Tuesday, July 19, 2016

TU ALMA ILUMINA MIS SUEÑOS


Mi vida soñada dicen que el alma del ser que ha partido se mueve en la inmensidad del Universo.
Puedo afirmar que antes de irte para siempre dejaste junto a la mía partículas de la tuya para que mi continuidad en la tierra fuera más llevadera.
No existe instante en el día que no te tenga a mi lado.
En silencio busco tu voz a sabiendas que no percibiré ningún sonido más que los latidos cansados de mi corazón.
Es tan difícil como inhumano recordar tu partida aquella gélida y extrañamente soleada mañana de agosto.
No es casualidad la tibieza y brillo de la estrella más grande del espacio celeste.
Inerte fuiste capaz de otorgarle más brillo al sol de esa forma la luz comenzaba a guiarte en tu asenso a los cielos.
Mientras tenga un vestigio de vida no aceptaré la partida de mi ángel.
Un ser tan especial que pudo percibir su propio final.
Hoy que ha pasado el tiempo me doy cuenta que sabías que te irías a los brazos de Dios.
Una pregunta dicha al pasar encerraba la profundidad de tus pensamientos, fue en el preciso instante que me preguntaste qué haría si no te tuviera.
Días después apareciste con un libro que dejaste al pasar en la biblioteca.
Me pregunto cómo sabías que en algún momento necesitaría leer sobre el duelo.
Otra tarde conversábamos sobre la soledad, creí que te referías a aquella en general, tiempo después supe que hacías referencia a la mía.
Pese a las demostraciones de cariño de la familia chiquita, vos pequeño sabio entendías que así estuviera rodeada de multitudes mi alma se sentiría como si estuviera habitando un páramo solitario al que solo tienen acceso los recuerdos compartidos.
Tu aspecto vital no mostraba signos de ninguna enfermedad.
Con crueldad inusitada las agujas del reloj comenzaron a girar con extrema rapidez, no había modo de detenerlas, sin piedad me acercaron a los quince peores días de mi vida.
Empezaba el sufrimiento para vos,
Los signos de tu cansancio aparecieron con prisa y sin pausa.
En una de las largas tertulias que teníamos mientras sostenía tu mano te quejabas y me preguntabas si me había dado cuenta que ya no te quedaban fuerzas ni para hablar,
Por vez primera intenté desviar la conversación.
Recuerdo que inventé una historia proyectando un viaje que reallizaríamos juntos a las playas de un país limítrofe que te había cautivado, hago referencia a las playas de Floripó, así denominabas de esa manera tan particular a las arenas blancas de Florianópolis, pude por un momento con mis historias inventadas lograr que en tu rostro cansado se dibujara la mueca de una sonrisa aún cuando el dolor atravesaba la totalidad de tu organismo cansado.
Creyendo que dormías no pude contener que rodaran lágrimas de dolor, tu mano acariciando mi cabeza me pidió que no llorara otra vez te mentí para tranquilizar tu alma herida, respondí que no estaba llorando sino que era el efecto de un producto que pasaban por el sistema de ventilación.
Inteligente como pocos no creíste en esa versión.
A partir de allí prometí no derramar una sola lágrima pese a que tenía en llamas el corazón.
Supe que faltaba menos de lo que imaginabas para que partieras en paz.
Mi mano derecha sostenía tu mano izquierda, mi otra mano permanentemente apoyada en tu corazón.
Sentí el dolor de una daga revolviendo el mío cuando los latidos comenzaron a espaciarse.
El horror se adueñó de mi ser no quería perderte, sentí impotencia al no poder hacer nada para sostenerte a la vida.
Había perdido la noción de tiempo y espacio, necesité preguntar que día era,
Un viernes soleado y frío a media mañana ese Ser Superior te acunó en sus brazos y definitivamente te alejó del mundo terrenal.
Lo peor vendría al día siguiente, tenía que reconocer tu cuerpo exánime, ni en un cuento hubiera imaginado que mi hijo estaría contenido en una bolsa de plástico negro, no sé de dónde saqué fuerzas para exigir que corrieran el cierre, necesitaba darte el último beso.
La empleada acostumbrada a esos episodios hizo caso omiso a mi petición sin dudarlo corrí la cremallera de la bolsa.
Nadie impediría que le diera el beso postrer al mi hijo amado.
Con tu prima contraté el servicio que jamás hubiera tenido que hacer, un trámite horrendo para optar por tu destino final.
A quienes me leen con paciencia infínita les comento que no se trata de una ficción.
Esta madre sin rumbo ni ganas de seguir tuvo que elegir la última morada de u hijo adorado.
Solo se me ocurre un adjetivo demencial.
Los sucesos dolorosos superan el relato.
Pagaría con mi vida por estar a tu lado.
No es tiempo y no pienso tomar ninguna medida extrema aún cuando nada me retiene en el mundo terrenal.
En su momento llegará el aqyel que podamos reunirnos, recordar nuestra complicidad, juntar con las manos ahuecadas el agua cristalina que forman las lágrimas de las estrellas.
Vida solo te pido tengas un poco de paciencia mi derrotero es estar junto a vos, mientras espero te ruego no olvides cuanto te quiere tu mamá.

https://www.youtube.com/watch?v=rRw1kVYyd3I

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