Buenos días hijo querido.
Te saludo en una mañana soleada, algo fresca.
Anoche estuve en la plaza del distrito, sentada en un banco
debajo de un farol.
La luz mortecina, estaba opacada por el fulgor de las
estrellas.
La intención era encontrarte en una de aquellas sin poder
lograrlo, como deseaba mi alma entera.
Son tantas que aún no hallé, aquella donde está instalado tu
hábitat.
¿Estás allí?
Ayudame, a encontrarte y asó podré cristalizar la utopía de
darte un beso aletargado que espera posarse en tus mejillas.
La plaza principal pose distintas especies de árboles los
que en cualquier temporada dan flores.
Desconozco el nombre
del árbol repleto de flores rosadas,
Las ramas sostenían el farol.
El marco principal eran las estrellas brillando en un manto
de terciopelo, de tono azul intenso.
Un espacio para dejar volar la imaginación.
La mía se alimenta de los recuerdos compartidos, vívidos en
mi ser.
No existe segundo, en el día que no estés en mis
pensamientos.
A esa plaza, te llevaba todas las tardes cuando eras un
niño, deseoso de compartir juegos con otros de tu edad.
En ese instante debí detener el tiempo, evitando la tragedia
se instalara en mi corazón desde hace siete años.
Una mochila pesada difícil de arrastrar.
Cuando el cansancio me vence, solo pienso en partir
rápidamente para estar con vos.
¿Cómo no pensarte cada día, si sos el que sostiene mi
realidad?
Existencia con pocas luces y demasiadas sombras en las que
adivino, podrías estar esperándome?
Nuevo ejercicio para aprender a tenerte más cerca, de
existir esa probabilidad.
Todos los caminos concluyen en vos.
¿Cuál tomar para verte un instante y así estrecharte en el
abrazo intenso necesario para los dos.
Por ahora no creo, demasiado en la posibilidad de un reencuentro,
No niego pueda ser realidad, pero mis dilemas me dicen que
es posible no se más, pese a mis deseos de encontrarte ahora.
Jamás pensé sería tan difícil vivir sin tu presencia.
¿Para qué tanto sufrimiento?
La falta de respuestas argumentadas llega a sublevarme.
Quisiera mis anhelos
se cumplieran rápidamente.¿Cuál es el sentido de alargar mi presencia en suelo
terreno?
Tiempo perdido cuando mi espacio debería ser el mismo que
ocupás vos.
Este atardecer volveré a la plaza del municipio,
Me sentaré debajo del mismo farol buscándote en cada
estrella.
Espero la suerte me acompañe para poder visualizarte.
Te necesito más que nunca.
Tus palabras se fueron cumpliendo una a una.
Solo espero el final sea diferente al de tus presagios.
Para hoy seleccioné letras de un autor famoso, aludiendo a
un farol.
Es mi mayor deseo compartirlo con vos.
“Baila Manuel
Autor: Evaristo Ribera Chevremont
Un farol y dos velas. Baila Manuel. La bomba.
Se voltea en el fondo su tostada figura;
y, a los golpes del cuero primitivo, se comba.
Ardor de animal joven descubre su cintura.
Resalta su finura de estilo en el conjunto
de ágiles bailadores. Vigor el de su traza.
Su piel oscura y lisa tiene brillos de unto.
Cuanto hay en él, denuncia su calidad de raza.
Surge canto de niñas tras el brusco sonido
de la bomba. Hervorean, de etíopes los senderos.
El cielo, de azul puro, fieramente mordido
de soles. En los campos, cocales, limoneros.
El aire está cargado dcl aroma caliente
de la tierra y los hombres. Baila Manuel. Sus manos,
sus pies dicen todo lo que es él. Raudamente,
cruzan en la noche sombras de cuadrumanos”
Recorriendo páginas, siempre encuentro grafemas coincidentes
con los míos.
Es la fuerza del amor que te tengo el que permite hallarlos
para regalártelos a vos.
Te amo tesoro, de manera incondicional.
Te extraño cada día
un poco más.
No dejo de preguntarme
¿Qué hago aquí?
Desde tu ausencia, carece de sentido permanecer donde la
incomodidad es una constante.
No elegí sobrevivirte.
No quiero causarte preocupación, jamás vulneraré tu memoria.
Llegaré a tu lado por los senderos normales.
Poco importan los escollos que deba sortear.
Estoy preparada para la adversidad.
Mi único deseo es
poder acariciarte, como antes.
¿Cuándo aparecerás en mis sueños?
Ha pasado demasiado tiempo sin que pueda verte en mis
estados oníricos.
No demores en llegar.
Espero esa ilusión salga de una vez del mundo de las
entelequias para mutar a sensible realidad.
Te amo mi tesoro.
Mientras viva no me cansaré de repetir mi petición.
Hijo amado por favor, te ruego, nunca olvides, cuanto te quiere, Mamá.
https://www.youtube.com/watch?v=6IxAFIocxfk
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