Thursday, February 09, 2017

VENTANA AL CIELO




Heredé la inmobiliaria de mis padres,
Al principio pensé en venderla me traía demasiados recuerdos de una infancia y adolescencia feliz.
Reuní a los empleados para comunicarles mi decisión irrevocable de deshacerme de un bien que producía dolor, además de sentirme incapaz de llevarla adelante.
Todos estaban pensativos una fuente de trabajo se perdía.
No crean que no pensé en ellos, inclusive conversé con otras empresas del rubro con la intención de reubicarlos.
A los pocos días Mariano el empleado de mayor antigüedad pidió una entrevista a solas conmigo para anunciarme que no dejarían caer la inmobiliaria más antigua y prestigiosa de la zona.
Necesitaba mi acuerdo para convertirla en una cooperativa, ellos se ocuparían de mantenerla vigente como antaño.
Juntos pedirían créditos para comprarla.
En ese instante solicitaron un permiso especial para que conservara el nombre de tantos años.
Mariano fue y es un empleado fiel, puedo dejar todo en sus manos sabiendo que cuidará mis intereses.
Le pedí unas horas para responderle.
Sobre mi escritorio tengo la foto de mi padre un hombre tenaz que trabajó incansablemente para que su comercio creciera y fuera reconocido por sus iguales.
Mientras miraba el portarretrato con la imagen de un hombre canoso, con gesto adusto y mirada transparente parecía decirme “Hija no lo hagas, prefiero que la cierres definitivamente a que la dejes en manos de los empleados.
Elegí a cada uno para que mi única hija siguiera en el ramo de compra y venta de propiedades edificando un futuro promisorio”.
Sentir en mi interior la vos de mi padre planteándome sus deseos, logro que recapacitara.
Ese día no tenía deseos de hablar con nadie.
Llamé a Mariano para comunicarle que me retiraba solicitándole que convocara a una reunión para el día siguiente a media mañana.
El ordenanza había dispuesto tazas de café en el salón de reuniones.
Entré a mi negocio como si fuera un día común.
Reunidos en el salón les comuniqué que no vendería a nadie mi herencia pero para que ello sucediera necesitaba la ayuda de todos.
Guardo en mis retinas sus rostros de satisfacción, la gratitud por tener continuidad en sus trabajos tan difíciles de sostener.
Todo marchaba más que bien, el emprendimiento de los dúplex se había vendido más rápìdo que nuestros propios cálculos.
Con el objeto de descansar u darle una pausa a mi vida, Mariano era el filtro para todos los posibles clientes que buscaban concretar el sueño de la casa propia.
Una tarde escuché murmullos en el salón de ventas.
Una distinguida mujer buscaba comprar una propiedad pero solo quería hablar conmigo para concretar la operación.
Rafael le explicaba que cualquiera de los empleados podía concretar la operación con absoluta idoneidad, mientras le contaba las bondades de la casa construida de manera tal que todos los ventanales daban al exterior.
Su voz me resultó conocida, sus modales suaves eran inconfundibles.
Me acerqué al salón de ventas, cuando la vi no lo podía creer era una compañera del colegio secundario a quien no veía desde que recibimos nuestros títulos terciarios.
Estaba igual que antes el tiempo transcurrido solo había velado su mirada de ojos inmensos con el color de la tristeza.
De inmediato pasamos a mi despacho, ordené que trajeran jugos, café y agua mineral, sabiendo que elegiría la última.
Recordamos pasajes de la vida compartida desde la escuela primaria.
Hablamos de nuestros éxitos y fracasos.
Nos contamos nuestras propias historias.
No pude evitar lagrimear cuando me contó de la desaparición de su hijo a edad temprana.
Nos dimos fuerzas mutuamente.
Pregunté por qué quía comprar la casa circular, pese a ser una edificación nueve a todos les gustaba pero nunca se concretaba la operación.
Evidentemente era para ella.
Me dijo que había visitado varios negocios del ramo.
Al ver la fotografía de la casa dijo que era para ella.
Por ello su insistencia en hablar conmigo.
La operación se concretó rápidamente.
Me explicó que eligió esa propiedad pues todos los ventanales dan al exterior.
Cuando necesita morigerar el dolor que le produjo la muerte del ser que más amaba en la vida, desde su ventana al cielo busca desesperadamente la imagen de su chiquito.
Observar los atardeceres cerca del mar, las gaviotas que regresan a sus nidos le brindan una sensación de paz.
La vida a mi no me bendijo con la llegada de hijos pese a todo siento su dolor desgarrador como si fuera mío
Compartimos demasiadas vivencias juntas como para no comprenderla.
Quedamos en encontrarnos para la firma de la escritura de la propiedad, estoy a su entera disposición.
He leído muchos de sus cuentos, los de antes y los de ahora que reflejan un amor incondicional hacia su hijo.
No he tenido el placer de conocer al heredero de mi compañera y amiga sin embargo me tomo la atribución de pedirte que nunca olvides cuanto te quiere tu mamá.

https://www.youtube.com/watch?v=LrONaE02CAU






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