Saturday, April 29, 2017

MI ÚNICO SUEÑO SOS VOS






Laura es una mujer tenaz y mejor amiga.
Pese a saber que ayer fue un día especial para nosotros dos vino a buscarme para dar un paseo.
En principio mi respuesta fue un no rotundo.
Con sabiduría y paciencia me convención con pocas palabras “ A tu hijo le gustaría verte salir, eso no quiere decir que no lo recuerdes pues él también vendrá con nosotras”.
El primer tramo del viaje lo hicimos en silencio.
La primera pregunta que formuló fue cómo había pasado estos seiscientos diez días con tu ausencia temporal.
Comenté mi rutina diaria, el recuerdo presente y constante que tengo de vos pues lazos muy fuertes lograron anudarte a mi alma.
Dejó que hablara, sabía que necesitaba hacerlo.
Ella te conoce por fotos y por todo lo que de vos le hablo.
Sabe que mi sueño es verte un instante para hacer algo tan simple como es el hecho que una mamá pueda abrazar, acariciar y besar a su hijo.
Nada complicado.
Laura junto a mi familia chiquita es una de las personas que mejor me conoce.
Entiende que algunos sueños por más que se piensen con fuerza es imposible cumplirlos, no porque nos separe la eternidad.
Para ella es solo un detalle pues conoce que siempre estarás a mi lado aún cunado ni pueda visualizarte.
Se gano mi cariño y confianza pues no solo fuimos compañeras de escuela sino porque nuestras vidas se parecen bastante.
Como yo es una mujer introvertida, solo abre su corazón ante las personas que quiere y tengo la suerte de ser una de ellas.
Mientras manejaba arrancó mi primera sonrisa, me preguntó si recordaba cuando en la escuela secundaria la profesora de geografía nos mandó a examen.
Fue la única materia que nos llevamos a rendir en diciembre no por falta de conocmientos sino por ser contestadotas y arrebatadas.
Nunca tuvimos rencor ante esa profesora, nos aprobó el examen con la nota máxima.
Posteriormente nos dijo que nos había querido dar una lección de vida, éramos dos jovencitas que creíamos ser dueñas del mundo.
Con sabiduría nos dio el primer escarmiento para que entendiéramos que la vida no es cuestión de arrebatos casi altaneros.
Vaya si nos sirvió a ambas esa lección de vida.
No pretendía que fuéramos sumisas sino justas.
Llegamos a un puerto cercano al lugar donde residimos.
Estacionó su camioneta, decidimos caminar hacia un lugar tranquilo con el propósito que nadie interrumpiera nuestros recuerdos.
Por fin llegamos a un brazo del río principal.
Un espacio paradisíaco.
Solo se escuchaba el gorjeo de los pájaros cantándole a la vida a sabiendas que la de ellos sea efímera pues nunca falta un falta un cazador furtivo que se los lleva como trofeo importándole muy poco que daña el ecosistema.
Pasos más adelante encontramos un bote en cuya madera se notaba el paso del tiempo.
Enseguida lo alquilamos para dar un breve paseo.
El dueño de la embarcación enseguida le agregó un motor fuera de borda.
Ninguna de las dos sabe remar.
Laura se convirtió en timonel, está acostumbrada a navegar.
Me pregunto hacia donde quería ir sabiendo que mi respuesta sería a un sitio solitario en el que pueda soñar despierta que me acerco a vos.
La vegetación y las flores perennes quedaron detrás nuestro.
Cuando Laura apagó el motor no puedo negar que sentí miedo.
El río abierto era la imagen de la soledad profunda, soledad que duele en cada centímetro de nuestra piel.
Mi fiel amiga me sugirió que dejara volar mis pensamientos aún cuando no tuvieran rumbo certero.
En la inmensidad del río de aguas marrones pensé que eras el tercer tripulante.
Pude ver tu amplia sonrisa, sentir tu típico “hola má, yo también te quiero y extraño”.
Fue una visión que no puedo determinar cuánto tiempo duró.
Regresando al puerto, entendí que más allá del lugar que estemos siempre me acompañarás con tu mirada luminosa.
Laura presintió que había acertado con la invitación.
No pronunciamos una sola palabra, con la mirada le hice llegar mi agradecimiento por sacarme de mis días más oscuros.
En el puerto recorrimos algunos stand de una feria de artesanos.
Para ella elegí una figura de madera tallada similar a la que compramos en Cuba.
Laura compró un rosario elaborado en madera.
Al entregármelo me dijo, sé que tu hijo no creía demasiado en simbologías religiosas, te pido que lo pongas cerca de una foto de ese muchachito tan querible o en el lugar que desees, ese rosario está junto a una de tus fotos desde donde regalabas una sonrisa vital. Transparenta como tu alma.
Nos despedimos con la promesa de salir más seguido.
Recibí con afecto un pedido especial.
Con voz emocionada me pidió ser ella quien te pidiera que nunca olvides cuanto te quiere tu mamá.

https://www.youtube.com/watch?v=AA4ap9PFE00

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