Monday, February 03, 2014

ABISMOS EN EL MAR, UNA MUJER



El estío en ciertos lugares del planeta no se nota por los cambios significativos de temperatura sino por la duración de la luz y el comportamiento de todos los seres que suelen habitar esos sitios generalmente solitarios.
Nada es lo que parece en ningún espacio del mundo.
Todo se transforma cuando aparece en escena la luz.
Albas rosas esperando la aparición del sol permiten visualizar sombras móviles o sin vida, sombras al fin.
Los primeros destellos de Febo despiertan a los habitantes de los nidos, presurosos los más grandes despliegan sus alas para obtener el preciado alimento para sus crías
Los primeros gorjeos de los pájaros logran que los árboles expandan y sacudan sus ramas para mostrarnos el esplendido verdor que adquieren en esta época del año.
Abrir las ventanas a la vida, dejar que ingresen a la casa es inundarla de aromas y fragancias del bosque.
Aromas que se mezclan con el olor a tostadas con las que acompañaremos el desayuno habitual, rito ancestral que repetimos a diarios, rito que todos los días muestra algo diferente que hará que ese día sea difícil olvidar.
Cerca de las enredaderas que cubren las columnas de entrada a la casa las abejas se hacen un festín bebiendo el néctar de las flores.
Fuera la brisa mece la copa de los árboles, al pié del cerro las flores silvestres comienzan a danzar regalando una postal que alcanza la perfección.
Una escuadra de gaviotas en grácil formación se dirige al mar.
Acompañarán los barcos pesqueros hasta que se transformen en un colorido punto en el océano.
Quienes no conocen la zona encontrarán una sorpresa, la playa en ese sitio no es de arena dorada sino de ripio.
Las piedras horadadas por el rumor incansable de las aguas brindan un espectáculo desconocido.
Pareciera que justo allí el mar hubiera optado por tener voz.
Es necesario conocer los ruidos del agua para no caer  en una emboscada que podría ser fatal.
Los fiordos cuando la marea está baja invitan a recorrer su interior.
La veo en la playa, hunde la colilla de los cigarrillos en las piedras.
Puedo apreciar que se trata de una mujer bella, belleza que se transforma por su actitud solitaria.
Tengo la certeza que sostiene una rama en sus manos porque intentó escribir algún nombre en la arena que no hay.
Seguramente desconocía ese detalle y quiso gravar por unos instantes algún nombre en la inexistente arena sabiendo que en su danza el mar se lo llevaría quien sabe dónde.
Sin que me vea decido seguir a la mujer etérea como las gasas volátiles que utiliza de atuendo pese a no ser el adecuado ni para la hora ni el sitio que eligió para descansar o pensar.
No es mi intención interrumpir la evocación de sus recuerdos.
Me acercaré tanto como pueda evitando perturbarla.
Desde el punto que elegí sé que no puede visualizarme, puedo escuchar su llanto inconsolable.
Logran estremecerme sus maldiciones y la repetición de un nombre masculino.
Es innegable que necesita ayuda.
Consulto mi reloj.
Observo que ingresa a una de las grutas que la sabia naturaleza formó en el fiordo.
Puedo seguirla sin que me vea.
La oscuridad del vientre de la formación de piedra no es el mejor lugar para recorrer en soledad.
A pocos metros de la entrada para un novato el camino puede ser una trampa fatal.
Un alarido indica que ha caído a un pozo, frecuentes en un sitio absolutamente desconocido para quienes arriesgan todo sin pensar.
Apuro el paso, puedo tenderle las manos.
Le pido que resista asida al borde de la piedra que detuvo su caída.
Corro hacia la salida, tenemos, escribo tenemos porque estoy involucrada
poco tiempo para el rescate.
El celular no tiene señal.
La roca solitaria que ofrece su figura pétrea y descollante será mi  punto de apoyo.
Desde allí pediré ayuda.
Los socorristas no tardan en llegar el ulular de las sirenas se acopla a mis lágrimas.
La gratitud vence al miedo.
En el hospital conoceré más a la mujer.
Me dirá que el desamor de un hombre la llevó a internarse en un espacio desconocido.
Hoy somos amigas, me visita anualmente, siempre le repito que ningún hombre vale terminar con la vida de una mujer.


http://www.youtube.com/watch?v=A04qP9KJfuE

Monday, January 27, 2014

TRANSFORMACIÓN



En la estación de servicio mientras carga combustible pregunta respecto a la seguridad de la nueva ruta.
Sabe que por allí ahorra cien kilómetros que le permitirán reunirse más rápido con quienes no saben de su llegada.
Consulta el reloj mientras proceden a dejarle el parabrisas inmaculado.
Con suerte arribará antes que la noche despida al crepúsculo.
Traba las puertas, el aire acondicionado le permitirá viajar cómoda.
Ajusta el cinturón de seguridad.
Reconoce que no le agrada viajar sola por caminos que no conoce, sin embargo quiere sorprender a los invitados.
Hace más de un año que no se ven, se mantuvieron comunicados por distintos medios, no es lo mismo que sentir la tibieza del abrazo de los amigos.
Ha visto los avances de Luciana la primera hija de su amiga, más que amiga Astrid es una hermana.
Puede afirmar que ambas se conocen más que si mismas, solo basta una mirada para comprenderse.
Se dispensan el afecto perfecto desde la más tierna infancia.
Los avatares de la vida las separaron físicamente, el amor fraternal nunca se disolvió, podría decirse que la distancia lo acrecentó.
Se siente plena colmada de felicidad ante la proximidad del reencuentro.
Sobre el asiento del conductor lleva el dinero para abonar el peaje.
El empleado le dice que encontrará otro en la bajada, le pide que tenga precaución ya que por la ruta suelen cruzarse animales de distintas especies.
Junto con el vuelto le entrega una promoción de una gomería.
Aún puede escuchar el rumor del mar.
La cinta asfáltica al no ser transitada por vehículos pesados está intacta.
No necesita aumentar la velocidad, el tiempo acompaña, ni una sola nube adorna el firmamento.
Observa a los costados campos de girasoles, esbeltos con su rubia cabeza buscan los últimos rayos de sol.
Sonríe al evocar otros girasoles, girasoles en los que se inspiró su pintor favorito.
Más adelante encontrará una tupida zona boscosa.
Apaga el aire, desea sentir la fragancia de los árboles inundando con su característico aroma  la camioneta.
Un escalofrío recorre el cuerpo de la viajera, no desea detenerse para buscar un abrigo liviano que descansa en los asientos posteriores
Llama su atención que ningún auto atraviese el camino en sentido contrario.
El balance del auto indica que ha pinchado un  neumático, no hay carteles que señalen la existencia de ningún taller.
Deberá proceder al cambio de aquel.
No le demandará más que unos minutos, estaciona con cuidado sobre la banquina.
Busca la caja de herramientas en el baúl.
La sensación de temor lejos de irse va aumentado, lo atribuye a la soledad del lugar.
Trata de no pensar, intenta relajarse sin lograrlo.
En el instante que va a subir al auto observa un pequeño cachorro de puma.
Tomará la decisión de devolverlo al bosque, mientras lo porta en sus brazos queda encandilada con la belleza del pumita.
No tardará en aparecer la madre del cachorro, un ejemplar adulto de gran porte.
El miedo se transforma en terror, lentamente se arrojará al suelo, quedará quieta para no ser lastimada.
Jamás pensó pasar por semejante situación tiene la cara cubierta de perlas de transpiración, las lágrimas brotan como si fuera un manantial.
Desea controlar el ritmo alocado de su corazón.
Horrorizada piensa que el animal la puede atacar.
Inmóvil siente los gruñidos demasiado cerca, dejará que sientan su olor.
El tiempo parece haberse detenido en el peor instante de su vida.
Siente las garras sobre una de sus botas.
Al recobrar el conocimiento está instalada en una cabaña.
Ema es dueña de la reserva que se encuentra a pocos pasos del ingreso al bosque.
Mientras la visitante se repone, le cuenta que hace años está instalada en el lugar, la tranquiliza diciéndole que los pumas no atacan ya que han nacido en ese espacio.
Monitorea el desplazamiento de los animales con cámaras de seguridad, ofrecerá a la joven hablar por radio con quienes la están esperando.
No lo hará dado que desea sorprenderlos.
Ema la acompañará hasta la ruta insistirá para que se quede.
Es noche cerrada.
Las estrellas titilan en el universo.
No repuesta del momento que vivió decide seguir su camino.
Quiere borrar de su memoria la mirada del felino.
El camino indica una curva cerrada.
Aterrada pierde el dominio del auto, caerá desde un barranco de respetable altura que culmina en un río correntoso.
Un automovilista avisa del accidente, varias patrullas concurren al lugar del siniestro.
Han pasado varias semanas, el río fue recorrido en ambas márgenes, no hay vestigios ni del vehículo ni de la conductora.
Se dan por finalizadas las tareas.
El alarido de un puma sobresalta a los hombres destinados a la búsqueda de la mujer.
En la reserva Ema cura las heridas de una hembra de puma que desde hace días encontró su nuevo hábitat.


http://www.youtube.com/watch?v=ejbWlc0FJ6o

Thursday, January 23, 2014

AUSENCIAS





Caminar por la orilla del mar otorga energía sobre todo si quienes se dedican a ese ejercicio cotidiano están unidas desde antes de la vida.
Durante casi un mes hemos recorrido paisajes soñados,.
Atenuamos el calor ingresando a las aguas de un océano tan azul como el color de tus ojos.
Días en los que compartimos cada segundo.
Esperar casi un año para reencontrarse con los seres queridos es demasiado tiempo.
Hay momentos en que las hojas del almanaque parecen suspendidas, casi inmóviles.
Tan quietas que no se animan a desprenderse de la barra que las sostiene para cual pájaros emprender un vuelo sin destino.
Continuamos la caminata en silencio.
Sin dejar de admirar la majestuosidad del fiordo que cual faro es mudo testigo de la danza permanente de un mar en ocasiones furioso.
Sabemos que desea mostrarnos con orgullo las gramillas florecidas que cubren gran parte del esqueleto de roca que lo conforma.
Si lo comparara con un ser humano diría que lo percibo feliz con su colorido atuendo que ondea al compás de la misma brisa, brisa suave intentando quitarnos los sombreros que utilizamos con el propósito de protegernos del sol tibio y radiante.
Hoy soy quien quiere detener las hojas del almanaque y de todo objeto que marque el paso del tiempo.
Entiendo que no es posible semejante epopeya, callo la tristeza que adivinas desde que tengo razonamiento.
Quisiera que las plumas de los pájaros barrieran los pensamientos adversos.
Pensamientos que traen angustia y congoja.
Pensamientos que permanecerán arraigados en el alma hasta el próximo encuentro.
La brisa se convierte por un instante en cómplice, a la velocidad de la luz seca mis lágrimas, ocultas detrás de las gafas.
Ensayo una sonrisa en el momento de regresar a casa.
Admiro tu fortaleza, sé que estás tan quebrada como yo.
Genia que sabe disimular el atropello del llanto.
No sabemos si habrá otras caminatas, nada es eterno.
Una intrusa merodea la casa que nos alberga.
La conozco ha venido en otras instancias, su nombre es ausencia.
Por más esfuerzos que realice se instalará junto a mí.
Alardea de su fuerza, estableceremos un reto que durará el tiempo que Dios imponga.
Estoy habituada a su presencia.
Figura volátil, silenciosa.
Comenzará su reinado cuando el pájaro de alas plateadas haga rugir los motores en medio de la pista.
Durante estos días trataré de ignorarla, ella sabe que es imposible.
Disfrutaré cada segundo de los días venideros, guardaré la tibieza de los abrazos.
Las miradas cómplices, ausentes de palabras, marcarán los días por venir.
No puedo prometer no darle cabida a la tristeza, no puedo realizar promesas a largo plazo.
En cada despedida el corazón se desgarra, el amor filial estará siempre presente.
El tatuador de almas está presto para dejar nuevas cicatrices, cicatrices de la despedida.
No importa que nos separe una cadena cordillerana, no importa que el océano intente acrecentar la distancia.
La fuerza de un amor que no se puede medir adquirirá  fortaleza.
Sé que estás aún cuando no te vea.

http://www.youtube.com/watch?v=ykEOo_QOLKY

Monday, January 20, 2014

BOSQUE DE ARRAYANES



La copa de los arrayanes se une en lo alto formando un tapiz de tonalidades verdes y platas que impiden ver el cielo celeste en plenitud.
Troncos rugosos de color canela sostienen esa belleza inigualable que será disfrutada por habitantes de la región y turistas llegados desde distintos lugares del planeta.
Han sido dos horas de viaje.
El lujoso catamarán parecía deslizarse lentamente sobre las aguas del lago azul.
Durante todo el trayecto las gaviotas acompañaron el navío montadas en la estela espumosa blanca como la nieve que orgullosa corona la cúspide de los cerros aún en pleno verano.
Celulares y máquinas fotográficas capturaban la majestuosidad de un paisaje que podría definirse como único en el mundo.
El capitán de la embarcación saludaba a quienes regresaban de la excursión haciendo sonar la sirena.
Solo en un tramo las navegaban en silencio, el guía explicó que sobre la ladera de los cerros se encontraban nidos de cóndores a los que era preciso no asustar.
Desde las ventanas panorámicas se podía apreciar el muelle en el que con profesionalismo la tripulación anclaría el catamarán para dar comienzo a otra parte de una aventura inolvidable.
El viejo puente de madera parecía esperar el paso de los pasajeros.
Cientos de pájaros surcaban el horizonte obsequiando murmullos melodiosos.
Debajo de las maderas que conforman el puente el agua cristalina no se cansa de cantarle a las piedras..
Los más arriesgados no dudan en zambullirse en las aguas del famoso Nahuel Huapi
La temperatura del agua les indicará que tienen que emerger.
Emilio es la primera persona que encontramos, es el responsable de la venta de entradas y entrega de catálogos para conocer con precisión la isla fantástica.
Hace años vive en el lugar.
La propiedad que habita parece salida de un cuento.
Como cualquiera de nosotros conoció la isla y se enamoró del lugar.
Concurrió a la escuela de guardaparques, ni bien obtuvo el título quiso que ese fuera su destino permanente.
Allí conoció al amor de su vida, allí nacieron sus herederos.
Allí  los despidió cuando quisieron mudarse a la ciudad, allí en un cofre guarda las cenizas de su mujer.
Memorioso nos recuerda que tomemos precauciones en ese sitio tan agreste, nos pide que evitemos fumar mientras dura la visita.
Caminará con nosotros hasta el anfiteatro donde el guía dará una charla informativa.
Conoceremos la historia del parque de arrayanes.
Sabremos que para preservarlo le fueron incorporando tecnología de última generación con el propósito de prevenir y evitar siniestros.
Los más pequeños corretean por el lugar sin adelantarse demasiado.
En una de las curvas del sendero está ubicada la cascada de los pájaros, es difícil describir la belleza del espacio.
Cada uno de los trabajadores  se ocupa  de sus tareas, el uniforme que visten impone respeto.
La caminata ha sido formidable, hemos capturado todas las imágenes, las que no están en nuestros dispositivos permanecerán para siempre atesoradas en nuestras retinas.
En una de las confiterías seremos agasajados con las exquisiteces de la región.
Emilio está a pocos metros para despedirnos, brindará un apretón de manos y una sonrisa invitándonos a regresar.
Casi todo el pasaje sube al catamarán.
La sirena llama a los más rezagados.
La chispa de un cigarrillo produce lo inesperado, el fuego se propaga con rapidez.
A media hora de viaje se pueden observar las lenguas de las llamas.
Todo es destrucción.
No alcanza el esfuerzo de quienes trabajan en la isla para circunscribir el incendio, no alcanza que hayan llegado dotaciones para prestar ayuda desde islas cercanas.
El regreso a la ciudad es triste y silencioso.
Nadie emite sonido, hasta los pájaros han callado sus gorjeos.
Nadie le encuentra explicación a la sin razón.
El canal de televisión local transmite las primeras imágenes desde el sitio.
Paisajes de desolación.
Reunidos en el living del hotel no podemos evitar derramar lágrimas cuando retiran los cuerpos calcinados de los guardaparques.
El cadáver de Emilio jamás se encontró.
En ese paisaje de desolación, en ese bosque destruido que tardará añares en parecerse a aquello que fue no hay rastros, ninguna señal que indique que allí hubo un hombre que se quedó hasta el final.
http://www.youtube.com/watch?v=0V8FLjkpd00

Thursday, January 09, 2014

BIG BANG



Los seres humanos por simple instinto de conservación tememos teorías estructuradas que nos alejan del propio yo interior.
A ningún mortal se le ocurriría exponerse en ninguna circunstancia, ya sea por miedo o desconocimiento.
Actitudes que bajo la lupa de los científicos merecen diversas consideraciones, en las que no pienso ahondar por el solo hecho de ser una aspirante a escritora que solo vuelca sus experiencias después de haberlas comparado con la realidad.
Realidad que encontramos al abrir las puertas de nuestras casas, realidad que logra conmovernos cuando vemos episodios injustos que con la ayuda de la voluntad no requerirían mucho esfuerzo para  modificarlos y de esa manera evitar que la injusticia se propague como una mecha encendida cuyos resultados podrían ocasionar daños irreparables.
Todos sabemos que la teoría del Big Bang se produce en tiempos remotos, tan remotos que nadie puede calcular la fecha exacta de su nacimiento.
El Big Bang produjo un estallido en el Universo celestial, no solo modificó conductas en los cuerpos celestes sino en la humanidad toda.
Aquí me quiero detener dado que no soy experta en temas celestiales.
Tampoco pretendo serlo, mi única intención es transmitirte una experiencia que he vivido no hace mucho tiempo.
No me quedó más remedio para cumplir mi cometido que utilizar alas que pudieran transitar caminos que nadie había explorado para conocer en profundidad o por lo menos intentarlo  ciertas actitudes  que al día de hoy continúan siendo un enigma de difícil resolución.
Con las alas replegadas me dirigí al punto más alto de la región, ascendí con dificultad la ladera de un cerro maravilloso.
En el comienzo todo era un estallido de distintas tonalidades de verde.
La gramilla cual fino encaje estaba bordada con flores silvestres.
Los árboles unían sus copas para mostrarle al cielo un fino tapiz.
Un novel pintor volcaba en la tela la majestuosidad del paisaje, todos los colores se habían reunido allí.
Mis oídos siguieron el canto de los ruiseñores, para ubicar sus nidos necesitaba ayuda de mis binoculares, descansaban en la mochila.
Una roca insinuante sería mi punto de observación.
Lentamente el paisaje se tornó árido.
El viento comenzaba a rugir.
Imposible que hubiera vida en el lugar donde reinan las rocas.
Imposible encontrar un sonido humano.
La gruta estaba cerca, allí dejaría a buen resguardo mis pertenencias.
Necesitaba estar libre para desplegar mis alas y comenzar a volar.
La soledad del lugar arrancó lágrimas de conmoción.
Circunspecta un águila custodiaba la inmensidad.
En peno vuelo divisé a figura de un niño solo.
Un chico inmerso en la soledad que estoy segura no eligió.
Un pequeño descalzo en la inmensidad.
El abrigo de cordero no era suficiente para paliar los efectos de un viento que no se cansaba de rugir.
En soledad compartida nos pusimos a conversar.
Los primeros temas fueron banales, el tiempo, la necesidad de sobrevivir en un clima tan hostil.
El primer abrazo llegó como síntoma de protección.
Quería que ese nene  tuviera la misma posibilidad que otros de la pequeña ciudad.
Quería que en él estallara su propio Big Bang ,tan potente que modificara las conductas de terceros que deberían protegerlo
Desplegué mis alas para evitar que el viento hiciera estragos con la pequeña figura.
Abrazados comenzamos  a descender.
En mi casa encontraría un refugio seguro, tendría calor de hogar, hogar que el destino le impidió conocer.
Tengo asumido que pronto partirá buscando su propia esencia.
Tengo asumido que ahora tiene nuevas herramientas para protegerse del devenir de la vida.
Quiero encontrarlo en años venideros, quiero que sea un hombre de bien.
Ansió que en su alma estalle el Big Bang que produzca los cambios suficientes para que llegue a ser un hombre feliz.


http://www.youtube.com/watch?v=2mC2DM8xQPA

Friday, January 03, 2014

MANOS UNIDAS



Con el hombre que la hizo mujer decidió formar una familia.
Formalizado el matrimonio que durante semanas fue tapas de todas las revistas, periódicos y portales de Internet disfrutaron de una fiesta fastuosa.
Los integrantes del novel matrimonio eran hijos únicos, herederos de una fortuna incalculable.
Situación que no logró modificar sus valores, valores adquiridos desde la más tierna infancia.
Desde pequeños supieron que el lema que regiría sus vidas era ayudar al más necesitado, compartir con aquellos con los que el destino se había mostrado avaro.
Quizás la palabra adecuada no sea avaricia.
En ocasiones la vida brinda herramientas para subsistir dignamente y son desechadas por desconocimiento.
En ese punto álgido la tarea era educar, enseñar como aprovechar cada elemento, incluyendo aquellos que provee la naturaleza.
Por propia voluntad se alejaron del mundanal ruido de las grandes ciudades, de las fiestas dispendiosas que exigían inversiones que duraban una noche para que fuera placer de unos pocos.
Sabían que sin ir muy lejos, otros vivían la indignidad de los desposeídos.
Hacia ellos dirigirían sus pasos.
Montaron la primera ONG en un pueblo alejado de la patria que habían nacido.
A ellos le enseñaron cómo aprovechar cada elemento que llegaba a sus manos con el único objetivo de optimizar la calidad de vida, más allá de las circunstancias políticas o sociales que atraviesa un país.
Se rodearon de ciudadanos dispuestos a dar el tiempo libre, el éxito los acompañaba.
En tiempo récord todo funcionaba como el mecanismo de un reloj.
La organización sin fines de lucro fue reconocida e implementada a nivel nacional e internacional.
Para ese entonces ya tenía un logo y un nombre, “Manos unidas”.
Disertaban por el mundo explicaban a quienes quisieran escucharlos que con voluntad se podía acceder a los sueños.
El primer embarazo de la pareja los sorprendió en una isla paradisíaca.
Como pocos, sabían que no lejos de las playas de aguas azules y arenas blancas muchos ciudadanos vivían en la más absoluta miseria, miseria que no se mostraba a los turistas.
Por ellos bregaban día a día.
La noticia del primer heredero fue recibida con alegría, el crepúsculo frente al mar era el lugar adecuado para un brindis.
La brisa nocturna otorgaba movimiento a las hojas de las palmeras.
En ese instante decidieron establecerse en un lugar remoto de su patria amada.
La tecnología les permitiría monitorear la organización.
Viajarían juntos hasta que el destino se los permitiera.
El primer hijo nacería en un lugar de ensueño, no expondrían al pequeño a viajes continuos.
Lautaro nació mientras la aurora boreal teñía el horizonte con sus colores rosados, la luz iluminaría el camino del pequeño.
Transcurridos dos años nació Aylen, una niña dotada de una gran belleza heredada de sus padres.
Desde la cuna mostró un carácter irascible, inexplicable tratándose de dos niños a los que jamás les había faltado nada.
Cuando llegaron a la adolescencia el papá debió realizar un viaje relámpago para controlar las organizaciones.
Irina prefirió quedarse con sus hijos, previamente a la partida pusieron la fortuna a nombre de sus herederos, otra parte estaría destinada a Manos unidas.
El avión que transportaba a Sergio se estrelló en la sabana africana.
Imposible recuperar los restos.
Esa tarde el escribano concurriría a la casa del matrimonio con el propósito de dar lectura al testamento.
Con el legado los hermanos podrían vivir cómodamente el resto de sus vidas.
Aylen se fastidió cuando supo del dinero que se le otorgaba a Manos unidas.
Con dinero suficiente logró internar a su madre en un instituto de salud mental.
Pronto los médicos la declararían insana, su hija ejercería la tutela de los bienes de su madre.
Lautaro de carácter más frágil se había sometido a la voluntad de su hermana.
En el instituto Irina demuestra estar sana, accede a tratamientos que no necesita, sabe que su hija lleva una vida disipada, brinda fiestas en las que se consume alcohol y otras sustancias.
Mañana se cumple otro aniversario de la muerte de su marido, el hospital le permite a la mujer celebrar una misa.
Irá acompañada de terapeutas que no necesita.
La parroquia está ubicada frente a la plaza del pueblo, cerca del municipio y el hospital regional..
Vestirán los bancos con azucenas blancas, en el altar las flores preferidas de su esposo.
Armoniosos los coreutas acompañan la ceremonia.
Irina mantiene las manos unidas sobre su regazo, llora por el pasado, por el presente ausente de sus hijos.
El ulular de una sirena invade el templo.
Irina corre hacia el hospital, su corazón de madre le indica que la víctima del accidente es su hija.
Días más tarde autopsia dirá que su hija conducía a gran velocidad presa de sustancias prohibidas.
Lautaro no hace nada por sacar a su madre de esa prisión de lujo, terminará su vida en iguales circunstancias que su hermana.
En un descuido de las enfermeras Irina tomará un bisturí, con fuerza lo hundirá en sus muñecas.
Horas más tarde la encontraron yaciente, con las manos unidas, pese a los esfuerzos, los médicos, nada pudieron hacer por ella.
El rostro marmóreo de la mujer esboza una sonrisa, el alma ha ascendido a reunirse con sus amores de toda la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=2zibStCNQxA

Monday, December 23, 2013

CUSTODIO DE LA LUNA



Los abuelos repartieron en vida su inmensa fortuna.
Era la única manera de evitar posteriores discusiones entre los herederos..
Cada uno de sus hijos recibiría una casa, lo mismo que sus cuatro nietos.
Propiedades ubicadas en distintos lugares del mundo era su voluntad y debían aceptarla.
Quien no estuviera conforme con lo recibido podía vender o legar a otros los bienes.
Esos otros también habían sido elegidos por los ancianos, quien despreciara la herencia tenía la obligación de cederla a instituciones que albergaran niños desamparados..
Mery y Michel se habían conocido en Escocia,, ella era menor de edad por lo que tuvo que obtener el permiso de sus padres para contraer matrimonio con ese hombre tan apuesto.
Alto, fuerte de cabellos negros y ojos tan azules como los zafiros.
Las obligaciones de Michel lo retenían mucho tempo en Londres.
Esas estadías tan extensas fortalecían el amor que se prodigaban.
Cuando supieron que estaban esperando el primer fruto de un amor profundo decidieron mudarse a una mansión en las afueras de Londres.
La feliz pareja trajo al mundo cuatro hijos varones, desistieron de buscar una niña, tomarían como hijas a las mujeres que aquellos en el futuro eligieran como esposa.
Michel no le temía al trabajo, el estudio de arquitectura funcionaba de maravillas, todos sus esfuerzos estaban dirigidos a dejarles un buen pasar a sus herederos.
Todos cursaron los estudios en los mejores colegios.
Por las tardes los profesores asignados los preparaban en idiomas, así fue que con el tiempo todos dominaban a la perfección cuatro lenguajes diferentes.
Mientras los jóvenes estudiaban la pareja se dedicaba a abrir otras sucursales del estudio en diversas partes del mundo.
Regresaban a Londres para el casamiento de sus hijos o el nacimiento de sus nietos.
Tuvieron a suerte de asistir al enlace de tres de los cuatro nietos.
Nicolás el menor dedicaba sus días a la pintura, dominaba todas las ramas del arte si bien telas y lienzos eran sus preferidos.
Beneficiado por la naturaleza era un hombre por la que suspiraban mujeres de todas las edades, mantuvo varios romances ninguno tan fuerte como para elegir una mujer que lo acompañara el resto de sus días.
Un episodio trágico los reunió en Londres debían despedir a los abuelos que habían fallecido en un hecho confuso.
Depositaron los ataúdes en la misma cripta, la ceremonia fue sencilla y privada.
Esa misma tarde concurrieron al estudio del notario, cada uno recibiría la parte de la herencia que los ancianos habían decidido en vida.
Todos estuvieron de acuerdo con la cláusula especial, prestaron conformidad y cada nieto partió al destino fijado.
En soledad y preso de una tristeza infinita abordó el avión, no sabía si alguna vez su vida de bohemio le permitiría encontrarse con su familia, los amaba como solo un hijo puede querer a sus padres aún cuando su debilidad era la abuela Mery, con ella podía hablar de otras de sus pasiones, las manifestaciones de los cuerpos celestes.
Tenía varios cuadros de la luna en sus distintos estadíos, solo la delicadeza de su alma de artista podía captar los distintos colores que presentaba según hiciera frío o calor o de acuerdo a lo que su pródiga imaginación le dictara.
El tubo que contenía las telas viajaba con el equipaje de mano, él sería el único custodio de sus lunas..
En las afueras del aeropuerto lo esperaba el mayordomo que lo llevaría a su propiedad.
Solícito acomodó el equipaje, no entendió porqué el muchacho no se desprendía del tubo de cuero.
Desde el exterior la mansión era imponente, de piedras grises, en la parte superior supo que había cuatro habitaciones, cada una estaba identificada con una torre, otorgándole aspecto de castillo.
El parque que la rodeaba estaba bien cuidado, el aroma a fresias invitaba a ingresar a la casa.
En la entrada el gran salón estaba presidido por un hogar, al lado un arcón de roble oscuro, como único adorno en la tapa tenía el escudo de la familia..
Mientras el personal subía las maletas, abrió la tapa del mueble.
La sorpresa fue grande, en el interior había otros tubos conteniendo pinturas que revisaría después de la cena.
Mientras ingería los alimentos pidió que el arcón fuera llevado a su dormitorio.
Concluida aquella se despidió de todos amablemente.
Subió a su habitación.
Comenzó a destapar los tubos, extendiendo las telas sobre la amplia cama con dosel.
Las pinturas eran lunas demasiado parecidas a las que Nicolás pintaba.
En una de ellas se podía observar nítidamente el rostro de Mery.
El llanto fue incontenible, se preguntaba quién había pintado esa luna.
Mientras recordaba a Mery una leve brisa se formó en la habitación, el perfume de rosas blancas se intensificaba cada vez con más fuerza.
La emoción lo embargaba, cerro  los ojos para guardar en su alma el momento vivido.
Pudo sentir claramente el abrazo de su abuela, Mery le pedía que se transformara por ella en custodio de la luna.
No fue una ensoñación, era una sensación latente.
Como antes su abuela acompañaría a su nieto predilecto en esta etapa que iniciaba.


Thursday, December 12, 2013

AMOR Y FUEGO




No es natural o habitual que casi al finalizar el año caigan nevadas tan copiosas como la que se produjo  comenzado el atardecer de un quieto día de diciembre.
Diciembre de noches cortas.
En los albores del verano las luces del alba despiden las noches claras, pareciera que están apuradas para mostrar su belleza.
Presurosa la noche se retira a sus aposentos celestiales con su atuendo negro.
Las primeras luces del alba tiñen de colores rosados el firmamento.
Cielo diáfano anticipa una jornada tranquila.
Boris vino a estas tierras alejado de la suya por los disparates de una guerra.
Buscaba un lugar que le hiciera recordar a su tierra amada.
Durante el viaje no departía con los otros viajeros, conocía el idioma de la que sería su patria adoptiva.
Sabía que debería buscar trabajo ni bien bajara la escalinata del barco, sus ahorros le permitirían vivir cómodamente por un lapso de tres meses.
Alojado en una pensión frente al río de aguas color de león, su imaginación volaba a orillas del Volga, el río más caudaloso de su patria querida.
El corazón comenzaba a latir rápidamente cuando recordaba a Irina.
Con ella había pasados los días más felices.
El destino no les dio tiempo para concebir hijos, hijos fruto del amor más grande que un hombre puede sentir en su paso por la vida terrena.
La guerra sin sentido solo daba a luz terror, terror que se multiplicaba a una velocidad inesperada.
De Irina lo enamoró no solo su belleza caucásica sino sus valores de mujer.
Sin dudas no pasaba desapercibida por más que su atuendo siempre fuera de color negro, tan negro como los pensamientos de quienes habían iniciado el conflicto bélico.
Ocultaba su dorada cabellera debajo de una manta  oscura, con ello lograba se destacaran el color de sus ojos celestes como el agua del congelado mar Ártico.
Mirada cristalina a la que el frío siempre le arrancaba una lágrima
¿Qué decir de su rostro?
No había palabra certera que pudiera calificar tanta belleza, boca insinuante del color de los rubíes que la época siniestra le impediría conocer.
La atracción fue mutua, no tardaron en consagrar el matrimonio.
Se amaron de manera indescriptible pese a las circunstancias que vivían.
A orillas del Volga construyeron el hogar que los alojaría.
Compraron animales que Boris vendía en el mercado de la Ciudad más cercana.
No necesitaban lujos, el amor que se prodigaban cubría los faltantes.
Boris se despidió de su mujer amorosamente.
Se dirigía al mercado, sabía que por la calidad de sus animales recibiría una buena paga.
Era el momento preciso de llevarle a Irina un cintillo de rubíes, rubíes semejantes a la boca de su esposa en la que tantas veces había abrevado su amor sediento.
Mientras tanto ella cocinaba para el amor de su vida.
Celebrarían con buen vino los días de amor compartido.
Boris regresaba  montado en un caballo a su casa, en el bolsillo del chaleco guardaba el anillo.
El potro en un instante se detuvo, instante en el que solo se escuchaba el sonido de las bombas asesinas.
Boris enlazó el caballo a un árbol, comenzó a correr desesperadamente hacia su casa.
Las esquirlas de un explosivo habían herido mortalmente a su mujer.
Acompañó su agonía.
Finalizados los funerales los restos de su amada esposa fueron cremados.
Guardó las cenizas, el absurdo comportamiento de los hombres sin corazón habían convertido a su mujer en despojos.
Nada tenía que hacer en la casa.
La huída era el único camino.
No viajaría solo, las cenizas de Irina lo acompañarían mientras viviera.
Boris era un visionario, al ver la ciudad de la patria nueva se dio cuenta que no era un sitio para pasar el resto de sus días.
Arrendó un campo en suelo sureño.
El negocio funcionaba de maravillas.
El ganado lanar era de óptima calidad.
La soledad siempre sería su compañía, el recuerdo de Irina era constante.
La fortuna acumulada le permitió no trabajar más.
Construyó una nueva chacra en una zona inhóspita frente a otro mar.
En el salón principal un altar contenía la urna con las cenizas de única mujer que había amado en su vida.
La nevada extemporánea precipitó los acontecimientos.
Fue de tal magnitud que arrancó de los árboles los brotes de primavera.
Los cristales de los ventanales vibraban.
El viento rugía con gritos atronadores.
El cielo había mutado a negro como el ropaje de Irina.
Saetas violetas cruzaban el firmamento, iluminando la casa.
Los truenos gritando eran un tormento, pensaba en el pedido de auxilio de su esposa.
Encendió un habano, rápidamente se dirigió al cuarto de herramientas.
De un tractor extrajo combustible.
Abrazó la urna con los restos de su amada,  procedió a destaparla en el mismo minuto que la casa se convertía en llamaradas.
Llamaradas del mismo color de los rubíes que tenía el cintillo que aún guardaba en el bolsillo de su chaleco.
Lloró hasta que las llamas consumieron su cuerpo.
Por fin volvería a compartir la eternidad con ella.


http://www.youtube.com/watch?v=L18b3UQQ49I

Thursday, December 05, 2013

HISTORIA DE UN FLAMENCO



He observado su vuelo sin que el cansancio llegara a extenuarme.
En escuadras perfectas surcaban el cielo límpido formando figuras majestuosas.
Las observaba hasta el preciso punto donde una línea imaginaria pareciera unir el mar y el horizonte.
Horizonte que era fácil detectar mirando las distintas coloraciones de la esfera celestes.
El amanecer era pródigo en colores naranjas, la noche se retiraba a sus aposentos eternos para que los rayos de luz iluminaran el paisaje.
Por las tardes, el cielo cambiaba de atuendo, destacaban púrpuras y rosados en su vestimenta.
Algunos jirones de nubes plata oficiaban cual costosas gargantillas de platino invitando al dulce placer de volar con la imaginación.
Quería ver más,  aún cuando esforzara la visión siempre encontraba límites que había decidido romper para deleitarme con la belleza del lugar.
El silencio permitía escuchar otras voces.
Voces que en  ningún momento se alteraban, melodía capaz de tranquilizar las almas más inquietas.
Reconozco que era una de ellas, necesitaba otorgarle a mi espíritu guerrero momentos de paz, de esa forma adquiriría fuerzas para dar vuelta la hoja del libro del destino y seguir escribiendo sus páginas desde otro lugar.
De regreso seguí meditando sobre todo lo que había ocurrido en el último tiempo.
El espacio de las letras había sido saqueado, como todo saqueo la violencia verbal imperaba en el lugar.
Desconocía a quienes otras veces me habían acariciado el alma.
No fue un acto revolucionario, esos movimientos dejan enseñanza a través de las pérdidas y no es una contradicción.
¿Qué podía esperar de un espacio vulnerado?
Lugar donde se mostraban sin anestesia todas las miserias humanas.
Entorne la puerta para partir de la misma forma que había llegado, en silencio.
Hoy el objetivo era dejar que la naturaleza me sorprendiera en todo su esplendor.
Llegando a destino encontré un bello flamenco herido, el dolor agudo en sus alas logró que perdiera el sentido de la orientación.
Entendí que su lugar no era a orillas de una playa, debía regresarlo a la vera del lago, cerca de los juncos que el viento hamacaba sin cesar, allí encontraría alimentos y agua dulce para saciar la sed.
¿Cómo lograr que me siguiera?
No lo sabía.
Deseaba verlo erguido para que todos pudieran admirar su belleza singular.
Opté por silbar, no escucharía más que ese sonido convertido en clamor.
Nunca miraría hacia atrás, deseaba que llegara a su hábitat.
El silbido se detuvo con los sollozos nacidos en lo más profundo de mi alma.
El flamenco detuvo su marcha antes de llegar, tenía sed, faltaban metros para llegar al lago.
Encontré un caracol, en él volqué el contenido de la botella de agua que llevaba en mi mochila.
En algún momento el instinto de conservación lo haría llegar allí.
Escondida detrás de los juncos trataba que mi respiración acongojada no lo asustara.
Noté que sus alas estaban anchadas con un líquido oscuro.
Los pasos eran torpes, perdido,lastimado, empetrolado solo la muerte podría apiadarse de él.
Mientras el flamenco hacía esfuerzo por sobrevivir, rogué tener señal en el celular.
No puedo calcular el tiempo que tardó el departamento de fauna en llegar al lugar, para mi fue una eternidad alimentada por la impotencia de no poder prestar ayuda ante la inminencia de la muerte.
Con suma rapidez en el sitio comenzaron a lavarle las alas, no fue difícil ingresarlo a una jaula para continuar el tratamiento.
Ha pasado más de un mes, Gringo, así lo bautizaron, esta tarde será devuelto a orillas del lago junto a otros ejemplares, está completamente curado.
En una de sus alas tiene colocado un chip de última generación
Gringo volverá a mostrar su figura majestuosa a orillas del lago, estará en el sitio del que jamás debió salir.
El lago se ve diferente con su figura y otras de su especie.
Transito un estado de felicidad, Gringo pudo regresar a su espacio.
Algún día no lejano e contaré que por propia decisión he decido transitar por otros caminos.
Caminos que celebran las letras sin actitudes míseras.
Caminos cristalinos como el agua que en su recorrido horada la silueta de las rocas.
Caminos nuevos donde de verdad se pueda conjugar el verbo compartir.
Tranquilo Gringo junto a tus amigos solo escucharás el agua de las cascadas que no solo le cantan a las piedras, también a ti.


http://www.youtube.com/watch?v=dvgZkm1xWPE

Wednesday, November 27, 2013

UN PACTO



Sauces de melena quieta circundan el lago de aguas profundas.
Asemejan fantasmas inmóviles que solo despiertan de su letargo cuando la brisa con su silbido tenue y parejo corona de espuma blanca que se multiplica hasta el infinito el espejo de agua.
Los ruiseñores han regresado a sus nidos, deben enseñarle los primeros gorjeos a sus crías recién nacidas.
El cielo acompaña la escena con su ropaje púrpura y rosado.
Jirones de nubes intenta sin éxito ocultar la cara lastimada de la luna.
Una luciérnaga con sus pequeñas luces convoca a otras de su especie que lentamente se desperezan entre las matas de hierba en flor.
Amarillos pálidos, blancos prístinos cortan el verde del follaje.
Más allá el muelle donde los ocasionales pescadores esperan las burbujas transparentes del agua, ellas señalan que allí hay peces de lomo plateado que luego devolverán con destreza al agua, intentando que los anzuelos no lastimen el paladar de aquellos.
Ese lugar es mi preferido cuando deseo calmar la tempestad de mis emociones.
Lentamente de mi espalda comienzan a desplegarse alas imaginarias.
Quero legar a la cúspide de los cerros que no conocen la primavera y para deleite de todos mantienen coronas de nieve eterna.
Desde ese lugar óptimo puedo observar el majestuoso paisaje.
A lo largo de los años he aprendido a interpretar los sonidos del silencio.
Vuelos que me permiten conectarme con el universo.
Descenderé por el mismo sendero, ahora sin alas.
Quiero pisar las piedras que alguna vez impetuosamente escalaron los montañistas.
Necesito oxigenar mis pensamientos, descartar todo aquello que resulte nocivo y pueda contaminar mi propia esencia.
En el camino saludo a un relámpago, veloz como una saeta surca el cielo.
Le pido a mi amigo el viento que libere el paso de la tormenta.
Estoy legando a mi lugar, el muelle.
Desde allí veré como el agua cristalina horada las piedras.
Observo tu silueta en mi lugar.
Se percibe la tristeza que te embarga.
Silenciosa observo tu rostro cubierto de lágrimas.
Apuro el paso es necesario que vaya a  buscar u termo con café para compartir.
Intentaré paliar tus penas.
Al principio te muestras hosco, huraño, me respondes con monosílabos, tus si y no van despejando el trayecto para que pueda llegar a tu alma.
No tengo apuro, dejaré que te tomes el tiempo necesario para que quites los cerrojos que has impuesto a tu corazón.
Todo fluirá si el destino sí lo quiere.
Tu rostro demacrado me conmueve, intuyo que has llorado más de lo necesario.
No tardarás en contarme tus padeceres.
La vida fue demasiado generosa contigo.
Nada material te ha faltado, sin embargo no alcanzó para que disfrutaras el placer de despertar cada mañana.
Olvidaste escuchar el trino de los pájaros apoyados en el dintel de tu ventana.
Muchas  veces amaste sin ser correspondido.
No comprendiste que allí no terminaba el mundo, estabas sumando experiencia.
Olvidaste el viejo axioma que dice que todos los días se aprende algo.
Escuchar tu historia estruja el corazón del más compuesto.
Te pedí permiso para darte un abrazo fraterno.
Temblabas como la última hoja que el viento del otoño desprende del árbol sin saber que la misma podía caer en suelo firme para ser pisoteada por cualquier terrenal o que el mismo viento a elevaría al espacio.
Entendí tu cansancio, el hastío y rencor que sentías hacia la vida aún cuando esta no fuera responsable de tu proceder.
Solitarios celebramos un pacto para que pudieras reconciliarte con tu destino.
Es tarde.
Te prometo que mañana regresaré a la misma hora.
Entenderé tus silencios.
Quiero transferirte momentos felices, momentos compartidos en los que la desilusión te llevó a descreer.
Si lo deseas seré la hermana que no has tenido, quiero ayudarte para que sepas que más allá de cualquier circunstancia a vida merece ser vivida a pleno.
Un pacto que no medirá el reloj del tiempo.
Un pacto en el que seré como un pilar para cuando necesites apoyarte y seguir caminando.
Juntos seremos peregrinos de la vida cada día de nuestras existencias.


https://www.youtube.com/watch?v=XZlO_mNYCL8

Friday, November 22, 2013

AMAR ETERNAMENTE



La vida me ha condenado al ostracismo, a la soledad donde no se perciben los colores.
Al silencio eterno que solo es interrumpido por mis propios sollozos.
Soy un hombre sin edad si tomo como parámetros todo aquello que acordé con el destino, sería un anciano contenido en un cuerpo al que no reconozco.
Las mujeres con las que he disfrutado las mieles del amor decían hace tantísimo tiempo
que era un hombre agradable, reconocían que nunca me había faltado  nada.
Error grosero, ninguna de ellas supo comprenderme y no las culpo, tal vez no supe entregarles abiertamente mi corazón, no las culpo ninguna supo atemperar el carácter taciturno.
Casi todas creían que gozar de una buena posición económica era suficiente para borrar los recuerdos, ninguna de ellas intentó tan solo una vez limar los barrotes que sutilmente enrejaban mi alma.
Siempre que trataba de contarles mi pasado encontraban la excusa perfecta para callar mis palabras.
Enseguida programaban un viaje, accedía gustoso ya que en ese entonces partir hacia otros mundos posibilitaba que tuviera momentos fugaces de felicidad.
Todos los paisajes eran amenos en buena compañía.
Poco importaba si nos dirigíamos al mar o la montaña, al campo o las ciudades más cosmopolitas del orbe.
Disfrutaba las playas de arena blanca, escalar los cerros más altos, esos que hacen que el corazón se precipite en latidos, a punto tal de pensar que quizás esos instantes no regresarían nunca.
Sediento bebí besos de labios semejantes a los rubíes,  no dudaba  entregar mi amor a quien creía sería la mujer de mi vida.
Lamenté más de una vez despertar en soledad, de las llamaradas vividas en las noches solo quedaban cenizas.
Las almohadas conservaban el hundimiento producido por el apoyo de las cabezas, hebras de cabello con los que había tejido ilusiones.
Ilusiones que morían al ver las notas de despedida, otros compromisos las esperaban.
Una y mil veces me preguntaba cómo podía haberme equivocado tanto.
A medida que surgían los abandonos sentía que iba perdiendo los matices  de una vida con demasiado materialismo y nada espiritual.
Regresaba a mi país a controlar los negocios, curiosamente, pese a mi estado de ánimo funcionaban de manera óptima.
Comencé  a delegar responsabilidades, era una manera de premiar la fidelidad de un puñado de empleados.
Quería viajar solo, encontrar mi destino en el lugar más alejado posible.
Después de diez y ocho horas de viaje aterricé en Moscú, poco me importaba el invierno, el frío que calaba los huesos.
Recorrí museos, la Plaza Roja estaba cubierta de copos de nieve,  contraté todas las excursiones posibles para conocer un país inmenso.
Una mañana de enero tuve el día libre, podía ir al lugar que quisiera.
Mis pasos se dirigieron a la estación central, los trenes repletos de trabajadores se dirigían a las estepas.
Ningún abrigo podía morigerar el frío.
Una voz femenina daba la orden de partida, esa voz cristalina como el susurro de los pájaros los despedía.
Sabiendo que muchos no regresarían por la rigurosidad del trabajo, sus memorias guardarían esa despedida que sonaba como música acariciando el alma..
En el salón comedor pese a que era temprano la mayoría de los pasajeros bebía vodka o agregaba unas gotas al café para calentar el espíritu.
Igor sabía hablar español, con él compartí momentos inolvidables.
Fue quien me contó por qué la despedida siempre la hacía una mujer, los que tenían la suerte de regresar eran recibidos por la voz de un hombre.
Al trabajador no le sorprendía que filmara la aridez del paisaje.
A mitad de camino le conté que había quedado encandilado por la voz que había escuchado al partir.
Con una sonrisa prometió me presentaría a la muchacha en dos días.
Vielka estaba a su cuidado desde  que era pequeña, con su mujer la habían recogido el mismo día que la niña había perdido a su padre.
Fue uno de los tantos que no soportó el clima gélido.
Cuarenta y ocho horas eran suficientes para encargar un arreglo de rosas que llegaría en perfecto estado de conservación desde mi patria.
Esa noche Igor y su mujer prepararon una copiosa cena regada por buen vino.
Apareció en escena Vielka, no podía ser más hermosa, los cabellos rubios enmarcaban un rostro perfecto.
La mirada  se parecía a los lagos celestes que había capturado el día anterior.
El terror se apoderó de mi, la joven aún no había cumplido la mayoría de edad.
El amor se hizo presente, atropellaba con  ímpetu.
Le pedí a Igor permiso para casarme con ella cuando cumpliera la mayoría de edad.
Le rogué me presentara un escribano, quería  testar en vida.
Las fábricas serían para mis empleados, mis sobrinos heredarían parte de mi fortuna.
Abrí una cuenta a nombre de Vielka, con ese dinero podía pasar el resto de su vida sin pasar privaciones de ninguna índole.
Durante unos meses decidí establecerme en Moscú, Vielka debería cumplir la mayoría de edad para poder desposarla.
Dejó su trabajo en la Estación Central, nos casaríamos en la catedral de San Petesburgo en la próxima primavera rusa.
Para la ocasión contraté los servicios de los mejores floristas, mis amigos asistirían a la celebración.
Raúl no estuvo de acuerdo, le pareció un enlace precipitado.
Advirtió en todos algo que el amor no me había permitido ver.
Mi secretaria sería la madrina de casamiento, sabía que siempre me había amado en silencio.
La catedral se veía majestuosa, el ejecutante del órgano ofrecía
a los asistentes piezas musicales magníficas.
La tradición dice que las novias siempre demoraban.
El corazón cabalgaba en mi pecho.
Vielka jamás llegó a la ceremonia.
Había perdido al amor de mi vida.
Regresé a mi patria, revoqué el testamento concedido a quien fuera mi futura esposa, no fue tarea fácil cuando tienen que intervenir organismos oficiales.
Logré objetivos que no me servían para nada,mi alma estaba lastimada y decolorada.
Antes de convertirme en este hombre gris que no aprecia la vida, supe que Igor había vendido a Vielka en varias ocasiones, el está preso en una cárcel, ella se suicidó.
Nunca sabré si me amó tanto como yo a ella.
Me dirijo al fiordo más alto de la comarca, no escucho el pedido recurrente de Violeta, mi secretaria de toda la vida. 
Camino como un autómata, las lágrimas me impiden ver el horizonte, por primera vez sé lo que quiero, salto las rejas que contienen a los turistas.
Violeta trata de impedir mi salto al abismo.
Como puedo me suelto de esas amorosas manos que me sostienen, en segundos caeré a las profundidades del océano.
Tal vez en la oscuridad sin color me encuentre con el amor de mi vida.
Tal vez en la eternidad pueda encontrar a Vielka.


Friday, November 15, 2013

EL REGRESO





Nada en la vida se puede hacer en soledad absoluta.
Mis musas a las que creí perdidas vaya a saber donde hoy volvieron a apoyarse en el dintel de la ventana.
Fueron cuidadosas, no quisieron rozar con sus alas las macetas que contienen mis flores preferidas.
Brillaban detrás del cristal, la brisa suave otorgaba movimiento ondulante a las delicadas plumas que portaban.
Hace diez días habían partido con destino incierto.
Se negaban a participar de la tristeza que acarrean las injusticias.
Pese a su ausencia no me dejaron sola, si bien me faltaba su presencia, dejaron a un ángel.
Un ángel del que me separa un océano, un ángel que no dudó en atravesar ríos y montañas para alojarse en lo más profundo de mi alma.
Juntas compartimos muchas horas, las que pasamos intercambiando correos y las otras que cual imágenes majestuosas fueron tallando el pensamiento.
Cada palabra que trataba de calar mi espíritu inquieto tal vez no las escuchaba producto del aturdimiento ante un episodio inesperado, tan inesperado como falto de justicia y raciocinio.
Si aquellos que tienen en sus manos el poder de censurar utilizaran el sentido común el mundo sería un lugar pleno, donde la dicha y el entendimiento fueran los únicos reyes que nos indicaran que compartir es el más bello mandato.
Días de reflexión en el que no faltaron diseños de estrategias para terminar con un evento exótico, tan exótico que no se podía encuadrar en cualquier contexto racional.
Días en los que no faltaron las lágrimas que trae la impotencia.
Atardeceres de los que no podía contemplar su belleza extremadamente delicada.
Luciérnagas esforzadas  tratando de mostrarme un sendero de luz que creía no existía.
Cansadas prefirieron morir entre las flores del jardín.
Noches de sueños sobresaltados, noches en las que solo tenía cabida el espanto, las pesadillas.
Noches en las que no me permití observar el fulgor de las estrellas encendiendo el cielo.
Mi cielo estaba cubierto por nubes espesas, tan espesas que parecían el preludio de una tempestad no deseada.
Noches largas antecediendo días silenciosos.
Silencio quebrado por las palabras de aliento de ese ángel que me proporcionó las muletas que necesitaba para seguir caminado.
Sabias palabras hicieron que optara por ver el vaso de la vida medio lleno.
Sabias palabras que atenuaron la tortura de la incertidumbre.
El destino iluminó a quienes se negaban a escuchar mis reclamos.
Destino que dotó de palabras a quien no quería manifestarse.
Puedo decir que hoy pese al clima gélido vuelve a brillar el sol.
Mis musas han regresado, feliz por ese detalle no puedo dejar de darte las gracias siempre.


Tuesday, November 12, 2013

LÁGRIMAS Y SONRISAS



No puedo dejar de convocarlas cada día de mi vida.
Ellas han propiciado que mis letras no fueran a caer en manos de la muerte
Saben de mi vida más que yo misma, las he visto posadas en el alféizar de mi ventana, gozando del susurro de los pájaros.
Las he visto contemplar el nacimiento del verde que tiñe con el color de la esperanza las praderas, praderas que cubren con sus matices la falda de las montañas, tímida bordeaban esa silueta majestuosa, no alcanzaban a ver las cúspides heladas que conservan el hielo.
Han sido como torrentes de agua clara horadando con su eterno canto la silueta de las rocas que encontraban en su sendero.
He paseado con ellas, me dotaron de alas imaginarias para recorrer todos los paisajes.
Paisajes del mundo terreno, paisajes inmortales donde pernoctan las estrellas titilando esperando que mágica apareciera la luna en todas sus fases.
Pude sentarme en uno de los vértices con el único objetivo de contemplar el infinito.
Me distraje observando la desaparición de las estrellas fugaces, preguntándome hacia donde partiría tanta luminosidad estelar.
Con mis alas livianas me desplacé por otros mundos terrenales.
Acompañé la risa de quienes jugaban en la arena de playas exóticas, escuché el rumor de las olas en forma consecutiva morían dejando una estela de blanca espuma en los paradores más alejados.
Escuché el rugido del viento preludio del desgarrador grito de un trueno.
Ví el cielo surcado por saetas violetas, parecía que los relámpagos intentaban trozar el cielo.
Derramé lágrimas como fina llovizna, el silbido que precede a la tempestad logró que buscara refugio en una gruta.
No me importaba si crecía la marea, nadie sería capaz de quitarme las bellezas que había percibido, para siempre  había enrejado todo en un rincón de mi alma.
Me conmovieron los colores rosados del alba, la aparición del sol emergiendo del agua profunda.
Extasiada contemplé los púrpuras y magentas antecediendo noches eternas.
Resurgí de las cenizas escuchando los cánticos de los niños, lentamente, tomados de la mano cantaban rodas de paz.
Pude seguir viajando con la imaginación hasta llegar a los lugares más helados de la tierra.
El frío me permitía conocer otros paisajes inanimados.
Recibí todo lo que puede esperar un ser humano.
Palabras boitas y sinceras y por qué no otras que adulaban sin sentido, palabras que me despertaron una sonrisa, palabras que encendieron todos los alertas.
Nada era lo que parecía, muchas ideas se asemejaban a un tifón intentando colocarme una mordaza.
Luché  casi sola contra los detractores del buen gusto.
Jamás en mi mundo tuvo espacio la bandera blanca que significa la rendición injusta.
Nunca he temido más que al silencio inoportuno.
Silencio que intentaba opacar la creatividad, mala o buena era el nacimiento de algo nuevo.
El ser humano por complacencia innata trata de resistir los cambios.
Bajan los brazos los débiles, los seres opacos que se sostienen en el conformismo.
¿Qué he perdido?
No mucho o si, el no poder compartir me subleva.
En el debe y el haber de la vida sobresale aquello que he cosechado.
Como en toda cosecha he aprendido a descartar las semillas vacías, semillas ignotas que no producirán nada y robarán espacio a las otras que desean crecer con fuerza, para ello necesitan la fertilidad de la tierra, la luminosidad de los rayos de sol que me despiertan cada mañana.
Nuevos trinos de pájaros escucharé cada día, la experiencia vivida me ayudó a crecer de manera impensada.
Siempre  afirmé que el destino de un ser humano se asemeja mucho a un libro con pocas palabras y muchas páginas vacías.
Páginas que se irán completando con el acontecer cotidiano.
Páginas desbordadas por las emociones, páginas que mutaron al color sepia que trae el olvido.
Agradezco infinitamente estar viva, poder volcar mediante las letras mis vivencias.
En mi vocabulario nunca tendrá cabida el rencor.
Solo habrá espacio para lágrimas emocionadas y sonrisas, lo demás es absolutamente descartable.


Tuesday, November 05, 2013

CONTEMPLANDO



En temporada de deshielo los cerros comienzan con el ritual de cada año de quitarse las pesadas capas de nieve.
Sabia la naturaleza impide que lo hagan en un solo día.
Son como aquellas mujeres a las que muchos rechazan quitándose las ropas hasta quedar desnudas, sin saber que las miradas que todo señalan aún cuando les guste el espectáculo de ver un desnudo artístico o natural las llenarán de mácula ante la vista y el deseo de verlas como diosas paganas,
Doble discurso del ser humano que suele mostrarse tapado hasta las orejas y en contraposición disfruta de una silueta armoniosa que llama a sueños escondidos.
No estoy aquí para valorar las conductas de mis pares, mi idea es compartir experiencias logrando desenmascarar a los seres que a lo largo de su vida han mantenido un  doble discursos para ocultar las apariencias.
Seres  humanos falibles a cometer errores, seres que no dudan en señalar las falencias de otro.
No soy juez ni parte, podría definirme como una observadora de la realidad, realidad a los que más de lo que pensaba muchos rehuyen amparados en conceptos antiquísimos que les permiten permanecer sin ser.
Hoy dedicaré mi día a la contemplación.
Destellos de sol recién amanecido surca las luces del alba rosada que les otorgó su paso.
Con fuerza diluyen los jirones de nubes, bordean con su halo luminoso las faldas de la montaña.
Instante mágico para contemplar la hermosura e la naturaleza.
Cera de mi, Joaquín prepara la caña de pescar.
Sé que se dedica a la pesca deportiva, sé que devolverá al agua las piezas que no cumplan con el reglamento de los pescadores.
Sé mucho y no sé nada.
Me sumerjo como si fuera el río que horada las piedras en su mundo.
Joaquín es un hombre solo,no por propia elección sino porque las circunstancias adversas que le deparó el destino lograron que supiera descartar lo bueno de lo menos malo.
Con sabiduría devuelve las piezas al agua, no quiere que el anzuelo filoso lastime a las que desechará.
Sin que lo sepa, sentada en una piedra miro la presencia del agua antes cristalina,
Muchos borbotones traen agua oscura.
Noto que una lágrima surca el rostro repleto de arrugas de vida y experiencias.
Es el preciso momento de acercarme, dice que la vida es una dura experiencia.
Llora por haber bajado los brazos.
De lo más profundo de mi ser nace un abrazo, detrás del agua turbia vendrá el agua cristalina.
Mientras contengo el llanto silencioso con mis brazos le cuento de mis propias experiencias.
Transmito cada una de mis sensaciones,le ruego no claudique, la vida está conformada por un si número de oportunidades.
Las estrellas que acompañan nuestro paso por la vida solo suelen ser ocultadas por mentes mediocres.
Concertamos un pacto silencioso.
Al principio duda.
La conversación no será fácil, Joaquín esta atado a sus dogmas.
Por fin comprende que las luminarias estelares son fugaces como los suspiros.
Por fín comprenderá que a veces el destino no es idealizar al otro.
La mezquindad que a veces nos atrapa no es capaz de torcer el destino.
Fuera de juego con Joaquín y la voluntad férrea de compartir emprenderemos otros caminos.
Ninguna actitud mezquina podrá derribar los lazos de esta amistad que recién comienza.
A la vera de un caudaloso río que horada las piedras comenzaremos a diseñar un trayecto tan claro como el agua que baja de las montañas.
No sé si juntos  venceremos nos queda el sabor de haberlo intentado.



Friday, November 01, 2013

ECOS DE LLUVIA



Pasé la noche en un punto intermedio del destino final.
Salí cuando las luces del  alba clareaban el cielo hasta hacía minutos oscuros, cavernosos. Que la noche se había despedido.
La hostería en la que me alojé era cómoda en su sencillez.
Del frío glaciar  de mi lugar de residencia pasaba a una zona cálida.
La brisa nocturna lograba imprimirle al cortinado un movimiento ondulante,tanto que me hizo recordar a seres que había transitado por mi vida.
Pude recordarlos a todos y cada uno, algunos lograron que adquiera experiencia.
Los menos, seres opacos, moradores de abismos insondables a los que no quise pertenecer, a ellos les obsequié sano silencio.
La vida es demasiado valiosa como para desperdiciarla tratando de entender utopías en las que la maldad tiene el cetro de las monarquías con los pies sumergidos en el lodo.
De esos terrenales huyo, no me dejan nada..
No los critico, viven en el mundo que han construido.
Dejo atrás los pensamientos vacilantes, jamás  creí  en loas y alabanzas superfluas.
Tomé aquello que me permitió crecer, la opacidad vive en los  abismos que jamás se me ocurriría explorar.
Mi dogma es  no perder el tiempo, más adelante si así lo eligiera  tendré tiempo de contaminarme.
El empleado del hotel sabía que saldría temprano para continuar mi viaje.
Silencioso, dejó el desaguo sobre la mesa.
Sobre la bandeja dejó una flor , preciosa, con multiplicidad de coloridos pétalos, sabría después que esa margarita de centro amarillo como el sol era una zinia.
Era una señal, la llevaría prendida del espejo retrovisor hasta  que llegara a destino.
Durante la noche los empleados de la estación de servicio quitaron las manchas que habían quedado adheridas en el parabrisas.
También habían quitado los vestigios de las mariposas nocturnas pegados al radiador del vehículo.
Prometí pasar al regreso.
Surqué la ruta que me llevarían al centro  del país.
Mi destino era Córdoba.
A los costados del cambio el paisaje parecía muerto, el verde había cambiando por el ocre de la sequía.
Los animales morían de hambre y sed.
Los recuerdos se agolpaban en mi mente.
En las sierras cordobesas años atrás y por vez primera me había subido a un árbol.
Mi héroe preferido, mi padre, con paciencia me bajo de las alturas tenía seis años.
Hoy treinta años después, siento el ardor que provocó la rama de un árbol en mis piernas.
El dolor de la infancia no logró que claudicara en mis intentos  de explorar lo desconocido.
Recuerdos color sepia quedaron registrado en una foto.
Hoy siento como entonces las caricias de mi padre, las lágrimas de impotencia al observar la inmensidad desierta de naturaleza.
Las lágrimas sucumben ante los recuerdos.
Las heridas  de la tierra me retrotraen a aquella temporada de vacaciones.
Estoy a punto de llegar a la Catedral de Córdoba.
Ingreso sin necesidad de portar una mantilla que cubra mis cabellos.
Admirada redescubro los frescos que adornan  los techos cóncavos.
Elevo mi oración por todos, por los amigos y también por aquellos que se vistieron de tales.
No guardo rencor hacia nadie, por ellos rezo para que un Ser Superior los ilumine.
Antes de despedirme de la Catedral le pido a la virgen María que derrame lágrimas, tantas que puedan borrar las heridas que  el suelo dejó al descubierto.
La flor en el espejo está intacta, una delicada fragancia  indica que voy por el camino correcto.
Serpenteo valles y quebradas, convoco a la lluvia, antes de llegar a las cercanías de Mina Clavero me detengo ante la imagen del Cura Brochero, a él le dejo mis plegarias.
Reinicio el camino, Estela me espera en su casa.
En ese instante comienza la lluvia tan anhelada, tan necesaria.
No pude disfrutar de las aguas cristalinas de unos de los ríos que alimenta su caudal.
Rumoroso le canta a las piedras.
Por fin la lluvia apareció esplendorosa vestida de gotas cristalinas.
Pasé varios días en la región, la lluvia celestial ha propiciado que no haya grietas en la tierra.
Debo desandar el camino.
Me conmueven los colores verdes recuperados.
Los animales abrevan en los arroyos semanas atrás extinguidos.
Las garzas muestran siluetas espectaculares al borde del agua.
Corto camino por rutas desconocidas el paisaje es de ensueño, la lluvia es mi compañía.
Manejo con prudencia, en pocos días estaré abrazando a  mis seres queridos.
Sé que la lluvia rebosante de lágrimas ha posibilitado que el paisaje fuera diferente.
Pertinaz, consecuente ha convertido la tierra árida en floreciente simiente de nuevos desafíos, todo reverdece cuando la esperanza es el  único derrotero.
Solo te pido que me acompañes con tu pensamiento,no es mucho si anhelamos un mundo mejor.