Buenos días hijo querido.
Te saludo en una mañana ventosa y nublada.
Evocando recuerdos, arrobé a un lugar encantado, situado en
una playa del norte de Brasil.
Presenciamos el amanecer en la costa.
El mar de color turquesa estaba tranquilo, sin oleaje.
Llamaron nuestra atención, observar dos flores de jazmines
de color blanco, flotando sobre el agua.
El contraste era espectacular.
Busqué en el interior de la caja donde guardo las fotos,
encontrando una que tomaste vos.
Hoy quise que la misma fuera la imagen de esta conexión que
establezco a diario con vos.
No se trataba de jazmines de cabo, sino los que en nuestro
territorio conocemos como “Jazmín del país”, similares a los azahares que
cubren los árboles de naranjo, antes del nacimiento de los
frutos o los que utilizan para realizar ramos de novia y otros arreglos
florales.
Al recordar esa toma, vinieron a mi mente los momentos
compartidos donde reinaba la felicidad.
Durante un buen rato nos dedicamos a investigar de dónde
habían salido los jazmines, dado que en esa playa solo se visualizaban palmeras
de gran altura.
Quizás hayan caído de algún catamarán o de alguna
embarcación pequeña.
Es usual que en ocasiones aparezcan flores sobre los espejos
de agua.
En pocos días se define la elección de Presidente de la
República.
Miré por un canal de televisión el último debate, entre los
candidatos.
Produce vergüenza ajena la agresión verbal permanente.
No es esa la manera de llegar a los ciudadanos, quienes en
definitiva serán elegidos por aquellos.
La violencia verbal no es la manera de capturar votos,
muestran lo peor de cada ser humano.
Ninguno de los dos demostró haber leído un libro de
oratoria.
Esta misma noche se conocerán los resultados finales, dado
que usan el voto electrónico, algo que debería estar implementado en nuestro
país.
Ignorando por qué se oponen y continuamos con las boletas de
papel que casi nadie utiliza en plena era electrónica.
Prefiero recordar los paisajes encantadores que tiene el
vecino país.
Nunca olvidaré los jazmines en el mar.
Dentro de su fragilidad demostraron su fortaleza al
permanecer flotando en el agua salada hasta que los perdimos de vista.
Esa toma como todas las otras que tengo guardadas, es
símbolo de tu creatividad innata.
Si busco en tu celular seguramente encontraré en su memoria
los videos que grabaste en esa
oportunidad.
Todos los enclaves paradisiacos visitados juntos también
están guardados en mi corazón.
Para le fecha seleccioné un poema de un autor célebre, quien
alude a los jazmines.
Lo dejo aquí para compartir con vos.
“Las muchachas
Auror: Pablo Neruda
Las muchachas
muchachas que buscabais
el gran amor, el gran amor terrible,
qué ha pasado, muchachas?
tal vez
el tiempo, el tiempo!
porque ahora,
aquí está, ved cómo pasa
arrastrando las piedras celestes,
destrozando las flores y las hojas,
con un ruido de espumas azotadas
contra todas las piedras de tu mundo,
con un aroma de
naranjos y de jazmines,
junto a la luna sangrienta!
y ahora
tocas el agua con tus pies pequeños,
con tu pequeño corazón
y no sabes qué hacer!
son mejores
ciertos viajes nocturnos,
ciertos departamentos,
ciertos divertidísimos paseos,
ciertos bailes sin mayor consecuencia
que continuar el viaje!
muérete de miedo o de frío,
o de duda,
que yo con mis grandes pasos
la encontraré,
dentro de ti
o lejos de ti,
y ella me encontrará,
la que no temblará frente al amor,
la que estará fundida
conmigo
en la vida o la muerte!”
Querido ser de luz, amigo fiel, preciso aparezcas en mis
sueños para poder darte uno de los tantos besos que tengo guardados para vos.
Te amo y extraño con intensidad, imposible de cuantificar.
Pasa el tiempo y no he podido encontrarte entre las
estrellas.
Otro sueño a cumplir.
Desespera no saber en qué lugar del Universo, se encuentra
tu hábitat.
Grande es el deseo de verte para estrecharte en un abrazo.
Acariciarte como en el ayer, hoy tan lejano, aún cuando te
perciba a mi lado siempre.
Añoro la transparencia y luminosidad de tu mirada.
¿A quién miran esos ojos hermosos?
¿Has encontrado a los seres queridos que habitan en tu
Universo?
Se los extraña mucho.
Es difícil acostumbrarse, a las ausencias.
La tuya es la mochila más pesada de llevar.
Causa principal para abandonar suelo terrenal.
¿Cuándo vendrás a
rescatarme de este cautiverio no deseado?
Todos los duelos se superan, el de un hijo jamás.
Suma de episodios tristes que impulsan mi deseo de abandonar
territorio hostil.
Tesoro de mi existencia, como es habitual en estos contactos
maravillosos en los que te percibo a mi lado, he de reiterar mi pedido
cotidiano, por favor nunca olvides cuanto te quiere, Mamá.
https://www.youtube.com/watch?v=rOyXY0lxi9g
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