero ser anónima como siempre, despertar tus sentidos cada mañana.
Disfrutar de tu sonrisa, preludio de besos enfermizos.
Reír y llorar al mismo tiempo, bebiendo el néctar de tu boca apasionada, mezclados en un mundo de sensaciones infinitas, las mismas que da el amor cuando es sincero.
Extendí mis brazos en la cama, tu lugar estaba frío.
Sentí la fragancia de tu perfume, te aseguro que viví todo intensamente.
El reloj me despertó cuando se fue a dormir la luna.
Mis lágrimas supieron convertirse en hielo, hasta dejar dos cuencos vacíos, rojizos.
El amanecer le pedía al sol que iluminara nuestros senderos.
Quería, anhelaba que todo volviera a ser como ayer.
Consternada leí en el periódico que estás muerto.
He de convertirme en paloma que sea capaz de llevar paz a tu espíritu.

ALAS DESPLEGADAS



El periódico anunciaba un hecho inédito.

Sobre la ciudad las alas desplegadas de un cuervo impedían el paso de los rayos de sol hacía su aparición la penumbra.

El gigante amedrentaba a todos los que se habían unido en las calles de la ciudad.

El viento formaba remolinos con las doradas hojas que traía el otoño. Nubes amenazantes comenzaban a cubrir el cielo.

Saetas violetas anunciaban la presencia de un rayo.

Las sirenas de las ambulancias mezclaban su aullido con el grito de los truenos.

El viejito lentamente se desplazaba apoyado en su bastón.

Hacía esfuerzos por llegar a destino, las piernas no le respondían.

Perdió la conciencia, en ese instante creyó comenzar un viaje con destino incierto.

En el silencioso del hospital voces casi inaudibles elevaban oraciones.

Sus manos gélidas recibieron caricias, la tibieza regresó al cansado cuerpo.

Entre lágrimas un niño repetía una letanía: abuelo te quiero.

Replegó sus alas el ave de rapiña.

Colores rosados tiñeron el cielo, la luz del día se filtraba por la ventana.

El llanto del pequeño concluyó cuando el anciano lentamente abría sus párpados regresando a la vida.

TRANSFORMACIONES




La crisis mundial había golpeado en todos los lugares del planeta.

Se suspenderían por tiempo indeterminado las expediciones arqueológicas, se acabarían los costosos viajes que la llevaron a los lugares más alejados de la tierra.

Si bien había logrado pagar la última cuota de su departamento, Marcia debería conseguir otro trabajo.

Buscó en el periódico, un aviso pequeño, intrascendente requería una embalsamadora.

Recordó su hobby, mientras estudiaba arqueología aprendió a embalsamar, matiz inédito en su vida.

Presurosa dejó su currículum en el despacho del Doctor Méndez.

Ansiosa hacía proyectos en los que incluía a sus padres que vivían lejos.

Imaginaba la sonrisa de ellos al volver a verlos, hasta podía sentir la tibieza de sus abrazos detenidos en el tiempo.

Por la tarde recibiría el llamado para iniciar sus nuevas tareas.

La noche anterior durmió de a ratos, estaba excitada ante las nuevas perspectivas laborales.

Méndez le indicó el camino a su oficina.

Con precisión desviceró un cuervo.

Encontró que el lugar que debía ocupar el corazón del ave carroñera, era una piedra.

La mirada del animal muerto era tan negra como el plumaje azabache que cubría el cuerpo.

Concluida la tarea lo colocó en un pié de lustroso ébano.

Sobre la pequeña mesa una taza de café para disipar el sueño.

Vencida por el cansancio se durmió en un mullido sillón.

Sueños recurrentes apresaban su mente.

Despertó con un destello de sol y el canto de cientos de gorriones que volaban en libertad.

Del pedestal de costosa madera había desaparecido el cuervo.

Tuesday, March 31, 2009

MISIONERA ANÓNIMA




Quería darle un giro a su existencia, en el momento más triste de su vida sus ojos se llenaron de lágrimas y soledad.
No le importaba ser la heredera de una cuantiosa fortuna, si no podía remplazar las cosas materiales por amor.

Debía partir con rumbo incierto para encontrarse.
Cambió su imagen, no volvería a lucir su dorada cabellera que cual manto cubría su espalda.
Descartaría para siempre el maquillaje, no lo recitaría si deseaba que los demás supieran mirar su corazón, entrar en su alma enrejada, plena de recuerdos.
Antes de partir regaló su rica vestimenta.
Buscó folletos en una agencia de turismo, quería encontrar su lugar en el mundo lejos de la vanidad que otorga el dinero.
Cumplió con todo lo pautado, vacunas, trámites.
Por fin estaba en el aeropuerto que la llevaría a una ciudad muy lejana casi invisible en el mapa pero cercana a los que tienen sentimientos.
Como único equipaje llevaba en su bolso de mano lo indispensable, lo demás no era necesario.
Viajó al Congo para convertirse en misionera.
Pueblo diezmado por las torturas, el hambre, la muerte de inocentes.
Vivía como todos en una choza cercana a la selva congoleña, era feliz a su modo dando a los que más necesitaban, ningún esfuerzo era suficiente para borrar la amargura .
La despertaban las melodías de los pájaros.
El lago de aguas cristalinas era suficiente para refrescarse.
Cambió su ropaje por una túnica, un velo cubriría su cabeza.
A nadie debía mostrar su rico pasado, era una más.
Su palabra reconfortaba a todos.
Por un momento saldrían del horror escuchando su canto de libertad, la mueca de una sonrisa se dibujaría en sus rostros de ébano.
Una flecha envenenada acabó con su vida.
Sus huesos anónimos descansan en un osario.
Detrás de ella muchas mujeres siguen su epopeya

Friday, March 27, 2009

REINA POR UN DÍA




Los adolescentes entraron al castillo de Leopoldo II.

Al atravesar la reja jugaron en los extensos jardines.

Pese al abandono, entre las hierbas continuaban naciendo flores multicolores.

Él quería sorprender a su compañera preferida, a la que aún no le había declarado su amor.

Al abrir las puertas de la mansión imaginaron el esplendor de épocas pasadas.

Solo, subió a las habitaciones de la reina, pese al tiempo transcurrido estaba intacta.

Grandes almohadones con puntillas cubrían una cama amplia.

Sorprendido ante la belleza del lugar, pasó al vestidor.

Eligió un vestido de terciopelo rojo bordado con hilos de oro.

Sacudió el polvo adherido a la riqueza de la tela.

Lo guardó en una caja.

Observó el retrato del rey, con objetos que encontró en el sitio formó la barba y los bigotes para parecerse al monarca.

Apresurado bajó las escaleras.

La brisa jugaba con los cabellos de la muchacha, era demasiado hermosa.

Le pidió vistiera las ropas contenidas en la caja.

Se veía más bonita, faltaba la corona.

Tomó una rosa para prenderla en el cabello.

Quien fuera reina por un día se convirtió en la dueña de su corazón.

URITORCO




Al amanecer recorrerán los últimos kilómetros que los dejarán al pié del cerro.

Los exploradores llevan en sus mochilas lo necesario, bolsas de dormir, cámaras fotográficas, filmadoras, instrumental de medición.

La ladera de la montaña huele a menta, el verde se mezcla con los colores de las flores silvestres.

El río Calalumba (agua que le canta a las piedras) invita a beber aún cuando no se sienta la necesidad de hacerlo.

Antes de la rueda de mate, ella se aleja del campamento, aún la luna se resiste a irse del cielo.

Llevará una linterna, los primeros escalones están delimitados el resto del ascenso será a pura emoción.

En el primer descanso se colocará el arnés que la sujetará hasta hacerla parecer parte del cerro.

Hace frío.

El pasamontaña solo deja ver sus ojos.

Mira el pasto quemado, las dimensiones son grandes.

Aparece un hombrecito pequeño, le cuenta que su nave no está a la vista.

No desea lastimarla le transmite que su acercamiento es para conocer la conducta humana ante determinados eventos.

Quiere responder, está sola, el silencio invade el espacio.

Antes de llegar a la cima trastabilla, el ser especial extiende su mano para sostenerla.

Encontró paz.

INDIANA





Hace dos meses que Dios se llevó a su lado a la mujer de su vida.

Extraña su perfume, la sonrisa cuando tambaleante le acercaba la bandeja del desayuno cada domingo.

Desde que ella murió la vida se plagó de desaciertos.

El padre, dueño de la empresa para la que trabajaba le sugirió se tomara el tiempo necesario para recuperarse de la pérdida.

Es hora de afeitarse, volver a ser parecido al de antes.

Mientras se rasura, un pequeño corte en la cara, sabe que en el botiquín hay un lápiz cicatrizante.

Al cerrar el espejo la mancha de sangre se transforma en letras puede leerse “ Te amaré siempre”.

Turbado maneja hasta Tigre, en el camino comprará carnada, la dueña del puesto no está, la sonrisa de Indiana lo perturba, es ella, cuando quiere abordarla desaparece.

Sentado en la costa observa el río color león.

Distendido trata de no pensar.

La tanza mueve la caña, sonríe, por primera vez obtiene un fruto del agua.

El agua lo atrae hacia las profundidades, está tranquilo.

Un haz de luz señala una cueva iluminada.

Indiana extiende amorosamente los brazos, juntos gozarán del amor para siempre.

Friday, March 20, 2009

MEDIA LUNA




Era una niña de corta edad, como todas tenía amigos imaginarios con los que entablaba diálogos encantados.

La tarde en el sur se hacía esperar, cuando en otros sitios la noche cubría con su manto la quietud y el silencio, ella podía ver esconderse los últimos rayos de sol en el agua.

El bosque de lengas estaba a unos pocos pasos de la casa que habitaba.

Al salir la luna encontraba sentada en el cuarto creciente un hada.

Era su amiga desde hacía un tiempo.

Sus ojos como el azabache, anhelaban el vestido que aquella llevaba.

Se internaron en el bosque, algunos árboles se abrazaban propiciando la oscuridad, era el momento de intercambiar la vestimenta.

Tules brillantes adornaban el cuerpito de la pequeña, flores multicolores adornaban su cabello.

Los duendes del bosque acompañaban la escena ejecutando melodías en minúsculos instrumentos.

Solo ellas podían escucharla.

Los rescatistas buscaban a la pequeña, nunca la encontraron.

Lágrimas heladas formaban una escalera al cielo, la madre llegaría su hijita.

Se produciría el reencuentro en el instante que la media luna ofreciera la silueta de dos hadas en el universo.

Brillantes estrellas participarán de un concierto estelar y mágico.

NEPTUNO, LA FOTOGRAFÍA




Veinte años sueños recurrentes.

Ha visitado psiquiatras, psicólogos, esoteristas, para desterrarlos.

Había viajado solo, los negocios le insumirían poco más de un fin de semana, su mujer se acercaba a los siete meses de embarazo, los médicos aconsejaban no viajara.

Las islas Azores son un lugar para el idilio entre los humanos o entre el hombre y la naturaleza. R

Rodeadas de vegetación abundante, flora espectacular, aguas cristalinas, bandadas de pájaros formando dibujos en un cielo transparente.

Día de descanso .

Se acerca a disfrutar de la playa, el viento hace remolinos en el agua, cada vez la altura es más significativa.

Se aleja.

Enciende el televisor, los titulares indican que han fotografiado a Neptuno entre las olas.

Duerme, lucha con el agua, no sabe nadar.

La sensación de ahogo lo despierta.

Regresa a Buenos Aires, en pocos días nacerá su primer hijo.

Presencia su llegada al mundo.

Las imágenes se van conectando, pierde la conciencia.

Se repite el sueño, esta vez las olas gigantes se llevan al niño recién nacido.

El vagido de un bebé logra despertarlo, llora, está conociendo al pequeño.

El sueño se diluye para siempre en el llanto del bebé.

SILUETAS ABRAZADAS



Era un ser extraño.

Pocas veces entablaba diálogos con las personas.

Vivía en un mundo para muchos desconocido.

Atemporal, ermitaño.

Alguna vez había conocido el amor, en ese tiempo sus ojos celestes como el océano invitaban a sumergirse en ellos.

Amaba a Diana.

Se dilataban las pupilas cuando alguien osaba mirarla, destellos rojizos enturbiaban su mirada, en esos instantes los acontecimientos se precipitaban dando lugar a la brusquedad, a todos aquellos sucesos que hubiera sido posible evitar.

Ella intentaba sin éxito explicarle que los celos enfermizos que lo poseían, de a poco irían desgastando el amor que se profesaban.

El otoño vestía de ocres y dorados el paisaje, crujían las hojas al paso cansino de este hombre.

Se lo observaba silencioso, taciturno, solo.

Remodelaba la casa que compartía con el amor de su vida.

Cerrojos en las puertas, ventanas tabicadas.

La oscuridad sería preludio de la tragedia.

Infructuosamente buscaban a Diana.

Cuando los gemidos de la muchacha indicaron el lugar del encierro, el odio encendido convirtió todo en cenizas.

Etéreas, transparentes, dos siluetas enlazadas se elevaban al infinito.

En ese sitio eterno, donde jamás llegarían las miradas indiscretas, intentarían el renacimiento del amor que tiempo atrás había unido sus vidas terrenas.

Tuesday, March 17, 2009

CREER




Creía, siempre creía.
No aceptaba vivir en un mundo imperfecto, a todo le buscaba el lado positivo.
Creyó tener amigos virtuales con quien compartir sus sueños, amaba hilvanar historias, mostrar espacios diferentes, esos que nacen de las convicciones con una pizca de fantasía.
Seguía creyendo que contar la vida desde otra óptica podría animar al otro, desterrar el rencor palabra que no estaba en su vocabulario.
Le gustaba volar por el mundo, ser pájaro, desplegar las alas para llegar lejos, tanto que la alejaban del pensamiento retórico de los humanos.
Su misión era crear, mal o bien, las musas inspiradoras aparecían en cualquier momento.
Daba vuelo poético a sus historias nacidas del corazón.
Como todos los días caminaba por una playa desierta, a lo lejos los barcos pesqueros parecían un punto de color en la inmensidad del océano, en ese instante plácido, otras mostrando su bravura.
Siempre encontraba un caracol, con el filo escribía los nombres de los supuestos amigos en la arena.
Una lágrima traviesa rodaba por su rostro cuando en su danza las olas borraban hasta los recuerdos.
Creía y eso la sostenía.
El sol se ocultaba dentro del agua.
El más eximio pintor jamás hubiera imaginado un cielo en el que los púrpuras y rosados se amalgamaban en una sinfonía de colores perfectos.
La brisa marina se transformó en viento, rugía enojado, las gaviotas ya no buscaban alimento.
Sola en la playa vió corporizarse una sombra, vestía de negro.
Intentó alejarse, regresar a su mundo imperfecto, allí encontraría a sus amores esperándola.
Casi sin aliento pudo escuchar el nombre de tan extraña visitante.
A la dama de negro la habían bautizado: indiferencia.

Sunday, March 15, 2009

TSUNAMI



Desde la terraza del hotel observamos la playa, la bahía es parte del paisaje.
El agua acaricia los pinos azules, algunos veleros regresan a las arenas blancas, las embarcaciones más grandes se adentran en el mar, parece una inmensa turquesa, el espejo de agua esta tranquilo, suavemente las olas mueren en la arena, dejando ondas blancas.
Esta noche festejaremos nuestro primer aniversario, en la galería elegimos nuevas alianzas, otro aro de oro sellará nuestro amor.
El sol cálido va dorando nuestros cuerpos.
No existe nada más placentero que observar la belleza exuberante de la naturaleza.
Algunos turistas disfrutan la piscina del hotel otros caminan por la costanera.
Los lugareños ofrecen a los recién llegados collares de flores multicolores.
El camarero nos trae jugos preparados en cocos ahuecados, los sabores se mezclan.
En la bandeja nos deja periódicos y revistas, los leeremos más tarde, queremos capturar cada instante de la hermosura que sin pedir nada se ofrece a la vista de aquellos que quieran admirarlas.
Antes del almuerzo nos comunicaremos nuestras familias, para contarles que estamos en las puertas del cielo, un sitio paradisíaco, ideal para confirmar el amor que nos tenemos.
Mientras enviamos fotos les hablaremos de la noche mágica que creemos nos esperará.
Mi vestido de gasa acentuará el bronceado, luciré un bouquet de flores en el cabello, el amor de mi vida llevará un traje de color claro.
Pensamos que será una noche inolvidable, serán testigo de nuestro amor el titilar de las estrellas y los destellos de la luna jugando a las escondidas entre el follaje.
Una nube pequeña se ha colgado del cielo.
Nadie conoce que será el preludio de la tragedia.
Bandadas de pájaros regresan asustados a la costa.
Las entrañas del mar rugen, agigantan las olas, el agua arrasa con todo, llevándose con su fuerza vidas, nada se interpone ante su bravura.
Estamos a salvo, abrazados lloramos.

Friday, March 06, 2009

EL LLANTO DEL FARAÓN




El palacio imperial miraba hacia el Río Nilo,
La vista se perdía en el curso de aguas aún serenas.
Al amanecer las lugareñas lavaban la ropa, enfundadas en coloridas polleras y blusas blancas que dejaban adivinar sus curvas.
Los canastos vacíos pronto se colmarían de rompa limpia.
Osiris apoyado en un bastón de ébano con puño de oro caminaba delante de su séquito de sirvientes.
Sonriente observaba a las mujeres que hacían su trabajo en la orilla.
Escrudiñaba a todas, exhultante miraba a las más bonitas.
La noche anterior había discutido con Isis por las continuas infidelidades del monarca.
Ver semejante espectáculo a la vera del río le hacía olvidar de las rencillas que mantenía a su esposa.
Ella no comprendía que Él la amaba a su manera, pero como buen rey necesitaba sentirse halagado por otras féminas.
Mientras el faraón elegía muchachas jóvenes y bellas para agregar a su harén, Isis llamó a sus aposentos al hombre más anciano del reino.
En una bolsa guardaba monedas de oro, así pagaría el trabajo encomendado.
El anciano advirtió a la gran esposa real que los cambios se irían dando de a poco.
Ocultó las monedas entre sus ropas.
Isis paseaba por los jardines perfumados del palacio cinetos de especies traídas de lugares remotos ofrecían su fragancia.
Los tamarindos estaban cargados con frutos color café, era uno de los árboles predilectos del rey.
El trabajo había comenzado.
El estanque de agua comenzó a secarse, igual destino corrieron las flores de loto.
Lentamente morían los peces, los canarios que estaban al borde del estanque huían con destino incierto.
Los gorjeos se perdían en la inmensidad del crepúsculo rosado y violeta.
Distintas clases de árboles comenzaban a perder la corteza, la sabia que recorría las entrañas se convertía en piedras verdes..
Osiris nunca pudo conocer el misterio de semejante devastación.
Isis en un papiro notificó su ausencia, jamás volvería a compartir nada con su esposo, se recluiría en una isla erigida cerca del río más largo del mundo.
El mundo vegetal moría inexorablemente.
Ese día conocerían el llanto del faraón.

Thursday, March 05, 2009

PALABRAS AL VIENTO




Paladeabas mi boca cuando pronunciaba la palabra susurro, decías que era sensual la forma de mis labios al hacerlo.
Nos amparábamos en besos eternos.
Música suave acompañaba nuestros movimientos cuando el amor fundía nuestros cuerpos formando una sola silueta.
Pasaron muchos años, aprendí otros vocablos que creía muertos.
La indiferencia se apoderó de nuestras vidas.
En soledad me pregunto ¿Dónde quedaron nuestros sentimientos?
Camino por la playa desierta, en mi bolso llevo tu foto, un cuaderno y el abanico de finas varillas de nácar que terminaba en encajes, si, ese que trajiste de Oriente.
Con él escondía miradas ardientes, era demasiado pronto para revelarte mis sensaciones.
Mundano, sabías que te amaba desde el momento en que te ví aparecer en las arenas blancas del Caribe.
Eras perfecto, tu figura bronceada, fibrosa hacía soñar a las mujeres que te acompañaban.
Reías con desenfado, tu sonrisa cautivaba a todas.
Corrías al mar, dejando que las olas dejaran gotitas de sal en tu silueta esbelta.
Eras cariñoso, estabas en todos los detalles.
La flor que me reglaste descansa en las hojas de un libro, lentamente el tiempo logró que el color se fuera perdiendo.
Sus pétalos amarillos evocan recuerdos.
Pude sobrevivir a la indiferencia.
Pensaba escribirte unas líneas, desistí de la idea.
Ahora comprendo que un Adonis no sería capaz de comprenderme.
La brisa marina se llevará las hojas de mi cuaderno, cual pájaros volarán con destino incierto.
Ellos serán capaces de llevarte mis pensamientos.
Tu vida está vacía, ambos lo sabemos.
Encontré al hombre de mi vida, a él podré susurrarle cuanto lo quiero.
El pasado está muerto.

Monday, March 02, 2009

FINAL DE UN PASEO



Después de una semana de arduo trabajo, necesitaba despejarse, huir de los números de la economía, olvidarse por unas horas de la empresa que por la crisis mundial no tenía buenos rendimientos.
Se dirigió al Delta, en el embarcadero estaba amarrada la lancha esperándolo.
Elevó la vista al cielo, éste se mostraba diáfano, ninguna nube había osado opacarlo.

Cargó lo necesario para pasar el día.

Navegaría por los brazos del Río Sarmiento.

Se deslizaba por las aguas marrones dejando una estela de espuma blanca.

En ambas márgenes se erigían lujosas casas de fin de semana, hortensias y azaleas crecían por doquier.
Bellas jóvenes tomaban sol al borde de las piletas.
Un niño solitario pescaba, sonrió al verlo, le hubiera gustado tener uno para compartir sus juegos, la vida y la decisión de su ex mujer se lo habían negado.

Tomaría por el río Capitán, la vegetación frondosa se asemejaba al comienzo de la selva.

El trino de los pájaros lo acompañaba.

Las ramas de los árboles entretejían lazos verdes impidiendo que pasaran los rayos del sol.

Almorzaría en un restó de la isla.

Sensual, la camarera se acercó a tomar el pedido.

Regresaría a media tarde, a esa hora el paisaje era diferente.

Estaba feliz.
La piel acompañaba su estado de ánimo, el sol le daba vida.

La brisa se transformó en furioso viento, el bote dio una vuelta de campana.

Intentó nadar hasta la orilla, la fuerza de la corriente lo arrastraba.

Cerró los ojos dejándose llevar.

Otras embarcaciones quisieron socorrerlo, imposible.

La nave de prefectura haría un rastrillaje.

Lo encontraron entre las ramas de un sauce lloraba ausencias.

Acongojados, los amigos esperaban el cuerpo inerte en el muelle.

Sunday, March 01, 2009

AVES DE LA SELVA*



Pidieron prestados los colores del cielo y de las aguas del océano para conformar mi plumaje.

Mi madre me dejó de pequeño en la selva.

Sobre las ramas de un naranjo aprendí a conocer las fragancias de los azahares, si, los mismos que se colocan las novias para adornar sus cabellos cuando ingresan a las iglesias para culminar las historias de amor más puro.

Armé mi nido con musgos secos para que fuera tibio.

Esta noche cuando la luna deje sus destellos plateados, me reuniré con amigos.

A los vencejos le preguntaré cómo hacen para esconderse entre las piedras detrás de una cortina de agua cristalina.

Intentaré dialogar con las flores, a ellas les diré con trinos muy bajos que estoy enamorado de la belleza que regalan día a día.

Sabré protegerme de los cazadores que me muestran como una preciada presa.

No sé vivir entre barrotes, mi destino es la libertad.

Mañana cuando el sol aparezca en el espejo de agua, me transformaré en águila.

Surcaré todos los cielos del universo infinito.

Sé que allá en lo alto, mi madre cantando extenderá sus alas para recibirme, juntos estaremos para siempre.




* En mi cuento hago referencia a pájaros que habitan en zonas de la selva misionera, el que tiene alas color de cielo se llama Chogüí, se lo puede encontrar en las ramas de los naranjos.El vencejo es un ave de color negro, acostumbra a estar detrás de la cortina de agua de las Cataratas del Iguazú, ese es su hábitat, no se conoce que cante, su particularidad es hacer sus nidos detrás del agua.