Monday, March 17, 2014

SIETE COLORES, UNA VIDA



Tarde soleada, brisa anticipando el otoño.
La caminata hasta el cerro de los siete colores en Purmamarca logra que el cuerpo humano se transforme en ese árbol que está junto al río, como languideciendo.
Un soplo de aire irá desnudando esos brazos que durante el estío soporta la espesura de las hojas.
Manto verde que impide se filtren los dorados rayos de sol.
Lugar elegido por quienes necesitan un descanso para recuperar energía con el objetivo de emprender el ascenso hasta llegar a la cúspide que ha comenzado a despuntar un pequeño manto de nieves eternas.
El destino será de gran ayuda para llegar a la meta.
No está sola en la aventura otros seres la acompañan con idénticas inquietudes.
Llegar, llegar es la idea que tienen todos los seres terrenos.
En ocasiones los designios de la vida son caprichosos, aparecen piedras que de no esquivarlas lastimarían al más experto de los escaladores.
Una bebida energizante será ofrecida al grupo por el guía que los llevará a cumplir sueños en algunos casos o llamar al olvido cuando se trata de sepultar la intolerancia, la incomprensión de esos seres que habitan la tierra que solo se dedican a radiografiar la vida de sus semejantes.
Seres a quienes no les importa si una palabra fuera de contexto puede tatuar en el alma de otros heridas difíciles de cicatrizar.
La charla previa en el refugio sumará experiencia a los novatos, será acumulación de efectos para quienes han escalado varias veces la montaña.
A través de pantallas gigantes ubicadas en forma estratégica se muestra cada rincón del colorido gigante.
El grupo está compuesto por personas de todas las edades, todos y cada uno previamente son examinados por un médico.
A quienes no pueden acceder al ascenso se les explican los motivos, los riesgos que correrían en caso de sentir algún malestar que la altura agravaría innecesariamente.
Jamás sobra la información para evitar sorpresas no deseadas.
Se invita a todos a dejar en pequeños gabinetes sus pertenencias.
Las mochilas serán reemplazadas por otras que en su interior tienen el contenido necesario.
Agua, chocolate, cámaras fotográficas.
En el segundo refugio cada uno de los turistas recibirá tubos y máscaras de oxígenos.
Todos se muestran conmovidos ante la proximidad de una aventura que les permitirá llegar a la cumbre.
Nadie sabe ni tampoco imagina que allí no será difícil encontrarse con la inmensidad, inmensidad que se parece mucho a las puertas del cielo.
Durante el trayecto las conversaciones entre los escaladores se van diluyendo.
El paisaje es majestuoso.
Las rocas parecieran haber sido pintadas por el más excelso de los pintores.
Cada color está definido.
Surgen unidos como los colores del arco iris, ninguna línea los divide.
Fluyen mágicamente.
Entre las gramillas estallan las flores silvestres.
No es necesario fotografiarlas, las imágenes perdurarán para siempre en las retinas para luego alojarse en las almas.
En el último descanso será entregado calzado con grampas que impiden cualquier deslizamiento.
Falta escasamente una hora para llegar al destino definitivo.
En lo alto colocarán banderas alusivas a los países que han participado de la excursión.
El cansancio se hace sentir, no tanto como para que cada uno note entre los colores del cerro una incipiente línea de color oscuro.
Preguntarán al guía sobre esa aparición tan significativa.
Sonriente les responderá que allí yace el espíritu de los seres opacos.
Invitará a todos a despojarse de los pensamientos que atribulan los corazones.
El brindis será con agua, la imaginación será capaz de transformarla en dorada champaña.
Los buenos deseos son los que trascienden todos los tiempos.
Esa pequeña mancha que a surcar la dureza de rocas milenarias desaparecerá como por encanto.
Libres como los pájaros comenzarán el descenso.
La sonrisa de las almas liberadas eliminará las lágrimas vertidas por la sin razón.
Todos y cada uno llegaron a la meta.
No importa cuánto tiempo emplearon en llegar al objetivo.
En la vida como en el ascenso al cerro de los siete colores no se puede comprar ningún valor que atente contra la dignidad de los que aún creen.



https://www.youtube.com/watch?v=SXWTlYnm1No

Wednesday, March 12, 2014

ESCALERA DE EMERGENCIA



Pocas veces la ciudad se ha visto vestida de fiesta, esta ocasión será inolvidable para todos los protagonistas.
Si bien el sitio es visitado por turistas de todo el orbe atraídos por las bellezas naturales de la región en la misma ha tenido lugar la inauguración del edificio más alto y elegante de la zona.
El proyecto había nacido hace un par de años.
Melina una bella arquitecta quitaba horas al descanso para que esa utopía que había plasmado en un bosquejo se convirtiera en realidad tangible.
Desde el inicio lo había concebido con orgullo, no le importaba el momento en que pudiera concretarlo.
De espíritu guerrero no dudó en tocar todas las puertas para que ese complejo habitacional fuera tomado como ejemplo de la perseverancia, de mostrar al planeta que cuando las intenciones son dignas y propician el avance de la comunidad todo es posible.
La crisis de varios años sufrida en el país que la vio nacer no sería impedimento para lograr que la pequeña provincia fuera un orgullo internacional.
Imaginaba las fuentes de trabajo que se crearían a partir de la construcción de un sueño a compartir.
Muchas puertas se cerraban, todos pensaban en el costo más no en los beneficios.
El derrotero de Melina tenía un único objetivo, hacer realidad una planificación perfecta.
No bajaría los brazos hasta concretarlo.
La realidad le indicaba que debía contactarse con inversores extranjeros.
Para una mujer valiente no hay desafío que no pueda cumplirse.
Al principio contactó a los posibles interesados vía coreo electrónico, adjuntando bocetos de la obra.
Viajaría exclusivamente cuando las inversiones fueran seguras.
La suerte no le fue esquiva, muchos se mostraron interesados en invertir en ese lugar remoto de un país lejano.
Todos se ajustaron a la idea original, construir un edificio inteligente que atrajera a pasajeros de todo el planeta.
Pasados dos años hoy la edificación es una realidad.
Detalles de buen gusto en cada piso.
Profusión de cristales que permiten contemplar la majestuosidad del paisaje.
Como todos los edificios poseía una escalera de emergencia en uno de los laterales.
Pocos se percataron de los detalles de aquella.
En el exterior se construyó un anfiteatro cubierto de última generación.
Butacas mullidas, escritorios con micrófonos tan sensibles que podían captar los sonidos que se produjeran en el último piso.
Un escenario construido respetando las irregularidades propias del terreno, un atril, espacio para albergar plantas y flores que se mantenían intactas gracias a un sistema de refrigeración capaz de reproducir el hábitat de todas las especies.
Melina subió al escenario, estaba hermosa, enfundada en un vestido color esmeralda que hacía juego con su mirada.
La falda plisada no era suficiente para ocultar sus curvas, maquillaje tenue, una flor prendida a sus cabellos semejante a las mieses del trigo.
Dio un breve discurso que cada asistente a la reunión recibía por los auriculares en su idioma original.
Parecía un ángel iluminado por los flashes de las cámaras fotográficas.
Boris un arquitecto ruso pidió se comprobara la seguridad de la escalera de emergencia.
Melina no permitiría que ningún empleado u obrero se arriesgara, era su sueño, lo cumpliría hasta el final.
Dejó sus tacos altísimos ocultos detrás del atril.
Mientras ascendía le colocaron aparatos de última tecnología para medir cada una de sus sensaciones.
En el descenso cada asistente podía escuchar los latidos de su corazón, aparatos tan sensibles que podían decodificar los pensamientos de la arquitecta.
Descalza comenzó el descenso.
La mirada vidriada como consecuencia de las lágrimas reprimidas.
Etérea descendía, las imágenes eran proyectadas a través de pantallas gigantes.
Los aplausos acompañaba el descenso.
Todos coincidían en que le faltaban alas para parecerse a los ruiseñores que ofrecían sus trinos melodiosos desde los árboles ubicados en el inicio del bosque que tanto amaba.
Agitada intentaba bajar los últimos escalones.
No entendía porqué se habían convertido en roca dura que lastimaba sus pies descalzos.
Inútil reprimir los gemidos de dolor, el llanto.
Había supervisado todo para que fuera alegría sin lágrimas.
Extenuada llegó al último descanso,
Boris la esperaba, con el pañuelo blanco intentaba detener la sangre que brotaba de las extremidades de la mujer que lo había capturado con su sencillez.
Abrazada a ese hombre al que solo entendía mediante el lenguaje de señas, el dolor se morigeraba.
Fue recibida con una ovación de aprobación en el anfiteatro, la sonrisa pudo taladrar las mentes oscuras que intentaron detener su derrotero.
Han pasado varios años, Boris habla español, esperan la llegada de Irina, fruto del amor que se profesan.
Ninguna nube será capaz de alterar el amor que los une, han pactado con el amor que abre todas las puertas.
Por decisión propia han alejado todo aquello que no sea sincero.
Lejos de destruir construyen un mundo mejor. 

Saben que en sus vidas no tendrán cabida la opacidad de los  seres oscuros que intentan sin suerte alterar los designios del destino.

https://www.youtube.com/watch?v=kAI_tfllrKA

Wednesday, March 05, 2014

SUEÑOS DE OTOÑO



Los sauces que bordean el lago permanecen inmóviles por la falta de brisa.
A través de su larga melena verde se cuelan los rayos de sol.
Observar tanta quietud, mirar algunas hojas delgadas que tímidamente inclinan el follaje en el lago produce un estado de ensoñación.
El otoño comienza su aparición en el color de otras especies, algunas lentamente van mutando al dorado hasta que el color ocre indique el momento preciso que ha llegado un final anunciado.
La misma brisa que arrancó las hojas de los brazos de los árboles mostrando su desnudez, será quien deposite en el espejo de agua las hojas muertas que recorrerán un derrotero desconocido.
Ella ha  cambiado la rutina.
No correrá a la vera de la playa donde el mar también deja sus muertos.
Olas gigantescas que van dejando huellas en la arena.
Vestigios de alguna vida en sus espumosas crestas.
Caracolas de diferentes tamaño y color alegran la vista del caminante.
En el último tramo del camino bebe agua de una botella que llevaba en la pequeña mochila.
Decide seguir descalza, anuda los cordones de las zapatillas que cargará en su cuello como si fueran una pashmina.
Necesita sentir el contacto con la tierra.
Con los pies descalzos evitará destruir las flores silvestres que crecen entre la hierba,en pocos meses tanta hermosura y color serán sepultadas por la nieve..
Buscará la sombra de un sauce para tomarse un respiro.
No la aleja el tronco rugoso que en otros tiempos fue testigo de otras vidas.
Allí retomará fuerzas para regresar.
Divertida observa las piruetas que realizan los deportistas.
Le parece increíble las figuras que forman en el lago.
Asidos a  sogas que los unen a la embarcación se elevan como pájaros multicolores hacia el cielo sin fin.
Un sorbo de agua mitigará la sed, ignora que el líquido la transportará a un sueño inesperado.
Los únicos sonidos que perduran son el canto de los ruiseñores, el rumor del agua horadando las piedras.
Mansa descansa, el sauce será vigía de un sueño que será difícil definir.
Los sueños la transportan a tiempos lejanos.
La imaginación trae a la orilla del lago una goleta majestuosa en su estructura añeja.
El bote acercará al paisaje lacustre a una mujer tan bella como solitaria.
Su cuerpo grácil está cubierto de terciopelo y sedas.
Corona el atuendo un sombrero ribeteado de flores.
La brisa hace que ajuste las cintas, en sus manos porta un pequeño pañuelo, el paso del tiempo logró que los encajes y el bordado se transformaran en color sepia.
Sepia que acumula lágrimas desde tiempos inmemoriales.
La pasajera del sombrero con cintas  y flores ha recorrido todos los mares del mundo, desde siempre  ha consagrado su búsqueda a encontrar a su único amor.
Ella no puede reprimir las lágrimas que brotan de sus ojos cerrados cual manantial.
Más allá del estado de ensoñación observa nítidamente como la desconocida de la goleta que viajó en el tiempo se aferra a los brazos del sauce en el que reposaba,
Esa mujer pasó a ser parte de los sauces que lloran a la vera de cualquier curso de agua.
Es mujer es la leyenda del árbol de hojas lánguidas que se perpetúan con su misterio.
Hojas inclinadas replicando el amor que no pudo ser.

https://www.youtube.com/watch?v=U8v12M2mRVM

Wednesday, February 26, 2014

CAMPO DE CRISANTEMOS



Iván jamás imaginó que sus fotos y las imágenes que capturó a lo largo de su vida trascenderían el tiempo.
Hijo de inmigrantes desde muy pequeño le inculcaron valores que señalarían por siempre su bohemio destino.
Supo del esfuerzo de sus padres para tener una casa propia en un lugar desconocido.
Los conflictos bélicos expulsaron a sus progenitores del sitio en el que habían nacido.
De la antigua familia solo quedaba el apellido, amantes de la vida migraron a los confines del mundo.
No temían comenzar nuevamente, apenas reunieron lo necesario para abordar el barco que los dejaría en una nación lejana.
Se podría afirmar que huyeron de los estallidos espantosos de las bombas que teñían el cielo de color verde, con lo puesto.
La prioridad era cuidar al primogénito que Aisa llevaba en sus entrañas.
Héroes sin medallas estaban dispuestos a torcer los designios de la vida, no querían para su hijo el horror que conllevan las guerras.
El viaje en barco duraría días eternos.
Lejos de asustarse ante la furia de las tormentas que lograban un mar bravío, ocuparon las noches sin lunas a leer un diccionario.
Hiromu alentaba a su esposa, no dudaba en ayudar a la tripulación en la limpieza del viejo navío que en ocasiones navegaba en aguas turbias.
Cuando el miedo acechaba entonaban canciones tan tristes como dulces.
Ambos poseían una voz privilegiada.
No era necesario conocer el idioma de las letras que brotaban de sus gargantas, comparables con el trino de los ruiseñores, para conmoverse hasta las lágrimas.
El ulular de las sirenas de otros barcos anunciaba que estaban llegando al primer destino.
Los remolcadores somnolientos  arrastraban la embarcación para que pudiera anclar en un puerto donde nadie los esperaba.
Aisa reprimía sus sollozos, acariciaba su vientre incipiente.
Al principio se alojaron en una pensión cercana al puerto.
Consultaron mapas con único objetivo de hallar un espacio donde establecerse.
Hiromu no esperaría en quietud el traslado, tenía trabajos ocasionales que le permitieron conocer un poco más del idioma, todo aquello que fuera digno era aceptado, eso posibilitaba no tocar los ahorros.
Otra embarcación los llevaría al lugar elegido.
El parto se adelantó unas semanas, tuvieron miedo de perder al primer heredero.
En el momento que le anuncian la llegada del primer hijo Hiromu se conmociona, sentimientos encontrados navegan en su pecho.
La obstetra pide un nombre para el recién nacido, lo bautizarán con el nombre de Iván, ese niño tan pequeñito conquistará nuevas eras.
Será fuerte como los guerreros que quedaron en tierras niponas luchando por conservar la libertad y el aroma de los pétalos de los crisantemos.
A medida que van naciendo sus hermanos la casa del fin del mundo se va agrandando.
Hiromu cría ganado lanar que le permite sostener a su creciente familia.
El lema impuesto es trabajar y estudiar.
Desde la más tierna infancia el primer heredero demostró su pasión por las imágenes, pasaría mucho tiempo hasta que pudiera adquirir la primera filmadora.
Experto en lo suyo no tardó en ser convocado para cubrir episodios de cualquier especie en distintos lugares del orbe.
Sintió terror al capturar las imágenes de distintas guerras.
No tardaría en ser un artista consagrado.
Cada trabajo tenía vida propia.
Compartía cada logro con su familia aún cuando los separaran los mares del mundo.
No dudó en atravesarlos ante la pérdida de sus padres.
Con la anuencia de sus hermanos trasladaría las cenizas de los seres que más había en el mundo a la tierra de origen.
A su llegada compró crisantemos blancos y amarillos, esas flores tan significativas acompañarían el último viaje de sus padres.
Depositó las urnas en el cementerio de Kioto.
Cientos de pájaros negros surcaban el cielo oscuro.
La tierra comenzó a rugir desesperadamente.
El terremoto producía grandes grietas en la tierra.
Pasado el episodio sus hermanos viajaron con el único objetivo de encontrar sus restos y regresarlos al sitio donde había comenzado a diseñar su propio destino.
Imposible encontrar los restos del ser querido.
La familia no dudó en dirigirse al espacio donde se erigía el cementerio.
Encontraron un espacio desierto de lápidas y recordatorios.

Entre las grietas que mostraban las entrañas de la tierra, comenzaba a florecer un campo de crisantemos.

http://www.youtube.com/watch?v=hskCoPqt4yc

Monday, February 17, 2014

LA CASA DE LOS ESPEJOS



En ocasiones de la manera más inesperada, ciertos seres humanos deben enfrentarse con su otro yo.
Eugenia es una mujer agraciada física e intelectualmente.
Creció en una casa rodeada de cuadros de pintores famosos a los que todos los días le encontraba algo nuevo,un detalle que antes había pasado desapercibido.
Le hubiera gustado tener hermanos con quien compartir todo aquello que la vida le obsequiaba de manera excepcional.
La soledad fue moldeando su carácter.
La pérdida de sus padres a edad temprana la convirtió en heredera de empresas con filiales en todo el mundo.
Apenas concluidos sus estudios comenzó a viajar.
No le quedó destino por conocer, su vida fluctuaba entre la soledad y reuniones empresariales.
Paseando por la campiña francesa, disfrutando del verdor del paisaje conoció  a
Eduardo un empresario bastante mayor con el que compartía su gusto por la música y artes en general.
Al poco tiempo contrajeron matrimonio en una ceremonia sencilla.
Al principio de la relación no se notaba la diferencia de edad, no era una pareja como las que solemos conocer.
Decidieron establecerse en Suiza.
Construyeron una mansión a orillas de Lago Leman.
Desde cualquier ventanal de la propiedad podían observarse paisajes majestuosos,
Eugenia quedaba sorprendida ante tanta belleza.
Los viajes alrededor del mundo fueron una constante, al principio se acompañaban mezclando placer con trabajo.
Tiempo después viajaban por separado, para ese entonces aparecieron las primeras discusiones en la pareja agravadas ante la imposibilidad de concebir un hijo.
Jamás hablaron de divorcio, los encuentros comenzaron a espaciarse propiciando que el amor se diluyera como si lo hubieran arrojado a las profundidades del lago, sitio del que era difícil emerger.
Eugenia compró un piso en Roma,  desde allí manejaría sus empresas, Eduardo seguiría en Suiza.
En ocasiones el destino los reunía para celebrar fechas especiales.
La pasión pronto se transformó en amistad lejana.
Cada uno llevaba su vida como podía sin preguntar absolutamente nada al otro.
En Roma Eugenia visitaba talleres de arte, allí conocería a Miranda, una joven próxima a cumplir veinte años dotada de talento, talento que solo tienen los elegidos.
La muchacha era operaria en una fábrica textil, cumplido el horario se trasladaba al taller.
Eugenia comenzó a tratarla, no tardó en contratarla para una de sus empresas, la joven le anticipó que del rubro no conocía nada, rápidamente la empresaria la nombró como asistente personal.
Miranda comenzó a llevar una vida plagada de viajes,  se resistía a recibir l costoso vestuario que había recibido nunca ganaría lo suficiente para devolver semejante transformación.
El trato al comienzo era similar al que tienen las madres jóvenes con sus hijas saliendo de la adolescencia.
No había reclamos de ninguna índole todo era pacer y compartir.
Miranda se convirtió en la asistente perfecta, llevaba la agenda de Eugenia con solvencia.
Dejaba tiempo libre para los viajes.
Visitando los Alpes no tardó en aprender a esquiar, extrañaba no tener tiempo para desarrollar su verdadera pasión por la pintura.
En una de las estaciones de esquí mientras contemplaban el deslizamiento por las pistas de nieve de otros deportistas, bebiendo chocolate, Eugenia le propone una relación amorosa, la joven quedó sorprendida.
La noche que Miranda huyó, la empresaria había bebido demás.
Aprovechando la situación en un bolso deportivo la muchacha se llevo lo mínimo indispensable, no necesitaba nada que proviniera de quien le había ofrecido un cambio, ayuda para perfeccionarse en la pintura.
Un auto la dejaría en el aeropuerto tenía lo justo para comprar un boleto de avión y regresar al lugar del que ahora sabía nunca debió partir.
Al mediodía siguiente Eugenia despertó en soledad.
Alterada y aún bajo los efectos del alcohol buscaba a su asistente.
Creyó que habría salido a comprar la tintura para sus cabellos, era la única que conocía que desde muy joven las canas amenazaban su cabellera de color azabache.
No tardaría en sonar el teléfono, relajada pensó escucharía la voz de su asistente, nada más alejado de la realidad.
Le comunicaban que debía viajar a Suiza, Eduardo había fallecido por causas naturales.
Antes de partir dejó una nota a Miranda, solo decía que la esperaba en aquel lugar.
Celebrado el funeral de su esposo regreso a la mansión.
Encontró algunos cambios desde la última vez que había estado.
Los espejos se multiplicaban en el salón, estaba segura de no haberlos visto antes.
Se trataba de espejos enmarcados fastuosamente.
Se detuvo ante el que mostraba su figura entera, presa del horror con un objeto contundente quiso romper la imagen que le devolvía.
Sin dudas era ella,vestida con el traje que había elegido para las exequias de Eduardo.
Lloró de rabia al observar su cabellera totalmente encanecida.
Furiosa arrojaba lo que tenía en las manos para que el espejo se convirtiera en añicos.
No lo logró.
Ahora veía en cámara lenta pasajes de su vida, discusiones que hubiera preferido no recordar.
Gélida la brisa atravesaba las ventanas cerradas, quiso gritar, el gemido murió en su garganta en el preciso momento que ingresaba al espejo.
Nada se sabe de Eugenia.
No existe testamento nombrando herederos.
Mañana Miranda será quien presida el remate de la mansión.
Han pasado varios años, hoy allí una escuela de arte funciona con absoluta normalidad.


http://www.youtube.com/watch?v=28TI7ntKtII

Thursday, February 06, 2014

ANTES DEL FIN



Pese a su juventud es una arquitecta reconocida a nivel mundial.
Las excelentes notas obtenidas le permitieron obtener becas con el solo objetivo de perfeccionarse en las universidades  más conocidas del mundo.
A lo largo de su corta carrera demostró ser una de las mejores.
Creativa por naturaleza sus proyectos eran mostrados como ejemplo en distintos lugares del planeta.
Sin dudas no avizoraba un futuro donde los sueños podían cristalizarse.
La desaparición temprana de sus progenitores la hizo regresar a su lugar de origen.
El funeral para despedirlos fue tan sencillo como conmovedor
Flores blancas estratégicamente ubicadas custodiaban los ataúdes de las personas que más había amado en la vida.
Dueña de una poderosa fortuna podría haber vivido varias vidas sin trabajar.
Muchos amigos aparecieron de la nada.
El dolor de la pérdida la ayudó a saber diferenciar.
Necesitaba un administrador de sus bienes, alguien con principios y valores, no tenía apuro por encontrarlo.
Buscaría entre los empleados de su estudio.
Tenía conciencia que una parte de la herencia sería destinada a continuar con las obras de beneficencia que habían iniciado sus padres, desde pequeña había comprendido el significado de dar.
Para el resto de las inversiones el destino le otorgaría el tiempo necesario.
Jamás vistió luto, las pérdidas se sienten en el alma, alma poblada de heridas, solo el paso del tiempo podría convertirlas en cicatrices, jamás en olvido.
Tuvo la necesidad de viajar al exterior para recibir un premio.
Previamente había  nombrado como administrador de sus bienes al mejor amigo de su padre.
Un hombre que la quería como a su propia hija Marcia, un luchador que trataba de sacar a su heredera de una vida fácil.
Un hombre que deseaba ver reflejada en la arquitecta a esa niña que había visto nacer y hasta entrada la juventud se mostraba rebelde, caprichosa,alejada del trabajo.
Atendiendo las razones del padre, la profesional no dudó en contratarla, tenía talento, Marcia pudo terminar la carrera de arquitectura, parecía que su vida había dado un giro impensado.
No tardaría en convertirse en la auxiliar perfecta.
Quien no la conociera podría afirmar que había nacido milagrosamente otra mujer.
Dedicada a sus tareas, sumamente reservada, alguien en el que cualquier mortal podía confiar.
Juntas le dieron vida al proyecto del anfiteatro al pié del cerro.
A nadie se le había ocurrido construirlo en un lugar tan agreste utilizando todos los recursos naturales.
La majestuosidad de la obra logró reconocimientos internacionales, ello llevó al primer viaje al exterior después de la desaparición de sus padres a la arquitecta.
Sin dudarlo Marcia merecía ser la persona que la reemplazara en ausencia.
Mientras una viajaba la otra estaba pendiente de la construcción del primer hotel panorámico de la zona.
Han pasado dos años hoy se inaugurará el primer hotel inteligente del lugar.
Marcia y su ahora amiga serán quienes presidan el evento, juntas buscaron los atuendos que lucirían para la ocasión.
Más que personajes en relación de dependencia entre ambas había surgido una especie de   hermandad.
El complejo hotelero se puede comparar con cualquiera de nivel internacional.
Construcción de acero y cristal concluyen en una cúpula que contiene todas las banderas del orbe.
Desde cualquier ángulo se puede apreciar el paisaje.
Antes del brindis Marcia invita a su amiga a desplazarse en el ascensor rápido.
Aparentemente se han respetado todos los detalles de la construcción, la arquitecta recuerda haber firmado los planos para el inicio de la obra.
El sueño no tardará en convertirse en la peor pesadilla.
Juntas ingresan al ascensor, brindan por los logros obtenidos.
Las dos están hermosas.
El ascensor está repleto de arreglos florales.
El último abrazo llegará.
Al llegar al tercer piso las puertas se traban, la botonera no responde.
El descenso se precipitará en el preciso instante que desaparecen las paredes traseras y delanteras.
Marcia saltará antes de caer al abismo.
La arquitecta seguirá en un cubículo que produce vértigo y terror.
Las gasas etéreas del vestido comienzan a desgarrarse enganchadas en las cadenas de lo que se suponía era un ascensor.
La joven profesional sabe que sus alaridos jamás se escucharán.
No puede calcular cuántos metros ha descendido.
Se aferra a la cruz de oro que le regalaran sus padres, será lo último que haga antes del fin.



http://www.youtube.com/watch?v=snEBPzmfJ1E&feature=related

Monday, February 03, 2014

ABISMOS EN EL MAR, UNA MUJER



El estío en ciertos lugares del planeta no se nota por los cambios significativos de temperatura sino por la duración de la luz y el comportamiento de todos los seres que suelen habitar esos sitios generalmente solitarios.
Nada es lo que parece en ningún espacio del mundo.
Todo se transforma cuando aparece en escena la luz.
Albas rosas esperando la aparición del sol permiten visualizar sombras móviles o sin vida, sombras al fin.
Los primeros destellos de Febo despiertan a los habitantes de los nidos, presurosos los más grandes despliegan sus alas para obtener el preciado alimento para sus crías
Los primeros gorjeos de los pájaros logran que los árboles expandan y sacudan sus ramas para mostrarnos el esplendido verdor que adquieren en esta época del año.
Abrir las ventanas a la vida, dejar que ingresen a la casa es inundarla de aromas y fragancias del bosque.
Aromas que se mezclan con el olor a tostadas con las que acompañaremos el desayuno habitual, rito ancestral que repetimos a diarios, rito que todos los días muestra algo diferente que hará que ese día sea difícil olvidar.
Cerca de las enredaderas que cubren las columnas de entrada a la casa las abejas se hacen un festín bebiendo el néctar de las flores.
Fuera la brisa mece la copa de los árboles, al pié del cerro las flores silvestres comienzan a danzar regalando una postal que alcanza la perfección.
Una escuadra de gaviotas en grácil formación se dirige al mar.
Acompañarán los barcos pesqueros hasta que se transformen en un colorido punto en el océano.
Quienes no conocen la zona encontrarán una sorpresa, la playa en ese sitio no es de arena dorada sino de ripio.
Las piedras horadadas por el rumor incansable de las aguas brindan un espectáculo desconocido.
Pareciera que justo allí el mar hubiera optado por tener voz.
Es necesario conocer los ruidos del agua para no caer  en una emboscada que podría ser fatal.
Los fiordos cuando la marea está baja invitan a recorrer su interior.
La veo en la playa, hunde la colilla de los cigarrillos en las piedras.
Puedo apreciar que se trata de una mujer bella, belleza que se transforma por su actitud solitaria.
Tengo la certeza que sostiene una rama en sus manos porque intentó escribir algún nombre en la arena que no hay.
Seguramente desconocía ese detalle y quiso gravar por unos instantes algún nombre en la inexistente arena sabiendo que en su danza el mar se lo llevaría quien sabe dónde.
Sin que me vea decido seguir a la mujer etérea como las gasas volátiles que utiliza de atuendo pese a no ser el adecuado ni para la hora ni el sitio que eligió para descansar o pensar.
No es mi intención interrumpir la evocación de sus recuerdos.
Me acercaré tanto como pueda evitando perturbarla.
Desde el punto que elegí sé que no puede visualizarme, puedo escuchar su llanto inconsolable.
Logran estremecerme sus maldiciones y la repetición de un nombre masculino.
Es innegable que necesita ayuda.
Consulto mi reloj.
Observo que ingresa a una de las grutas que la sabia naturaleza formó en el fiordo.
Puedo seguirla sin que me vea.
La oscuridad del vientre de la formación de piedra no es el mejor lugar para recorrer en soledad.
A pocos metros de la entrada para un novato el camino puede ser una trampa fatal.
Un alarido indica que ha caído a un pozo, frecuentes en un sitio absolutamente desconocido para quienes arriesgan todo sin pensar.
Apuro el paso, puedo tenderle las manos.
Le pido que resista asida al borde de la piedra que detuvo su caída.
Corro hacia la salida, tenemos, escribo tenemos porque estoy involucrada
poco tiempo para el rescate.
El celular no tiene señal.
La roca solitaria que ofrece su figura pétrea y descollante será mi  punto de apoyo.
Desde allí pediré ayuda.
Los socorristas no tardan en llegar el ulular de las sirenas se acopla a mis lágrimas.
La gratitud vence al miedo.
En el hospital conoceré más a la mujer.
Me dirá que el desamor de un hombre la llevó a internarse en un espacio desconocido.
Hoy somos amigas, me visita anualmente, siempre le repito que ningún hombre vale terminar con la vida de una mujer.


http://www.youtube.com/watch?v=A04qP9KJfuE

Monday, January 27, 2014

TRANSFORMACIÓN



En la estación de servicio mientras carga combustible pregunta respecto a la seguridad de la nueva ruta.
Sabe que por allí ahorra cien kilómetros que le permitirán reunirse más rápido con quienes no saben de su llegada.
Consulta el reloj mientras proceden a dejarle el parabrisas inmaculado.
Con suerte arribará antes que la noche despida al crepúsculo.
Traba las puertas, el aire acondicionado le permitirá viajar cómoda.
Ajusta el cinturón de seguridad.
Reconoce que no le agrada viajar sola por caminos que no conoce, sin embargo quiere sorprender a los invitados.
Hace más de un año que no se ven, se mantuvieron comunicados por distintos medios, no es lo mismo que sentir la tibieza del abrazo de los amigos.
Ha visto los avances de Luciana la primera hija de su amiga, más que amiga Astrid es una hermana.
Puede afirmar que ambas se conocen más que si mismas, solo basta una mirada para comprenderse.
Se dispensan el afecto perfecto desde la más tierna infancia.
Los avatares de la vida las separaron físicamente, el amor fraternal nunca se disolvió, podría decirse que la distancia lo acrecentó.
Se siente plena colmada de felicidad ante la proximidad del reencuentro.
Sobre el asiento del conductor lleva el dinero para abonar el peaje.
El empleado le dice que encontrará otro en la bajada, le pide que tenga precaución ya que por la ruta suelen cruzarse animales de distintas especies.
Junto con el vuelto le entrega una promoción de una gomería.
Aún puede escuchar el rumor del mar.
La cinta asfáltica al no ser transitada por vehículos pesados está intacta.
No necesita aumentar la velocidad, el tiempo acompaña, ni una sola nube adorna el firmamento.
Observa a los costados campos de girasoles, esbeltos con su rubia cabeza buscan los últimos rayos de sol.
Sonríe al evocar otros girasoles, girasoles en los que se inspiró su pintor favorito.
Más adelante encontrará una tupida zona boscosa.
Apaga el aire, desea sentir la fragancia de los árboles inundando con su característico aroma  la camioneta.
Un escalofrío recorre el cuerpo de la viajera, no desea detenerse para buscar un abrigo liviano que descansa en los asientos posteriores
Llama su atención que ningún auto atraviese el camino en sentido contrario.
El balance del auto indica que ha pinchado un  neumático, no hay carteles que señalen la existencia de ningún taller.
Deberá proceder al cambio de aquel.
No le demandará más que unos minutos, estaciona con cuidado sobre la banquina.
Busca la caja de herramientas en el baúl.
La sensación de temor lejos de irse va aumentado, lo atribuye a la soledad del lugar.
Trata de no pensar, intenta relajarse sin lograrlo.
En el instante que va a subir al auto observa un pequeño cachorro de puma.
Tomará la decisión de devolverlo al bosque, mientras lo porta en sus brazos queda encandilada con la belleza del pumita.
No tardará en aparecer la madre del cachorro, un ejemplar adulto de gran porte.
El miedo se transforma en terror, lentamente se arrojará al suelo, quedará quieta para no ser lastimada.
Jamás pensó pasar por semejante situación tiene la cara cubierta de perlas de transpiración, las lágrimas brotan como si fuera un manantial.
Desea controlar el ritmo alocado de su corazón.
Horrorizada piensa que el animal la puede atacar.
Inmóvil siente los gruñidos demasiado cerca, dejará que sientan su olor.
El tiempo parece haberse detenido en el peor instante de su vida.
Siente las garras sobre una de sus botas.
Al recobrar el conocimiento está instalada en una cabaña.
Ema es dueña de la reserva que se encuentra a pocos pasos del ingreso al bosque.
Mientras la visitante se repone, le cuenta que hace años está instalada en el lugar, la tranquiliza diciéndole que los pumas no atacan ya que han nacido en ese espacio.
Monitorea el desplazamiento de los animales con cámaras de seguridad, ofrecerá a la joven hablar por radio con quienes la están esperando.
No lo hará dado que desea sorprenderlos.
Ema la acompañará hasta la ruta insistirá para que se quede.
Es noche cerrada.
Las estrellas titilan en el universo.
No repuesta del momento que vivió decide seguir su camino.
Quiere borrar de su memoria la mirada del felino.
El camino indica una curva cerrada.
Aterrada pierde el dominio del auto, caerá desde un barranco de respetable altura que culmina en un río correntoso.
Un automovilista avisa del accidente, varias patrullas concurren al lugar del siniestro.
Han pasado varias semanas, el río fue recorrido en ambas márgenes, no hay vestigios ni del vehículo ni de la conductora.
Se dan por finalizadas las tareas.
El alarido de un puma sobresalta a los hombres destinados a la búsqueda de la mujer.
En la reserva Ema cura las heridas de una hembra de puma que desde hace días encontró su nuevo hábitat.


http://www.youtube.com/watch?v=ejbWlc0FJ6o

Thursday, January 23, 2014

AUSENCIAS





Caminar por la orilla del mar otorga energía sobre todo si quienes se dedican a ese ejercicio cotidiano están unidas desde antes de la vida.
Durante casi un mes hemos recorrido paisajes soñados,.
Atenuamos el calor ingresando a las aguas de un océano tan azul como el color de tus ojos.
Días en los que compartimos cada segundo.
Esperar casi un año para reencontrarse con los seres queridos es demasiado tiempo.
Hay momentos en que las hojas del almanaque parecen suspendidas, casi inmóviles.
Tan quietas que no se animan a desprenderse de la barra que las sostiene para cual pájaros emprender un vuelo sin destino.
Continuamos la caminata en silencio.
Sin dejar de admirar la majestuosidad del fiordo que cual faro es mudo testigo de la danza permanente de un mar en ocasiones furioso.
Sabemos que desea mostrarnos con orgullo las gramillas florecidas que cubren gran parte del esqueleto de roca que lo conforma.
Si lo comparara con un ser humano diría que lo percibo feliz con su colorido atuendo que ondea al compás de la misma brisa, brisa suave intentando quitarnos los sombreros que utilizamos con el propósito de protegernos del sol tibio y radiante.
Hoy soy quien quiere detener las hojas del almanaque y de todo objeto que marque el paso del tiempo.
Entiendo que no es posible semejante epopeya, callo la tristeza que adivinas desde que tengo razonamiento.
Quisiera que las plumas de los pájaros barrieran los pensamientos adversos.
Pensamientos que traen angustia y congoja.
Pensamientos que permanecerán arraigados en el alma hasta el próximo encuentro.
La brisa se convierte por un instante en cómplice, a la velocidad de la luz seca mis lágrimas, ocultas detrás de las gafas.
Ensayo una sonrisa en el momento de regresar a casa.
Admiro tu fortaleza, sé que estás tan quebrada como yo.
Genia que sabe disimular el atropello del llanto.
No sabemos si habrá otras caminatas, nada es eterno.
Una intrusa merodea la casa que nos alberga.
La conozco ha venido en otras instancias, su nombre es ausencia.
Por más esfuerzos que realice se instalará junto a mí.
Alardea de su fuerza, estableceremos un reto que durará el tiempo que Dios imponga.
Estoy habituada a su presencia.
Figura volátil, silenciosa.
Comenzará su reinado cuando el pájaro de alas plateadas haga rugir los motores en medio de la pista.
Durante estos días trataré de ignorarla, ella sabe que es imposible.
Disfrutaré cada segundo de los días venideros, guardaré la tibieza de los abrazos.
Las miradas cómplices, ausentes de palabras, marcarán los días por venir.
No puedo prometer no darle cabida a la tristeza, no puedo realizar promesas a largo plazo.
En cada despedida el corazón se desgarra, el amor filial estará siempre presente.
El tatuador de almas está presto para dejar nuevas cicatrices, cicatrices de la despedida.
No importa que nos separe una cadena cordillerana, no importa que el océano intente acrecentar la distancia.
La fuerza de un amor que no se puede medir adquirirá  fortaleza.
Sé que estás aún cuando no te vea.

http://www.youtube.com/watch?v=ykEOo_QOLKY

Monday, January 20, 2014

BOSQUE DE ARRAYANES



La copa de los arrayanes se une en lo alto formando un tapiz de tonalidades verdes y platas que impiden ver el cielo celeste en plenitud.
Troncos rugosos de color canela sostienen esa belleza inigualable que será disfrutada por habitantes de la región y turistas llegados desde distintos lugares del planeta.
Han sido dos horas de viaje.
El lujoso catamarán parecía deslizarse lentamente sobre las aguas del lago azul.
Durante todo el trayecto las gaviotas acompañaron el navío montadas en la estela espumosa blanca como la nieve que orgullosa corona la cúspide de los cerros aún en pleno verano.
Celulares y máquinas fotográficas capturaban la majestuosidad de un paisaje que podría definirse como único en el mundo.
El capitán de la embarcación saludaba a quienes regresaban de la excursión haciendo sonar la sirena.
Solo en un tramo las navegaban en silencio, el guía explicó que sobre la ladera de los cerros se encontraban nidos de cóndores a los que era preciso no asustar.
Desde las ventanas panorámicas se podía apreciar el muelle en el que con profesionalismo la tripulación anclaría el catamarán para dar comienzo a otra parte de una aventura inolvidable.
El viejo puente de madera parecía esperar el paso de los pasajeros.
Cientos de pájaros surcaban el horizonte obsequiando murmullos melodiosos.
Debajo de las maderas que conforman el puente el agua cristalina no se cansa de cantarle a las piedras..
Los más arriesgados no dudan en zambullirse en las aguas del famoso Nahuel Huapi
La temperatura del agua les indicará que tienen que emerger.
Emilio es la primera persona que encontramos, es el responsable de la venta de entradas y entrega de catálogos para conocer con precisión la isla fantástica.
Hace años vive en el lugar.
La propiedad que habita parece salida de un cuento.
Como cualquiera de nosotros conoció la isla y se enamoró del lugar.
Concurrió a la escuela de guardaparques, ni bien obtuvo el título quiso que ese fuera su destino permanente.
Allí conoció al amor de su vida, allí nacieron sus herederos.
Allí  los despidió cuando quisieron mudarse a la ciudad, allí en un cofre guarda las cenizas de su mujer.
Memorioso nos recuerda que tomemos precauciones en ese sitio tan agreste, nos pide que evitemos fumar mientras dura la visita.
Caminará con nosotros hasta el anfiteatro donde el guía dará una charla informativa.
Conoceremos la historia del parque de arrayanes.
Sabremos que para preservarlo le fueron incorporando tecnología de última generación con el propósito de prevenir y evitar siniestros.
Los más pequeños corretean por el lugar sin adelantarse demasiado.
En una de las curvas del sendero está ubicada la cascada de los pájaros, es difícil describir la belleza del espacio.
Cada uno de los trabajadores  se ocupa  de sus tareas, el uniforme que visten impone respeto.
La caminata ha sido formidable, hemos capturado todas las imágenes, las que no están en nuestros dispositivos permanecerán para siempre atesoradas en nuestras retinas.
En una de las confiterías seremos agasajados con las exquisiteces de la región.
Emilio está a pocos metros para despedirnos, brindará un apretón de manos y una sonrisa invitándonos a regresar.
Casi todo el pasaje sube al catamarán.
La sirena llama a los más rezagados.
La chispa de un cigarrillo produce lo inesperado, el fuego se propaga con rapidez.
A media hora de viaje se pueden observar las lenguas de las llamas.
Todo es destrucción.
No alcanza el esfuerzo de quienes trabajan en la isla para circunscribir el incendio, no alcanza que hayan llegado dotaciones para prestar ayuda desde islas cercanas.
El regreso a la ciudad es triste y silencioso.
Nadie emite sonido, hasta los pájaros han callado sus gorjeos.
Nadie le encuentra explicación a la sin razón.
El canal de televisión local transmite las primeras imágenes desde el sitio.
Paisajes de desolación.
Reunidos en el living del hotel no podemos evitar derramar lágrimas cuando retiran los cuerpos calcinados de los guardaparques.
El cadáver de Emilio jamás se encontró.
En ese paisaje de desolación, en ese bosque destruido que tardará añares en parecerse a aquello que fue no hay rastros, ninguna señal que indique que allí hubo un hombre que se quedó hasta el final.
http://www.youtube.com/watch?v=0V8FLjkpd00

Thursday, January 09, 2014

BIG BANG



Los seres humanos por simple instinto de conservación tememos teorías estructuradas que nos alejan del propio yo interior.
A ningún mortal se le ocurriría exponerse en ninguna circunstancia, ya sea por miedo o desconocimiento.
Actitudes que bajo la lupa de los científicos merecen diversas consideraciones, en las que no pienso ahondar por el solo hecho de ser una aspirante a escritora que solo vuelca sus experiencias después de haberlas comparado con la realidad.
Realidad que encontramos al abrir las puertas de nuestras casas, realidad que logra conmovernos cuando vemos episodios injustos que con la ayuda de la voluntad no requerirían mucho esfuerzo para  modificarlos y de esa manera evitar que la injusticia se propague como una mecha encendida cuyos resultados podrían ocasionar daños irreparables.
Todos sabemos que la teoría del Big Bang se produce en tiempos remotos, tan remotos que nadie puede calcular la fecha exacta de su nacimiento.
El Big Bang produjo un estallido en el Universo celestial, no solo modificó conductas en los cuerpos celestes sino en la humanidad toda.
Aquí me quiero detener dado que no soy experta en temas celestiales.
Tampoco pretendo serlo, mi única intención es transmitirte una experiencia que he vivido no hace mucho tiempo.
No me quedó más remedio para cumplir mi cometido que utilizar alas que pudieran transitar caminos que nadie había explorado para conocer en profundidad o por lo menos intentarlo  ciertas actitudes  que al día de hoy continúan siendo un enigma de difícil resolución.
Con las alas replegadas me dirigí al punto más alto de la región, ascendí con dificultad la ladera de un cerro maravilloso.
En el comienzo todo era un estallido de distintas tonalidades de verde.
La gramilla cual fino encaje estaba bordada con flores silvestres.
Los árboles unían sus copas para mostrarle al cielo un fino tapiz.
Un novel pintor volcaba en la tela la majestuosidad del paisaje, todos los colores se habían reunido allí.
Mis oídos siguieron el canto de los ruiseñores, para ubicar sus nidos necesitaba ayuda de mis binoculares, descansaban en la mochila.
Una roca insinuante sería mi punto de observación.
Lentamente el paisaje se tornó árido.
El viento comenzaba a rugir.
Imposible que hubiera vida en el lugar donde reinan las rocas.
Imposible encontrar un sonido humano.
La gruta estaba cerca, allí dejaría a buen resguardo mis pertenencias.
Necesitaba estar libre para desplegar mis alas y comenzar a volar.
La soledad del lugar arrancó lágrimas de conmoción.
Circunspecta un águila custodiaba la inmensidad.
En peno vuelo divisé a figura de un niño solo.
Un chico inmerso en la soledad que estoy segura no eligió.
Un pequeño descalzo en la inmensidad.
El abrigo de cordero no era suficiente para paliar los efectos de un viento que no se cansaba de rugir.
En soledad compartida nos pusimos a conversar.
Los primeros temas fueron banales, el tiempo, la necesidad de sobrevivir en un clima tan hostil.
El primer abrazo llegó como síntoma de protección.
Quería que ese nene  tuviera la misma posibilidad que otros de la pequeña ciudad.
Quería que en él estallara su propio Big Bang ,tan potente que modificara las conductas de terceros que deberían protegerlo
Desplegué mis alas para evitar que el viento hiciera estragos con la pequeña figura.
Abrazados comenzamos  a descender.
En mi casa encontraría un refugio seguro, tendría calor de hogar, hogar que el destino le impidió conocer.
Tengo asumido que pronto partirá buscando su propia esencia.
Tengo asumido que ahora tiene nuevas herramientas para protegerse del devenir de la vida.
Quiero encontrarlo en años venideros, quiero que sea un hombre de bien.
Ansió que en su alma estalle el Big Bang que produzca los cambios suficientes para que llegue a ser un hombre feliz.


http://www.youtube.com/watch?v=2mC2DM8xQPA

Friday, January 03, 2014

MANOS UNIDAS



Con el hombre que la hizo mujer decidió formar una familia.
Formalizado el matrimonio que durante semanas fue tapas de todas las revistas, periódicos y portales de Internet disfrutaron de una fiesta fastuosa.
Los integrantes del novel matrimonio eran hijos únicos, herederos de una fortuna incalculable.
Situación que no logró modificar sus valores, valores adquiridos desde la más tierna infancia.
Desde pequeños supieron que el lema que regiría sus vidas era ayudar al más necesitado, compartir con aquellos con los que el destino se había mostrado avaro.
Quizás la palabra adecuada no sea avaricia.
En ocasiones la vida brinda herramientas para subsistir dignamente y son desechadas por desconocimiento.
En ese punto álgido la tarea era educar, enseñar como aprovechar cada elemento, incluyendo aquellos que provee la naturaleza.
Por propia voluntad se alejaron del mundanal ruido de las grandes ciudades, de las fiestas dispendiosas que exigían inversiones que duraban una noche para que fuera placer de unos pocos.
Sabían que sin ir muy lejos, otros vivían la indignidad de los desposeídos.
Hacia ellos dirigirían sus pasos.
Montaron la primera ONG en un pueblo alejado de la patria que habían nacido.
A ellos le enseñaron cómo aprovechar cada elemento que llegaba a sus manos con el único objetivo de optimizar la calidad de vida, más allá de las circunstancias políticas o sociales que atraviesa un país.
Se rodearon de ciudadanos dispuestos a dar el tiempo libre, el éxito los acompañaba.
En tiempo récord todo funcionaba como el mecanismo de un reloj.
La organización sin fines de lucro fue reconocida e implementada a nivel nacional e internacional.
Para ese entonces ya tenía un logo y un nombre, “Manos unidas”.
Disertaban por el mundo explicaban a quienes quisieran escucharlos que con voluntad se podía acceder a los sueños.
El primer embarazo de la pareja los sorprendió en una isla paradisíaca.
Como pocos, sabían que no lejos de las playas de aguas azules y arenas blancas muchos ciudadanos vivían en la más absoluta miseria, miseria que no se mostraba a los turistas.
Por ellos bregaban día a día.
La noticia del primer heredero fue recibida con alegría, el crepúsculo frente al mar era el lugar adecuado para un brindis.
La brisa nocturna otorgaba movimiento a las hojas de las palmeras.
En ese instante decidieron establecerse en un lugar remoto de su patria amada.
La tecnología les permitiría monitorear la organización.
Viajarían juntos hasta que el destino se los permitiera.
El primer hijo nacería en un lugar de ensueño, no expondrían al pequeño a viajes continuos.
Lautaro nació mientras la aurora boreal teñía el horizonte con sus colores rosados, la luz iluminaría el camino del pequeño.
Transcurridos dos años nació Aylen, una niña dotada de una gran belleza heredada de sus padres.
Desde la cuna mostró un carácter irascible, inexplicable tratándose de dos niños a los que jamás les había faltado nada.
Cuando llegaron a la adolescencia el papá debió realizar un viaje relámpago para controlar las organizaciones.
Irina prefirió quedarse con sus hijos, previamente a la partida pusieron la fortuna a nombre de sus herederos, otra parte estaría destinada a Manos unidas.
El avión que transportaba a Sergio se estrelló en la sabana africana.
Imposible recuperar los restos.
Esa tarde el escribano concurriría a la casa del matrimonio con el propósito de dar lectura al testamento.
Con el legado los hermanos podrían vivir cómodamente el resto de sus vidas.
Aylen se fastidió cuando supo del dinero que se le otorgaba a Manos unidas.
Con dinero suficiente logró internar a su madre en un instituto de salud mental.
Pronto los médicos la declararían insana, su hija ejercería la tutela de los bienes de su madre.
Lautaro de carácter más frágil se había sometido a la voluntad de su hermana.
En el instituto Irina demuestra estar sana, accede a tratamientos que no necesita, sabe que su hija lleva una vida disipada, brinda fiestas en las que se consume alcohol y otras sustancias.
Mañana se cumple otro aniversario de la muerte de su marido, el hospital le permite a la mujer celebrar una misa.
Irá acompañada de terapeutas que no necesita.
La parroquia está ubicada frente a la plaza del pueblo, cerca del municipio y el hospital regional..
Vestirán los bancos con azucenas blancas, en el altar las flores preferidas de su esposo.
Armoniosos los coreutas acompañan la ceremonia.
Irina mantiene las manos unidas sobre su regazo, llora por el pasado, por el presente ausente de sus hijos.
El ulular de una sirena invade el templo.
Irina corre hacia el hospital, su corazón de madre le indica que la víctima del accidente es su hija.
Días más tarde autopsia dirá que su hija conducía a gran velocidad presa de sustancias prohibidas.
Lautaro no hace nada por sacar a su madre de esa prisión de lujo, terminará su vida en iguales circunstancias que su hermana.
En un descuido de las enfermeras Irina tomará un bisturí, con fuerza lo hundirá en sus muñecas.
Horas más tarde la encontraron yaciente, con las manos unidas, pese a los esfuerzos, los médicos, nada pudieron hacer por ella.
El rostro marmóreo de la mujer esboza una sonrisa, el alma ha ascendido a reunirse con sus amores de toda la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=2zibStCNQxA

Monday, December 23, 2013

CUSTODIO DE LA LUNA



Los abuelos repartieron en vida su inmensa fortuna.
Era la única manera de evitar posteriores discusiones entre los herederos..
Cada uno de sus hijos recibiría una casa, lo mismo que sus cuatro nietos.
Propiedades ubicadas en distintos lugares del mundo era su voluntad y debían aceptarla.
Quien no estuviera conforme con lo recibido podía vender o legar a otros los bienes.
Esos otros también habían sido elegidos por los ancianos, quien despreciara la herencia tenía la obligación de cederla a instituciones que albergaran niños desamparados..
Mery y Michel se habían conocido en Escocia,, ella era menor de edad por lo que tuvo que obtener el permiso de sus padres para contraer matrimonio con ese hombre tan apuesto.
Alto, fuerte de cabellos negros y ojos tan azules como los zafiros.
Las obligaciones de Michel lo retenían mucho tempo en Londres.
Esas estadías tan extensas fortalecían el amor que se prodigaban.
Cuando supieron que estaban esperando el primer fruto de un amor profundo decidieron mudarse a una mansión en las afueras de Londres.
La feliz pareja trajo al mundo cuatro hijos varones, desistieron de buscar una niña, tomarían como hijas a las mujeres que aquellos en el futuro eligieran como esposa.
Michel no le temía al trabajo, el estudio de arquitectura funcionaba de maravillas, todos sus esfuerzos estaban dirigidos a dejarles un buen pasar a sus herederos.
Todos cursaron los estudios en los mejores colegios.
Por las tardes los profesores asignados los preparaban en idiomas, así fue que con el tiempo todos dominaban a la perfección cuatro lenguajes diferentes.
Mientras los jóvenes estudiaban la pareja se dedicaba a abrir otras sucursales del estudio en diversas partes del mundo.
Regresaban a Londres para el casamiento de sus hijos o el nacimiento de sus nietos.
Tuvieron a suerte de asistir al enlace de tres de los cuatro nietos.
Nicolás el menor dedicaba sus días a la pintura, dominaba todas las ramas del arte si bien telas y lienzos eran sus preferidos.
Beneficiado por la naturaleza era un hombre por la que suspiraban mujeres de todas las edades, mantuvo varios romances ninguno tan fuerte como para elegir una mujer que lo acompañara el resto de sus días.
Un episodio trágico los reunió en Londres debían despedir a los abuelos que habían fallecido en un hecho confuso.
Depositaron los ataúdes en la misma cripta, la ceremonia fue sencilla y privada.
Esa misma tarde concurrieron al estudio del notario, cada uno recibiría la parte de la herencia que los ancianos habían decidido en vida.
Todos estuvieron de acuerdo con la cláusula especial, prestaron conformidad y cada nieto partió al destino fijado.
En soledad y preso de una tristeza infinita abordó el avión, no sabía si alguna vez su vida de bohemio le permitiría encontrarse con su familia, los amaba como solo un hijo puede querer a sus padres aún cuando su debilidad era la abuela Mery, con ella podía hablar de otras de sus pasiones, las manifestaciones de los cuerpos celestes.
Tenía varios cuadros de la luna en sus distintos estadíos, solo la delicadeza de su alma de artista podía captar los distintos colores que presentaba según hiciera frío o calor o de acuerdo a lo que su pródiga imaginación le dictara.
El tubo que contenía las telas viajaba con el equipaje de mano, él sería el único custodio de sus lunas..
En las afueras del aeropuerto lo esperaba el mayordomo que lo llevaría a su propiedad.
Solícito acomodó el equipaje, no entendió porqué el muchacho no se desprendía del tubo de cuero.
Desde el exterior la mansión era imponente, de piedras grises, en la parte superior supo que había cuatro habitaciones, cada una estaba identificada con una torre, otorgándole aspecto de castillo.
El parque que la rodeaba estaba bien cuidado, el aroma a fresias invitaba a ingresar a la casa.
En la entrada el gran salón estaba presidido por un hogar, al lado un arcón de roble oscuro, como único adorno en la tapa tenía el escudo de la familia..
Mientras el personal subía las maletas, abrió la tapa del mueble.
La sorpresa fue grande, en el interior había otros tubos conteniendo pinturas que revisaría después de la cena.
Mientras ingería los alimentos pidió que el arcón fuera llevado a su dormitorio.
Concluida aquella se despidió de todos amablemente.
Subió a su habitación.
Comenzó a destapar los tubos, extendiendo las telas sobre la amplia cama con dosel.
Las pinturas eran lunas demasiado parecidas a las que Nicolás pintaba.
En una de ellas se podía observar nítidamente el rostro de Mery.
El llanto fue incontenible, se preguntaba quién había pintado esa luna.
Mientras recordaba a Mery una leve brisa se formó en la habitación, el perfume de rosas blancas se intensificaba cada vez con más fuerza.
La emoción lo embargaba, cerro  los ojos para guardar en su alma el momento vivido.
Pudo sentir claramente el abrazo de su abuela, Mery le pedía que se transformara por ella en custodio de la luna.
No fue una ensoñación, era una sensación latente.
Como antes su abuela acompañaría a su nieto predilecto en esta etapa que iniciaba.


Thursday, December 12, 2013

AMOR Y FUEGO




No es natural o habitual que casi al finalizar el año caigan nevadas tan copiosas como la que se produjo  comenzado el atardecer de un quieto día de diciembre.
Diciembre de noches cortas.
En los albores del verano las luces del alba despiden las noches claras, pareciera que están apuradas para mostrar su belleza.
Presurosa la noche se retira a sus aposentos celestiales con su atuendo negro.
Las primeras luces del alba tiñen de colores rosados el firmamento.
Cielo diáfano anticipa una jornada tranquila.
Boris vino a estas tierras alejado de la suya por los disparates de una guerra.
Buscaba un lugar que le hiciera recordar a su tierra amada.
Durante el viaje no departía con los otros viajeros, conocía el idioma de la que sería su patria adoptiva.
Sabía que debería buscar trabajo ni bien bajara la escalinata del barco, sus ahorros le permitirían vivir cómodamente por un lapso de tres meses.
Alojado en una pensión frente al río de aguas color de león, su imaginación volaba a orillas del Volga, el río más caudaloso de su patria querida.
El corazón comenzaba a latir rápidamente cuando recordaba a Irina.
Con ella había pasados los días más felices.
El destino no les dio tiempo para concebir hijos, hijos fruto del amor más grande que un hombre puede sentir en su paso por la vida terrena.
La guerra sin sentido solo daba a luz terror, terror que se multiplicaba a una velocidad inesperada.
De Irina lo enamoró no solo su belleza caucásica sino sus valores de mujer.
Sin dudas no pasaba desapercibida por más que su atuendo siempre fuera de color negro, tan negro como los pensamientos de quienes habían iniciado el conflicto bélico.
Ocultaba su dorada cabellera debajo de una manta  oscura, con ello lograba se destacaran el color de sus ojos celestes como el agua del congelado mar Ártico.
Mirada cristalina a la que el frío siempre le arrancaba una lágrima
¿Qué decir de su rostro?
No había palabra certera que pudiera calificar tanta belleza, boca insinuante del color de los rubíes que la época siniestra le impediría conocer.
La atracción fue mutua, no tardaron en consagrar el matrimonio.
Se amaron de manera indescriptible pese a las circunstancias que vivían.
A orillas del Volga construyeron el hogar que los alojaría.
Compraron animales que Boris vendía en el mercado de la Ciudad más cercana.
No necesitaban lujos, el amor que se prodigaban cubría los faltantes.
Boris se despidió de su mujer amorosamente.
Se dirigía al mercado, sabía que por la calidad de sus animales recibiría una buena paga.
Era el momento preciso de llevarle a Irina un cintillo de rubíes, rubíes semejantes a la boca de su esposa en la que tantas veces había abrevado su amor sediento.
Mientras tanto ella cocinaba para el amor de su vida.
Celebrarían con buen vino los días de amor compartido.
Boris regresaba  montado en un caballo a su casa, en el bolsillo del chaleco guardaba el anillo.
El potro en un instante se detuvo, instante en el que solo se escuchaba el sonido de las bombas asesinas.
Boris enlazó el caballo a un árbol, comenzó a correr desesperadamente hacia su casa.
Las esquirlas de un explosivo habían herido mortalmente a su mujer.
Acompañó su agonía.
Finalizados los funerales los restos de su amada esposa fueron cremados.
Guardó las cenizas, el absurdo comportamiento de los hombres sin corazón habían convertido a su mujer en despojos.
Nada tenía que hacer en la casa.
La huída era el único camino.
No viajaría solo, las cenizas de Irina lo acompañarían mientras viviera.
Boris era un visionario, al ver la ciudad de la patria nueva se dio cuenta que no era un sitio para pasar el resto de sus días.
Arrendó un campo en suelo sureño.
El negocio funcionaba de maravillas.
El ganado lanar era de óptima calidad.
La soledad siempre sería su compañía, el recuerdo de Irina era constante.
La fortuna acumulada le permitió no trabajar más.
Construyó una nueva chacra en una zona inhóspita frente a otro mar.
En el salón principal un altar contenía la urna con las cenizas de única mujer que había amado en su vida.
La nevada extemporánea precipitó los acontecimientos.
Fue de tal magnitud que arrancó de los árboles los brotes de primavera.
Los cristales de los ventanales vibraban.
El viento rugía con gritos atronadores.
El cielo había mutado a negro como el ropaje de Irina.
Saetas violetas cruzaban el firmamento, iluminando la casa.
Los truenos gritando eran un tormento, pensaba en el pedido de auxilio de su esposa.
Encendió un habano, rápidamente se dirigió al cuarto de herramientas.
De un tractor extrajo combustible.
Abrazó la urna con los restos de su amada,  procedió a destaparla en el mismo minuto que la casa se convertía en llamaradas.
Llamaradas del mismo color de los rubíes que tenía el cintillo que aún guardaba en el bolsillo de su chaleco.
Lloró hasta que las llamas consumieron su cuerpo.
Por fin volvería a compartir la eternidad con ella.


http://www.youtube.com/watch?v=L18b3UQQ49I

Thursday, December 05, 2013

HISTORIA DE UN FLAMENCO



He observado su vuelo sin que el cansancio llegara a extenuarme.
En escuadras perfectas surcaban el cielo límpido formando figuras majestuosas.
Las observaba hasta el preciso punto donde una línea imaginaria pareciera unir el mar y el horizonte.
Horizonte que era fácil detectar mirando las distintas coloraciones de la esfera celestes.
El amanecer era pródigo en colores naranjas, la noche se retiraba a sus aposentos eternos para que los rayos de luz iluminaran el paisaje.
Por las tardes, el cielo cambiaba de atuendo, destacaban púrpuras y rosados en su vestimenta.
Algunos jirones de nubes plata oficiaban cual costosas gargantillas de platino invitando al dulce placer de volar con la imaginación.
Quería ver más,  aún cuando esforzara la visión siempre encontraba límites que había decidido romper para deleitarme con la belleza del lugar.
El silencio permitía escuchar otras voces.
Voces que en  ningún momento se alteraban, melodía capaz de tranquilizar las almas más inquietas.
Reconozco que era una de ellas, necesitaba otorgarle a mi espíritu guerrero momentos de paz, de esa forma adquiriría fuerzas para dar vuelta la hoja del libro del destino y seguir escribiendo sus páginas desde otro lugar.
De regreso seguí meditando sobre todo lo que había ocurrido en el último tiempo.
El espacio de las letras había sido saqueado, como todo saqueo la violencia verbal imperaba en el lugar.
Desconocía a quienes otras veces me habían acariciado el alma.
No fue un acto revolucionario, esos movimientos dejan enseñanza a través de las pérdidas y no es una contradicción.
¿Qué podía esperar de un espacio vulnerado?
Lugar donde se mostraban sin anestesia todas las miserias humanas.
Entorne la puerta para partir de la misma forma que había llegado, en silencio.
Hoy el objetivo era dejar que la naturaleza me sorprendiera en todo su esplendor.
Llegando a destino encontré un bello flamenco herido, el dolor agudo en sus alas logró que perdiera el sentido de la orientación.
Entendí que su lugar no era a orillas de una playa, debía regresarlo a la vera del lago, cerca de los juncos que el viento hamacaba sin cesar, allí encontraría alimentos y agua dulce para saciar la sed.
¿Cómo lograr que me siguiera?
No lo sabía.
Deseaba verlo erguido para que todos pudieran admirar su belleza singular.
Opté por silbar, no escucharía más que ese sonido convertido en clamor.
Nunca miraría hacia atrás, deseaba que llegara a su hábitat.
El silbido se detuvo con los sollozos nacidos en lo más profundo de mi alma.
El flamenco detuvo su marcha antes de llegar, tenía sed, faltaban metros para llegar al lago.
Encontré un caracol, en él volqué el contenido de la botella de agua que llevaba en mi mochila.
En algún momento el instinto de conservación lo haría llegar allí.
Escondida detrás de los juncos trataba que mi respiración acongojada no lo asustara.
Noté que sus alas estaban anchadas con un líquido oscuro.
Los pasos eran torpes, perdido,lastimado, empetrolado solo la muerte podría apiadarse de él.
Mientras el flamenco hacía esfuerzo por sobrevivir, rogué tener señal en el celular.
No puedo calcular el tiempo que tardó el departamento de fauna en llegar al lugar, para mi fue una eternidad alimentada por la impotencia de no poder prestar ayuda ante la inminencia de la muerte.
Con suma rapidez en el sitio comenzaron a lavarle las alas, no fue difícil ingresarlo a una jaula para continuar el tratamiento.
Ha pasado más de un mes, Gringo, así lo bautizaron, esta tarde será devuelto a orillas del lago junto a otros ejemplares, está completamente curado.
En una de sus alas tiene colocado un chip de última generación
Gringo volverá a mostrar su figura majestuosa a orillas del lago, estará en el sitio del que jamás debió salir.
El lago se ve diferente con su figura y otras de su especie.
Transito un estado de felicidad, Gringo pudo regresar a su espacio.
Algún día no lejano e contaré que por propia decisión he decido transitar por otros caminos.
Caminos que celebran las letras sin actitudes míseras.
Caminos cristalinos como el agua que en su recorrido horada la silueta de las rocas.
Caminos nuevos donde de verdad se pueda conjugar el verbo compartir.
Tranquilo Gringo junto a tus amigos solo escucharás el agua de las cascadas que no solo le cantan a las piedras, también a ti.


http://www.youtube.com/watch?v=dvgZkm1xWPE