Wednesday, October 21, 2009

UN NIÑO CON ALAS DE CRISTAL



Germán quería volar, elevarse tanto, hasta poder tocar con sus manos el cielo infinito.

Conocer otros mundos, vivir en el universo de fantasías que un niño de ocho años quiere cumplir.

Esa tarde iría con su mamá y hermana al circo que se había establecido en la ciudad.

No lo entusiasmaba la idea, todos los circos que había conocido eran iguales.

Los payasos con sus caras desbordadas de pintura, no lo hacían reír, sin embargo dejó en una silla del cuarto las alas de cartón, su juguete preferido, para acompañar a su madre.

Llegaron con las primeras luces del atardecer, sostenía su mirada en el cuadro púrpura y violeta que reflejaba el cielo.Leyó el cartel de entrada, ofrecían una sorpresa a los chicos que tuvieran sueños por cumplir.

No creyó mucho en esas palabras escritas con grandes letras rojas, las había visto otra vez y nada cambiaba el espectáculo.

Se sentaron en primera fila, Gabriela aplaudía todo lo que veía.

Los malabaristas intentaban contagiarle alegría.

La música dio paso a los trapecistas, sostenidos en las barras hacían piruetas, en la altura parecían pájaros a punto de caer.

Ocultaba los bostezos, todo era idéntico al circo anterior.

Cercano a las gradas un objeto tapado llamaba su atención.

Los redoblantes anunciaban la presencia del mago, jamás imaginó que sería llamado a participar, no muy convencido aceptó.

Coloridas sogas arrastraban la sorpresa prometida.

Quitaron la tela que lo ocultaba, ante sus ojos asombrados apareció un dirigible, Germán no dudó en subirse a él.

Mamá orgullosa tomaría fotos estrenando la cámara digital.

La magia lo llevó a recorrer otros mundos, abstraído observaba las cúpulas del lugar, parecían salidas de un cuento.

Era feliz.

Sintió deseos de compartir la experiencia con sus seres queridos, no sabía como regresar.

Las primeras lágrimas brotaron como un manantial, tenía miedo, estaba solo, necesitaba el cálido abrazo de su mami.

En ese instante apareció un duende vestido de azul, tranquilizó al pequeño prometiéndole que lo haría volver al lugar en que su madre con los puños apretados para contener el dolor, lo esperaba.

El duende le preguntó si reconocía esas manos ansiosas que lo esperaban, el niño dijo que sí, eran las de su mamá, podía reconocer los anillos.

El pequeño hombrecito se puso a trabajar, en cuestión de minutos, adosó a su espalada un par de alas de cristal, transparentes como la lluvia que comenzaba a caer.

El pequeño ser le dijo, déjate llevar por los sentidos de tu corazón, allí en fracción de segundos encontrarás a tu mamá, podrás conservar como adorno estas alas que confeccioné para vos.

Eres un niño, nunca más te alejes de quienes te aman de verdad.


http://www.youtube.com/watch?v=WnIeHxqoS-Q&hl=es

No comments: