Monday, September 08, 2014

DOS HERMANAS



Lisa y Noelia  se llevan apenas un año de edad.
Son hermanas, las dos fueron educadas con el mismo amor, idénticos principios y valores para que en el futuro supieran elegir un camino que si bien podría ser sinuoso a la vez estuviera plagado de luz.
Desde pequeñas se destacaron por una belleza inusual, parecían gemelas.
Piel satinada, rasgos cincelados por un escultor, ojos claros enmarcados por pestañas largas y arqueadas de tono azabache como la cabellera.
Las miradas de Lisa acarician el alma, las de Noelia perturban.
Las conocí desde su nacimiento por ello puedo escribir sobre las hermanas con propiedad.
Dotadas de una inteligencia poco común eran las primeras de su clase.
Lisa se llevaba bien con todos sus compañeros, buscaba armonía.
Noelia trataba de alterar el orden impuesto, se sentía perseguida. A todo le encontraba un pero que no tenía razón de ser.
Observarlas crecer me recordaba continuamente la historia de Apolo y Dionisio, hijos de Zeus en la mitología griega.
Ambos criados en igualdad de condiciones.
Como Apolo, Lisa estaba enamorada de la vida, hacía culto de la amistad, a todo le encontraba el lado positivo.
Creativa por instinto tenía facilidad para la pintura, la música y literatura.
Complacida observaba con la misma pasión las luces del alba que encienden el cielo pintándolo de colores rosados y celestes.
Disfrutaba  poder ver esa esfera de fuego que configura la mayor estrella del Universo, emerger lentamente desde las profundidades de un espejo de agua.
Idéntica pasión al esperar que los rayos dorados de Febo lentamente se opacaran hasta desaparecer dando paso a los púrpuras y magentas que tiñen el firmamento en los románticos crepúsculos.
La observación de la naturaleza impulsaba  la creatividad sin límites con la que había sido bendecida al nacer.
Noelia bella y oscura perturbaba a quien se le acercara.
Peleada con la vida se parecía demasiado a Dionisio, un ser que como aquel, prefería que su vida transcurriera en la oscuridad.
Solitaria por elección no permitía que nadie se le acercara a compartir instantes del crecimiento.
Eso la tornó en un ser huraño.
A  diferencia de su hermana jamás había visto un amanecer, despreciaba la luz del sol.
Cada una recibió su auto al cumplir la mayoría de edad.
Lisa sufría por el carácter de su hermana, prometió no usar el vehículo hasta que su hermana tuviera el suyo.
Prefería caminar, oír el trino de los pájaros en el momento que se internaba en el bosque de la región.
Noelia era noctámbula, cumplía con los estudios en la universidad, si bien ninguna carrera le atraía eligió un doctorado en física.
Apreciaba la oscuridad más que la luz.
Preocupados los progenitores  nada podían reclamar.
Noelia era una gran estratega, las notas brillantes lograban que cualquier consejo no fuera tenido en cuenta.
Con la autorización de sus padres montó su laboratorio en los fondos de la propiedad de aquellos.
Lisa al recibirse se había independizado, viajaba por el mundo  mostrando su arte.
En una de las giras conoció al hombre de su vida con el que pronto se uniría en matrimonio.
Celebraron una cena familiar para comprometerse, Noelia no estaba de acuerdo con el enlace.
Por primera vez un hombre la había conmovido y precisamente era el prometido de su hermana.
Se acercaba el cumpleaños de la hermana menor.
Lisa quería sorprenderla regalandole un retrato pintado con sus manos.
Una pintura que le costó demasiado terminar.
Había reproducido el rostro de Noelia a la perfección, le costó mucho pintarle una sonrisa, jamás había reflejado la mueca del desprecio.
Pese a las dificultades terminó la obra, más que nadie deseaba que su hermana pequeña fuera feliz.
La cena de compromiso tendría lugar en la mansión paterna.
El tiempo acompañaba para que las mesas de los invitados fueran ubicadas en los jardines de la propiedad.
Cubiertas con manteles primorosos en el centro contenían velas sostenidas por un conjunto de flores multicolores.
Desde los floridos canteros las luciérnagas parecían estrellas que habían bajado a la tierra.
Las dos hermanas estaban bellísimas enfundadas en sus trajes de gala.
Todo transcurría tal cual había siso preparado,
En el brindis al final de la cena los novios anunciarían el enlace intercambiado los anillos tal como marcaba la tradición.
La mirada de Noelia se ensombreció.
Unos pasos la separaban del laboratorio.
Tenía armada una estrategia infalible.
La música suave acompañaba el inicio de la ceremonia.
En el instante del intercambio de alianzas se produjo una explosión.
Han pasado varios días, las autoridades tratan de esclarecer el origen del estallido que se llevo la vida de todos.
No hallan vestigios de nada,
Solo yo puedo afirmar que el alma no deja huellas cuando comienza a sangrar.


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