Buenos días hijo amado.
Te saludo en una mañana templada.
El Astro Rey brilla en el cielo después de una noche
lluviosa.
Desde el ventanal de mi dormitorio, mientras leía, las gotas
de lluvia se adherían a los cristales.
Vestigios de ellas quedaron en los vidrios en el momento que
un trozo de cielo gracias al viento, mostró algunas fulgurantes estrellas.
No estaban solas, sino acompañadas por girasoles con su
característico, centro de color marrón y
sus péalos imitando el color del sol.
Desde hace un tiempo se han convertido en flores
ornamentales.
Juntos hemos vistos hectáreas de campo sembradas de
girasoles florecidos, esperando a los agricultores comiencen a trillarlos para
extraer de las semillas el aceite que se utiliza en varios productos.
Inclusive algunos cosméticos, en sus componentes contienen aceite de
girasol.
Flores que en conjunto cansan la vista, sobre todo en
espacios grandes como los campos que se dedican al cultivo de aquellos.
En las florerías en los ramos importantes colocan uno o dos
girasoles, otorgando originalidad a los ramos, actualmente son requeridos a ese
efecto.
Los que aparecieron en mi ventana, estaban suspendidos entre
las estrellas donde siempre te buscaré
hasta que pueda encontrarte y así concretar la utopía de darte un beso
como antes, cuando estabas junto a mí.
Una maravilla de la naturaleza digna de admirar.
Fue la primera vez que pude admirarlos tan cerca de las
estrellas.
Quise compartir con vos esas imágenes que me llevan al ayer
compartido que jamás volverá.
¿Has podido presenciar girasoles en el cielo?
¿Chiquito mío, cuándo aparecerás en mis sueños?
Necesito imperiosamente verte para conversar de la mis forma
que lo hacíamos antes.
Demostrando, a quienes no nos han conocido, para sentir la
empatía existente entre los dos.
Añoro el reencuentro, aún, cuando a veces dudo, la
existencia de esa posibilidad.
Las disquisiciones no abandonan mi conciencia
¿Por qué?
Para hoy seleccioné un poema
de uno de mis autores favoritos para compartir con vos.
La dejo aquí para mi enorme ser de luz.
“La monja gitana
Autor: Federico
García Lorca
Silencio de cal y mirto.
Malvas en las hierbas finas.
La monja borda alhelíes
sobre una tela pajiza.
Vuelan en la araña gris,
siete pájaros del prisma.
La iglesia gruñe a lo lejos
como un oso panza arriba.
¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia!
Sobre la tela pajiza,
ella quisiera bordar
flores de su fantasía.
¡Qué girasol! ¡Qué magnolia
de lentejuelas y cintas!
¡Qué azafranes y qué lunas,
en el mantel de la misa!
Cinco toronjas se endulzan
en la cercana cocina.
Las cinco llagas de Cristo
cortadas en Almería.
Por los ojos de la monja
galopan, dos
caballistas.
Un rumor último y sordo
le despega la camisa,
y al mirar nubes y montes
en las yertas lejanías,
se quiebra su corazón
de azúcar y yerbaluisa.
¡Oh!, qué llanura empinada
con veinte soles arriba.
¡Qué ríos puestos de pie
vislumbra su fantasía!
Pero sigue con sus flores,
mientras que de pie, en la brisa,
la luz juega el ajedrez
alto de la celosía.”
Desearía parecerme a
la protagonista de las letras y bordar todas las flores que conozco con el
propósito de enviártelas a tu hábitat, o bien bordarlas estando a tu lado para que jamás vuelvan a
separarnos.
No es mi deseo seguir ocupando un espacio del que no me
siento parte.
Produce abatimiento continuar en suelo terrenal, conociendo
estás en una estrella lejana que impide, llegue con celeridad.
Mi espacio está junto a vos, no tengo dudas.
Una mamá siempre debe estar acompañada por sus hijos.
Nadie puede reemplazar al que se fue de manera temprana.
¿Por qué te eligieron a vos si también estaba sosteniéndote
la mano?
¿Era demasiada la
carga su nos llevaban juntos.
Es dificultoso continuar cuando se siente incomodidad.
A tu lado conocí la felicidad.
El día que partiste, ese sentimiento desapareció.
Nada podrá recrear ese, estadío.
La tristeza se ha convertido en mi eterna compañía, hasta
convertirme en una sombra de quien fui,
Imposible continuar si no te tengo.
Sos el único que me sostiene en los momentos álgidos y esa actitud la agradeceré más allá de la
vida.
Te amo y extraño intensamente.
Es un martirio no encontrarte en tu habitación.
Te quiero más que a nadie en el mundo.
Como es habitual en estos encuentros maravillosos, he de
reiterar mi solicitud.
Hijo querido por
favor, nunca olvides cuanto te quiere,
Mamá.
https://www.youtube.com/watch?v=Z5bYM7Jeqos
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